Respetable Logia Simbólica Centauro No. 9-96

Christopher Knight – La Clave Secreta De Hiram


Introducción

     En una ocasión Henry Ford declaró que “toda la historia son tonterías” Puede haber sonado un poco abrupto pero cuando se trata de los “hechos” del pasado que se les enseñan en la escuela a la mayoría de los occidentales, resulta ser que Henry Ford tenía razón.Nuestro punto de partida fue una investigación privada para encontrar los orígenes de la francmasonería, la sociedad más grande del mundo, que hoy día cuenta con casi cinco millones de miembros masculinos en logias regulares y que en el pasado incluyó a grandes hombres entre sus filas, desde Mozart hasta Henry Ford. Como francmasones, nuestra meta era tratar de en­tender un poco acerca del significado del ritual masónico: aque­llas extrañas y secretas ceremonias que llevaban a cabo en su mayoría hombres de mediana edad pertenecientes a la clase media, desde Huddersfield hasta Houston.Un personaje fundamental del saber masónico es el llamado Hiram Abif, quien, según una historia que se les cuenta a todos los francmasones, fue asesinado hace casi tres mil años en el Templo del Rey Salomón. Este hombre es un enigma total. Su papel como el constructor del mencionado templo y las cir­cunstancias de su horrible muerte se describen con claridad en la historia masónica, aunque no se le menciona en el Antiguo Testamento. Durante cuatro de los seis años que trabajamos en la investigación, creímos que Hiram Abif era una creación sim­bólica. Pero luego se materializó de entre la bruma del tiempo para probar que, de hecho,”es muy real.Cuando Hiram Abif emergió del pasado distante, proporcio­nó nada menos que una nueva clave para la historia occidental. Las contorsiones intelectuales y las elaboradas conclusiones que antes habían formado la visión colectiva del pasado de la sociedad occidental, abrieron paso a un orden simple y lógico. Nues­tras investigaciones nos condujeron, primero a la reconstruc­ción del ritual de coronación del antiguo Egipto que data de hace cuatro mil años; que a su vez nos condujo a develar un asesinato que tuvo lugar alrededor de 1570 a.C., y que dio ori­gen a una ceremonia de resurrección que es el antecedente di­recto de la francmasonería moderna. Conforme rastreamos el desarrollo de este ritual secreto, desde Tebas hasta Jerusalén, revelamos su papel en la construcción de la nación hebrea y en la evolución de la teología judía.En gran contraste con lo que en la actualidad se sostiene co­mo un hecho, el mundo occidental se desarrolló de acuerdo con una filosofía muy antigua, codificada dentro de un sistema secreto que ha salido a la superficie en tres momentos clave durante los últimos tres mil años.La prueba final de nuestros hallazgos bien podría resultar ser el encuentro arqueológico del siglo. Hemos localizado los pergaminos secretos de Jesús y sus seguidores.   

Capítulo 1

  

Los secretos perdidos de la francmasonería

 Que la francmasonería data de antes del diluvio; que es una me­ra creación de antaño; que es sólo una excusa para la convivencia; que es una organización atea destructora de almas; que es una asocia­ción caritativa, haciendo el bien bajo una tonta apariencia de secreto;  que es un engranaje político de extraordinaria potencia; que no tiene secretos; que sus discípulos guardan en secreto el co­nocimiento más grandioso concedido a la humanidad; que celebran sus misteriosos ritos bajo los auspicios e invocaciones de Mefistófeles; que sus procedimientos son perfectamente inocentes, por no decir sumamente estúpidos; que cometen todos los asesinatos que no con­ducen a alguien más; y que existen sólo con el propósito de promo­ver la hermandad y la benevolencia universales; son algunos de los alegatos hechos por charlatanes fuera del círculo de los herma­nos Libres y Aceptados. Omne ignotumpro magnifico. Cuanto menos se sabe, más se cree de la francmasonería. The Daily Telegraph, Londres, 1871.La masonería hace considerable hincapié en motivar altos estándares de moralidad entre sus miembros. Pero difícilmente sorprende que se sospeche que una sociedad que utiliza saludos de mano, signos y lenguajes secretos para el reconocimiento mu­tuo de sus miembros, sea una influencia para el mal más que para el bien. ¿Por qué tener semejantes métodos si no para esconder la verdad? ¿Por qué esconder, si no hay nada que esconder? Aque­llos que están fuera de la masonería perciben la idea de disfrazar­se, recitar textos esotéricos y representar rituales extraños tan tonta que tienen la tendencia de creer que debe haber otra atrac­ción hacia ella, que puede ser más siniestra. Es probable que no la haya… pero una negativa es siempre más difícil de probar. The Daily Telegraph, Londres, 1995.  Absoluta inutilidadEn 1871 a la Reina Victoria todavía le quedaban 30 años por gobernar, Ulises S. Grant aún era presidente de Estados Unidos, y la francmasonería era el centro de las especulaciones públi­cas. Ciento veinticinco años después el primer alunizaje perte­nece a una generación del pasado, el mundo está conectándose a la red Internet, y la francmasonería sigue siendo el centro de las especulaciones públicas.Encontramos la primera de estas citas en un pedazo de pe­riódico cuidadosamente cortado y doblado dentro de un empolvado volumen de historia masónica, en donde algún franc­masón muerto hace mucho tiempo lo usó como separador. Chris leyó el segundo mientras volaba sobre el Atlántico, entre el al­muerzo y la película.Casi todo, incluyendo los estilos de escritura, ha cambia­do en los últimos ciento veinticinco años, pero la actitud públi­ca en general hacia la francmasonería hoy día es tan confusa como lo era en el siglo XIX. La mayoría de la gente no confía en lo que no entiende y, si percibe un elitismo que los excluye, la desconfianza muy pronto se convierte en disgusto e incluso odio. Si bien la francmasonería siempre ha estado abierta a todos los hombres mayores de 21 años (18 según la constitución escoce­sa) de cuerpo y mente sanos, que puedan demostrar buen ca­rácter y expresar su creencia en Dios, no hay duda de que, en el pasado, en las Islas Británicas la membresía era exclusiva de la aristocracia, y los socios ordinarios provenían de los estratos altos de la clase media.En el periodo Victoriano medio, para un hombre profesional era socialmente importante, casi esencial, ser francmasón. Los nuevos ricos de la revolución industrial buscaban el estatus so­cial por medio de su membresía en una sociedad exclusiva que tenía un alto perfil entre los aristócratas de todos los niveles, incluida la propia familia real. Por lo menos en teoría, los miem­bros de las clases trabajadoras estaban calificados por igual para convertirse en masones, pero en la práctica era difícil que pen­saran en unirse al “club” de sus jefes; por ello, por mucho tiempo se ha asociado a la logia con los ricos. Todos aquellos, en todos los niveles de la sociedad, que no eran francmasones, no podían más que especular acerca de los secretos revelados a los miembros de esta misteriosa organización. Se sabía que usaban man­diles y largos collares, y se rumoraba que se recogían los panta­lones e intercambiaban extraños saludos con la mano, mientras se susurraban contraseñas.En la segunda mitad del siglo xx, la francmasonería es, por mucho, una organización menos elitista, ya que hombres de todos los niveles sociales han solicitado su membresía y la han obtenido. Sin embargo, un vistazo a la parte más elevada de la jerarquía masónica inglesa nos muestra de inmediato que ser miembro de la familia real o formar parte de la nobleza no es precisamente un impedimento mayor para los prospectos de ascenso.En el mundo occidental, la mayoría de la gente está, al me­nos de manera vaga, consciente de la francmasonería, y sus mis­terios seducen a dos grandes grupos: aquellos que no son maso­nes, que se preguntan cuáles son los secretos de la orden; y aque­llos que sí lo son y que se preguntan lo mismo. Una de las fuer­tes razones del silencio entre los masones no es tanto la obliga­ción de respetar sus votos sagrados, o un temor a una retribu­ción macabra de parte de sus compañeros, sino que no entien­den una palabra de las ceremonias en las que participan y su único temor es que la gente pudiera burlarse de los rituales en apariencia ridículos y sin sentido que llevan a cabo.La francmasonería, para nosotros y para cada uno de los herma­nos que conocemos, significa algo más que un club social que nos permite practicar teatro de principiantes, seguido de una comi­da con bastante cerveza y vino. El complejo y oscuro ritual debe memorizarse durante años de repetición de los cantos. Se hace hincapié en la sinceridad de la manera de expresarse, pero en realidad sólo pequeñas partes de la ceremonia pueden en­tenderse como simples mensajes alegóricos concernientes a la rectitud del carácter moral; el resto es una extraña mezcla de palabras sin sentido y de nuevas promulgaciones de supuestos sucesos históricos en torno a la construcción del Templo del Rey Salomón en Jerusalén, hace casi tres mil años.En tanto los que estamos adentro no hacemos más que apren­der versos excéntricos de memoria, muchos de los que están afuera intentan destruir la organización porque sospechan que es causa de corrupción, y la ven como el bastión de los privi­legios capitalistas o un club para apoyarse en forma mutua. In­numerables libros sobre el tema han alimentado la curiosidad y el antagonismo del público en general. Algunos, como aquellos escritos por el estadounidense John J. Robinson, se basan en excelentes investigaciones; otros, como aquellos del finado Stephen Knight, han sido más que nada libros de ficción para satisfacer los peores temores del sector antimasónicoEl mencionado sector trabaja con constancia para probar supuestos delitos, y ya hemos tenido experiencias de prime­ra mano al respecto Hace poco un cristiano vuelto a nacer, amigo de Chris, nos aseguró que tomaría el papel de conseje­ro en su grupo eclesiástico. Cuando le preguntamos a quién pretendía aconsejadme horroricé al escuchar la respuesta.”A aquellos que sufren por las maldiciones masónicas”.“¿Qué es una maldición masónica?”, pregunté, sin decirle de mi conexión con la Ciencia (como se le llama a la franc­masonería entre sus miembros).“Los masones tienen que jurarse lealtad los unos a los otros, a expensas de todos los demás, incluso sus familias. Si fallan, les caen maldiciones que les causan terribles sufrimientos a ellos y a quienes los rodean.”Por un momento me quedé sin palabras. La francmasonería es muchas cosas excepto maldad, aunque algunas personas pare­cen estar decididas a encontrársela. En franco repudio de semejan­tes acusaciones mal informadas, la Gran Logia Unida de Inglaterra afirma públicamente que el deber de un francmasón como ciuda­dano siempre debe prevalecer sobre cualquier obligación que ten­ga hacia otro masón y que a la francmasonería no se le debe permi­tir dañar a la familia de un hombre o alguna otra de sus relaciones mediante el abuso de su tiempo o su dinero o haciéndole actuar en cualquier otra forma en contra de sus intereses.No deseamos hacer una apología de la francmasonería, pe­ro hace mucho bien y, hasta donde sabemos, nada de mal. Siempre ha donado grandes cantidades de dinero para obras de caridad, por lo general de manera anónima, promueve niveles de rectitud y responsabilidad moral impresionantes, y ha senta­do estándares que otros siguen. El color, la raza, el credo o la política siempre han sido irrelevantes para poder ser miembro y sus dos metas guía son un orden social basado en la libertad del individuo y la búsqueda del conocimiento. El único requisi­to absoluto es la creencia en Dios… cualquier dios.Nuestra mayor crítica a la francmasonería es su absoluta inu­tilidad. No se sabe de dónde viene, nadie parece saber qué trata de lograr, y cada vez parece más improbable que pueda tener algún futuro en un mundo que demanda claridad de propósito y beneficio. No sólo ya no se conocen los orígenes de la franc­masonería, sino que se admite que los auténticos secretos de la orden se han perdido, y que en las ceremonias masónicas se utilizan en su lugar secretos sustitutos, hasta que llegue el tiem­po en que aquellos sean redescubiertos.Si las palabras usadas en el ritual se toman tal cual, la francmasonería tendría al menos tres mil años de antigüedad. Los oponentes de la orden no son los únicos que descartan eso, la propia Gran Logia Unida de Inglaterra no asegura que tenga semejante antigüedad. Para prevenir el escarnio público, evita cualquier opinión oficial acerca de los orígenes de la Ciencia y permite que las llamadas “logias de estudio” discutan la limitada evidencia histórica que existe. 

Un pobre candidato en un estado de oscuridad

Cuando nos hicimos francmasones ambos pasamos por el pro­ceso que todo iniciado en la Ciencia ha tenido que experi­mentar desde hace al menos 250 años. Como parte de esta ceremonia, se nos pidió jurar, como hombres de honor, que no divulgaríamos al mundo exterior ninguno de los secretos de la francmasonería, sabemos bien que la información que damos aquí puede ser considerada por algunos masones como una trai­ción a esos secretos. Sin embargo, la Gran Logia Unida de Ingla­terra considera que los únicos secretos protegidos de la orden son los medios de reconocimiento, y nadie podría hacerse pa­sar como francmasón después de leer este libro. Es necesario explicar los rituales con considerable detalle ya que forman la base de toda nuestra investigación. Algunas de las palabras men­cionadas son instrumentos de identificación secretos, pero no señalamos qué palabras deben usarse en qué circunstancias, por lo que hemos hecho todo lo posible para respetar el espíritu de nuestros juramentos. En cualquier caso, estuvimos de acuerdo en mantener estos secretos en el entendido de que no interferi­rían con nuestra libertad de agentes morales, civiles o religiosos, y si nuestras promesas tuvieran como propósito evitar que com­partiéramos tan importantes descubrimientos como los que hemos hecho ahora, con toda seguridad habrían interferido con esa libertadSi bien nos unimos a diferentes logias con varios años de dife­rencia, recordamos experiencias idénticas. Éstas son las expe­riencias (usamos el pronombre “yo” para ambos):Habiendo sido entrevistado por un jurado de antiguos maes­tros (past masters) varios meses antes, estaba listo para conver­tirme en francmasón. A lo que me estaba uniendo era virtual-mente desconocido para mí; la única pregunta firme que se me habían hecho era:”¿Crees en Dios?” Dije que sí, y todo continuó hasta que ahora me encontraba de pie, junto a un guardia que golpeaba la gran puerta del templo con la empuñadura de una espada desen­vainada, solicitando permiso para que me dejaran entrarMe vendaron los ojos y me vistieron con una camisa y unos pantalones blancos que me quedaban holgados. Un pie tenía una pantufla sencilla (slipshod en inglés), mi pierna izquierda estaba descubierta hasta la rodilla y la parte izquierda de la túni­ca había sido movida hacia un lado de tal forma que mi pecho quedaba desnudo de ese lado. Para mi sorpresa, tenía una soga de ahorcado alrededor del cuello, la cual colgaba de mi espalda (véase la figura 1). Se me había desprendido de todos los obje­tos de metal y ahora estaba preparado para ser guiado al inte­rior del templo. (Más tarde supimos que este tipo de vestimenta, la tosca bata con la soga corrediza alrededor del cuello, era exac­tamente la de un hereje medieval antes de hacer su confesión a la Santa Inquisición )Recuerdo que percibí la presencia de un gran número de personas y me sentí muy vulnerable. Sentí un punto frío que me presionaba la piel del pecho.“¿Sientes algo?”, me preguntó la voz frente a mí. Un susurro en el oído dio la respuesta formalizada que yo repetí en voz alta.“Sí.”“Entonces que esto sea un aguijón para tu conciencia, así como una muerte instantánea, si alguna vez traicionas cualquie­ra de los secretos que ahora te serán impartidos.”Después habló una voz distinta desde otra parte del salón; reconocí que le pertenecía al Maestro Venerable.“Cómo ningún hombre puede hacerse masón a menos que sea libre y de edad madura, ahora yo te demando, ¿eres un hom­bre libre y tienes la edad de 21 años?“Sí.“Habiendo respondido esa pregunta de manera tan satisfac­toria, hay otras que de inmediato procederé a plantearte y que confío responderás con igual honestidad. ¿Das tu palabra de honor de que, sin ser influenciado por las solicitudes impropias de amigos en contra de tus propias inclinaciones, o por ser mer­cenario o por ningún otro motivo que no valga la pena, libre y voluntariamente te ofreces a ti mismo como candidato para los misterios y privilegios de la francmasonería? ¿Declaras además con toda seriedad, por tu honor, que eres instado a solicitar estos privilegios por una opinión favorable y preconcebida de nuestra orden, una avidez general por el conocimiento y un deseo sincero de rendir tus servicios en forma más extensa para con tus prójimos?“Sí.”La daga que había sido sostenida con firmeza contra mi pecho fue retirada (aunque en ese momento yo no lo sabía), pero la soga (un cable de remolque) seguía alrededor de mi cuello. El hombre a mi derecha me susurró al oído que me arrodillara y se dijo una pequeña oración, invocando al Supremo Gobernador del Universo (Dios, descrito en forma neutral para que sea igualmente accesible a los miembros de cualquier religión monoteísta).La ceremonia continuó; mi ayudante me guió por el perí­metro del templo, deteniéndose tres veces para presentarme como un “pobre candidato en un estado de oscuridad”. Pese a que no podía verlo, en el centro del suelo del templo había un rectángulo de cuadros blancos y negros En la esquina occiden­tal estaba el trono del Maestro Venerable, en el sur se sentaba el Primer Vigilante y en el oeste el Segundo Vigilante, ambos en tronos menores. Después de mis tres vueltas completas, me llevaron, aún vendado, al trono del Maestro Venerable, quien me preguntó: “Habiendo permanecido en un estado de oscuridad, ¿cuál es el deseo que predomina en tu corazón?”Una vez más, la respuesta me fue susurrada al oído.“La luz.“Entonces deja que esa bendición sea restaurada.”Me quitaron la venda y, mientras mis ojos se acostumbraban, pude ver que me encontraba frente al Maestro Venerable, quien de inmediato dirigió mi atención hacia las luces emblemáticas de la francmasonería que se explicaban como el Volumen de la Ley Sagrada (para los candidatos cristianos era la Biblia), la Escuadra y el Compás. Luego me dijo que había adquirido el rango de Aprendiz Francmasón, el primero de los tres grados por los que tendría que pasar antes de ser aceptado como un Maestro Masón completo. Me explicaron los signos secretos, apretones de manos y contraseñas del Primer Grado y me dijeron que la columna del lado izquierdo que se hallaba a la entrada del Tem­plo del Rey Salomón tenía especial significado para los francmasones. Ambas columnas, la de la derecha y la de la iz­quierda, están reproducidas en la logia y se encuentran detrás y a ambos lados del Maestro Venerable. A la de la izquierda se le dio el nombre de Boaz, bisabuelo de David, rey de Israel.Después de deambular varias veces alrededor del templo, me dieron un sencillo mandil blanco de piel curtida que simbo­lizaba el rango que acababa de obtener. Después me dijeron que “es más antiguo que el Vellocino de Oro o el Águila Romana, más honorable que la Estrella, la Insignia o cualquier otra orden que exista, siendo la insignia de la inocencia y el vínculo de la amistad…”. Esta sección resultó ser una parte del ritual masónico en particular reveladora; como mostramos más adelante, contie­ne clara evidencia de haber sido construida en tres periodos de la historia muy distintos, del genuinamente ancestral al relativa­mente moderno.A lo largo de la ceremonia, se me recomendaron varias virtu­des sociales y morales mediante el uso de algunas analogías arquitectónicas, por ejemplo, relacionando las herramientas del albañil con métodos de mejora personal. Hacia el final de la ceremonia de iniciación, me alarmé al saber que hay preguntas de prueba que deben aprenderse de memoria para poder ascender al siguiente grado, el de Compañero Francmasón. Entre estas pre­guntas y respuestas hay pedazos de información que intrigan más de lo que informan:Pregunta: “¿Qué es la francmasonería?”Respuesta: “Un peculiar sistema de moralidad, envuelto en alegoría e ilustrado por símbolos”.Pregunta: “¿Cuáles son los tres grandes principios en los que se fundamenta la francmasonería?”Respuesta: “Amor fraternal, alivio y verdad”. Para cualquier candidato el primero de estos principios sue­na razonable, pero los dos siguientes son un poco difíciles de comprender. ¿Alivio de qué? ¿Cuál verdad?Siendo ahora un hermano aceptado por completo, aunque sólo un simple aprendiz recién ingresado, dejé el templo sintiendo que algo especial había pasado, pero sin tener idea de lo que todo ello podría significar. Siguió la comida festiva y, en mi papel de hombre del momento, se me situó a la izquierda del Maestro Venerable. Hubo brindis y discursos y todos pasamos un buen rato. Cierta­mente no habían sido revelados los misterios de la Ciencia. Tal vez, pensé, todo se aclararía en la siguiente ceremonia.No fue así. 

Los misterios ocultos de la naturaleza y la ciencia

Unos meses después participé en una ceremonia de Segundo Grado para adquirir el rango de Compañero Francmasón. Esta vez entré al templo con los demás hermanos, y usando el senci­llo mandil blanco de piel curtida que era el símbolo de mi genuina inocencia… y muy humilde posición. Entonces la logia se abrió en el Primer Grado y, como candidato a la elevación, se me puso a prueba mediante la respuesta a las preguntas que se me explica­ron al final de la ceremonia anterior. Tan pronto como terminé esta prueba de mis habilidades para recitar jerigonza, me dije­ron que dejara el templo temporalmente para ser preparado de manera apropiada para la ceremonia de aprobación.Me volvieron a admitir vistiendo las mismas ropas que usé en mi ceremonia de iniciación, ahora con la pierna izquierda y el pecho derecho desnudos. En tanto que los diáconos me conducían alrededor del templo, se me revelaron nuevas contrase­ñas y signos, incluyendo una postura con las manos alzadas que se dice se originó cuando “Josué peleó las batallas del Señor (en el valle de Josafat) y pidió que el sol detuviera su curso hasta que la derrota de sus enemigos fuera completada”. Más tarde esto resultó ser muy significativo.La columna a la derecha de la entrada del Templo del Rey Salomón se describió como el complemento de la información proporcionada en el grado anterior con respecto a la columna izquierda. Esta columna derecha, identificada como Jachin, tomó su nombre del gran sacerdote que ayudó a la dedicación de esta sección del templo en Jerusalén. Las columnas gemelas, Boaz y Jachin, se convertirían en puntos esenciales de nuestra futura investigación. Se dice que el primero representa la fuerza o que en él hay fuerza; el segundo, establecerse, y cuando se unen, la estabilidad.Al término de la ceremonia de Segundo Grado, se me permi­tió extender mis investigaciones a los misterios ocultos de la naturaleza y la ciencia.Una vez más, después de la ceremonia se sirvió la comida y la bebida y hubo discursos y cantos.

 
Una chispa de luz

Meses más tarde, como Compañero, usando un mandil blanco con dos rosetones azules, se me eligió para ser ascendido a lo que suele llamarse el “sublime” grado de Maestro Masón; pero primero era necesario que probara mi competencia una vez más aprendiendo las respuestas a nuevas preguntas.Durante mi práctica de las respuestas, me llamó la atención el hecho de que “nuestros hermanos ancestrales recibían sus sala­rios en la cámara media del Templo del Rey Salomón, sin escrúpu­los o vergüenza por la gran confianza que tenían en la integridad de sus empleadores en aquellos días” .Tras un cuidadoso estudio de la Biblia, no encontré mención alguna sobre la cámara media del Templo de Salomón. Semejante error es improbable, de manera que, para que tenga sentido, asumimos que las preguntas de prue­ba indicaban que en el pasado la hermandad pudo confiar en sus empleadores, pero tal vez no podría hacerlo ahora. En esta etapa también se me dio una referencia aparente­mente bíblica, la cual no aparece en la Biblia, pero que indica la misión que se me confiaría una vez que fuera ascendido al grado sublime de Maestro Masón: “Porque el Señor ha dicho en la fuerza estableceré Mi Palabra en esta Mi Casa que permanece­rá firme por siempre”.Esta cita sería de extrema importancia, aunque no tiene sentido alguno para los francmasones modernos, ni lo tuvo para ninguno de nosotros cuando la escuchamos por primera vez.Se me dio una contraseña que me permitía volver a entrar al templo cuando se hubieran iniciado sus rituales, ya como una logia de Maestros Masones. Esta vez las cosas fueron muy dife­rentes y dramáticas.Regresé al interior del templo para hallarlo en completa os­curidad, excepto por la solitaria llama de una vela que ardía al este y frente al Maestro Venerable. En un salón tan grande y sin ventanas, la vela solitaria daba poca de la preciada ilumina­ción, pero, cuando mis ojos se acostumbraron, pude distinguir caras detrás de ella y captar la forma de todo el templo en som­bras negras y gris oscuro. Después se me informó de manera dramática que el tema de este grado era la muerte misma.La ceremonia empezó con un breve resumen de los grados anteriores:Hermanos, cada grado de la masonería es progresivo y no pue­de ser alcanzado más que con tiempo, paciencia y constancia En el Primer Grado, se nos enseñan las obligaciones que le debemos a Dios, a nuestro prójimo y a nosotros mismos. En el Segundo Gra­do, somos admitidos a participar en los misterios de la ciencia humana, y a seguir la bondad y majestuosidad del Creador, me­diante el análisis minucioso de sus obras Pero el Tercer Grado es el cemento del todo, está calculado para unir a los hombres por me­dio de aspectos místicos del compañerismo, como en un vínculo de afecto y amor fraternal, señala la negrura de la muerte y la oscuridad de la tumba como un presagio de una luz más brillante, que podría seguir a la resurrección de los justos, cuando estos cuerpos mortales que por tanto tiempo han estado dormitando en el polvo sean despertados, reunidos con su espíritu congéne­re, y vestidos de inmortalidadDespués se dijo una oración que concluía con:.. .Te suplicamos impartir Tu gracia a este Tu sirviente que busca participar con nosotros de los misteriosos secretos de un Maestro Masón. Dótalo de tal fortaleza que no falle a la hora del juicio, sino que pase seguro bajo Tu protección, a través del oscuro valle de la sombra de la muerte y por fin pueda levantarse de la tumba de la trasgresión para brillar como las estrellas, por siempre. La ceremonia procedió de manera no muy distinta de las oca­siones anteriores, hasta el punto en que se me obligó a repre­sentar una notable historia que explica la forma en que se per­dieron los verdaderos secretos de un Maestro Masón. Yo hice el papel de un personaje que no existe fuera de los rituales de la masonería; se le había dado el nombre de Hiram Abif: El Maestro Venerable contó la historia: .. .la Naturaleza presenta otra gran y útil lección, el conocimien­to de ti mismo. Te enseña, por medio de la contemplación, a pre­pararte para las horas finales de tu existencia; y cuando, a causa de semejante contemplación, te ha guiado por los intrincados veri­cuetos de ésta, tu vida mortal, finalmente te enseña cómo morir. Ta­les, mi querido hermano, son los peculiares fines de éste, el Tercer Grado de la francmasonería. Te invitan a reflexionar sobre ese horrible tema y te enseñan a sentir que, para los hombres justos y rectos, la muerte no se iguala en terror al estigma de la falsedad y el deshonorDe esta gran verdad, los anales de la francmasonería propor­cionan un glorioso ejemplo con la fidelidad inquebrantable e ino­portuna muerte de nuestro Gran Maestro Hiram Abif, quien perdió la vida justo antes de terminar el Templo del Rey Salomón, en la construcción de la que, como sin duda estás enterado, era el principal arquitecto. Su muerte sucedió como sigue:Quince hermanos de esa peculiar clase designados para presi­dir sobre los demás, dándose cuenta de que el templo estaba pronto a terminarse pero que ellos todavía no poseían los genuinos se­cretos de un Maestro Masón, conspiraron para obtenerlos a cualquier costo, aun teniendo que recurrir a la violencia. En la tarde que pondrían en práctica su conspiración, doce de los quin­ce se retractaron, pero tres de carácter más determinado y atroz que el de los demás persistieron en sus designios impíos, y para ese propósito se situaron en las entradas sur, oeste y este del tem­plo respectivamente, adonde nuestro Maestro Hiram Abif se había retirado para adorar al Más Alto como era su costumbre, siendo la hora de las doceTerminadas sus devociones, se preparó para retirarse por la puerta sur, donde fue abordado por el primero de estos rufianes, quien, a falta de un arma mejor, se había armado con una ploma­da; de manera amenazante le exigió a nuestro Maestro, Hiram Abif, los secretos genuinos de un Maestro Masón, advirtiéndole que la muerte podría ser la consecuencia de su negativa; pero, respe­tuoso de su obligación, él replicó que aquellos secretos eran sa­bidos por tres en el mundo y que sin el consentimiento de los otros dos, no podía divulgarlos, ni lo haría, ahora bien, indicó que no tenía la menor duda de que la paciencia y la perseverancia podrían, a su debido tiempo, habilitar al masón digno para partici­par de ellos. Pero que prefería sufrir la muerte que traicionar la sagrada confianza puesta en él.Como esta respuesta no resultó ser satisfactoria, el primero de los rufianes lanzó un violento golpe a la sien derecha del maes­tro, pero, sorprendido por la firmeza de su proceder, sólo lo alcan­zó de reojo Aun así, lo hizo con fuerza suficiente como para lograr que se tambaleara y cayera al suelo sobre su rodilla izquierdaEn este momento sentí un golpe ligero en la sien y mis dos guías, conocidos como diáconos, me indicaron que debía dejarme caer sobre la rodilla para imitar la historia.Recuperándose de esa situación, se apuró hacia la puerta oeste, donde se enfrentó con el segundo rufián, al cual le contestó co­mo antes, aun con la misma firmeza, cuando aquel, que estaba armado con un nivel, le dio un violento golpe en la sien izquierda que lo tiró al piso sobre su rodilla derecha.Otra vez sentí un toque en la sien y fui empujado hacia abajo hasta mi rodilla derecha.Viendo coartada toda posibilidad de escape en estos dos accesos, nuestro Maestro avanzó tambaleante, abatido y sangrante, hacia la puerta este, en la que estaba apostado el tercer rufián, quien, al recibir una respuesta similar a sus insolentes demandas, ya que nuestro Maestro seguía fiel a su obligación aun en su momento más difícil, le dio un violento golpe de lleno en el centro de la frente con un pesado ma2o de piedra, que lo tendió sin vida a sus pies… así fue su muerte.A la luz de la vela vi al Maestro Venerable alcanzar desde su trono un instrumento que tocó mi frente y sentí que muchas manos me jalaban hacia el piso. Me sostuvieron derecho, con los pies en su lugar, de manera que me desplacé hacia atrás su­mergiéndome en la oscuridad. En cuanto toqué el suelo se me en­volvió de inmediato con una mortaja, dejando descubierta sólo la parte superior de mi cara. El Maestro Venerable continuó.Hermanos presentes en la reciente ceremonia, así como en su situación presente, a nuestro Hermano se le ha hecho representar a uno de los personajes más brillantes en los anales de la francmasonería, es decir, Hiram Abif, quien perdió la vida antes de traicionar la sagrada confianza depositada en él. Y confío en que esto causará una impresión perdurable, no sólo en su mente, sino en las suyas, si alguna vez se encuentran en circunstancias de prue­ba similares.Hermano Primer Vigilante, intenta ahora elevar al representante de nuestro Maestro con el apretón de manos de un AprendizEl Primer Vigilante se agachó, tomó mi mano por debajo de la mortaja y jaló. Mi mano se resbaló de entre sus dedos.Maestro Venerable, resulta que este apretón de mano se resbalaFiguras vagas marcharon alrededor de mi tumba por unos mo­mentos, antes de que el Maestro Venerable hablara de nuevoHermano Segundo Vigilante, intenta tú el saludo de Hermano. Resultó tan ineficaz como el primer intento.Hermanos Vigilantes, ambos han fallado en su cometido. Aún que­da un tercer método peculiar, conocido como el saludo de la Garra del León o la Garra del Águila, que se da sosteniendo con firmeza los tendones del puño de la mano derecha con las pun­tas de los dedos y alzándolo en los cinco puntos del compañe­rismo, del cual, con ayuda de ustedes, haré un intento ahora. El Maestro Venerable tomó mi puño con fuerza y jaló, levantán­dome al instante sobre mis pies (véase la figura 3). Otra vez manos invisibles sostuvieron mi peso. Conforme alcancé la po­sición vertical, el Maestro Venerable susurró dos palabras pecu­liares a mi oído. Ahora sabía ambas partes de la Palabra del Ma­són. En el momento carecía de significado, pero, como se mos­trará más adelante, en nuestras investigaciones hemos descu­bierto su ancestral y fascinante significado.De este modo, mi querido hermano, todos los Maestros Masones han sido levantados de una muerte figurativa, a una reunión con los compañeros de su pasada pena. Ahora déjame rogarte que observes que la luz de un Maestro Masón no es más que oscuri­dad visible, que sólo sirve para expresar las tinieblas que se cier­nen sobre el prospecto del porvenir Es ese misterioso velo de oscuridad el que no puede penetrar el ojo de la razón humana, a menos que sea con la ayuda de esa divina luz que viene de arriba. Aun así, por este rayo luminoso percibirás que estás justo en la orilla de la tumba a la cual acabas de descender de manera figura­da, y la cual, cuando esta vida transitoria se haya ido, te recibirá de nuevo en su frío seno.Mientras el Maestro Venerable decía estas estremecedoras pala­bras, iba dirigiendo mi mirada hacia abajo y a mi derecha, donde apenas podía distinguir en la oscuridad la forma de una tumba abierta, con un cráneo humano y dos fémures cruzados debajo (véase la figura 2). Por primera vez en una ceremonia masónica, sentí una fría oleada de escalofrío recorrer mi cuerpo.Deja que esos emblemas de mortalidad, que ahora yacen ante ti, te dirijan a contemplar tu inevitable destino y guíen tus reflexio­nes al más interesante y útil de todos los estudios humanos, el conocimiento de ti mismo.Ten cuidado de representar tu tarea asignada mientras toda­vía es de día; escucha la voz de la Naturaleza que conlleva la sabiduría de que, aun en este armazón perecedero, reside un principio vital e inmortal, que inspira una sagrada confianza, que el Señor de la Vida nos permitirá atropellar al Rey de los Terrores que está debajo de nuestros pies, y elevar la mirada.El Maestro Venerable indicó hacia arriba y a la izquierda, hacia un resplandor de luz en el este (en dirección exactamente opues­ta a la tumba), donde pude ver la pequeña e iluminada forma de una estrella.… A esa brillante estrella matutina cuyo ascenso trae paz y tran­quilidad a los fieles y obedientes de la raza humana.Mi ceremonia de ascenso me hizo renacer al estatus de Maestro Masón y concluyó con el otorgamiento de más contraseñas y saludos de mano, y más analogías constructoras que me provee­rían de una guía en la mejora de mis cualidades como masón, y como miembro de la sociedad. Después, en otra reunión formal de la Logia, se explicó la historia de los acontecimientos que siguieron al asesinato:Hubo una junta general de los trabajadores de los diferentes de­partamentos, y no se pudo encontrar a tres de la misma clase de capataces. El mismo día, los doce artífices que originalmente se unieron en la conspiración se presentaron ante el Rey e hicie­ron una confesión voluntaria de todo lo que sabían, hasta el pun­to de separación del resto de los conspiradores. Naturalmente incrementados sus temores con respecto a la seguridad de su ar­tista jefe, seleccionó a quince compañeros de la Ciencia de su confianza, y les ordenó que hicieran una búsqueda diligente de la persona de nuestro Maestro, para asegurarse si todavía estaba vivo, o si había sufrido en el intento de sacarle a la fuerza los se­cretos de su elevado cargo.Habiéndose fijado un día para su regreso a Jerusalén se orga­nizaron en tres logias de Compañeros de la Ciencia y partieron de las tres entradas del templo Se perdieron muchos días en búsque­das infructuosas; de hecho, un grupo regresó sin haber descubier­to nada importante El segundo fue más afortunado, pues en la tarde de cierto día, tras haber sufrido las más grandes privaciones y fatigas personales, uno de los Hermanos que se había recostado para descansar, para levantarse se ayudó agarrándose de un arbus­to cercano, el cual, para su sorpresa, se desprendió con facilidad de la tierra. Al examinarlo de cerca, encontró que la tierra había sido removida recientemente; llamó a sus compañeros y, uniendo sus esfuerzos, reabrieron la tumba y encontraron el cuerpo de nuestro Maestro enterrado de forma indecente. Lo cubrieron de nuevo con todo respeto y reverencia, y para distinguir el sitio, enterraron una vara de acacia a la cabeza, de la tumba. Después se apresuraron hacia Jerusalén para comunicar la penosa noticia al rey Salomón.Cuando la pena inicial del rey se apaciguó, les ordenó que re­gresaran y levantaran un sepulcro para nuestro Maestro, como co­rrespondía a su rango y sus exaltados talentos, informándoles al mismo tiempo que con su muerte se habían perdido los secretos de un Maestro Masón. Por consiguiente, les encargó que fueran particularmente cuidadosos en observar cualquier Signo, Señal o Palabras casuales en que pudieran ocurrir, en tanto rendían este último y triste tributo de respeto al mérito que se había ido.Desempeñaron su tarea con extrema fidelidad, y al reabrir la tumba, uno de los Hermanos, mirando alrededor, observó a algunos de sus compañeros en esta posición…Después se me explicó cómo los Compañeros de la Ciencia trataron de levantar a Hiram Abif con las palabras y apretones utilizados en mi propio levantamiento figurado, y cómo desde aquellos tiempos se adoptaron esos elementos como la desig­nación de todos los Maestros Masones a lo largo del universo, hasta que el tiempo y las circunstancias restablecieran los genuinos. Luego la ceremonia continúa:Mientras tanto, el tercer grupo dirigió su búsqueda en dirección de Joppa. y estaban meditando sobre su retorno a Jerusalén cuando, al pasar accidentalmente por la entrada de una caverna, escucharon sonidos de profunda lamentación y arrepentimiento. Al entrar a la cueva para investigar la causa, encontraron a tres hombres que res­pondían a la descripción de los que estaban perdidos, quienes, por estar acusados de asesinato, y al encontrar toda posibilidad de esca­pe coartada, hicieron una confesión completa de su culpa. Fueron atados y conducidos a Israel, donde el rey Salomón los sentenció a la muerte que la perversidad de su crimen merecía con creces.Nuestro Maestro fue vuelto a enterrar tan cerca del Sanctum Sanctorum como la ley israelita lo permitió; ahí, en una tumba, noventa centímetros al este desde el centro y noventa al oeste, a noventa centímetros entre el norte y el sur y metro y medio o más perpendicularmente. No podía ser puesto en el Sanctum Sanctorum porque nada común o que no fuera limpio podía en­trar ahí, ni siquiera el sumo sacerdote y una sola vez al año; ni  hasta después de muchas limpias y purificaciones antes del gran día de la expiación de los pecados, porque, según la ley israelita, toda la carne era considerada suciaA los quince Compañeros de la Ciencia de confianza se les ordenó asistir al funeral, vestidos con mandiles y guantes blancos como emblemas de su inocenciaLa ceremonia continuó en forma similar a los dos grados ante­riores y yo la terminé como un completo Maestro Masón. Meses después, dado que no había candidato para avanzar en la reunión de la Logia, un Antiguo Maestro dio una explicación del Tercer Grado. Los tres villanos que asesinaron a Hiram Abif fueron iden­tificados como Jubela Jubelo y Jubelum, conocidos en conjunto como los Juwes, que en inglés se pronuncia Joo-ees y en español, Yu-is. Se dieron en detalle los sonidos de profunda lamenta­ción y arrepentimiento escuchados en la caverna. Se oyó que los reos sentían un profundo remordimiento y deseaban terri­bles castigos para ellos mismos por sus viles acciones. A su debi­do tiempo, se les concedieron sus deseos: el rey Salomón los mandó ejecutar de la manera que cada uno había identificado para sí mismo. Éstas se describen en el ritual, pero nosotros no las revelamos porque incluyen parte de los recursos de la identificación masónica.Los extractos de los tres niveles del ritual masónico que hemos dado aquí les parecerán sumamente extraños a los lectores le­gos, pero les serán muy familiares a los compañeros francmaso­nes. La familiaridad, sin embargo, sólo sirve para hacer parecer normales estas inexplicables actividades, cuando de cualquier forma son extrañas . Algunos masones creen que las historias son ciertas, tal como algunos cristianos aceptan las leyendas del Antiguo Testamento; otros las toman como un poco de diver­sión con visos de moral. Muy pocos se ponen a reflexionar so­bre dónde se habrán originado tan extraños rituales.Muchos de los personajes principales son fáciles de identifi­car en la mitología judeocristiana, por ejemplo, el rey Salomón, Boaz, Jachin y algunos otros que no hemos identificado, pero la personalidad clave es un completo misterio. Hiram Abif no es mencionado en absoluto en el Antiguo Testamento, no se nom­bra a ningún constructor del templo y no está registrado nin­gún asesinato de un sumo sacerdote. Algunos críticos cristianos de la francmasonería condenan a la Ciencia porque alegan que glorifica la resurrección de un hombre que no es Jesucristo, y porque es en esencia una religión pagana. Pero es importante hacer notar que Hiram Abif, una vez asesinado, permaneció muerto; no hubo retorno a la vida ni sugerencia alguna de una vida después de la muerte. No hay cabida para lo sobrenatural en el ritual masónico y es por eso que los miembros de muy distintas religiones, incluyendo judíos, cristianos, hindúes y budistas, han encontrado que la masonería es complementaria a sus propias creencias teológicas y no entra en conflicto con ellas.La historia central es muy simple y ordinaria, sin ninguna estructura dramática especial o ningún valor simbólico obvio. Sí, Hiram Abif murió antes de traicionar sus creencias; pero así lo han hecho innumerables hombres y mujeres, antes y des­pués. Si alguna persona o personas se propusieran inventar una historia que fuera fundamental para una nueva sociedad, con seguridad habrían salido con algo más notable y evidente. Fue este pensamiento el que provocó que empezáramos a profundi­zar más en nuestra búsqueda de los orígenes de la orden.Compartíamos la misma frustración con respecto a la vaga explicación convencional acerca de dichos orígenes. Nuestras discusiones se hicieron más frecuentes y nuestro interés creció conforme nos estimulábamos mutuamente. Pronto decidimos emprender una investigación estructurada con los objeti­vos mutuos de identificar al personaje que conocíamos como Hiram Abif y encontrar los secretos perdidos de la francmaso­nería. En aquel tiempo ninguno de los dos creía que tuviéramos la oportunidad de lograr el éxito en esta extraña búsqueda, pero estábamos seguros de que el viaje sería interesante. No lo sabía­mos en el momento, pero habíamos puesto en marcha una de las investigaciones detectivescas más grandes de todos los tiem­pos, y tampoco sabíamos que nuestros descubrimientos serían de gran importancia, no sólo para los francmasones, sino para el mundo en general. 

CONCLUSIÓN

Hay muy poco del ritual masónico que podría describirse como ordinario. El candidato está vendado, despojado de dinero y objetos de metal, vestido como un hereje acusado en su cami­no a la horca y por último se le dice que el tema de su último grado es cómo morir. El viaje de la oscuridad a la luz es de obvia importancia, como lo son las dos columnas llamados Boaz y Jachin, que simbolizan la fuerza y el establecimiento, y que uni­dos significan estabilidad.La francmasonería sostiene que es más antigua que el Vello­cino de Oro o el Águila Romana y aspira al amor fraternal, el alivio y la verdad, aunque la investigación de los misterios ocul­tos de la naturaleza y la ciencia se presentan como muy impor­tantes. Los secretos genuinos de la orden, se nos dice, están per­didos y han sido sustituidos por otros secretos en su lugar hasta el tiempo en que se encuentren los verdaderos.El personaje central de la francmasonería es el constructor del Templo del Rey Salomón, llamado Hiram Abif, quien fue ase­sinado por tres de sus propios hombres. La estilizada muerte y resurrección del candidato es el acto que hace a un Maestro Masón, y cuando se alza de su tumba, la brillante estrella matu­tina está en el horizonte.¿Dónde pudieron haberse desarrollado tan extrañas ideas? y, ¿por qué? Sólo podíamos comenzar nuestra investigación consi­derando las teorías conocidas.  

Capítulo 2

La búsqueda comienza ¿Dónde tuvo sus orígenes la orden?Antes que nosotros, un gran número de hombres bien informa­dos se propusieron encontrar los orígenes de la francmasonería, y no pasaron por alto ninguna de las posibilidades obvias; tam­poco lo hicieron las hileras de embusteros y charlatanes que se han unido a la cacería. Para algunos el recorrido es sencillo: la francmasonería es tan antigua como lo registra su historia públi­ca (el siglo XVI) y pretender situarla en una fecha anterior a esos registros es un capricho que no tiene sentido. Esta actitud pragmá­tica no es complicada, pero, como demostraremos, es la hipótesis más fácil de rechazar por muchas razones, y la más importante es que hay amplia evidencia de que la orden se materializó poco a poco a lo largo de más de trescientos años antes del estableci­miento de la Gran Logia de Inglaterra.A partir de dicho establecimiento en 1717, la orden ha ido manifestando su existencia; sólo sus métodos de reconocimien­to se han mantenido fuera de la mirada pública. Pero la organi­zación que ahora llamamos francmasonería era una sociedad secreta antes de la mitad del siglo XVII y las sociedades secretas, por definición, no publican historias oficiales. Por tanto, decidi­mos investigar la posible historia de la Ciencia antes de que se hi­ciera pública y sentimos que había tres teorías serias que los historiadores masónicos consideraron: 1.  Que la francmasonería es tan antigua como el ritual masónico indica; de hecho, se creó como resultado de los sucesos en el Templo del Rey Salomón, los cuales se nos han transmitido, aunque como mecanismos desconocidos.2.  Que se desarrolló a partir de los gremios de albañiles me­dievales, por lo cual las habilidades masónicas artesanales con la piedra se tradujeron en lo que los masones llaman habilidades masónicas contemplativas de desarrollo moral.3.  Que el ritual masónico se origina directamente de la Or­den de los Pobres Compañeros-Soldados de Cristo y del Templo de Salomón, mejor conocidos ahora como los Caballe­ros Templarios. La primera teoría, que la francmasonería fue la creación del rey Salomón, nos pareció imposible de investigar porque el Antiguo Testamento es la única fuente, así que no fuimos más allá en aquel tiempo.La segunda, que los albañiles medievales desarrollaron la Ciencia para su propio desarrollo moral, es una teoría que ha encontrado aceptación en casi todos los ámbitos, masones y no masones. Pero, a pesar de la aparente lógica de esta idea y del gran número de libros que la han promovido durante varias ge­neraciones, una vez que la consideramos en profundidad, nos percatamos de que era difícil de comprobar. Para empezar, no obstante la rigurosa investigación, no pudimos encontrar un solo registro que mostrara que los gremios de albañiles medievales hubieran existido en Inglaterra. Estábamos seguros de que, de haber existido, aún quedaría algún indicio de ello; ciertamente existieron en muchos países europeos y hay un cúmulo de evi­dencias de sus actividades. El libro History of Freemasonry de Gould contiene página tras página de emblemas de los gremios de albañiles de toda Europa, ¡pero ninguno es británico!Estos trabajadores eran habilidosos artesanos empleados por la Iglesia o por ricos terratenientes, y parece improbable que sus amos hayan sido lo suficiente ilustrados como para permitir alguna forma de unión gremial, aun en el caso de que los traba­jadores hayan deseado iniciar semejante organismo unificador. Muchos de ellos tenían que pasar la vida entera trabajando en una sola construcción, como una catedral, y la necesidad de se­gales de reconocimiento y contraseñas secretas nos pareció inexistente, ya que la vida de los albañiles giraba en torno al mismo sitio de construcción por cincuenta años.La mayoría de los albañiles en la Edad Media eran iletrados y habrían tenido poca o ninguna educación fuera de su aprendi­zaje, que sólo los proveía de habilidades para el oficio. Imaginar que pudieran haber entendido, ya no digamos que hubieran dado origen, a un ritual tan complejo como el usado ahora por los francmasones, carece de credibilidad Su vocabulario y más pro­bablemente su capacidad para el pensamiento abstracto han de haber sido en efecto muy limitados Viajar era un aconteci­miento tan raro para todos, excepto para los maestros albañi­les mejor capacitados, que los signos, saludos y contraseñas tan secretos no hubieran sido de gran utilidad; e incluso si viaja­ban de la construcción de un edificio a otra, ¿para qué necesi­tarían formas secretas de reconocimiento? Si alguien se hubiera querido hacer pasar por un albañil, no tomaría mucho tiempo darse cuenta de su falta de habilidad para trabajar la piedra.Como muchos reyes y sus más poderosos lores habían sido francmasones en lo que se conocía como los inicios de la orden hasta el presente (véanse los Apéndices), no podíamos imaginar las circunstancias en las que un grupo de nobles se hubiera pre­sentado en una reunión de albañiles para preguntarles si podían copiar sus procedimientos y usarlos, de manera simbólica, para su propio desarrollo moral.Encontramos la evidencia definitiva para deshacernos de la teoría de los albañiles al estudiar lo que se conoce en la francmasonería como los Antiguos Mandamientos Qandmarks), el más viejo de los cuales se cree que data de finales del siglo xv. Proponen reglas de conducta y responsabilidad para los francmasones y siempre se ha supuesto que fueron tomados de códigos de conducta pertenecientes a los gremios de albañiles medievales. Uno de esos mandamientos establece que ningún hermano debe revelar ningún secreto legítimo de otro herma­no si eso pudiera costarle la vida y la propiedad. El único secre­to masónico legítimo en esos tiempos que automáticamente conllevaría semejante pena si fuera descubierto por el Estado, hubiera sido la herejía, crimen que con seguridad no habría sido cometido o condonado por simples albañiles cristianos. La pre­gunta que nos hicimos fue: “¿Cómo es posible que la herejía fuera anticipada como posible secreto culposo de estos cons­tructores de castillos y catedrales?”No tenía sentido Las organi­zaciones no elaboran reglas importantes en caso de que alguno de sus miembros algún día fuera secretamente culpable de un crimen en contra de la Iglesia; es claro que quien haya dado origen a este Antiguo Mandamiento estaba consciente de que cada hermano vivía en peligro de ser señalado por hereje Está­bamos seguros de que estas reglas no fueron creadas por sim­ples albañiles, sino por un grupo que vivía en los límites de la ley del territorioUna vez satisfechos de que no había evidencia para sostener la teoría de los albañiles y sí mucha para reprobarla, nos intrigó cada vez más averiguar a qué clase de personas podrían haber­se referido los Antiguos Mandamientos. Otro mandamiento del mismo periodo, muy discutido por los historiadores, da indicios de un antiguo propósito muy clandestino. Se refiere a la provi­sión de empleo para un hermano visitante por un periodo de dos semanas, después del cual se le debería dar algún dinero y ponerlo en camino a la siguiente logia. Éste es el tipo de trata­miento que uno esperaría que se le diera a un hombre que está huyendo, buscando una casa de seguridad en su camino. Un mandamiento más prohibe a los masones tener relaciones sexua­les con la esposa, hija, madre o hermana de un hermano franc­masón, lo que sería de absoluta necesidad para mantener el sistema de casas de seguridad: llegar a casa y encontrar a un in­vitado masón en la cama con la esposa o la hija de uno más bien dificultaría el juramento de caridad fraternal. No podía­mos imaginar de qué posible herejía pudo haber sido culpable este grupo masónico inicial, para crear tan estructurado siste­ma de reconocimiento y sobrevivencia fuera de la Iglesia y el Estado. Además de estos factores que desacreditan la teoría de los albañiles, es esencial recordar que la imaginería central de la masonería es la construcción del Templo del Rey Salomón. No hay lazos que conecten a los albañiles medievales con este su­ceso, pero ciertamente sí los hay en lo que concierne a la terce­ra teoría, la de los Caballeros Templarios. Los Caballeros Templarios, o, para darles su título completo, los Pobres Compañeros  -Soldados de Cristo y del Templo del Rey Salomón, se formaron casi seiscientos años antes del estableci­miento de la Gran Logia de Inglaterra. Si hay una conexión entre estos monjes-guerreros de las cruzadas y la francmasonería, ten­dríamos que explicar la brecha de 410 años entre la repentina muerte de la orden en octubre de 1307 y la aparición formal de la Ciencia. Este rompimiento ha hecho que muchos observadores, masones y no masones, descarten las sugerencias de un vínculo como pensamiento mágico; algunos han publicado libros para demostrar que los que apoyan esta teoría son sólo románticos predispuestos a creer en tonterías esotéricas. Sin embargo, la evidencia disponible más reciente apoya ahora con fuerza el argumento a favor de la conexión entre templarios y francma­sones, y nuestras propias investigaciones lo han puesto más allá de ninguna duda.Antes de considerar la formación de esta fascinante orden, examinamos las circunstancias de la construcción que dio nom­bre a los templarios y su tema a los francmasones. 

El Templo del Rey Salomón

Encontramos que, en el sentido amplio, había cuatro templos relacionados con el Monte Morían en la ciudad de Jerusalén. El primero fue el construido por el rey Salomón hace tres mil años. El siguiente nunca existió en piedra; fue el visto por el profeta Ezequiel en una visión durante el cautiverio de los judíos en Babilonia alrededor de 570 a.C. Aun imaginario, no podía ignorarse a este templo, ya que tuvo un efecto significativo en las creen­cias y escritos posteriores de los judíos que después se transmi­tieron a la creencia cristiana. El tercero fue construido por el rey Zorobabel a inicios del siglo VI a.C, después de que los ju­díos regresaron de su cautiverio babilónico. Y el último templo fue erigido por Herodes en los tiempos de Jesucristo y destrui­do por los romanos en 70 d.C, justo cuatro años después de su terminación.Como descubriríamos más tarde, Salomón se dio a la tarea de crear muchas grandes construcciones, incluyendo un tem­plo para alojar al dios que ahora llamamos Yahvé o Jehová. Ambos nombres son intentos de traducirlo del hebreo, una forma de escritura sin vocales. Suele hacerse referencia a Salomón como un rey sabio, pero, al avanzar en nuestras investigaciones, descu­brimos que, como demostraremos más adelante, la designación de sabio se le confirió a todos los constructores y a los reyes que patrocinaban las construcciones por miles de años antes de Salomón.Los mismos judíos no tenían herencia arquitectónica, y nin­guno de ellos contaba con los conocimientos de construcción requeridos para erigir nada que no fuera una simple pared; en consecuencia, el templo en Jerusalén fue construido por obre­ros contratados a Hiram, el rey fenicio de Tiro. A pesar del nom­bre, estaba claro para nosotros, y para cualquier observador pre­vio, que el rey Hiram no tenía nada que ver con Hiram Abif. El ritual del Grado del Sagrado Arco Real, que analizaremos en el capítulo 13, pone muy en claro que Hiram, rey de Tiro, proveyó los materiales, en tanto que otro hombre, Hiram Abif, fue el ver­dadero arquitecto del templo. Incluso menciona que estos tres personajes (Salomón y los dos Hiram) presidían una importante logia y juntos eran los únicos que poseían los verdaderos secre­tos de un Maestro Masón.A pesar de la visión masónica comúnmente aceptada de que este templo fue un punto culminante en la historia de la cons­trucción, Clarke y otros expertos consideran que su estilo, tama­ño y disposición son casi una copia al carbón del templo sumerio erigido para la diosa Ninurta mil años antes. Era una construc­ción pequeña, similar en tamaño a la ordinaria iglesia de pueblo inglesa y se creía que su tamaño era menor que la mitad del palacio de Salomón. Pudimos adivinar dónde residían las priori­dades del gran rey cuando descubrimos que la construcción para alojar a su harén era por lo menos tan grande como el Templo de Jehová.Por nuestro conocimiento del propósito de las iglesias, sina­gogas y mezquitas, sería fácil suponer que el templo de Salomón era un lugar en el que los judíos adoraban a su Dios. Esto, sin embargo, sería un error, ya que este templo no fue construido para ser visitado por los hombres; era, literalmente, la Casa de Dios, una casa para el mismo Jehová.No hay restos físicos del Templo de Salomón ni registros independientes de él, así que nadie puede estar seguro de si en realidad existió o no; podría ser una invención de los últimos escribas judíos que escribieron sus tradiciones orales mucho antes de que la supuesta construcción haya tenido lugar. Nos dicen que éste, el más famoso de todos los templos, fue cons­truido en piedra y en su interior revestido por completo de ce­dro traído de Tiro. Se dice que sus paredes tenían nueve codos (alrededor de cuatro metros) de espesor en su base y soportaba un techo plano de vigas de cedro rematado en pino. La caracte­rística sobresaliente del templo era la cantidad de oro que cu­bría suelo, paredes y techo, colocado entre los tallados de querubines y flores abiertas. El interior era de veintisiete me­tros de largo por nueve de ancho, y todo el edificio estaba ali­neado de oeste a este con una sola entrada en el extremo occi­dental. Una separación con un par de puertas plegadizas dentro dividía el interior en una hendidura de dos a un tercio, creando un cubo de nueve metros de altura, ancho y largo. Era el Orácu­lo del Antiguo Testamento, también llamado el Santo de Santos y conocido en el ritual masónico como el Sanctum Sanctorum, que estaba completamente vacío excepto por una caja rectan­gular de madera de acacia de un metro y cuarto de largo por sesenta centímetros de ancho y sesenta de alto, colocada exac­tamente en el centro del piso. Era el Arca de la Alianza que con­tenía sólo tres cosas: dos tabletas de piedra que llevaban los Diez Mandamientos y al mismo dios Jehová. Encima de ella ha­bía un pesada hoja de oro sólido y dos querubines de madera, también bastante cubiertos de oro, con las alas extendidas cus­todiando el precioso contenido (véase la figura 6).Estos querubines no eran los niños voladores y regordetes con halos populares entre los pintores del Renacimiento. Se­rían egipcios en cuanto al estilo, se veían exactamente como las figuras representadas en las paredes y los sarcófagos de las pirámides. El Santo de Santos estaba en permanente oscuridad excepto una vez al año en el Día de Expiación, cuando el Sumo Sacerdote entraba con la sangre del sacrificio nacional, el chivo expiatorio. Después de que el Sumo Sacerdote se iba, se ponía una larga cadena de oro alrededor de las puertas aislando la cá­mara más pequeña de la más grande. De acuerdo con la tradición judía posterior, este cuarto era usado sólo por los sacerdotes y levitas (sacerdotes por herencia) y tenía un altar de cedro cubierto de oro colocado justo frente a las puertas y, claro, afuera de la entra­da occidental se levantaban las dos columnas, Boaz y Jachin.Fue éste entonces el templo que los templarios veneraron como el icono central de su orden Pero las que desenterraron fueron las ruinas de otro templo, construido casi exactamente mil años después en el mismo sitio por el infame rey Herodes ¿Por qué entonces, nos preguntamos, escogieron darse el nom­bre del templo de Salomón’ CONCLUSIÓNDecidimos con facilidad que la teoría de los albañiles acerca del origen de la francmasonería no se sostiene bajo un minucioso análisis, por la sencilla razón de que en Bretaña no existieron gremios de albañiles. El hecho de que sí los haya habido en el continente no es relevante porque la francmasonería no se de­sarrolló en las áreas en las que se formaron estos gremios euro­peos.El protocolo hallado en los Antiguos Cargos de la Orden, con su obligación de proveer trabajo y un interés por asegurar la protección de los parientes femeninos de los hermanos, nos pareció que encajaba mucho más con una sociedad secreta que con un grupo de constructores itinerantes.Realizamos una larga y ardua investigación, pasando cientos de horas en diversas bibliotecas inmersos en libros de consulta, pero, aun con todos nuestros esfuerzos, no pudimos encontrar conexión alguna entre el Templo del Rey Salomón y los albañi­les de la Edad Media.La historia nos dice que existieron tres templos de piedra en el sitio y uno imaginario que no pudo ignorarse puesto que ha inspirado a muchas personas a través del tiempo. El templo ori­ginal construido para Salomón era una construcción pequeña del tipo de las sumerias, más chico que su harén, erigido para alojar a Jehová, el problemático dios de las tormentas, y no pa­ra ser un lugar de adoración. El mismo Jehová vivía dentro del Arca de la Alianza que se alojaba en el Santo de Santos del tem­plo, un área conocida entre los francmasones como el Sanctum Sanctorum. EL arca fue construida y decorada al estilo egipcio y en la entrada occidental de este primer templo se alzaban las dos columnas conocidas por los francmasones como Boaz y Jachin.La idea de que la orden pudo haber venido del mismo Salomón como una sociedad secreta que mantuvo su continui­dad oculta del mundo parecía por completo imposible, y, des­pués de un sencillo proceso de eliminación, nos quedamos con un solo origen razonable para investigar Sabíamos que los pri­meros Caballeros Templarios excavaron el sitio del último tem­plo, y muchos escritores han sugerido conexiones entre estos caballeros y la masonería.                                                          Notas1  John J. Robinson, Born in Blood2  J. R. Clarke, “A New Look at King Solomon’s Temple and its Connection with Masonic Ritual”, publicado en ARS Quator Coronatorum, noviembre de 1976.3  Peake’s Commentary on the Bible4  W. EAlbright, The Archaeology of Palestine. 
Capítulo 3 Los Caballeros Templarios Los inicios de la ordenDesde la infancia, casi todos hemos estado familiarizados con la imagen de un valiente cruzado, vestido con una capa blanca ador­nada con una cruz roja, que, ostentando una larga barba, mataba a los malvados y protegía a los buenos La realidad era muy distinta* la cruz roja en la bata blanca no era la vestidura de todos los cruzados, sino de un grupo de monjes guerreros: los Caballeros Templarios (véase la figura 4). Su misteriosa aparición de la nada, sus subsecuentes y enormes riquezas e influencia y su repentina y to­tal caída de gracia el viernes 13 de octubre de 1307 los ha hecho objeto de debate y especulación imaginativa desde entoncesDurante casi doscientos años los templarios fueron más po­derosos que la mayoría de los reyes, y tenían habilidades legen­darias para la batalla y tesoros fabulosos. ¿Podría en realidad haber una conexión entre esta orden medieval desaparecida desde hace mucho tiempo y los hombres de clase media que musitan ritua­les masónicos a puerta cerrada en casi cualquier ciudad del mundo occidentalizado? De entrada parecen estar tan lejanos que se necesitaría una enorme cantidad de evidencia para ale­gar una relación directa, pero, conforme observamos con cuida­do los detalles de ambas órdenes, la disparidad entre las dos empezó a reducirse con sorprendente rapidez.Los musulmanes gobernaron Jerusalén desde el siglo vii y permitían tanto a los judíos como a los cristianos el acceso a la ciudad, que era importante para las tres religiones por diferen­tes razones. Hacia fines del siglo XI, los turcos seljuk tomaron control de Jerusalén y prohibieron a los cristianos hacer peregri­naciones. Esto no fue del agrado de los altos mandos del cristia­nismo, los cuales movilizaron sus fuerzas para recuperar la tie­rra de Jesucristo. A pesar de la pureza del aparente motivo que movía a los “cruzados”, las batallas por el control de la Tierra Santa eran conflictos sin misericordia y se peleaba con dureza.Los crudos y egoístas invasores cristianos del norte creían que los musulmanes tenían la costumbre de tragarse su oro y sus joyas para esconderlos en tiempos de crisis, y como conse­cuencia muchos musulmanes morían con el estómago abierto mientras dedos blancos e infieles buscaban en sus entrañas va­lores que no existían.  A los judíos de Jerusalén no les fue mucho mejor; habían vivido felices junto a los musulmanes por cientos de años y el 14 de junio de 1099 murieron junto con ellos; el carácter sanguinario de los cruzados no conocía límites. Uno de ellos, Raymond de Aguilers, se conmovió ante la vista de la ciu­dad devastada y los cuerpos mutilados de sus residentes, y citó el Salmo 118:” Este es el día que el Señor ha hecho. Regocijémonos y alegrémonos por ello”.En los años que siguieron a la conquista de Jerusalén, cristia­nos de toda Europa empezaron a hacer la peregrinación a la Ciu­dad Santa, una travesía tan larga y ardua que para sobreviviría eran necesarios un cuerpo en forma y una fuerte constitución. El creciente número de peregrinos que viajaban desde los puertos de Acre, Tiro y Jaffa a la ciudad de Jerusalén provocó problemas y hubo que crear una infraestructura para abastecerlos. Una importante parte de estos arreglos fue la Hostería Amalfi en Je­rusalén, establecida por los Caballeros Hospitalarios para brindar comida y alojamiento al constante flujo de viajeros. La importancia y riqueza de la pequeña y oscura orden de monjes que la dirigían aumentó en proporción al creciente número de visitantes, y los nuevos gobernadores cristianos de la ciudad recompensaron sus esfuerzos con generosos regalos. La orden se desarrolló con rapidez y su superior debió haber sido muy ambicioso y astuto en la política porque decidió crear una armada militar en la que aceptaba que se unieran caballeros, después de lo cual cambió el título de la orden por el de Hospital de San Juan de Jerusalén. Obtuvo la bendición papal en 1118 cuando se le dio una consti­tución formal, conocida como regla. Ésta fue una organización que probablemente influenció a un noble francés de Champagne de nombre Hugues de Payen, porque en el mismo año él y otros ocho caballeros iniciaron una orden no oficial de los Pobres Soldados de Cristo y el Tem­plo de Salomón. Conforme a la tradición, el rey Baldwin II, Pa­triarca de Jerusalén, pronto brindó su apoyo a la nueva orden y les proporcionó alojamiento en la parte occidental de su pala­cio que colindaba con la ex Mezquita de Al-Aqsa y estaba en el sitio del Templo del Rey Salomón. Se dice que la Orden de los Templarios, como se le llama ahora, fue creada con el propósito de brindar protección al creciente flujo de peregrinos mientras hacían sus azarosas travesías entre el puerto costero de Jaría y Jerusalén.Todos estos caballeros originales eran seglares que presta­ron juramento de vivir como si fueran monjes, en la pobreza, la castidad y la obediencia. En un principio no usaban ropa espe­cial, pero decían oraciones a intervalos regulares y se comporta­ban siempre como si fueran miembros de una orden religiosa.En algún momento de 1118 estos nueve caballeros aparen­temente llegaron de Francia y se autodenominaron los guar­dianes de los caminos del desierto de Judea que conducían a Jerusalén. Este clásico relato nos llamó la atención por extraño. ¿Por qué estos franceses se habían dado a una tarea que en el mejor de los casos era en extremo optimista y en el peor teme­raria? Incluso una pequeña banda de insurgentes sarracenos pudo haberlos derrotado no obstante lo bien entrenados y ar­mados que estuvieran. Con sorpresa descubrimos que Fulcher de Chartres, capellán de Baldwin II  no hizo una sola mención de ellos en sus extensas crónicas que abarcan los primeros nueve años de la existencia de la orden no oficial. La primera eviden­cia cierta de los templarios data de 1121, cuando cierto Conde Fulk V de Anjou se alojó con los templarios y de ahí en adelante les dejó una anualidad de treinta libras angevin.Por la evidencia disponible parece claro que el grupo de nueve caballeros no se expandió durante mucho tiempo des­pués de su establecimiento. No fue hasta que habían pasado nada menos que nueve años en su albergue en el lugar del Templo de Herodes, que Hugues de Payen viajó hacia el oeste en busca de reclutas merecedores que aumentaran la orden a un tamaño más apropiado para la satisfacción de su autoproclamada misión. ¿Qué estaban buscando?Sentimos por instinto que había algo mal en este punto. No hay evidencia de que estos primeros templarios hubieran dado pro­tección alguna a los peregrinos, pero por otro lado pronto supi­mos que hay pruebas concluyentes de que realizaron grandes excavaciones debajo de las ruinas del Templo de Herodes. Pron­to nos dimos cuenta de que muchos otros autores tenían sus reservas con respecto a la versión aceptada de los propósitos de los templarios; cuanto más buscábamos, más nos topábamos con teorías acerca de sus verdaderos motivos. En una, el histo­riador francés Gaetan Delaforge comenta:La verdadera tarea de los nueve caballeros era llevar a cabo inves­tigaciones en el área con el fin de obtener ciertas reliquias y ma­nuscritos que contenían la esencia de las tradiciones secretas del judaismo y del antiguo Egipto, algunos de los cuales probable­mente se remontaran a los días de Moisés.1Este comentario fue utilizado por el autor e historiador Graham Hancock para argumentar que estos caballeros no eran lo que parecían.2 Concluyó que el mismo sitio del templo era el foco de su interés y que hay evidencia de sus principales excavaciones. Cita el informe oficial de un arqueólogo israelí que establece que los nueve caballeros buscaban en las ruinas del templo algo desconocido:El túnel conduce hacia adentro, por una distancia de cerca de treinta metros desde el muro del sur, antes de verse bloqueado por escombros y pedazos de piedra. Sabemos que continúa más adelante, pero hemos decidido que haya una regla sin excepción: no excavar dentro de los límites del Monte del Templo sin antes obtener el permiso de las autoridades musulmanas apropiadas, pues en la actualidad está bajo su jurisdicción. En este caso sólo nos permitieron medir y fotografiar la sección del túnel expuesta, no hacer ninguna clase de excavación. Una vez concluido este trabajo… sellamos la salida del túnel con piedras Encontramos más evidencia de que los templarios participaron en desenterrar algo debajo de las ruinas del Templo de Herodes en los escritos del teniente Charles Wilson, de los Ingenieros Reales que dirigieron una expedición arqueológica a Jerusalén a fin de siglo.3 Él recuperó muchos objetos antiguos, que pue­den identificarse positivamente como artefactos templarios, al hacer profundas excavaciones bajo el templo Cuando nuestras investigaciones para este libro estaban por concluir, tuvimos la buena fortuna de conocer a Robert Brydon, académico archivista especializado en los temas témplanos, residente de Escocia y que ahora tiene varios de esos objetos a su cuidadoNuestro motivo para estudiar los orígenes de los templarios era intentar confirmar cualquier conexión directa entre su or­den y la francmasonería moderna Conforme incorporamos los hechos conocidos y leímos las perspectivas oficiales y las que no lo eran acerca de los primeros templarios, concluimos que es­taba claro que en efecto habían excavado en el templo Las preguntas para las que necesitábamos respuestas eran: ¿qué estaban buscando?, y aún más importante, ¿qué encontraron en realidad?Otros escritores especularon que pudieron haber estado buscando los tesoros perdidos del templo, el Grial Sagrado o incluso que intentaban encontrar el Arca de la Alianza misma 4 Estas especulaciones bien podrían ser correctas pero, por su­puesto, nosotros estábamos más interesados en lo que en reali­dad encontraron más que en lo que en un principio querían localizarDurante nueve años, entonces, estos devotos cazadores de “tesoros” excavaron el sitio de los grandes templos de los judíos y durante ese tiempo no solicitaron ni permitieron la entrada de ningún otro caballero a su orden, viviendo en soledad gra­cias a la caridad de Baldwin.Todo debió haber funcionado razonablemente bien año tras año conforme hacían un túnel a través de la roca sólida, acer­cándose cada vez más a la base del Santo de Santos, pero luego sucedió algo que cambió el plan inicial. Se nos ocurrió que tal vez fuera algo más que una coincidencia el que el viaje de Hugues de Payen a occidente para encontrar reclutas por primera vez haya sucedido justo meses después de la muerte de su benefactor Baldwin en octubre de 1126. ¿Se habían quedado sin fondos y comida antes de que su desconocida tarea fuera terminada?, o ¿esperaron a que Baldwin muriera para no tener que repartirle parte del tesoro? El código de disciplina de la ordenParece ser que el viaje de Payen fue apresurado por un verdadero temor con respecto a la sobrevivencia de su grupo. Una carta que escribió mientras viajaba por Europa ilustra con claridad su preocupación de que sus compañeros caballeros en Jerusalén necesitaban un fuerte reforzamiento de sus convicciones. Se re­fiere a que la vocación original de los caballeros estaba debilita­da por la maldad y cita pasajes bíblicos para reafirmar a sus siete caballeros restantes. Sólo quedaban siete en el Monte del Tem­plo, ya que Payen había sido acompañado en su viaje por Ander de Montbard, el tío del joven pero influyente Abad de Clairvaux (destinado a convertirse en San Bernardo). Creemos que fue es­ta conexión familiar la que los llevó primero a Bernardo, que estaba claramente impresionado con la historia que escuchó de su tío. Las palabras de Bernardo promoviendo su campaña de ayu­da dejaron pocas dudas en relación con su opinión sobre estos caballeros de Jerusalén:”No se precipitan a la batalla, sino que van con cuidado y previsión, de manera pacífica, como verdaderos niños de Israel. Pero tan pronto la pelea comienza, se apresuran sin demora sobre el adversario… y no conocen el miedo… en ocasiones uno ha tenido que pelear con mil; dos, con diez mil… más dóciles que los borregos y más inflexibles que los leones; suya es la indulgencia de los monjes y el valor del caballero”.El futuro San Bernardo atrajo con rapidez la atención del Papa Honorio II hacia la joven orden, pidiéndole que el peque­ño grupo de caballeros de Jerusalén que había adoptado fuera proveído de un código de disciplina, una constitución propia que estableciera requisitos de conducta y prácticas que los legi­timara y que definiera su estatus dentro de la Iglesia. Esto fue concedido al fin el 31 de enero de 1128, cuando Hugues de Payen compareció ante el Consejo de Troyes, convocado de manera especial. Este impresionante grupo era presidido por el cardenal de Albano, el enviado papal, y comprendía a los arzobispos de Rheims y Sens, no menos de diez obispos y algunos abades, incluyendo al mismo Bernardo. Se hizo la propuesta y se les dio el derecho a los templarios de usar sus propias capas, que en aquel tiempo eran totalmente blancas, y de recibir su código de disciplina.Para todo el mundo ahora eran verdaderos monjes al igual que caballeros.Lo que nos fascinó acerca del código que se dio a los tem­plarios no fue tanto lo que decía sino lo que no decía. No se hacía ninguna mención a los peregrinos o a su protección. Pen­samos que era extraño que la única aparente razón para haber creado la orden pudiera ser ignorada por completo. En este punto estábamos convencidos de que había algo muy misterioso en la fundación de la orden de los templarios.Durante mucho tiempo los nueve caballeros originales estu­vieron en extremo renuentes a aceptar nuevos reclutas, pero ahora se veían forzados a cambiar su actitud por la necesidad de fondos, de trabajadores adicionales y quizá incluso de clérigos. Según su nuevo código, los miembros que se les unieran serían puestos a prueba durante el primer año y se requería de ellos un inmediato voto de pobreza, de tal forma que un nuevo hermano tuviera que ceder sus riquezas personales a la orden. Todos los candidatos tenían que haber nacido en matrimonio, ser nobles por nacimiento, estar libres de cualquier promesa o atadura y tener un cuerpo fuerte. Al ser admitido, lo único que poseía el hermano aceptado era su espada; aparte de ésta, la cual dedicaba al servicio de la orden, no tenía identidad alguna. Cuando moría, su tumba no lle­vaba inscripción, sólo se marcaba con una piedra rectangular dentro de la cual se tallaba la forma de su espada.Inmediatamente después de que les fue otorgado su código, las circunstancias de los templarios fueron fortaleciéndose. Se ganaron el apoyo de cientos de terratenientes influyentes y em­pezaron a llegar donaciones de todos los rincones del mundo cristiano. Bernardo había convencido al Papa de su valía y de repente se volvieron la causa de moda y se les entregaban rique­zas. Cuando Hugues de Payen y André de Montbard regresaron a Jerusalen tan sólo dos años después de haberse ido, su éxito era extraordinario. Partieron hacia occidente con las manos vacías y regresaron con un código de disciplina papal, dinero, objetos preciosos, tierras y no menos de trescientos nobles reclutados para seguir a Hugues de Payen como Gran Maestro de una importante orden.Seguro que Hugues de Payen estaba produciendo algo muy tangible como para generar tanto interés y apoyo. Como nues­tra curiosidad crecía, nos adentramos más en lo que aún se conoce de estos monjes guerreros.Los nuevos miembros de la orden juraban pobreza, castidad y obediencia, pero si esta regla se aplicaba en retrospectiva a los fundadores es algo que nunca se menciona. Es cierto que Hugues de Payen permaneció casado con Catherine de St. Clair (mujer escocesa de ascendencia normanda) y estableció la primera Preceptoría Templaría fuera de la Tierra Santa en las tierras de la familia de ella en Escocia, hecho que después resultaría ser de gran relevancia. Se obligaba a los ingresados a que se cortaran el cabello pero se les prohibía cortarse la barba. De aquí surgió la imagen del cruzado templario con la larga barba al vuelo. La dieta, el vestido y todos los demás aspectos de sus vidas cotidia­nas estaban controlados por el código. En particular, su compor­tamiento en el campo de batalla era estrictamente ordenado. A tos templarios no se les permitía pedir misericordia o conceder piedad, ya que estaban obligados a pelear hasta la muerte. No se les permitía retractarse a menos que la desventaja en su contra excediera de tres a uno y, aunque la historia muestra que al fin y al cabo perdían, está muy claro en registros musulmanes y cris­tianos por igual que la orden era temida y respetada por sus habilidades en el campo de batalla.Nos maravillamos de descubrir que aproximadamente diez años después de que se les otorgara su código latino, los tem­plarios empezaron a tenerse a sí mismos en tan alta estima que elaboraron de manera unilateral un código francés para Remplazar el anterior por uno en la lengua funcional de los miembros de la orden. El hecho de que hayan tenido la confianza para hacer esto ilustra el poder e independencia de que goza­ban. Este nuevo código contenía cambios significativos, pero nos intriga que tampoco hiciera mención a la protección de los Peregrinos. Desaparecía el requisito de un año de prueba para los novicios y le daba un giro a un lineamiento muy importante, que cambió de manera instantánea la base legal de la orden.  En el código latino se lee una instrucción:’…además, debes ir a donde estén reunidos caballeros no excomulgados”. Sin em­bargo, en el enmendado y traducido código francés, la misma oración se convirtió en:     …….Te ordenamos que vayas a donde estén reunidos caballeros excomulgados”. Esto sólo puede im­plicar que estaban fuera de la ley del Vaticano. No hay posibili­dad de que sea un simple error de traducción ya que los cléri­gos trabajaban con su propia lengua, no con un escrito poco familiar, y un significado tan contrario hubiera sido detectado por el resto de la orden, incluso si el escriba original se hubiera equivocado. Junto con lo que ya sabemos de los templarios —su arrogancia y su sospechada desviación de la Iglesia Roma­na—, es muy comprensible que se hayan atrevido a escribir se­mejante cosa; pero no podíamos encontrar algo que nos indica­ra cuáles pudieron haber sido sus motivos.Con el tiempo, la suerte de los templarios habría de acabar­se. El Papa y Felipe, rey de Francia, atacaron a la orden errante, poniéndola de rodillas en tan sólo un terrible día… el viernes 13 de octubre de 1307. Desde entonces el número trece ha sido considerado de mala suerte y el viernes trece de cualquier mes se convirtió en una fecha en la que cualquiera que sea supersti­cioso no sale de su casa y se aferra a su pata de conejo.  

El sello de la orden

El primer sello de los templarios mostraba a dos caballeros montados sobre un solo caballo, y por lo general se asegura que esto es una forma de simbolizar la pobreza que los miembros habían jurado mantener, en cuanto a que no podían permitirse una montura para cada caballero. Esto hubiera representado una fuerza de lucha bastante ineficaz de haber sido verdad. Sin embar­go, la regla francesa afirma que el maestro debe poseer cuatro caballos y un hermano capellán, y un clérigo con tres caballos, y un hermano sargento con dos caballos, y un gentil hombre paje para que cargue su escudo y lanza, con un caballo…”. Queda claro que no había escasez de monturas.Se nos ocurrió que tal emblema podía representar los dos grados de caballeros dentro de una orden: los más avanzados, a quienes se les permitía compartir el secreto templario, y los que iban sentados en ancas, que no disfrutaban de ese derecho. Por supuesto, dicha interpretación del emblema es pura especula­ción, pero lo que parece cierto es que sí mantenían un secreto y una vez que los templarios concluían su periodo de prueba de doce meses, deben haber necesitado algún método para prote­gerse de los recién ingresados que aun no habían sido probados y a los que no se les tenía confianza.  

La organización de la orden

La orden no sólo consistía de caballeros. Además de los herma­nos consumados había dos clases inferiores: a la primera se le conocía como los sargentos, que eran reclutados entre la que ahora describiríamos como la clase trabajadora, más que entre la nobleza, que era de donde provenían los caballeros. Los sar­gentos se hacían cargo de puestos como los de caballerangos, mozos, centinelas y tropas generales de apoyo. Al igual que sus superiores, portaban la cruz roja, pero su atuendo era café oscu­ro en vez de blanco, lo que reflejaba su falta de pureza en rela­ción con los caballeros de la orden. El otro grupo incluía a los clérigos, que se ocupaban de las necesidades espirituales de los caballeros. Eran sacerdotes y los únicos miembros letrados de la orden, se ocupaban de llevar los registros y las comunicacio­nes, escribiéndolos algunas veces en códigos bastante com­plejos. El francés era el lenguaje común y administrativo de los templarios, pero estos versátiles curas podían dar la misa en latín, regatear con los comerciantes locales en árabe y leer el Antiguo Testamento en hebreo y el Nuevo en griego. Satisfa­cían las necesidades espirituales de los combatientes y se dis­tinguían por portar la cruz templaría sobre un atavío verde.Estos clérigos consagraban el pan y el vino en la eucaristía tal y como lo hace un cura hoy día, pero tomaban este deber con tanta seriedad que se dice que usaban guantes blancos en todo momento excepto cuando sostenían la Santa Hostia du­rante el servicio. Puesto que el pan era el cuerpo de Cristo, era importante no impregnarlo con la profana suciedad de las acti­vidades cotidianas y los guantes blancos se usaban para mante­ner las manos lo suficientemente limpias como para manipular el cuerpo de Dios. El uso de estos guantes nos pareció un obvio paralelismo con los francmasones modernos, quienes siempre llevan guantes blancos a sus reuniones en la logia. Jamás se ha dado una razón para esta práctica. ¿Podría esto ser una conexión con los Templarios?Otra referencia que evoca las prácticas masónicas actuales radica en el uso de la piel de borrego como el único adorno permitido a los templarios, así como el requerimiento por parte de su regla de que debían vestirse con ceñidos pantalones de montar de piel de borrego debajo de la ropa, mismos que de­bían usar en todo momento como signo de inocencia y casti­dad Pensar en algo así en esta época de higiene personal es alarmante, pero estos caballeros tan conscientes ni siquiera se quitaban los pantalones para bañarse Después de algunos días, por no mencionar las muchas décadas que pasaron bajo el sol del desierto, ¡su castidad debe haber estado más que garantizada! Aunque los francmasones de hoy no usan semejantes atavíos, sí visten mandiles blancos hechos de piel de borrego durante las reuniones en las logias, los cuales son la insignia de la inocen­cia y el emblema de la amistad, según se nos dijo.Hubo otra similitud que nos pareció un indicador de una posible conexión con los templarios. Encontramos que la Beausant, la bandera de batalla templaría, consistía de dos blo­ques verticales, uno blanco y el otro negro; que el negro simbo­liza el mundo del pecado que el caballero templario ha dejado atrás para integrarse a la orden, y el blanco, el movimiento de la oscuridad a la luz. La logia francmasona contemporánea siem­pre despliega en su centro un diseño de cuadros blancos y ne­gros y en las reuniones de las logias cada uno de los hermanos viste camisa blanca con corbata y traje negros, de no hacerlo así, no se les admitiría por no estar ataviados de manera apropiada. Nadie ha sido capaz de explicar por qué los francmasones usan piel de borrego y los colores blanco y negro para considerarse vestidos con propiedad. La única razón que se ofrece es que nuestros antiguos hermanos siempre vistieron de esa manera.Si bien podríamos establecer numerosos paralelismos, no buscamos hacer mucho hincapié en estas similitudes, ya que deseábamos estar seguros de no empezar a ver lo que quería­mos ver. Estas poderosas coincidencias eran piezas circuns­tanciales de evidencia, pero nutrieron nuestro entusiasmo para explorar de manera más detallada las conexiones entre ambas órdenes. Para entonces nos planteábamos una pregunta impe­riosa:¿Qué fue lo que los caballeros templarios hallaron que influ­yó tanto en su desarrollo?  CONCLUSIÓNAhora sabemos que los templarios excavaron en forma amplia las ruinas del Templo de Herodes y que el derrumbe de la orden fue el resultado de acusaciones de herejía. Si es que los templa­rios sustentaban creencias herejes y llevaban a cabo extraños rituales, pareciera una posibilidad real el que esto se haya origi­nado debido al hallazgo de uno o varios documentos. De haber encontrado estos caballeros del siglo XII cualquier tipo de texto antiguo, pudieron haberse encontrado en una posición casi única en aquel momento para interpretarlo y apreciarlo. En tanto se cree que los caballeros eran iletrados, sus clérigos podían leer y escribir en varios idiomas y eran famosos por sus habilidades para crear y descifrar códigos. Nos abocamos a seguir este cami­no como nuestra mejor alternativa, sin pensar que la evidencia de los hallazgos templarios estaba casi bajo nuestras narices en el ritual del grado masónico por el que ninguno de nosotros había pasado.Notas1   G. Delaforge, The Templar Tradition in tbeAge ofAquarius.2  G. Hancock, The Sign and the Seal.3   C.Wilson, The Excavation ofjerusalem.4  G. Hancock, op.citCapítulo 4 La conexión gnóstica 

Los primeros censores cristianos

El siglo xx ha sido muy fructífero en lo que se refiere a desente­rrar manuscritos perdidos, siendo los descubrimientos más im­portantes los llamados Rollos del Mar Muerto, encontrados en Qumran, en una serie de cuevas en el desierto, a veinte millas al este de Jerusalén,  y la extensa colección de Evangelios Gnósticos descubiertos en Nag Hammadi, en el Alto Egipto, en 1945.Parece razonable suponer que aún quedan descubrimientos por hacer en el futuro y que en el pasado se han hecho mu­chos que no se registraron. Los hallazgos de tiempos pasados pueden catalogarse bajo tres encabezados: los que se conocen y están registrados, los destruidos o perdidos después, y los que se han encontrado pero se han mantenido en secreto. Especula­mos que quizá los templarios hayan desenterrado una colec­ción de escritos similar a estos hallazgos recientes, pero que los escondieron a la vista del mundo.La francmasonería moderna ha sido descrita en varias oca­siones como gnóstica en muchos aspectos, por lo que decidi­mos que nuestro mejor punto de partida sería un estudio de la biblioteca de Nag Hammadi para ver si lográbamos encontrar alguna clave de lo que los templarios pudieron haber hallado.  

Los Evangelios Gnósticos

Hoy día, el término gnóstico se usa como un nombre colectivo para una variedad de trabajos heréticos que por un tiempo infectaron a la auténtica Iglesia en el pasado lejano, pero que fue­ron proscritos como tonterías importadas de otras religiones. Ésta es una etiqueta por completo inexacta y no identifica una sola escuela de pensamiento. Los escritos que se describen como gnosticismo cristiano van desde aquellos con influencias indias, persas y otras distintas hasta los que contienen conceptos judíos más tradicionales. Algunos de estos trabajos son en extre­mo raros, con historias como que el niño Jesús, en un arranque de furia, asesinó a otros niños y después les devolvió la vida a algunas de sus víctimas. Otros son claros y simples mensajes filosóficos atribuidos a Jesucristo.La misma palabra viene del griego gnosis, que significa co­nocimiento o entendimiento, no en el sentido científico sino en una interpretación más espiritual, en la forma en la que los budistas pueden encontrar la iluminación mediante la autocontemplación y la empatia con el mundo que los rodea. Para los gnósticos, la conciencia de sí mismos, la apreciación de la natu­raleza y las ciencias naturales son caminos que llevan a Dios. La mayoría de los gnósticos cristianos consideraban a Jesucristo, no como dios, sino como el hombre que iluminaba ese camino, de la misma manera que Gautama Buda y Mahoma son vistos por sus seguidores.Los Evangelios Gnósticos han existido por lo menos tanto tiempo como los Evangelios del Nuevo Testamento, pero estos trabajos no canónigos se dieron a conocer a una audiencia no académica más amplia a partir de la publicación de cincuenta y dos rollos de papiro en escritura copta desenterrados en diciem­bre de 1945 cerca de la ciudad de Nag Hammadi en el Alto Egip­to. Si bien estos peculiares documentos datan de 350-400 d.C, se sabe que muchos son copias de trabajos tres mil años más viejos. Fueron encontrados por un joven árabe llamado Muhammed Ali al-Samman y sus hermanos en una jarra roja sellada de casi noventa centímetros de altura, que estaba enterrada en arena cerca de un gran depósito. Los hermanos rompieron la jarra esperando encontrar un tesoro, pero se decepcionaron al ver que adentro sólo había trece libros de papiro envueltos en piel. Los llevaron a su casa y como estaban secos pensaron que era un excelente material para prender el horno de la familia. Por fortuna, el joven Muhammed Ali estaba siendo investigado por la policía, por lo que, temeroso de que lo acusaran de haber­se robado los textos, le pidió a un sacerdote local, al-Qummus Basiliyus Abd al-Masih, que los escondiera. Como es natural, el sacerdote se percató del posible valor de los documentos y mandó algunos a El Cairo para que fueran valuados; ahí pasaron por las manos de varios comerciantes y académicos hasta que una sección del Evangelio de Tomás, mucho más antigua que cualquiera que se haya visto antes, terminó por fin en manos del profesor Quispel de la Fundación Jung en Zurich. Éste se mara­villó de lo que veía y pronto le siguió la pista al resto de la colec­ción que, inexplicablemente, para entonces ya había encontra­do su camino hasta el Museo Copto en el Cairo.Una vez que tuvo la oportunidad de estudiar los documen­tos completos, el profesor Quispel se dio cuenta de que lo que estaba viendo eran textos hasta entonces desconocidos que habían sido enterrados hacía casi mil seiscientos años en un periodo crucial en la formación de la Iglesia Católica Romana. Los trabajos redescubiertos fueron suprimidos por los eclesiás­ticos cristianos por considerarse heréticos. De no haber sido así, el cristianismo se habría desarrollado en una dirección muy diferente y la forma ortodoxa de la religión que conocemos en la actualidad podría no haber existido. La permanencia de la estructura teológica y de organización de la Iglesia Católica Ro­mana siempre ha dependido de la supresión de las ideas conte­nidas en estos libros.  La resurrección gnósticaHabía grandes diferencias entre dos tradiciones cristianas tem­pranas con respecto a la verdad detrás de la resurrección de Jesucristo.1 En la obra gnóstica Treatise on Resurrection exis­tencia humana ordinaria se describe como la muerte espiritual, en tanto que la resurrección es el momento de iluminación, que revela lo que existe de verdad. Cualquiera que se aferré a esta idea se vuelve espiritualmente vivo y puede ser revivido de la muerte de inmediato. La misma idea puede encontrarse en el Evangelio de Felipe que ridiculiza a “los cristianos ignorantes que toman la resurrección en forma literal”:Aquellos que dicen que primero morirán y luego se levantarán están en un error, deben recibir la resurrección mientras viven.Esta descripción de una resurrección en vida nos recordó el tema de la ceremonia de Tercer Grado Masónico y nos impulsó a investigar más sobre la causa del escándalo acerca de la resu­rrección de Jesús.Hay consecuencias importantes de la creencia literal en la resurrección del cuerpo de Jesús que luego ascendió al cielo. Toda la autoridad de la Iglesia Católica Romana se deriva de las experiencias de la resurrección de Jesucristo por los doce após­toles favorecidos, una experiencia que estaba cerrada a todos los recién llegados que estuvieran buscando su ascenso al cielo. Esta experiencia cerrada e inmutable tenía enormes implica­ciones para la estructura política de la Iglesia.Restringía el liderazgo a un pequeño círculo de personas que asumían puestos de indiscutible autoridad y a este gru­po se le confería el derecho de nombrar a futuros líderes como sus sucesores. Esto dio como resultado la imagen de la autoridad religiosa que ha sobrevivido hasta nuestros días: que sólo los apóstoles tenían autoridad religiosa definitiva y que sus únicos herederos legítimos son los sacerdotes y los obispos, señalando la misma sucesión apostólica como el origen de su ordenación Incluso en la actualidad, el Papa deriva su au­toridad de Pedro, el primero de los apóstoles, por ser el pri­mer testigo de la resurrección. Era de gran interés para los dirigentes de la Iglesia, en sus inicios, aceptar la resurrección como una verdad literal debido a los beneficios que les confería en forma de una fuente de autoridad indiscutible. Como nadie de ninguna generación posterior pudo haber tenido acceso a Cristo de la manera en que los apóstoles lo tuvieron durante su vida y resurrección, todo creyente debe buscar autoridad en la Iglesia de Roma, que se dice fue fundada por los apóstoles, y en sus obispos.La Iglesia Gnóstica llamó a esta visión literal de la resurrec­ción “la visión de los tontos”, declarando que aquellos que pro­clamaban que su maestro muerto había regresado físicamente a la vida confundían una verdad espiritual con un hecho real. Los gnósticos citaron la tradición secreta de las enseñanzas de Jesucristo como se encuentra registrada en la arenga a sus discípu­los según Mateo:Se te han dado a conocer los misterios del reino de los cielos, pero a ellos no. Los gnósticos reconocían que su teoría del conocimiento secre­to, que se obtendría por sus propios esfuerzos, también tenía implicaciones políticas. Sugiere que cualquiera que vea al Señor mediante una visión interior puede declarar que su propia auto­ridad iguala o sobrepasa aquella de los apóstoles y sus suceso­res.Encontramos que Ireneo, conocido como el padre de la teolo­gía católica y el más importante teólogo del siglo II d.C, vio los peligros que este punto de vista representaba para la autoridad de la Iglesia:Se consideran a sí mismos maduros de tal forma que nadie puede compararse con ellos en la grandeza de su gnosis, ni siquiera si se menciona a Pedro o a Pablo o a cualquiera de los otros apósto­les… Imaginan que ellos mismos han descubierto más que los após­toles y que los apóstoles recitaban el evangelio bajo la influencia de las opiniones judías, pero que ellos son más sabios e inteligen­tes que los apóstolesAquellos que se consideran más sabios que los apóstoles tam­bién se consideran más sabios que los sacerdotes, porque lo que los gnósticos dicen acerca de los apóstoles y en particular de los doce, expresa su actitud hacia los sacerdotes y obispos que reclaman ser parte de la sucesión apostólica ortodoxa. Además, muchos maestros gnósticos declaran tener acceso a sus propias fuentes secretas de tradición apostólica, en directa riva­lidad con lo que se acepta comúnmente en las iglesias. En el texto gnóstico del Apocalipsis de Pedro, la demanda de autori­dad religiosa por parte de la Iglesia Ortodoxa está minada por una conversación de Cristo resucitado que le explica a Pe­dro que:… aquellos que se autonombran obispos y diáconos y actúan como si hubieran recibido su autoridad de Dios son en realidad canales sin agua. Aunque no entienden el misterio, se jactan de que el misterio de la verdad les pertenece sólo a ellos Han malinterpretado esa enseñanza de los apóstoles y han establecido una iglesia de imitación en el lugar de la verdadera hermandad cristiana.Este argumento fue tomado y expuesto por los académicos que tradujeron los Evangelios Gnósticos. Nos llamó la atención la importancia política de esta idea de una resurrección en vida cuando una tarde, en la Biblioteca de la Universidad de Sheffíeld, encontramos este comentario de la respetada académica gnóstica Elaine Pagels:Reconocer las implicaciones políticas de la doctrina de la resu­rrección no explica su extraordinario impacto en las experien­cias religiosas de los cristianos… pero en términos del orden social… las enseñanzas ortodoxas sobre la resurrección tienen un efecto diferente Legitiman la jerarquía de personas a través de cuya autoridad todos los demás deben acercarse a Dios La ense­ñanza gnóstica era subversiva de este orden, proclamaba ofrecer a cada iniciado un medio de acceso directo a Dios el cual los mismos sacerdotes y obispos pudieron haber ignorado.2Ahora sabemos que la interpretación de la resurrección fue una tremenda fuente de controversia en los inicios de la Iglesia cris­tiana y que había habido una tradición secreta que se refería a las resurrecciones espirituales en vida conectada con un grupo de cristianos denominados gnósticos y denunciados como he­rejes por razones políticas, ya que su interés por la obtención del conocimiento rebajaba la autoridad de los obispos de la Igle­sia ortodoxa.La resurrección también figuraba de manera prominente en el ritual del Tercer Grado Masónico, pero en ese caso era más una historia de resurrección en vida mezclada con la de un asesi­nato ilegal y la recuperación y reentierro de un cuerpo muerto Habíamos encontrado referencias al elemento de la resurrec­ción en vida en los Evangelios Gnósticos, pero ahora nece­sitábamos más información para tratar de dilucidar lo que los templarios pudieron haber encontrado. Con este propósito leí­mos las traducciones de los descubrimientos de Nag Hammadi. Los libros relacionados con Tomás en particular nos dieron pistas adicionales. En el Evangelio de Tomás encontramos una oración que corresponde de manera directa con las bases del ritual de la masonería distinguida (mark):Jesús dijo: “Muéstrenme la piedra que los constructores han re­chazado. Ésa es la piedra angular.”Sabíamos que existen pasajes similares en el Nuevo Testamento:Jesús les dijo:”¿Nunca leyeron en las escrituras: la piedra que los constructores rechazaron, la misma se ha vuelto la cabeza angu­lar: ésta es la obra del Señor, y es maravillosa ante nuestros ojos?”Mateo 21:4“Y no han leído esta escritura: la piedra que los constructores rechazaron se ha vuelto la cabeza angular.”Marcos 12:10“Y él les advirtió y les dijo,”¿Qué es entonces esto que está escri­to: la piedra que los constructores rechazaron, la misma se ha vuelto la cabeza angular?”Lucas 20:17 Todas estas citas de los Evangelios Sinópticos (Mateo, Marcos y Lucas) hablan de la enseñanza de Jesús de las escrituras acerca de la importancia de una piedra angular que fue rechazada; pero sólo en el Evangelio de Tomás él exige que se le muestre la piedra que los constructores habían rechazado, en un paralelismo exacto con el ritual del grado de Masonería Distinguida. Esto parece indicar una conexión entre la francmasonería y el gnosticismo.Más aún, en otro trabajo, los Actos de Tomás, encontramos la historia del apóstol que construye un hermoso palacio en el Cielo mediante sus buenas obras en la Tierra. Esta historia es el compendio de las señas de la esquina noreste que figuran en el ritual del Primer Grado Masónico.Aunque estos puntos eran interesantes, no parecían suficien­tes para explicar el comportamiento de los caballeros templa­rios, que fue la razón inicial por la cual estudiamos estos textos. Así que en esta etapa, en la que hallamos posibles conexiones entre el cristianismo gnóstico y la francmasonería moder­na, no surgió nada realmente concreto. Encontramos algunos conceptos fundamentales que guardaban paralelismos con los principios de la francmasonería, en particular la idea de que las personas deben pasar por una resurrección cuando aún están vivas; pero en ese momento decidimos que nece­sitábamos ver más de cerca la formación de la primera Iglesia Cristiana si queríamos deducir qué era lo que los tem­plarios encontraron. CONCLUSIÓNEspeculamos que los templarios pudieron haber encontra­do unos escritos ocultos que cambiaron su percepción del mundo y, en un intento por averiguar qué descubrieron, examinamos una colección de escrituras cristianas previas que de manera colectiva se conocen como los Evangelios Gnósticos. Concluimos que el concepto de gnosis (conocimiento) es el opuesto al concepto de la Iglesia de fe y que es un tipo de pro­ceso de pensamiento que encaja bien con la masonería.Hemos llegado a la conclusión de que mucho de la selectiva doctrina de los inicios de la Iglesia se basa en la conveniencia política tanto como en la opinión religiosa. En los descubrimien­tos de Nag Hammadi, escondidos entre 350-400 d.C. y redescu­biertos en Egipto, encontramos una interpretación bastante distinta de la verdad detrás de la resurrección de Jesús. Había una tradición gnóstica cristiana de una resurrección en vida que nos recordó mucho la ceremonia de Tercer Grado Masónico.La creencia literal en la resurrección del cuerpo de Jesús, que más tarde ascendió al Cielo, fue un factor vital para la auto­ridad de la Iglesia Católica Romana. Esta autoridad se deriva de las alegadas experiencias de la resurrección de Jesús por , parte de los doce apóstoles favorecidos, experiencia que estaba negada a todos los recién venidos después de su ascenso al Cie­lo. Esta cerrada e inmutable experiencia era la fuente de poder del Obispo de Roma en la estructura política de los inicios de la Iglesia, y le concedía autoridad indiscutible sobre aquellos que tenían fe.Leímos los escritos gnósticos que llamaban a esta visión lite­ral de la resurrección la fe de los tontos, declarando que cual­quiera que anunciara que su maestro había muerto y vuelto a la vida físicamente malentendía una verdad espiritual como si fue­ra un hecho real y era como un canal sin agua. Este punto de vista se apoyaba en una atracción hacia una tradición secreta de las enseñanzas de Jesús en los Evangelios de Mateo. Ireneo, teólogo del siglo II, escribió acerca de los peligros para el poder de los sacerdotes establecidos de la idea de una resurrección en vida. Por medio de nuestro estudio de los textos de Nag Hammadi descubrimos que la interpretación de la resurrección causó tremendas controversias durante los inicios de la Iglesia Cristiana y que un grupo de cristianos denominados gnósticos tenían una tradición secreta referente a resurrecciones espiri­tuales en vida conectadas con Jesús. Concluimos que los gnósticos fueron denunciados por herejes debido a razones políticas; más aún, su interés por obtener conocimientos rebaja­ba la autoridad de los obispos de la Iglesia ortodoxa.Una lectura más extensa de los Evangelios Gnósticos nos evocó fuertes ecos ancestrales del ritual masónico que conocía­mos bien e, impulsados por estos descubrimientos, decidimos observar de cerca la Iglesia Cristiana inicial con una mente más abierta. Empezamos por considerar la singularidad de las decla­raciones hechas por el mismo Jesucristo.                    Notas1  Elaine Pagels, The Gnostic Gospels. (Versión española: Los evangelios gnósticos, publicada por Grijalbo.)2  Ibid.Capítulo 5 

Jesucristo: ¿hombre, dios, mito o francmasón?

 Otro nacimiento virgenSi la versión de la Iglesia acerca de los sucesos que rodearon al hombre que llamamos Jesucristo no fuera exacta en el contexto histórico, sería de esperarse la publicación de un buen número de escritos contemporáneos en conflicto con la historia oficial. Muy pronto nos dimos cuenta de que éste era el caso, ya que tanto los manuscritos de Nag Hammadi como los Rollos del Mar Muerto ofrecían una perspectiva muy distinta de la interpreta­ción que se da en el Nuevo Testamento.Una dificultad fundamental para la Iglesia radica en el hecho de que el mito cristiano central es anterior a Jesucristo. Las caracterís­ticas generales de la historia de Cristo son tan antiguas como el hombre, desde el nacimiento virgen en alrededores humildes has­ta la muerte de sacrificio que salvó a su gente: todo ha sido escrito, una y otra vez, por figuras religiosas en muchas culturas. No es cuestión de similitudes; nos referimos a que son por completo inter­cambiables. La historia de Mitra, otro culto popular en el Imperio Romano, se acercaba tanto a la de Jesucristo, que los jerarcas de la Iglesia la identificaron como un trabajo del diablo cuyo propósito era imitarla en forma deliberada. El hecho de que el culto de Mitra existiera mucho antes de que el mesías cristiano naciera no des­concertaba a estos ingeniosos individuos; simplemente aseguraban que el diablo, un viejo zorro astuto, regresó en el tiempo para plan­tar a un hombre que desacreditaría la obvia originalidad de la histo­ria de Cristo. Las siguientes son sólo algunas de las figuras que se consideraban dioses y que son anteriores a Jesucristo: Gautama Buda: nació de la virgen Maya alrededor de 600 a.C.Dionisio: dios griego, nació de la virgen en un establo, con­vertía el agua en vino.Quirrnus: antiguo salvador romano, nació de una virgen. Attis: nació de la virgen Ñama en Frigia alrededor de 200 a.C. Indra: nació de una virgen en el Tibet alrededor de 700 a.C. Adonis: dios babilónico, nació de la virgen Ishtar.Krishna: deidad hindú, nació de la virgen Devaki alrededor de 1200 a.C.Zoroastro: nació de una virgen entre 1500 y 1200 a.C.Mitra: nació de una virgen en un establo un 25 de diciembre circa 600 a.C. Su resurrección se celebraba en Semana Santa. Parece que a través de los siglos muchas mujeres jóvenes e ino­centes han dado a luz a los hijos de los dioses.El culto de Mitra es particularmente delicado para los cris­tianos que no aceptan la satánica teoría del viaje en el tiempo. El mitraísmo es un vástago sirio del aún más antiguo culto persa de Zoroastro, que se introdujo en el Imperio Romano alrede­dor del año 67 a.C. Sus doctrinas incluían el bautismo, el alimen­to sacramental, la creencia en la inmortalidad, un dios salvador que murió y se levantó de nuevo para hacer de mediador entre el hombre y Dios, una resurrección, el juicio final y el cielo y el infierno. Es interesante que en sus ceremonias se usen velas, incienso y campanas. Sus devotos reconocían la divinidad del emperador y no tenían problemas en coexistir al lado de otros cultos, pero acabaron por ser absorbidos por los cristianos que eran mucho menos tolerantes. Como mostraremos más adelan­te, la verdadera secta de Jesús, la Iglesia de Jerusalén, carecía de la mayoría de los adornos paganos, que fueron adiciones roma­nas posteriores para crear una teología híbrida que satisficiera las necesidades del más amplio número posible de ciudadanos. Con el tiempo los romanos razonaron que si los plebeyos iban a tener sus supersticiones, ¿por qué no tener una controlada por el estado?Si no fuera por un ligero giro del destino en los últimos años del imperio romano, ahora veríamos a las familias dirigiéndose a la misa del domingo con estampas de “Mitra te ama” en las ven­tanas de sus automóviles. Otro problema esencial es el verdade­ro nombre de Cristo. La mayoría de la gente sabe que el nombre de Jesucristo es una denominación griega posterior, pero mu­chas veces no se molestan en tratar de averiguar cuál fue el verdadero nombre de este hombre-dios El nombre con el que nació no se conoce a ciencia cierta, pero es posible que durante toda su vida se le haya conocido como Yehoshua, que quiere decir “Jehová entrega”, y es equivalente en términos modernos a algo como “aquel que traerá victoria”. Su forma actual sería Josué, que es el mismo nombre del hombre que, según el Anti­guo Testamento, le trajo la victoria a su gente en la batalla de Jericó, cuando se supone que las murallas de tal ciudad se de­rrumbaron por los ruidos sonoros de las trompetas. El nombre de Jesús es tan sólo una interpretación griega del nombre he­breo de Yehoshua, pero la adición del término Cristo es bastan­te más preocupante. Es una traducción griega del término judío de mesías, al que se le había dado el significado de aquel que trae la salvación mediante la redención de los pecados, pese a que el vocablo hebreo/arameo simplemente significaba una per­sona que se convertirá en el legítimo rey de los judíos. La tradi­ción judía dice que a los reyes de Israel también se les asociaba con los mesías. Para ellos la palabra quería decir el que será rey o un rey a la espera de serlo. Estos significados eran directos y prácticos: podemos estar seguros de que el concepto judío de un mesías y su reino por venir no tenía ninguna connotación sobrenatural.1Es de sorprender que la palabra mesías sólo aparece dos veces en la Versión Autorizada del Antiguo Testamento, y está ausente por completo en el Nuevo Testamento. Sin embargo, ya en los tiempos de Jesús era un concepto popular entre los judíos, quie­nes tenían la esperanza de que llegara el tiempo en el que se autogobernaran de nuevo, en vez de estar bajo el control de ocupadores (kittim, como los llamaban), como los sirios, los babilonios, o en particular, los romanos. Para estos judíos nacio­nalistas de los primeros siglos antes y después de Cristo, una vez que una persona legítima tomara el trono de Israel, se convertiría en rey y el título en futuro de mesías dejaría de aplicarse.La única explicación de que la palabra mesías no se use para nada en el Nuevo Testamento es que los traductores hayan utili­zado la palabra griega christos cada vez que la palabra hebrea mesías aparecía en los textos anteriores. Con el tiempo, la pala­bra Cristo se ha vuelto un sinónimo de Jesucristo en lugar de significar cualquier otro mesías, o Cristo, aunque el término es­taba lejos de ser único, y no se limitaba a un solo individuo.Para los gentiles que luego serían los usurpadores de las creen­cias tribales de los judíos, el uso hebreo de la palabra mesías era demasiado pasivo, ajeno y se basaba en el mundo real de las aspiraciones políticas judías; como consecuencia, en la traduc­ción griega, la palabra tomó la connotación de un misterioso culto helénico con el poder de salvar almas y redimir al mundo entero. Norman Cohén describió la situación de manera sucinta cuando dijo lo siguiente del mesías judío:Será, a lo más, un gran líder militar y un sabio y justo gobernante, guiado por Jehová y elegido por él para gobernar a su pueblo en Judá La noción de un salvador trascendental en forma humana, tan importante en el zoroastrismo y tan central para el cristianis­mo, es por completo desconocida para la Biblia hebrea 2El que los cristianos demanden autoridad por sus creencias del Antiguo Testamento debe ser muy irritante para los académicos judíos modernos, quienes pueden ver que su herencia ha sido utilizada para darle crédito a un culto de misterio romano que en gran parte tiene un antiguo origen persa. Este despojo de los veintidós textos judíos que constituye el fundamento del Anti­guo Testamento se extendió tan pronto como dio inicio el siglo II, cuando los cristianos buscaban referencias que apoyaran la creencia en su bisoño culto.Los miembros de la Iglesia primitiva se consideraban a sí mismos judíos, y hasta el final del siglo I d.C todos veían a los cristianos como una secta judía. Sin embargo, al comenzar el siglo II, la gran mayoría de los cristianos eran gentiles conversos de todo el imperio romano que ya no se consideraban a sí mis­mos judíos en absoluto. Estos saqueadores culturales casi no tenían en cuenta el contexto o la interpretación aceptada, y se sentían libres de citar a capricho los textos judíos que sus due­ños no reconocían como escritura.El Antiguo Testamento se tradujo al griego en el siglo III a.C, y fue conocido como la versión de los Setenta (por lo general aparece como LXX). Los cristianos le añadieron nuevos pasajes y libros enteros, y después tuvieron la osadía de acusar a los judíos de haber borrado esas secciones de sus propias escritu­ras. Esta creencia llegó a ser venerada por el pensamiento cris­tiano y dio como resultado muchos actos de vandalismo, como una ocasión en París, en 1242, cuando veinticuatro carretadas de escrituras judías fueron saqueadas de las sinagogas y luego quemadas, y veinte años más tarde, cuando el rey Jaime I de Aragón ordenó que todos los libros judíos fueran destruidos.Algunos antiguos estudiosos cristianos sostenían que el An­tiguo Testamento era ajeno a su nueva religión, pero la mayoría leía con imaginación entre líneas para encontrar obvias referen­cias a su Salvador. Los veintidós libros de la sagrada escritura se alargaron de manera conveniente para hacer abundante el Anti­guo Testamento.Entre los agregados por parte de escritores cristianos se in­cluyen los de Esdras, Judit,Tobías, Macabeos, Libro de la Sabidu­ría, Eclesiástico, Baruc, la Plegaria de Manases y, dentro del libro de Daniel, la Canción de los Tres Santos Niños, la historia de Susana, y Bel y el dragón.Durante un tiempo los cristianos se conformaron con su “nuevo” Antiguo Testamento pero, conforme estudiosos más se­rios, como Orígenes de Alejandría en el siglo III, empezaron a estudiar los textos, se despertaron dudas verídicas que los hi­cieron darse cuenta de que la versión judía original era la única correcta. Se sugirió que debían destruirse todas las nuevas es­crituras de las iglesias cristianas, pero estos argumentos pronto fueron enterrados por el deseo general de los cristianos de ser la única religión con una escritura diferenciada.Pero, en tanto la Iglesia principal se fue por la opción fácil, el debate no terminó y muchos pensadores cristianos no se con­vencieron. En el siglo IV, Cirilo de Jerusalén prohibió la lectura de estos libros extraños, incluso en privado, y hasta el siglo XVIII algunos de los principales pensadores cristianos, como San Juan Damasceno, afirmaban que los veintidós textos judíos eran los únicos componentes de la verdadera escrituraLa misma gente altiva que alteró el Antiguo Testamento armó el nuevo. Para tener una visión correcta de los acontecimientos que condujeron a la creación de este relativamente instantáneo bloque de escrituras nuevas, es esencial entender algo de la vi­sión judía del mundo en este momento crucialEn la actualidad, casi toda la gente de occidente aprecia la línea divisoria entre la política y la religión, pero es un error suponer que en otros países o en otras épocas de la historia las cosas se veían de la misma manera. El Irán moderno, por ejemplo, no reconoce ninguna diferencia entre los dos aspec­tos, y los habitantes de Judea y Galilea, hace dos mil años, tildarían de loco a quien pensara que la relación con su dios era distinta en alguna forma de su lucha nacional. La política en los tiempos de Jesús era un asunto teológico serio; la estabilidad de la na­ción dependía de la opinión que Dios tuviera de su valor. Si probaban que lo merecían, los judíos tendrían su propio rey y destruirían a sus enemigos en la batalla. Por cientos de años demostraron lo contrario, por lo que Dios los había abandona­do a merced de sus enemigos; pero en cuanto los devotos judíos empezaron a vivir una vida más austera, comenzaron a esperar la llegada de un mesías que diera principio al proceso de regresar a su propio gobierno.Aquí hay un punto fundamental que no puede pasarse por alto: en ninguna parte del Antiguo Testamento se anticipa la lle­gada de un salvador del mundo. Los judíos esperaban que sur­giera un líder que fuera un rey terrenal a la medida de David y, les guste o no a los cristianos, Jesús no era el mesías de la línea de David (el Cristo), porque no logró convertirse en el rey indis­cutible de Israel. Para los judíos de aquellos tiempos, incluyendo al mismo Jesús, no había otro significado para la palabra; no es una cuestión de fe, es un hecho histórico más allá del deba­te teológico. La Iglesia está muy bien enterada de este malentendido y puede alegar que su interpretación espiritual de la pala­bra es cierta y válida, a pesar de que los judíos la usaran de for­ma muy distinta. Sin embargo, una vez que la Iglesia admite que los usos cristiano y judío del término mesías no tienen nada en común, resulta obvio que la Iglesia no tiene derecho de usar el Antiguo Testamento como fuente de evidencia con respecto a la llegada de su Cristo Hacerlo es un cínico fraude. Hacemos hincapié en que los judíos no esperaban un dios o un salvador del mundo, sino un líder político con credenciales que se exten­dieran hasta su primer rey, David 3sOtro problema para la corriente principal del cristianismo es la creencia de que Jesús era el hijo de un apareamiento mági­co entre Jehová y María Como hemos visto, esta unión de un dios y una mujer es un requisito ancestral para la paternidad de todos los que serían hombres-dioses en las culturas del Medio Oriente. La justificación de esta afirmación entre los cristianos se deriva del título que el mismo Jesús se asignaba: el hijo de Dios, que era un antiguo título para cualquiera que reclamara el reinado. Todos los dioses de tiempos anteriores a los faraones y en adelante han establecido su derecho de gobernar mediante su descendencia de los dioses.Mientras investigábamos bien la compleja cuestión del pa­pel que se esperaba del mesías, dimos con un aspecto sorpren­dente y muy extraño que, hasta donde sabemos, nadie había considerado el nombre del asesino que fue liberado en lugar de Cristo durante su juicio: Barrabás Un nombre bíblico más, pen­sarán, y que parece estar rodeado de una aureola de maldad “Barrabás, el malvado asesino a quien los igualmente malvados judíos decidieron liberar en vez de nuestro Salvador” Los gritos de la multitud para crucificar al Cristo y no al criminal común es una de las piezas de evidencia con respecto a la pretendida naturaleza despiadada de los judíos que ha derivado en dos mil años de antisemitismo.Sin embargo, sólo se requiere un conocimiento rudimenta­rio de la lengua de aquellos tiempos para entender que Barrabás no es un nombre, sino un título que significa, precisamente, hijo de Dios. Bar quiere decir hijo de y la traducción literal de Abba es padre, pero, en general, se usaba, y se sigue usando, como una referencia a El Padre, es decir, a Dios. Esto nos intrigó y confundió, pero quedamos perplejos cuando más adelante descubrimos que en los manuscritos anteriores de Mateo, en el versículo , la denominación de este hombre se usa en su forma completa: Jesús Barrabás.Así que al individuo que fue liberado y no crucificado a pe­de la multitud se le conocía como Jesús, el hijo de Dios, y así lo registra de forma indiscutible el Evangelio. La primera parte del nombre fue borrada del Evangelio de Mateo en una fecha bastante posterior, por aquellos que buscaban que los hechos encajaran con sus creencias gentiles. Semejante selectividad es lo que hoy llamaríamos de manera eufemística economía de la verdad, pero resulta poco más que un engaño para evitar preguntas difíciles que la Iglesia no contestaría, o que, más bien, no podría contestar.Ciertamente la trama se estaba complicando. Los Evangelios sostienen que a este otro Jesús, hijo de Dios, se le acusaba de ser un judío rebelde que había matado a dos personas durante el estallido de una insurrección. Así que Barrabás no era un criminal sino un judío fanático que se enfrentaba a una acusación similar a la presentada en contra de Jesús. Cuando se consideran estos hechos más concretos, todas las instancias del juicio de Jesús se complican. Dos hombres e1 mismo nombre, que demandan lo mismo, y acusados prácticamente de lo mismo; ¿cómo podemos saber cuál fue liberado?. Con certeza, muchas de las sectas cristianas más antiguas creen que Jesús no murió en la cruz porque otro murió en su lugar. Hoy día, los musulmanes tienen a Jesucristo en muy alta estima  como un profeta al que se ordenó crucificar pero cuyo lugar fue tomado por otro. El simbolismo del Cristo crucificado es absolutamente esencial para la corriente principal del cristianismo, pero, aun así, muchos grupos, tanto contemporáneos del suceso como modernos, sostienen que no murió de esa manera, ¿Podrían tener razón?.La evidencia que hallamos no pertenecía a alguno de los Evangelios Gnósticos tan disputados, sino al Nuevo Testamento,  por lo que nuestros inevitables críticos por parte de la Iglesia debieron haber tenido muchas dificultades para esconder esta verdad debajo de la alfombra. Es seguro que algunos pretenderán argumentar que no lo leyeron o que es alguna clase de error que puede justificarse mediante el proceso tradicional de ha­blar en círculos.Libres de los requerimientos del dogma de la fe ciega, había­mos aceptado que la leyenda de Jesucristo es una amalgama de cuentos chinos sobrenaturales importados de otras religiones de misterio. Dados nuestros descubrimientos, empezamos a pre­guntarnos si incluso los detalles más generales de la vida de Jesús pudieron ser la mezcla de las historias de dos hombres, casi de la misma forma en que se cree que la historia de Robin Hood se originó en los cuentos que se narraban sobre varios nobles anglosajones que operaban fuera de la ley de los gober­nantes normandos.¿Es que las autoridades romanas, amenazadas por el surgi­miento del nacionalismo en Judea, se habían movilizado de una vez por todas contra todos los alborotadores conocidos? Los judíos representaban una espina pequeña pero permanente para el emperador, y la difundida expectación con respecto a la llega­da de un nuevo mesías para deshacerse de los romanos estaba enardeciendo demasiado a la población local. Los sicarios, faná­ticos zelotes levantados en armas, estaban asesinando judíos que eran amigos de Roma y la población en general iba adquiriendo confianza acerca de la posibilidad de lograr la independencia Hubiera sido muy normal por parte de las autoridades romanas eliminar el problema antes de que se les saliera de las manos Sólo podríamos especular con respecto a qué pudo haber pasa­do para que se creara la extraña situación que se registra en el Nuevo Testamento.Nuestro primer escenario era aquel en el que dos mesías competidores surgieron de las filas de dos grupos diferentes en Judea, ya que está documentado que en los siglos I y II hubo muchos que exigían el título de mesías. ¿Y si dos de estos mesías alcanzaron la cima de la popularidad al mismo tiempo? Ambos hubieran sido llamados Jesús por sus seguidores, porque es una descripción que se le da al salvador del pueblo judío, su provee­dor de victoria y futura prosperidad. Al momento de este arres­to preventivo, es posible que a una de las figuras mesiánicas se le conociera más como Jesús, rey de los judíos, y a la otra como Jesús, el hijo de Dios. Cuando se exhibió en público a estos criminales, Poncio Pilato se percató de que la situación se estaba volviendo explosiva y, temiendo un baño de sangre del cual él podría resultar una víctima, ofreció poner en libertad a uno de los dos mesias cautivos. La multitud tuvo que escoger entre su mesias real o su mesias sacerdotal, y escogieron al se­gundo.A este escenario le llamamos la Teoría del Gato de Schródinger acerca del mesias (por el famoso experimento de lógica que demostró que en el extraño mundo de la mecánica cuántica pueden coexistir dos resultados que se excluyen mutuamente), porque es imposible afirmar si el crucificado fue o no el verda­dero Jesús de la fe cristiana. Las historias de ambos hombres están ahora tan mezcladas que las sectas cristianas que dicen que nunca lo crucificaron están en lo correcto, como tam­bién lo está la corriente principal de la Iglesia, que afirma lo contrario.Nuestro segundo escenario se basaba en el conocimiento de que había un requisito tradicional de que hubiera dos mesias, que trabajarían mano a mano para lograr la victoria final de Jehová y Su pueblo elegido. Un mesias real de la tribu de Judá, la línea real de David, se uniría a un mesias sacerdotal de la tribu de Levi. Se esperaba esto debido a que, de acuerdo con la tradición, los sacerdotes judíos tenían que ser levitas. Esta teoría presupo­ne que en el momento del juicio se arrestó a ambos mesias y se les acusó de provocar la insurrección civil. El Jesús de la línea real de Judá fue retenido y murió en la cruz, en tanto que el Jesús de la línea sacerdotal de Levi fue liberado.¿Quién era cuál? El Jesús nacido de María demandaba ser un mesias porque descendía de la línea real de David y se supone nació en la ciudad de David, Belén. No obstante, como puede leerse en los primeros versículos del Nuevo Testamento, esta descendencia, a través de una hilera de procreadores, se basa en la genealogía del esposo de María, José, que no era, según la creencia cristiana, el padre de Jesús. Un cruel giro de fría lógica: si era el hijo de Dios, no podía ser el mesias real.En términos prácticos, el Jesús que nació de María no podía ser dicho mesias real, pero sí la versión sacerdotal: se sabe que su madre tenía relación con Juan el Bautista, que era levita, por lo que el mismo Jesús debe haber tenido sangre levita. Si este Jesús hubiera utilizado este argumento, quedaría claro que no fue él quien murió en la cruz.Con el asunto del Jesús doble nos topamos con una falla obvia en la historia cristiana del mesías, pero, además de discu­tir estos escenarios como posibles soluciones, no podíamos ahon­dar más. No fue hasta que desciframos un acertijo masónico que la solución real se hizo evidente, y de ello hablaremos más adelante.  Los principales grupos de JerusalénLos tres principales grupos pobladores de Judea durante el si­glo  eran los fariseos, los saduceos y los esenios. Los dos prime­ros se definen en las notas al pie de página de la Biblia Douai como sigue:Fariseos y saduceos. Eran las dos sectas entre los judíos de los cuales los primeros eran en su mayoría notorios hipócritas; los últimos, una especie de librepensadores en materia de religión.Para ser una pieza de información tan pequeña, es notable el grado de inexactitud.Los saduceos eran, por derecho establecido, la burocracia sacerdotal y aristocrática de Jerusalén. Eran muy conservadores en sus opiniones religiosas, no creían en ninguna existencia más allá de la tumba y sin duda consideraban las complejas perspec­tivas y acciones de los fariseos como la obra de unos tontos supersticiosos. En la mayoría de los aspectos, dirigían al país de acuerdo con los requerimientos romanos más que con los ju­díos; eran lo que ahora llamamos traidores. Sostenían que el in­dividuo era libre para construir su propio destino y, a diferencia de los fariseos, creían que la historia tomaba su propio curso en vez de ser parte de algún plan divino. Si bien eran ricos y con una posición social alta, eran groseros, rudos y duros en extre­mo con cualquiera que rompiera la ley o interfiriera con su ad­ministración. No eran hombres de ideas o de ideales pero mante­nían al país funcionando en tanto buscaban el status quo, el cual operaba para su beneficio. Si vamos a ser justos, es proba­ble que no fueran muy distintos de las clases gobernantes en la mayoría de los países antes y después, pero llamarlos librepensa­dores en materia de religión es lo más lejano posible a la verdad.Los fariseos, por otro lado, no eran, estrictamente hablando, sacerdotes, pero sí devotos de la Ley, que con constancia trata­ban de aplicar en cualquier aspecto de la vida. Para ayudarse en esta búsqueda de cumplimiento de la Ley, desarrollaron una tra­dición de interpretación mediante la cual todas las acciones es­taban reglamentadas con minuciosidad. Establecieron altos estándares que se convirtieron en las señales del judaismo orto­doxo moderno, y, comparta uno sus creencias o no, eran impre­sionantemente sinceros. Por tradición, toda adoración a Jehová estaba restringida y sólo debía ocurrir en Su Divina Presencia en el Templo de Jerusalén bajo el control del sumo sacerdote, pero los fariseos crearon la oportunidad para la evolución even­tual de la estructura del rabino y la sinagoga, como una base pa­ra que los judíos de todas partes tuvieran acceso a Dios.En la actualidad, los temores y esperanzas de los fariseos perduran en el judaismo ortodoxo. En todo el mundo ortodoxo, durante el sabat los judíos no hacen negocios, y tampoco mane­jan un auto de motor, usan el transporte público, empujan una carreta ó la, cosen o zurcen, ven televisión, cocinan o exprimen una esponja, tocan un timbre o usan un elevador. Recientemen­te, el gerente judío de un hotel kosher en Bournemouth, centro vacacional al sur de Inglaterra, fue despedido por activar el inte­rruptor eléctrico para encender el sistema de calefacción cen­tral la mañana de un sábado. El hecho de que sus huéspedes pudieron haber muerto a causa de la hipotermia no fue excusa para esta desconsiderada desobediencia de la Ley, que se deriva del hecho de que el Tora, el libro de la ley judía, prohíbe encen­der fuegos durante el sabat.Los esenios fueron un grupo menos comprendido hasta 1947, cuando se descubrieron los Rollos del Mar Muerto en Qumran, cerca de Jerusalén. Los pergaminos nos dicen mucho de estos extraños hombres que vivieron en un valle seco y rocoso desde alrededor de la mitad del siglo II a.C. hasta el año 68 d.C. Hay evidencia de que las cuevas fueron ocupadas más tarde por un número más pequeño de personas hasta el año 136 d.C. (el tiem­po del levantamiento final de los judíos bajo otro Jesús), pero no se sabe a ciencia cierta si estos habitantes eran esenios o no. Que las observaciones religiosas de los esenios hicieran ver a los fariseos como hedonistas descuidados, nos da la medida del rigor de su mentalidad. Aunque hoy día muchos académi­cos aceptan que los esenios y la Iglesia primitiva tienen muchos rasgos en común, la Iglesia de Roma siempre ha negado cual­quier conexión entre los dos. Uno de los vínculos más obvios es la singular expectación apocalíptica que comparten. Ambos es­peran que su mundo existente termine de manera abrupta e inminente.El principal factor que distingue a los esenios de los saduceos y los fariseos es que para ser esenio sólo se requiere hacer una elección adulta e individual, y no es por virtud de nacimiento. Los esenios de Qumran se pensaban los únicos custodios de las verdaderas enseñanzas de Israel y creían que a través de su fun­dador sacerdotal, conocido en los Rollos como el Maestro de la Rectitud, habían establecido una nueva alianza, la forma última y esencial de la perfecta alianza entre el pueblo de Israel y su Dios. Este arreglo estaba reservado de manera exclusiva para los miembros de la comunidad esenia, debido a su respeto infalible de cada uno de los seiscientos trece mandamientos de la Ley y su absoluta creencia en la profundidad de su propia indignidad. Como los fariseos, adoptaron la idea de dioses menores conoci­dos como ángeles.Está más allá de toda duda que los autores de los Rollos del Mar Muerto, que ahora llamamos qumranos o comunidad qumrana, fueron esenios, y después se nos aclararía que este pueblo era el nazareno (o nasoreano) o la Iglesia original de Jerusalén. Hay mucha evidencia de que estos grupos eran en esencia uno solo y el mismo, y el argumento de la Iglesia acerca de que están separados parece ser un intento por proteger lo especial de Je­sús, cuando los Rollos del Mar Muerto cuentan una historia si­milar sin hacer referencia a él. Si ahora la Iglesia aceptara que el pueblo de Qumran era la Iglesia de Jerusalén, tendría que expli­car por qué su dios principal no era el líder de su comunidad.Los Rollos del Mar Muerto describen a un grupo con una visión del mundo idéntica, la misma peculiar terminología y pre­cisamente las mismas creencias escatológicas que la Iglesia de Jerusalén. Expertos como el profesor Robert Eisenman han de­mostrado que el líder de los qumranos alrededor de la cuarta y quinta décadas del siglo I d.C. fue Santiago el Justo, hermano de Jesús, que la Iglesia acepta como el primer Obispo de Jerusalén. (Esto se confirmó más tarde en una conversación privada con el profesor Phillip Davies.)¿Cómo dividía su tiempo Santiago el Justo, entre los dos grupos? ¿Tal vez en días alternados, o mañanas y tardes? Difícil­mente. La respuesta obligada es que ambos eran la misma cosa. Durante las últimas tres décadas de su existencia, la comunidad qumrana era la Iglesia de Jerusalén.En espíritu, los esenios eran judíos ultraconservadores, pero en cierta forma eran progresistas y creativos sin medida. El vo­cabulario qumrano está presente en la literatura cristiana y los malentendidos con respecto a su significado original ayudaron a aquellos que sostendrían a dioses gentiles mediante la valiosa moneda del judaismo. El nuevo vocabulario qumrano comenzó a formar parte de la cultura teológica judía en el siglo I d.C, cuando la literatura targúmica era un lugar común. Se trataba de la traducción de la Biblia hebrea al arameo, la lengua de los ju­díos en los tiempos del Cristo Jesús. Como los servicios se reali­zaban en hebreo, que se entendía poco, se traducían libremente de manera simultánea al arameo para beneficio de los fieles en general. Los traductores usaban términos y frases que se enten­dieran en vista de las circunstancias del momento, de tal forma que los términos qumranos incluidos en el ritual cristiano, como “vénganos tu reino”,”el reino del Señor”,”el reino de Dios” y “el reino de la Casa de David”, se referían todos al mismo objetivo político. George Wesley Buchanan comenta:Cuando se informó que Jesús dijo” Mi Reino no es de este mundo” (Jn 18:36), no quería decir que estaba en el Cielo. En el Evangelio de Juan se divide a toda la gente en dos grupos (1) aquellos del mundo y (2) aquellos que no son del mundo Los que no son del mundo incluían a Jesús y a sus seguidores, quienes vivían en la tierra. No estaban en el cielo, pero tampoco eran paganos. Perte­necían a “la iglesia” y no a “el mundo” El mundo incluía a todos los paganos y a aquellos que se rehusaban a creer en él.5Podemos ver que los términos usados en esos tiempos eran sim­ples afirmaciones políticas. Si seguías el movimiento de indepen­dencia, estabas en el Reino de Dios y si no, pertenecías al mundo ordinario. En Lucas 17:20-21 un fariseo le preguntó a Jesús cuándo vendría el Reino de Dios y recibió la siguiente respuesta:El reino de Dios no vendrá con advertencia, ni dirán: “Helo aquí, o helo allí”; porque he aquí el reino de Dios está entre vosotros.Los términos “el reino del cielo’ y “el reino de Dios” tenían un significado simple y claro para quienes los usaron en un inicio, pero, al ser adoptados y utilizados por los cristianos gentiles, sus nuevos dueños pensaban con cariño en un paraíso al que la gente buena se iba una vez que sus vidas terminaban, y en el que era posible reunirse en un éxtasis sin tiempo con los seres amados perdidos. Todo esto está muy lejos de ser lo que cual­quier Jesús (es decir, cualquier traedor de victoria) haya enseña­do en el siglo I. La palabra aramea que se tradujo al griego como reino se ha malentendido en este contexto, ya que también sig­nifica gobierno o mandato, y cuando se considera el uso com­pleto del término, éste quiere decir que la tierra de Israel sea gobernada de acuerdo con la ley mosaica. En efecto, cuando Jesús y sus contemporáneos se referían a la venida del reino del cielo, tan sólo querían decir: “cuando muy pronto llegue el tiem­po en que saquemos de Judea a los ocupadores extranjeros y a sus títeres, y establezcamos algunos acatamientos de la línea dura de las reglas judías”. Entre ellos, los más religiosos pensaban que sus problemas eran resultado de que Jehová los había abando­nado debido a que vivían en el pecado por no acatar la ley de Moisés con la suficiente fuerza. El único remedio para todos los problemas que los asolaban eran la pureza y la rectitud; tenían que seguir la ley de Dios al pie de la letra. La sólida evidencia de los Rollos del Mar MuertoComo hemos mostrado, los vínculos entre los términos utiliza­dos en el Nuevo Testamento y en los Rollos del Mar Muerto son obvios, pero desde sus orígenes la Iglesia Católica ha tratado de aminorar su importancia. La interpretación de los pergaminos fue dirigida por un grupo católico del que formaron parte los sacer­dotes de Vaux, Milik, Skehan, Puech y Benoit. Otras figuras inde­pendientes involucradas se quejaron en aquel momento de que no se les daba acceso abierto a muchos de los pergaminos, y tanto John Allegro como Edmund Wilson declararon que había una política deliberada para distanciar a la comunidad qumran de los inicios del cristianismo, a pesar de la creciente evidencia de que tenían algo en común.6El padre de Voux declaró con firmeza que los qumranos di­ferían por completo de los primeros cristianos; también obser­vó que, debido a que Juan el Bautista estaba tan cerca de las enseñanzas de dicha comunidad, no podía considerársele cris­tiano sino tan sólo un precursor del cristianismo. Como está claro en el Nuevo Testamento que Juan el Bautista fue funda­mental en el establecimiento del ministerio de Jesús, es difícil ignorar semejante conexión. De Vaux ignoró también el hecho de que ambos grupos utilizaban el bautismo, compartían sus posesiones en comunidad, tenían un consejo de doce persona­lidades líderes y estaban interesados en las figuras mesiánicas y la inminente llegada del reino de Dios. El 16 de septiembre de 1956, John Allegro le escribió al padre de Vaux diciéndole:… usted es incapaz de tratar el cristianismo bajo una luz más obje­tiva. .. Persiste en hablar alegremente de los que los primeros ju­díos-cristianos pensaban en Jerusalén, y nadie adivinaría que su única evidencia real, si se le puede llamar así, es el Nuevo Testa­mento.7El padre de Vaux y su equipo no pudieron evitar examinar los nuevos pergaminos bajo la luz de sus creencias ya existentes y, de manera consciente o inconsciente, cambiaron los hechos para demostrar que los qumranos y los nazarenos de la Iglesia de Jerusalén no estaban relacionados.Esa excusa se acabó.A nosotros nos parece incuestionable que el hombre que fue Jesucristo fue una figura líder de Qumran durante los años cruciales de la tercera y cuarta décadas del siglo I. En aquellos tiempos los miembros de la comunidad eran pocos, tal vez no más de doscientas personas, y quizá había poco más de cuatro mil esenios en total. Era un grupo de gente con mentalidades similares que veían la salvación inminente de sus problemas mediante la santidad y, aunque no eran sacerdotes por herencia, llevaban una vida monástica. Esto implicaba una sociedad en extremo jerárquica, del Guardián o el Gran Maestro hacia abajo, hasta seres tan inferiores como los hombres casados o, aun peor, las mujeres, especialmente aquellas que menstruaban. Las muje­res que se encontraban en ese momento de su ciclo corporal debían retirarse de todo contacto con los hombres, incluyendo el contacto visual. La reproducción era una necesidad desafor­tunada de la vida, pero que aquellos que elegían entregarse a los placeres de la carne, debían pasar por un proceso considerable de purificación antes de regresar a la comunidad.Había varios niveles de membresía, desde un amplio grupo externo hasta uno interno santo. La iniciación a los más altos escalones requería de votos de secreto bajo amenaza de terri­bles castigos si se revelaban los secretos de su hermandad al mundo exterior. Esto parece similar a la práctica masónica, pero una de las diferencias es que los qumranos no consideraban tales amenazas como señales o pruebas; para ellos, eran literales.El pueblo de Qumran nos interesó mucho: usaban batas blan­cas, hacían votos de pobreza, juraban guardar el secreto bajo amenaza, de terribles castigos y afirmaban que poseían conoci­mientos secretos. Estábamos reconstruyendo la imagen de un grupo judío revolucionario que pudo haber incluido a Jesús, y que fue fundamental en la revuelta judía que con el tiempo con­dujo una vez más a la destrucción de Jerusalén y su templo. Habíamos establecido, más allá de toda duda razonable, que los templarios excavaron las ruinas del Templo de Herodes, y cual­quier cosa que hayan encontrado debe haber sido escondido entre los primeros años del siglo I, cuando el templo estaba en sus primeros años de construcción, y el año 70 d.C, cuando fue destruido. Esto significaba un periodo no mayor de setenta años durante el cual pudo haberse escondido el material. El Rollo de Cobre —llamado así por estar en efecto grabado en hojas de cobre—, encontrado en Qumran (véase figura 17), habla de cómo los qumranos escondieron sus secretos y escrituras bajo el templo poco antes del año 70 d.C, por lo que no tuvimos la necesidad de especular sobre los dueños de los pergaminos que los templarios encontraron. Y, si estábamos en lo correcto, y la comunidad qumrana y la Iglesia de Jerusalén eran una sola y la misma cosa, resulta claro que los templarios poseían los docu­mentos cristianos más puros posibles, mucho más importantes que los Evangelios Sinópticos.Por mucho, el vínculo más importante entre los esenios qumranos, los Caballeros Templarios y la francmasonería es el hecho de que los tres se centran en la reconstrucción física y mística del Templo del Rey Salomón. Es improbable que se trate de una coincidencia y no podría ser una asociación fraudulenta en lo que respecta a la francmasonería, ya que la Gran Logia de Inglaterra y sus enseñanzas acerca de la construcción de un tem­plo espiritual son anteriores al descubrimiento de los Rollos del Mar Muerto por más de doscientos años.Cuando estudiamos el cristianismo gnóstico encontramos que había un vínculo entre éste, el Nuevo Testamento y la francmasonería, en cuanto a que los tres hacían referencia a pie­dras angulares. Encontramos las mismas referencias en los tex­tos de Qumran. Eisenman y Wise comentan al respecto entre otras observaciones acerca de vínculos entre los pergaminos y el cristianismo:Los lectores que estén familiarizados con el Nuevo Testamento reconocerán aquí los términos comunidad y templo como alusio­nes básicamente paralelas, ya que Jesús está representado como el Templo en los Evangelios, y en Pablo, la Regla de la Comunidad, usando imaginería del espiritualizado templo paralelo en VIII 5-6 y ix 6, describe al Consejo de la comunidad qumrana como el “San­to de Santos para Aarón y un Templo para Israel”. Esta imaginería, como veremos, estaba difundida en Qumran, incluyendo las alu­siones paralelas al sacrificio, la agradable fragancia, la Piedra Angu­lar y la Fundación que conlleva.8El uso de la idea de fundación fue algo que también nos llamó la atención. La familia de JesúsUn elemento significativo que la Iglesia se niega a discutir es la evidencia de que Jesús tenía hermanos, y es probable que también hermanas En una amplia variedad de documentos de los siglos I y II, incluso en el mismo Nuevo Testamento, se encuen­tran referencias a dichos hermanos de Jesús. Tener hermanos es normal, pero, cuando se supone que eres el hijo de Dios, surge una pregunta: ¿quién es el padre de los demás? Por fortuna, hay evidencia que indica que Jesús era el mayor, por lo que su naci­miento de una virgen no se descarta al instante. Esta cuestión de los hermanos se reconoció hace mucho, y se han expuesto tres principales teorías para explicar la situación.Los debates iniciales sobre el cristianismo llevaban el nom­bre de su teólogo líder. La visión de Helvidio acepta que en efec­to existieron hermanos de Cristo; el argumento de Epifanio pro­pone que se trataba hijos de José de un matrimonio anterior; y la desesperada explicación de Jerónimo es que el término her­mano en realidad quería decir primo. A pesar de que la Biblia se refiere con claridad a los hermanos de Jesús en varias ocasiones, en notas al margen, la Biblia Católica Romana Douai indica sin lugar a dudas su opción preferida:.. Helvidio y otros herejes, de la manera más impía, sugieren que la bendecida Virgen María tuvo otros hijos además de Cristo.Lo anterior contradice a Mateo 13:55-56,quien asegura:¿No es éste el hijo del carpintero? ¿No se llama su madre María, y sus hermanos, Santiago, José, Simón y Judas? ¿No están todas sus hermanas con nosotros?La respuesta de los editores de la Biblia Douai es creativa, ya que no convincente para el lector crítico:Éstos eran los hijos de María la hermana de nuestra Señora Ben­decida y, por lo tanto, de acuerdo con el estilo usado en las escri­turas, se les llamaba hermanos, es decir, parientes cercanos de nuestro SalvadorSi hubiera un fragmento de verdad en esta extraña explicación, tendría que observarse que no era muy imaginativo por parte de los abuelos maternos de Jesús tener dos hijas y poner a am­bas el nombre de María. Sin embargo, ahora se acepta de manera casi universal que Jesús tenía hermanos y hermanas. Su herma­no menor, Ya’acov (Jacob, en inglés o Santiago en las versiones griegas de la Biblia) lo sobrevivió durante al menos treinta años y, como mostraremos más adelante, fue responsable de preser­var sus verdaderas enseñanzas para que por fin pudieran triun­far contra todo.  

El nacimiento de una nueva religión

Ahora conocíamos la gran diferencia entre la Iglesia original de Jerusalén y la organización posterior que les robó las ropas después de que se les exterminara en la guerra con los romanos. Al examinar los escritos de quienes la Iglesia Romana llama “los padres de la primera Iglesia” y posteriores líderes de la Igle­sia, titubeamos ante la confusión, los malentendidos y el embro­llado pensamiento que han existido a lo largo de los años. También nos topamos con algunas muestras de una sorprendente honestidad; se registra que el Papa Leo X (el mismo que llamó al Rey Enrique VIII el defensor de la fe) dijo:Nos ha servido bien, este mito de CristoDesde la caída de Jerusalén en el año 70 d.C, la fe llamada cris­tianismo empezó a distanciarse de sus orígenes judíos y pronto el recuerdo del héroe conocido como Josué se perdió en mitos y leyendas ajenos. Se fueron apilando viejas historias paganas sobre la historia del hombre que intentó ser el rey salvador de su gente. De Roma se contó de nuevo la leyenda de Rómulo y Remo, con dos nuevos dioses menores, los grandes santos Pe­dro y Pablo. La fecha de nacimiento del dios Sol era el 25 de diciembre y se pensó que también sería adecuada para el naci­miento de Jesús, ya que así podría celebrarse a ambos el mismo día. El sabat se cambió del sábado al día del dios sol, el domingo, y el símbolo del sol encontró su lugar detrás de las cabezas de los divinos y los santos en la forma de halo.Para los ciudadanos del Imperio Romano, la nueva religión les resultó familiar y a la vez reafirmante: quizá no les iba muy bien en esta vida, pero obtendrían algo mejor en la próxima. Igual que la mayoría de la gente a lo largo de la historia, no usaban mucho la lógica, preferían disfrutar la emoción que todo les producía, le pedían ayuda a su Dios (ahora sólo uno) cuando la necesitaban y le oraban cuando las cosas iban bien El cristianismo se volvió un culto de rituales más que de ideas, y la teología pasó a segundo término ante el control políticoEl Imperio Romano había sido una fuente política de gran éxito, pero, a pesar de sus despiadados métodos para mantener el poder, éste no podía ser permanente Empezó a derrumbarse como fuerza cultural pero se dio cuenta de que controlar las mentes de la gente era mucho más eficaz que sólo controlar sus cuerpos. El cristianismo dio a Roma el mecanismo para estable­cer un poder político sin paralelo, basado en ofrecer a las masas poco sofisticadas una mejor vida después de la muerte, si se­guían los ordenamientos de la Iglesia .Thomas Bobees, filósofo y pensador político del siglo xvII, expresó la situación con claridad:El papado no es otra cosa que el fantasma del difunto Imperio Roma­no, sentado con su corona sobre su tumba desde entonces 9Es probable que el acontecimiento más importante en la crea­ción de lo que ahora llamamos la Iglesia haya tenido lugar en Turquía el 20 de mayo del año 325 d C. Se trata del Consejo de Nicea, resultado de la decisión del Emperador Constantino de tomar de una vez por todas el control de su fragmentado impe­rio. En ese tiempo Constantino era en extremo impopular y el descontento estaba en su apogeo, la idea que se le ocurrió para resolver sus problemas fue una verdadera genialidad. Era lo sufi­cientemente realista como para aceptar que Roma ya no era el poder que había sido y, si bien no podía asegurar su posición mediante la fuerza o la recompensa financiera, sí podía influir en su pueblo si se introducía en las creencias espirituales que al parecer dividían las lealtades de sus súbditos. El imperio entero se había convertido en una mezcla de cultos, y algunos de ellos, como el cristianismo, estaban presentes de diversas y variadas formas. En el transcurso de muchas generaciones casi todas las religiones orientales encontraron el camino hacia Roma y habían sido asimiladas y transformadas para satisfacer los gustos locales Tan minucioso fue el proceso de romanización que pocos de los fundadores de los cultos originales hubieran reconocido su propia fe conforme se fusionaban una con otra hasta volverse sumamente intercambiables una verdadera mez­cla En este periodo de cambio, aquellos que se hacían llamar cristianos reñían entre sí a causa de las muchas diferencias fun­damentales en cuanto a sus creenciasA pesar de su papel como legitimador del cristianismo Constantino fue seguidor del culto al dios del Sol Invictus, hasta el momento en que se encontró en su lecho de muerte, cuando por fin aceptó ser bautizado, por si acaso los cristianos habían estado en lo correcto todo el tiempo Una póliza de seguro bas­tante sensata y barata, para la vida en el más allá.Cuando el emperador se involucró por primera vez con los cristianos, su población era bastante significativa uno de cada diez ciudadanos aseguraba ser seguidor de este grupo que se había separado de los judíos. Se encargó de arreglar las disputas entre las diferentes facciones cristianas, las cuales se acusaban mutuamente de falsedades, y debe de haberse percatado de que esta religión emergía como una fuerza dominanteConstantino se ganó el título que la historia le conferiría “Constantino El Grande” Urdió su plan y lo ejecutó de manera inmaculada Por ese entonces había dos emperadores Constan­tino, quien gobernaba el oeste y Licinio, el este, y cuando el primero propuso a su contraparte que los monoteístas ya no debían ser perseguidos, Licinio accedió de inmediato Como de cualquier manera las persecuciones no habían terminado, Licinio ha de haberse preguntado por qué de pronto Constantino se interesaba tanto en el bienestar de cultos aceptados, como el cristianismo. Pudo averiguarlo poco después, cuando Cons­tantino lo acusó de no cumplir con el acuerdo y lo mandó eje­cutar con el pretexto de la protección de las libertades religio­sas de sus ciudadanos. Constantino se convirtió de inmediato en el único emperador con el apoyo total del creciente e influ­yente culto a Cristo. Ésta fue una excelente vía para mantener el orden y desarrollar la cohesión, y Constantino seguro pensó que este asunto merecía desarrollarse aún más. Existían dos obstá­culos para esta estrategia en primer lugar, aun había muchas religiones activas en general y, en particular, dentro de las fuer­zas armadas, en segundo lugar, los cristianos mismos se encontraban en tal grado de desacuerdo, que parecían correr el peli­gro de dividirse en distintas creencias La solución de Constantino fue admirablemente brillante.A pesar de ser un devoto de la religión del Sol Invictus, Constantino organizó el primer consejo internacional de cris­tianos para establecer, de una vez por todas, un punto de vista único y oficial en lo concerniente al culto cristiano y a su profe­ta judío, el Cristo Jesús. Logró reunir a líderes eclesiásticos de todas partes del mundo antiguo, incluyendo España, Francia, Egipto, Persia, Siria, Armenia y la propia Tierra Santa. Debido a que los cristianos eran por mucho la secta más ruidosa, este consejo efectuado en Nicea (Iznik en la actualidad) en Turquía, llegó a ser un parlamento de facto del nuevo Imperio unido. El suceso se organizó con un toque magistral: Constantino estaba sentado al centro con los obispos a su alrededor, de manera que su autoridad se imponía en todas las discusiones. Así el empera­dor se impuso como el Cristo del momento, con la atención de sus discípulos y, como sostuviera después la leyenda, también estuvo presente el poder del Espíritu Santo, actuando por con­ducto del hombre que sería el fundador de la Iglesia. A Constantino le interesaban sobre todo dos cosas: el Dios de los cristianos, a quien consideraba una manifestación de su rey Sol existente, y la figura de Jesucristo, a quien consideraba un mesías judío, de la misma forma que se veía a sí mismo como el mesías de su imperio. Pensaba que Jesús era un personaje guerrero y sagrado como él, quien luchó por establecer la ley de Dios; pero el rey judío fracasó y con él esto no sucedería.Desde el tiempo de Constantino, los cristianos lo han consi­derado el gran líder de la fe que derrotó a los herejes. Muy pronto se contó una historia sobre su conversión al cristianis­mo cuando, en la Batalla del Puente de Milvian, el emperador siguió las instrucciones recibidas en un sueño profético y man­dó pintar el símbolo del verdadero dios en los escudos de su ejército Con base en el subsecuente vínculo de Constantino con los cristianos, se supuso que serían las sagradas palabras griegas chi y rbo, las primeras dos letras de la palabra christos. Pero, dado que Constantino nunca se convirtió en cristiano, la imagen en esos escudos debió haber sido con certeza el sol abrasador de su verdadero dios, Sol Invictus No existen registros de esa época que describan este símbolo pero, como el emperador había sido admitido recientemente como miembro del culto a dicho dios y fue su sumo sacerdote el resto de su vida, parece improbable que haya utilizado otro tipo de imagen.El resultado de este consejo fue el Credo Niceano, que bus­caba reconciliar las diferencias entre varias facciones cristianas y evitar los abismos doctrinales que podrían dividir la Iglesia oriental por completo. Los reglamentos que surgieron continúan siendo la base de la mayoría de los reglamentos de la Iglesia de hoy, y cubren un gran número de detalles, como cuándo debían ponerse de pie o sentarse las congregaciones durante los servi­cios. Sin embargo, la cuestión esencial era el problema de si Cristo era hombre o dios, y, de haber sido dios, cuál era la naturaleza precisa de su divinidad.Los miembros del consejo tenían frente a ellos una gran ta­rea que debió haberles hecho nudo los pensamientos teológicos. Encontrar una solución lógica era en exceso difícil: si había un solo Dios, ¿cómo pudo Jesús ser un dios sin ser aquel Dios? Y, si fue concebido por María, se deduciría que tendría que haber habido un tiempo en el que Dios todavía no nacía, por lo que debe haber una deidad mayor, la cual no está separada por com­pleto. La mente gentil de Constantino racionalizó esto explican­do la relación entre Dios el padre y un Dios el hijo. Ésta nos parece una conclusión bastante pobre porque nadie cree que ellos y su propio padre sean manifestaciones diferentes de la misma entidad; si fuera así entonces sólo habría un humano ya que todos pertenecemos a una línea de padres e hijos casi infi­nita. La conclusión ineludible es que el cristianismo no es una religión monoteísta en absoluto; sólo se diluye al mantener su pensamiento sumamente embrollado.Los miembros del Consejo Niceano también se plantearon esta extraña pregunta: “Tuvo que haber un Dios Padre antes de que construyera el mundo, pero ¿qué pudo haber estado ha­ciendo mientras estaba solo?’ No hubo respuesta alguna, pero un siglo después San Agustín de Hipona sugirió de manera pre­cisa que “Dios había pasado ese tiempo ¡construyendo un in­fierno especial para aquellos que hacían tales preguntas!”.Arrio, un sacerdote de Alejandría, fue el máximo exponente del grupo que no creía que Jesucristo fuera Dios; su argumento se basaba en que no podía serlo porque era un hombre. Dios era Dios, y era una blasfemia pensar que Jesús era divino por natura­leza; sólo pudo llegar a serlo por medio de sus acciones. Arrio fue un teólogo astuto en extremo y desarrolló una sorprenden­te cantidad de argumentos basados en las escrituras para apoyar su tesis de que Cristo era un hombre, igual que los miembros del consejo. Su oponente fue otro alejandrino llamado Atanasio, quien afirmaba que el Padre y el Hijo eran (paradójicamente) de una misma sustancia. Las opiniones relativas a la divinidad de Jesu­cristo estaban divididas y tuvieron que ponerse a votación. Arrio perdió, y el castigo que pagó por perder fue que su nombre se despreciara como un sinónimo de maldad bajo la designa­ción de la Herejía Arriana.La herejía era una acusación que los grupos cristianos se lanzaban entre sí con facilidad aunque de manera imprecisa, pero después de que Constantino asumió el control, su signifi­cado se hizo tan claro como el cristal. En esencia, la verdad sólo sería lo que el emperador decía que era; el resto era herejía, el trabajo del diablo. Muchas escrituras quedaron fuera de la ley, y la aplicación de la etiqueta gnóstica, las apartaba con eficacia del credo del cristianismo, hoy día estrechamente definido.Es interesante que uno de los documentos más importantes que no pudo salir del Consejo de Nicea fuera la Donación de Constantino, la cual se descubrió en el siglo XVIII y que pretendía ser las instrucciones de Constantino de que la Iglesia de Roma debía tener autoridad absoluta en asuntos seculares porque San Pedro, el sucesor de Jesús como líder de la Iglesia, le había otorgado dicha autoridad al obispo de Roma. En la actua­lidad se sabe en todo el mundo que se trataba de una mala falsi­ficación, a pesar de lo cual la Iglesia Católica Romana aún se aferra a los derechos que el dudoso documento le confiere. En este sentido también podríamos mencionar que la afirma­ción de que Pedro le dio al Papa las llaves del Cielo es otra falsedad deliberada con la intención de sostener las demandas de la Iglesia romana. Está claro por los Hechos de los Apóstoles y las Cartas de Pablo, que Santiago, hermano menor de Jesús, asumió el papel de liderazgo de la Iglesia de Jerusalén. También es interesante notar que, según Eusebio, el Padre de la Iglesia, los primeros diez obispos de la Iglesia de Jerusalén eran todos judíos circuncisos, seguían las leyes alimenticias judías, usaban la liturgia judía para sus oraciones diarias y sólo reconocían los sabats y festivales judíos, incluido el Día de Expiación. Esta últi­ma observación demuestra con claridad que no consideraban la muerte de Jesús como el perdón de sus pecados.Por sobre todos los demás, Constantino hizo un espléndido trabajo para usurpar la teología judía. Aunque en efecto fue el arquitecto de la Iglesia, nunca se convirtió pero su madre, la emperatriz Helena, sí lo hizo. Helena quería que todos los sitios sagrados fueran identificados y marcados adecuadamente con una iglesia u otro templo, por lo que mandó equipos de investi­gadores que tenían instrucciones de no regresar hasta que hu­bieran descubierto cada lugar y artefacto santo, desde la zarza ardiente de Moisés hasta la misma Cruz Auténtica.Como era debido, en Jerusalén, bajo el templo de Júpiter, se encontró la tumba de Cristo y a poca distancia se identificó el sitio de la crucifixión. Se localizó y marcó con una estrella el lugar exacto en el que María Magdalena estaba cuando escuchó las buenas noticias de la resurrección; todo esto trescientos años después de los acontecimientos y doscientos cincuenta años des­pués de que los romanos destruyeron la ciudad. Por una coinci­dencia milagrosa, fue la misma Helena la que se tropezó con la Cruz Auténtica, incluso con la placa de Poncio Pilato, inscrita con las palabras “Rey de los judíos”.La emperatriz fundó iglesias en el Monte de los Olivos, mar­cando el sitio en el que Cristo ascendió al Cielo, y en el supuesto lugar de su nacimiento en Belén. No podemos evitar pensar que Helena halló lo que quería encontrar. Uno de los sitios identifica­dos fue el lugar exacto donde Dios habló con Moisés desde la zarza ardiente encima del Monte Horeb en el desierto del Sinaí, donde en la actualidad se ubica el monasterio de Santa Catalina.Una vez que la familia imperial se percató del valor práctico del cristianismo, con seguridad se lanzó a celebrar las leyendas del nuevo culto. Verdad entre las herejíasLa primera Iglesia Romana se dio a la tarea de destruir todo lo que no satisficiera los requisitos del dogma. La verdad no importaba; lo que la Iglesia quería que fuera verdad, lo era, y todo lo que lo contradijera era desechado. Hasta hace poco no se sabía casi nada acerca de Cristo Jesús, además de la escasa informa­ción que se da en el Nuevo Testamento. Es extraño cómo un hombre que es la base de la principal religión del mundo occi­dental pudo haber dejado tan pocos rastros En ocasiones es posible probar la existencia de una figura histórica por las cosas negativas que sus enemigos dicen de ella y, sin embargo, no se men­ciona a Jesús en fuentes como las escrituras de Josefo, el historia­dor de los judíos del siglo I, aparte, claro, de un texto recién descubierto conocido como el Josefo Eslavo, al cual regresare­mos más adelante La casi total ausencia de referencias a Jesús se debe a los cuchillos de los censores, pero por fortuna no tuvieron un éxito completo, como lo demostrara el Josefo Eslavo, escondido por mucho tiempoLa Iglesia romanizada destruyó toda evidencia que retratara a su salvador como un mortal más que como un dios. En uno de los más grandes actos de vandalismo, los cristianos quemaron la biblioteca de Alejandría en Egipto porque contenía demasia­da información acerca de la verdadera Iglesia de Jerusalén. Al hacerlo destruyeron la colección de textos antiguos más formi­dable que el mundo haya visto. Por suerte, al final, su tarea resultó imposible ya que no podían eliminar todos los rastros de evidencia De aquí, las revelaciones de los Evangelios Gnósticos y los notables Rollos del Mar Muerto Es más, los es­critos de los padres fundadores de la Iglesia oficial dicen mu­cho, sin que sea su intención, sobre la gente y los pensamientos que intentaban destruir Además, las obras de los primeros pen­sadores cristianos escaparon algunas veces de los censores porque se creía que eran inofensivas, aunque, de hecho, sus pa­labras pueden decirnos bastanteUna de estas piezas informativas salió de la pluma de Cle­mente de Alejandría, prominente pensador cristiano del siglo II. Se le consideraba bastante gnóstico en cuanto a su perspectiva pero, por lo general, no se destruía su trabajo por considerarlo aceptable. Pudo salvarse una carta que le escribiera a un desco­nocido con el nombre de Teodoro, en la que dice: ……Hiciste bien en acallar las indecibles enseñanzas de los carpocrasianos. ya que son las estrellas errantes a las que se refieren las profecías y vagan desde el sendero estrecho de los mandamien­tos hasta el abismo insondable de los pecados carnales y corpora­les. Porque, enorgulleciéndose de su conocimiento, como dicen, de las profundidades de Satanás, no saben que se están condenan­do a sí mismos al otro mundo de la oscuridad de la falsedad y, alardeando acerca de su libertad, se han convertido en esclavos de deseos serviles. Estas (personas) habrán de oponerse por com­pleto y de todas maneras. Porque, incluso si dijeran alguna verdad, aquel que ama la verdad no debe, aun así, estar de acuerdo con ellos. Porque no todo lo verdadero [cosas] es la verdad, ni debería preferirse esa verdad que parece [meramente] verdadera de acuer­do con las opiniones humanas, a la verdadera verdad, que va de acuerdo con la fe.Ahora que las [cosas] que ellos continúan diciendo acerca del Evangelio según Marcos inspirado de forma divina, algunas son falsificaciones del todo, y otras, si bien tienen algunas [par­tes] verdaderas, no obstante no se informan verdaderamente. Ya que las [cosas] verdaderas, estando mezcladas con invenciones, son falseadas, de tal forma que, como [dice] el dicho, incluso la sal pierde su sabor. [En cuanto a] Marcos, entonces, durante la estan­cia de Pedro en Roma escribió [un registro] de las obras del Se­ñor, sin embargo, no declarando todo, ni siquiera dando pistas de las secretas [obras], sino seleccionando aquellas que consideró más útiles para aumentar la fe de aquellos que estaban siendo instruidos.Pero cuando Pedro murió como mártir, Marcos vino a Alejan­dría, trayendo consigo tanto sus notas como las de Pedro, de las cuales transfirió a su libro anterior las cosas adecuadas para avan­zar hacia el conocimiento [gnosis]. [De tal manera] compuso un Evangelio más espiritual para el uso de quienes estaban siendo perfeccionados. Aun así, no divulgó las cosas que no deben pro­nunciarse, ni escribió las enseñanzas hieropánticas del Señor, sino que a historias ya escritas les añadió otras y, más aún, incluyó cier­tos dichos de los cuales sabía que la interpretación, como mistagogo, conduciría a los oyentes al santuario más interior de esa verdad escondida por los siete .Así, en suma, él preparó previa­mente las materias, ni de mala gana ni de manera incauta, en mi opinión, y, al morir, dejó su composición a la iglesia de Alejandría, donde todavía se guarda con el mayor cuidado, siendo leída sólo por aquellos que se inician en los grandes misterios. Pero como los sucios demonios siempre están maquinando la destrucción de la raza de los hombres, Carpócrates, instruido por ellos y haciendo uso de artes engañosas, esclavizó de tal manera a cierto presbítero de la iglesia de Alejandría, que obtuvo de él una copia del Evangelio secreto, el cual interpretó de acuerdo con sus doctrinas blasfemas y carnales y, además, lo contaminó mezclando las palabras santas e inmaculadas con mentiras totalmente descara­das. De esta mezcla se ha extraído la enseñanza de los carpocrasianos.Ante ellos, por lo tanto, como dije antes, uno nunca debe ce­der, ni cuando exponen sus falsificaciones, debe conceder que el Evangelio secreto es de Marcos, sino que debe incluso negarlo bajo juramento. Ya que, “No todas las [cosas] verdaderas deben decirse a todos los hombres”. Por esta [razón] la Sabiduría de Dios, a través de Salomón, nos advierte. “Respóndele al tonto de acuer­do con sus tonterías”, enseñando que la luz de la verdad debe esconderse de aquellos que están ciegos mentalmente. De nuevo dice: “De aquel que lo tiene no será arrebatado”, y “Deja que el tonto se despierte en la oscuridad”. Pero nosotros somos hijos de la luz, habiendo sido iluminados por la aurora del Espíritu del Se­ñor en lo alto, y Donde el Espíritu del Señor está, dice, hay liber­tad, porque todas las cosas son puras para los puros.Por lo tanto, a ti, no dudaré en responder las preguntas que has hecho, refutando las falsificaciones con las mismas palabras del Evangelio. Por ejemplo, después de “Y estaban en el camino hacia Jerusalén”,y lo que sigue, hasta “después de tres días él se levantará”, [el Evangelio secreto] expone lo siguiente [material] palabra por palabra: “Y vinieron a Betania, y cierta mujer, cuyo hermano había muerto, estaba ahí. Y, viniendo, se postró ante Je­sús y le dijo:’Hijo de David, ten misericordia de mí’. Pero los discí­pulos la increparon. Y Jesús, enojado, fue con ella al jardín donde estaba la tumba, y en ese momento un gran grito se escuchó des­de la tumba. Y acercándose, Jesús apartó la piedra de la puerta de la tumba. Y de inmediato,-yendo hacia donde estaba el joven, le dio la mano y lo levantó, sosteniendo su mano. Pero el joven, mi­rándolo, lo amó y comenzó a suplicarle estar con él. Y saliendo de la tumba entraron a la casa del joven, ya que era rico. Y después de seis días Jesús le dijo qué hacer y en la tarde el joven vino a él, con una túnica de lino sobre [su] [cuerpo] desnudo. Y se quedó con él esa noche, porque Jesús le enseñó los misterios del reino de Dios. Y de ahí, levantándose, regresó al otro lado del Jordán”.Después de estas [palabras] el texto sigue: “Y Santiago y Juan vienen a él” y toda esa sección excepto “[hombre] desnudo con [hombre] desnudo” y las otras cosas acerca de las cuales me escribiste no se encuentran.Y después de las [palabras] “Y viene a Jericó” [el Evangelio secreto], sólo añade “Y la hermana del joven que Jesús amó y su madre y Salomé estaban ahí, y Jesús no los recibió” Pero las mu­chas otras [cosas acerca de las] que me escribiste parecen ser y son falsificaciones.Ahora la verdadera explicación y aquella que va de acuerdo con la verdadera filosofía . 10Aquí la carta termina a media página Esta referencia a un Evangelio secreto, y lo que es más importante, a una ceremonia interna secreta conducida por el mismo Jesús, es un gran hallazgo ¿Podría ser verdad?, nos pre­guntamos. Clemente pudo haber estado equivocado, pero eso no parecía probable. Entonces, la carta podía haber sido una falsificación; pero si era así, ¿por qué? No podíamos imaginar qué motivo pudo haber tenido alguien para falsificarla hace tan­to tiempo. Regresando a la esencia de la carta, pensamos que hay una fuerte similitud entre la referencia al joven hombre des­nudo excepto por una túnica de lino y el inexplicable incidente al momento del arresto de Jesús en Getsemaní, como se descri­bió en Marcos 14:51-52:Pero cierto joven le seguía, cubierto el cuerpo con una túnica, y le prendieron, mas él, dejando la túnica, huyó desnudoLos carpocrasianos eran una antigua secta cristiana particular­mente desagradable que creía que el pecado era un medio de salvación y la implicación acerca de dos hombres desnudos pudo haber sido una desviación deliberada de los acontecimientos para justificar su propio extraño comportamiento. El contenido de la carta parece real, dado el suceso narrado en el Evangelio de Marcos. De nuevo, hay paralelismos con la masonería: nos recuerda las ceremonias masónicas en las que el candidato se viste sólo de lino blanco, y, por supuesto, en un inicio la túnica de los templarios era de lino blanco.Si un cristiano del siglo II tenía conocimiento de las ceremo­nias secretas que llevaban a cabo Jesús el Cristo y sus seguido­res, casi esperaríamos que tal persona fuera de Alejandría, que tenía grandes conexiones con la primera Iglesia de Jerusalén. Dado el contenido dramático de la carta, quisimos estudiar los tratados de Clemente que aún sobrevivían, aunque es muy posi­ble que hayan sido modificados por censores cristianos poste­riores. En un pequeño trabajo titulado “Los misterios de la fe que no deben ser divulgados a todos” indica que el conocimien­to no se pone a disposición de todos.Los sabios no pronuncian con la boca lo que razonan en conse­jo. “Pero lo que oigas al oído”, dice el Señor, “proclámalo en las casas”, comprometiéndolos a recibir las tradiciones secretas del verdadero conocimiento y expandirlas por los aires y de manera visible, y como hemos escuchado al oído, así lo entregaremos a quien sea requerido, pero no nos regocijaremos en comunicarles a todos sin distinción, lo que se les dice en parábolasEsto sugiere que había una tradición secreta y que está, al me­nos en parte, incluida en la Biblia, escrita de tal manera que los no iniciados aceptarían la parábola en forma literal, en tanto que los informados discernirían algo mucho más importante y significativo Clemente sólo podía referirse a partes del Nuevo Testamento que por lo general no se consideran parábolas, por­que parábolas tan obvias como la del Buen Samaritano no son nada más que lecciones de moralidad. En tal caso, ¿podría haber un significado oculto en las partes más extrañas de la historia de Jesucristo, que son tomadas por los cristianos modernos como verdades literales? Episodios como aquel en que Cristo convierte el agua en vino o resucita a los muertos, ¿esconden un mensaje críptico detrás de los actos imposibles a los que parecen referir­se” Empezamos a interesarnos tanto en los detalles de las escri­turas bíblicas como en los textos masónicos.Leyendo la obra atribuida a otro cristiano del siglo II, Hipólito, títulada The Refutation of All Heresies (La refutación de todas las herejías), encontramos reportes fascinantes de una secta herética que identifica como los naasenos, quienes decían tener creencias heredadas de Santiago, el hermano del Señor por Mariamne. Se supone que consideraban el coito entre mujeres y hombres como una práctica malvada y sucia, mientras que ba­ñarse en agua dadora de vida era algo espléndido. Hipólito con­tinúa: Aseguran, entonces, que los egipcios, quienes, está dicho, después de los frigios son los más antiguos de todos los hombres, y quie­nes confiesan fueron los primeros en proclamar al resto de los hombres los ritos y orgías de, al mismo tiempo, todos los Dioses, así como las especies [de cosas] .tienen los sagrados y augustos, y para aquellos que no están iniciados, indecibles misterios de Isis. Éstos, sin embargo, no son nada más que lo que buscaba ella de los siete velos y ropas y era arrebatado, a decir, la vulva de Osiris. Y dicen que Osiris es agua. Pero la naturaleza de los siete velos, estaba rodeada con siete mantas de textura etérea (pues así lla­man a las estrellas planetarias, haciendo la alegoría y denominán­dolas [velos] etéreos, porque era la generación mutable, y se exhi­be como la criatura transformada por el inefable e indescriptible, inconcebible y sin figura. Y esto, dicen [los naasenos], es lo que se declara en las escrituras:”El justo caerá siete veces, y se levantará de nuevo”. Porque estas caídas, dice, son los cambios de las estrellas, movidas por Aquel que pone a las estrellas en movimiento.Muchas cosas nos daban vueltas en la cabeza mientras leíamos este pasaje. El término naaseno es uno más para “nazareno”, el nombre adoptado por los seguidores originales de Jesús que formaron la Iglesia de Jerusalén. La descripción del disgusto por el contacto sexual con las mujeres y el importante papel de la limpieza también encaja a la perfección con lo que ahora sabe­mos sobre la comunidad esenia de Qumran, que elaboró los Rollos del Mar Muerto. La fijación con el número siete se ajusta de manera interesante a la referencia en la carta de Clemente al santuario más interior de esa verdad oculta por los siete. Para nosotros, todo en conjunto tenía un fuerte tinte masónico; aun­que entonces no pudimos identificar la conexión, más tarde se aclaró cuando pasamos por el ritual del Grado de Arco Real de la Francmasonería.  

Un vínculo claro entre Jesús y los templarios

Por las evidencias disponibles, estábamos ya convencidos de que, en un principio, a Jesús y sus seguidores se les llamaba nasoreanos (o nazarenos), pero era importante entender lo que esta designación significaba y considerar por qué dejó de utili­zarse. Al mismo Jesús se le ha dado el título en Mateo 2:23: … y vino y habitó en la ciudad que se llama Nazaret, para que se cumpliese lo que fue dicho por los profetas, que habría de ser llamado nazareno Esto parece indicar que el Evangelio de Mateo fue escrito por alguien muy apartado de la verdadera Iglesia, o, lo que es más probable, que fue añadido en una fecha posterior por alguien que quería arreglar algunos cabos sueltos poco atractivos. Pen­samos que decir que Jesús tenía la obligación de ir y vivir en un lugar en particular sólo porque un antiguo adivinador lo había dicho, era una dolorosa maniobra lógica. Lo que es más, un error importante en la aseveración del Nuevo Testamento de que la gente llamaba a su salvador Jesús de Nazaret, es que existe evi­dencia de que Nazaret sencillamente no existía en los tiempos de Jesús. No hay registros históricos que se refieran a esa ciudad que antecedan a las menciones en los Evangelios, lo cual consti­tuye una situación única, ya que los romanos llevaban excelen­tes registros de todo su imperio. El término que se usaba de hecho era “Jesús el Nazareno”, porque era un miembro mayor de un movimiento que llevaba ese nombre. El Nuevo Testamento sitúa las primeras actividades de Jesús alrededor del Mar de Galilea y su supuesto cambio a Cafarnaún, descrito en Mateo 4:13, fue tan sólo una corrección necesaria para readecuar la historia.11La redacción nos llamó la atención: implica que Jesús era un miembro de la secta nazarena, lo que sugiere con fuerza que no era necesariamente su líder original. Parece que Jesús pudo no haber sido el fundador de la Iglesia.Estaba claro que los nazarenos serían muy importantes en la historia que empezaba a descubrirse ante nuestros ojos. Y luego encontramos una clave importante en una fuente inesperada: mientras visitaba el Sinaí, Chris, buzo empedernido, aprovechó la oportunidad de bucear en los arrecifes de coral del Mar Rojo, que sabía por experiencias pasadas eran los mejores del mundo.La visibilidad submarina alrededor de Sharm el Sheik en Egip­to suele ser excelente, pero cierto día bajó de manera drástica debido al florecimiento anual de esporas de los corales. Esto enturbió el agua y en algunos lugares la visibilidad se redujo a uno o dos metros. Chris cuenta la historia: “Sabía que no todo eran malas noticias, ya que el plancton había atraído a criaturas tan maravillosas como las mantarrayas, que buscaban aprovechar el repentino exceso de alimento Eran alrededor de las diez de la mañana cuando salté de la cubierta delApuhara (un velero egipcio que antes fuera un rompehielos suizo), toda de acero y me sumergí unos treinta metros rumbo el lecho multicolor del mar.“Me dirigí hacia la punta, saliendo poco a poco conforme el agua se hacía cada vez menos profunda y me daba espacio sufi­ciente para bucear seguro sin sufrir una descompresión de ni­trógeno. Cerca de los nueve metros entré en una gran nube de plancton animal y perdí por completo de vista a mi compañero, por lo que retrocedí hacia el área más clara Tan pronto se resta­bleció mi visión me di cuenta de que una mantarraya gigante venía hacia mí, con la boca abierta, tomando toneladas de agua para filtrar su comida matutina. Se detuvo justo a unos doce pies frente a mí y flotó inmóvil como un ovni. Tenía más de seis metros de ancho y yo, moviendo la cabeza de un lado a otro para poder apreciar todo el esplendor de la magnífica criatura, me llené de temor y excitación. De repente, sin hacer ningún movimiento visible con sus aletas, se alejó por la izquierda; en­tonces vi a dos mantas más pequeñas que la seguían para apro­vechar el alimento que dejaba a su paso.“Califiqué éste como uno de mis mejores episodios de bu­ceo y, tan pronto como regresé a la cubierta, le pregunté a Ehab, el amigable y por lo general conocedor guía árabe, el nombre del lugar y me dijo que se llamaba Ras Nasrani Le pregunté qué significaba la palabra y me contestó que Ras se traducía senci­llamente como señalar o encabezar y Nasrani era una palabra que se usaba para describir a muchos peces pequeños Le pre­gunté qué tipo de peces y me respondió que son tan sólo peces pequeños ordinarios, cuando hay muchos de ellos juntos“Unos días después, en el monasterio de Santa Catalina, es­cuché a un árabe describir a los cristianos exactamente con la misma palabra, nasrani, y al preguntar, descubrí que ésta es la palabra árabe normal para describir a los seguidores del im­portante profeta llamado Jesús.”El significado literal de inmediato hizo eco en nuestra men­te y de pronto adquirió mucho significado. ¿Podría ser éste el significado simple del término?, es decir, en los primeros tiem­pos, ¿eran los cristianos los peces pequeños?Esto podría basarse en la imaginería del pescador de hom­bres que la Iglesia le atribuye a Cristo, más probablemente se basa en la antigua asociación del sacerdote y el pez. Los miem­bros de la secta esenia eran todos como sacerdotes en cuanto a sus devociones y obediencia de la ley y se bañaban en agua en cada oportunidad, lo que también pudo haber sido una buena razón para usar el término Esta teoría encaja con el hecho de que los miembros de la secta nazarena iban por todos los luga­res santos de la primera era cristiana y marcaban sus lugares sagrados con dos arcos que formaban el famoso signo del pez. Es interesante notar que el símbolo de la organización en un inicio era un pez y no una cruz, indicando que la ejecución de Jesús no era tan importante en aquellos tiempos.     También podría ser que Pedro y Juan fueran miembros de alta categoría de la secta nazarena quienes reclutaron a otros y por lo tanto se dieron a conocer como pescadores, en reconocimien­to a sus actividades de reclutamiento más que como una refe­rencia literal a su oficio Esto tendría mucho sentido porque la zona del Mar Muerto no tiene peces reales, por tanto, para dar a una lectura literal algo de validez, los autores posteriores del Nuevo Testamento tuvieron que cambiar los orígenes de estos pescadores al Mar de Galilea —repleto de peces—, para resol­ver esta contradicción.Una investigación más profunda mostró que el adjetivo nazóraios se ha identificado como un término muy antiguo que usaban los ajenos a la secta para describir al grupo que más tarde se conocería como cristianos. Epifanio habla de un grupo previo a los cristianos llamado los nasaraioi, quienes, como va­rios académicos, entre ellos Lidzbarski, han sugerido, eran origi­nalmente la secta de donde salió la figura de Jesús (y por lo tanto la Iglesia). Esto, de nuevo, sugiere que Jesús bien pudo haber sido sólo un miembro y no un fundador No teníamos la menor duda con respecto a dos cosas: Jesús no venía del pueblo de Nazaret; más bien, era miembro de la secta nazarena cuyos miembros casi con certeza se considera­ban a sí mismos peces.El descubrimiento tenía tanta lógica que analizamos la ma­yor información posible, buscando cada pequeño rastro que pudiera darnos más claves sobre una hipótesis tan prometedo­ra. Varios datos resultaron intrigantes, pero nos asombró sobre­manera descubrir que la secta nazarena nunca murió del todo: sobrevive aún en el sur de Irak como parte de la gran secta mandeana, cuyos miembros remontan su herencia religiosa no a Jesús, sino a Yahia Yuhana, mejor conocido para los cristianos como Juan el Bautista (véase la figura 5). Su literatura utiliza una palabra similar, natzoraje, para describirse a sí mismos. Creen que Yshu Mshiha (Jesús) era un nazareno hereje y rebelde que traicionó las doctrinas secretas que se le habían confiado. Nos preguntamos cuáles serían los secretos que pudo haber poseí­do y a quién se los había confiado. Las respuestas posibles no estaban muy lejos.No sabíamos mucho sobre los mandeanos y, al investigarlos, quedamos maravillados con la siguiente declaración:Los mandeanos, una pequeña pero tenaz comunidad que habita en Irak, siguen una antigua forma de gnosticismo, que practica la iniciación, el éxtasis y algunos rituales que se dice recuerdan a los de los francmasones 12Ahí estaba: un grupo que descendía directamente de la Iglesia original de Jerusalén y que se identificaba con los rituales masónicos desde el principio. ¿Era posible que el secreto que Jesús supuestamente traicionó haya sido un secreto al estilo masónico? Parecía increíble. Éste tenía que ser el principio de algo muy importante, algo que se confirmó cuando descubri­mos que los mandeanos de hoy llaman nazarenos a sus sacerdotes. Nos fascinó saber que esta gente tomó su nombre de la palabra manda, que significa conocimiento secreto, y muy pronto en­contramos evidencia de posibles conexiones con la francmaso­nería. Los mandeanos utilizan un ritual de saludo que se llama kushta y consiste en un apretón de manos que se le da a los candidatos de la ceremonia, y significa rectitud o hacer las co­sas correctas. Consideramos que ésta es una idea muy masónica. Otro aspecto de su ritual que parecía tener visos masónicos es el hecho de que los mandeanos dicen una oración en silen­cio cuando se considera que sus iniciados están ritualmente muertos, de la misma forma que las palabras más secretas de la francmasonería son susurradas al oído del candidato a Maestro Masón cuando es levantado de su tumba ritual. Esto más adelan­te nos daría un vínculo muy importante entre el antiguo pasado y la francmasonería moderna. 

La estrella de los mandeanos

Chris empezó a estudiar más de cerca las creencias y rituales de este notable fósil teológico de una cultura que se remonta a los tiempos de Jesús, y dio con algunas palabras que nos llevarían a desenredar la historia.Josefo, el historiador de los judíos durante el siglo I, observó que los esenios creían que almas buenas habitaban más allá del océano, en una región que no era azotada por las tormentas de lluvia o nieve, ni por el intenso calor, sino refrescada por la sua­ve respiración del viento del oeste que de manera perpetua so­pla del océano. Esta tierra idílica del otro lado del mar y al oeste (o a veces al norte), es una creencia común en muchas culturas, de los judíos a los griegos y a los celtas. Los mandeanos, sin embargo, creen que los habitantes de esta tierra lejana son tan puros que los ojos mortales no los verán y que este lugar está marcado por una estrella, cuyo nombre es Menea.Una tierra al otro lado del océano; un lugar perfecto marca­do por una estrella conocida como Merica… o tal vez, ¿A-mérica? Sabíamos que la estrella matutina era importante para los nazarenos y que la estrella de la tarde, la del oeste, es el mismo cuerpo celeste, el planeta Venus.Como encontraríamos más adelante con gran detalle en nues­tras investigaciones, los Estados Unidos de América fueron creados por francmasones y su constitución se basa en los princi­pios masónicos, y, como ya sabíamos, la estrella matutina es aque­lla hacia la que todo nuevo Maestro Masón debe mirar. La estrella como símbolo siempre ha sido importante para Estados Unidos.De inmediato nuestras mentes se volvieron al ritual masónico y al cierre de la reunión de la logia, cuando el Maestro Venerable les hace las siguientes preguntas al Primer y Segundo Vigilante-Hermano Primer Vigilante, ¿hacia dónde diriges tus pasos? Hacia el oeste, Maestro VenerableHermano Segundo Vigilante, ¿por qué dejar el este para ir al oeste? En busca de lo que se ha perdido, Maestro Venerable Hermano Primer Vigilante, ¿qué es lo que se ha perdido? Los secretos genuinos de un Maestro Masón, Maestro VenerableEstos vínculos podrían ser coincidencias, pero nos parece que son demasiadas coincidencias simultáneas.  

La estrella de América

Puede parecer una desviación extraña cuando se está investi­gando sobre Jerusalén en los tiempos de Jesús, pero el origen del nombre América es un importante resultado lateral de nues­tros estudios. Creemos que uno de los problemas de la investi­gación histórica tradicional es que los expertos han trabajado con paquetes individuales de historia como si ciertos conjuntos significativos de circunstancias sólo se dieran en una fecha dada para que nosotros los etiquetáramos y observáramos. Los inves­tigadores serios aprecian cada vez más que hay fuertes e inespe­rados vínculos entre toda clase de acontecimientos que antes parecían no estar relacionados.Sabíamos que los mandeanos eran los descendientes direc­tos de los nazarenos, a quienes, a su vez, identificamos como pertenecientes al mismo grupo que los qumranos, el pueblo que enterró sus pergaminos secretos bajo del Templo de Herodes. Es lógico que, si los padres de los antecesores de los mandeanos fueron los autores de los pergaminos que los templarios desen­terraron, la tierra mística bajo la estrella llamada Merica debería estar registrada en sus escrituras secretas. En resumen, era posi­ble que los templarios se hayan enterado por medio de los perga­minos de una tierra maravillosa bajo la brillante estrella solitaria, Merica, y, de ser así, hay grandes posibilidades de que hayan na­vegado hacia el oeste para encontrarla. Popularmente se cree que el continente América tomó su nombre del nombre cristiano de Américo Vespucio, un rico ven­dedor de barcos de Sevilla que no llegó al Nuevo Mundo hasta 1499, siete años después que Colón Ahora se acepta el hecho de que muchos europeos y asiáticos arribaron al continente mu­cho tiempo antes que las famosas expediciones subsidiadas por los españoles Quizá los descendientes de los templarios estu­vieron involucrados en darle nombre al nuevo continente; qui­zá ellos mismos fueron en busca de la tierra bajo la estrella ves­pertina, de la cual sabían por sus descubrimientos que se llama­ba Merica.Los barcos templarios se construían para resistir una varie­dad de condiciones, incluyendo las tormentas de la Bahía de Vizcaya y su sistema de navegación, mediante compases de ima­nes y mapas astrológicos, estaba lejos de ser rudimentario. Un viaje trasatlántico no sólo era posible; si sabían de la tierra de la estrella matutina, la tierra de Merica, también tenían el motivo per­fecto tanto para hallar el Nuevo Mundo como para dejar el Viejo, sobrevivir, ya que su orden había sido acusada de hereje en 1307.A la luz de esta nueva evidencia, Chris pensó que era razona­ble especular que algunos de los templarios navegaron rumbo al oeste, hacia lo desconocido, ondeando su bandera marítima de batalla, la calavera con los huesos cruzados. Entonces encon­traron la tierra de la estrella del oeste, ciento ochenta y cinco años antes que Colón. La idea parecía tener mucho sentido, pero la evidencia todavía era en gran parte circunstancial.Chris había estado trabajando en la interpretación de las complejidades de los cultos del siglo I d.C.,y cuando se le ocu­rrió que podría haber una conexión entre Merica y América, creyó que podía ser significativo, aunque sabía de la falta de pruebas. Chris dice al respecto:“Recuerdo que estaba seguro de que en nuestra siguiente reunión Robert se emocionaría ante la posibilidad de que el nombre del continente americano tuviera un origen nazareno No lo mencioné en absoluto y esperé a que leyera mi borrador del capítulo. Metió mi disquete en la computadora y empezó a leer, cuando llegó a la sección importante, su reacción fue un silencio absoluto. Me sentí en verdad decepcionado; si  Robert no encontraba estas hipótesis interesantes, nadie lo haría. “Robert se levantó y, murmurando entre dientes, empezó a buscar entre las pilas de libros que llenaban cada rincón del piso de su estudio. Lanzó una exclamación cuando varios volú­menes de la History of Freemasonry de Gould cayeron y sonrió sacando de en medio un libro nuevo y brillante.“Hojeó las páginas del mapa de carreteras AA de las Islas Británicas y señaló con el índice la región general de Escocia.“‘¿Se te antoja un paseo?’, me preguntó.“‘¿Qué estás señalando?’,le pregunté, tratando de no verme muy desanimado.’¿Edimburgo?’“No. Sólo unos kilómetros al sur, la villa de Roslin.. las rui­nas de la Capilla de Rosslyn.’“Dos días después partimos para Edimburgo y Robert aún no me había explicado la razón. Desde el principio de nuestro trabajo nos dividimos la responsabilidad aproximadamente en el periodo templario: Robert se concentraría en los sucesos ocu­rridos a partir del siglo xiii y yo en todo lo anterior. Justo en el momento en el que yo investigaba el siglo I d.C. en Jerusalén, Robert estudiaba el siglo XIV en Escocia. Visitas previas al otro lado de la frontera ya habían revelado un gran número de tum­bas masónicas y templarías, que nos demostraron la importan­cia de este país en el desarrollo de la francmasonería. ¿Qué más habría encontrado Robert?“Utilizamos el tiempo del viaje para hablar de diversas áreas de nuestro trabajo general pero, conforme nos acercamos a la frontera escocesa de Gretna, me impacienté y le insistí a Robert que me explicara cuál era nuestra misión“‘Muy bien’, me dijo, con una sonrisa. ‘Sabes que he estado examinando la historia de la familia Sinclair y la capilla que William St. Clair construyó en lo que es ahora la villa de Roslin.’“‘Sí’, respondí con rapidez, para indicarle que fuera al grano.“‘Bueno, no me percaté al leerlo por primera vez, pero hay algo muy extraño acerca de la Capilla Rosslyn que encaja con tu idea de Merica.’ Robert continuó, habiendo capturado toda mi atención: ‘Toda la construcción está decorada por dentro con tallados de importancia masónica… y botánica. Arcos, dinteles, bases de columnas y similares están cubiertos en su mayoría con motivos de plantas decorativos y muy detallados, represen­tando muchas especies diferentes.’ “Todo ello era fascinante, pero todavía no estaba clara su conexión con mi descubrimiento sobre los mandeanos.“‘El punto es…’, Robert dudó para crear suspenso y que esas plantas incluyen cactus de zabila y mazorcas de maíz.’“La importancia de su información pasó por mi mente du­rante unos segundos y le pregunté:’¿En qué fecha dices que fue construida la capilla?’“‘Ése es exactamente el punto’, dijo Robert, palmeándose la rodilla. ‘La construcción se inició en 1441 y se terminó cuarenta y cinco años después, en 1486. Calculo que esos tallados deben haber estado en su lugar… mmm, no después de 1470.’“‘Recuérdame,¿cuándo fue exactamente que Colón descubrió América?’, necesitaba confirmar lo que mi memoria me decía.“‘Llegó a las Bahamas en 1492, a Puerto Rico en 1493,a Cuba en 1494, pero nunca puso pie en el continente.’ Robert conti­nuó antes de que yo pudiera hacer la siguiente pregunta.’Y sí, el cactus de zabila y el maíz indio, o el elote como lo llaman los americanos, son ambas plantas del Nuevo Mundo que se supo­ne eran desconocidas fuera del continente hasta transcurrida parte del siglo XVI.’“Miré fijamente a Robert mientras daba con la conclusión inevitable: aunque Colón hubiera encontrado estas plantas du­rante su primer viaje, la Capilla de Rosslyn fue terminada seis años antes y, por lo tanto, los tallados de maíz y zabila se hicie­ron cuando Cristóbal Colón aún era un niño.Alguien más había viajado a América y traído las plantas mucho antes  de que Colón descubriera el Nuevo Mundo.Y la prueba está presente en una construcción masónica/templaría.“Llegamos a la capilla alrededor de mediodía, ambos muy emocionados y honrados de estar en un lugar tan especial. Ob­servamos con detenimiento la sólida piedra de arriba, un techo abovedado de noventa centímetros de espesor a todo lo largo del interior y nos maravillamos de la decoración. Paseando de un lado a otro de la capilla, pronto encontramos las plantas que buscábamos: las mazorcas de maíz arqueadas sobre una ventana en la pared del sur y los cactus de zabila aparecían alrededor de un dintel conectado con la misma pared (véanse las figuras 7 y 8). Por todos lados se apreciaban otras plantas reconocibles y manifestaciones del hombre verde (green man), la figura celta que representaba la fertilidad Se han contado más de cien hom­bres verdes, pero se cree que hay más ocultos discretamente entre la vegetación.“La Capilla de Rosslyn es un lugar mágico y admirable, que vincula al cristianismo con el folclore antiguo de los celtas y la francmasonería templaria. Supimos con certeza que no sería nuestra última visita a este lugar”Todo lo que habíamos descubierto acerca de los esenios/ nazarenos parecía exhibir asombrosos lazos con la francmaso­nería; la revelación inesperada de que en Irak todavía existe una secta que desciende de los mandeanos nos proporcionó más paralelismos. Una línea de búsqueda nos llevó de manera ines­perada a una construcción en Escocia que mostraba una seducto­ra imaginería francmasónica/templaría. Pero para entender a los nazarenos por completo, sabíamos que teníamos que retroceder lo más posible en el tiempo, con el fin de desenredar los hilos inicia­les de nuestro misterio: necesitábamos averiguar dónde apare­cieron por primera vez los elementos clave de la religión judía.  CONCLUSIÓNHabiendo descubierto que los qumranos y el propio Jesús te­nían fuertes lazos de unión con los templarios y con la francma­sonería, ahora queríamos saber el origen de sus creencias y ri­tuales. El pueblo qumrano era una destilación de todo lo que po­dría describirse como judío, pero, aun así, era obvio que su es­tructura y sistema de creencias contenían más de lo que puede atribuirse al Antiguo Testamento.Una vez más, no sabíamos cuál sería el siguiente paso en nuestra investigación. Justo cuando habíamos regresado a la época de Jesús, con la esperanza de hallar una explicación de las creencias de los templarios, ahora teníamos que regresar en el tiempo para reconstruir la teología de los judíos. Los rituales de la francmasonería pudieron haber sido inventados por los qumranos, pero de alguna manera estábamos seguros de que eran muchísimo más viejos.Decidimos regresar lo más lejos posible, y entonces trabajar hacia adelante, de tal forma que pudiéramos entender mejor las pasiones que impulsaban las mentes de los qumranos.
Notas1   S Mowinckel, He That Cometh2   Norman Cohén, Cosmos, Chaos and the World to Come.3   Si alguna vez hubo un verdadero mesías, sólo pudo haber sido David Ben Gurion, el activista sionista que se convirtió en el primer “rey “de un estado judío autogobernado en 1948 Su título moderno fue el de primer ministro y no de rey, pero el efecto fue el mismo Si podía o no reclamar ser des­cendiente de la línea de David no lo sabemos4  Peake’s Commentary on the Bible5  George Wesley Buchanan, Jesús – The King and His Ktngdom.6  M Baigent y R. Leigh,The Dead Sea Scrolls Deception7  Carta de Allegro a de Vaux, fechada el 16 de septiembre de 1956.8  Robert Eisenman y Michael Wise, Then Dead Sea Scrolls Uncovered.9  Thomas Hobbes, Leviathan ‘10  Morton Smith, The Secret Gospel11  Peake’s Commentary on the Bible12  Arkon Daraul, Secret Societies.   Capítulo 6En el principio el hombre hizo a Dios  El Jardín del EdénAl decidir que necesitábamos comprender la historia y la evo­lución de las creencias religiosas judías, dirigimos nuestra aten­ción a algo vital para todas las civilizaciones: el lenguaje. La evidencia indica que la mayoría de los idiomas del subcontinente indio, el occidente de Asia, Europa y algunas partes de África del Norte provienen de una antigua fuente común. Las similitudes de cientos de idiomas comprobaron este punto. Nos pareció que lo mismo podía aplicarse a la religión, porque mien­tras los pueblos se dispersaban, llevando consigo sus lenguajes, también eran propensos a cargar con sus leyendas y dioses. Cree­mos que las conexiones entre las religiones en apariencia distin­tas pueden revelar vínculos tan claros como los encontrados por  los filólogos (aquellos que estudian el desarrollo del lenguaje).Los orígenes del idioma se han investigado durante miles de años. Muchos pueblos primitivos creían que era de origen divi­no, y que si uno podía encontrar la forma original o más pura del idioma, encontraría entonces el léxico de los dioses. Se han efectuado muchos experimentos para encontrar esa lengua pri­maria, como el de Psamtik I, faraón de Egipto que en el siglo VII a.C. ordenó que se criara a dos niños sin que escucharan una sola palabra hablada, con la esperanza de que pudieran desarro­llar por instinto una lengua pura y semejante a la de los dioses. Se dice que de forma espontánea hablaron en frigio, un lengua­je antiguo del Asia Menor. El mismo experimento se llevó a cabo más de dos mil años después por el Rey Jacobo IV de Escocía, con un resultado poco convincente ya que hablaron una lengua conocida, el hebreo.El primer idioma del cual surgieron casi todas las lenguas del Viejo Mundo fue catalogado como protoindoeuropeo Éste resultó ser la fuente común del urdu, el francés, el punjabi, el persa, el polaco, el checo, el gaéhco, el griego, el lituano, el por­tugués, el italiano, el afrikaans, el nórdico antiguo, el alemán y el inglés, entre muchos otros Nunca sabremos cuándo el protoindoeuropeo fue una lengua viva única, porque nuestros conocimientos detallados del pasado se fundamentan en la si­guiente etapa evolutiva surgida del lenguaje, la palabra escrita.El Libro del Génesis data de hace casi dos mil setecientos años, mucho tiempo después de la época del rey Salomón. Pese a su antigüedad, ahora sabemos que la escritura se originó hace más de cuatro mil años en un país llamado Sumeria.Sumeria es aceptada como la cuna de la civilización. Su es­critura, teología y técnicas de construcción forjaron los cimien­tos de todas las culturas posteriores de Medio Oriente y Europa A pesar de que nadie sabe con seguridad el lugar de proceden­cia de los súmenos, ellos creían ser originarios de un lugar lla­mado Dilmun, el cual se piensa que es el Bahrain actual, ubicado en la costa oeste del Golfo Pérsico.Ya en el año 4000 a C lleva­ban una existencia próspera en lo que ahora es el sur de Irak entre los ríos Tigris y Eufrates Las extensas planicies pluviales del lugar los proveían de tierras ricas para la agricultura donde podían sembrar y criar ganado; además, contaban con ríos en los que abundaba la pesca.Ya en el cuarto milenio a.C, Sumeria tenía una cultura bien establecida que contaba con varias ciuda­des, artesanos especializados, obras comunitarias para irrigación, centros ceremoniales y registros escritos.Las culturas urbanas son muy diferentes de las rurales debi­do a que las grandes concentraciones de gente requieren una estructura social más sofisticada, con la mayoría de la fuerza de trabajo alejada de la producción agrícola, sin que esto implique una pérdida en la productividad. Los sumerios desarrollaron excelentes técnicas para la siembra, y gracias a algunos escri­tos cuneiformes se demostró que la cosecha de grano anual de hace cuatro mil cuatrocientos años podría compararse favora­blemente con la de los mejores campos de trigo de CanadáAdemás de establecer una agricultura muy eficiente en indus­trias básicas como la manufactura de textiles y cerámica, los sumerios inventaron nuevos materiales, entre los que se incluye el vidrio, y así se convirtieron en excelentes vidrieros y orfebres que trabajaban el oro, la plata, el cobre y el bronce Fueron tam­bién hábiles labradores de piedra y creadores de trabajos delica­dos en filigrana y carpintería, pero sin lugar a dudas la invención más importante de este pueblo sorprendente fue la ruedaSus logros como constructores son impresionantes, otra de sus importantes invenciones fue la columna, cuya forma está inspirada directamente en el tronco de la palma de dátiles Sus ciudades más antiguas fueron edificadas con ladrillos de lodo, que se derrumba­ron con el paso de algunas generaciones, por lo que tuvieron que construir nuevos edificios encima de los anteriores A lo largo de los miles de años de la civilización sumeria, este proceso de deca­dencia, deterioro y reconstrucción produjo grandes terraplenes, muchos de ellos, de casi veinte metros de altura, aún existenLa riqueza de los sumerios atrajo a viajeros de países dis­tantes quienes buscaban intercambiar sus sencillos bienes por los maravillosos productos de esta avanzada civilización Como respuesta, desarrollaron toda una clase social de mercaderes internacionales que poseían grandes bodegas para almacenar productos para importaciones y exportaciones Los sumerios tenían una posición comercial ventajosa y es muy probable que el pueblo en general tuviera acceso a todo tipo de bienes espléndidos provenientes de todas las partes del mundo cono­cido Gran parte de su materia prima era transportada hasta allí en botes, los cuales eran vendidos después o desmantelados para aprovechar su valiosa madera. El único árbol que crecía en la localidad era la palma de dátiles y su madera era demasiado flexi­ble para ser utilizada para la construcción en general. Sumeria no contaba con canteras, de manera que cuando deseaban edifi­car con piedra, se enviaban los bloques en embarcaciones, río abajo, y después se transportaban por un elaborado sistema de canales hasta llevarlos al sitio requerido Debido a que los botes no podían navegar río arriba, los productos terminados que ser­virían para el pago de la materia prima tenían que ser transpor­tados, hacia el norte, por medio de burros, ya que los caballos eran desconocidos por los sumerios Las ciudades de Sumeria (Véase apéndice 6)En el territorio de Sumeria existían alrededor de veinte ciuda­des, de las cuales las más importantes eran Ur, Kich, Eridu, Lagash y Nippur. Cada una era políticamente autónoma, con un rey y el clero a su servicio Para los sumerios la tierra pertenecía a Dios, sin cuyo poder procreador la vida terminaría; el rey era un dios terrenal menor, cuya responsabilidad era asegurar la productivi­dad de la comunidad En el centro de cada ciudad se ubicaba una casa para su dios, el templo, desde el cual los sacerdotes controlaban cada aspecto de la vida de la comunidad, incluyen­do la impartición de justicia, la administración de las tierras, el estudio científico y teológico y los rituales religiosos.Las escuelas, conocidas como edubba, educaban a las cla­ses privilegiadas, quienes iniciaban su instrucción desde tem­prana edad Después de que adquirían el dominio de la escritura, estudiaban una variedad de materias que incluían matemáti­cas, literatura, música, leyes, contaduría y topografía. Su prepa­ración estaba orientada a desarrollar líderes ilustrados.A pesar de que algunos elementos del lenguaje sumerio prevalecen hasta hoy, este idioma no fue el origen del protoindoeuropeo; de hecho, fue una de las pocas lenguas que estaba totalmen­te desvinculada de él.Nuestro interés en los sumerios radicaba en conocer si los elementos de su teología fueron la fuente común de las creen­cias religiosas que se extendieron de la misma forma que el len­guaje, desarrollándose hasta ajustarse a las preferencias locales mientras continuaba su expansión pero mantenía un núcleo identificable.Algunos arqueólogos recuperaron de las ruinas de Nippur miles de tablillas que registraban la historia de su pueblo. Los escritos más antiguos comenzaron, hasta donde sabemos, alre­dedor del año 3500 a.C, de manera muy similar al posible desa­rrollo del lenguaje, donde los objetos fundamentales como la cabeza, mano y pierna fueron los primeros objetos identifica­dos. Se trataba de pictogramas que representaban el perfil del objeto y eran fácilmente reconocibles, pero más adelante se crea­ron palabras más simbólicas. El símbolo que representaba al hombre era un pene eyaculando, muy parecido a una vela. De ahí surgió la palabra para el esclavo masculino, con la figura de una vela con tres triángulos superpuestos que representaban las colinas. Esto denotaba que se trataba de un extranjero ya que Sumeria no tiene colinas y sólo eran esclavos los varones que no eran de esa región. Las marcas que empleaban se hacían al intro­ducir una vara en barro húmedo, que formaba una hendidura y un depósito más profundos donde el instrumento de escritu­ra iniciaba y acababa la línea. Este efecto triangular al final de cada línea trazada se adoptó más tarde como un serifo, o sea, las pequeñas marcas que se pueden apreciar en las extremidades de las letras de esta página.No sólo el tratamiento estilístico de nuestras letras proviene de Sumeria; nuestro propio alfabeto le debe mucho. Por ejem­plo, la letra A se deriva de la imagen de la cabeza de un toro, que parecía un triángulo con dos extremos más largos que dan la impresión de ser los cuernos. Los fenicios fueron los primeros en desarrollar este símbolo, que más adelante se incorporó al griego primitivo, donde simulaba una vista lateral de la cabeza de un toro; cuando los griegos introdujeron las letras mayúscu­las en su alfabeto, la letra A giró noventa grados y se convirtió en la letra alfa, un carácter muy similar al de nuestra letra A moder­na, que es, en esencia, la cabeza invertida de un toro. Hoy el idioma inglés contiene algunas palabras sumerias casi puras, como alcohol, cañe (caña), gypsum (yeso), myrrh (mirra) y saffron (azafrán).Además de legarnos, entre otras cosas, la rueda, el vidrio, nuestro alfabeto, nuestra división diaria del tiempo, las matemá­ticas y el arte de la construcción, los sumerios nos dieron algo más: a Dios.También nos proporcionaron las más antiguas histo­rias escritas, y como francmasones estuvimos interesados en particular en las referencias de los sumerios a Enoch, quien es importante para la logia masónica, y la historia sumeria del Gran Diluvio que tanto figura en el ritual masónico del Grado de los Marinos del Arca.Los etimólogos comprobaron que la historia del Jardín del Edén en el Libro del Génesis es la historia de Sumeria; más aún, las ciudades como Ur, Larsa y Haram, mencionadas en el libro del Génesis, estaban ubicadas en dicho territorio. El Génesis nos brinda la historia de la creación: En el principio creó Dios los cielos y la tierra. Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abis­mo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas. Y dijo Dios: sea la luz, y fue la luz… Luego dijo Dios: haya expansión en medio de las aguas y separe las aguas de las aguas. Y llamó Dios a la expansión Cielos. Dijo también Dios, júntense las aguas que están debajo de los cielos en un lugar, y descúbrase lo seco. Y fue así Y llamó Dios a lo seco Tierra, y a la reunión de las aguas llamó mares. Después dijo Dios, produzca la tierra hierba verde, hierba que dé semilla; árbol de fruto que dé fruto según su género. Compárese esto con el resumen de un recuento babilónico so­bre la creación, conocido como Enuma Elish, cuyas primeras dos palabras significan “cuando en lo alto”. Éste se escribió tan­to en babilonio como en sumerio cerca de mil años antes del Génesis y aún perdura casi en su totalidad, inscrito en siete ta­blillas cuneiformes:Todos los territorios eran mar. Después hubo un movimiento en el centro de los mares. En ese momento Eridu fue creado… Marduk colocó un carrizo sobre la faz de las aguas. Formó polvo y lo dis­persó a un lado del carrizo. Para permitir que los Dioses vivieran en donde habita su deseo más profundo, creó a la humanidad. La diosa Aruru creó la semilla de la humanidad Él creó también a las bestias y los seres vivos del campo Creó el Tigris y el Eufrates y los estableció en su sitio Pronunció sus nombres con voz divina Creó el pasto, el junco, el carrizo y los bosques; las tierras, los pantanos y marismas; la vaca salvaje y sus crías, el cordero en el aprisco, los huertos y las selvas; el macho cabrío y la cabra mon­tes… El Señor Marduk construyó una presa a la orilla del mar Formó cañaverales y árboles también; puso ladrillos y erigió edifi­cios; construyó casas, ciudades…Hizo a Erech…Esta épica de Mesopotamia sobre la creación es sin duda la fuente de la leyenda de la creación del Génesis, y atribuye a Dios todas aquellas cosas positivas producidas por los asombrosos súmenos. Las referencias a las construcciones creadas por Dios no tras­cendieron en la historia israelita porque, por la naturaleza nómada de los judíos, éstos habitaban, cuando se escribió el Géne­sis, en ciudades ya construidas por otros; y en muchas ocasiones ocupadas después de matar a los habitantes originales El Dios del Génesis, Jehová, no existió sino cientos de años después de que se escribieran las tablillas cuneiformes.De acuerdo con muchos expertos, los dioses de las civiliza­ciones posteriores se desarrollaron a partir de los dioses súmenos de la fertilidad y la tormenta. ¿Podría esto ser cierto? Con toda seguridad el dios de la tormenta tuvo un papel importante en Sumeria y en la leyenda de Noé Los sumerios veían a la natura­leza como una entidad viva y los dioses y diosas encarnaban la energía de la tierra viviente; cada uno jugaba un papel dentro de las fuerzas de la naturaleza. Algunas deidades eran responsa­bles de la fertilidad del territorio y el pueblo, otras se encarga­ban de organizar las tormentas. Era obvia la importancia que tenía para la subsistencia de un pueblo la búsqueda intensa del favor de los dioses de la fertilidad; de igual manera, dados los efectos devastadores de sus acciones, los dioses de la tormenta debían ser aplacados para preservar el estilo de vida de los sumerios.Tendría que ser un dios de la tormenta con poder sobre el clima quien causó el Gran Diluvio, el cual dio pie a la creación de la historia del Arca de Noé, y como francmasones natural­mente nos interesan los dioses de la tormenta y las inundaciones, ya que la orden dedica todo un grado, el Grado de los Marinos del Arca, con un ritual completo y detallado, a preservar la histo­ria del capitán Noé y la leyenda del DiluvioEl mayor problema que los sumerios tuvieron que enfrentar fueron las inundaciones de las planicies bajas por las que el Tigris y el Eufrates fluían al mar hacia el sur. De forma periódica las inundaciones eran desastrosas, pero en una ocasión en particu­lar han de haber sufrido un cataclismo de grandes proporcio­nes, y así se ganó un sitio en el folclore para siempre Nunca sabremos si existió el constructor de un arca llamado Noé, pero sí podemos estar seguros de que hubo un Gran Diluvio.Con un análisis más detallado del Génesis, centrado en espe­cial en la genealogía de Set y Caín, se puede seguir el rastro de la historia de la creación hasta Sumeria Hay relaciones de los re­yes sumerios de Larsa que nombran a diez reyes que gobernaron antes del Diluvio, y proporcionan el periodo de cada reina­do, que abarcan de diez mil a sesenta mil años. La lista de Larsa concluye con las palabras: “Después del Diluvio la monarquía fue enviada desde los cielos”. Esto sugiere que a partir del Dilu­vio surgió un nuevo comienzo. El último nombre de la segunda lista de Larsa era el de Zinsundra, que es otro nombre para Utanapishtim, el héroe de la historia babilónica sobre el Diluvio escrita en la undécima tablilla de la Épica de Gilgamesh. El sép­timo rey de la lista sumeria era respetado por poseer una sabi­duría especial en asuntos que pertenecían a los dioses y por ser el primer hombre en practicar las profecías; ese séptimo nom­bre es Enoch, de quien las escrituras dicen que caminó con Dios, y del que en la tradición judía precedente se dice que fue lleva­do al Reino de los Cielos sin haber muerto. Nos pareció que había poco lugar a dudas de que el autor del Génesis utilizó material sumerio que había sido heredado a la tradición judía inicial. Los vínculos de la religión judía con la antigua Sumeria son claros, pero la situación se vuelve más intrigante cuando analizamos por qué el autor original, o el Yahwist que utilizó ese material, asignó tales ciclos de longevidad a los descendientes de Set anteriores al Diluvio. Sospechamos que se debió al énfa­sis que se quiso dar al contraste entre las condiciones de vida antes y después del juicio divino del Diluvio. Sin embargo, hay otra posible razón: algunos autores han sugerido que las cifras astronómicas en las relaciones de reyes súmenos pueden ser el producto de especulaciones astrológicas que aplicaban medi­das derivadas de la observación de los astros al cálculo de perio­dos míticos de un reinado. De la misma manera, los primeros autores judíos pudieron haber ordenado las cifras de la lista de tal forma que correspondieran con una cronología que asigna­ba un número de años fijos entre la Creación y la fundación del Templo de Salomón, y dividieron ese periodo en épocas, la pri­mera de las cuales, de la Creación al Diluvio, contenía mil seis­cientos cincuenta y seis años.1 

Ur, la ciudad de Abraham

Ur, famosa hoy día por su gran zigurat, era considerada en el tercer milenio a.C como una de las ciudades estado más grandiosas del mundo. Las secciones del norte y oeste de la ciudad tenían canales que permitían el acceso a embarcaciones prove­nientes del Eufrates y del mar, el cual estaba mucho más cerca de la ciudad hace cuatro mil cuatrocientos años de lo que está ahora. Una orden de carga que aún existe registra para un solo cargamento oro, mineral de cobre, maderas pesadas, marfil, per­las y otras piedras preciosas.Ur estuvo en su máximo apogeo bajo el mandato de Ur-Namma, alrededor de 2100 a.C, cuando gran parte de la ciudad fue reconstruida y desarrollada, y mantenía una población de casi cincuenta mil habitantes. El gran zigurat fue prolongado e incrustado con mosaicos y le plantaron árboles y arbustos. En su cúspide se encontraba el templo de la deidad de la ciudad, Nanna, dios de la luna. En el año 2000 a.C. los habitantes provo­caron la ira de su dios porque, junto con dieciséis ciudades sumerias adicionales, Ur fue saqueada por los elamitas. Esta de­rrota, como las demás, fue reprochada a su pueblo por haberle fallado a su dios de alguna manera y éste, en represalia, los dejó desprotegidos ante sus enemigos. Esta destrucción fue descrita por un escribano que presenció aquel suceso aterrador:En todas sus calles, donde se complacían en pasearse, había cuer­pos sin vida por doquier, en las plazas, donde las festividades del pueblo se llevaban a cabo, la gente yacía por montonesLos templos y las casas fueron derribadas, los objetos de valor robados y a muchos de aquellos que no fueron asesinados se les convirtió en esclavos. La ciudad sobrevivió pero en realidad ja­más recuperó su pasada gloria y para el siglo XVII a.C. Ur carecía relativamente de importancia. Durante este periodo de deca­dencia, la relación entre los sumerios y sus dioses se volvió ten­sa y el concepto de los dioses personales adquirió creciente importancia.Esos dioses personales, que comúnmente no tenían nom­bres, se relacionaban de manera directa con el individuo, lo que podría llamarse un ángel guardián El padre de una persona le heredaba un dios, así que cuando alguien decía que adoraba al dios de sus padres, no hacía una aseveración general sobre la situación del dios, más bien expresaba su propia identidad familiar, su derecho a la vida, liste dios personal lo cuidaría y lo de­fendería ante los dioses más poderosos si era necesario, pero a cambio exigía obediencia y atención. Si la persona se portaba mal su dios podría abandonarla La persona era, por supuesto, el arbitro de lo que estaba bien o mal; si sentía que había hecho mal, podía sentir temor de la reacción de su dios, pero si hacía algo que al parecer de todos estaba mal, pero ella no lo veía así, entonces podía sentirse segura de su dios. Esto parece una ma­nera apropiada para controlar el mal comportamiento, de acuer­do con una frase de Pepe Grillo en la película Pinocho:“Siem­pre deja que tu conciencia sea tu guía”.En algún momento del periodo de decadencia, entre 2000 y 1800 a.C.;un hombre llamado Abram decidió abandonar la ciu­dad de Ur y enfilarse al norte en busca de una vida mejor. La dirección que eligió era casi la opuesta a la de Dilmun, el lugar sagrado al que su pueblo aspiraba llegar, y el lugar de sus ancestros. En algún punto de la historia judía Abram se convir­tió en Abraham, el padre del pueblo judío. Nos era claro que las ideas que se llevó consigo de Ur serían una parte importante de lo que necesitamos conocer.Nos decidimos a investigar en este distante pasado con el propósito de obtener un mejor entendimiento de Abraham y su dios, pues juntos representan el primer encuentro del que se tiene conocimiento en la Biblia entre un hombre real (en contraste con un personaje mítico) y una deidad que se con­virtió en el dios de los judíos. Ninguno de los dos sabíamos mucho sobre Sumeria; de hecho, este periodo de la historia era por completo desconocido para cualquiera hasta media­dos del siglo xix cuando P. E. Botta, un arqueólogo francés, comenzó a hacer descubrimientos importantes en el área co­nocida como Mesopotamia.La diseminación de la cultura sumeria debió ocurrir hace más de cinco mil años. Uno de los mejores ejemplos de este tipo de desarrollo cultural lo representan los celtas, originarios del norte de África y del sudoeste de Asia, y que se movieron por todo Europa central hasta establecerse en zonas costeras del oeste de España, Bretaña, Cornualles, Gales, Irlanda y Esco­cia, donde algunos grupos sociales se conservan genéticamente puros debido a la virtual ausencia de mezclas con otros pueblos. Sus diseños intercalados y encadenados muestran una fuerte relación con el arte del Medio Oriente y si hubiera todavía lugar a dudas, los análisis de adn efectuados a celtas actuales que habi­tan en comunidades apartadas muestran ser del mismo origen que el adn de algunas tribus del norte de África.Nadie sabe a ciencia cierta por cuánto tiempo existió Sumeria, pero, con base en los registros que hemos consultado, nos pare­ce razonable pensar que lo que sabemos de este país precede al diluvio; muchos de los poblados y ciudades fueron tal vez más grandiosos antes de que el diluvio los desapareciera de la faz de la tierra.  Dios, el rey, el sacerdote y los constructoresEl Diluvio se recuerda como un suceso muy remoto, incluso para aquellos que para nosotros son ancestrales. La Biblia relata la historia de Noé que sobrevive junto con su familia y una se­lección de animales. En un mito mesopotámico acerca del dilu­vio, el rey Utanapishtim salva tanto semillas como animales de la inundación destructora, enviada por Enlil para aterrorizar a otros dioses. En la mitología griega, Deucalión y su esposa Pirra construyeron el Arca para escapar de la furia devastadora de Zeus.Se han encontrado evidencias de una importante inunda­ción acaecida hace más de seis mil años en los alrededores de Ur, en donde una capa de lodo de dos metros de profundidad cubre un área superior a los cien mil kilómetros cuadrados. Ésta se extiende por todo lo ancho del valle del Tigris y el Eufrates, desde el norte de Bagdad hasta la costa del Golfo Pérsico en lo que ahora incluye partes de Irak, Irán y Kuwait. El diluvio tu­vo que ser de proporciones gigantescas para dejar semejante depósito, y seguramente barrió con algunas culturas a lo largo de lo que más tarde sería la tierra de Sumeria. Esta ubicación de la época del diluvio explica por qué los súmenos parecen ha­ber surgido de la nada alrededor de 4000 años a.C: casi de un día para otro en términos arqueológicos. Una cultura florecien­te y sofisticada sin historia o evidencia alguna de sus orígenes es, en efecto, misteriosa.Pero es un misterio con una solución sencilla. La respuesta es que el periodo anterior y quizá el más gran­dioso de la historia de Sumeria se perdió en el cataclismo y los súmenos sobrevivientes tuvieron que reconstruir todo desde los cimientos. El problema principal al que se enfrentaron los que quedaron fue encontrar supervivientes que fueran guardianes de los secretos reales, aquellos que habían sido sumos sacerdo­tes de los templos desaparecidos y que, por lo tanto, podían tener el poder de la ciencia, en especial la ciencia de la cons­trucción. Algunos sobrevivirían; tal vez su conocimiento de la ciencia y los misterios ocultos de la naturaleza les advirtió sobre la llegada del diluvio, dándoles tiempo para huir a tierras altas o, en efecto, construir un arca. Si bien los secretos y el simbolismo de la construcción eran anteriores al diluvio, creemos que la necesidad urgente y repentina de reconstruir el mundo entero creó una nueva perspectiva basada en la construcción de los cimientos de un nuevo orden. No señalamos que fuera la francmasonería, pero esto dio pie a la conexión entre la ciencia de la masonería y el concepto de resurrección, ya que el mundo en sí había muerto y, una vez más, resurgía de las aguas de la creación.Es posible que mucha gente encontrara la reconstrucción de Sumeria demasiado desafiante y dejara la región en busca de un nuevo hogar, lejos del suave y húmedo lodo que cubría su tierra. Se llevaron con ellos su lenguaje, cuya estructura gramati­cal era tan sofisticada como muchos actuales. Además, recogie­ron sus conocimientos sobre agricultura, la historia de sus cons­trucciones, sus dioses y mitos. Ellos mismos pudieron parecer dioses a los pueblos más retrasados en Europa y Asia.El problema al escribir la historia de nuestra investigación, es la amplitud de temas en los que tuvimos que adentrarnos, y que en apariencia no están relacionados entre sí aunque, de hecho, sí lo están. En ocasiones nuestros estudios se quedaban sepultados bajo grandes cantidades de material informativo que iban desde el principio de los tiempos a nuestros días. Fue un reto acomodar todo en una especie de secuencia inteligible, pero cuanto más información cotejábamos, más se aclaraba el pano­rama. En especial, cuando se trataba de temas relacionados con Sumeria; a medida que aumentábamos la búsqueda, encontrába­mos mayores influencias sobre otras culturas. Este libro no puede incluirlas todas, pero presentaremos un ejemplo sólo para mostrar el extraordinario papel que ha jugado esta cultura.La idea de una columna o montaña sagrada que conecta al centro de la Tierra con el Cielo, es un concepto sumerio intro­ducido en muchas creencias de quienes habitaban el norte de Asia. Los pueblos tártaros, mongoles, buriat y kalmik tienen una leyenda que afirma que su montaña sagrada era un edificio de escaleras consistente en siete bloques, cada uno menor que el anterior, hasta llegar al cielo. Su cima era la estrella polar, el om­bligo del cielo, que corresponde a la base inferior, el ombligo de la Tierra. Esta estructura no describe ninguna construcción co­nocida por estos hombres tribales, pero sí encaja con la descrip­ción de un zigurat sumerio, creado como una montaña artificial. Estamos seguros de que esta conexión no es una coincidencia porque el nombre que los nómadas del norte le dieron a esta sagrada y mítica torre es simplemente… sumeria.2 Se cree que todos los templos sumerios fueron construidos de esta forma; el más famoso lo conocemos como la Torre de Babel, el grandioso edificio asociado muy de cerca con los descendientes de Noé. Esta torre fue construida en Babilonia por Nabopolasar y era un zigurat de siete pisos, con unos noventa metros de altura y un altar al dios Marduk en la cima. Al igual que la historia del Dilu­vio, la de la Torre de Babel se escribió en el libro del Génesis combinando diferentes versiones de leyendas antiguas y permi­tiendo a los autores explicar cómo encontraron al mundo. El capítulo diez del Génesis habla de cómo se poblaron los países de la Tierra después del diluvio, y explica la forma en que los hijos de Noé formaron nuevas tribus en cada parte del mundo. Para los hebreos el más importante de estos hijos era Sem, quien (en el curso de su impresionante vida de seiscientos años) origi­nó los pueblos conocidos como semitas, los cuales incluyen al pueblo judío. El siguiente capítulo del Génesis cuenta la historia de la Torre de Babel, empezando por reconocer que alguna vez existió una sola lengua. Comienza así:Y la tierra era de una sola lengua, y del mismo dialecto. Y cuando se retiraron del este, encontraron una planicie en la tierra de Sennaar [Sumeria en hebreo],y moraron en ella.Y cada uno dijo a su vecino: Venid, hagamos ladrillos y cozá­moslos con fuego.Y tuvieron ladrillos en vez de piedras, y cieno en lugar de mortero. Y dijeron: Venid, construyamos una ciudad y una torre, cuya cima llegue al cielo: y hagamos lamosos nuestros nombres, antes de que podamos dispersarnos por todas las tierras y que el Señor baje a ver la ciudad y la torre que los hijos de Adán construyeron.Y Él dijo: Mirad, es un pueblo, y todos tienen una lengua, y han empezado a hacer esto, y no abandonarán sus diseños hasta que los hicieran realidad.Venid, por tanto, déjanos bajar; y ahí confundieron su lengua, de modo que no se entendieron al hablar los unos con los otros.Y así el Señor los dispersó de ese lugar hacia todas las tierras y dejaron de construir la ciudadEsta nítida pieza de racionalización aclaró a los judíos la razón por la que los pueblos hablaban diferentes lenguas, y cómo el mundo era un desierto vacío antes de que Dios decidiera po­blarlo de nuevo con la descendencia de Noé; era totalmente razonable que Él pudiera prometerles la tierra de Canaán a los hijos de Sem, sin pensar en los pueblos que se encontraban allí antes que ellos. Desde sus inicios en Sumeria, Dios tomó distintas veredas: hacia los valles del Nilo, el Indo y posible­mente hasta el Río Amarillo, dando lugar a las grandes religio­nes del mundo.Todo esto sucedió en tiempos muy remotos, y una de las variaciones más recientes de la teología sumeria fue el dios de los judíos.  

La figura de Abraham, el primer judío

Una vez que Abraham decidió abandonar Ur, era natural que se dirigiera hacia el norte siguiendo la ruta de los dos ríos, en bus­ca de un nuevo hogar en el cual pudiera estar en paz con su Dios. El Antiguo Testamento señala que hasta que Abraham apa­reció en escena, los ancestros de Israel servían a otros dioses Oosué 24:2), lo que apenas sorprende pues Yahvé (Jehová), el dios de los judíos (y con el tiempo de los cristianos), estaba en un futuro tan lejano para ellos como las computadoras persona­les para William Caxton. Incluso después de que Jehová dio a conocer a Su pueblo elegido, la lealtad hacia Él fue, en el mejor de los casos, un poco forzada por lo menos mil años, ya que otros dioses eran igual de populares. Cuando a los israelitas les llegó el momento de escribir la historia y la herencia de su pue­blo, reexaminaron inmensos periodos de tiempo y confirmaron antiguas tradiciones orales ajustando los detalles que deberían incluirse.Es probable que Abraham fuese incitado a dejar su ciudad natal, Ur, debido a que los nómadas del norte sin dios que se responsabilizaban de la vida cotidiana ya no le resultaban acep­tables; en aquel entonces, el descontento político se expresaba siempre como disgusto teológico. Según la Biblia, Abraham aban­donó el orden creado por el hombre, en donde la ley de Dios había sido rechazada. Esto se refiere a la destitución de los re­presentantes de Dios en la Tierra, el rey de Ur y sus sacerdotesPor lo general, Abraham es considerado como la primera fi­gura histórica en la Biblia; en contraste, Adán, Eva, Caín, Abel y Noé representan a pueblos y épocas que encarnan ideas y tradi­ciones hebreas anteriores y referidas a los inicios de la vida en la Tierra. Es probable que su viaje a la tierra de Canaán, hacién­dose pasar por un viajero errante, sea cierto y que en el camino sostuviera graves discusiones con su dios personal, quien, como es natural, viajó con él desde Sumeria.La descripción de Abraham como un nómada semejante a ellos tiene mucho sentido ya que él y la gente con la que viajaba no tenían tierra propia. El nombre hebreo se deriva, según nues­tros descubrimientos, del término habiru (a veces aparece tam­bién como apirü) que al parecer era una palabra derogatoria usada por los egipcios para describir a las tribus semitas que vagaban errantes como los beduinos.Como vimos, la historia de los judíos reclama su descenden­cia de Sem, el hijo de Noé, quien a su vez, era un personaje de la leyenda sumeria, y finalmente de Abraham, quien dejó Sumeria para encontrar la tierra prometida. Dado que no hay rastros de los habitantes de Sumeria, creemos que muchos de ellos emi­graron al norte y al oeste para integrarse como parte importan­te a los pueblos errantes que se convirtieron en la nación judía Sin embargólas evidencias muestran que los judíos no son una raza, ni siquiera una nación histórica, como llegaron a pensar; son una amalgama de grupos semitas que encontraron similitudes en la falta de un estado propio y adoptaron una historia teológica basada en un subgrupo sumerio.Tal vez uno de cada diez israelitas en los tiempos de David y Salomón era de origen sumerío y una parte muy pequeña de ellos descendía de Abraham, quien lógicamente no fue el único sumerio que viajó a Canaán y Egipto durante la segunda mitad del segundo milenio a.C Los habiru se distinguían de los nómadas de Egipto porque eran asiáticos y vestían extrañas ropas, usaban barba y hablaban una lengua extranjeraAbraham es considerado la clave de la fundación de Israel ya que su dios le prometió un nuevo hogar para su pueblo en la tierra identificada después como la parte norte del Fértil Cre­ciente llamada Canaán. Dada la naturaleza antes descrita de las deidades sumerias, es probable que Abraham fuera un sacerdo­te con un dios particular que era su compañero y guardián.Al lector medio del Antiguo Testamento, judío o cristiano, se le puede perdonar la idea de que la tierra de Canaán era un mere­cido regalo de Dios a Su pueblo elegido, pero la toma eventual de la tierra prometida fue en realidad un robo. Si las palabras del Antiguo Testamento se toman al pie de la letra, entonces los ju­díos y su dios eran unos malvados. Ninguna justificación sobrena­tural puede excusar la matanza de tantos habitantes nativos de esas tierras, como el Antiguo Testamento afirma que sucedió.La mayoría de los cristianos tienen una vaga y confusa im­presión de la historia de su Dios, quien fue con anterioridad Dios de los hebreos. Imaginan a su todopoderoso y amoroso Dios pro­metiéndole a Su pueblo elegido una hermosa tierra, llena de leche y miel (una especie de Sumeria o de Jardín del Edén re­descubiertos), llamada Canaán. Pero Canaán no era un desierto deshabitado en donde nobles nómadas pudieran forjar su nue­va patria, y Jehová no era un dulce benefactor: era un dios de las tormentas, un dios de la guerra.Estudios arqueológicos recientes revelaron que los habitan­tes de Canaán, de cuyas tierras se apoderaron los israelitas, tenían una civilización avanzada, con ciudades amuralladas e inconta­bles pueblos y villas menores, y sofisticados sistemas de produc­ción alimenticia, de manufacturas y comercio mundial. Si se aceptan las historias de la Biblia, el Dios original de los hebreos era en realidad sólo una cabeza visible que justificaba la invasión, el robo y la matanza y que, además, tenía mucho en común con Genghis Khan.Nos asombra que muchos cristianos crean que el Antiguo Testamento es un registro de acontecimientos históricos verídi­cos, a pesar de que retrata a Dios como un maniaco vano y ven­gativo sin gota de compasión quien, además de ordenar la ma­tanza de cientos de miles de hombres, mujeres y niños en las ciudades donde decretó arrasar a sus pobladores nativos, tam­bién era conocido por atacar a sus amigos sin razón aparente. En el Éxodo 4:24-25 leemos que Jehová decidió matar a Moisés poco después de ordenarle que partiera a Egipto para rescatar a los israelitas esclavizados. Esta muestra particular de su mal com­portamiento, la relató una mujer que alegaba ser la prometida de Moisés. Este pasaje se reescribió después en el texto apócri­fo Jubileos para excusar la culpa de Jehová y trasladarla a un espíritu llamado Mastema,una palabra que significa el lado hos­til de la naturaleza de Jehová. No obstante, está claro en el libro del Éxodo que Dios asesinó al hijo de Moisés cuando el mal humor se apoderó de él.Si bien hasta ahora nadie ha podido precisar con certeza la fecha de los viajes de Abraham, se acepta que existió entre el año 1900 a.C. y 1600 a.C. Si hubiera vivido durante el final de este periodo se habría encontrado en medio de la ocupación de Egipto por los llamados hicsos o Reyes Pastores, quienes inva­dieron y oprimieron a los egipcios durante más de doscientos años, alrededor de 1786 a 1567 a.C. Llegamos entonces a la con­clusión de que, si existía una conexión entre Abraham y los semitas que ocuparon Egipto desde el área de Jerusalén, la his­toria empezaría a tener mucho sentido. Abraham partió con sus seguidores hacia Harán, una importante ciudad de la Siria actual ubicada en las riberas del río Balikh, en la ruta comercial de Sumeria al Eufrates. Desde ahí llevó a su grupo hacia la tierra de Canaán, la cual, por supuesto, es Israel.En alguna parte del camino a Abraham le inquietó haber hecho algo malo porque sintió que su dios personal estaba dis­gustado con él. Es probable que de esta manera intuyera que a su grupo le sobrevendría algún problema o incidente, y tradujo la calamidad como el resultado de la retirada de la protección de su dios debido a que estaba molesto. De hecho, el dios de Abraham estaba tan enfadado (lo que equivalía al tamaño del problema que enfrentaban) que sintió que la única salida era ofrecerle a su hijo Isaac en sacrificio Un pasaje en Miqueas 6:7 nos muestra la gravedad de la situación.¿Daré a mi primogénito por mi rebelión, el fruto de mis entrañas por el pecado de mi alma? En la historia de Abraham aparecen dos veces las palabras “des­pués de estas cosas”; desde hace mucho tiempo se ha observa­do que ésos eran los momentos de mayor crisis, en los que el dios de Abraham tenía que ser apaciguado De hecho, éste era uno de ellos. Por suerte para el joven Isaac, el problema se resolvió y su supersticioso padre cambió de opinión sobre la necesidad de matarlo. Sin embargo, hay un relato muy posterior que dice que Isaac fue sacrificado por Abraham y que después resucitó, retratándolo así como Jesucristo, un sufrido servidor que trae la salvación y redención a los demás.Tuvieron que pasar entre mil y mil trescientos años para que la historia de Abraham se escribiera por primera vez, mantenién­dose durante ese inmenso periodo como una leyenda tribal trans­mitida en forma oral. Cuando se escribió parecía natural que el dios de Abraham fuera Jehová, a pesar de que éste no fue intro­ducido hasta los tiempos de Moisés. La terminología utilizada por Moisés cuando condujo a los israelitas fuera de Egipto, al decirles que su mensaje venía del dios de sus padres, es una forma sumeria usada sólo para referirse a un dios personal que pertenece a la casta de Abraham.^ Puesto que sólo una pequeña tracción de estos asiáticos desplazados (protojudíos) pudieron descender de Abraham, en ese momento todos ellos se habían apropiado ya de la leyenda y la adoptaron como una razón acep­table y noble para sus circunstanciasSi Moisés se hubiera presentado ante estos esclavos en Egip­to y les hubiera dicho que su mensaje provenía de Jehová o de un dios mundial que suprimía a todos los demás, habrían pensa­do que estaba loco.A diferencia de los personajes anteriores, Abraham no se convirtió en el origen de toda una tribu que tomó su nombre, sino que su dios personal, el dios de Abraham, se volvió la carac­terística que distinguiría a su gente en el futuro Encontramos en verdad sorprendente que la psique de un hombre sumerio creara las bases de las tres religiones monoteístas más impor­tantes del mundoPara entonces, nuestra búsqueda nos había conducido al en­tendimiento del concepto de un dios personal y de un pueblo que tomó su herencia cultural de un hombre que dejó la ciudad sumeria de Ur llevándose a su dios con él Aunque hemos en­contrado algunos comentarios sobre una posible ceremonia de resurrección relacionada con Isaac, el hijo del padre de los ju­díos, esta historia parecía ser bastante posterior No había víncu­los con la francmasonería, por lo que creímos que, antes de re­tomar el desarrollo del pueblo judío, teníamos que echar un vistazo a la mayor civilización antigua, surgida alrededor del Río Nilo.Abraham pasó tiempo en Egipto durante el periodo de for­mación de la nación judía y sabíamos que los judíos que le pre­cedieron alcanzaron gran relevancia en la tierra de Egipto Por lo tanto, el Antiguo Egipto tenía que ser el siguiente objetivo de nuestras pesquisas CONCLUSIÓNFue sólo hasta que revisamos el desarrollo inicial de Dios, cuan­do nos dimos cuenta de lo poco que nos enseñaron de historia antigua No sabíamos nada de Sumeria, el lugar de nacimiento de la civilización y donde surgieron por primera vez la escritura y la educación Descubrimos que los súmenos eran los invento­res de la columna y la pirámide, que se extendieron más allá de su propia tierra. La historia del Génesis acerca del Diluvio resul­tó ser casi mil años más antigua, de acuerdo con el relato sumerio de la creación conocido como el Enuma ElishFue de la ciudad sumeria de Ur de donde Abraham salió lle­vando consigo a su dios personal, conocido como “el Dios de sus padres”,en algún momento entre los años 2000 y 1600 a C Nos preguntamos si Abraham pudo contactar o coincidir con los reyes hicsos de Egipto que gobernaron desde 1786 hasta 1567 a C , pero no teníamos suficientes conocimientos sobre los egipcios para responder a esa pregunta Y, a pesar de algunas pistas sobre los personajes que figuran en la francmasonería, no encontramos otros lazos con la Ciencia moderna Si preten­díamos armar el rompecabezas, tendríamos que retroceder en el tiempo y estudiar la civilización de Egipto  Notas1  Peake’s Commentary on the Bible.2  Mircea Eliade, Shamanism, Archaic Techniques ofEcstasy3  John Sassoon, From Sutner tojerusalem12″    Capítulo 7El legado de los egipcios 

Los inicios de Egipto

Los egipcios son famosos por sus pirámides. Como veremos, el legado de este pueblo tan especial va más allá de los antiguos artefactos ya que también fueron responsables de algunas de las mayores contribuciones a nuestro mundo actual. Los egip­cios de hoy son una mezcla de las razas árabe, negra y europea que creó toda una variedad de tonos de piel y rasgos fisonómicos. Muchos son de una belleza sorprendente y otros son idénticos a las imágenes encontradas en las antiguas tumbas de las pirámi­des. Esta belleza no es sólo física; los egipcios siempre han sido amistosos y, en la medida de lo posible, tolerantes. La idea am­pliamente difundida de que los malvados egipcios utilizaron esclavos hebreos para construir sus pirámides es absurda, ya que no existían hebreos en ese periodo.Los constructores de las ciudades de Sumeria debieron in­fluir mucho sobre los antiguos egipcios si es que no los dirigie­ron. Quizá, después del Gran Diluvio, algunos guardianes de los secretos y misterios de la construcción se dirigieron hacia el norte y el oeste hasta descubrir otro pueblo cuya vida se basara en el contacto con un río y sobreviviera gracias a las rítmicas y controladas inundaciones de las aguas para atraer las bondades y la humedad a la árida tierra del desierto. Debido a que Egipto tiene un nivel de precipitación pluvial insuficiente para abaste­cer sus cosechas, el Nilo ha tenido una importancia vital para la continuación de la vida local y, por lo tanto, sorprende poco que este río se haya vuelto un símbolo de Egipto.Desde finales de agosto hasta septiembre tiene lugar la inun­dación anual que fluye desde el sur hasta el Mediterráneo en el norte, depositando en su travesía el lodo negro en donde crece­rá el alimento de la nación La gran cantidad de inundaciones durante el año causaba serios problemas porque los diluvios destruían hogares y mataban a la gente y el ganado, pero si esca­seaban, la irrigación sería pobre causando hambruna El balance de la vida dependía de la generosidad del Nilo.Los antiguos registros muestran que cuando los soldados egipcios tuvieron motivos para perseguir a sus enemigos hasta Asia, se horrorizaron al ver las condiciones de vida de lugares como Líbano. Se informó que la vegetación crecía a su voluntad y entorpecía el avance de las tropas y que el Nilo caía de los cielos en vez de fluir desde las colinas. Esta referencia indica que los egipcios carecían de palabra alguna para describir la lluvia y que incluso este fenómeno vital podía no ser bienveni­do después de que la gente se acostumbró a vivir sin él. También les repugnaba la temperatura del agua que bebían de los ríos frescos y preferían ponerla en vasijas al sol para calentarla antes de llevarla a sus labiosEl Nilo alimentó a pequeños grupos aislados de cazadores nómadas durante decenas de miles de años, pero en el transcur­so del cuarto milenio a.C, aparecieron los primeros asentamientos para cultivar la tierra. Éstos se desarrollaron en los primeros rei­nos protegidos por fronteras territoriales que había que delimi­tar y proteger. Las luchas eran muy frecuentes, hasta que se dieron cuenta de que la cooperación era más eficaz que la agresión y así surgieron las comunidades que vivieron en armonía En al­gún periodo anterior al año 3100 a.C. se estableció un reino cuando se unificaron los territorios del Alto y Bajo Egipto (véa­se el apéndice 6).La teología de los periodos iniciales del reino unido aún se encontraba fragmentada debido a que cada ciudad conservaba sus dioses originales. La mayoría de la gente pensaba que en tiempos inmemoriales los dioses vivían, al igual que los huma­nos, con temores, debilidades y, por último,la muerte Los dioses no eran inmortales y mucho menos omnipotentes envejecían, mo­rían y eran enterrados en sus cementerios. Su mortalidad se con­trapone con claridad a cualquier definición de dios y nos lleva a preguntarnos por qué se describió como dioses a estos anti­guos habitantes. Nuestra única explicación es que la gente que controlaba la región del Nilo hace más de cinco mil quinientos años eran extranjeros con conocimientos o tecnología tan avan­zados en comparación con los pobladores locales, que parecían capaces de hacer magia En la antigüedad la magia y la religión eran inseparables y cualquier persona poderosa podía ser con­siderada un dios con facilidad.No vale la pena especular demasiado sobre los eventos perdidos de la prehistoria, pero es probable que esos dioses vivientes fueran aquellos hombres que poseían los secretos de la construcción transmitidos a los constructores de las pirámi­des, antes de marcharse o extinguirse como una raza aparteLos egipcios creían que la materia siempre existió; para ellos era ilógico que un dios pudiera crear algo de la nada Su visión sobre el origen del mundo era que después del caos surgió el orden, y que desde entonces luchan las fuerzas de la organiza­ción y el desorden. Esta creación del orden la estableció un dios que siempre existió, no sólo antes que el hombre, el cielo y la Tierra, sino antes que los mismos dioses El estado caótico era llamado Nun y, al igual que la descripción de las condiciones previas a la creación reseñadas por los sumerios y la Biblia, todo era un abismo oscuro y acuoso. Este abismo no tenía sol y osten­taba un poder y una fuerza creativa interna en el que el orden era necesario para surgir. Este poder latente que se hallaba den­tro de la sustancia del caos no conocía su propia existencia, era tan sólo una probabilidad, una posibilidad entretejida dentro del azar del desorden.Esta descripción de la creación retrata a la perfección la postura de la ciencia moderna, en particular la teoría del caos, la cual ha mostrado diseños complejos desarrollados y repetidos matemáticamente dentro de sucesos carentes de estructura. Los antiguos egipcios estaban más cerca de nuestra visión del mun­do, basada en la física, de lo que parece posible para un pueblo desconocedor de la estructura de la materiaLos detalles de ese tiempo tan remoto variaban de acuerdo con las creencias sostenidas en cada una de las grandes ciuda­des; las más influyentes eran (por sus nombres en griego) Menfis, Hermópolis, Crocodilópolis, Dedera, Esna, Edfu y Heliópolis, la ciudad del sol, antes conocida como On.Un aspecto central para la teología que agrupaba a estas ciudades lo representaba el co­mienzo de la historia, cuando de las aguas del caos emergió una pequeña isla, fértil y preparada para propiciar la vida. En Heliópolis y Hermopolis el espíritu que encendió la chispa de la vida que trajo el orden fue el dios del sol Ra (también conocido como Re), en tanto que en la gran ciudad de Menfis era identifi­cado como Ptar, dios de la tierra. En cualquier caso, se consideró que Ra tomó conciencia de sí mismo cuando hizo emerger la primera isla de las aguas. Este dios proveyó los bienes materia­les que tanto gustaban a los egipcios, e inspiró todas las artes, la fuente de las habilidades esenciales y, sobre todo, el misterio de la construcción.Los gobernantes de Egipto, primero los reyes y luego los faraones, eran tanto dioses como hombres que regían por dere­cho divino. Cada rey era el hijo de dios quien al momento de su muerte se volvía uno con su padre, para ser dios en un Paraíso cósmico. La historia del dios Osiris narra cómo comenzó este ciclo de los dioses y sus hijos: La diosa de los cielos Nut tuvo cinco hijos; el mayor de ellos era Osiris, quien era a la vez hombre y dios. Como era costum­bre en Egipto, su hermana Isis pasó a ser su consorte.Auxiliado por su mano derecha, el diosThoth, gobernó el país con sabidu­ría y su pueblo prosperó. Sin embargo, su hermano Set, celoso de su éxito, lo asesinó cortando su cuerpo en pedazos que des­pués arrojó en diferentes partes del Nilo. Isis estaba desconsola­da, en especial porque Osiris no había dejado un heredero, lo que implicaba que la maldad de Set sería recompensada con el derecho a gobernar. Pero Isis era una diosa con recursos y no se rindió; ordenó localizar y traer los pedazos del cuerpo de Osiris para unirlos mediante la magia y revivir a su hermano por un breve instante. Así ella se sometió al falo divino y la semilla de Osiris la fecundó. Una vez que Isis estuvo preñada, Osiris se fusionó con los astros, desde donde gobierna el reino de los muertos.Isis dio a luz a un hijo al que llamó Horus, quien se convir­tió en príncipe de Egipto y más tarde desafió al asesino de su padre en un duelo. Durante la feroz lucha en la que perdió un ojo, Horus logró cortarle los testículos a Set. El joven Horus esta­ba destinado a salir victorioso y se convirtió en el primer rey. A partir de entonces, al rey en turno se le consideraba hijo de Horus, y llegado el momento de su muerte se convertía en Osiris y el hijo de éste en el nuevo Horus.  

La estabilidad de los Dos Territorios

El Alto y Bajo Egipto fueron unificados en un solo reino hace 5,200 años. No sabemos qué problemas enfrentó el pueblo an­tes de esa fecha, cuando los dioses aún vivían entre los huma­nos, pero desde el principio, la unificación fue necesaria para el bienestar del estado bipartita.La edificación de las pirámides satisfizo la misma necesidad de los egipcios, de igual manera que los escalonados zigurats satisficieron al pueblo sumerio, puesto que ambas eran monta­ñas artificiales que ayudaron al rey y a sus sacerdotes a acercar­se a los dioses. Pero la columna era más antigua que las pirámi­des y desempeñaba la misma función de conectar el mundo de los humanos con el de los dioses.Antes de la unificación, ambos territorios tenían su propia columna que conectaba al rey y sus sacerdotes con los dioses. Es razonable suponer que cuando el Bajo y Alto Egipto se unie­ron en un solo reino, ambas columnas se conservaran. Cada co­lumna representaba un cordón umbilical espiritual entre el Pa­raíso y la Tierra, y los egipcios necesitaban un nuevo marco de referencia teológico para expresar la relación de la nueva trini­dad entre ambos territorios y el reino de los cielos.En la antigua ciudad de Annu (más tarde llamada On en la Biblia y Heliópolis por los griegos) existía una gran columna sagrada del mismo nombre creada, quizá, antes que la ciudad. Era la gran columna del Bajo Egipto y su contraparte en el Alto Egipto, en el momento de la unificación, se ubicaba en Nekheb. Más tarde, la ciudad de Tebas, conocida entonces como Waset, ostentaba el título Iwnu Shema, que significa Columna del Sur. Al analizar creencias y rituales egipcios posteriores, pensamos que estas columnas se convirtieron en las manifestaciones físi­cas de la unificación. Como símbolo de unión de ambos territo­rios, se consideraba que la viga transversal celestial de la diosa Nut unía las columnas, formando las tres partes de un portal arquitectónico. Con una columna en el sur y la otra en el norte, el portal miraba hacia el este para dar la bienvenida al sol na­ciente. Esto representaba estabilidad, y mientras las columnas se mantuvieran intactas, el reino de los Dos Territorios prospe­raría. Cabe señalar que el jeroglífico egipcio que simboliza a los Dos Territorios, llamado taui, puede describirse como dos columnas que miran hacia el este punteadas en uno de sus costados para indicar la dirección del sol naciente. Si se mira este portal espiritual desde el este, la columna de la derecha estaba lo­calizada en el Bajo Egipto, en correspondencia con la colum­na masónica del lado derecho llamada Jachin, que significa establecer. El ritual masónico moderno no explica qué signi­fica, pero se desprende directamente del Bajo Egipto, el terri­torio más antiguo de los dos. De acuerdo con el mito egipcio, el mundo se inició en ese lugar a partir del caos primordial lla­mado Nun. Por lo tanto, Jachin representa el establecimiento del mundo.Para los egipcios la columna izquierda marcaba la conexión del Paraíso con el Alto Egipto y en el ritual masónico se identifi­ca como Boaz, que al parecer significaba “fuerza” o “en ella hay fuerza”. Como demostraremos en el siguiente capítulo, esta asociación surgió cuando el territorio del Alto Egipto mostró gran fortaleza durante el periodo de mayor necesidad en Egipto, mien­tras un enemigo poderoso conquistó por un tiempo el Bajo Egipto.La francmasonería afirma que la unificación de las dos co­lumnas representa estabilidad y no hay duda del sentir de los egipcios al respecto. Mientras las dos columnas permanecieran intactas, el reino de los Dos Territorios prosperaría. El tema de la fuerza por medio de la unidad de dos columnas inició un con­cepto adoptado de diversas formas por culturas posteriores in­cluidas la judía y, por último, la francmasona.Al estudiar la historia de Egipto nos topamos rápidamente con un ideal fundamental para su civilización; un concepto co­nocido como Ma’at.A la luz de nuestras investigaciones, pueden imaginar el asombro y la alegría que sentimos al encontrar la siguiente definición.Lo que caracterizó a Egipto fue la necesidad de orden Las creen­cias religiosas egipcias no tenían un gran contenido ético, pero en términos prácticos la justicia era un bien tan fundamental que participaba del orden natural de las cosas El nombramiento del visir por el faraón lo evidencia, la palabra utilizada, Maat, repre sentaba algo más que lealtad Originalmente era un término físico, significaba un nivel, ordenado y simétrico como el plano de los cimientos de un templo Más tarde significo rectitud, verdad y justicia l¿Puede existir una descripción más clara y sucinta de la franc­masonería? Como francmasones lo dudamos La francmasonería se considera a sí misma un sistema peculiar de moralidad basa­do en el amor fraternal, la liberación y la verdad Al masón re­cién iniciado se le indica que todos los grados y niveles son signos fidedignos y certeros por los que se puede reconocer a un masón.La francmasonería no es una religión, al igual que el concep­to del Ma’at no integraba una estructura teológica o una leyen­da. Ambos conceptos muestran que la continuidad de la civili­zación y el progreso social se basan en la habilidad del indivi­duo de hacer a otros lo que haría para sí mismo Que ambos utilicen el diseño y la construcción de un templo como ejem­plo y cuiden que el comportamiento humano sea honesto y recto está más allá de cualquier coincidencia Es raro encontrar un código moral en una sociedad ajena al sistema religioso y es justo decir que Ma’at y la masonería, piedra a piedra, nivel por nivel, son una pareja capaz de enseñar gran cantidad de cosas al mundo moderno.A medida que apreciamos la fuerza y belleza de Ma’at senti­mos que la francmasonería, en su forma actual, es un pobre des­cendiente suyo, si es que en verdad lo es. Quizá la gente de la Gran Logia se identifica con los valores reales que sin duda se encuentran dentro de la masonería, pero tememos decir que, con base en nuestra experiencia, pocos francmasones ordina­rios conocen el esplendor con el que están relacionados En el mundo occidental contemporáneo los valores como la piedad y la caridad se confunden con la religión y, a menudo, se refieren a ellos como valores cristianos, lo que es una pena. Claro que mu­chos cristianos son buenos y caritativos, pero creemos que esto está más vinculado con su espiritualidad personal que con cual­quier requerimiento teológico. Por el contrario, algunos de los actos más horribles e inhumanos cometidos en la historia fue­ron ejecutados en nombre del cristianismo.Si bien vivimos una equivalencia moderna de Ma’at, no po­demos ignorar que muchos socialistas y comunistas se conside­ran buscadores no teológicos de la bondad e igualdad humanas. Si es así, están equivocados. Al igual que cualquier religión, su credo les exige fidelidad a una metodología previamente orien­tada a que se esfuercen en ser bondadosos; Ma’at era bondad pura, repartida de manera altruista. Nos parece razonable afirmar que si la sociedad occidental logra el propósito de con­seguir igualdad y estabilidad, habrá encontrado a Ma’at. Si los modernos ingenieros se maravillan ante las capacidades difíci­les de emular de los constructores de las pirámides, entonces, ¿qué pueden deducir nuestros sociólogos de tal concepto?Para entonces nos dimos cuenta de que era difícil negar los vínculos entre los valores masónicos y los de Ma’at. Desde lue­go que algunos podrían aseverar que la masonería fue una invención extravagante del siglo xvii que se basaba en el con­cepto de Ma’at. Pensamos que dicho argumento carece de vali­dez, ya que los jeroglíficos egipcios no pudieron interpretarse hasta que la Piedra Rosetta, donde algunos jeroglíficos aparecie­ron traducidos al griego, se descifró, cien años después de la fundación de la Gran Logia de Inglaterra. Previo a este hecho, no existe evidencia clara de que la francmasonería supiera algo sobre Ma’at para así modelarse a su manera. Encontramos en el antiguo Egipto una civilización que predicaba los principios apren­didos del ritual francmasón, y que también utilizaba el concepto de las dos columnas dentro de su estructura civil. También se narran los sucesos de un asesinato y de una resurrección vinculados con el nombre de Osiris, pero no tenían relación con el arquitecto del Templo del Rey Salomón ni con algún otro templo. Era ob­vio que necesitábamos estudiar con más detalle la civilización egipcia. Los egipcios experimentaron las limitaciones de la búsque­da interior durante su formación y se esforzaron, pese a la genialidad de la idea representada por Maat, en construir un nuevo orden apropiado para el hombre y los dioses A partir de ese momento, el temperamento futuro del pueblo egipcio se forjó gracias a ese espíritu de tolerancia y amabilidad. En aque­llos tiempos Ma’at fue la base del sistema legal y muy pronto llegó a representar desde la rectitud del equilibrio del universo y de todos los cuerpos celestiales, hasta la honestidad y el trato justo en la vida cotidiana. La sociedad del antiguo Egipto consi­deraba al pensamiento y la naturaleza como partes de la misma realidad: ya fuera armoniosa o regular, en cualquiera de los dos casos se consideraba como una manifestación de Ma’at.2Debido a nuestros estudios sobre masonería, sabíamos que la apreciación de todo lo que es regular y armonioso es vital para la francmasonería y el derecho para investigar los miste­rios escondidos de la naturaleza y la ciencia está concedido al compañero masón, o francmasón de Segundo GradoLa historia de Set y Osiris descrita con anterioridad demos­tró al pueblo de Egipto que la regla divina de los reyes legítimos no podía ser quebrantada por las fuerzas del caos y la anarquía representadas por Set. El concepto de Ma’at se volvió un sello que representaba a un buen rey y los antiguos registros mues­tran que cada rey y faraón era descrito como el que hace Ma’at, protector de Ma’at o que vive a través de Ma’at. El orden social y la balanza de justicia fluían como una cascada desde la cima de Ma’at y desde Horus, el dios vivo, el rey. La preservación de la línea divina de los reyes aseguraba la subsistencia de la civiliza­ción de Egipto. Ma’at y la sucesión real eran inseparables, creando así un mecanismo excelente para evitar la rebelión y mantener la monarquía.Por medio de la protección Ma’at, no sólo se mantenía la estabilidad política del país sino que además la prosperidad en­tera del país dependía de sus bondades. Si el pueblo vivía de acuerdo con los designios de Ma’at, los dioses se asegurarían de que el Nilo enviara las inundaciones necesarias para abaste­cer las cosechas que alimentaran a la población La cantidad de inundaciones sería consecuencia directa de los actos del pue­blo y del rey. Vivir conforme a Maat también aseguraba la victoria en la guerra. Los enemigos del país eran vistos como fuerzas del caos y por lo tanto serían tratados de forma hostil ya que los dioses favorecían a la gente benévola de Ma’at.Con el tiempo Ma’at fue considerada una diosa. Era la hija del dios sol Ra y viajaban juntos por el cielo en una embarca­ción; a menudo se le representa erguida en la proa del barco para asegurar un curso perfecto. Ma’at lleva una pluma de aves­truz en su tocado y un ankh pendiendo de sus brazos. El ankh es el símbolo de la vida. Tiene la forma de un crucifijo con la sección superior abierta y dividido por la mitad, formando una especie de ojo o una barca en posición vertical.El hermano de Ma’at era el dios de la luna, Thoth, que es representado de pie a su lado en la proa del bote de Ra. Nuestro interés aumentó cuando descubrimos algunas referencias so­bre la importancia de Thoth en las primeras leyendas masónicas. Fue él quien instruyó a los egipcios en el arte de la construc­ción y la religión y se dice que sentó las bases de lo que debería considerarse verdadero. Cuando algún rey combatía el mal, se decía que era un dios bueno, un heredero de Thoth.  La coronación del reyComo se ha demostrado, la francmasonería contiene muchos ele­mentos de evidente origen egipcio, desde el uso de pirámides has­ta el ojo de Amón-Ra, pero no hay pruebas de que exista una co­nexión definitiva. Las tradiciones orales francmasónicas sitúan la fecha de fundación del ritual hace unos cuatro mil años pero no existe una certeza total. Debido al posible origen de las columnas del antiguo Egipto y la naturaleza idéntica de Ma’at, creemos que sí existe una conexión después de todo. El punto de partida para comenzar la búsqueda de más evidencias sobre la similitud de los rituales debía estar en los procedimientos del rey y su corte.Cuando el gobernante de los Dos Territorios moría, se con­vertía en Osiris y su hijo se transformaba de inmediato en Horus, el nuevo rey. Si el rey no llegaba a tener hijos podía confiar en que los dioses resolverían el problema. Sin embargo, creemos que los miembros de la Logia Real tomaban tales decisiones, y una vez que la iniciación del nuevo maestro se completaba, Horus quedaba fuera de cualquier tipo de rivalidad para siempre. Una situación similar se presentó al morir Tuthmosis II en el año 1504 a.C. Él tuvo una hija con su esposa, Hatshepsut, pero su único hijo nació de su relación con una concubina llamada Isis. Este niño logró ascender al trono como Tuthmosis III y él mismo relató la extraña historia de la forma en que el dios Amón lo eligió como el nuevo gobernante de los Dos Territorios. Cuan­do era niño se preparaba para el sacerdocio y asistía al gran templo que el maestro constructor Ineni erigiera para su abue­lo. Un día se encontraba presente cuando su padre ofrecía un sacrificio a Amón y el dios, cargado en un relicario en forma de barco, fue traído a la Galería de las Columnas de Cedro y condu­cido en hombros alrededor del circuito de la galería El niño se postró apropiadamente sobre el suelo con los ojos cerrados, pe­ro cuando el relicario se le acercó, el dios forzó a la procesión para que se detuviera al aumentar su peso sobre los hombros de quienes lo cargaban, de manera que tuvieron que bajarlo al sue­lo. El niño se dio cuenta de que lo habían incorporado y en ese momento supo que había sido elegido para ser el siguiente Horus, aunque su padre aún estuviera vivo.Esta historia tiene un gran parecido al comportamiento atri­buido a Jehová cuando era llevado en el Arca (su relicario en forma de barco) por los israelitas. Esto nos llevó a estudiar el libro del Éxodo bajo una nueva luz y así comprobamos el grado de influencia egipcia en la historia de Moisés y los israelitasEn nuestra opinión, la ceremonia de coronación del nuevo Horus (el rey que entraba) era también la ceremonia funeral del nuevo Osiris (el rey que salía). Estos eventos se conducían en secreto y estaban restringidos al santuario interno de los verda­deros oficiales superiores ¿la Gran Logia’ Aquí estaban inclui­dos, por supuesto, los sumos sacerdotes y los varones próximos a la familia real,pero también pudo incluirse a los maestros cons­tructores, los escribanos mayores y los generales del ejército La liturgia funeraria no fue registrada, pero se ha reconstruido gran parte del proceso para mostrar un cuadro esclarecedorEncontramos significativo que la accesión al poder y la co­ronación eran dos acontecimientos separados. La primera se efec­tuaba por lo regular con la primera luz del día después de la muerte del rey, pero la coronación se celebraba pasado un cier­to tiempo. Pese a la gran cantidad de datos registrados por losegipcios, no se han encontrado recopilaciones completas sobre alguna coronación egipcia, lo que sugiere que los actos princi­pales eran rituales secretos transmitidos sólo a un pequeño gru­po y de forma verbalSe sabe que el ritual de la coronación se realizaba en la pirá­mide de Unas De igual manera que en un templo masónico, el techo de la cámara principal representa el cielo, con cada estre­lla en su sitio La idea más aceptada es que la ceremonia se efec­tuaba durante la última noche de la luna menguante, iniciándose al oscurecer y prolongándose toda la noche hasta el amanecer,3 con el propósito de realizar un ritual de resurrección que iden­tificara al rey muerto con Osiris 4 Las ceremonias de resurrec­ción no sólo estaban reservadas para el rey, de hecho parece que eran frecuentes y que se hacían en el templo mortuorio.5 Se ha sugerido que su objetivo era honrar a los ancestros reales, pero podrían ser sólo ceremonias de admisión para los nuevos miembros del santuario real, donde eran resucitados en sentido figurado antes de ser admitidos en los secretos y misterios trans­mitidos oralmente desde el tiempo de los dioses Es claro que estos secretos, por definición, requerirían de una sociedad se­creta, un grupo privilegiado que constituía una sociedad aparte Ésta debió tener una ceremonia de iniciación ya que ninguna institución de élite, moderna o antigua, ha prescindido de algu­na ceremonia que permita el paso de los niveles inferiores al grupo restringidoCon el ritual de coronación/funeral, el rey muerto resucita­ba en el nuevo monarca y comprobaba ser un candidato digno al viajar por el perímetro del país entero.6 Esto en realidad era un acto simbólico, ya que se le conducía alrededor de la sala del templo para presentarse como un aspirante adecuado ante los presentes, entre los que se incluían el dios Ra y su asistente principal. En la ceremonia masónica el miembro recién acepta­do es conducido también alrededor del templo para mostrarse como candidato dignoDespués de pasar por los puntos cardinales es situado al sur, al oeste y, por último, al este El primero es el primer vigilante, que se dice representa a la luna (Thoth era el dios de la luna); el siguiente es el segundo vigilante, que representa al sol (Ra era dios del sol), y, por último, el Gran Maestro Venerable, que podría representar al resucitado Osiris. Al igual que los egipcios, los francmasones celebran sus ceremonias por la noche.Estas similitudes son extraordinarias, pero, ¿cuál era la evi­dencia de la existencia de una sociedad secreta, y más aún, de que los principios de la ceremonia de coronación se extendían hasta los miembros iniciados?Hay muchas inscripciones que hablan de un grupo selecto al cual se le otorgó el conocimiento de los asuntos secretos Una de estas marcas fue hecha sobre una puerta falsa, hoy ex­puesta en el Museo del Cairo, escrita por alguien que se sentía honrado y sorprendido al saber que había sido admitido en el grupo cercano al reyTeti, en donde se lee lo siguienteHoy, en presencia del Hijo de Ra.Teti, que vive por siempre, supre­mo sacerdote de Ptar, más honrado por el rey que ningún otro sirviente, maestro de los secretos de cada trabajo que su majestad haya hecho, complaciente cotidiano de los sentimientos de su señor, supremo sacerdote de Ptah, Sabu Supremo sacerdote de Ptar, depositario de la copa del rey, maestro de los secretos del rey en cada lugar… Cuando su majestad me favoreció, hizo que entra­ra en la cámara privada, para que colocara a la gente en su debido sitio; fue ahí donde encontré el camino: jamás sucedió algo simi­lar a otro sirviente como yo, de parte de un soberano, ya que su majestad me quiso como a ningún otro de sus sirvientes; porque fui honrado por su corazón. Fui útil en presencia de su majestad, encontré un camino en cada secreto de la corte, fui honrado en presencia de su majestad.Este subdito sintió que su ascenso a la membresía de ese jubilo­so grupo era poco usual para alguien que sustentaba su posición original, lo que indica que mientras los oficiales de alto rango pro­bablemente tenían derecho a la membresía, sólo el rey y tal vez algunos otros más poseían la autoridad de incorporar gente selecta Los egiptólogos no han encontrado todavía una explicación para la expresión “encontré un camino “con referencia a los se­cretos, pero podríamos interpretar esto como la instrucción en el conocimiento de los secretos que a partir del ritual se volve­ría un estilo de vida para el iniciado. Un aspecto importante es que los esenios y la Iglesia de Jerusalén utilizaban el mismo tér­mino para el seguimiento de su Ley. Otra inscripción se refiere a un constructor desconocido que también fue miembro del grupo secreto del reyTeti.Lo hice de tal forma que su majestad me aduló al respecto (Su majestad me introdujo) en la cámara privada e hizo que me con­virtiera en un miembro de la corte del soberano… Su majestad me envió a dirigir las obras en el templo ka… y en la cantera de Troya .. Construí una puerta falsa, al dirigir la obra.La acepción del término “cámara privada”, que data del siglo xix, fue aceptada porque describe lo que en la actualidad se entien­de como la habitación personal del rey, aunque no concuerda con el término “corte del soberano” que implica la totalidad de miembros del palacio. Quizá esto podría expresarse de manera más significativa como:”su majestad me hizo entrar en la cáma­ra real de acceso restringido para que pudiera convertirme en un miembro de la élite del rey”.Como ya hemos visto, eran instruidos sobre las prácticas se­cretas de la élite, que serían reveladas en una ceremonia fuera de la mirada de los individuos de menor rango. Esto ha de haber representado el máximo logro al que un hombre podía aspirar; pero para el hombre que era a su vez un dios, Horus, había un suceso todavía más especiadla coronación del rey. Se trataba de una ocasión muy importante que representaba los lazos de con­tinuidad en los Dos Territorios y el disfrute de la prosperidad y estabilidad. Sin embargo, el tiempo entre la muerte del rey ante­rior y la confirmación del nuevo podría ser muy peligroso, ya que ese intervalo daba una oportunidad para la insurrección.El egiptólogo H.W. Fairman observó:Es evidente que en algún punto del proceso de investidura del rey durante su selección o coronación, algo sucedía que asegura­ba su legitimidad, que automáticamente desarmaba a la oposición y ésta le confería lealtad; así, de forma simultánea lo convertía en dios y lo vinculaba directamente con el pasado de Egipto 7Esta opinión es muy aceptada, pero hasta ahora no existen evi­dencias claras que identifiquen a esta acción clave dentro de la ceremonia. A la luz de nuestras investigaciones, pensamos en una nueva y reveladora teoría sobre la naturaleza especial de la coronación de los reyes en el antiguo Egipto.Empezaremos por revisar lo que se sabe sobre el proceso de la coronación del rey.La coronación se llevaba a cabo en dos etapas La primera incluía la unción e investidura con un collar ceremonial y una manta atada a la cintura, así como la presentación de un ankh (símbolo de la vida) y cuatro ramilletes de flores. En la segunda etapa se presentaban las insignias reales e iniciaba el ritual prin­cipal. La parte crucial era la constatación de la unión de los Dos Territorios y la investidura del nuevo rey con la presentación de dos coronas y vestimentas claramente diferenciadas No se sabe con exactitud en qué momento del proceso el rey se convertía en un dios.8Nosotros sugerimos que el proceso central y crucial de la coronación del rey implicaba que el candidato iniciara un viaje a las estrellas para así ser admitido como miembro en la socie­dad de los dioses y transformarse en Horus, tal vez en el instante en que era coronado espiritualmente por el rey fallecido, el nue­vo Osiris. En algún momento de la noche el rey anterior y el nuevo viajaban juntos a la constelación de Orion, el primero para quedarse en ella y el segundo para regresar a gobernar el territorio de los hombres.El nuevo rey debía traspasar la muerte por medio de una pócima administrada por el sumo sacerdote en presencia de un reducido grupo de guardianes de los secretos reales Esta droga debió de ser muy alucinógena ya que provocaba un estado catatónico gradual, y dejaba al nuevo rey tan inerte que parecía otro cadáver. En el transcurso de la noche la pócima perdía su efecto y el recién convertido Horus regresaba de su visita a los dioses y los antiguos reyes de Egipto. Su regreso tenía que calcu­larse con gran precisión de manera que recobrara la conciencia justo en el momento en que el lucero de la mañana aparecie­ra en el horizonte. A partir de ese momento, a ningún ser huma­no se le ocurriría usurpar su poder, porque éste le fue otorgado por acción divina durante el concilio de los dioses en los cielos. Una vez que los miembros de la élite del rey, los portadores de los secretos, decidían a quién elevarían al grado sublime de Horus, anulaban cualquier posible competencia. La lógica de esta teoría satisface todo criterio académico en cuanto a los aspectos desconocidos de la ceremonia que hacían que el nuevo rey fuera incuestionable. Este proceso:1.  Habría desarmado a la oposición y asegurado una leal­tad total.2.  Habría convertido al nuevo rey en un dios (obviamente no era posible que ningún ser humano confiriera ese estatus).3.  Lo habría vinculado con el pasado de Egipto (después de su visita a los reyes de la antigüedad).  

Comprobación de lo indemostrable

Si hubiéramos descubierto alguna cámara secreta en una pirámi­de y en sus muros se encontrara la descripción completa del proceso de coronación del rey, habría suficientes pruebas para que la mayoría de los académicos (no todos) aceptaran nuestra teoría como viable. Ése no es el caso,y está claro que no es posible. Los registros de los sucesos del pasado no inclu­yen los detalles de las pócimas que se administraban al futuro rey, ni los pormenores sobre las sustancias químicas utilizadas para embalsamar al rey fallecido. En lo que respecta a la falta de registro en los jeroglíficos del candidato a rey cuando sufría un proceso de muerte temporal y viajaba a las estrellas, diríamos que el evento principal era la creación de Osiris y que el surgi­miento de Horus estaba implícito. Existen evidencias circunstan­ciales que apoyan esa teoría.Antes de enumerar las razones por las que creemos que di­cha teoría es correcta, quisiéramos recordar nuestro método de trabajo en dos niveles de investigación. Al basarnos en este sis­tema no ignoramos ningún hecho comprobado e indicamos con claridad en qué momento especulamos. En contraste con varias otras ideas que establemos en este libro, no podemos dar prue­bas absolutas sobre el proceso de la coronación del rey, pero sí es una teoría que cubre un hueco en el desarrollo del conoci­miento egipcio sobre la coronación de un monarca, apoyado en hechos existentes. La evidencia silenciosaMuchas personas tienen la idea de que los antiguos egipcios construyeron sus pirámides con propósitos funerarios. De he­cho, el periodo en que se construyeron fue muy corto, y puede parecer sorprendente para la mayoría de los lectores enterarse que la reina Cleopatra estuvo más próxima en el tiempo a los técnicos del transbordador espacial de lo que podría estar a los constructores de la Gran Pirámide. Además, está lejos de ser cierto que el único propósito de las pirámides era dar sepultura a los reyes fallecidos, y su significado auténtico aún sigue discu­tiéndose. Una analogía útil al respecto es que la Catedral de San Pablo no es la tumba de Sir Christopher Wren, a pesar de que él se encuentre enterrado ahí.La principal fuente de información sobre el ritual de Osiris/ Horus viene de las inscripciones de los llamados Textos de las Pirámides, hallados dentro de las cinco pirámides de Saqqara cerca de El Cairo, de las cuales la más importante era la del rey Unas, que data del final de la Quinta Dinastía de Reyes. Pese a que tiene cuatro mil trescientos años, se considera que fue una de las últimas en construirse, aunque se cree que el ritual que en ella se describe tiene más de cinco mil trescientos años.El estudio de los textos permite la reconstrucción de los mismos elementos del ritual, pero lo que falta es lo más contun­dente.9 La reconstrucción describe las distintas cámaras y les atribuye un significado ritual a cada una; la cámara mortuoria representa el inframundo, la antecámara el horizonte o mundo superficial y el techo simboliza el cielo. El ataúd que contendría el cuerpo del rey fallecido era llevado a la cámara mortuoria donde se efectuaba el ritual. El cuerpo se depositaba en el sar­cófago y los miembros de la élite pasaban entonces a la antecá­mara, rompiendo dos jarrones rojos en el camino. Durante la ceremonia el Ba (el alma) del rey dejaba el cuerpo y cruzaba el inframundo (la cámara mortuoria) y después, al adquirir una forma tangible a través de su propia estatua, procedía a cruzar el cielo nocturno hasta llegar al horizonte, donde se reunía con el Señor de Todos. Entonces el proceso se repetía en forma abre­viada. ¿Para quién? ¿Para el rey candidato, quizá?El aspecto más seductor de esta interpretación de losTextos de la Pirámide de Unas es que contiene otro ritual paralelo al principal. Era un ritual silencioso, que está relacionado con la resu­rrección.10 Al parecer se desarrollaba de forma paralela al ritual hablado, iniciándose en la antecámara, al romper los jarrones rojos.La única explicación probable para este ritual paralelo es que se hacía para el Alto Egipto, en tanto que el oral correspon­día al Bajo Egipto por ser más importante. Nos preguntamos si, en lugar de eso, el ritual pudo realizarse para el transporte del rey candidato, temporalmente muerto, quien tenía que resuci­tar antes de que se sellara la tumba.Se sabe que ceremonias similares se realizaron de manera idéntica durante otros periodos y muchos expertos creen que el ritual es más antiguo incluso que la historia egipcia más re­mota, que data del año 3200 a.C.Una oración grabada en la pirámide de la Sexta Dinastía (2345-2181 a.C.) expresa el espíritu de la antigua teología egipcia ba­sada en la resurrección de las estrellas y el mantenimiento de la estabilidad en la Tierra:De pie, ON, protegido, revestido como un dios, revestido con el aspecto de Osiris y el trono del Primero de los Occidentales Hi­ciste lo que él quiso hacer entre los espíritus, las Estrellas Inmor­tales Tu hijo está en el trono, ornamentado con tu aspecto, hace lo que tú hacías antes al frente de los vivos bajo el comando de Ra, el Gran Dios; el que cultiva cebada y trigo11 que a ti te presento después Ho N, toda la vida y el dominio te son otorgados, la eter­nidad es tuya, dice Ra Tú mismo hablarás cuando hayas adquirido el aspecto de dios, por lo que eres grande entre los dioses que moran ahí Ho N, tú, Ba, estás entre los dioses y los espíritus; en sus corazones te temen Ho N, este N está en tu trono al frente de los vivos; sus corazones se aterrorizan ante ti Tu nombre sobre la tierra vive, tu nombre en la tierra prevalece, no morirás, no serás destruido nunca jamás Comparemos ahora una oración en silencio para el candidato a rey que está a punto de iniciar su breve travesía por el inframundo y reunirse con los reyes del pasado de los Dos Territorios: Ra todopoderoso y eterno, Arquitecto y Gobernante del Univer­so, cuya autorización creadora hizo por primera vez a todas las cosas, nosotros las criaturas frágiles de tu providencia, humilde­mente te imploramos que desciendas por medio de esta convoca­ción, unido al Nombre Sagrado, con el rocío continuo de tus ben­diciones. Pero en especial te imploramos que impartas tu gracia a este tu servidor que busca compartir con nosotros los secretos de las estrellas. Otórgale tal fortaleza para que en la hora de su procesión no fracase, y déjalo cruzar seguro bajo tu protección, a través del oscuro valle de la muerte para que finalmente resurja de la tumba del pecado y brille como las estrellas por toda la eternidadParece que lo anterior coincide perfecto, ¿no es cierto? Sin em­bargo, no es un ritual del antiguo Egipto; es una oración ofreci­da durante la ceremonia del Tercer Grado Masónico antes de que el candidato pase por una muerte figurada para después ser resucitado como Maestro Masón. Sólo hemos cambiado el nom­bre de Dios por Ra y los secretos del Maestro Masón por los secretos de las estrellas para poder confirmar nuestra asevera­ción. El resto del texto no fue modificado. ¿Y qué hay de la dro­ga narcotizante empleada para transportar al nuevo rey a las estrellas y luego devolverlo? Como ya afirmamos, no existe un registro de tal pócima ya que no existe tampoco una representación tangible de la coronación. Parece razonable que no se encuentren registros de ese momento grandioso porque nadie sabía lo que era; el candidato tomaba la pócima, viajaba a las estrellas y regresaba como rey y Horus a la vez. Todo lo que sus súbditos terrenales tenían que hacer era introducirlo en las tareas de su oficio y no hacer preguntas sobre los asuntos de los dioses, porque el rey era también uno de ellos. El rey mismo debió, sin lugar a dudas, de tener sueños extraños bajo la influencia de la droga, pero no revelaría nada. La ceremonia de coronación situaba al nuevo Horus más allá de cualquier disputa, debido a que gobernaba los Dos Territorios por una decisión divina.Las drogas alucinógenas fueron utilizadas en ceremonias re­ligiosas por casi todas las culturas antiguas y sería sorprendente que una cultura tan avanzada como la de los primeros egipcios no poseyera un profundo conocimiento de su utilización. El cuestionamiento principal no es saber si pudieron usar tales drogas sino, ¿por qué habríamos de pensar que no lo hicieron? Para que un hombre pudiera alcanzar los cielos durante la muerte, el único medio posible era atravesar el puente de la vida con la ayuda de narcóticos.El puente funerario, un vínculo entre la Tierra y el Cielo que los humanos utilizan para comunicarse con los dioses, es un símbolo frecuente en las antiguas prácticas religiosas. En algún momento del pasado esos puentes se utilizaron de manera similar, pero al continuar la decadencia del hombre se ha vuelto más difícil utili­zar tales puentes. La gente sólo puede cruzar esos umbrales como espíritus ya sea como un alma muerta o en un estado de éxtasis. El cruce se conseguía con gran dificultad; no todas las almas tenían éxito, ya que los demonios y monstruos podían poseer a aquellos que no estaban debidamente preparados. Sólo los buenos y adep­tos experimentados que ya conocían el camino del ritual de la muerte y resurrección podían cruzar el puente con facilidad.12Estas ideas del chamanismo se ajustan a la perfección a lo que sabemos sobre las creencias de los egipcios en cada etapa. Los demo­nios eran ahuyentados de la travesía de Osiris por medio de mal­diciones, pero de hecho su curso era bastante seguro por dos razones. En primer lugar vivía cerca de Ma’at, por lo que se vol­vía un buen hombre; en segundo lugar sabía cómo pasar el puen­te una vez que había sido nombrado Horus. Quizá la travesía del nuevo rey era conducida en silencio para no alertar a los demo­nios. El nuevo rey podía así seguir al rey muerto a través de los cielos, y conocer el recorrido para que a su muerte pudiera guiar al próximo rey.Henri Frankfort descubrió que los ritos de la resurrección del rey muerto se hacían de forma paralela a los rituales de la corona­ción de su heredero.” Esto confirma nuestra teoría de una ceremo­nia doble para el rey muerto y el vivo. Además, un pasaje de los Textos de las Pirámides nos muestra que el nuevo Horus era consi­derado el lucero del alba, cuando el nuevo Osiris dice:Los cáñamos flotantes del cielo están dispuestos para mí, para que pueda cruzar por su conducto hacia Ra en el horizonte. . Es­taré entre ellos, ya que el astro lunar es mi hermano y la Estrella Matutina mi hijo. 14 Creemos que los egipcios tomaron gran parte de su teología y tecnología de los secretos de los constructores de las ciudades de Sumeria y sus pobladores tenían extensos conocimientos sobre el uso de drogas para propósitos religiosos.El paso siguiente consistía en responder si esos rituales de resu­rrección se reservaban exclusivamente para las ceremonias de co­ronación. La respuesta parece ser que no. Se sabía que para finales del Antiguo Reino (alrededor de 2181 a.C.) se efectuaba algún tipo de ceremonia de resurrección real cada año, y a medida que pro­gresaba el Reino Medio, el ritual fue practicado por gente privile­giada, que no pertenecía a los círculos reales. Estos grupos no po­seían los conocimientos secretos del entorno del rey.
La estrella matutina vuelve a brillarAhora es necesario considerar un elemento vital de la teología egipcia. Como mencionamos antes, la teología de Egipto fue en gran medida una consecuencia del desarrollo de las creencias sumerias. Las creencias hebreas futuras (y por ende de los cris­tianos) eran una manifestación de la teología egipcia fusionada con las versiones posteriores babilónicas derivadas de los mis­mos elementos de origen.Ya se señaló la identificación común del lucero del alba como un símbolo del renacimiento en la comunidad esenia, la Iglesia de Jerusalén y la francmasonería; ahora encontramos el mismo tema en el antiguo Egipto. LosTextos de las Pirámides 357,929,935 y 1707 se refieren al hijo del rey muerto (Horus) como el lucero del alba. Es interesante des­tacar que el significado literal del jeroglífico que representa al lucero del alba quiere decir conocimiento divino. Esto parece apoyar nuestra tesis de que el candidato al trono era elevado al rango del nuevo dios/rey Horus al compartir los secretos de los dioses en el país de los muertos, donde aprendió los grandes secretos antes de regresar a la Tierra mientras la estrella matuti­na aparecía en el horizonte a la salida del sol. Jeroglífico de la Estrella Matutina Durante esta nueva etapa de nuestras investigaciones, se publicó un libro que afirmaba arrojar nueva luz sobre el propó­sito de las pirámides con base en la inspiración astrológica Robert Bauval y Adrián Gilbert presentaron un caso bien argu­mentado que muestra cómo las pirámides de Giza fueron orde­nadas de la misma forma que las estrellas del cinturón de Orion 15 También hacen referencia a rituales llevados a cabo en los zigurats escalonados de la antigua Mesopotamia que involucran a la estrella matutina, identificada como la gran diosa cósmica Ishtar. Esta evidencia, que procede de una fuente por completo distinta, confirmó la utilidad de nuestro procedimiento que con­sistió en volver hacia atrás en el tiempo a partir de los rituales modernos de la francmasoneríaEn Egipto, el nuevo rey, Horus, es también la estrella matuti­na que se eleva (al igual que resurge el francmasón) de una muerte temporal figurada. La Estrella Matutina, que por lo regu­lar se identifica con Venus, resultó ser un lazo importante en nuestra investigación.Pero, no obstante lo fascinante de las similitudes entre los esenios y los francmasones descubiertas en las prácticas egip­cias, aún quedaba una pregunta. ¿Existe una ruta por la cual los ideales de Ma’at, los secretos de los reyes egipcios y el detallado ritual de resurrección nos conduzca hasta los esenios? Para averi­guarlo, debemos inspeccionar más a fondo la historia de OsirisEl singular destino de Osiris, su brutal asesinato y el descuar­tizamiento cometido por su hermano Set, seguido de su resu­rrección y ascención a las estrellas, representa uno de los primeros ejemplos de reivindicación y recompensa hacia el sufrimiento inocente. El destino de Osiris dio esperanza y sentido al sufri­miento de las clases bajas de la sociedad El culto a Osiris se volvió un ritual funerario benigno y accesible para la gente co­mún de Egipto. Mientras otros dioses desaparecían, Osiris era venerado por todos, sin importar dónde.16Si se cambia el destino por la crucifixión, esta descripción po­dría tratarse de Jesucristo. Ahora sí encontraríamos las conexiones existentes. No esperaríamos el sustento de una hipótesis. En medio de un análisis sobre el siguiente periodo clave en la historia egip­cia, el personaje central de nuestras investigaciones, Hiram Abif, emergió de la bruma del tiempo para confrontarnos. CONCLUSIÓNEs probable que los primeros constructores egipcios fueran ori­ginarios de Sumeria y que estos inmigrantes llevaran su tecnolo­gía y teología a Egipto. La joven civilización egipcia estaba bien establecida para el año 3100 a.C. y los reinos del Alto y el Bajo Egipto ya se habían unido en un nuevo estado único. Esta unifi­cación de dos reinos regidos por un gobernante divino sería muy importante en nuestras investigaciones.El derecho del rey a gobernar se basó en la historia del asesi­nato de Osiris a manos de Set, que relataba cómo Isis reconstru­yó el cuerpo mutilado para tener un hijo con él. Horus regresó para arrebatarle a Set los reinos de Egipto, lo que provocó una feroz batalla. A partir de entonces cada rey fue considerado la encarnación de Horus; literalmente, el hijo de Dios Cuando el rey moría éste se fusionaba con Osiris (Dios Padre) y partía al reino de los muertos; su hijo se convertía en Horus, el siguien­te rey/dios vivo.Detectamos que la seguridad de todo el estado dependía de la colaboración conjunta de ambos reinos, que era simbolizada por dos columnas, una de ellas en el norte y otra en el sur, uni­das por una gigantesca viga celestial que formaba un gran por­tal de cara al sol naciente. Este vigoroso concepto de fortaleza a través de la unidad de dos columnas es una idea central en el ritual masónico y un tema con el cual estábamos muy familiari­zados. Sin embargo, no era el único vínculo que encontramos con la francmasonería: el concepto de Ma’at.que significa recti­tud, verdad y justicia dentro de un esquema simétrico de equili­brio y orden, reúne los principios que aprendimos como francmasones. Este código ético humanista no era un manda­miento religioso, ni tampoco un requerimiento legal, era una bondad gratuita otorgada de manera desinteresada.Sabíamos que la francmasonería no pudo haber imitado esta noción egipcia ya que el concepto de Maat, por tanto tiempo perdido a los ojos del mundo, permaneció oculto hasta que se descifró la Piedra Rosetta. Esta última, que abrió el camino para la traducción de los incomprensibles jeroglíficos egipcios, fue encontrada cien años después de la fundación de la Gran Logia de Inglaterra. Llegado este punto pudimos establecer dos vínculos circuns­tanciales con la francmasonería; primero, que existía una pista sobre la ceremonia de resurrección relacionada con la leyenda de Osiris; y segundo, que Ma’at, al principio una gran verdad y después una diosa, era hermana de Thoth, el dios de la luna y otro personaje de gran significado en el mito masónico.A medida que investigamos la ceremonia de coronación del rey descubrimos que, pese a que la liturgia funeraria no se regis­tró, sí involucraba un ritual de resurrección que identificaba al rey muerto con Osiris.También encontramos evidencias de ce­remonias similares, no sólo para la coronación de un rey, sino que podrían involucrar a sociedades secretas. La evidencia de estas sociedades fue hallada en las inscripciones de algunos objetos localizados en el Museo de El Cairo; textos que no pu­dieron traducirse hasta el descubrimiento de la Piedra Rosetta, ocurrido después de que la francmasonería se anunciara en público.Por otra parte, la intuición y preparación nos permitió efec­tuar una reconstrucción de la ceremonia de coronación egipcia que encajaba con todos los hechos conocidos.El vínculo más emocionante con el Tercer Grado Masónico vino de las referencias halladas en los Textos de la Pirámides, donde el rey representa el mismo lucero, un elemento muy im­portante en nuestras ceremonias de resurrección. El jeroglífico egipcio que representa el lucero del alba, también conocido como la divina estrella, es la misma estrella de cinco puntas uti­lizada para representar los cinco puntos de compañerismo del Tercer Grado Masónico. Esto, por supuesto, nos motivó a inves­tigar la conexión egipcia más de cerca porque, pese a nuestras sospechas, no teníamos ninguna prueba de prácticas que fue­ran indiscutiblemente masónicas.      Notas1   P. H. Newby, Warrior Pharaohs.2  Norman Cohén, Cosmos, Chaos and the World to Come.3  J. Spiegel, Das Auferstehungsritual der Unaspyramide.1514  Ibid.5  S.H.Hooke.Hw? Kingsfoip Rituals ofEgypt.6  Ibid.7  H.W.Fairman, The Kingship Rituals ofEgypt.8  Ibid.9  J. Spiegel, op. cit.10  Ibid.11   La especie de trigo que se cultivaba entonces.12  Mircea Eliade, Shamanism.Archaic Tecbniques ofEcstasy.13  Henri Frankfort, Kingship and the Gods.14  PyramidTexts 1000-1.15  Robert Bauval y Adrián Gibert, The Orion Mistery.16  Norman Cohén, op. cit.  
Capítulo 8 El primer francmasón  Gran parte de nuestras energías se utilizó en resolver los miste­rios de Egipto, pero al enfocarnos en los personajes y aconteci­mientos particulares que tenían alguna relación con los francmasones, buscamos patrones en la historia. En ocasiones, la interpretación tradicional de los sucesos históricos está pla­gada de hechos que no concuerdan con el modelo A veces es posible que en este tipo de situaciones surjan destellos de una nueva verdad frente a la historia tal y como es aceptada. Fue una de esas situaciones la que causó que dirigiéramos nuestra aten­ción al periodo de los hicsos en la historia egipcia. En la actuali­dad los egiptólogos catalogan esta época como el Segundo Pe­riodo Intermedio (1782-1570 a.C), ubicado entre el Reino Me­dio y el Reino Nuevo. Aquí encontramos una perturbación de gran magnitud dentro del suave transcurrir de la historia egip­cia. Era el tipo de catástrofe de la cual pocas civilizaciones se recuperan; sin embargo, sabemos que Egipto no sólo se recupe­ró sino que continuó ascendiendo hacia nuevas alturas, a pesar de la total decadencia de su monarquía tradicional y del domi­nio que a lo largo de seis generaciones ejerció sobre su pobla­ción nativa un grupo de invasores extranjeros, que conocemos con el nombre de los Reyes Pastores. Las razones de estos suce­sos son un gran misterio.Creímos que era probable que la época de cambios, iniciada con los reyes egipcios hasta los gobernantes hicsos, y después la mo­narquía de Tebas, nos proporcionaría pistas adicionales, de manera que nos concentramos en revisar este periodo haciendo uso de todas las fuentes de información, incluido el Antiguo Testamento. El descubrimiento de Hiram AbifSi hubo una conexión entre el antiguo Egipto y los judíos del pri­mer siglo d.C, es casi seguro que se estableciera por conducto de Moisés, el fundador de la nación judía, quien fuera adopta­do por la familia real de Egipto. La posibilidad de hallar tal vínculo parecía remota, pero continuamos investigando a medida que reconstruíamos los hechos que conocíamos.Habiendo obtenido el Tercer Grado de Francmasonería, que nos confirió el rango de Maestro Masón, debemos señalar que las referencias sobre Hiram Abif y el Antiguo Testamento nos deja­ron perplejos. Las siguientes palabras son pronunciadas por el Gran Maestro Venerable al dar a conocer por primera vez al as­pirante las cualidades del antiguo personaje.La Muerte no posee terror igual que aquel de la mancha de la falsedad y el deshonor De esta gran verdad, los anales de la francma­sonería proporcionan un glorioso ejemplo de fidelidad inquebran­table y de la muerte prematura de nuestro Gran Maestro, Hiram Abif, quien perdió la vida justo antes de la terminación del Templo de Salomón, de cuya construcción, como sin duda sabrán, fue el principal arquitectoExiste la suposición de que el candidato instruido debería co­nocer la existencia de este personaje, a través de la Biblia. Ningu­no de los dos escuchamos jamás sobre tal persona y en ninguna versión de la Biblia que habíamos leído se hacía mención de algún arquitecto en la construcción del Templo del Rey Salomón Debido a que Hiram, rey de Tiro, proporcionó la mano de obra y el cedro, algunos los confunden, pero no hay vínculos posibles fuera del hecho de que compartían el mismo nombre Nosotros, al igual que todos los francmasones que conocemos, aceptamos al héroe masónico a pesar de saber que no fue registrado como partícipe en la creación del Templo de Salomón.Si los autores del libro de los Reyes hubieran conocido el nombre del maestro constructor, sobre todo al recordar su ase­sinato, es casi imposible que ignoraran a este personaje clave al contar su historia. Al principio este hecho nos sugirió que po­dría ser una invención creada mucho tiempo después, tal vez con el fin de representar a otro personaje importante cuyo pa­pel en la historia dejara una marca singular. La única explicación razonable que pudimos encontrar en relación con el nombre del héroe masónico fue que Hiram significaba “noble” o “real” en hebreo, en tanto que Abif significa “el extraviado o desapareci­do” en francés antiguo, dando así un sentido literal de la descrip­ción del rey que se extravió Cuando terminamos el estudio del antiguo Egipto dejamos de buscar a Hiram Abif, ya que no contába­mos con ninguna pista y creímos que sería una tarea imposible.No obstante, de manera extraña, |fue Hiram Abif quien sur­gió del remoto pasado para encontrarnos!Una vez que investigamos más allá de lo que nos habíamos propuesto, nos familiarizamos con una gran cantidad de detalles del antiguo Egipto y poco a poco se develó una posible respuesta a los grandiosos secretos masónicos. Convencidos de que existía una importante ceremonia secreta en la coronación de los reyes del antiguo Egipto, basada en su muerte temporal y resurrección, emprendimos la tarea de comprender las razones por las que los israelitas llegaron a poseer estos misterios tan especiales.Nuestro punto de partida para encontrar su relación fue sen­cillo. La Biblia describe la importancia de Egipto en la historia del pueblo judío y cuenta la vida de algunos personajes princi­pales como Abraham, Jacob, Isaac, José y Moisés; todos ellos ¡ involucrados de una manera trascendente en la historia egipcia. Los últimos personajes se describen como los miembros principales de la corte real, en diferentes intervalos de tiempo. Los capítulos finales del Libro del Génesis dibujan una imagen de tolerancia y cooperación entre los egipcios y los primeros israelitas; sin embargo, el Éxodo demuestra una situación amarga en­tre ambos pueblos Las causas de estos cambios drásticos en su relación se aclararon una vez que comprendimos el periodo de los reyes hiesos, en donde Hiram Abif resultó ser el personaje central de esa historia.  

El colapso de la civilización egipcia

Al estudiar el desarrollo de Egipto llegamos al punto más bajo en la historia de esa nación, a mediados de la Era de Bronce, alrededor del final del tercer milenio a.C. Egipto entró en un periodo de decadencia continua, con un gobierno débil y una ruptura social; muchos extranjeros provenientes del desierto se asentaron en el territorio, el robo se convirtió en un hecho coti­diano y el estilo de vida desenfadado de la población dio paso a la desconfianza y a la tendencia a valerse por sí mismos más que confiarle al Estado las tareas de seguridad. Poco a poco el vigor y espíritu que forjó a Egipto se desvaneció, dejando al país ex­puesto a merced de los extranjeros. La invasión fue una conse­cuencia inevitable y los egipcios fueron dominados por los hicsos. Estos invasores no desembarcaron en forma repentina del Nilo ni exigieron una rendición inmediata; el proceso fue mucho más lento. Se infiltraron en la sociedad egipcia de mane­ra sutil y por un largo periodo hasta encontrarse en una posi­ción ventajosa para forzar su dominio sobre los Dos Territorios. La historia nos proporciona algunas fechas específicas sobre la pérdida del vigor nacional, llamadas hoy el Segundo Periodo Intermedio, entre los años 1780 y 1560 d.C, al final de una eta­pa más amplia de la historia egipcia conocida como el Reino Medio.Descubrimos que el término hicsos no significaba Reyes Pastores; de hecho, se deriva del término egipcio hikau-khoswet, que quiere decir príncipes del desierto. Se cree que éstos eran una mezcla de pobladores provenientes de Asia, sobre todo semitas, que procedían de Siria y Palestina. La toma final del poder tuvo una débil resistencia que provocó la quema de po­blados rebeldes y la destrucción de los templos, culminando con el saqueo total de Menfis, la capital egipcia de alrededor del año 1720 a.C. Los hicsos no eran creyentes de Ma’at y al princi­pio, en su búsqueda de poder, reprimieron con crueldad a cual­quiera que representara un obstáculo para sus objetivos; pero una vez que se establecieron, no fueron tiranos opresores y las autoridades egipcias accedieron a colaborar con ellos.Ya en el siglo XVIII a.C. habían extendido su dominio hasta elAlto Egipto.Provenientes en su mayoría de los países que en la actuali­dad forman Israel y Siria, los hicsos hablaban el mismo lenguaje semita occidental, al igual que el pueblo que más tarde llegó a ser conocido como los israelitas. La pregunta que nos vino a la mente fue: ¿eran los hicsos de hecho judíos? La respuesta es negativa, pero no en todo el sentido de la palabra, ya que el concepto del judaismo no existía en aquellos tiempos. Las tri­bus nómadas dispersas que los egipcios denominaban los habiru (hebreos) representaban una gama de rasgos asiáticos semitas que de ninguna manera conformaban una raza definida. Sin em­bargo, es muy probable que los pueblos hicsos/habiru, en fe­chas posteriores, formaran parte de una cooperativa tribal que con el tiempo se convirtió en las tribus de Israel y después el pueblo judío. Existen diversas razones para creer que hay una conexión directa entre los hicsos y los judíos, sin menospreciar el hecho de que la primera mención en la Biblia del pueblo judío coincide de forma muy precisa con el periodo en que los egipcios echaron a los hicsos fuera de sus tierras hacia Jerusalén. Las evidencias geológicas actuales comienzan a demostrar que la composición desértica del Medio Oriente es un fenóme­no reciente, y que hace apenas cinco o seis mil años el terreno que rodeaba a Egipto era un área verde y fértil. Los registros muestran que hubo periodos de cambios dramáticos y repenti­nos en el clima durante el segundo milenio a.C, los cuales pro­vocaron sequías que representaron grandes problemas climáticos en todo el medio Oriente. Como creyentes del principio de Ma’at, los egipcios fueron generosos y abastecieron a los nómadas habiru con agua y tierras, para que sus rebaños pastaran cuando las condi­ciones más allá del Delta del Nilo se tornaban insoportables. Se da un claro ejemplo en el pasaje 12:10 del Génesis:Hubo entonces hambre en la tierra, y descendió Abraham a Egip­to, para morar allá, porque era grande el hambre en la tierraDurante el periodo de decadencia de la sociedad egipcia, el con­trol sobre el número de asiáticos que solicitaban agua era defi­ciente y se les permitió la entrada en grandes cantidades pero no se les exigía abandonar esas tierras una vez satisfechas sus necesidades. A falta de una política de inmigración el país fue invadido por el pueblo nómada; además, a ellos les precedieron pobladores más ambiciosos, que veían la oportunidad de obte­ner grandes ganancias aprovechando la confusión generalizada. Estos habitantes semitas de la ciudad, los hicsos, eran mejores combatientes que los egipcios y poseían un armamento más avanzado, como los carruajes tirados por caballos que les permitían obtener todo lo buscaban, sin enfrentar ningún tipo de resistencia por parte de la pacífica población local. 

Los reyes hicsos

Es muy probable que durante el periodo de los hicsos las tribus habiru disfrutaran de un nivel social superior y se integraran de modo muy eficaz a la vida urbana. Antes de esa época, la única forma de que uno de esos pastores pudiera aumentar sus bienes y disfrutar de los beneficios de la ciudad, era ofrecerse como esclavo a una familia egipcia. Este acuerdo no se interpretaba de la misma forma en que hoy día se considera a la esclavitud; era más bien una forma de servidumbre con un contrato de por vida. El salario no era muy bueno, pero la calidad de vida era mucho mejor de lo que la mayoría de la gente podía aspirar.Una vez que los reyes hicsos lograron establecerse, comen­zaron a auspiciar la construcción de templos, así como la crea­ción de estatuas, relieves, escarabajos, obras de arte en general y algunas de las obras literarias y trabajos técnicos más admira­bles de sus tiempos. Parece que poseían una herencia cultural limitada, por lo que muy pronto adoptaron actitudes y compor­tamientos egipcios. Los nuevos gobernantes comenzaron a escribir sus nombres en jeroglíficos egipcios, se apoderaron de los títulos tradicionales de los reyes egipcios e incluso cambia­ron sus nombres. Al principio los reyes hicsos extendieron su influencia para gobernar al Bajo Egipto, que era el más grande y suntuoso de los Dos Territorios. Dominaron desde la ciudad de Avaris, donde adoptaron a una deidad que fue venerada en la zona en que se asentaron por primera vez. Este dios era Set o Seth, quien poseía similitudes con su anterior dios cananeo Baal, y centraron su teología en él pero también aceptaron a Ra como un dios principal y lo honraron con los títulos que ellos mismos se otorgaban. Más tarde controlaron los Dos Territorios desde Menfis, la antigua capital. Es justo decir que sólo existía un tipo de relación simbiótica por medio de la cual los invasores adqui­rieron cultura y refinamiento teológico, mientras que los egip­cios obtuvieron nuevas tecnologías como los carruajes y otros tipos de armamento, entre los que se pueden incluir los arcos compuestos y las espadas de bronce que reemplazaron sus instrumentos sencillos y anticuados. También obtuvieron un ele­mento importante adicional por parte de los hicsos: el cinismo. Los egipcios habían sido siempre abiertos y de fácil trato en el pasado, con un sentido de respuesta poco desarrollado para la defensa de su país. La experiencia del periodo de los hicsos les dio una poderosa lección y de ésta surgió una visión positiva que estableció los fundamentos para que el espíritu egipcio resurgiera en lo que ahora denominamos el Nuevo Reinado. A pesar de que perdieron el control de Menfis, los elementos de la auténtica monarquía egipcia continuaron su existencia en una ciudad del Alto Egipto,Tebas. Por medio de los registros se apre­cia con claridad que los habitantes de Tebas reconocieron la soberanía de sus gobernantes asiáticos, con los que parecía que llevaban buenas relaciones. Con el tiempo los reyes hicsos ab­sorbieron cada vez más la cultura egipcia y las prácticas religio­sas, lo que originó un problema político religioso. Los invasores comenzaron a desear tanto poder espiritual como poder físico. Por ejemplo, el rey hicso Khyan (o Khayana) asumió el nombre del trono egipcio de Se-user-en-re, así como los títulos de “el Buen Dios” y “el Hijo de Ra”, y además se inventó el nombre de Horus el que Abraza las Regiones, título que sugería el domi­nio mundial absoluto. La afirmación por parte de los hicsos de ser el hijo de dios debió enfurecer al pueblo egipcio en todos sus niveles.Aquí, pensamos, existe un aspecto de relevancia que no ha sido examinado lo suficiente por los egiptólogos modernos. Sa­bemos ahora que un aspecto muy especial durante el proceso de coronación de un rey hacía invencible al nuevo Horus. Pero los supuestos reyes hicsos, a pesar de todo el poder estatal que sustentaban y de la emulación que pretendían de la religión egipcia, eran excluidos de eso, el máximo honor. ¿Cómo era posible que un extranjero sencillamente cambiara su nombre de Khyan al de Seuserenre y se titulara Horus sin haber efectua­do el proceso de iniciación secreta conocido sólo por los autén­ticos reyes egipcios y su santuario interno? La respuesta es sim­ple: no era posible. Está completamente más allá de los límites de la razón pensar que los egipcios hubieran compartido sus secretos más importantes con aquellos brutales extranjeros, pero como Khyan deseaba aquel poderoso título con desesperación y no tenía acceso a su legitimidad, le quedó tan sólo la opción de asumir el título vacío. Las relaciones entre los egipcios y sus nuevos gobernantes eran superficialmente buenas, pero se­guramente el resentimiento era grande. Más aún, a pesar de imitar los estilos y costumbres egipcias, los hicsos permane­cieron diferentes en esencia. Su injerto dentro de la sociedad egipcia era, en el mejor de los casos, somero. Hablaban egip­cio con un acento gracioso, llevaban barba (los egipcios se rasuraban todos los días a menos que estuvieran de luto), te­nían un sentido extraño del vestir y se transportaban en má­quinas con ruedas que llamaban carruajes los cuales eran jalados por caballos en vez de burros.  

La pérdida de los secretos originales

Continuamos nuestra investigación en el periodo del Reino Me­dio Tardío y sentimos la seguridad de que las tensiones entre los nuevos reyes hicsos y la auténtica línea real debieron llegar a un punto máximo debido a las falsas pretensiones de ser el Horus. Si estábamos en lo correcto sobre la ceremonia secreta de resu­rrección de los reyes legítimos, entonces debía estarse gestando un problema con esos presuntuosos intrusos que, habiéndose apoderado de todo lo demás, presionaban para obtener los se­cretos reales.Tomar control de la vida cotidiana era una cosa; ejercer presión dentro del ámbito de los dioses, terrenales y ce­lestiales, tiene que haber sido intolerable. Una vez que los reyes hicsos pertenecieron a una tercera o cuarta generación nacida en Egipto y habiendo adoptado la teología egipcia, era casi se­guro que se sintieran con derecho a poseer los secretos del Horus, por considerarse ellos mismos el Horus. Quizá más importante aún, deseaban convertirse en Osiris al morir y ser una estrella que brillara por siempre. Si llegaron a convertirse en los reyes de Egipto, ¿por qué habrían de sucumbir a una muerte cananea, si morir en calidad de Horus les daría vida eterna?Ésta fue una época compleja y fascinante; estudiamos y vol­vimos a estudiar los acontecimientos y a los personajes involucrados.Algo sobre el periodo en general y sobre la actitud y las acciones del auténtico rey egipcio, SeqenenreTao II en particu­lar, puso a Chris a pensar. Hacia finales del reinado hicso, Scqenenre estaba limitado a Tebas, ciudad del Alto Egipto, y, de­bido a una serie de razones de poca importancia, Chris tenía la sensación de que la historia de Hiram Abif pudo originarse debi­do a la lucha de poderes entre SeqenenreTao II y el importante rey hicso Apepi I, quien tomó el nombre del trono egipcio A-user-re (Grande y poderoso como Ra) y el título de Rey del Alto y Bajo Egipto, Hijo de Ra.Durante meses Chris reflexionó sobre ese periodo, buscan­do cada vez más evidencias que pudieran disipar o confirmar con algo de sustancia los detalles que, de manera paulatina, se con­virtieron en una fuerte corazonada. Chris relata cómo sucedió esto: “Sabía que el rey hicso Apepi también era conocido como Apofis. Fue una pieza de nomenclatura muy significativa la que me alertó sobre su participación en una lucha espiritual que era nada menos que la repetición de la fundación de la nación realiza­da por Osiris, Isis y el primer Horus. Me convencí de que Apofis era un hombre que deliberadamente se propuso obtener los secretos de los auténticos reyes egipcios para su provecho, a toda costa.“El pueblo hicso era guerrero y egocéntrico. Adoptaron como su dios principal a Set, el asesino de su hermano Osiris; el dios que todo rey egipcio esperaba llegar a ser. Al identificarse con Set los hicsos demostraron su desdén al pueblo egipcio, así como su alianza con las fuerzas del mal. El concepto del Ma’at debió parecerle insensato a Apofis y sintomático de la debilidad que permitió a sus antepasados tomar al país de manos de los egip­cios. El opuesto a Ma’at se llamaba Isfet, el cual representaba conceptos negativos como el egoísmo, la falsedad y la injusticia, y, de acuerdo con la mitología egipcia, el líder de estas represen­taciones de Isfet era un dios serpiente maligno, monstruoso y con forma de dragón llamado… Apofis. Me sentí asombrado de que este poder maligno tuviera el mismo nombre que el del rey hicso.“Los epítetos de aquel monstruo opuesto a Maat incluían el de apariencia diabólica y el de carácter maligno, y para los egip­cios representaba la encarnación misma del caos. La serpiente de quien el rey hicso adoptó su nombre era descrita como ciega y sorda ante todas las cosas; sólo podía gritar en la oscuridad y con el amanecer era ahuyentada. El mayor temor de todo egip­cio era que la malévola serpiente Apofis pudiera, durante una no­che oscura, ganar la batalla a Ra y así el próximo amanecer jamás vendría. Para defenderse de esta amenaza constante, se recitaban liturgias a diario en los templos del dios sol para así apoyar la bata­lla continua entre las fuerzas de la luz y la oscuridad.“Descubrí que se encontró una vasta colección de liturgias descrita como ‘El libro para derrocar a Apofis’. Era un libro se­creto que se mantenía guardado en el templo y contenía cien­tos de palabras mágicas para mantener alejados los maleficios de Apofis, así como instrucciones para el lector novato sobre cómo crear figuras de cera de la serpiente que podían ser des­pués desfiguradas, destruidas con fuego o desmembradas con una daga. El libro requería que el estudiante efectuara tales ac­tos cada mañana, mediodía y noche y, sobre todo, cuando el sol se ocultaba tras las nubes.“A unos doscientos cincuenta kilómetros al sur de Avaris, la ciudad de Tebas continuaba regida por la línea de los reyes egipcios, aunque se doblegaban ante el poder de los hicsos y pagaban impuesto a los recolectores de Apofis. A pesar de estar aislados y empobrecidos, los pobladores de Tebas lucharon por mantener las costumbres del periodo del Reino Medio que tan­to veneraban. Fueron excluidos por los hicsos (y por sus gober­nantes títeres de Kush) de los aserraderos de Siria, las minas de piedra caliza de Tira, el oro de Nubia, el ébano y marfil del Sudán, y de las canteras de los modernos Aswan y Wadi Hammamat, lo que los forzó a improvisar sus técnicas de construcción. Dadas las severas limitaciones que enfrentaban, lograron producir excelentes edificaciones, aunque hechas de tabiques y no de piedra. Sin embargólas crecientes carencias causaron un resur­gimiento del espíritu y la determinación que alguna vez hizo grande a Egipto y, si bien la calidad de vida era precaria, su apren­dizaje y cultura continuaron desarrollándose. Este pequeño rei­no citadino comenzó a recuperarse de la depresión y el desor­den  a delimitar su territorio ante los asiáticos del Bajo Egipto. “Mi corazonada era que alrededor del año treinta y cuatro del reinado de Apofis éste ordenó al rey de Tebas otorgarle los secretos para convertirse en Osiris y así adquirir la vida eterna a la que tenía derecho como soberano de los Dos Territorios. El rey de Tebas, SeqenenreTao II, era un joven duro quien se consi­deraba Horus y no tenía interés alguno en compartir sus dere­chos de nacimiento con nadie, menos aún con un asiático bar­bado con el nombre de la serpiente de las tinieblas. Su rechazo instantáneo generó resentimiento entre ambos, y el rey Apofis comenzó a utilizar su poder en contra de Seqenenre de cual­quier forma posible. Un ejemplo particular de este conflicto fue la orden que Apofis hizo llegar a Sequenenre, a más de doscien­tos kilómetros de distancia entre Avaris y Tebas, quejándose del ruido-Ordene que el estanque de hipopótamos ubicado al este de la ciudad sea removido, ya que éstos no me permiten dormir ni de día ni de noche l“Este mensaje no representaba un juego ridículo con el propósito de humillar a Seqenenre. Más bien ilustra una clara lucha de pode­res para establecer el derecho divino de gobernar. Apofis ya poseía todo el poder que pudiera desear, pero lo que no tenía era el secre­to de la resurrección ni la bendición de los dioses. El mensaje era profundamente político. Los pobladores de Tebas habían revivido el ritual de arponear hipopótamos dentro del estanque ubicado al este de la ciudad; era un antiguo rito sagrado cuyo propósito era garantizar la seguridad de la monarquía egipcia. Es obvio que esto tenía el propósito de irritar a Apofis, además de que el hipopótamo representaba una forma del principal dios hicso, Set, de manera que se constituía un doble insulto al rey asiático.“El ritual del hipopótamo incluía cinco escenas, con un pró­logo, tres actos y un epílogo. El propósito de la representación era conmemorar la victoria de Horus sobre sus enemigos, su coronación como rey de los dos territorios y el triunfo final sobre aquellos que se le oponían. Como es natural, el rey repre­sentaba a Horus y en el primer acto lanzaba diez arpones a un hipopótamo macho alternando los personajes de Horus, señor de Mesen, y luego el de Horus, el bedetita, representando así al Bajo y Alto Egipto. En el tercer acto la víctima que representa a Set es desmembrada en dos ocasiones.“La lucha de poderes pudo continuar por algún tiempo, pero pienso que en algún punto Apofis decidió terminar con la insolencia del rey de Tebas y apoderarse de una vez por todas de los secretos que éste poseía. El resultado fue la ejecución de Seqenenre, seguida de la expulsión de los reyes hicsos y de la restitución de la monarquía egipcia.”Para entonces Chris sintió que lo que al principio era una preocupación y que después se convirtió en corazonada, co­menzaba a tomar forma de hipótesis respetable aunque tenue. Estaba dispuesto a discutirlo en detalle con Robert, quien ense­guida coincidió en que Seqenenre era un posible candidato del origen de Hiram Abif.  

La evidencia bíblica

Nuestro próximo paso era buscar una importante fuente de infor­mación adicional que pudiera darnos otra perspectiva sobre la lu­cha desatada entre Apofis y Seqenenre. Nuestros avances sobre los sucesos del siglo xvi a.C. fueron gracias a la información obtenida de documentación histórica egipcia y el ritual masónico ahora podía añadirse el libro del Génesis porque, de manera sorprendente,con­tenía una riqueza de información sobre este periodo.Los personajes clave que podían tener una probable conexión con Seqenenre y Apofis eran Abraham, Isaac, Jacob, José y posible­mente Moisés. Ubicar a estos personajes en el tiempo ha resultado más difícil para los expertos que ubicar a aquellos pertenecientes a periodos posteriores de la historia judía, de David y Salomón en adelante, donde existen puntos de referencia más precisos a los cuales referirse. El punto de partida más lógico para lograr ubicar a estos cinco personajes históricos es José, el asiático o protojudío quien, según la Biblia, llegó a ocupar el segundo cargo más impor­tante de Egipto después del propio rey.La historia de José, desde que fue vendido como esclavo por sus hermanos hasta su ascensión al poder en Egipto y su famoso manto multicolor (conocido después, debido a una traducción incorrecta, como un simple manto de mangas largas), es bien conocida y en general se acepta como basada en la de una perso­na real. Sin embargo, la leyenda fue embellecida en gran medida por los escribanos que por primera vez consignaron la tradi­ción oral a la forma escrita. Las referencias a los camellos como bestias de carga y el uso de monedas son imposibilidades históricas, ya que tales cosas no existieron, sino hasta cientos de años después del último registro posible sobre JoséDe acuerdo con el libro del Génesis,Abraham visitó Egipto por primera vez cuando tenía setenta y cinco años, tuvo a su hijo Isaac cuando contaba con cien y murió setenta y cinco años más tarde.A los sesenta años, Isaac tuvo dos hijos, Jacob y Esaú, y Jacob tuvo doce hijos, el penúltimo de los cuales era José. Es posible suponer que hay algo de exageración en esto, en particular con respecto a la edad de Abraham. Para poder establecer espacios de tiempo más reales, podemos comenzar suponiendo por un momento quejóse se encontraba en la cús­pide de sus poderes en Egipto entre los treinta y los sesenta años. De esa manera podemos establecer,yendo hacia el pasado, un lapso entre su cargo en el poder y la primera visita a Egipto efectuada por su abuelo Abraham.Al parecer a Jacob le gustaba tener hijos con cuanta mujer pudiera, incluyendo a sus dos esposas y sus sirvientas. José fue uno de los más jóvenes y es probable que su padre fuera un viejo cuando él nació, así que daremos por hecho que Jacob tendría sesenta años. Podemos aceptar la edad bíblica de sesen­ta años para cuando Isaac tuvo a Jacob, pero tendremos que redu­cir la edad de Abraham de cien a unos setenta años. Estas edades siguen el espíritu de la información que proporciona la Biblia, sin que con esto tenga uno que aceptar los extremos obviamente im­posibles que de alguna forma se introdujeron en la historia.El Libro del Génesis nos dice que Sara, la esposa de Abraham, era una mujer muy hermosa y que Abraham temía que los egip­cios lo mataran para robársela, así que la hizo pasar como su hermana. La lógica es difícil de seguir, pero como más tarde ambos son descritos como demasiado viejos para el amor cuan­do Isaac nació, esto indica que ambos eran jóvenes cuando lle­garon a Egipto por primera vez.Por otro lado encontramos una pista en la historia de José que nos permite ubicar una fecha histórica. Se trata de la refe­rencia al uso de un carruaje jalado por caballos, lo cual sitúa con claridad el suceso en el periodo hicso, ya que estos vehículos pertenecían a los gobernantes asiáticos y no a los reyes nativos. Está generalmente aceptado que existían elementos semitas entre los invasores, y por lo tanto éste sería un periodo durante el cual los inmigrantes semitas eran recibidos en forma favorable Muchos investigadores han comentado que el cambio de dinas­tía que siguió a la expulsión de los hicsos bien puede corres­ponder al periodo del surgimiento de “un nuevo rey que no conocía a José” (Éxodo 1:8) y que cualquier extranjero que aún permaneciera en Egipto estaría expuesto al tratamiento que se describe en los primeros capítulos del Éxodo.2Sin lugar a dudas, la migración de los hebreos a Egipto du­rante la sequía en Canaán y el encumbramiento de los gober­nantes hicsos fueron paralelos a la ascensión política de José El faraón del periodo de José dio la bienvenida a los hebreos a su reino ya que era un hicso y semita igual que ellos Se ha sugeri­do con anterioridad que cuando los hicsos fueron derrocados, el nuevo monarca egipcio vio a los hebreos como amigos de los hicsos y por lo tanto procedió a esclavizarlosAl parecer los expertos se tardaron en llegar a la conclusión obvia de esta evidencia. Los versículos 8 y 9 del Éxodo ubican de la manera más clara posible el tiempo de José y el faraón no identificado:Entretanto, se levantó sobre Egipto un nuevo rey que no conocía a José; y dijo a su pueblo: he aquí, el pueblo de los hijos de Israel es mayor y más fuerte que nosotros.Para entonces llegamos a la firme conclusión de que José era contemporáneo de Apofis, y por lo tanto de Seqenenre Tao.Debemos recordar que no podemos tomar la palabra del Antiguo Testamento como evidencia absoluta debido a la bre­cha de tiempo entre los eventos y aquellos que eventualmente los registraron. Recordemos las referencias a los camellos y monedas; pueden ser falsas en detalle. Sin embargólas generali­dades podrían ser un buen indicador de lo que en realidad suce­dió en aquel entonces. En términos sencillos, la Biblia nos relata que José se volvió el hombre más importante de todo Egipto a excepción del faraón mismo, y por eso concluimos que fue el visir del rey hicso Apofis, el oponente de Seqenenre Tao II.Revisamos la cronología a partir de la confrontación entre Apofis y Seqenenre, fechada por la mayoría de los investigado­res alrededor de 1570 a.C, y para nuestros propósitos generales dimos por hecho que el visir José tenía alrededor de 50 años en ese entonces.Así surge el siguiente modelo:Fecha a.C.      Suceso1570          El visir José (cerca de cincuenta años)1620          Nace José (se sabe que su padre Jacob era de edad avanzada, tal vez de unos 60 años) 1680          Nace Jacob (su padre es Isaac, de 60 años)1740          Nace Isaac (se dice que su padre Abraham era ya bastante viejo, digamos 70 años) 1780         Abraham llega a Egipto por primera vez (tal vez a la edad de 30 años) Las edades presentadas aquí se ajustan lo más posible a la infor­mación que nos da la Biblia, y si regresamos en la cronología a partir del conflicto entre Apofis y Seqenenre, llegamos a ubicar la llegada de Abraham a Egipto en el año identificado como el inicio del gobierno de los hicsos. La dramática conclusión pare­ce inevitable: el mismo Abraham era un hicso, quizá considera­do un príncipe; aquí hay que recordar que el término egipcio hicsos significa príncipes del desierto y toda la evidencia indica que Abraham era un hombre nacido en Ur.Siempre tuvimos en mente que los autores de estas historias tenían que lidiar con una distorsión de casi mil años y que ellos, al igual que otros pueblos supersticiosos, tratarían de acomodar sus prejuicios y creencias en las historias que interpretaban y transcribían. El libro del Génesis inicia con antiguos relatos de los orígenes del hombre y pasa de la leyenda distante a la historia re­ciente del tiempo de los escribas. En ningún registro se menciona de forma abierta la conquista asiática sobre los egipcios, la cual, según se conoce, sucedió durante el periodo entre Abraham y Moi­sés. ¿Sería que ignoraban este periodo? o, ¿se sentían avergonzados? No es posible saberlo con exactitud, pero el hecho de que estos años estén ausentes en su relato histórico nos pareció extraño.  

El asesinato de Hiram Abif

El rey Seqenenre sostenía una gran batalla mental con Apofis, la fuerza de la antigua oscuridad que se había materializado como un rey hicso en el Bajo Egipto, y para tener fuerzas y salir victo­rioso necesitaba todo el poder del rey sol, Amón-Ra. Cada día salía del palacio real de Malkata para visitar el templo de Amón-Ra a pleno mediodía, cuando el sol está en su meridiano y un hom­bre casi no deja sombra, ninguna mancha de oscuridad, en el suelo. Con el sol en su cénit, el poder de Ra estaba en su apogeo y el de la serpiente de la oscuridad, Apofis, en su punto más débil. Esta declaración, “nuestro maestro Hiram Abif se había retirado para adorar al Más Alto, como era su costumbre, siendo la hora de las doce”, viene del ritual del Tercer Grado Masónico, que explicamos en el capítulo 1, y en donde aparece como un comentario aún no explicado. Ahora, en el contexto de Se-qenenre, por primera vez para nosotros adquiere significado.Ésta es nuestra reconstrucción de los acontecimientos: un día, sin que Seqenenre lo supiera, conspiradores enviados por Apofis ya habían tratado de extraer los secretos de Osiris de los dos Sumos Sacerdotes y, al no lograr obtener las respuestas que necesitaban, los habían matado. Estaban aterrorizados de lo que tendrían que hacer ahora ya que estaban a la espera del propio rey, cada uno situado en una de las diferentes salidas del templo. Cuando Seqenenre terminó sus oraciones se dirigió a la puerta sur, en don­de se topó con el primero de los tres hombres, que demandó saber los secretos de Osiris. El rey se resistió y rechazó a cada uno. La ceremonia del Tercer Grado Masónico explica lo que sucedió aquel día hace más de tres mil años y medio en el templo deTebas. Con la intención de hacer hincapié en la comparación hemos cambiado los nombres por los egipcios:Terminadas sus devociones, se preparó para retirarse por la puer­ta sur, donde fue abordado por el primero de estos rufianes, quien, a falta de un arma mejor, se había armado con una plomada; de manera amenazante le exigió a nuestro Maestro, Seqenenre, los secretos genuinos de Osiris, advirtiéndole que la muerte podría ser la consecuencia de su negativa; pero, respetuoso de su obliga­ción, él replicó que aquellos secretos eran sabidos por tres en el mundo y que sin el consentimiento de los otros dos, no podía divulgarlos, ni lo haría; ahora bien, indicó que no tenía la menor duda de que la paciencia y la perseverancia podrían, a su debido tiempo, habilitar al masón digno para participar de ellos. Pero por él, prefería sufrir la muerte que traicionar la sagrada confianza puesta en él.Como esta respuesta no resultó ser satisfactoria, el primero de los rufianes lanzó un violento golpe a la frente del Maestro pero, sorprendido por la firmeza de su proceder, sólo lo alcanzó en la sien derecha.Aun así, lo hizo con fuerza suficiente como para lograr que se tambaleara y cayera al suelo sobre su rodilla izquierdaRecuperándose de esa situación, se apuró hacia la puerta oes­te, donde se enfrentó con el segundo rufián, al cual le contestó como antes, aún con la misma firmeza, cuando aquel, que estaba armado con un nivel, le dio un violento golpe en la sien izquierda que lo tiró al piso sobre su rodilla derecha.Viendo coartada toda posibilidad de escape en estos dos ac­cesos, nuestro Maestro avanzó tambaleante, abatido y sangrante, ha­cia la puerta este, en la que estaba apostado el tercer rufián, quien, al recibir una respuesta similar a sus insolentes demandas ya que nues­tro Maestro seguía fiel a su obligación aun en su momento más difí­cil, le dio un violento golpe de lleno en el centro de la frente con un pesado mazo de piedra, que lo tendió sin vida a sus pies.Los secretos de la coronación de un rey egipcio murieron con Seqenenre, el hombre que llamamos Hiram Abif… el rey que se extravió.Sentíamos que teníamos por mucho al candidato más pro­bable para nuestro Maestro Masón perdido y empezamos a estudiar más de cerca lo que se conoce de este hombre No pudi­mos asombrarnos más cuando leímos por primera vez los deta­lles acerca de la momia de Seqenenre Sus increíbles lesiones se describían en detalle-Cuando, en julio de 1881, Emil Brugsch descubrió la momia del faraón Ramsés II, en el mismo escondite había otro cadáver real, unos 300 años más antiguo que el de Ramsés, y que se distinguía por su particular pútrido olor. De acuerdo con la etiqueta, era el cuerpo de Seqenenre Tao, uno de los gobernantes egipcios nati­vos que fueron forzados a vivir lejos, hacia el sur, enTebas, durante el periodo hicso,y como era obvio incluso para el ojo no educa­do, Seqenenre se había enfrentado a un final violento La parte media de su frente había sido aplastada… Otro golpe fracturó la cuenca de su ojo derecho, su pómulo derecho y su nariz. Se le había dado un tercero detrás de la oreja izquierda, destrozando el hueso mastoideo y terminando en la primera vértebra del cuello Aunque se sabe que en vida fue un hombre joven, alto y apuesto, con el pelo negro y ondulado, la expresión fija en la cara de Seqenenre mostraba que había muerto en agonía. Después de muerto no le fue mucho mejor, ya que su cuerpo parece haber sido abandonado por un rato antes de ser momificado; de ahí el pútrido olor y los signos de descomposición prematura.Los registros egipcios no dicen nada sobre cómo encontró la muerte Seqenenre, pero es casi seguro que fue a manos de los hicsos/cananeos.3Había sucedido lo imposible. Habíamos identificado a Hiram Abif, y lo que es más, su cuerpo aún existeLas lesiones encajan a la perfección un golpe maligno que le rompió el hueso a la altura del lado derecho de la cara, lo habría hecho tambalear hasta caer sobre la rodilla con semejan­te impacto (véase la figura 9). Siendo joven, alto y de constitu­ción fuerte, pudo volver a ponerse en pie como lo hacen los hom­bres fuertes cuando es necesario, pero se topó con otro agresor que azotó el lado izquierdo de su cabeza, astillándole el hueso. Muy debilitado y a punto del colapso, siguió tambaleándose, pero el úl­timo y letal golpe le dio en la frente, matándolo de manera instantá­nea. Otra descripción que encontramos explica las heridas con cla­ridad:Las terribles heridas en el cráneo de Seqenenre fueron causadas por al menos dos personas que lo atacaron con una daga, un ha­cha, una lanza y quizá una maza 4Se necesitaron varios días para recuperarnos de la emoción y poder pensar en cómo avanzar en nuestra investigación. Con­forme el júbilo fue bajando de intensidad, empezamos a darle importancia a lo obtenido.Los instrumentos que se sugerían como armas del asesinato nos recordaban la leyenda masónica simbólica en la que Hiram había sido golpeado con una variedad de herramientas para construcción de templos, provocando heridas similares a las de una maza. La descripción anterior sobre la temprana descomposi­ción del cuerpo de Seqenenre muestra que los embalsamadores reales no recibieron el cuerpo hasta bastante tiempo después de la muerte, lo que nos trajo a la memoria las circunstancias descritas en la ceremonia del Tercer Grado Masónico concer­nientes al cuerpo de Hiram Abif que estaba desaparecido des- pues del asesinato: .. incrementados sus temores con respecto a la seguridad de su artista jefe, seleccionó a quince Compañeros de la Ciencia de su confianza, y les ordenó que hicieran una búsqueda diligente de la persona de nuestro Maestro para asegurarse de si todavía estaba vivo, o si había sufrido en el intento de sacarle a la fuerza los  secretos de su elevado cargo.Habiéndose fijado un día para su regreso a Jerusalén, se organizaron en tres Logias de Compañeros de la Ciencia y partieron  de las tres entradas del templo Se perdieron muchos días en búsquedas infructuosas, de hecho, un grupo regresó sin haber descubierto nada importante El segundo fue más afortunado, pues en  la tarde de cierto día, tras haber sufrido las más grandes privaciones y fatigas personales, uno de los Hermanos que se había recostado para descansar, para levantarse se ayudó agarrándose de un  arbusto cercano, el cual, para su sorpresa, se desprendió con facili­dad de la tierra Al examinarlo de cerca, encontró que la tierra había sido removida recientemente, llamó a sus compañeros, y, uniendo esfuerzos, reabrieron la tumba y encontraron el cuerpo de nuestro  Maestro enterrado de forma indecente. Lo cubrieron de nuevo con todo respeto y reverencia, y para distinguir el sitio, enterraron una  vara de acacia a la cabeza de la tumba. Después se apresuraron hacia  Jerusalén para comunicar la penosa noticia al Rey Salomón.Cuando la pena inicial del Rey se apaciguó, les ordenó que  regresaran y levantaran un sepulcro para nuestro Maestro, como  correspondía a su rango y sus exaltados talentos, informándoles al  mismo tiempo que con su muerte se habían perdido los secretos  de un Maestro Masón. Por consiguiente, les encargó que fueran  particularmente cuidadosos en observar cualquier Signo, Señal o  Palabras casuales que pudieran ocurrir, en tanto rendían este último y triste tributo de respeto al mérito que se había ido. Eliminemos por un momento la ubicación de Hiram Abif en los tiempos del Rey Salomón y todo lo demás encaja.También nos interesó sobremanera descubrir que el rey Seqenenre es el úni­co cadáver real conocido del Antiguo Egipto que muestra seña­les de una muerte violenta.Teníamos entonces la historia de un hombre al que mataron con tres golpes mientras protegía los secretos de los reyes egip­cios ante los invasores hicsos. Pero, ¿qué con la resurrección? Era obvio que Seqenenre no había resucitado puesto que su cuerpo estaba en el Museo del Cairo, por lo que nuestra historia aún no estaba completa.Así que decidimos reexaminar nuestro ritual masónico. 

Los asesinos de Hiram Abif

En la leyenda masónica los asesinos de Hiram Abif son conoci­dos como Jubelo, Jubela y Jubelum, y juntos se les denomina como los Juwes. Los nombres en sí parecían una invención sim­bólica; el único significado que podíamos deducir era que los tres contenían jubel, que en árabe quiere decir montaña. Esto no parecía relevante.Eran los verdaderos asesinos los que nos interesaban, no el simbolismo. Como ya habíamos mostradoras circunstancias de José descritas en la Biblia indican que era el visir del rey de los hicsos, Apofis, por lo que es muy probable que haya estado involucrado en el complot para apoderarse de los secretos de Seqenenre.La Biblia también relata que el padre de José, Jacob, pasó por un cambio de nombre simbólico en el que se convirtió en Israel y sus doce hijos fueron identificados como las tribus de Israel. Ésta, por supuesto, era la idea de los autores posteriores de la historia judía que buscaban un momento en el tiempo bien definido en el que su nación dio inicio de manera formal a los hijos de Jacob/Israel se les dieron circunstancias históricas que parecían apropiadas para el estatus de las tribus en el mo­mento en que los escritores del Génesis le pusieron tinta al pa­piro. La tribu de Rubén había caído de gracia y la tribu de Judá era la nueva élite, de ahí que a los descendientes de los israelitas les llamemos judíos y no rubios. Buscando cualquier cosa que se acercara a una pista en estos pasajes de la Biblia, nos encon­tramos con un verso muy extraño en la versión del rey Jacobo del Génesis 49:6, que aparentemente no tenía significado ni ha­cía referencia a nada conocido. Aparece en el momento en el que Jacob se está muriendo y reflexiona sobre las acciones de sus hijos, los nuevos líderes de las tribus de Israel: Oh alma mía, no llegaron dentro de su secreto, a su asamblea, honor mío, no os unáis porque en su ira asesinaron a un hombre (a man en inglés), y por su propia voluntad perforaron un muro Aquí se hacía referencia a un asesinato que debe haberse considerado muy importante como para incluirlo, aunque no para  explicarlo. ¿Qué secreto se buscaba? ¿Quién había sido asesina-| do? La Iglesia Católica describe esto como una cierta referencia J- profética al hecho de que los judíos mataron a su Cristo, pero descartamos esa interpretación. Nuestra tesis sugiere una posi­bilidad más tangible. De la cuarta a la novena palabras no son ambiguas:”No llegaron dentro de su secreto”. En español mo­derno esto se traduciría como “No lograron obtener su secreto”. La acusación total sería como sigue: “No sólo no lograron obte­ner su secreto sino que, para empeorar las cosas, se salieron de sus casillas y lo asesinaron, arruinando todo y haciendo que todo el mundo cayera sobre nuestras cabezas”Los dos hermanos y las futuras tribus de Israel que se sostie­ne son responsables de este asesinato desconocido son Simeón y Levi, los hijos de Jacob/Israel y la mujer ciega, Lea, a la que despre­ció. Por supuesto, las tribus estaban malditas por lo que habían hecho al matar a un hombre, pero, ¿quién era la víctima a la que no se nombraba? Aunque pensábamos que era muy poco proba­ble que los asesinos de Hiram Abif en realidad se llamaran Simeón y Levi, y que de hecho fueran los hermanos de José, sí parecía muy posible que estos versos contuvieran la tradición popular del asesinato de un hombre que trajo la desgracia a las dos tri­bus de Israel.Yendo al grano, ¿por qué el crimen era tan impor­tante como para incluirlo en la historia de los judíos pero no se  identificaba al hombre que había sido asesinado? Estábamos aún más convencidos de que la respuesta podría estar relacionada con SeqenenreTao. Los sucesos que conduje­ron a su asesinato, descritos con anterioridad, y sus consecuen­cias son tan esenciales para nuestra tesis que pensamos que era importante repasarlos con mayor detalle.Apofis se violentó. ¿Quién se creía este rey menor de Tebas? ¿No se había percatado de que el mundo había cambiado para siempre y que su imperio era historia, atrapado bajo el dominio hicso? El rey llamó a su visir José, quien logró ascender a este alto rango mediante su habilidad para interpretar los sueños de Apofis, y le dijo que las bromas amigables se habían acabado, los secre­tos debían arrancársele a Seqenenre sin demora. El rey se hacía más viejo y tenía la intención de alcanzar una vida futura egipciaSe responsabilizó a José por el proyecto, y ¿qué mejor que mandar a dos de sus apartados hermanos, llamados Simeón y Levi? Si los encontraban y los mataban no importaba, se lo me­recían por haber vendido a José como esclavo hacía tantos años Si tenían éxito, todo estaba muy bien, José sería un héroe y sus hermanos habrían pagado una vieja deudaSe instruyó por completo a los hermanos acerca de lo que tenían que hacer y del trazado de la ciudad Es muy probable que se hayan rasurado las barbas que los distinguían como hicsos antes de entrar a Tebas, para evitar llamar mucho la atención Una vez en la ciudad, se pusieron en contacto con un joven sacerdote real del templo de Amón-Ra que era conocido por ser ambicioso y fácil de influenciar. Los hermanos le explicaron que Apofis era muy poderoso y que había decidido destruir Tebas si no conseguía obtener el secreto de Seqenenre. Se le dijo al jo­ven sacerdote (lo llamaremos Jubelo) que era el único que po­día impedir el desastre para la población entera, ayudándolos a obtener los secretos y haciendo los ataques de Apofis innecesa­rios. Además le aseguraban que podría ser sumo sacerdote de Apofis cuando se hubieran apoderado de los secretos y la lucha política con Seqenenre se resolviera.Jubelo tenía mucho miedo de estos amenazantes asiáticos, pero sabía lo que sucedió en Menfis cuando los hicsos no fue­ron complacidos.Tal vez lo único que podía hacer era traicionar la confianza depositada en él; de cualquier forma sería sacerdo­te, aunque lo fuera para el malvado Apofis… Jubelo les explicó a Simeón y Levi quiénes eran los dos sacerdotes que poseían los secretos y el momento y lugar oportunos para acorralarlos Qui­zá el propio Jubelo los atrajo a una trampa. Ambos fueron atra­pados pero se rehusaron a dar detalle alguno, por lo que se les asesinó para proteger a los conspiradores. Ahora sólo quedaba una opción desesperada: un ataque al rey en personaEsta vez Jubelo estaba en verdad aterrorizado pero ya no podía retroceder, así que guió a sus conspiradores hacia el tempío de Amón-Ra cuando el sol estaba por alcanzar su punto más alto; un poco más tarde el rey apareció en la entrada, en la que se le pidió que revelara los secretos; se rehusó y le asestaron el primer golpe; en cuestión de minutos el rey Seqenenre yacía muerto en el piso del templo, rodeado de un charco de sangre Con furia ciega y lleno de frustración uno de los hermanos ase­sinos asestó todavía dos golpes más sobre el cuerpo postrado mientras Jubelo se quedó paralizado por el miedoLos tres sabían que a partir de ese momento estaban solos en el mundo, sin amigos y que serían perseguidos por los tebanos. Además, José no se compadecería de ellos yApofis estaría loco de rabia ante la pérdida permanente de los grandiosos secretos. Su fracaso era espectacular. Los secretos se habían perdido para siempre y pronto habría una guerra para vengar a Seqenenre, desatada por los hijos del rey asesinado, Kamose y Ahmose; una guerra que sacaría a los hicsos de Egipto para siempre. El mun­do de los asesinos se venía abajo.¿Qué pasó con el sacerdote traidor? Unos días después lo atraparon en su escondite en el desierto cercano a Tebas, en el lugar que ahora conocemos como el Valle de los Reyes. Fue con­ducido de vuelta al templo y obligado a explicar su participa­ción en el complot y a revelar los detalles del plan fraguado por Apofis y su visir asiático José. Cuando Kamose, hijo de Seqenenre, escuchó toda la descripción, se enfureció por las malévolas ac­ciones de los hicsos; pero también se sintió profundamente ator­mentado por no poder convertirse en el futuro rey: los secretos perdidos le negaban la oportunidad de convertirse en Horus, lo que significaba un gran desastre para él y sus seguidores.Kamose reunió en consejo a los viejos sacerdotes sobrevi­vientes y uno de ellos, destinado a convertirse en el nuevo sumo sacerdote, hizo un análisis sorprendente de la situación y pro­puso una brillante solución al dilema. Les recordó que Egipto se formó miles de años atrás en la era de los dioses y que el naci­miento de las dos tierras fue una consecuencia del asesinato de Osiris por su hermano Set; la diosa Isis no se dio por vencida y resucitó el cuerpo desmembrado de Osiris para concebir un hijo suyo, el hijo de dios, Horus. El mismo Horus era un dios que adoptó la condición de hombre y peleó contra el malvado Set en una poderosa batalla, en la que él perdió un ojo y Set, los testículos. Se juzgó que el joven dios había ganado la batalla, aunque en realidad fue una victoria incierta que provocó la ten­sión permanente entre el bien y el mal.El sabio sacerdote continuó explicando que Egipto se forta­leció después de esta batalla, pero que con el tiempo los dos territorios envejecieron y decayeron.Así el poder del dios Set se incrementó con la llegada de los hicsos, quienes lo adoraban junto a la serpiente Apofis. Una batalla similar a la descrita aca­baba de ocurrir, pero en esta ocasión Set había ganado y el Horus actual perdía En esta reciente batalla el rey (el Horus) de nuevo había perdido un ojo antes de morir y lo único que te­nían que hacer era recordar la sabiduría de Isis y no rendirse, aunque hubieran perdido a su dios. El viejo levantó la mano lentamente y señaló con el dedo al sacerdote asesino gritando:”He ahí la manifestación de Set; él nos ayudará a vencer al maligno”.El cuerpo de Seqenenre estaba en condiciones deplorables ya que tenía varios días en su improvisada sepultura, pero los embalsamadores consiguieron prepararlo de acuerdo con el rito Como parte de su castigo Jubelo fue sumergido repetidas veces en leche agria y, bajo el calor del desierto, el líquido en descom­posición le hizo desprender un olor nauseabundo, dándole la marca distintiva del maligno. Cuando llegó el momento de la cere­monia de Osiris para Seqenenre, y de forma simultánea a la de Horus para Kamose, todo estaba listo, sólo que había dos ataú­des en lugar de uno. El primer ataúd con forma humana era espléndido y encajaba a la perfección con los atributos del aro­ma de un rey/dios en tanto que el segundo era totalmente blan­co y no tenía ninguna inscripción.Al inicio de las ceremonias, Jubelo, con su olor nauseabun­do, fue entregado desnudo a los embalsamadores y mientras le sostenían ambas manos, el mismo Kamose, a punto de conver­tirse en Horus, le arrancó los genitales con un certero corte de su cuchillo y los arrojó al suelo. Jubelo, entre grandes quejidos, fue envuelto con vendajes de momia de los pies hacia arriba. Se le permitió cubrir con sus manos la herida que le causaba tanta agonía, para mostrar a los presentes la gravedad de la injuria proferida a ese ser malvado. Por último los vendajes alcanzaron la cabeza de Jubelo y los embalsamadores los enrollaron con fuerza alrededor de su cara hasta que estuvo cubierto casi por completo. Tan pronto como lo soltaron y colocaron en su ataúd, el condenado movió la cabeza hacia atrás y abrió la boca en un intento por respirar a través de los sofocantes vendajes. Murió poco después de que fuera sellada la tapa de su ataúd.Jubelo pagó con creces su traición. El nuevo sumo sacerdote advirtió a Kamose sobre la necesi­dad de inventar nuevos secretos que reemplazaran a los auténti­cos, que habían desaparecido para siempre con la muerte de su padre. Se diseñó una nueva ceremonia en la que se resucitaba al nuevo rey de una muerte figurada para sustituir el antiguo mé­todo, y se crearon nuevas palabras mágicas para ascenderlo a la condición de Horus. La nueva ceremonia relataba la historia de la muerte del último rey del primer Egipto y cómo con el nuevo rey surgió una nación renacida. El cuerpo de Jubelo viajó al Rei­no de los Muertos con Seqenenre para que la batalla continuara, Set (en la forma de Jubelo) sin testículos y el nuevo Osiris, como el primer Horus, sin un ojo. Los sacerdotes habían arreglado todo con gran habilidad para que la batalla pudiera continuar en donde se había quedado, al principio de los tiempos. La gue­rra aún estaba lejos de terminar.Kamose envió una advertencia muy evidente a Apofis cuan­do eligió el nombre del trono, Wadj-kheper-re, que significa “el florecimiento es la manifestación de Ra”. En otras palabras: fa­llaste, no tengo problemas con los secretos reales.Al igual que Kamose, su reino se levantó de una muerte figu­rativa. Pronto comenzó el periodo que ahora llamamos el Nue­vo Reino y Egipto volvió a ser un país orgulloso. 

La evidencia física

Admitimos que la historia que hemos relatado tiene parte de ficción, en gran medida para apoyar lo que creemos que suce­dió hace tantos años. Sin embargo, las únicas partes que añadi­mos al relatar la historia son los pequeños detalles que enlazan los hechos esenciales que descubrimos.Utilizamos evidencias bíblicas para establecer una relación en­tre José y sus hermanos, pero al joven sacerdote, al que llamamos Jubelo, lo descubrimos al escudriñar a conciencia los registros del antiguo Egipto. Apenas podíamos creer en nuestra buena suerte cuando nos encontramos con los restos de un hombre joven que había intrigado a los egiptólogos por más de cien añosAdemás, de todas las momias halladas en Egipto había dos que sobresalían por ser inusuales Seqenenre es especial por ser el único rey que tuvo un final violento, y otro cuerpo que se distinguía por razones más radicales Buscando información so­bre todas las momias registradas, de inmediato nos llamaron la atención los detalles de los extraños restos de un hombre joven que en vida tuvo una estatura superior a los 1.70 m. Las fotogra­fías de la momia sin sus vendajes originales fueron sorprenden­tes: su apariencia revelaba una extrema agonía en la cara y los detalles de su sepultura, no tenían precedentes. El cuerpo no rué embalsamado, ya que no presentaba ninguna incisión y to­dos los órganos internos estaban en su lugar. A este individuo no se le momificó en el estricto sentido de la palabra, sólo se le envolvió de manera normal. Era extraño que no se hubiera he­cho antes ningún intento por fijar el ángulo de la cabeza o com­poner los rasgos faciales y el efecto inicial es el de un hombre emitiendo un terrible y largo grito Los brazos no están a los lados del cuerpo ni cruzados en el pecho como es usual, sino estirados hacia abajo con las manos ahuecadas cubriendo, aun­que casi sin tocar, la región púbica. Debajo de las manos hay un espacio en el que deberían estar los genitales a este hombre lo habían castrado (véanse las figuras 10,11 y 12).Su cabello rizado está cubierto de una materia parecida al queso, que sugería ser el resultado de baños sucesivos en leche agria con el propósito de provocarle malos olores; los demonios de la oscuridad tienen un sentido del olfato muy desarrollado y reconocerían a los de su propia especie. Los dientes se encuentran en buenas condiciones y las orejas le fueron perforadas, lo que sugiere un alto linaje. La momia fue hallada en un ataúd de cedro pintado de blanco que no llevaba ninguna inscripción, lo cual ha­cía imposible su identificación, pero los expertos consideran que debió ser algún noble o miembro del sacerdocio. Es difícil señalar una fecha precisa pero todo parece indicar que pertenece a la Octava Dinastía, que comenzó poco después de la muerte de Seqenenre Tao. Una pista importante que se pasó por alto tiene que ver con las arrugas formadas en la piel de la cara, las cuales son bastante inusuales, pero que también aparecen en otra momia la deAhmose-Inhapi, ¡viuda de Seqenenre! Se piensa que son conse­cuencia de un vendaje demasiado apretado, y este rasgo común sugiere que la misma persona hizo ambos vendajes. Nuestros diagramas ilustran cómo la forma de las arrugas sugieren que el joven sacerdote estaba vivo cuando fue envuelto y sepultado. Este cadáver no identificado no ha despertado mucho interés entre los egiptólogos, quienes por lo general concentran su atención en las momias de los famosos; sin embargo, se piensa desde hace tiempo que este cuerpo sin embalsamar muestra señales claras de haber estado vivo al momento de su entierro.La fecha oficial estimada de la aparición del Nuevo Reino es muy cercana al periodo de nuestro estudio y empezamos a cuestionarnos si la momia del hombre joven se descubrió en el arca de Tebas, por lo que podría haber una conexión con el rey asesinado. Pronto establecimos que había sido hallada por Emil Brugsch en 1881, no sólo enTebas sino en el escondite real en Deir al Bahri… justo al lado de SeqenenreTao.No era la tumba original de ninguno de los dos, pero lo más probable es que hayan sido trasladados del lugar al mismo tiempo en una fecha posterior.A medida que las posibilidades de coincidencia se evapora­ron, supimos con certeza que no sólo habíamos encontrado a Hiram Abif, sino que también descubrimos las circunstancias del asesinato e identificamos a uno de los asesinos, tres mil qui­nientos años después del suceso. Nos sentíamos como todos los detectives cuando resuelven un caso difícil: esa noche bebimos varias copas de champaña.El desafortunado Jubelo, sin embargo, nunca pudo escapar a la presencia de su víctima. El joven sacerdote ahora está en el Museo del Cairo, catalogado con el número 61023, junto con Seqenenre Tao, catálogo 61051. 

La evidencia masónica

Cuando terminamos la celebración del descubrimiento del ase­sinato de Seqenenre, consideramos nuestro siguiente paso. Re­gresamos al ritual masónico en busca de otra pista en la recons­trucción de los secretos de los reyes. La historia completa de Seqenenre y sus asesinos es al mismo tiempo la historia del Egipto renacido y la de Hiram Abif. Las dos son una y la misma; la Biblia llena algunas áreas en blanco y los restos humanos proporcio­nan evidencias irrefutables, a pesar de la brecha de tres mil qui­nientos años. Empero, advertimos que la evidencia masónica iba más allá.Chris volvió su atención a las palabras secretas utilizadas en la ceremonia del Tercer Grado que representa la investidura a la jerarquía de Maestro Masón. Las palabras se murmuran al oído del hermano recién resucitado y nunca se pronuncian en voz alta. Parece que son sólo jerigonza. Estas palabras son muy simi­lares en estructura y suenan como si estuvieran compuestas por una hilera de sílabas muy cortas al estilo de los antiguos egipcios Chris las separó por sílabas y después de un rato, sorprendido, se levantó de su asiento y observó con los ojos muy abiertos que los sonidos pronunciados en la logia tenían sentido; és­tos son:Ma’at-neb-men-aa, Ma’at-ba-aa Los lectores francmasones reconocerán estas palabras pero se asombrarán al saber que son egipcio antiguo puro. Sus significa­do nos quitó el aliento.Grande es el establecido Maestro de la Francmasonería, Grande es el espíritu de la Francmasonería Hemos traducido Ma’at como francmasonería porque no hay una sola palabra moderna cercana al complejo significado origi­nal, que transmitía un compendio de ideas alrededor de “la ver­dad, la justicia, la honradez, la armonía y la rectitud moral, sim­bolizadas por la pureza de los derechos y erguidos cimientos de un templo”. Ma’at era, como vimos antes, una actitud ante la vida que combinaba los tres valores más importantes de la hu­manidad: el conocimiento de la ciencia, la belleza del arte y la espiritualidad de la teología. Ésa es la ciencia de la masoneríaLas otras traducciones son íntegras y se hicieron palabra por palabra.Hemos reconstruido estas palabras en jeroglíficos para de­mostrar su origen egipcio, aunque dudamos que alguna vez fue­ran escritas en otra lengua antes que en este libro. La pregunta que teníamos que plantearnos era cómo sobrevi­vieron intactas estas palabras a través de un periodo tan largo. Creemos que estas pronunciaciones escaparon de cualquier tra­ducción a otras lenguas más modernas —cananeo, arameo,fran­cés e inglés— porque se consideran palabras mágicas cuyo en­cantamiento lograba que la reencarnación del nuevo candidato fuera más que simbólica. Es probable que su significado original ya se hubiera perdido en tiempos de Salomón.Volviendo a los inicios del Nuevo Reino, podíamos sentir el poder de estas palabras al imaginarnos a Kamose erigido pri­mer candidato tras la muerte de su padre, Hiram Abif. La traduc­ción es: el rey ha muerto, larga vida al rey. El candidato recién resucitado es el espíritu de Ma’at (francmasonería) sobrevivien­do a la muerte de quienes fallecieron antesEste encantamiento fosilizado nos dio la evidencia más po­derosa para apoyar nuestra tesis. Si alguien quiere cuestionar ahora que Seqenenre era Hiram Abif, tendrá que explicar por qué la ceremonia de la masonería moderna contiene dos versos de egipcio antiguo puro justo en medio del ritual.Desde hace mucho tiempo los antropólogos afirman que la información se transmite a las siguientes generaciones mediante rituales tribales sin que los exponentes conozcan qué están transmitiendo. De hecho, es bastante aceptado que la mejor forma de transmitir ideas sin que se distorsionen es mediante la gente que no entiende lo que dice. Un buen ejemplo puede | verse en la manera en que las rimas de los niños sobreviven con  mayor perfección que las viejas historias escritas y embelleci­das por bien intencionados mejoradores. Por ejemplo, muchos niños ingleses todavía cantan “Eenie, meenie, minie, mo”, una rima basada en el sistema de numeración anterior a la ocupa­ción romana en Gran Bretaña, e incluso a los celtas. Sobrevivió intacta dos o tres mil años y si la dejamos, podría durar otros tantos.   Dos largas tradiciones orales y un periodo de hibernación bajo el templo de Herodes trasmitió intacto el antiguo conjuro egipcio concerniente al Ma’at.Este descubrimiento nos dio argumentos para apoyar nues­tras tesis y cualquiera que dude de que Seqenenre fue Hiram Abif tendría que explicar por qué la ceremonia masónica mo­derna contiene dos líneas en egipcio antiguo puro en medio del ritual. Creemos que al traducir estos sonidos al español las posi­bilidades estarían en nuestra contra un millón a uno. Pero como la traduccción implica un significado concreto y relevante de­bemos arriesgarnos.Encontramos que abundan otras conexiones con la franc­masonería cuando estudiamos la estructura sacerdotal y militar del Nuevo Reino Egipcio; la descripción de sus funciones re­cuerda de inmediato el lenguaje masónico.El Primer Profeta de la Reina Hatshepsut también era cono­cido como Supervisor de Obras y el Primer Profeta de Ptah era el Maestro Artesano o el Maestro Artífice. Sabíamos que la maso­nería no pudo copiar estas descripciones porque, como ya se­ñalamos, no hubo forma de traducir el egipcio hasta mucho tiem­po después de la fundación de la masonería.Cuanto más buscábamos, más conexiones surgían. En el an­tiguo Egipto un hombre servía en el templo relacionado con el dios de su oficio.Thoth, el dios de la luna, estaba asociado con los arquitectos y escribas y más tarde se convirtió en objeto de interés de los primeros francmasones. También encontramos vínculos con los esenios, fundadores de la Iglesia de Jerusalén, pues los sacerdotes egipcios sólo usaban túnicas blancas y pasa­ban largos periodos limpiándose y purificándose. Se abstenían de las relaciones sexuales, estaban circuncisos y tenían tabúes sobre ciertos alimentos,incluidos los mariscos. Utilizaban el agua casi de manera bautismal y el incienso para limpiar sus ropas Las costumbres de los esenios eran, en efecto, muy antiguas.Pensábamos que habíamos obtenido todo lo que se podía esperar de esta sección de nuestra investigación, pero Robert tuvo una ocurrencia. El ritual masónico se refiere a Hiram Abif como el Hijo de la Viuda, lo cual nunca tuvo una explicación, sin embargo, de pronto surgieron dos interpretaciones interconectadas. En la leyenda egipcia, el primer Horus fue concebido después de la muerte de su padre; por lo tanto, su madre ya era viuda. Parecía lógico que todos aquellos que se convirtieran en Horus, es decir los reyes de Egipto, se autodescribirían como Hijos de la Viuda, un título muy apropiado para Kamose, hijo de la viuda Ahmose-Inhapi, esposa de Seqenenre Tao II. 

Seqenenre Tao el Valiente

Ahora podemos estar seguros de que el relato de Hiram Abif es histórico y no simbólico, como la mayoría de los masones (in­cluso nosotros en un principio) creían.Antes nos parecía que la historia ritualizada se inventó para iluminar aspectos simbóli­cos específicos, pero era a la inversa: el simbolismo se había extraído de la realidad. El evento marca un punto de partida de extrema importancia en la teología egipcia, cuando los secretos del culto de la estrella y la magia de la coronación se perdieron para siempre. Los antiguos egipcios reconocieron algo muy espe­cial acerca del rey Seqenenre, que murió alrededor de los treinta años de edad, ya que se le dio el nombre de “el Valiente” en las narraciones que se refieren a él. Debido a la brutal naturaleza de sus lesiones algunos observadores han especulado que murió en batalla con los hicsos, aunque muchos están de acuerdo en que es probable que haya sido asesinado. La teoría de la batalla ignora acotaciones que muestran que hasta el reino de Kamose hubo paz con los hicsos, y si Seqenenre hubiera muerto como un héroe, los registros egipcios no ocultarían la forma de su muerte. Es obvio que se consideraba que murió como un héroe por alguna otra ra­zón más inusual que la de haber guiado a sus tropas en batalla.Creíamos con firmeza que este título le fue conferido por resistirse a revelar los más grandes secretos de los Dos Territo­rios, aun enfrentando la muerte. Ciertamente la muerte de Seqenenre-el-Valiente permitió que Egipto volviera a obtener su libertad, ya queTebas se preparó para la guerra contra los hicsos en venganza de su malvado asesinato. El hijo de Seqenenre, el rey Kamose, con el tiempo infligió sendas derrotas a los perver­sos asiáticos y pronto los hicsos fueron expulsados de Menfis. Las mujeres del último rey hicso, Apepi II, sucesor de Apofis, vivieron la aterrorizante experiencia de ver a la flota tebana, dirigida por un general con el nombre de Aahmas, navegar río arriba por el Canal Pat’etku hasta las mismas murallas de la capi­tal de los hicsos,Avaris. Finalmente fueron expulsados por com­pleto de Egipto por el hermano menor y sucesor de Kamose, Ahmose, quien los persiguió de regreso a Jerusalén Se dice que no menos de doscientas cuarenta mil familias, incapaces de es­capar por el mar, se abrieron paso por los desiertos del Sinaí y Nagev Resulta extraño que la ruta que eligieron fuera conocida como Wat Hor, el Camino de Horus.En conclusión, el mayor drama que sufrió Tebas a finales de la primera mitad del segundo milenio antes de Cristo fue un punto crucial en la historia egipcia; era un recorrido de la bata­lla entre el bien y el mal que creó al país dos mil años antes. El Antiguo Reino de Egipto había nacido, crecido, madurado, enve­jecido y muerto a manos del malvado Set, quien esta vez lanzó a sus seguidores sobre el pueblo como una plaga. Egipto, como el mismo Osiris, había muerto temporalmente. Después de este periodo de muerte, Amón-Ra libró una batalla con el antiguo dios de la serpiente, la fuerza de la oscuridad, Apofis,quien tomó la forma de un rey hicso.Tal vez percibiendo que Egipto estaba a punto de resucitar, Apofis trató en vano de adueñarse de los secretos de Osiris. Falló debido a la valentía de Seqenenre Tao, quien murió antes de traicionar aquellos grandes secretos. Él era el rey que se había extraviado porque su cuerpo se encon­tró demasiado tarde como para permitirle resucitar en persona, y porque los secretos de Osiris murieron con él.A partir de aque­llos tiempos, los secretos originales sobre cómo Isis levantó a Osiris han sido reemplazados por secretos sustitutos y ningún rey de Egipto volvió jamás a unirse a las estrellas.Desde entonces los gobernantes de Egipto no fueron reyes; se volvieron simples faraones, palabra que proviene del egipcio Per-aa, un eufemismo para decir rey que significa gran casa, de forma similar a como en Estados Unidos suelen referirse a sus poderes como la Casa Blanca en vez de decir la palabra presi­dente. El derecho divino absoluto del individuo se perdió para siempre. No sólo se había perdido un rey, sino todos los demás.A pesar de la pérdida de los secretos, la resurrección de Egipto fue muy exitosa y el Nuevo Reino se convirtió en el último gran periodo de los egipcios. La muerte y resurrección derivaron en un renacimiento que trajo nueva fuerza y vigor a la nación entera. Las preguntas restantes que necesitábamos responder para confirmar por completo el vínculo entre Hiram Abif y Seqenenre Tao eran: ¿por qué Seqenenre es recordado como constructor? y, ¿cómo se asoció con el templo del rey Salomón? La primera era directa: Seqenenre fue el protector más grande de Ma at, el principio de verdad y justicia que está representado como la construcción de los cimientos cuadrados y rectos de un templo. En lo que respecta a la segunda, más adelante señalaremos que los israelitas tenían acceso directo a esta dramática historia, y que se usaba en la casa real de David para proporcionarles una estructura de secretos reales que la nueva monarquía no poseía. Cuando llegó el momento de escribir esta leyenda, los judíos cambiaron su origen egipcio y se lo atribuyeron al momento más grande en la historia de su propia nación; la construcción del Templo del Rey Salomón. El héroe de la historia judía no podía ser el rey porque la historia de Salomón era bien conoci­da, así que crearon un papel que era casi tan importante, el cons­tructor del gran templo. Los secretos de la construcción y su sabiduría eran entendidos por todos, por lo que no pudo haber una mejor resurrección para Seqenenre-el-Valiente.Un origen egipcio para Hiram Abif resolvía otro problema. Cuando nos dimos cuenta de que nuestro personaje central, Hiram Abif, no adoraba a Jehová sino al dios del sol Ra, que signi­fica literalmente el Más Alto, pudimos entender el significado del mediodía como el tiempo supremo de adoración. Hoy día los francmasones se reúnen de manera simbólica al mediodía con el fundamento de que la francmasonería es una organiza­ción mundial y que por tanto el sol siempre está en el meridia­no frente a la francmasonería. La referencia masónica a Dios como el más alto es entonces una descripción de Ra, el dios sol en su última posición, el cénit de los cielos al mediodía Además, de nada sirve que la Biblia nos diga que antes de que los israeli­tas adoptaran el nombre de Jehová se referían al dios de nues­tros padres como el elion, una traducción cananea de “dios, el más alto”. Esto refuerza el vínculo entre la historia egipcia origi­nal y la adoptada por los israelitas.Dimos con otra pieza significativa, aunque circunstancial, que concierne al reyTuthmosis III quien, como recordarán, fue he­cho rey al ser elegido por el dios en el templo, al descender de su arca.Tuthmosis III fue el cuarto rey después de la salida de los hicsos; al conocer los aspectos principales de su vida sabe­mos que los secretos de la religión basada en la estrella y las obras de Osiris y Horus ya se habían perdido. El hecho de que tuviera que sustentar su reclamo al trono por medio de la histo­ria del arca demuestra que no se sentía con el derecho divino a gobernar en forma clara y absoluta, en contraste con los reyes anteriores. Pero el hecho de que haya sido usurpado por otros revelaba su falta de divinidad.Tuthmosis II murió sin procrear un heredero legítimo con su esposa y media hermana Hatshepsut y un hijo nacido de la rela­ción con una concubina había tomado el trono, pero no pudo con­vertirse en un nuevo Horus mediante la técnica secreta de corona­ción. Al principio el joven Tuthmosis ni no tuvo dificultades para establecer su parentesco, pero los acontecimientos se desarrolla­ron de forma diferente. Los antiguos jeroglíficos muestran cómo Hatshepsut abandonó su posición subordinada para reclamar un estatus similar al deTuthmosis,y posteriormente consiguió conver­tirse en la primera mujer en tener el derecho de progenie divina del dios Amón-Ra.Tuthmosis in fue enviado a entrenamiento mili­tar para asegurar que no hubiera confusiones en cuanto a quién estaba al mando. Como la mayoría de las mujeres que alcanzan la cima, ella fue una persona inmensamente poderosa que logró gran­des cosas. Su impresionante templo mortuorio en la orilla oeste del Nilo sobrevive en la actualidad como uno de los más sorprenden­tes y hermosos edificios de todos los tiempos.Sin duda la noble muerte de Seqenenre Tao marcó la resu­rrección de la civilización más grande del mundo y el punto en el que los verdaderos secretos del linaje real de Egipto se per­dieron para siempre. Los secretos sustitutos se crearon para pro­veer a los futuros faraones y a sus consejeros más cercanos un necesario rito de ascensión, pero el derecho absoluto a gober­nar otorgado por los secretos originales no continuó con los nuevos misterios.Nuestro éxito en la búsqueda proseguía, y Robert planteó la siguiente pregunta: ya que las respuestas acuden con facilidad y en forma repetida, ¿es posible que estemos comenzando a ver lo que queremos ver? Decidimos que debíamos hacer una revisión exacta de nuestros hallazgos y las evidencias acumuladas, y una vez que observamos con frialdad cada eslabón de la cadena de nuestra teo­ría, nos sentimos más seguros que nunca de que nos encontrába­mos frente a hechos históricos verdaderos, y de que lo descubierto producía semejante continuidad porque era verdad.Nuestro próximo reto consistía en entender cómo la leyen­da de un rey egipcio asesinado por protoisraelitas se transfor­mó en un acontecimiento decisivo en la historia de la nueva nación de los judíos. Sabíamos ahora que era necesario aclarar las circunstancias de la leyenda más importante en la historia del pueblo judío: el profeta Moisés.  
CONCLUSIÓNEnfocarnos en el periodo de los hicsos durante el antiguo Egip­to produjo resultados más allá de nuestras expectativas. Sabía­mos ya quién fue Hiram Abif,y además localizamos su cuerpo y el de uno de sus asesinos.Vimos el papel de Egipto en la historia de los judíos y fue obvio, gracias a la Biblia, que hubo muchos cambios de actitud hacia los hebreos por parte de los egipcios. Pero lo más interesante es lo que la Biblia no dice: no se hacen referencias al periodo de la invasión de los hicsos a Egipto, pero una investigación más exhaustiva nos permitió fijar una fecha al periodo de los hicsos casi con exactitud gracias a los datos del Antiguo Testamento.Un estudio más cuidadoso del libro del Génesis nos permi­tió deducir que Abraham era contemporáneo de la invasión de los hicsos y en realidad sospechamos que él mismo pudo haber sido un hicso, término que significa príncipe del desierto. El último protojudío con influencia en Egipto fue José y, si compa­ramos con cuidado las evidencias bíblicas y las históricas, en­contramos quejóse era visir de Apofis, el rey invasor que estuvo involucrado en la mayoría de las batallas por la supremacía con el rey de Tebas, SeqenenreTao II. Este último era heredero de los rituales de los antiguos secretos egipcios de coronación y con­siderado por derecho divino como el verdadero Horus. Apofis ocupó el trono egipcio pero nunca fue informado de los secre­tos de la coronación.Encontramos una referencia en el Génesis 49:6 con respec­to al asesinato de un hombre por los hermanos de José mientras trataban de sacarle un secreto por la fuerza, y descubrimos que la momia de Seqenenre muestra con claridad que fue asesi­nado por tres golpes en la cabeza y que no se le conservó de inmediato. Esto encajaba con exactitud con todos los hechos que conocíamos de la historia de Hiram Abif. A medida que avanzó la investigación, averiguamos que junto a Seqenenre se sepultó vivo a un joven sacerdote. Utilizando las pruebas de las muestras de los vendajes de las momias, comprobamos que este cuerpo databa exactamente del mismo periodo que Seqenenre Con toda esta evidencia y nuestros conocimientos sobra la his­toria masónica, pudimos reconstruir la historia del asesinato de Seqenenre y cómo afectó a la caída de los hicsos.Como ya teníamos datos acerca del asesinato de Hiram Abif, ahora por fin podíamos entender el significado de las que pala­bras susurradas al oído en la Ceremonia de Ascensión Masónica, las cuales tradujimos fonéticamente al egipcio antiguo y que incluso en español tenían sentido:”Grande es el establecido Maes­tro de la Francmasonería, Grande es el espíritu de la Francmason­ería”. Por fin había un vínculo firme con la francmasonería moderna. Dos palabras que eran inútiles y sin significado, que sobrevivieron sólo porque el ritual masónico se aprende de me­moria y con base en la repetición.Una vez establecido claramente el vínculo entre Seqenenre y la historia de Hiram Abif, nos enfrentábamos a una brecha de casi mil quinientos años para llegar al único grupo que pudo ocultar la información que los templarios hallaron. Ahora ten­dríamos que rastrear el desarrollo del judaismo hasta el floreci­miento de los esenios, y nuestra conexión con Egipto debía empezar desde Moisés.         Notas1   WKeHer,TheBibleasHistory.2   Peake’s Commentary on the Bible.3   IanWilson, The Exodus Enigma.4   Peter Clayton, Chronicle ofthe Pharaohs. 
Capítulo 9 El nacimiento del judaismo 

Moisés, el que otorga la Ley

Nuestra tarea consistía en continuar investigando hacia adelan te en el tiempo, paso por paso, para ver si encontrábamos algu­na ceremonia de estilo masónico que vinculara al Nuevo Reino Egipcio con el tiempo de Jesús. Esto iba a ser algo difícil porque nuestra única fuente de información era el Antiguo Testamento, pero al menos contábamos con nuestro ritual masónico para ayudarnos en la interpretación.Por fortuna la Biblia no se equivoca en cuanto a la idea de que la nación judía se inició con un hombre y existen muy pocas dudas sobre la existencia real de ese individuo llamado Moisés, y su relación con algún tipo de éxodo de los asiáticos esclaviza­dos en Egipto. Después de la expulsión de los hicsos,los semitas de todo tipo, incluidos los habiru, han de haber sido impopula­res, y esto explicaría por qué los egipcios, que por lo general eran amistosos, decidieron repentinamente esclavizar a muchos o quizá a todos aquellos que permanecieron en el país durante la década de 1560 a 1550 a\C. Se han encontrado inscripciones que datan de los siglos xv y xvi a.C. que detallan a estos esclavos habiru y sus trabajos forzados.1 Uno de ellos describe cómo las masas de ese pueblo fueron forzadas a trabajar en minas de tur­quesas, algo muy peligroso y desagradable ya que no contaban con ventilación porque las antorchas al descubierto consumían casi todo el oxígeno. Nos interesó encontrar que esas minas estaban a poca distancia de la montaña de Jehová, el Monte Sinaí, ubicado al sur de la cordillera de la Península del Sinaí. Nos preguntamos si era esto una coincidencia, o ¿pudo ser que la esca­patoria de los esclavos habiru ocurrió precisamente allí y no en Egipto?Encontramos documentos que indican que aquellos prime­ros judíos hablaban el lenguaje de Canaán, adoraban deidades egipcias y edificaron monumentos para los dioses Osiris, Ptah y Hathor, lo cual no coincide con la imagen popular de los nobles y esclavizados seguidores de Jehová que deseaban con vehe­mencia ser conducidos a Jerusalén por “el dios de sus padres”.2La historia de Moisés es contada repetidas veces a cada niño judío y cristiano, por lo que en la edad adulta se recuerda como un hecho histórico probado, incluso si se descartan los elemen­tos exagerados, como la división del Mar Rojo, entre otros Es difícil ubicar con exactitud cuándo ocurrieron estos sucesos, pero la opinión más común en la antigüedad era que Moisés condujo a su pueblo fuera de Egipto durante el reinado de Ramsés II, lo cual los situaría entre los años 1290 y 1224 a.C. Sin embargo, existen muchas pruebas recientes que los ubican en fechas anteriores, muy cercanas a la expulsión de los hicsos Pero, antes de explorar las cuestiones sobre la fecha exacta, es importante considerar lo que sabemos sobre el hombre llama­do Moisés y lo que nos dice la Biblia sobre los israelitas y su nuevo dios.Encontramos que el nombre de Moisés en sí mismo es muy revelador. De manera extraña, la Biblia Romana Católica Douai revela a sus lectores que dicho nombre en egipcio quiere decir “salvado de las aguas”, cuando en realidad significa “nacido de” Ese nombre requería de un prefijo, parecido aTothmoses (naci­do de Toth), Ramsés (nacido de Ra) o Amenmosis (nacido de Amón) En tanto que el elemento moses se deletrea de forma apenas distinta que en español, todos ellos significan lo mismo y parece probable que el propio Moisés o un escriba posterior haya eliminado el nombre de algún dios egipcio al inicio de su nombre. Es lo mismo que si uno elimina la parte “Donald” del nombre completo de un escocés, dejándolo solo con Mac, en lugar de MacDonald.La definición católica romana puede ser incorrecta; sin em­bargo, sí existe una verdad histórica en esa idea, ya que el nom­bre completo de Moisés podría ser “nacido del Nilo”, en cuyo caso pudo ser nombrado Hapymoses lo que se expresaría con jeroglíficos de la siguiente manera:  El nombre Moisés es inusual puesto que representa una de las pocas palabras del antiguo Egipto que aún hoy son populares; en su versión hebrea es Moshe y en su forma arábiga, es Musa Los egipcios siguen llamando al Monte del Sinaí Jubal Musa, que quiere decir la Montaña de Moisés. En la actualidad es casi im­posible conocer qué tanto de la narración sobre Moisés en el Antiguo Testamento es histórica y qué parte es pura invención romántica. De acuerdo con el Libro del Éxodo, el faraón dio instrucciones para que todos los niños israelitas fueran lanza­dos al Nilo. Esto es poco creíble como suceso histórico, ya que tal decreto bárbaro no coincide con el concepto de Ma’at, que era muy valorado por los egipcios. De tal forma, cualquier fa­raón que diera esa orden, renunciaba directamente a la vida después de la muerte cuando se pesara su corazón. Además, en términos prácticos hubiera sido muy desagradable y poco salu­dable tener miles de cuerpos podridos flotando sobre el río, ya que éste era un recurso vital para la población.El Antiguo Testamento narra que la madre de Moisés estaba decidida a no dejar morir a su hijo, de manera que lo escondió entre los cáñamos a orillas del Nilo, dentro de una canasta barni­zada con brea, donde fue hallado por la hija del faraón. Desde hace mucho tiempo se ha observado que este episodio es casi idéntico al de Sargón I, el rey que gobernó Babilonia y Sumeria cientos de años antes que Moisés. Una rápida comparación de­muestra claramente las semejanzas: Sargón                                                                       MoisésLa madre que por otro                                               .una mujer levita…me cambió, tambiénme concibió;en secreto me parió.                                                   concibió y parió un hijo… lo mantuvo                                                                                  escondido tres meses, pero no pudo                                                                                  hacerlo más.  Me colocó en un canasto de juncos                           Así que le consiguió una canasta de juncoy con brea selló la tapa.                                                         la hizo a prueba de agua con barro y brea,Me lanzó al río, el cual no me inundó.                         Lo colocó ahí dentro, y luego lo dejó en los cáñamos a orillas del Nilo                             Concluimos que la historia del nacimiento es en definitiva una fic­ción creada en el siglo VI a.C haciendo eco, para el establecimiento de la nación judia, del antiguo tema de la creación surgida de las aguas También fue una forma excelente de justificar cómo pudo un general y miembro de la familia egipcia real convertirse en el padre fundador del pueblo judío.A esto regresaremos en breveNo teníamos dudas de que la historia eran invenciones poste­riores, una de ellas la descripción de la madre de Moisés como una mujer levita; eso fue un intento de situar la historia dentro de un orden que cuadrara con la narración de autores subsecuentes. Los levitas se convirtieron en la tribu sacerdotal y, utilizando la lógica de su tiempo, los escribas razonaron que Moisés seguramente fue un sacerdote y, por ende, un levita. El libro del Éxodo contiene claras indicaciones de ser una mezcla de tres versiones orales de la historia tradicional sobre la salida de Egipto, en donde existe una confusión sobre cuál es el personaje principal, si Moisés o Aarón, incluso el nombre de la montaña donde Moisés se encontró con Jehová varía entre Monte Sinaí y Monte Horeb.Debíamos tener en cuenta a cada momento que los autores de los primeros libros del Antiguo Testamento escribieron le­yendas tribales de un pasado muy distante; la más antigua tenía literalmente miles de años, e incluso las más recientes, como la de David y Salomón que ocurrieron varios cientos de años an­tes. La idea general de los hechos supuestos estaba clara pero falta­ban los detalles históricos. Los huecos se cubrieron con diferentes historias relatadas por distintos autores, que dependían de sus opi­niones políticas y su visión del mundo. Los expertos han podido desentrañar todas las autorías y las clasificaron de manera muy sim­ple en J, E, D y P Con los actuales sistemas de información e inves­tigación histórica, podemos detectar que muchos relatos fueron producto de la invención. Por ejemplo, estos autores describen a los camellos como bestias de carga y el uso de monedas en los tiempos de Isaac y José, cuando nada de eso ocurrió sino hasta mucho después. Otro error significativo es la descripción en la que Abraham evitó el sur de Israel por ser territorio de los filisteos, cuando sabemos que éstos no llegaron a ese lugar sino mucho tiempo después de que los israelitas abandonaran Egipto.Si el Libro del Éxodo mencionara en forma clara la hija de qué faraón encontró al bebé Moisés, las cosas hubieran sido más sencillas, pero es claro que ni los mismos autores tenían idea de quién fue.Deducimos que sólo existen tres razones básicas para expli­car la pertenencia de Moisés a la familia real egipcia:1.  Era asiático o habiru de nacimiento y fue adoptado por la familia desde niño, tal y como lo sugiere el Antiguo Testa­mento. Se sabe que los egipcios adoptaban niños de países vecinos para que, una vez que se convirtieran en adultos, pudieran influir en su pueblo para que tuvieran una opinión favorable de los egipcios. En principio esto parecía poco pro­bable ya que se trataba de una época muy cercana al periodo hicso cuando los habiru fueron esclavizados.2.  Pertenecía a las clases altas egipcias y, ya convertido en adulto y después de cometer un asesinato, se hizo prófu­go de la justicia. Así conoció y adoptó a los habiru, tam­bién proscritos, como sus seguidores.3.  Era un joven general semita del ejército del último rey hicso y fue expulsado de Egipto al desierto junto al resto de las hordas asiáticas una vez que la monarquía de Tebas recuperó el control. Más tarde regresó para liberar a los esclavos habiru. Esto situaría la historia de Moisés en un tiempo anterior más allá de lo que jamás se haya conside­rado, pero no hay razón alguna por la que no pudiera haber sido así, ya que se tiene la certeza de que Moisés fue general en el ejército de un faraón desconocido La tercera opción es atractiva, pero inicialmente no encontra­mos suficiente evidencia para épocas tan lejanas. Es más, para aprender los secretos de los egipcios, Moisés tenía que estar involucrado con el faraón auténtico y no con un impostor hicso Por lo tanto, aceptamos que la verdad se puede encontrar en alguno de los dos primeros argumentos. En ambos casos la ver­sión bíblica de los acontecimientos es ampliamente aceptada Para nuestros propósitos decidimos no dedicar mucho tiempo a conocer las circunstancias exactas de la forma en que Moisés llegó a liderar a aquellos primeros israelitas, es suficiente acep­tar que un miembro de la corte egipcia de extremado alto nivel se convirtió en el líder de algunas de las tribus que más tarde se­rían la nación de los judíosEn los Hechos de los Apóstoles 7 22 se dice queY fue enseñado Moisés en toda la sabiduría de los egipcios Los israelitas que escribieron todo esto acerca de Moisés mu­chos años después no tenían un motivo claro para inventar su cercanía con los opositores de sus antepasados y es claro que creían que había sido investido con grandes secretos, de hecho, con todos los secretos. En el periodo de la relación de Moisés con la familia real egipcia, el Nuevo Reino estaría establecido y los secretos sustitutos habrían reemplazado los secretos originales de Osiris. Como miembro principal de la corte del faraón, Moi­sés debió ser instruido con los principios de la resurrección descritos en la leyenda de SeqenenreTao y su valiente sacrificio, que reemplazaron a los misterios originales perdidos Este ritual familiarizaría al joven Moisés con los secretos de la coronación del rey, la expresión más alta del poder, cuya sola posesión era un sello de realeza. Esto ha de haberle causado una profunda impresión ya que se llevó la historia consigo, de manera que ésta se convirtió paulatinamente en el ritual secreto para la co­ronación de los reyes del nuevo país de IsraelDebido a que la ceremonia era secreta y se transmitía sólo a un selecto grupo de importantes judíos,la historia del rey que se extra­vió pasó a ser parte de la línea de sucesión real de David sin sufrir muchos cambios. Los detalles del Éxodo eran parte de una historia de menor nivel a la que todos tenían acceso, en la que la verdad y la ficción se fundieron hasta que quedó muy poco de la primeraCualquiera que fuera el camino elegido, la narración bíblica demuestra que el grupo dirigido por Moisés fue influenciado por Egipto y que la adoración a las deidades egipcias era una práctica común. El hecho de que Moisés recibiera los Diez Man­damientos en unas tablillas de piedra era absolutamente nece­sario para establecer el nuevo estado. Cada rey debía recibir su estatuto real de parte de los dioses como una prueba de su ca­pacidad de liderazgo y de la existencia de un fundamento para la ley y el orden en la nueva sociedad.Estas tablillas sólo podrían haber sido escritas con jeroglífi­cos egipcios, ya que Moisés no hubiera entendido otro tipo de escritura. Debido a que hoy día nos apoyamos en la palabra es­crita de manera cotidiana, es difícil entender cómo se apreciaba un escrito en el segundo milenio a.C. La idea de que se materia­lizaran los mensajes a través de marcas inscritas en una tablilla de piedra sorprendía a la gente ordinaria y sólo los escribas po­dían hacer hablar a las piedras; eran considerados poseedores de grandes poderes mágicos. Esto se aprecia con facilidad cuan­do uno descubre que los egipcios llamaban a los jeroglíficos las Palabras de Dios, un término que sería utilizado en la Biblia con frecuencia. 

El dios de la guerra de las montañas del Sinaí

Al leer la narración del Éxodo en forma objetiva quedamos ho­rrorizados. La visión que se grabó en nuestras mentes debida a la educación cristiana que recibimos de niños se invirtió con rapidez. En vez de leer sobre un pueblo noble y grande que ganaba su libertad y que encontraba su tierra prometida, leímos un catálogo sobre antiguos demonios, traición, asesinatos masi­vos, vandalismo y grandes hurtos. Fue la afirmación más vergon­zosa imaginable sobre el origen de una nación nueva.La historia de Moisés inicia con un asesinato. Él ve cómo un egipcio le pega a un habiru y, al asegurarse de que nadie está mirando, mata al egipcio: el primero de miles de asesinatos que este otrora soldado cometería. Por desgracia el crimen fue pre­senciado por otros habiru, quienes reportaron el incidente a los egipcios, así que Moisés se convirtió en un hombre perseguido. Se dio a la fuga, con dirección al este rumbo al Sinaí, donde fue admitido por los midianitas (también llamados kenitas) y donde se casó con la hija del rey, Zipporah.Aquí se le introdujo al dios de las tribus midianitas, el dios de las tormentas y la guerra, cuyo símbolo —un motivo en for­ma de crucifijo plasmado en las frentes de los seguidores— más tarde se conocería como la Marca de Jehová. Este dios que vivía en las montañas proveyó la inspiración y el tema central para el Dios de los judíos después de que Moisés sostuvo conversacio­nes con Él en el Monte HorebLos dioses rara vez surgen de la nada; por lo general se desa­rrollan de manera natural y pasan por una metamorfosis mientras absorben las cualidades que les son otorgadas por otras deida­des El primer encuentro registrado entre el Dios de los judíos y los cristianos parece ser extrañamente frío y amenazador Cuan­do Moisés le pidió que se identificara y preguntó Su nombre, quiso obtener ventaja, pero no resultó Sabía, gracias a su forma­ción egipcia, que los dioses no siempre eran superiores a los humanos y que si un hombre podía averiguar el nombre de un dios entonces tendría poder sobre él En Egipto cada dios conta­ba con una variedad de denominaciones que iban del nombre más común a aquellos cada vez más restringidos, pero su desig­nación fundamental no era revelada a hombre alguno o a otro dios. Si Moisés hubiera recibido una respuesta a su pregunta, habría conseguido esclavizar al diosLa teología y la magia siempre fueron conceptos por completo semejantes hasta tiempos relativamente recientes, cuando se ha logrado trazar una línea imaginaria entre las dos mitades del misti­cismo primitivo El concepto del dios de los israelitas, que vive en su arca, no es muy diferente del concepto del genio que habita en su botella concediendo los deseos de sus amos, ambos dan rien­da suelta a actividades como volar por los aires, dividir mares ente­ros y lanzar bolas de fuego que surcan el cielo, en general ignoran­do todas las leyes de la naturaleza Hoy mantenemos una frágil se­paración entre las narraciones de las Mil y una noches y las de la Biblia, pero no hay lugar a dudas de que comparten un origen co­mún. Esto será muy difícil de aceptar para mucha gente, pero si tomamos en cuenta lo que la Biblia señala de manera textual, en­tonces la figura del creador, el cual es denominado por el mundo occidental con el nombre de Dios, tuvo sus inicios como un humil­de genio que sobrevivía utilizando su talento en las montañas del noreste de África y el sudeste de Asia. Temeroso por su independencia, el dios midianita rechazó la pregunta de Moisés en cuanto a su nombre y trató de estable­cer su importancia al decirle que se quitara los zapatos y se mantuviera a distancia por estar pisando suelo santo El Libro del Éxodo nos dice que la respuesta que Dios dio en cuanto a la pregunta sobre Su nombre fue Ehyeh asher ehyeh Esto suele traducirse como “yo soy el que soy” pero en el len­guaje de los autores, conlleva mayor importancia y podrá más bien significar algo como: ¡Ocúpate de tus propios asuntos’ Los nombres Yahvé o Jehová son pronunciaciones modernas de la descripción hebrea de Dios que es YHWH (el idioma hebreo no tiene vocales). No era el nombre del dios, más bien fue un título adoptado de la respuesta “yo soy”.De acuerdo con la narración de la Biblia, Moisés regresó a Egipto tiempo después para liberar a las diversas bandas de asiá­ticos, llamados habirus por los egipcios, de la esclavitud, supues­tamente valiéndose de los poderes de suymw/genio/dios de la tormenta para traer la miseria y la muerte a los infortunados egipcios. Se nos dice que seiscientos mil israelitas iniciaron un viaje que duró cuarenta años, pero resulta claro para cualquier observador inteligente que un éxodo de tal magnitud sólo pudo haber involucrado a una fracción de dicha cifra. No existe rastro alguno de un suceso así en la historia egipcia, y de haber sido algo de la escala en que lo narra la Biblia, también lo sería para los egipcios. Si el grupo tenía esa cantidad de personas, repre­sentaría la cuarta parte de la población total de Egipto, y dado el efecto que esta migración habría causado en los requerimien­tos de alimento y de abasto laboral, los egipcios ciertamente hubieran registrado su impacto social.Sin embargo, cualquiera que haya sido la cifra, Moisés llevó a su pueblo al Sinaí de regreso al campamento midianita, donde saludó a su suegro, quien a su vez dio la bienvenida a los israeli­tas y ofreció a Moisés sabios consejos. El profeta entonces regre­só a la montaña sagrada para reunirse con el dios que aún vivía ahí. El dios de la tormenta, que habitaba en una nube negra, dijo a Moisés que si alguno de esos israelitas o sus animales llegaban a poner un pie en la montaña o sólo la tocaban, él los mataría atravesándolos con una descarga o los apedrearía. El nuevo dios informó a sus nuevos seguidores que requería que lo adoraran de otra manera o cobraría venganza no sólo contra quienes no lo hicieran, sino contra sus hijos, nietos y el resto de su descen­dencia. Exigió además que los israelitas le hicieran regalos de oro, plata, linos finos, pieles de tejón y madera de acacia y que construyeran un arca completamente revestida de oro para que él la pudiera habitar. Esta arca era del modelo egipcio clásico con querubines egipcios en lo alto, los cuales hoy día son acep­tados en todo el mundo como un par de esfinges aladas, esto es, leones alados con cabeza de humanos (véase la figura 6).No creemos que este dios haya causado una gran impresión a la mayoría de los israelitas, ya que éstos hicieron un becerro de oro en cuanto Moisés subió la montaña para hablar con Jehová. Lo más probable es que esa efigie fuera una representación del dios egipcio Apis, lo que enfureció al nuevo dios, el cual instru­yó a Moisés para que ordenara a sus sacerdotes ejecutar a cuantos pecadores fuera posible; se relata que murieron tres mil israelitas.  

Y los muros se derribaron

En tanto que los israelitas se desplazaban hacia su tierra prome­tida, sólo existía un obstáculo entre ellos y el logro de su come­tido: la población local. Pero Jehová los llevaría a la victoria so­bre los campesinos de Canaán.El libro del Deuteronomio (versión Douai), en sus capítulos 2 y 3, narra cómo sucedieron los hechos cuando los elegidos de Dios amenazaron la ciudad estado de Canaán: Y Sehon vino a encontrarnos con toda su gente para combatir en Jasa Y Dios Nuestro Señor lo trajo hasta nosotros y lo matamos junto sus hijos y su pueblo.Y tomamos todas sus ciudades al mismo tiempo, dando muer­te a sus habitantes, hombres, mujeres y niños No dejamos nada de ellos.Excepto el ganado que se repartió entre aquellos que se lo llevaron; y los botines que nos llevamos de las ciudadesDesde Aroer, que está ubicado en la ribera del torrente Arnon, un poblado del valle a la altura de Galaad No hubo pueblo o ciudad que se nos escapara de las manos: Dios nuestro Señor nos los entregó todos.. Entonces volvimos por el camino de Basan: y Og, el rey de Basan, vino a nuestro encuentro con su pueblo para luchar en Edari en nuestra contra.Y el Señor me dijo: no le temas: porque está rendido en tus manos, junto con toda su gente y sus tierras.Y tú le harás lo que le hiciste a Seehon, rey de los amorreos, quien vivía en Hesebon.Así Dios nuestro Señor entregó a Og, también rey de Basan, en nuestras manos.Y los destruimos totalmente:Acabando con todas sus ciudades al mismo tiempo. No hubo poblado que se nos escapara: sesenta ciudades, todo el territorio de Argob y el reino de Og en Basan.Todas las ciudades estaban resguardadas con muros muy al­tos y con pórticos y barras: además de los innumerables pueblos que carecían de muros.Y los destruimos por completo, como lo hicimos con Seehon, el rey de Hesebon: destruyendo cada ciudad, hombre, mujer y niño. Pero el ganado y el botín de las ciudades lo tomamos para noso­tros. Los pasajes no describen batallas sino masacres en las que cada hombre, mujer y niño, al igual que ovejas, bueyes y asnos, fue­ron muertos con la espada.El Antiguo Testamento contiene aún más pasajes de este tipo de violencia. Además, Jehová le recuerda a Su pueblo que él es todopoderoso y está dispuesto a castigar con ferocidad a aque­llos que no lo adoren y vivan conforme a Su Palabra. En el Deuteronomio 8:19-20 se da la siguiente advertencia: Mas si llegares a olvidarte de Jehová tu Dios y anduvieres en pos  de dioses ajenos, y les sirvieres y a ellos te inclinares, yo lo afirmo  hoy contra vosotros, que de cierto pereceréis.Como las naciones que Jehová destruirá delante de vosotros,  así pereceréis, por cuanto no habréis atendido a la voz de Jehová  vuestro Dios. Quienquiera que haya sido Moisés en realidad, se convirtió en asesino en Egipto y pasó el resto de su vida asesinando grandes cantidades de gente, tanto extraña como aquella que puso su con­fianza en él. Encontramos difícil reconciliar al hombre y a su visión sobre su Dios, con el Dios de los judíos y cristianos de hoy.Para nosotros esta disparidad prueba la idea de que Dios no es un ente estático, sino un foco social que crece y evoluciona conforme se entremezcla con otros dioses, desarrollándose len­tamente en una figura líder idealizada que refleja la moral y las necesidades de entonces. No se trata tanto de que Dios haya hecho al hombre a Su imagen y semejanza, sino de que el hom­bre, en forma continua, recrea a Dios a su imagen y semejanza.  

La fecha del Éxodo

En la actualidad algunos investigadores piensan que las batallas sangrientas narradas en el Antiguo Testamento son exageradas y que la llegada de los israelitas representó más bien una absor­ción gradual de la sociedad cananea, que su cruento reemplazo. Sin embargo, en exploraciones arqueológicas recientes, se ha descubierto evidencia de una gran cantidad de ciudades y po­blados destruidos qué ubican el cálculo del Éxodo durante la última mitad de la Edad de Bronce. Tal suposición ubicaría al Éxodo en algún punto de un lapso de cien años entre la expul­sión de los hicsos y mediados del siglo xv a.C. Esto incrementa ampliamente la probabilidad de que Moisés fuera adoptado por la familia real egipcia poco después de que el pueblo de Tebas recuperara el control del país.Pensamos que los conocimientos que adquirió en Egipto le otorgaron la percepción y la capacidad de crear a su propio dios y establecer una nueva nación frente a grandes dificulta­des. Sus métodos inhumanos pudieron ser la única manera de lograr el éxito. Hay bastante evidencia de que hubo una fuerte influencia egipcia en los sucesos del Éxodo, desde el diseño del Arca de la Alianza hasta tablas de jeroglíficos dadas a Moisés por Jehová; y pensamos que es lógico suponer que los secretos de Seqenenre sobre la ceremonia de resurrección fueron también tomados de Egipto. Es claro que Moisés trató a su pueblo como personas de mentalidad sencilla y de hecho debieron ser poco sofisticados comparados con su líder quien era, como sabemos, diestro con los secretos de los egipcios.  

David y Salomón

Las tribus de Israel existieron de manera independiente por al­gunos cientos de años durante un periodo conocido como de los Jueces. Estos personajes no eran figuras judiciales o magis­teriales sino que eran héroes identificados por el pueblo como salvadores.La idea aceptada por lo general de que las doce tribus de Israel estuvieron involucradas en el Éxodo es falsa; en la actualidad se cree que sólo dos o tres de ellas llegaron de esa manera a su desti­no. En el Periodo de los Jueces las tribus de Simeón y Levi fueron virtualmente exterminadas y la principal tribu de Judá apenas co­menzaba a ser reconocida como parte de los israelitas.Poco a poco el grupo de la tribu nómada habiru se convirtió en la nación hebrea de israelitas y dejaron sus días de errantes para volverse campesinos y artesanos. Los pobladores que no fueron asesinados durante la invasión enseñaron a los recién llegados las destrezas que habían desarrollado en miles de años de agricultura.El libro más viejo del Antiguo Testamento es el Canto de Deborah,el cual relata que existía cooperación entre algunas de las tribus siempre que enfrentaban a un enemigo común, en este caso los filisteos.Aquellas tribus que no proveían soldados para la batalla eran reprendidas. El papel de los jueces era distin­to del reinado, ya que cada judicatura obtenía un poder local sobre una o varias tribus a las que dotaban de liderazgo político o económico, a través de alianzas voluntarias. En resumen, los reyes eran elegidos divinos pero los jueces no.Pero, no todos los jueces eran iguales. Uno de los héroes más antiguos fue el guerrero Jerubbaal quien más tarde cambió su nombre por el de Gedeón. (Su nombre original era cananeo, honrando al dios Baal, lo que tal vez ilustra que en esos tiempos Jehová no estaba tan atrincherado como nos lo hacen creer los autores del Antiguo Testamento). A Gedeón se le ofreció reinar sobre Israel pero él declinó afirmando que Jehová era el rey de todos ellos; sin embargo, es claro que sustentaba una posición especial y debe ser visto como un heredero de Moisés.Pese a que Gedeón declinó el cargo de rey, su autoridad pro­venía en forma directa de Moisés y ciertamente sobrepasaba la de otros jueces. Fundó un centro ceremonial en Ophrah donde hizo un objeto de culto conocido como ephod que era una es­pecie de arca, lo cual sugiere que poseía otro dios. Como hom­bre de influencia y poder, Gedeón tenía un harén (posiblemen­te con vírgenes midianitas capturadas) y se dice que llegó a tener setenta hijos; el preferido de ellos era Abimelech, nombre que ha sugerido a muchos investigadores bíblicos la existencia de una creciente ideología monárquica. Se toma como evidencia que Gedeón sí aceptó el reinado pero, lo haya hecho o no, su hijo sí trascendió su condición de juez y se convirtió en rey. En las excavaciones del templo erigido a su memoria, conocido como Baal-berith, se encontró un migdal o templo fortificado con muros de cinco metros de espesor, y en algunas secciones del portón se hallaron bases para columnas sagradas.3Ésta fue una generación posterior a Moisés y, algo importante, cientos de años anterior a la muerte de Salomón; sin embargo, se encontraron dos columnas sagradas a cada lado de la puerta de un templo que perteneció al primer rey de los judíos. Las instruccio­nes sobre el significado de las columnas y la ceremonia relaciona­da con ellas, sólo pudieron ser reveladas a Abimelech por parte de Moisés a través de Gedeón. Nos parece razonable reconocer que la ceremonia de resurrección, basada en la historia de Seqenenre, pu­do ser utilizada por el grupo de la familia real, pues quizá no hayan conocido otro ritual de coronación que el que Moisés aprendió en Egipto. Las columnas mismas representarían el vínculo existente entre Dios y la estabilidad del nuevo estado.Por desgracia para Abimelech, la estabilidad no duró mucho. Su frágil reinado pronto se derrumbó y poco tiempo después perdió la vida en una batalla contra los habitantes de la ciudad de Tebas, que se negaban a cooperar. Por lo tanto, el periodo de los jueces continuó, pero el conocimiento de los secretos de la casa real y la ceremonia de coronación se mantuvieron vivos por la línea sucesoria de los jueces de Gedeón.A lo largo de ese periodo Jerusalén fue un pueblo que per­maneció en manos de sus antiguos fundadores, los jebusitas y el centro religioso y político de los israelitas era la ciudad de Shiloh, a unos treinta y cinco kilómetros al norte. Las excavaciones han mostrado que la ciudad fue destruida alrededor de 1050 a.C., en la guerra entre los israelitas y los filisteos. Este suceso fue presenciado por Samuel, quien era un importante e influyente juez, así como profeta y sacerdote.La guerra entre israelitas y filisteos quedó registrada en la narración bíblica de Sansón, nazarita (hombre santo) de inmen­sa fuerza física que aniquiló a tres mil filisteos al derribar las co­lumnas de su templo, lo cual creemos es una metáfora para indicar que minó su estabilidad nacional.Fue Samuel quien convirtió en rey al benjamín, Saúl, en una ceremonia de unción privada En la Biblia no se explica cómo es que Samuel sabía hacer esto y, claro está, no hay una descrip­ción de la ceremonia misma. Parece ser que la relación entre Samuel y Saúl era la de poderes idénticos como sacerdote y rey, las dos columnas de una sociedad exitosa unidos para producir estabilidad. Esta relación se volvió muy tensa cuando Saúl reali­zó un sacrificio en Gilgal sin que Samuel pudiera otorgar los beneficios de su ministerio, y más adelante, una vez que Saúl se negó a destruir el harén del derrotado Amalekites, Samuel deci­dió romper esa unión.Pronto surgió un nuevo candidato, esta vez de la tribu de Judá, de mayor población que la pequeña tribu de Benjamín. Su nombre era David, provenía del pequeño poblado de Belén y era, en todos los sentidos, un hombre con grandes dotes, prime­ro como miembro de la corte, después como soldado y, por últi­mo, como hombre de Estado. La leyenda de la derrota de Goliat suele aceptarse como verdadera, pero no fue David quien mató al gigante Gitite, sino otro hombre de Belén llamado Elhanan,4 el hijo de Jaareoregim.5La atribución de la hazaña a David fue un intento posterior de presentarlo como un joven pastor sencillo que no estaba acostumbrado a la guerra, pero, de hecho, toda su vida fue un gran soldado.Saúl vio en David una amenaza e intentó eliminarlo, pero fue el propio Saúl quien perdió la vida y Samuel creó a su segun­do rey. Es poco conocido que cuando David huía de Saúl, estuvo al servicio de los filisteos en contra de los israelitas; una activi­dad extraña para alguien que fundó la línea principal en la his­toria de IsraelDavid se convirtió en rey de Israel alrededor de 1000 a C y por primera vez unió de verdad a las tribus en un solo puebloEsto tuvo un parecido asombroso al papel que jugaban los re­yes de Egipto, en el sentido de que Israel también se componía de dos territorios, uno al norte y otro al sur, unidos por un solo gobernante Durante los primeros siete años David gobernó desde Hebrón, en el territorio sur de Judá, pero su logro más importante fue conquistar Jerusalén, creando una nueva capital que se ubicaba en el centro de las dos mitades del reino Aquí se mandó construir un palacio, y transportó la cámara que alojaba el Arca de la Alianza y su altar al sitio donde propuso construir un templo para JehováDavid formó un ejército bien entrenado, en su mayoría com­puesto por mercenarios extranjeros, con el cual derrotó a los filisteos quienes aún mantenían en la región algunas ciudades bajo su dominio; por fin conseguía el control de los territorios que iban desde el Eufrates hasta el Golfo de Aqaba. Parecía que la paz se había asegurado cuando David estableció un tratado con Hiram, rey de Tiro, pero el comportamiento desordenado de David y su familia trajeron consigo mucha inestabilidad.Los acontecimientos son dignos de una película épica de Hollywood: David se enamoró de Bathsheba y asesinó a su es­poso Uriah. El hijo de David, el príncipe heredero al trono, Amnón, fue asesinado por su hermano Absalón después de haber viola­do a su propia medio hermana Tamar, y Absalón intentó tomar el reino de su padre por la fuerza. Después de lo que llegó a ser una guerra civil, David conservó su reino y Absalón perdió la vida colgado de un árbol.Todas estas distracciones impidieron que David construyera el templo destinado a albergar a su Dios, Jehová. Poco tiempo después David se encontraba en su lecho de muerte y el herede­ro a la corona, Adonijah, fue investido rey. Pero, antes de que la festividad de la coronación terminara, otro hijo de Bathsheba, llamado Salomón, fue ungido rey por Zadok, con la colabora­ción de David. La ceremonia de Salomón fue considerada autén­tica y no pasó mucho tiempo antes de que el nuevo rey se des­hiciera de su hermano y sus seguidores por si decidían desafiar­lo de nuevo.Salomón estuvo rodeado de grandeza y bajo su gobierno Is­rael alcanzó alturas jamás logradas. Se casó con la hija del faraón y como dote le fue dada la estratégica ciudad de Gezer en la frontera egipcia; realizó obras de construcción por todo el país, pero lo más importante de todo fue que construyó la casa de Jehová, el templo sagrado por el que se le recuerda más Como mencionamos, el templo fue una obra relativamente menor pero a pesar de eso, se inauguró en forma suntuosa. Ubicado en un lugar céntrico, en la cima de una colina, con la puerta orientada hacia el sol naciente, y como se localizaba más o menos sobre la línea divisoria de ambos territorios, uno al norte y el otro al sur, las columnas de la puerta se erguían representando la armonía y el balance del reino unificado Era una reconstrucción del con­cepto egipcio de estabilidad política por medio de la unidadBoaz, la columna de la izquierda, se situaba en el sur, repre­sentaba el territorio de Judá y simbolizaba la fortaleza; Jachin estaba al norte; representaba el territorio de Israel y simboliza­ba el establecimiento; y cuando se unían por medio del dintel de Jehová, ambas columnas proveían estabilidad. Al igual que en el antiguo Egipto, mientras los territorios estuvieran unidos por las columnas adecuadas, la estabilidad política perduraría. Este concepto fue copiado por completo de los egipcios, indicando que la estructura de la monarquía y teología israelitas aún no perdían sus antiguos orígenes.Todo esto debía pagarse y como casi toda la tecnología era extranjera —Hiram, rey de Tiro, proveyó la fuerza de trabajo es­pecializada y la mayor parte de la materia prima—, esto repre­sentó un gran gasto para el frágil reino, y Salomón comenzó a quedarse sin dinero, teniendo que vender muchas ciudades para poder liquidar las deudas La población tuvo que soportar traba­jos forzados, pues se les enviaba en grupos de diez mil hombres, por turnos de un mes, al Líbano para trabajar para Hiram, rey de Tiro. El reino fue dividido en doce regiones, y cada una de ellas era responsable de pagar impuestos al palacio durante un mes del año. Los niveles de impuestos aumentaron cada vez más y los subditos de Salomón comenzaron a perder el entusiasmo por el deseo de grandeza de su reyPese a la forma en que los futuros autores de la Biblia prefi­rieron verlo, existen evidencias de que el interés por Jehová siempre fue muy reducido, y que la mayoría del pueblo conside­raba a otros dioses merecedores de la misma estima, si no es que más. Para muchos Jehová era sólo el dios de la guerra, útil durante tiempos de combate pero una figura de mediana tras­cendencia en comparación con el resto de los dioses. Los nom­bres que se les daba a los israelitas notables a través de los tiempos muestran una gran veneración hacia Baal; de tal forma que el adorador más ferviente de Jehová no podría afirmar en la actua­lidad que los judíos de ese periodo creían en un solo dios.Lo mismo sucedió con Salomón quien, a finales de su reinado, se dedicó a la adoración de otros dioses, lo cual causó indigna­ción entre un gran número de sectas, en particular los sacerdo­tes del Templo de Jerusalén. Después se pensó que la maldad de Salomón fue perdonada por Jehová por respeto a su padre David. En resumen, desde los tiempos de Moisés hasta Salomón, Jehová no parece haber impresionado mucho a su pueblo elegido. Cuan­do Salomón, famoso por su sabiduría, murió, el país no sólo estaba en bancarrota, también había perdido a su Dios.El hijo de Salomón, Rehoboam, fue educado para creer en el poder de su reino, y aunque se le advirtió de la necesidad de asumir una posición conciliatoria con los agraviados del norte, quienes no lo reconocían como rey, continuó exigiéndoles co­operación. Esta actitud provocó que la unidad de los Dos Terri­torios se rompiera drásticamente y que el reino del norte de Israel no tuviera ya nada que ver con Judá, a la que veía como la fuente de sus problemas.Hagamos un recuento de lo que hemos aprendido sobre los israelitas de ese periodo. Las aspiraciones de la nueva nación de convertirse en una civilización importante se basaron en una teología a medias, trabajos forzados y dinero prestado. Como todo proyecto mal preparado, éste fracasó, pero dejó una pro­funda huella grabada en los corazones y mentes de futuras genera­ciones, las cuales completaron de manera retrospectiva aquella teología y lucharon por restituir la efímera gloria que marcó el nacimiento de un nuevo pueblo con un dios y un destino. Esta pretensión jamás llegó a cumplirse, pero sí logró una grandeza más allá de cualquier medida.Mientras tanto, los secretos de la ceremonia de iniciación a través de la resurrección, y la rectitud moral, basada en los prin­cipios de la construcción del templo, fueron transmitidos por la jerarquía real. Esto no era un concepto abstracto copiado de la historia egipcia traído por Moisés, sino que se había transformado en real, tan real como su templo en Jerusalén que conte­nía el Arca y a su Dios.Durante esta etapa, no encontramos en nuestros estudios alguna referencia al asesinato del constructor del Templo del Rey Salomón. Sin embargo, reconocimos una posible evidencia que apoyaba nuestra hipótesis relativa a las dos columnas y su conexión con la ceremonia de resurrección de Seqenenre Tao, que fue llevada a Israel por Moisés y se convirtió en el secreto de la Casa Real de Israel.Nuestra siguiente tarea era identificar el momento en que el nombre de Seqenenre Tao fue sustituido por el de Hiram Abif, para poder comprender cómo pudieron subsistir estos secretos y por fin resurgir mediante las acciones de un hombre llamado Jesucris­to. Era necesario también investigar en profundidad la siguiente etapa en la historia de la nación judía, para saber cómo debe interpretarse el Nuevo Testamento a la luz de nuestros hallazgos. CONCLUSIÓNLa historia del nacimiento de Moisés resultó estar basada en una leyenda sumeria y pensamos que fue una manera de justificar el hecho de que un importante general miembro de la familia real egipcia pudiera convertirse en el padre de la nación judía. Está­bamos bastante seguros de que Moisés conocía los secretos de Seqenenre Tao, ya sustituidos, y estaba familiarizado con la his­toria de las dos columnas; que usaba esos secretos para estable­cer un nuevo ritual de coronación real frente a sus subditos. Esto dio a los judíos, que entonces carecían de país y una cultu­ra, una identidad y un ritual secreto que transmitieron a través de la línea sucesoria de David. Fue también Moisés quien adop­tó a Jehová, el turbulento dios de la tormenta, identificado con el símbolo tau, originalmente conocido como la Marca de Jehová. Cuando estableció contacto con su nuevo Dios, Moisés regresó a Egipto, donde había sido perseguido por un asesinato, para dirigir el viaje a otras tierras de un grupo de nabinas. El viaje de los judíos al territorio de Canaán es narrado por la Biblia como un proceso continuo de masacres a la población nativa.Una vez establecida la religión de Jehová, su pueblo, los is­raelitas, fueron gobernados por una sucesión de jueces, comenzando con Josué, famoso líder de la batalla de Jericó Siguieron la tradición otros jueces, pero las evidencias arqueológicas y bíblicas muestran que el símbolo de las dos columnas fue utili­zado por Abimelech, hijo de Gedeón6 y Sansón el nazanta Esto indicaba, según nuestros razonamientos, que los secretos egip­cios de Moisés fueron utilizados continuamente por los líderes de los israelitasEl profeta Samuel ungió a Saúl como el primer rey de los judíos, y éste, a su vez, fue sucedido por David, quien consiguió grandes hazañas alrededor del año 1000 a C David unió los rei­nos de Judá e Israel y estableció una nueva capital en el centro de los Dos Territorios Su hijo Salomón construyó el primer tem­plo en Jerusalén con dos columnas que representaban la unifi­cación de los dos reinos y que formaban un portal orientado hacia el este, la columna colocada al norte simboliza a Israel y la opuesta representa a Judá Las dos columnas se ubicaban en el pórtico del templo, mostrando con ello que la monarquía is­raelita aún contenía raíces y rituales egipcios Salomón murió dejando a su pueblo en la pobreza, pero legó los secretos de la ceremonia de iniciación a través de la resurrección y de la recti­tud moral, con base en los principios de la construcción de un templo que debían ser transmitidos por la jerarquía realPara entonces, no teníamos dudas de que habíamos encon­trado el modelo secreto adoptado para la construcción del esta­do judío, pero aún no había referencia alguna sobre el asesinato del constructor del Templo de Salomón y necesitábamos averi­guar cómo y en qué momento Seqenenre Tao se convirtió en Hiram Abif       Notas1   Werner Keller, The Bible as Htstory2  Peake’s Commentary on the Btble3  Ibtd4  2 Samuel 21 195  Peake’s Commentary on the Bible6  Ibtd      
Capítulo 10Mil años de lucha

 
 
La nación judía en sus inicios

La muerte del rey Salomón ocurrió exactamente mil años antes de que el último y más famoso pretendiente al título de Rey de los Judíos muriera a manos de los romanos.Para los judíos éste fue un milenio plagado de dolor, lucha y derrota, pero nunca de rendición. También se caracterizó como un periodo de búsqueda desesperada de una identidad racial y el deseo de establecer un marco teológico y social que pudiera considerarse propio. Contaban con la antigua leyenda de un padre fundador llamado Abraham y la de un legislador de nom­bre Moisés, y con poco más que equivaliese a tener una cultura Los primeros reyes judíos transmitían una herencia vacía de sig­nificado. David, que erróneamente caracterizó a un matón de gigantes, les dio un modelo a seguir en la esperada victoria con­tra sus poderosos vecinos, y Salomón, a pesar de sus pequeños logros y su mal protagonismo, llegó a ser el centro del orgullo nacional. Sin embargo, no fue un hombre el que gradualmente vino a resumir la búsqueda de propósito y autoestima, sino un templo pequeño e insignificante mandado a construir por Salomón para el dios de la guerra Jehová.Como ya hemos visto, después de la muerte de Salomón los dos territorios de los judíos se dividieron de nuevo, ocupando Israel la región del norte y Judá la del sur. Ambos tuvieron un desarrollo diferente de acuerdo con sus respectivas perspecti­vas al respecto, lo que muy pronto los llevó a la guerra y al enfrentamiento En el reino del norte, el asesinato de sus reyes casi se convirtió en el deporte nacional y en los siglos siguien­tes la guerra, el homicidio y la traición fueron la norma. Quizá el individuo más infame de ese tiempo fue Jehú, un general que llegó al poder al asesinar personalmente a Jehoram, rey de Is­rael. Después mató a Ahaziah de Judá, quien por desgracia esta­ba de visita en el norte, y ordenó que la infortunada Jezabel fuera pisoteada por los caballos de tal forma que sólo se encon­traron su cráneo, pies y palmas de las manos para ser enterra­dos. Se ultimó a unos ciento doce posibles opositores más y se cercó y masacró a los adoradores de Baal que se encontraban en el territorio. Se nos dice que Dios estuvo muy complacido con estas nobles acciones (2 Reyes 10 30). Y Jehová dijo a Jehú por cuanto has bien ejecutado lo correcto delante de mis ojos, e hiciste a la casa de Acab conforme a todo lo que estaba en mi corazón, tus hijos se sentarán sobre el trono de Israel hasta la cuarta generación. El reino sureño de Judá siguió siendo gobernado por Jerusalén y el contraste con Israel al norte no pudo haber sido mayor Judá logró mantener una auténtica estabilidad durante casi tres siglos y medio después de la división. El linaje de David continuó reinando durante más de cuatrocientos años, un fuerte contras­te con los ocho cambios revolucionarios de dinastías en Israel tan sólo en los primeros dos siglosLa pregunta que debíamos plantearnos era: ¿por qué corrieron una suerte tan diferente las dos partes de un estado tan nuevo?Es posible que la geografía tenga algo que ver con esto El reino de Judá del sur se situaba a cierta distancia de la ruta principal este-oeste y el acceso a su territorio era más difícil para invasores extranjeros; esto le daba un sentimiento de seguridad nacional mayor que la que pudiera esperar disfrutar el reino del norte. Sin embargo, sospechamos con fundamento que la razón principal de la continuación de la línea real de David por un periodo considerable se debía a la cohesión provista por el derecho divino para reinar conferido por medio de una ceremonia mística y secreta. Tal como se consideró que los primeros reyes de Egipto habían recibido el poder de los dioses, así también se consideraba que los descendientes de elegidos de Jehová y que la alianza tan importante entre el dios y su pueblo era la continuidad de su realeza. Sentíamos que si nuestras suposiciones eran correctas, la familia real y su séquito pudieron ser unificados por medio de su pertenencia al grupo poseedor del secreto (la logia), y cuan­do ascendían al candidato elegido a la categoría de rey, era poco probable una insurrección debido al poder que este grupo de control sustentaba.La importancia central del rey de Judá se demostraba duran­te los rituales de Año Nuevo, que se basaban en modelos egip­cios y babilonios. Algunos de los actos rituales más importantes tenían el propósito de asegurar que el rey continuara gobernando, siendo uno de los ejemplos la recreación que efectuaba el rey del triunfo en la batalla de las fuerzas de la luz contra las fuerzas de la oscuridad y el caos.1 El rey y sus sacerdotes cantaban entonces el Enuma Elish, la historia que cuenta cómo Tiamat, el dragón del caos, fue vencido para así permitir que la creación pudiera tener lugar. Este ritual puede compararse con el ritual egipcio del hipopótamo (del que ya se habló en el capítulo 8), el cual reafirmaba el antiguo y sagrado derecho de gobernar.El papel del rey como titular de la alianza le daba la respon­sabilidad por el bienestar de su pueblo y cualquier catástrofe a escala nacional sería atribuida al hecho de que el rey se había extralimitado frente a Jehová, o bien había permitido que sus subditos lo ofendieran de alguna manera.  El exilio en BabiloniaEl reino del norte de Israel había luchado de principio a fin y acabó por venirse abajo en 721 a.C. cuando fue invadido por los asirios. Judá perduró un siglo y medio más. El 15 y 16 de marzo de 597 a.C. el gran rey babilonio Nabucodonosor tomó Jerusalén, capturó al rey y nombró a un nuevo rey títere llamado Zedekiah. El verdadero rey, Jehoiachin, fue enviado al exilio jun­to con su corte y con los intelectuales del país, con el propósito de impedir que los que se quedaban pensaran siquiera en rebe­larse contra sus nuevos gobernantes.Aunque la Biblia nos proporciona varias cifras, es muy pro­bable que más de tres mil personas fueran llevadas a Babilonia; en unas tablillas cuneiformes con listas de pagos halladas en Babilonia relativas a raciones de aceite y grano para los cautivos, se nombra específicamente al rey Jehoiachin y a sus cinco hijos como los destinatarios.El hecho de que Jehoaichin no haya sido ejecutado hizo creer a muchos judíos que algún día le permitirían regresar a su país, y existen pruebas que indican la probabilidad de que las inten­ciones originales de Nabucodonosor eran ésas precisamente. El nuevo rey títere no fue tan dócil como los babilonios pensaron y estuvo tentado a ponerse de parte de los enemigos de Babilonia, los egipcios, para así liberar a Judá. Al principio siguió los conse­jos que le daban los vencedores y no les causó dificultades. Por desgracia, las presiones en su corte a favor de los egipcios forza­ron una rebelión en 589 a.C, lo que obligó a Nabucodonosor a atacar las ciudades de Judá, iniciando el sitio de Jerusalén el siguiente mes de enero Zedekiah sabía que en esa ocasión no habría misericordia y se defendió durante dos años y medio, pero, a pesar de un intento de las fuerzas egipcias de alejar a los babilonios, la ciudad fue tomada en julio de 586 a.C. Jerusalén y su templo fueron devastados.Zedekiah fue llevado ante Nabucodonosor a Riblah, en Babilonia, donde se le obligó a presenciar la muerte de sus hijos, y mientras miraba aterrorizado le arrancaron los ojos. Con esta última terrible visión cauterizada en su mente, se le condujo encadenado, a Babilonia. De acuerdo con Jeremías (52.29), unas ochocientas treinta y dos personas más fueron condenadas al exilio por ese entonces.Los exiliados de Judá sentirían admiración por Babilonia como un lugar maravilloso. Era una ciudad cosmopolita y espléndida, que abarcaba ambas riberas del Eufrates en forma de cuadro y medía, según se cuenta, veinticuatro kilómetros cua­drados. El historiador griego Herodoto visitó la ciudad en el siglo v a.C y describió su grandeza, con cuadrículas de calles perfectamente alineadas y edificios que tenían tres o cuatro pisos de altura Nuestra primera reacción ante tal descripción hizo suponer que el griego exageraba, pero después descubrimos que su afirmación de que las murallas de la ciudad eran tan an­chas que permitían el paso de un carruaje jalado por cuatro caballos fue comprobada por excavaciones recientes. Este apoyo arqueológico que acredita a Herodoto como tes­tigo fidedigno hizo que apreciáramos lo impresionante que era Babilonia. Leímos que dentro de esas murallas gigantescas había grandes parques y entre sus grandiosas construcciones se en­contraba el palacio real con sus famosos jardines colgantes, que eran terrazas piramidales sembradas de árboles e inundadas de flores traídas de todo el mundo conocido. También se encontra­ba la elevada Zigurat de Bel, pirámide escalonada con siete pi­sos en forma de torre, revestidos con los colores del sol, la luna y cinco planetas, y con un templo sobre su cúspide. Esta cons­trucción fue sin lugar a dudas la fuente de inspiración de la leyenda de la Torre de Babel, donde se dice que la humanidad perdió la capacidad de comunicarse entre sí en un mismo idio­ma. Babel era el término sumerio que significa “entrada a dios”, el cual dotaba al sacerdocio babilonio de un vínculo entre los dioses y lo terrenal. Es sorprendente que la Torre de Babel aún exista, aunque es una deforme ruina.La Vereda Procesional que conducía a la gran Puerta de Ishtar haría que los ojos de los exiliados se llenaran de admiración. Era monumental y estaba cubierta de azulejos barnizados de un azul brillante sobre los cuales se podían ver leones, toros y dragones en alto relieve. Estos animales representaban a los dioses de la ciudad, siendo Marduk la deidad dragón más importante entre ellos, seguida por Adad, el dios del cielo en forma de toro, e Ishtar, la diosa del amor y la guerra, simbolizada por un león.Para los sacerdotes y nobles deportados de Jerusalén, esta nueva existencia tuvo que haber sido muy extraña: sentirían gratitud al no ser ejecutados por la espada, y al mismo tiempo, tristeza por la pérdida de sus tierras y su Templo. Aun así, se sintieron impresionados con lo que veían y escuchaban en la ciudad más grande de Mesopotamia, una metrópolis que haría sentir que Jerusalén y su Templo eran muy poca cosa Segura­mente fue un choque cultural similar al que sintieron los inmigrantes judíos provenientes de pequeños poblados euro­peos, cuando llegaban por barco a la ciudad de Nueva York a principios del siglo xx.El tipo de vida en Babilonia les pudo resultar ajeno, pero pronto se dieron cuenta de que su teología les era sorprenden­temente familiar. Sus propias leyendas estaban basadas en sucesos egipcio-cananeos y las de los babilonios derivaban de una antigua fuente sumeria común; los judíos pronto se percataron de que ahora podrían llenarse los vacíos que se encontraban en sus historias tribales sobre la creación y el diluvio.Los dignatarios que fueron desarraigados, que estaban acos­tumbrados a administrar un reino, ahora se encontraban disper­sos en un territorio ajeno, donde con frecuencia se les forzaba a realizar tareas domésticas. Como seres acostumbrados a gober­nar un estado, ahora sólo les quedaba reflexionar sobre las in­justicias de la vida; sin embargo, la gran mayoría de ellos senci­llamente aceptó que la vida era cruel y trató de sacar el mejor partido posible dentro de su mala situación. De hecho, muchas familias judías se integraron por completo al estilo de vida de la gran ciudad, y permanecieron en ella aun después de la termi­nación de su cautiverio.Al contrario de lo que se piensa, los judíos de aquel tiempo no eran monoteístas y aunque vieran a Jehová como el dios espe­cial de su nación, también adoraron a los dioses babilonios una vez que se les deportó a su nuevo hogar. En aquel entonces era normal mostrar respeto al dios o dioses de los países que se visitaban como un acto de prudencia, ya que se consideraba que las deidades tenían poder en sus tierras. La zona de in­fluencia de Jehová era Jerusalén y no hay pruebas de que ni sus seguidores más fervientes hayan construido su propio templo du­rante el cautiverio.Si bien la mayoría de esos judíos se conformaron con su nueva vida, un pequeño grupo de los deportados estaba confor­mado por sacerdotes filósofos y fundamentalistas del Templo de Salomón, a quienes sólo puede describírseles como personas abrumadas por su destino frustrado, y que buscaron racionali­zar su situación tan bien como les fue posible. Se ha aceptado en forma generalizada que fue precisamente ahí, durante el cau­tiverio en Babilonia, donde se escribieron la mayor parte de los cinco libros de la Biblia, una apasionada búsqueda del propósi­to y la herencia de su pueblo. Sirviéndose de la información sobre el inicio del tiempo proporcionada por sus captores, los judíos pudieron reconstruir la forma en que Dios creó el mun­do y la humanidad, así como obtener detalles sobre eventos posteriores, como el Diluvio. Los escritos de estos primeros judíos eran una combinación de fragmentos de hechos históricos precisos, trozos de memo­rias culturales corruptas y mitos tribales, cimentados entre sí por sus propias invenciones originales generadas con el fin de llenar incómodos vacíos históricos. Desde luego, es difícil dis­tinguir cuáles partes pertenecían a qué, pero los investigadores modernos han tenido una gran capacidad para identificar las verdades y ficciones probables, así como para clasificar los estilos e influencias de los autores. Las largas historias han sido analizadas en profundidad por grupos de expertos pero, para nosotros, los pequeños fragmentos de información extraña son los que nos  proporcionan algunas de las claves más importan­tes sobre los orígenesEncontramos la influencia de Sumeria y Egipto en lugares inesperados. Por ejemplo, la figura de Jacob, el padre de José, antecedería a la influencia egipcia, aun cuando existen indicios claros de que los que escribieron sobre él ya veían el mundo tal como era después del Éxodo de Egipto. En el Génesis 28:18 se nos dice que Jacob erigió una columna para comunicar a la Tie­rra con los Cielos en Betel, a unos quince kilómetros al norte de Jerusalén, y más tarde, en el Génesis 31:45, que construyó una segunda columna, posiblemente en Mizpah, que se localizaba en las montañas de Galeed, al este del río Jordán. La identificación de estas columnas evoca fuertemente la teología que Moisés trajo consigo desde los dos reinos del Alto y Bajo Egipto. Es poco probable que alguno de esos pueblos identificados en la Biblia existieran durante los tiempos de Jacob, y cuando uno analiza el significado literal de los nombres de esos poblados, queda claro que fueron creados para cumplir con los requerimientos de la historia. Betel significa casa de Dios, que sugiere un punto de enlace entre el cielo y lo terrenal, y Mizpah significa torre de vigi­lancia, que es un sitio de protección contra las invasiones.La mayoría de los occidentales piensan en los nombres como si fueran etiquetas abstractas y cuando se espera el nacimien­to de un infante, los padres pueden adquirir un libro de nom­bres de donde elegir el que les agrade. Pero a lo largo de la historia en general, los nombres no han sido una designación placentera o popular, sino que han transmitido significados im­portantes. Es muy significativo notar que el desaparecido filólogo semita, John Allegro, descubrió que el nombre Jacob deriva directamente del término sumerio IA-A-GUB, que significa co­lumna o, en forma más literal, piedra erguida.Al escribir la historia de su pueblo, los hebreos dieron a sus personajes más importantes títulos que conferían sentidos especí­ficos, que para los lectores modernos son simples nombres perso­nales. Creemos que los autores del Génesis confirieron una gran importancia al personaje de Jacob, y cuando las escrituras cambian su nombre por el de Israel, esto señala al lector contemporáneo que las columnas del nuevo reino estaban en su sitio y que la nación estaba preparada para tener su propio nombre. Esto era un precedente necesario para el establecimiento de una autén­tica monarquía.  

El profeta del Nuevo Jerusalén

Uno de los personajes más extraños aunque de los más impor­tantes en nuestra reconstrucción del exilio en Babilonia fue el profeta Ezequiel. Su estilo de escribir complicado, repetitivo y casi siempre difícil de comprender ha hecho que muchos ob­servadores concluyan que el hombre estaba loco. El que haya existido o no, el que haya estado sano mentalmente o por com­pleto esquizofrénico, en realidad no es importante porque las escrituras que se le atribuyen, falsas o no, proporcionaron la teología de Qumran, el pueblo que representaba la Iglesia de Jerusalén.2 Ezequiel fue el arquitecto del Templo imaginario o idealizado de Jehová, y podríamos argumentar que era el más importante de todos.Gran parte de los expertos del siglo xx han concluido que estas obras fueron producto de personas que aparecieron mu­cho después, alrededor del año 230 a.C. en adelante. Esto lo colocaría, más o menos, en la fecha de los más antiguos Rollos del Mar Muerto descubiertos en Qumran, que se piensa que datan de entre 187 a.C. a 70 d.C. Si éste es el caso, nuestra tesis no queda afectada, sirviendo sólo para confirmar la inmensa can­tidad de vínculos existentes entre dichos escritos y la comuni­dad qumrana; así que por conveniencia hemos dado por hecho hasta este momento que el libro de Ezequiel fue escrito por un hombre mientras estaba en cautiverio en Babilonia. La caída de Jerusalén y la destrucción del templo fueron de gran significado para Ezequiel, que era un sacerdote del men­cionado templo y un miembro de la élite que fue llevada al exilio en 597 a.C. Las visiones extrañas que tuvo durante su cau­tiverio se centran en aquel acontecimiento. Su esposa murió en vísperas de la destrucción del templo lo que, para el profeta, representaba una señal portentosa. Sin embargo, el desastre no sorprendió a Ezequiel, que lo interpretó como un castigo de Jehová debido a la historia perversa e indigna de Israel origina­da por sus ritos paganos y la adoración de dioses egipcios. La infidelidad a Jehová continuó hasta el momento en que Dios permitió que Israel fuera aplastado por sus enemigos. Pese a lo que Jehová hizo en contra de su pueblo elegido, Israel (los dos reinos) persistió en comportarse en forma rebelde, descarada e insensible, sin tomar en cuenta el llamado sagrado y el vínculo convencional Los judíos desobedecieron las leyes y los estatu­tos divinos y profanaron aspectos sagrados, incluyendo el pro­pio templo dentro del cual Su gloria habitaba en el Santo de Santos. La destrucción de Jerusalén y de su templo representó la muerte, en tanto que la esperada nueva ciudad y la recons­trucción del templo representarían su resurrección, un renaci­miento del que se había eliminado el estigma de la culpabilidad.Ezequiel se consideró a sí mismo el arquitecto del nuevo templo, el cual debería cumplir la promesa y crear un punto central para la nación que sería tan pura y buena, que sería el Reino de los Cielos en la Tierra.  En sus visiones abundan alegorías y símbolos oscuros con las imágenes de hombres con múltiples rostros, leones, águilas y objetos tan extraños como planchas de acero para hornear. Vuela por los aires hacia el templo y efec­túa rituales extraños, como rasurarse el cabello y barba, y divi­dirlos en tres partes para pesarlos. Una tercera parte de los ca­bellos y barba se incinera, la segunda se corta con una espada y la tercera se lanza a los vientos. En ese entonces la cabellera de una persona representaba su dignidad, su fortaleza y su poder y nos parece que tales imágenes eran representativas del reciente destino de los pueblos de Judá e Israel.Una visión particularmente importante e interesante ocu­rrió en noviembre de 591 a C, cuando Ezequiel se encontraba reunido con ancianos visitantes de Judá, en su casa cercana al gran canal en la ciudad de Nippur, Mesopotamia (Sumeria). Los ancia­nos (quizá el propio rey anterior entre ellos) acudieron para saber si había algún mensaje de parte de Jehová; entonces el profeta en­tró en trance y vio a un hombre vestido con fuego y luz que exten­dió la mano, lo tomó del copete y lo transportó de nuevo al interior del templo. Ezequiel vio entonces imágenes de adoraciones paga­nas a los dioses Tammuz, Baal y Adonis, antes de ser conducido a las puertas del atrio y de que se le ordenara perforar el muro y obser­var por el agujero una visión notable.Por ahí puede ver murales que contienen pinturas de cosas que se arrastran y otras escenas mitológicas, motivos que parecen in­dicar prácticas sincretistas de proveniencia egipcia Hay setenta ancianos con incensarios en sus manos que se ocupan de miste­rios secretos.Las palabras en itálicas son nuestras pues ahí tenemos a los an­cianos de Jerusalén (las mismas personas que están sentadas frente a Ezequiel) acusados de poseer misterios secretos de ori­gen egipcio y de llevar a cabo ceremonias privadas en el Templo de Salomón. En el libro de Ezequiel 8:12 se dice que la ceremo­nia se efectuaba en la oscuridad, tal y como sucede en la actua­lidad con el Tercer Grado Masónico.¿A qué pudo haberse referido el profeta? Esta parte de la visión no ha tenido mucho sentido para los estudiosos de la Biblia, fuera del mensaje obvio de que la des­trucción de Jerusalén y su templo se debió a la falta de una relación pura con Jehová. El elemento egipcio jamás se ha expli­cado, en especial porque en la visión está claro que los ancianos mismos estaban involucrados con esos ritos secretos. El versícu­lo que menciona esta visión en particular (Ezequiel 8:8) nos dice cómo el profeta pudo espiar las reuniones, y posee simili­tudes notables con el Génesis 49:6, el cual identificamos antes como referente al ardid de José para obtener los secretos de Seqenenre y al hecho de que los villanos perforaron la pared.Recordarán que el versículo del Génesis decía: Oh alma mía, no llegaron dentro de su secreto, a su asamblea, honor mío, no os unáis1 ya que en su ira asesinaron a un hombre, y por su propia voluntad perforaron un muro El versículo de Ezequiel parece basarse directamente en las cir­cunstancias del intento fallido de obtener los secretos de Seqenenre Tao sobre la coronación de reyes Dice así Y me dijo Hijo de hombre, cava ahora en la pared Y cavé en la pared, y he aquí una puerta Según el Génesis fracasó el intento por obtener los secretos originales, pero en la visión que tuvo Ezequiel, encontró una puerta y vio lo que sucedió, siendo que en esa ocasión no era en el templo de Tebas sino en el Templo de Jerusalén, con los secre­tos sustituidos. Ezequiel se muestra ultrajado por las imágenes de motivos egipcios plasmadas en la pared, nombrando como principal culpable al rey Josiah, quien a mediados del siglo ante­rior mandó reparar el Templo y decorar las paredes. La descrip­ción parece ser similar al simbolismo hallado en las paredes y techos de templos masónicos modernos, los cuales están dise­ñados al estilo del Templo de Salomón y, aún hoy, la mayoría de los dibujos son innegablemente egipcios.Los ex líderes del reino de Judá reunidos en la casa de Ezequiel durante el exilio en Nippur se presentaban para que el hombre sagrado los guiara, y él lo hizo Conforme leíamos y releíamos a Ezequiel, no podíamos creer el sentido que este li­bro oscuro ahora tiene. Nuestro ánimo se incrementó al percatarnos de que habíamos encontrado un vínculo importan­te en nuestra reconstrucción de la cadena de eventos, que rela­cionan a Seqenenre con la comunidad qumrana. El mensaje que el profeta emitió a los ancianos exiliados se refería a su propia ceremonia secreta, que les fuera transmitida por medio de la línea de David a Moisés. La esencia del mensaje del profeta era algo como esto:Les digo que hemos perdido nuestro reino porque la gente ha sido infiel a Jehová, al adorar otros dioses, y ustedes fueron los mayores transgresores porque se han transmitido sus misterios secretos, que provienen del Egipto pagano, basados en el culto al sol y sin tomar en cuenta el papel que juega el dios de nuestros antepasados Ustedes son los más grandes pecadores de todos y es muy justo que Jehová los haya castigado. Es posible imaginar la respuesta de estos hombres abatidos: “Pero ésos son los secretos otorgados a la Casa Real de David por el mismo Moisés”“Y por eso ustedes ya no cuentan con una Casa Real, recuer­den que Jehová es el Rey de los Cielos”, replicó Ezequiel.“¿Profeta, qué deberíamos hacer? Dinos cómo recuperar lo que hemos perdido.”“Primero deben reconstruir el templo de sus corazones y el templo de piedra llegará después. Vivan conforme a las leyes y adoren únicamente a Jehová. Pueden mantener sus secretos pero deben renunciar a la historia egipcia y enfocar sus verdades a la tarea de la construcción del templo. Sepan sus secretos, pero co­nozcan primero a su Dios.” No podemos pensar en una explicación más clara o sencilla sobre esta importante visión de Ezequiel. Creemos que en este punto de la vida del pueblo judío, la historia de Seqenenre se convirtió en la historia de Hiram, el constructor del primer tem­plo, que fue eliminado por el impulso reformador de Ezequiel, al querer eliminar, lo más posible, los vestigios de los rituales egipcios.El Libro de Ezequiel continúa describiendo la forma en que le fue encomendada la tarea de elegir dos báculos, inscribiéndo­los con los nombres de Judá y José, y unirlos como uno solo, reunificando simbólicamente a ambos reinos. Un rey debería gobernarlos y Jehová se encargaría de salvarlos entonces de la herejía (alejándolos así de las relaciones con otros dioses), puri­ficándolos y conduciéndolos a una nueva relación de alianza. Bajo el gobierno del siervo David el pueblo vivirá con obedien­cia y fidelidad y ocupará el territorio de sus antepasados. La alianza de paz, al igual que todas las bendiciones y beneficios de la nueva era, sería entonces eterna; pero, sobre todo Jehová vivi­ría en el centro de su pueblo. La presencia de su santuario entre ellos sería una garantía de que la alianza había sido renova­da y, por ende, las naciones verían que Jehová santificó a su pueblo y con esto los hizo destacar.La visión más famosa que tuvo Ezequiel fue la ocurrida a principios del año 573 a.C. después de que el profeta pasó una cuarta parte de un siglo en cautiverio, tiempo para el cual su concepción del mundo se había vuelto particularmente refina­da. En esa visión es transportado a una elevada montaña desde donde puede divisar un panorama de edificaciones que se ex­tienden ante él, con murallas y portones como los de una ciu­dad. Al principio se ve frente al portón del oriente; ahí se topa con un hombre parecido a una figura de bronce con un carrizo de cuarenta centímetros de largo en la mano; él representa su guía arquitectónica. Se le dice a Ezequiel que ponga mucha aten­ción ya que será su deber reportar a los exiliados todo lo que ve.Primero ve la puerta oriental, también conocida como la Puerta de la Rectitud, ubicada en línea directa con la vereda prin­cipal que conduce al templo. El área principal está elevada para separar lo sagrado de lo profano, y al ascender siete peldaños se llega al umbral y después al corredor de entrada del templo, donde se ubican frente a frente tres cuartos de vigilancia, for­mando todos ellos un cuadrado perfecto y de iguales dimensiones.Los ecos de esta visión son bastante claros en la francmaso­nería con la importancia que representa la puerta este y el respeto de las formas cuadradas, pero son de particular importancia los siete peldaños que conducen al umbral. Durante la ceremonia del Tercer Grado, se requiere que el candidato dé siete pasos hacia el trono del Maestro, al este del templo masónico.Más allá del corredor hay otro umbral y el vestíbulo de la puerta que conduce al patio. A lo largo de la pared del patio externo, con la profundidad de la longitud de los portones, se recorre una acera con treinta cámaras simétricamente diseña­das. Los grados de santidad están representados por una eleva­ción creciente de las diversas partes del templo. La descripción de las partes que lo componen continúa e identifica a los tres portones ubicados al oriente, poniente y sur del recinto, tal y como lo requiere la tradición masónica. Poco a poco Ezequiel es conducido al patio interno desde donde puede apreciar dos cámaras ubicadas entre los portones sur y norte siendo el pri­mero para los sacerdotes que controlan el recinto del Templo y el segundo para aquellos que están a cargo del altar. El patio es un cuadrado perfecto. El vestíbulo del templo se ubica diez pel­daños más arriba que el patio interior, cuyas columnas están identificadas como concordantes con Boaz y Jachin, que son las columnas del Templo de Salomón. La visión culmina con la lle-gada de Jehová, y al igual que el rey Horus del antiguo Egipto, surge como una estrella en el oriente y entra en su nueva casa a través de la Puerta de la Rectitud.Por último, la imaginación de Ezequiel establece las reglas para el sacerdocio que llegarían a constituir la marca de los esenios de Qumran.4 Los sacerdotes legítimos del santuario ha­brían de ser los hijos de Zadok, antiguo sacerdote en jefe. Cono­cidos por el pueblo de Qumran como zadokitas, estos hijos de Zadok utilizaban atavíos de lino blanco para entrar al patio in­terno. No podían rasurarse el cabello ni permitir que éste creciera muy largo, no podían beber vino antes de entrar al pa­tio interior, debían esposar a una virgen israelita por nacimien­to, y tenían que enseñar a la gente la diferencia entre lo puro y lo impuro. La lista de requerimientos era larga e incluía que no poseyeran objetos personales y que no tuvieran contacto con los muertos.5El templete para la nueva orden se había completado y la imagen del templo nuevo se volvió más importante que el tem­plo perdido.  El Templo de ZorobabelEl 12 de octubre de 539 a.C. un general del rey persa Ciro, llama­do Ugbaru, se apoderó, de manera incruenta, de la ciudad de Babilonia. Diecisiete días después Ciro se dirigió a la Puerta de Ishtar en su carruaje, seguido por los ejércitos combinados de Persia y Media. El rey no sólo permitió a los judíos regresar a Jerusalén, también les devolvió los tesoros que Nabucodonosor tomó del Templo. Los judíos recuperaron su ciudad pero Judá se convirtió en una provincia de Persia en vez de serlo del imperio babilonio.Quienes dejaron Jerusalén en su niñez regresaron ya como hombres y mujeres ancianos. Los vagos recuerdos de su ciudad natal y la realidad de la comunidad parcialmente reconstruida han de haberles causado una fuerte impresión después de pasar toda una vida en Babilonia. Seguramente también fue una con­moción para la población que permaneció en Jerusalén durante el mismo periodo. Presenciar el arribo de miles de extraños del este, que no sólo reclamaban alimentos y vivienda sino que tam­bién esperaban tomar posesión de tierras y hogares ancestrales, representó por lo menos una verdadera dificultad. Estos sofisticados parientes trajeron consigo ideas incubadas durante su cautiverio y muy pronto se dedicaron a la tarea de instituir una nueva y poderosa alianza con Jehová.El templo fue reconstruido antes de finalizar el siglo vi a.C. por Zorobabel, el nieto del último rey, y sucesor al trono de David. El efecto considerable que ejerció el cautiverio sobre los judíos está bien ilustrado en el nombre de su líder: Zorobabel significa semilla de Babilonia. En tanto se colocaba una piedra nueva sobre otra, de igual manera se formulaban nuevos reque­rimientos estrictos de lo sagrado, para sacerdotes y hombres laicos por igual. Utilizamos el término hombres de manera deli­berada porque, aunque las mujeres se involucraban con diver­sos aspectos de la nueva religión sobre el segundo templo, no se les permitía acceder al sacerdocio. El libro de leyes im­puesto por los exiliados recién llegados era muy preciso con respecto a lo que se esperaba del pueblo de Jehová. Las leyes sobre dieta eran exigentes en extremo e incluían largas listas de alimentos y animales impuros que no podían consumirse: ca­mellos, tejones, cangrejos, langostas, crustáceos, tiburones, ser­pientes, murciélagos, insectos pululantes, ratas, lagartijas, liebres, avestruces y, por supuesto, puercos. Los animales que se consi­deraban aceptables para la mesa comprendían no sólo animales normales, como cabras, borregos, palomas y pichones, sino tam­bién aquellos que hoy nos parecerían bocados menos apetito­sos, como grillos, langostas (el insecto) y saltamontes.Es importante recordar que en el periodo anterior al regre­so de los exiliados, los habitantes de Israel y Judá en general no eran monoteístas ni fervientes seguidores de Jehová, el dios de Moisés. De hecho, el término judío (que significa miembro de la tribu de Judá) se acuñó durante el cautiverio en Babilonia y con él se desarrolló el sentimiento de haber alcanzado la inde­pendencia nacional que fue marcado con la construcción del Templo de Zorobabel. Los constructores del nuevo Jerusalén consideraban que tenían una relación especial con Jehová y para proteger esa singularidad tomaron medidas como prohibir el matrimonio entre quienes no pertenecieran a su gente. De esta manera las otrora tribus dispares de Levante se convirtie­ron en una raza.  La nueva amenaza para JehováCon su nueva conciencia de identidad elevada los judíos esca­paron de sus amos babilonios gracias a la intervención de los persas en cuyo imperio fueron absorbidos. La influencia de es­tos dos grandes poderes aparece en los escritos del Antiguo Tes­tamento, aunque a mediados del siglo iv a.C. surge una nueva cultura radical que tuvo un efecto aún más profundo sobre el futuro del judaismo. Su influencia no fue tanta como el conflic­to que causó a los introvertidos judíos de perspectivas espiri­tuales. Estos pensadores radicales eran los griegos.Los griegos tenían dioses propios, pero, al contrario de los judíos que eran discretos e introvertidos, ellos eran cosmopoli­tas y eclécticos, con un agudo interés en los dioses de otros pueblos. Los judíos habían construido una teología que original­mente se inspiró en las creencias de Sumeria, Egipto, Babilonia y de otras partes, pero ahora sólo deseaban la consolidación y la concentración en su dios especial, Jehová. Aunque los griegos, por otra parte, eran igual de supersticiosos con respecto el pa­pel que ejercían las influencias de otros mundos, ellos mante­nían un criterio abierto a nuevas ideas. Crearon una separación más clara entre el papel de los dioses y el derecho del hombre a pensar en forma creativa, con la creencia de que su destino de­pendía de la ciencia, la política, las finanzas y el poderío militar.Mientras en Jerusalén el orden social se centraba alrededor del sacerdocio y en el apaciguamiento de un dios difícil, los pensadores griegos estaban creando una nueva clase de filóso­fos, científicos y poetas. El mundo se enteró de este nuevo gran poder por medio de las proezas militares de uno de los más grandes líderes jamás vistos: el rey macedonio,Alejandro Magno.Alejandro dirigió un ejército que conquistó Egipto, el imperio persa en su totalidad y cruzó por Afganistán al subcontinente de la India, y cuando murió de fiebre en Babilonia en 323 a.C. sólo con­taba con treinta y tres años de edad. El imperio creado por este sorprendente rey abrió las puertas a un modo de vida autén­ticamente internacional donde se intercambiaban tanto conocimientos como mercancías en todo el mundo, desde la nue­va ciudad de Alejandría, en Egipto, hasta el Valle del Indo. El griego era el idioma común para el comercio, la diplomacia y el estudio. El estilo de vida helénico, así como su forma de pensar, se volvió el único camino para los intelectuales; si alguien no sabía escribir y leer en griego, estaba fuera de la nueva élite internacional.La tambaleante sociedad egipcia respondió a la llegada de los griegos declarando al joven Alejandro, de veinticuatro años, hijo encarnado de dios y el faraón. El joven guerrero que liberó a Egipto de los invasores persas, pero que llegó del otro lado del mar Mediterráneo, accedió al trono con el nombre de Haa-ib-re Setep-en-amen, lo que significa “jubiloso está el corazón de Ra, Elegido de Amón”. La estancia de Alejandro en Egipto fue corta pero su influencia resultó imponente, ya que restauró los anti­guos templos y mandó construir la ciudad que aún lleva su nom­bre. La influencia helénica en Egipto permaneció vigente con el linaje de los faraones conocidos como los tolomeos quienes, a pesar de lucir sus tradicionales adornos reales, eran griegos. Entre ellos la más famosa fue Cleopatra, que tenía la reputación de ser inteligente y bella, y que en efecto fue una de las pocas líderes de esa dinastía que hablaba el idioma egipcio.En la ciudad de Alejandría, los antiguos dioses egipcios se fusio­naron con los dioses griegos para producir deidades híbridas que satisficieran los gustos prevalecientes. Las columnas gemelas de los Dos Territorios se convirtieron en las columnas de Hermes y los atributos deThoth. el antiguo dios egipcio de la luna, fueron absor­bidos por Hermes. Thoth representaba la sabiduría y era hermano de Ma’at. Se decía que este dios poseía todo conocimiento secreto inscrito en treinta y seis mil quinientos cincuenta y tres pergami­nos que se hallaban escondidos bajo la bóveda celeste (el cielo) y que sólo los justos podrían hallarlos y utilizarían tales conocimien­tos en beneficio de la humanidad. (Nos pareció notable que el nú­mero de manuscritos es casi el mismo que el número de días que hay en un siglo.) Hermes adoptó el manto deThoth como el inven­tor de la escritura, la arquitectura, la aritmética, la topografía, la geo­metría, la astronomía, la medicina y la cirugía.Tanto Thoth como Hermes son extremadamente importan­tes en las leyendas de la francmasonería y ambos nombres se utili­zan en este mito como representantes de la misma persona:En la tumba de Osymandias se depositaron veinte mil volúme­nes… todos ellos, teniendo en cuenta su antigüedad, o la importancia de sus temas, fueron imputados a Thoth o Hermes, quien, es bien sabido, unía en su carácter la inteligencia de una divinidad y el patriotismo de un fiel ministro.6Las Tareas Ancestrales de la francmasonería nos dicen cómo Hermes/Thoth estaba involucrado en el desarrollo inicial de la Ciencia, tal y como lo demuestra la siguiente cita de la versión de Iñigo Jones: USTEDES me preguntan cómo fue inventada esta ciencia; mi res­puesta es la siguiente: mucho antes del Diluvio General, que de manera común se llama al Diluvio de NOÉ. existió un hombre llamado LAMEC, como lo pudieron leer en el capítulo i\ del Géne­sis; quien tenía dos esposas, una llamada ADA, la otra llamada ZILLA; al lado de ADA, él tuvo dos hijos, JABAL y JUBAL, con ZILLA, tuvo un hijo llamado TUBALL y una hija llamada Naamab. Estos cuatro hijos fundaron los inicios de todas las artes del mundo. JABAL descubrió la geometría, y dividió los rebaños de ovejas, y fue el primero que construyó una casa de piedra y troncos.SU hermano JUBAL descubrió el ARTE de la MÚSICA. Fue el padre de todo aquello que dominaba cosas como la manipula­ción del arpa y el órgano.TUBALL-CAÍN era el instructor de todo artesano que trabajara el bronce y el acero, y la hermana descubrió el arte del tejido.ESTOS hijos sabían muy bien que DIOS tomaría venganza por los PECADOS ya fuera por medio del fuego o el agua; por lo que inscribieron sus ciencias y sus hallazgos en las dos columnas, para que pudieran ser encontrados más tarde dentro de éstas, para que pudieran ser descubiertos después del Diluvio de NOÉUNA de las columnas era de mármol, por lo que no podía ser incinerada por el fuego, y la otra piedra era de Laternes por lo que no podía ser ahogada por el aguaNuestra siguiente intención es contarles la verdad, cómo y en qué manera estas piedras fueron halladas, sobre las cuales dichas ciencias fueron inscritas.EL Gran HERMES (llamado Trismegisto, o tres veces Grande) por ser tanto rey como sacerdote y filósofo, (en EGIPTO) encon­tró uno de ellos, y vivió en el año del mundo de dos mil y setenta y seis, durante el reinado de NINUS, y algunos piensan que era el nieto de CUSH, quien era nieto de Noé fue el primero en estudiar la astronomía, en admirar las otras maravillas de la Naturaleza, comprobó que sólo existía Un DIOS, Creador de toda las Cosas, dividió al día en doce horas, y se piensa también que fue el prime­ro en dividir el ZODIACO en doce signos; fue ministro ante Osiris, rey de EGIPTO; y se dice que inventó la escritura ordinaria, y los jeroglíficos, las primeras leyes egipcias; y diversas ciencias, y las enseñó a otros nombres. (Anno Mundi. MDCCCX.).7 En este punto, la francmasonería recuerda cómo los griegos ela­boraron en un inicio sus creencias aprovechando las leyendas egipcias La fecha Anno Mundi significa a partir del principio del mundo, el cual es considerado por los francmasones que se ubica en el año 4000 a C, tiempo durante el cual la civilización sumeria se materializó aparentemente de la nada. (De forma in­teresante, la fecha que se da en el pasaje indica queThoth-Hermes inventó la escritura y enseñó las ciencias a la humanidad en 3390 a.C; como sabemos ahora, esto fue un poco más de 200 años antes de que se llevara a cabo la consolidación del primer reino unificado del antiguo Egipto y se produjeran los primeros jeroglíficos conocidos.)En el siglo rv a.C, la teología judía había madurado con le­yendas detalladas propias, y el sacerdocio no deseaba interven­ciones de ningún tipo por parte de los griegos o de nadie más. Sin embargo, la mayoría del pueblo olvidó rápidamente los as­pectos más restrictivos de su alianza con Jehová y optó por integrarse a este nuevo orden del mundo cosmopolita con gran diligencia. Muy pronto la nueva raza que se hacía llamar judía se propagó, estableciendo sus propios barrios en casi todas las ciu­dades helénicas. Los judíos tenían pocos oficios qué ofrecer pues su joven cultura no poseía una herencia relativa a la construc­ción o manufactura, pero, debido a las crueles circunstancias, aprendieron a vivir con base en su ingenio y sacando lo mejor que han podido de cualquier situación. La capacidad natural de encontrar recursos y la voluntad de seguir adelante frente a la adversidad los hizo particularmente aptos para ser comercian­tes, compradores y vendedores, tratantes y negociantes, y capa­ces de llevar una vida honesta al divisar oportunidades para hacer ganancias que otros no veían. Los judíos pronto se convir­tieron en miembros respetables del nuevo comercio que con­ducía al imperio griego; hubo alguien que los describió como griegos no sólo por su lengua sino por su espíritu.Los judíos mantuvieron sus creencias en Jehová, así como sus escrituras sagradas, mismas que fueron traducidas al koine, el lenguaje contemporáneo, que era la versión del griego clási­co utilizado popularmente en las calles de la ciudad. Dichas es­crituras llegaron a ser conocidas como el Libro de los Setenta. Las escrituras originales estaban ya escritas en hebreo, en el arameo del imperio persa y koine; y a partir de ese momento los nuevos trabajos religiosos podían ser leídos e incluso escritos de origen en cualquiera de esos tres idiomas.No obstante, la lengua es una cosa extraña; es como un ins­trumento de comunicación viviente, creativo y especial que funciona en una comunidad en un punto determinado en el tiempo. La traducción es un arte impreciso y no el sustituto científico de la contraparte de una palabra como mucha gente lo imagina. El idioma griego se desarrolló basado en un pensa­miento racional libre, de personas cosmopolitas quienes empleaban la oratoria y la filosofía para efectos de gran impor­tancia; en contraste, el idioma hebreo lo desarrolló un pueblo irracional, inspirado en una perspectiva del mundo muy dife­rente. Los judíos de habla koine de Alejandría, Éfeso y otras ciu­dades, quienes tradujeron sus escrituras con las mejores inten­ciones, no pudieron evitar el afectar su esencia y significado.El mundo judío que vivía fuera de los límites de Judá se lla­maba la diaspora y la minoría fiel poblada de Jerusalén estaba alarmada por lo que sucedía en los nuevos poblados más allá de sus fronteras. Llegaron a llamar a aquellos judíos de la diaspora “los que están en busca de cosas gratas” o, como se dice hoy día, una vida fácil. Amaban la herencia de su descendencia judía pero también deseaban las bondades que les proporcionaba el estilo de vida griego. Interpretaban las leyes como mejor les convenía y lo peor de todo es que las transgredieron con la invención de la sinagoga.Sinagoga no es un término hebreo; es griego y significa con­gregación y era originalmente el sitio donde los judíos se re­unían y organizaban las necesidades de su comunidad, con el propósito de reforzar sus diversas leyes, en particular aquellas referentes a los alimentos. Pero en algún momento la sinagoga, que era un recinto de congregación, se convirtió en un templo, donde cada quien podía adorar a Jehová. Esto representó una idea escandalosa para aquellos que pensaban que su Dios sólo podía ser adorado en su recinto ubicado en Jerusalén Los seguido­res devotos del Dios de la ciudad sagrada estaban indignados por la creciente ligereza de los judíos y comenzaron a esperar lo peor: Jehová los castigaría horriblemente si no se hacían más devotosLa religión de Jehová comenzó a llamar la atención de los ocultistas, fascinados por las propiedades mágicas que le veían y quienes adoptaron una visión distinta de su significado origi­nal. Los elementos numerológicos llamaron su atención e inclu­so el nombre hebreo de Dios, pronunciado Jehová pero escrito JHVH, tomó un significado especial. Los griegos denominaron a ese nombre de Dios el Tetragramatón y consideraron a los textos judíos una supuesta antigua fuente esotérica. Surgieron nuevos cultos en el imperio helénico, que se basaban en las escrituras de Jehová, aunque ellos no eran judíos. Estos gentiles adoptaron lo que les convino del judaismo y fueron estos grupos, como ya veremos, quienes engendraron un culto griego misterioso y reci­bieron el nombre de cristianos.
CONCLUSIÓNEl templo que Salomón edificó para Jehová incorporó una de las representaciones simbólicas más importantes de la fuerza resistente de la revitalizada monarquía egipcia: el símbolo de las dos columnas. Ahora sabíamos que este símbolo contenía un vínculo directo con el éxodo de Moisés por conducto de Josué, Gedeón, Abimelech y Sansón. Pareciera razonable que si los as­pectos más públicos de los rituales de Seqenenre fueron trans­mitidos a los israelitas por Moisés, entonces la iniciación más importante de la coronación de un rey pudo haber subsistido. De nuevo nos encontramos con una singularidad histórica después de la muerte de Salomón que atrajo nuestra atención Mien­tras el reino del norte de Israel era atormentado por los cambios en su línea gobernante, en el reino del sur de Judá la línea de David permaneció ininterrumpida por un periodo de cuatrocientos años más Concluimos que dicha estabilidad se basaba en la evi­dencia circunstancial de la supervivencia de los rituales de re­surrección de Seqenenre que confieren el derecho divino a go­bernar de la línea de David. Hallamos pruebas para apoyar tal posición en la representación del ritual efectuada por el rey de la batalla original del triunfo de las fuerzas de la luz sobre las de la oscuridad y el caos, descritas en el Enuma Elish, lo que nos recordó en forma vivida el ritual egipcio del hipopótamo.Sin embargo, fue nuestro estudio detallado sobre el periodo de exilio de los judíos en Babilonia lo que por fin reveló la expli­cación de cómo se descubrió el secreto de Seqenenre. Ezequiel, el arquitecto del templo imaginario de Jehová, dijo a los ancia­nos exiliados de Jerusalén que eliminaran las prácticas egipcias de sus misterios secretos conducidos en la oscuridad debajo del Tem­plo de Salomón. Sabíamos que hasta el día de hoy los rituales de resurrección de Seqenenre se efectúan en la oscuridad, puesto que lo hemos presenciado.Nos sentimos impresionados por las similitudes de los versículos originales del Génesis 49:6, que son el único pasaje en la Biblia en que se refieren al asesinato del rey de Tebas. El Libro de Ezequiel describe cómo el profeta purgó a los hijos de Israel debido a sus prácticas egipcias y los encauzó nuevamente al camino de Jehová. Así que ahora sabíamos cómo Seqenenre Tao se convirtió en Hiram Abif, el rey desaparecido. Fue la ac­ción maquinada por Ezequiel en un intento por explicar el fra­caso de Dios al no proteger su Templo de los enemigos.                    Notas1   Peake’s Commentary on the Bible.2   R. Eisenman y M.Wise, The Dead Sea Scrolls Uncovered.3  Peake’s Commentary on the Bible.4  R. Eisenman y M.Wise, op. cit.5  Peake’s Commentary on the Bible6  J. Fellows,A.M., The Mysteries of Freemasonry. 1  The Iñigo Jones Documenta fechado en 1607
Capítulo 11  El Boaz y Jachin Pesher Los Rollos del Mar MuertoNuestra reconstrucción detallada del desarrollo del pueblo ju­dío en los últimos cinco capítulos nos llevó por fin al periodo que precedió de manera directa a los sucesos que promovieron el surgimiento de la Iglesia Cristiana. Investigamos con detalle el pasado distante de los esenios/nazarenos, y averiguamos una gran cantidad de cosas. Por lo que habíamos descubierto, tenía­mos la sensación de que ésta sería una sección particularmente intrigante de nuestra búsqueda. Hasta entonces, contábamos con una hipótesis emergente sobre reinos que se edificaban con base en el poder que representaban las dos columnas terrenales y el vínculo celestial de un dintel o arco, y sólo podíamos esperar encontrar pronto la prueba final de este paradigma.De todos los grupos existentes en Israel durante ese perio­do (esto es, aquel en el cual nació Cristo), pensamos que el más importante fue la comunidad qumrana, que existió en las coli­nas de Judá. A pesar de que su población no excedió más de 200 personas en ningún momento, su influencia sobre el mun­do futuro fue enorme.Ya teníamos causas suficientes para creer que los autores de los manuscritos del Mar Muerto, los qumranos, eran esenios, y que ellos y los nazarenos, así como la Iglesia de Jerusalén origi­nal, eran uno y lo mismo. La evidencia que poseíamos para tal afirmación era ya sólida y representa un punto de vista que ha recibido serias consideraciones por parte de muchos expertos líderes en la materia, y ahora, con nuestras ideas adicionales, obtenidas de la clave Hiram, comenzó a situarnos más allá de cualquier duda en nuestras convicciones.Nuestra hipótesis original propuesta en los capítulos 4 y 5, de que la francmasonería se desarrolló de ese grupo, ahora pa­recía enteramente posible debido al vínculo que encontramos entre ellos y los egipcios. Pero ahora debíamos encontrar evi­dencias directas de actitudes y ritos masónicos. Si estuviéramos en lo correcto en cuanto a que existía una conexión directa entre la francmasonería y los qumranos, y que éstos fueron los primeros cristianos, se deduce que Cristo debió ser, en algún sentido de la palabra, un francmasón. Sabíamos que ésta era una idea que horrorizaría a muchos cristianos de hoy, en particular a los católicos apostólicos romanos, pero, de hecho, encontramos pruebas de que eso fue él exactamente.Por mucho tiempo se ha especulado que los esenios eran alguna especie de protocristianos, y que Jesucristo pudo haber sido uno de ellos, pero la evidencia era demasiado débil. Las cosas cambiaron de manera radical cuando, como ya menciona­mos en el capítulo 4, al excavar en el antiguo asentamiento qumrano se hallaron unos segmentos de escritos en mal estado. Poco después toda esa área fue extensamente excavada por el Departamento de Antigüedades de Jordania, la Escuela de Ar­queología Francesa y el Departamento del Museo Palestino de Arqueología, bajo la supervisión de G.L.Harding y el Padre de Vaux, en cinco expediciones entre 1951 y 1956. Lo que hallaron fue el equivalente teológico a nitroglicerina líquida; el mundo cristia­no podría volar en pedazos si este asunto no se trataba con el máximo cuidado. Pero la tapa no podía mantenerse cerrada so­bre este aspecto explosivo, sin importar qué tanto tratara la Iglesia Católica de impedirlo. Los encargados de la investigación no eran estudiosos independientes, tenían que proteger una fe y mantener una institución. Otros académicos involucrados con los manuscritos se percataron de evidencias que aparentemen­te cambiaban la visión que se tiene de Cristo y del Nuevo Testa­mento, pero fueron silenciados y desacreditados con eficacia. Las acusaciones de escándalo, encubrimiento y confusión deli­berada de la verdad se enfrentaron con negaciones y contraacusaciones de imaginación exagerada y de sensacionalismo deliberado. Es un hecho que, a más de cuarenta años de su hallazgo, más de la mitad de los 800 rollos descubiertos no habían sido publicados. La comunidad académica se indignó por esta actitud de ocultamiento sin precedentes con respecto a algo que debía ser del conocimiento público, y después de protestas generalizadas encabezadas por la Biblioteca Huntington de San Marino, California, en octubre de 1991 las autoridades israelitas retiraron las restricciones al acceso público a los contenidos de los manuscritos.Se hallaron diversas versiones de textos bíblicos y todas ellas eran miles de años más antiguas que los textos hebreos elaborados por Aarón ben Moses ben Asher in 1008 d C. Antes del descubrimiento de los pergaminos los judíos y los cristianos no estaban seguros en realidad de qué tan preciso es nuestro actual Antiguo Testamento. Sólo sabíamos que durante la era cris­tiana se ha desaprobado incluso la más mínima divergencia. De la gran variedad de textos competentes, cada uno de ellos cuidadosamente archivados en las cuevas de Qumran, ahora sa­bemos que existían numerosas cantidades de textos y que aquel que fue traducido como los Setenta de la Biblia griega sólo era uno de ellos, de manera que no existe una versión correcta de la Biblia después de todoEl área total de investigación concerniente a Qumran es un campo minado para los cristianos comunes, por lo que muchos han preferido mantenerse alejados del tema. En tanto que el judaismo y la mayoría de las demás religiones se basan en temas más amplios en lo concerniente al pensamiento social y teológi­co, el cristianismo se fundamenta por completo en la idea de que un día en particular de la historia un dios/hombre absolvió a aquellos miembros de la raza humana que estaban dispues­tos a alabarlo y asumió la responsabilidad de sus malas obras estando incluso dispuesto a morir (si bien temporalmente) bajo tortura. Hasta épocas recientes la única evidencia en relación con este suceso esencial lo eran los tres Evangelios Sinópticos del Nuevo Testamento, los cuales se escribieron mucho tiempo después de los hechos que en ellos se describen, por personas que no estuvieron presentes y a quienes no es posible identificar con propiedad. Ahora se sabe que la historia de Jesús narrada en estos Evangelios es en gran medida una invención dramática para envolver sus enseñanzas en un formato de lectura amigable. El análisis de los Evangelios de Mateo y Lucas ha mostra­do que son una amalgama de dos tradiciones eclesiásticas, basa­das en una combinación del Evangelio de Marcos y un Evange­lio perdido con anterioridad y ahora llamado Q (derivado del término alemán quelle que significa fuente) Se sabe ahora que la historia del nacimiento de Jesús contada por Marcos y Lucas es una completa invención por parte de personas que carecían de un entendimiento de las circunstancias históricas y políticas de aquel tiempo. Los eventos tal y como los cuentan sencillamente no pudieron haber sucedido. Un ejemplo de ello es la forma en que se vincula al rey Herodes con la tributación a los romanos durante el periodo de Quirinio, cuando que Herodes murió cua­tro años antes de Cristo y por lo menos diez años antes de que Quirinio apareciera en escena.1Otros estudiosos, como Morton Smith, detectaron la exis­tencia de un Evangelio secreto con elementos que se extienden más allá de los cuatro Evangelios del Nuevo Testamento, el cual se cree que precede al Evangelio de Marcos.2 No pudimos evi­tar cuestionarnos que si este Evangelio de Jesús existía en forma escrita, bien podía ser el documento central de nuestra misión. ¡el rollo hallado por los Caballeros Templarios!Esta posibilidad surge de los manuscritos de Qumran, los cuales identifican que había una tradición secreta cuyos miem­bros no debían divulgar. Esos secretos fueron escritos y preser­vados para usarse el día en que Dios visitara a su pueblo al final de los tiempos.’Existe poca o ninguna referencia sobre Jesús en cualquier documentación escrita por terceros, lo cual es muy peculiar, en especial cuando historiadores como Josefo, Filón y Plinio el Viejo registraron prácticamente todo lo notable en ese tiempo. Como ya hemos visto, por lo regular es posible conocer a los persona­jes históricos a través de fuentes independientes o incluso por lo que sus enemigos dijeron de ellos, pero en este caso los pri­meros inventores del cristianismo llevaron a cabo un trabajo eficaz al eliminar toda evidencia acerca de un mortal que desea­ban que fuera representado como un dios Pero no fueron lo suficientemente minuciosos, y, por medio de la buena suerte y del análisis deductivo contemporáneo, ahora de pronto hay mu­cha más información disponible, y la extraña interpretación de la Iglesia Romana en sus inicios está sujeta a ser desafiada por la verdadEl cristianismo está expuesto de manera extraordinaria No existe un influjo repentino de información que pudiera dañar de manera fundamental el judaismo, el Islam, el budismo e in­cluso, para tal efecto, el sistema de creencias de los aborígenes australianos o el de los indígenas amazónicos, ya que son reli­giones que se han desarrollado de un profundo conocimiento espiritual que con el tiempo ha evolucionado de sus propias culturas Aun sin Gautama, el budismo subsiste; sin Mahoma el Islam continúa; sin embargo, sin la resurrección de Jesús, el cris­tianismo (tal y como es) no es nada. Es comprensible, por lo tanto, que la Iglesia tome grandes precauciones al manejar nue­va información relacionada con este momento minúsculo de la historia reciente en que ellos creen que el creador del universo decidió que era tiempo de volverse un judío común. Esto deja al cristianismo expuesto a la luz de la verdad.Si puede demostrarse que la totalidad de la base del cristia­nismo es un inocente error, ¿se disculparía el Vaticano por las inconveniencias que ha causado, se autoaboliría y otorgaría sus riquezas y poder al Rabino Supremo? No. Es claro que ninguna prueba podría lograrlo y quizá esto sea correcto, porque la igle­sia es demasiado grande e importante para desaparecer en for­ma repentina; pero, de igual manera, jamás estará en lo correcto al esconder la verdad, porque la verdad tiene que ser con certe­za la esencia de Dios. Debe haber una forma de que la Iglesia subsista pero reconsiderando que lo que sabe son ideas erró­neas Existe una historia de origen judío que establece con cer­teza este punto.En una reunión de rabinos, los sabios discutían acerca de una sección de la Sagrada Ley y uno de ellos se encontró en desventaja ante el resto del grupo con respecto a una cuestión de interpretación Lo presionaron para que cediera, pero él sa­bía que estaba en lo correcto y, por lo tanto, Dios estaría de su lado Así que invocó al Todopoderoso para que lo ayudara a pro­bar su caso “Por favor, Dios, si estoy en lo correcto, haz que los ríos de Israel fluyan hacia arriba”, imploró el rabino. De inme­diato las aguas de la tierra cambiaron de dirección. Por desgra­cia, sus adversarios se mostraron impasibles. “Por favor, Dios”, dijo de nuevo el exasperado rabino,”si estoy en lo correcto, haz que los árboles se inclinen hasta el suelo”.Y lo hicieron. Pero aun así sus colegas se mostraron intransigentes.”Querido Dios”, llamó, preso de la frustración,”¿podrías hablar en voz alta y apo­yarme?” De inmediato las nubes se separaron y se escuchó una sonora voz desde el cielo:”Amigos míos, tengo que decirles que ustedes están equivocados y él está en lo correcto. Ésta era mi intención”. El anciano solitario sonrió ante el triunfo pero el grupo no se impresionó. “Bah, no prestamos atención a las vo­ces celestiales”, dijeron,”porque la determinación correcta so­bre esta cuestión se escribió hace mucho.”Esta cómica historia lo dice todo. Las antiguas escrituras, aunque inexactas, adquieren vida propia y, a fin de cuentas, la religión no es cuestión de verdad histórica sino de fe. Pero en nuestro mundo la fe ciega no es suficiente, y si la religión quiere sobrevivir no debe apartarse de la nueva información.Poner el dogma por encima de la verdad no es la forma de honrar a Dios.  

Los libros perdidos de Macabeo

La historia convencional registra la Revolución de los Macabeos como una causa judía con la razón de su lado, y el ascenso de Jonatán Macabeo al sumo sacerdocio se considera un aconteci­miento popular. Aunque lo primero es verdad, ahora sabemos, por los rollos recuperados de Qumran, que, para los hasidim (o las clases judías estrictas),Jonatán era una alternativa ultrajante que anteponía la política a Jehová.Cuando Jonatán fue asesinado, su hermano Simón se convir­tió en sumo sacerdote y llevó las cosas aún más lejos declaran­do el derecho hereditario de su familia a la posición de sumos sacerdotes, derecho que grabó en bronce e hizo colocar en el templo. La Biblia Católica Romana Douai relata cómo Simón empezó a considerarse participante del escenario mundial y mandó un embajador con ofrecimientos a Roma. El ascenso ile­gítimo de Simón puede encontrarse en el Salmo 110.Las opiniones de la comunidad qumrana acerca del sa­cerdocio de Jerusalén están claras en los siguientes pasajes de los rollos: Los sacerdotes de Jerusalén, quienes acumularán riquezas e injus­tas ganancias despojando al pueblo (1 QpHab 9 4-5)Es Jerusalén la ciudad en la cual los malvados sacerdotes hicieron obras abominables y profanaron el Templo de Dios (1 QpHab 12 “‘-SO Los nombres usados para describir el mandato de la familia que tomó posesión del sumo sacerdocio son confusos; el fundador se llamaba Matatías, pero el término macabeo se usa para su hijo Judas y al linaje que produjeron se le llama de manera co­lectiva “los asmoneos” en la literatura rabínica. De acuerdo con el historiador Josefo, esto se debía al nombre del abuelo de Mata­tías, Hashmon. Después del asesinato de Simón, éste fue reemplaza­do por su hijo Juan Hircano, quien gobernó durante treinta años; luego su hijo, Aristóbulo, asumió el poder por un breve lapso y se convirtió en el primer asmoneo en autonombrarse rey de los ju­díos y sumo sacerdote a la vez. La línea continúa hasta que los papeles de rey y sumo sacerdote se dividen de nuevo con la muer­te de la reina Alejandra en 67 a.C ; su hijo menor. Aristóbulo II, se convirtió en rey y el mayor, Hircano, en sumo sacerdoteLa Biblia Católica Romana Douai relata una historia muy completa de este periodo de intrigas políticas, asesinato y co­rrupción al por mayor, y retrata a los asmoneos como héroes judíos, aunque la Biblia del Rey Jacobo no nos dice nada. Los últimos dos libros de la Biblia Douai son los Libros Primero y Segundo de los Macabeos, escrituras por completo ausentes del Antiguo Testamento protestante.¿Por qué tendría que ser así? El hecho de que falten estos dos libros de la Biblia del Rey Jacobo nos dijo mucho Es seguro que hay una razón muy importante para que la Biblia Católica presente la historia de la Revolución de los Macabeos y la del sumo sacerdocio de los asmoneos como legítima, cuando que la Biblia del Rey Jacobo no reconoce ninguna de las dos como escritura. ¿Qué tenían de malo estos trabajos’, y, ,qué pudieron haber sabido los muy posteriores compiladores de la Biblia Pro­testante que los hubiera hecho renunciar a trabajos aceptados mucho tiempo atrás y que se supone estaban inspirados en Dios?Las únicas personas que sabían que la ascención de los su­mos sacerdotes y reyes asmoneos era ilegítima eran los miembros de la comunidad qumrana, quienes despreciaban a estos falsos sacerdotes y a sus complacencias políticas para con los romanos. Aun así, los qumranos fueron prácticamente destrui­dos en la guerra con los romanos durante los años 66 al 70 a.C. y se dejó que la Diáspora de Judíos y Cristianos (quienes bus­caban suavizar las cosas) contara la historia desde su punto de vista. Sin embargo, aunque los qumranos hayan perdido la batalla, ganaron la guerra. Al enterrar la verdadera historia judía en forma de rollos, con el tiempo el mensaje llegó a las manos de los creadores de la Biblia Protestante, gracias a las exca­vaciones que los Caballeros Templarios realizaron a principios del siglo xii.  

El elegido de judá

Los judíos que regresaron de su cautiverio en Babilonia fueron conducidos de regreso a Jerusalén por Zorobabel, el hombre que de otro modo pudo haber sido su rey. Él y sus seguidores más cercanos, llamados en la Biblia Josué, Nehemías, Seraiah, Reelaiah, Mordecai, Bilshan, Mispar, Bigvai, Rehum y Baanah, re­gresaron a su ciudad con su ceremonia secreta del linaje real de David. Ahora era algo diferente porque, siguiendo el consejo de Ezequiel, se cambiaron los elementos egipcios más obvios por los hebreos, aunque permanecía intacta. Al reconstruir el tem­plo de acuerdo con el diseño explicado por Ezequiel, rebosa­ban una nueva confianza: construirían un templo y una nueva alianza inquebrantable con Jehová. Nunca más volvería Su pue­blo a equivocarse y nunca más necesitaría su Dios castigarlos con tanta dureza.La confianza de un nuevo comienzo siempre es especial, el sentimiento de “esta vez lo haré mejor”. Está en la naturaleza humana encontrar fuerzas a través de la esperanza en un futuro que siempre parece que será mejor que el pasado, pero que, como mucha gente experimentada sabe, rara vez lo es.Lo más probable es que los descendientes de Zorobabel y sus seguidores cercanos, conocidos como los hasidim, hayan dejado Jerusalén en algún momento entre los años 187 y 152 a.C. El rollo que lleva el nombre de Documento de Damasco (así llamado debido a que la comunidad en ocasiones se refería a sí misma como Damasco) nos proporciona la mejor pista so­bre la fundación de la comunidad qumrana Porque en su deslealtad, cuando los dejaron, Él ocultó su rostro a Israel y a Su Templo, y los entregó a la espada. Después, cuando Él recordó la alianza de los Patriarcas, dejó un vestigio para Israel y no los entregó para ser aniquilados Y en el momento final de ira —390 años después los puso en manos de Nabucodonosor, rey de Babilonia—, Él los visitó y causó que brotara de Israel y de Aarón una raíz de plantación para poseer Su tierra y crecer abun­dante en la bondad de Su tierra.Entonces entendieron su iniquidad, y supieron que eran hom­bres culpables Pero anduvieron como ciegos, como hombres que caminan a tientas, durante veinte años. Y Dios consideró sus actos, que lo buscaron a Él con el corazón entero, y Él se erigió para ellos como maestro de la rectitud para guiarlos en el camino de su Corazón, e hizo saber a las últimas generaciones lo que le había hecho a la última generación, la congregación de traidores, aque­llos que se habían desviado del camino. (CD 1 3-13) Si tomamos como referencia que los judíos estuvieron en ma­nos de Nabucodonosor desde la fecha de su primera conquista de Jerusalén en 597 a C, en lugar de la destrucción de la ciudad en 586 a.C, la suma de los 390 años más los 20 de caminar a tientas nos da una fecha previa a 187 a.C. para la fundación de Qumran. Estos cálculos no deben tomarse de manera muy lite­ral, pero podemos estar seguros de que la comunidad estaba en su lugar para 152 a.C, cuando los qumranos protestaban por la ascención de Jonatán, líder de los macabeos, al sumo sacerdocio. Los rollos recuperados de las cuevas de Qumran, en particular el Manual de Disciplina y el Comentario sobre los dos primeros capítulos del Libro de Habacuc, narran su particular reacción hacia este nombramiento. Su exilio fue autoimpuesto y en su refugio del desierto se consideraban el pueblo de la nueva alian­za con Jehová, el elegido de Judá,y llevaban una vida monástica y ardua que se convertiría en el modelo de las órdenes cristia­nas Se autodescriben como los hombres que iniciaron una Nueva Alianza en la Tierra de Damasco (ahora tiende a creerse que Damasco es el nombre que usaban para referirse a Qumran y no a la ciudad siria). Las excavaciones han mostrado que es probable que el pueblo de Qumran viviera en carpas y usara las cuevas de los acantilados de los alrededores como almacenes y viviendas para refugiarse de las muy ocasionales lluvias de invierno. Había cons­trucciones que incluían una torre vigía, salas de reuniones públicas, un refectorio con cocinas y despensas, un escritorio, un horno, un establecimiento de cerámica, varios talleres y grandes cisternas para abluciones ceremoniales. La limpieza ritual era esencial para el mantenimiento de la santidad, por lo que se requerían grandes cantidades de agua en esta zona tan poco lluviosa.Los miembros de la comunidad se dividían en tres grupos: Israel, Levi y Aarón. Israel significaba ser miembro común, los levitas eran sacerdotes menores y Aarón designaba a los mayo­res y más sagrados sacerdotes. Igual que en la francmasonería, cualquier hombre que pudiera expresar una firme creencia en Dios podía unirse a la comunidad, la Mayoría, como ellos se lla­maban. Hay varias similitudes claras en cuanto al tratamiento de los nuevos miembros, empezando con una entrevista con el Consejo para examinar al posible candidato y comprobar su rectitud, después de lo cual se hacía una votación. Si lo acepta­ban, el candidato era admitido en un nivel menor por un año, tiempo durante el cual no debía mezclar su patrimonio con el de la Mayoría. El primer nivel de la francmasonería, el de Apren­diz, solía durar un año, y en la ceremonia de iniciación se requiere que el candidato no traiga monedas u otros objetos metálicos. En el transcurso de la iniciación se le pide que dé dinero, y cuando dice que no tiene se le responde que querían comprobar que no hubiera traído monedas o alguna otra cosa de valor a la logia.Cuando el nuevo miembro había permanecido en la comunidad qumrana por un año, se le ponía a prueba con respecto a su aprendizaje sobre los obras del Torá; antes de pasar a la categoría de Compañero, un hermano masón tiene que ser puesto a prueba sobre sus conocimientos del ritual. Como sucedía con la francmasonería en el pasado, la segunda etapa de membresía era a lo más que llegaba la mayoría, pero algunos seleccionados podían alcanzar un tercer nivel transcurrido otro año. Esto les permitía acercarse al consejo secreto de la comunidad, lo que nos recuerda los secretos de Hiram Abif que se les revelan a los francmasones que se convierten en Maestros Masones al ser ascendidos al Tercer Grado. Como en la práctica de los Caballeros Templarios, una vez que el iniciado pasaba su primer año, tenía que ceder todas sus riquezas, como es natural, éste es un procedimiento que la francmasonería no puede adoptar sin desaparecer como organización de la noche a la mañana.Las virtudes positivas que se enseñaban en esta comunidad estaban descritas con claridad en los rollos: verdad, rectitud, bondad, justicia, honestidad y humildad, además de amor frater­nal. Son tan similares los primeros tres grados de la comunidad qumrana a los de la francmasonería que trascienden una mera coincidencia. Si empleamos nuestra técnica de usar los rituales masónicos cambiándoles sólo las pocas palabras que los identifican, será fácil creer que este llamado a un iniciado del Tercer Grado era una cita de los rollos concerniente a alguien que acababa de ser ascendido a la tercera etapa qumrana, la Pureza de la Mayoría: Tu entusiasmo por la institución de la Comunidad de la Mayoría, el progreso que has tenido en el Arte y tu apego a los reglamentos generales, te han señalado como un sujeto apropiado para gozar de nuestro favor y estima. En el carácter de miembro del Consejo Secreto estás autorizado en lo sucesivo para corregir los errores e irregularidades de la Hermandad y los Compañeros y protegerlos en contra de una violación a la fidelidad.Mejorar la moral y corregir las costumbres de los hombres en la sociedad debe ser tu mira constante. Por lo tanto, con esto en mente, siempre debes recomendar a los inferiores, obediencia y sumisión; a los iguales, cortesía y afabilidad; a los superiores, bondad y condescendencia. Estás para inculcar la benevolencia universal, y, por la regularidad de tu propio comportamiento, brindar el mejor ejemplo para el beneficio de otros.Los Antiguos Mandamientos de Israel, que aquí te son confia­dos, debes preservarlos sagrados e inviolables, sin nunca sufrir una violación de nuestros ritos, o una desviación del uso y la cos­tumbre establecidos.El deber, el honor y la gratitud ahora te comprometen a ser fiel a toda confianza, a apoyar con decorosa dignidad tu nuevo carácter y a reforzar mediante el ejemplo y el precepto los man­damientos del sistema de DiosPor consiguiente, no dejes que ningún motivo te haga apar­tarte de tu deber, violar tus juramentos o traicionar la confianza, en cambio, sé auténtico y fiel e imita el ejemplo de aquel celebra­do Artista,Taxo, a quien ya representaste una vez Antes de considerar los secretos comparativos de las dos órdenes, hay algunas exclusiones de la membresía que son extrañamente similares entre sí. Un hombre no podía unirse a la comunidad qumrana si tenía alguna enfermedad mental o “estaba aquejado por alguna enfermedad de la piel, enfermo de los pies o las manos, lisiado,o ciego o sordo o mudo,o aquejado de una imperfección de la piel visible a los ojos, o si fuera un hombre viejo y tambaleante que no pudiera sostenerse arriba en medio de la Congregación”. Aunque la regla ya no se aplica de manera rigurosa, la francmasonería requiere que los candidatos gocen de buena salud y de un cuerpo capaz y se supone que debe negársele la admisión al físicamente discapacitado.A menudo los observadores modernos se refieren a la comunidad que vivió en Qumran durante unos doscientos cin­cuenta años como a un monasterio esenio La mayoría de los estudios ha aceptado por completo que eran esenios, pero el término monasterio es engañoso, ya que no se trataba de un grupo de varones célibes que se dedicaban a rezar casi todo el tiempo en que no trabajaban. En la biblioteca de pergaminos referentes a la comunidad podemos ver que el celibato se respetaba mucho, pero no era esencial para ser admitido Sin embargólas relaciones sexuales se consideraban profundamente sucias y si un hombre había estado en contacto, incluso leve, con una mujer en su periodo de menstruación, se requería una limpieza considerable antes de que pudiera mezclarse con la comunidad. A las mentes modernas occidentales les encanta poner etiquetas; nos agrada poder encasillar todo lo que se nos cruza en el camino: ¿es una A o una B? Hemos creado tantas definiciones y categorías que nos desconcertamos un poco si algo es imposible de clasificarse, pero lo peculiar de esta comunidad es que cambió de manera dramática a lo largo de un cuarto de milenio de existencia, en particular hacia el final, bajo la influencia de Jesús y Santiago Midrash, Peshery ParábolaCualquier persona que estudie en la actualidad el antiguo judais­mo sabe bien que la mentalidad judía de hace dos mil años y más era muy diferente de la nuestra, y tienen que entender las técnicas de midrash, pesher y parábola. El término midrash casi corresponde a la palabra española exégesis y puede definirse como la investigación e interpretación de las escrituras hebreas con el propósito de descubrir verdades teológicas e instrucciones a se­guir. Un concepto que se relaciona muy de cerca con la técnica de entendimiento de acontecimientos actuales llamada pesher, que puede explicarse como una interpretación o explicación de un verso de las Escrituras en el que se considera que una oración dada tiene significado con respecto a un suceso o a una persona en el presente o en el futuro. Así que midrash es un proceso continuo para los sacerdotes y profetas de Israel que buscan instruccio­nes para mejorar el bienestar espiritual de la gente, y pesher era un método para encontrarle el significado a lo que sucedía a su alrededor. Ellos creían que las cosas no ocurrían al azar, sino confor­me a patrones estructurados que podían descifrarse mediante el estudio de las Escrituras. Como resultada de estos dos principios, cuando escribían la historia de un acontecimiento reciente, ten­dían a asegurar que seguía un patrón antiguo. Esto explica por qué en el Nuevo Testamento y en los rollos qumranos encontramos tantas referencias que son ecos del Antiguo Testamento.El término parábola es bien conocido por los cristianos por­que el Nuevo Testamento nos dice que Jesucristo usaba esta forma de relatar historias para comunicar sus enseñanzas de moralidad al sencillo pueblo de Judea.El método puede definirse como una explicación figurativa, que puede contener ya sea ale­gorías o metáforas o ambas, para transmitir un nivel más profun­do de significado que el superficial. Estas historias no sólo se usaban como simples analogías para ayudar a los judíos sin edu­cación a entender la ley, también eran una técnica para explicar sucesos complejos actuales de manera alegórica y, por lo tanto, secreta. Es un hecho más allá de toda disputa que el cristianis­mo era un culto judío y que todo su elenco original (Jesús, San­tiago, Simón Pedro, Andrés, Judas, Tomás, etc.) eran personas que pensaban en términos de midrash, pesher y parábola. En contraste, lo que podríamos llamar el segundo elenco (Pablo, Mateo, Lucas, etc ) eran muy diferentes y usaban procesos de pensamiento más del tipo helénico y más cercanos a la forma en que pensamos hoy. Todos los Evangelios del Nuevo Testa­mento se escribieron casi con seguridad después de la destruc­ción de Jerusalén y Qumran, y de la muerte del elenco original Fueron creados para una audiencia con mentalidad griega por personas que tomaron las enseñanzas que creían que eran las de su Cristo y luego tejieron una historia de vida para Cristo a su alrededor .. sin el beneficio del testimonio de algún testigo presencial. Para separar los hechos de la ficción en el Nuevo Testa­mento, tenemos que apartar la literalidad del pensamiento griego y buscar debajo de él para estudiar la tendencia oculta del pen­samiento radical judío y protocristiano.Existen similitudes fundamentales entre lo que la comunidad qumrana decía acerca de sí misma y lo que la Iglesia primitiva decía también de sí misma. La Iglesia primitiva se conocía como aquellos del camino o el camino de Dios, como una secta distinta (Hechos 24:14). Los qumranos usaban este mismo término para autodescribirse. Lo que es más, ambos grupos se describen como los pobres, los hijos de la luz, los elegidos de Dios, una comunidad del Nuevo Testamento o la Alianza. Esta idea de la Iglesia como un nuevo Templo de Dios en el que la redención por sacrificios se hace de una vez para siempre y para el mundo entero viene del capítulo octavo de la Epístola a los Hebreos, que cita completo el pasaje de Jeremías que lo precede: …una plantación eterna, una casa sagrada de Israel, el cónclave más santo para Aarón, testigos de la Verdad en juicio, y elegidos por el divino favor para expiar por la tierra, para devolver a los malvados sus desiertos. Ésta es la muralla fidedigna, la preciosa piedra angular, cuyos cimientos no pueden ser debilitados o mo­vidos de su lugar No pudimos evitar notar la extraordinaria similitud de la des­cripción de Pedro de la Iglesia: . vosotros también.como piedras vivientes, estáis construidos como casa espiritual, para ser un sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales, aceptables para Dios mediante Jesucristo Porque esta contenido en las escrituras, mirad, otorgué a Sión una piedra angular selecta, preciosa Pero vosotros sois una raza elegida, un sacerdocio real, una nación santa, un pueblo que le pertenece a Dios.4 Este cercano paralelismo se observó por primera vez en 1956, al aclararse que había una conexión muy especial entre los qumranos y la Iglesia de Jerusalén. Lo que no se dijo fue cuan bien encajaban también estas palabras con otra organización, la francmasonería. Puesto que toda la francmasonería está relacio­nada con la construcción de un templo espiritual según el dise­ño de la visión de Ezequiel del Templo de Salomón, de inmedia­to vienen a la mente las señas en la esquina noreste:En la erección de todos los edificios magníficos y soberbios, se acostumbra poner la primera piedra o la piedra angular en la es­quina noreste de la construcciónA ti, por ser un miembro recién admitido a la francmasonería, se te sitúa en la esquina noreste de la Logia, para representar de manera figurativa esa piedra y, desde los cimientos asentados esta tarde, en lo sucesivo podrás levantar una superestructura, perfec­ta en sus partes y honorable para el constructor.  

Los secretos de Qumran

Cuando los esenios fueron obligados por primera vez a dejar Jerusalén, se dice que vagaron por los alrededores durante vein­te años hasta que un hombre conocido como el Maestro de la Rectitud les mostró el camino y la comunidad de Qumran se estableció con firmeza. El problema encontrado con los rollos qumranos es que rara vez dan nombres de individuos, por lo que la identificación de personajes mediante la comparación con otras fuentes no qumranas es imposible. Además del Maes­tro de la Rectitud, hay personajes importantes que se repiten en los rollos, como el sacerdote malvado y el mentiroso, cuyas identida­des han provocado mucho debate académico.Quienquiera que haya sido el Maestro de la Rectitud, se­guramente fue un hombre pío y santo, y parece ser que era un descendiente sacerdotal de Zadok, quien reveló a su co­munidad que estaban viviendo en un tiempo que sería el final de los días, como habían predicho los profetas. Les dijo que Dios pronto vencería a Sus enemigos en una batalla cósmica final e introduciría la nueva era de rectitud, y como la comunidad era el único vestigio del verdadero Israel, el pueblo de la alianza de Jehová, serían ellos quienes pelearían la batalla y regresarían a Jerusalén para purificar el templo y volver a instituir un culto adecuado.Los qumranos se autodescribían de muchas maneras, entre ellas, la Comunidad, la Mayoría, la Congregación de Israel y los Hijos de la Luz; además, el hombre que los guiaría al final de la era, el Mesías de David, tenía títulos como el de Hombre Podero­so, Hombre de Gloria y Príncipe de la Luz. Sería este Príncipe de la Luz quien vencería al Príncipe de la Oscuridad y a la Congre­gación de Belial (Satanás). Un rollo titulado Midrash en los Últi­mos Días relata cómo los Hijos de Belial idearían malvadas cons­piraciones contra los Hijos de la Luz para hacerlos caer y los reyes de las naciones se encolerizarían contra el elegido de Is­rael en los últimos días. Sin embargo, Dios salvaría a Su pueblo a través de las manos de dos figuras mesiánicas que surgirían al final del tiempo; una de la Rama de David y la otra, el Intérprete de la Ley.5Por los rollos nos enteramos de que existían ciertos libros secretos que contenían información sobre acontecimientos fu­turos y referencias a ciertos rituales revelados por Dios; por lo general se transmitían a personas elegidas de manera verbal, pero ahora se habían escrito en código. Estos secretos estaban muy restringidos y se dice que fueron pasados de mano en mano en una larga fila de tradición secreta, para ser preservados fielmen­te hasta los últimos días. El padre J. T. MÜik, que dirigió gran parte de los primeros trabajos sobre el material qumrano, iden­tificó que en ciertos rollos secretos se utilizaban artificios de codi­ficación. Un ejemplo es el uso de dos alfabetos diferentes con sig­nos elegidos de manera arbitraria que reemplazaban los caracte­res hebreos normales; otro se leía de izquierda a derecha y no al revés, como es lo normal.Todo lo que averiguamos acerca de la comunidad qumrana aumentó nuestra convicción de que eran los descendientes es­pirituales de los reyes egipcios y los antecesores de los templa­rios y la francmasonería. Una importante pieza de evidencia sa­lió a la luz gracias a otro miembro del equipo original de los Rollos del Mar Muerto y nominado al Premio Nobel de la Paz; el doctor Hugh Schonfíeld descubrió en muchos de los rollos un código hebreo que llamó la clave Atbash, usada para ocultar los nombres de los individuos.6 Para nuestra sorpresa, antes de su muerte en 1988, Schonfíeld averiguó que las palabras clave uti­lizadas tanto por los Caballeros Templarios como por los francmasones son claves Atbash que, una vez descifradas, reve­lan significados ocultos Por ejemplo, los templarios tenían fama de adorar algo con el curioso nombre de Bafomet.lo que nunca se entendió hasta que se escribió en hebreo y se aplicó la clave Atbash, la cual reveló la palabra Sofía: sabiduría en griegoAquí había una conexión definitiva con los templarios; y siguió una con los francmasones. Aplicando la clave Atbash a la palabra masónica Tajo (pronunciada Tacho), seudónimo supuestamente otorgado al Gran Maestro en España, se reproduce el nombre del hombre (Asaph) que, de acuerdo con varios salmos, ayudó en la construcción del primer templo de Jerusalén.La materia de que tratan algunos de estos misteriosos traba­jos de la biblioteca qumrana tiene que ver con Noé y Enoch, quienes se dice fueron los receptores de los secretos divinos del Cielo y la Tierra que han sido transmitidos por medio de ciertos iniciados. Hay una antigua creencia de que los ancestros míticos de la humanidad eran hombres de sabiduría superior, y en muchas historias se nombra a Noé y Enoch depositarios de los secretos divinos. Estas historias aparecen en mucha de la literatura apocalíptica y, a pesar de ser ésta tan antigua como el Génesis, está claro que provienen de otra fuente no identifica­da. Creemos que pudiera tratarse de los secretos orales de la ceremonia de resurrección, ya que desde largo tiempo atrás existe una tradición secreta sin explicación ligada al nombre de Enoch. En la literatura masónica se encuentran viejos rituales relacionados con el intento de Sem, Jafet y Ham de resucitar a Noé.Y ya hemos mencionado un grado lateral masónico, cono­cido como los Marinos del Arca, que continúa la tradición de los secretos de Noé.Pero hay un aspecto aún más importante de las enseñanzas secretas de la tradición apocalíptica conectada con Moisés y con Ezra (conocido como el segundo Moisés). Ahora se cree que alguna vez hubo una colección de escritos atribuidos a Moisés bastante más grande que la que sobrevivió hasta el día de hoy.7 Uno de los trabajos que sobrevivió es The Assumption ofMoses (La asunción de Moisés), que se sabe es una obra esenia8 y contiene las siguientes instrucciones de Moisés a Josué: Recibe esta escritura para que sepas cómo preservar los libros que te entregaré: y los pondrás en orden y los ungirás con aceite de cedro y guardarás en vasijas enterradas en el lugar que Él hizo desde el principio de la creación del mundo Esta referencia habla de libros sagrados que Moisés le da a Josué para que los mantenga ocultos. ..hasta el día del arrepentimiento en la visitación en la cual el Señor te visitará en la consumación del final de los días. Estos trabajos secretos relacionados con Moisés de inmediato saltaron a la vista porque él era el único hombre que sabía de los secretos de los reyes egipcios por experiencia de primera mano, y aquí da instrucciones de que en algún momento previo al final de los días estos secretos deben depositarse “en el lugar que Él hizo desde el principio de la creación del mundo”. Lo anterior describe sólo un lugar para los judíos: la roca debajo del Santo de Santos en el santuario interior del Templo de Jerusalén, porque éste era el primer punto de la creación. Sabemos que los qumranos escondieron la biblioteca principal de los pergaminos que ellos mismos habían escrito, junto con otros textos sacados de los alrededores de Judea, en las cuevas detrás del asentamiento También sabemos que eran devotos estudiantes de la ley, por lo que han de haber seguido las instrucciones de Moisés ya que es indudable que creían que el final de la era tendría lugar durante sus vidas. Resulta lógico que si los Caballe­ros Templarios excavaron hacia y debajo del Santo de Santos, como estábamos cada vez más seguros, con seguridad encon­traron estos rollos secretos.Nos emocionamos al llegar a este punto: ¿en verdad habíamos encontrado una instrucción explícita de Moisés de enterrar los secretos bajo el Templo de Herodes? Semejante descubrimiento tornaría una atractiva teoría en toda una probabilidad. De inmediato decidimos investigar mas a fondo los antecedentes de La asunción de Moisés. Los estudiosos opinaban que pudo haber sido escrita durante la vida de Jesús, y que examina la historia judía desde la era seléucida,a través del periodo asmoneo, hasta alguien a quien se describe como un rey insolente. Por lo general se sostiene que es una referencia a Herodes el Grande. El libro describe un periodo de persecución que encaja con los tiempos deAntíoco Epifánio; muchos investigadores piensan que este capítulo está fuera de lugar y debe situarse antes. Entonces aparece una figura misteriosa,Taxo, que incita a sus hijos a reti­rarse a una cueva junto con él, para morir ahí antes que ser desleales con su fe. Su muerte debe desencadenar la esperada intervención de Dios en la historia y el establecimiento de Su reino, un reino que aquí se entiende como celestial, más que terrenal. Se han hecho muchos intentos por identificar a Taxo con un personaje histórico, pero hasta ahora ninguno ha tenido éxito .Algunos escritores intentaron identificarlo con el Maestro de la Rectitud.Ya teníamos la confirmación de una instrucción de Moisés de enterrar los secretos, pero también contábamos con una fe­cha que situaba los orígenes de los rollos no antes de los años de la vida de Jesús, tiempo en el que toda la comunidad se pre­paraba para la batalla anterior al final de la era. Pero fue la men­ción de un personaje no identificado llamado Taxo lo que nos emocionó; sabíamos que Taxo y Tacho eran formas del mismo nombre, y que la clave Atbash traducíaTacho aAsaph, el hombre que ayudó a Salomón en la construcción del primer templo de Jerusalen y un nombre usado por los francmasones para deno­minar al Gran Maestro.El nombre Taxo ya no era un misterio porque el descubri­miento de la clave Atbash usada por los qumranos en sus rollos confirma anteriores sospechas de que se refiere al Maestro de la comunidad, es decir, el Maestro de la Rectitud de sus últimos años de existencia.9 La exhortación que se hace en el texto a mejor morir antes que ser desleales con su fe también es muy reminiscente del Tercer Grado de la francmasonería, que se orien­ta por completo a la idea de lealtad incluso hasta la muerte, resumida por las palabras de Hiram Abif al ser amenazado por el primero de sus atacantes: Prefiero sufrir la muerte que traicionar la sagrada confianza que me fue otorgada Con esta evidencia concluimos que el líder de la comunidad qumrana era considerado el descendiente espiritual del cons­tructor original del Templo de Salomón, el hombre que los francmasones ahora conocen como Hiram AbifLos vínculos entre el ritual del Tercer Grado Masónico parecían encajar en nuestro patrón de rompecabezas histórico, pero el otro motivo principal de simbolismo masónico requiere de mayores explicaciones. Necesitábamos saber cómo había sido posible que la historia de las dos columnas, tan importante en los primeros dos grados de la francmasonería, se transmitiera a los templarios 

Las columnas gemelas

Debido a que la Iglesia romana se ubicó falsamente como la heredera de las enseñanzas de Jesús y a que los cristianos mo­dernos equivocadamente creen tener algún derecho para estu­diar desde arriba a otros grupos, consideran a los esenios/ qumranos tan sólo un grupo entre los muchos que existieron en la Tierra Santa en los tiempos de Cristo. Ésta es una evalua­ción desesperada e inadecuada con respecto a la comunidad qumrana. Sus miembros conjuntaban todo lo que era importan­te para los judíos como nación, los guardianes de la alianza con su Dios y la encarnación de todas las aspiraciones de un pueblo. Eran el judaismo con un enfoque perfectoUn punto clave de la discusión a lo largo de los años ha sido la identidad del individuo descrito como el Maestro de la Recti­tud, pero con la cantidad de información ahora disponible mu­chos estudiosos creen que debe de haber habido no uno sino dos individuos a los que se les dio este título; el primero en la fundación de la comunidad y el otro al final de la era 10 La dificul­tad radica en que la comunidad qumrana no era algo estático; más bien, era un grupo próspero y de rápida evolución que te­nía que cambiar de manera constante para combatir la presión que debían soportar. En consecuencia, los pergaminos más antiguos se refieren al primer Maestro de la Rectitud y los más nuevos hablan de un líder espiritual posterior, identificable como Santiago el Justo Los profesores Robert Eisenman y Michael Wise conclu­yen, como observadores independientes, que este líder de los qumranos era Santiago, el hermano de Cristo y líder de la Iglesia de Jerusalén Y, por lo tanto, dicha Iglesia era la comunidad qumranaEl historiador del siglo n, Hegesipo, hizo una referencia previa a esto, él llamó a Santiago, el hermano de Cristo, Santiago el Justo, lo describió como un nazareno y dijo que intercedió en el santuario del templo por el bien del pueblo El mismo observador describe a Santiago como el Recto, diciendo que no bebía vino ni comía carne de animal, usaba las ropas de lino blanco de los sacerdotes y tenía las rodillas duras como las de un camello de tanto orarSegún otro rollo conocido como el Manual de Disciplina, el consejo de la comunidad consistía de doce hombres perfectos y santos que eran las columnas de la comunidad, y creemos que las dos principales eran muy simbólicas, pues representaban los aspectos reales y sacerdotales de la creación y el mantenimien­to del Reino del Cielo. Pensamos que este término nunca signi­ficó nada del otro mundo; en cambio, apuntaba a una existencia terrenal en la que Jehová gobernaría sobre los judíos en un esta­do permanente de paz y prosperidad. Estas columnas espiritua­les eran, por supuesto, las descendientes de las columnas del Bajo y Alto Egipto unidas que se transmitieron a la francmasonería como las legendarias Boaz y Jachin que adornaran la puerta este del templo de Salomón. Para estos devotos y acorralados judíos, las columnas representaban tanto el poder real de mishpat como el sacerdotal de tsedeq y, al unirse, soportaban el gran arco del Cielo, la piedra angular de lo que es la tercera gran palabra de la voluntad hebrea, shalomLa visión del mundo de los qumranos adquirió una claridad particular cuando leímos una vasta cantidad de información de los rollos, la Biblia y otra literatura contemporánea, pues tene­mos la ventaja de nuestro conocimiento de la francmasonería y los orígenes de Hiram Abif. Otros han examinado todas las par­tes de manera fragmentada y confusa, pero cuando se percibe la totalidad de la última comunidad qumrana y la primera Iglesia como es debido, todas las confusiones y aparentes contradic­ciones se evaporan. El diagrama que se muestra más adelante ilustra el importante paradigma de las columnas gemelas.La columna de la derecha es conocida entre los francmasones como Jachin, quien fuera el primer sumo sacerdote del templo, de ahí que no nos sorprendiera enterarnos de que ésta era la columna sacerdotal que para los qumranos encarnaba la santi­dad envuelta en el concepto fundamental de tsedeq Esta pala­bra (que a veces aparece escrita como Zedek) representaba el principio subyacente a la divina orden comúnmente traducida como rectitud, aunque se dice que una mejor traducción sería la de corrección o la de hacer el bien a otros en todo momento En otras palabras, este concepto es en esencia el mismo que el antiguo concepto egipcio de Ma’at. Tsedeq era un término rela­cionado con el rey sol para los cananeos. El dios del sol canaaneo era visto como el gran juez que vigilaba al mundo, corregía errores y alumbraba los oscuros actos de los crímenes ocultos Cuando los judíos mezclaron las creencias cananeas con el concepto de Jehová, tsedeq se volvió uno de Sus rasgos distintivos Todas las virtudes de Jehová, desde alimentar a la gente haciendo crecer las cosechas hasta destruir a los enemigos de Israel, eran parte de tsedeq. La pala­bra mantuvo su asociación con la luz del sol y se convirtió en lo opuesto a oscuridad y caos.11 Shalom Aunque la adoración al sol es muy común en las muchas teolo­gías que se derivan de la civilización sumeria como para hacer de esto algo especial, hay similitudes interesantes entre la prin­cipal deidad egipcia Amón-Ra y Jehová, como que ambas usan sus benéficos poderes de la luz de día para atacar a las fuerzas de la oscuridad y el caos.La columna izquierda del Templo del Rey Salomón se llama­ba Boaz, quien, como muchos francmasones saben, era el abue­lo de David, rey de Israel. Para los qumranos ésta era la columna real que representaba la casa de David y el concepto de mishpat, lo que suele traducirse como juicio, pero que quería decir más que eso; significaba el gobierno regular de Jehová como rey y, por lo tanto, la misma orden designada en forma divinaEl mando del gobierno y la impartición de justicia siempre estuvieron conectados con esta columna: fue en Mizpah (otra forma de escribir Mishpat) que Jacob erigió su primera columna, y fue aquí que Saúl fue aclamado como primer rey de IsraelCuando estas dos columnas espirituales estén en su lugar, con el Maestro de la Rectitud (tsedeq) a la izquierda de Dios y el terrenal rey del linaje de David (mishpat) a su derecha, el arco del gobierno de Jehová estará en su lugar y la piedra angular de shalom sellará todo junto como su centro. Este término judío es quizá el más famoso de todos los vocablos hebreos, entendido en el mundo como una forma de saludo que significa paz, la condición de no estar en guerra; pero sobra decir que para los judíos de la Biblia tenía un sentido mucho más complejo. Para los qumranos, shalom significaba mucho más que sólo paz. involucraba la buena fortuna, la prosperidad, la victoria en la guerra y la buena suerte y el bienestar generales Pero shalom no era un regalo gratuito, tenía que ganarse mediante el Gobierno de Jehová, lo que significaba establecer un orden de gobierno mo­ral, respaldado tanto por la columna real como por la sacerdotalToda la esencia y misión de la comunidad qumrana se hacía comprensible a través de este simbolismo para sus miembros mayores, que las escribieron siguiendo las instrucciones midrash de Moisés y las enterraron bajo el templo de Herodes, para ser más tarde descubiertas por los Caballeros TemplariosLos francmasones heredaron los símbolos pero en el cami­no perdieron su significado. Cuando los qumranos supieron que el final de la era se acercaba, la necesidad de hallar gente que encajara con estas columnas se volvió urgente, ya que Dios no podría destruir el viejo orden hasta que la nueva estructura estuviera en su lugar. Como estas posiciones eran designadas y no estaban disponibles de inmediato, debido a la ocupación romana y al falso sumo sacerdote en Jerusalén, los candidatos eran llamados mesías; en esencia, líderes a la espera.Cuanto más descubríamos del paradigma de la columna qumrana, más seguros estábamos de que sus ceremonias tuvieron que haber sido las antecesoras de las francmasonas actua­les. Fue muy estimulante ver las ruinas de Qumran y observar que habían erigido una imitación de la entrada del templo con sus pro­pias copias de las columnas Boaz y Jachin Las bases de las dos columnas aún existen afuera de la entrada este de una sacristía que conduce a lo que en ocasiones se llama el Santo de Santos de Qumran (véase la figura 18). No podíamos creer que fuera mera coincidencia que las únicas dos bases de columnas encontradas en las ruinas de todo el asentamiento están a ambos lados de la entra­da este al lugar de adoración sustituto Estas dos columnas han de haber sido la ubicación para la importante ceremonia de iniciación de los miembros mayores y la aspiración de los dos mesías que vendrían poco antes del final de la era. Los trabajos qumranos a los que llamamos Rollos del Mar Muerto están llenos de información relevante para nuestra investigación y nos dio gusto encontrar una referencia a los secretos de las columnas en el fragmento cuatro de un rollo conocido como BrontologiónEl nombre Qumran mismo es considerado una palabra árabe moderna para designar el sitio del monasterio esenio y que no tiene significado alguno. Sin embargo, más tarde averiguamos que esto no era verdad cuando tuvimos la suerte de toparnos con un ejemplar de un libro del difunto John Allegro que proporciona una traducción completa del Rollo de Cobre Allegro propone una raíz clara del significado de la palabra Qumran. Describe sus orígenes y afirma que debió de haberse llamado Qimrón en los tiempos de Jesús y Santiago. El significado que Allegro detectó no representó nada para él y lo menciona en su libro como un comentario intere­sante, pero para nosotros fue de un interés explosivo 12La raíz verbal de Qumran está dada como bóveda, arca, en­trada o similares. Los qumranos se identificaban con una entra­da arqueada, o, dicho de manera más precisa, eran el pueblo de las columnas con el arco arriba La entrada la formaban las co­lumnas de tsedeq y mishpat con el arco santo de shalomSe trataba de pruebas irrefutables de nuestra tesis, que conectaban a la comunidad de Jesús y Santiago con la francmasonería moderna. Los aspectos en común iban más allá de lo que esperábamos.Los francmasones dicen que el significado de la palabra Jachin es establecer. Era tarea del mesías sacerdotal o tsedeq establecer la rectitud en la tierra de Israel para que el templo pudiera reconstruirse. La columna izquierda, Boaz, significa fuerza, se­gún los francmasones. Ésta es la columna del mesías real o mishpat, quien sería responsable de la fuerza del reino en defen­sa de los extraños y en asuntos de derecho civil y gubernamental. Y los francmasones sostienen que cuando las dos se unen, el resultado es la estabilidad. No podría haber una sola palabra mejor para el concepto de shalom. El resultado fundamental es que los francmasones modernos utilizan las dos columnas del Templo del Rey Salomón exactamente de la misma manera en la que lo hicieron la comunidad qumrana y Jesucristo. En las cuevas de Qumran se encontraron fragmentos de un Testamento a Levi tal vez más antiguo que la versión del Testamento de Levi contenido en la Biblia. En este documento hay referencias al Mesías, que parecen indicar que las escrituras provienen de círculos en los que se esperaba un Mesías levítico (sacerdotal) más que uno davídico (real). Las traducciones del documento que hemos visto parecen indicar que los escritores esperaban un líder sacerdotal al lado de uno civil, este último subordinado al primero.13Muchos otros textos qumranos, como el Documento de Damasco, con sus referencias al Mesías de Aarón (sacerdotal) e Israel (real), confirman estas ideas, pero el menos conocido, aun­que poderoso, Testamento a Levi aclara el asunto. En Mateo 3:3, se describe a Juan el bautista como “una voz que clama en el desierto”; ésa es la forma precisa de las palabras usadas por la comunidad qumrana, y nos sugirió que los escritores de los Evan­gelios tuvieron que luchar para que las escrituras hicieran apa­recer a Jesús como el Mesías.También hace referencia al hecho de que incluso hasta el tiem­po de la escritura del Evangelio de Lucas, se recuerda que la gente sostenía que Juan el Bautista era el Mesías. Lucas dice en 3:15: Como el pueblo estaba en expectativa, preguntándose todos en sus corazones si acaso Juan sería el Cristo. Es probable que este verso sea pasado por alto por la mayoría de los cristianos que usan sus escrituras para la inspiración per­sonal más que para el entendimiento histórico, pero comunica un punto clave: la elección de las palabras “todos los hombres’ en vez de algunos hombres indica que todos veían a Juan como el primer candidato a convertirse en mesías.  Durante los últi­mos cuarenta años, muchos miembros de la comunidad teológica tradicional han aceptado que Juan y Jesús eran mesías unidos H Como ya dijimos, los mandeanos del sur de Irak son descen­dientes de los nazarenos y reclaman que Juan el Bautista fue el fundador de su secta, la cual se inició cuando los qumranos se convirtieron en un culto distinto en vez de ser sólo una comuni­dad introvertida al estilo esenio, como aquellas encontradas en Éfeso, Turquía, o en la isla de Elefantina en EgiptoEsta evidencia asustará a muchos cristianos porque parece tan ajena y amenazante para su creencia de que su Jesucristo era el único mesías, pero representa un problema sólo para los que se aferran a la corrupción sobrenatural helenizada del tér­mino hebreo Si se le da a la palabra su significado correcto ini­cial, es muy natural ver a Juan como el mesías sacerdotal y a Jesús como la columna mishpat, el mesías real.Juan tuvo una vida difícil en el desierto, limpiando los espíri­tus de las personas al sumergirlas en las corrientes de agua del Río Jordán. Ésa era la técnica preferida de los qumranos que por lo general tenían que hacerlo con sus cisternas de agua estática Era la personificación de la rectitud qumrana, comía sólo los alimentos permitidos, como saltamontes y miel silvestre, y usa­ba un cinturon y un abrigo de piel de camello En la perspectiva de Juan todas las clases dominantes de Jerusalén eran por com­pleto corruptas, por lo que lanzaba vituperantes sermones en su contra, e instaba a su congregación a arrepentirse y aceptar el rito de purificación por el bautismo esenio/qumrano .Algunos observadores creen que Juan era el Maestro de la Rectitud pero, aunque esto puede ser cierto, no hemos podido encontrar sufi­ciente evidencia para sustentar esta teoríaLa historia del bautismo de Jesús descrita en el Nuevo Testa­mento es una narración mejorada en forma deliberada y creada por los escritores de evangelios posteriores para mantener el nivel de acontecimientos mágicos que satisfacía a la audiencia pagana, pero el material reconstruido puede arrojar alguna luz sobre la relación entre estos dos importantes hombres 15Esto revela que la idea de que Juan bautizó a Jesús es una invención de Marcos, y que Juan no se enteró de la existencia de Jesús hasta que sus discípulos le contaron que había un nuevo maestro sabio que había llegado del norte, alegan­do que incluso un centurión romano había mostrado más fe en el poder de Dios que el judío promedio. Jesús tiene que haber sido una figura central en la comunidad qumrana y, siendo del linaje de David, al igual que muchos estudiantes talentosos, es probable que el llamado bautismo por parte de Juan hubiera sido el primer nivel de iniciación de Jesús dentro de la comunidad. La descripción de Jesús viendo a una paloma que desciende hacia él era una forma judía común de expresar la obtención de sabiduría.Es aún más interesante ver lo que sucedió con Jesús des­pués de su bautismo. De acuerdo con el Nuevo Testamento, se adentró en el desierto en donde ayunó cuarenta días y sus no­ches. No dice que dejó el desierto después del ayuno; de hecho, la Biblia del Rey Jacobo relata que permaneció ahí tres años, del 27 al 31 d.C, y es importante notar que el término desierto se utiliza en todos los Rollos del Mar Muerto como la descripción de la comunidad qumrana. La falta de comprensión del uso con­temporáneo de desierto hizo que los cristianos imaginaran a Jesús solo en un desierto de verdad. Ahora podemos aclarar su significado Jesús estaba en Qumran pasando por las tres etapas de iniciación para alcanzar el nivel más alto de la hermandad, cada una de las cuales, como recordarán, tomaba precisamente un año. Aquí aprendió a enfrentar las tentaciones de Satanás y a dar la espalda a los sobornos de los líderes de otras naciones. En la última etapa, después de sus tres años, se le enseñaron la téc­nica y las palabras de resurrección secretas que fueran transmi­tidas por Moisés, con las que se resucita a un candidato de su tumba figurativa para que viva una vida leal y recta que lo pre­pare para la llegada del reino de Dios.Es muy cierto que en adelante Jesús vivió un año más según las estrictas reglas sectarias de la comunidad, pero después de la muerte de Juan, a inicios del año 32 d.C, decidió que la forma más rápida y eficiente de preparar al pueblo de Israel para la venida del Reino de los Cielos era aplicar las reglas; un ejemplo de cuándo el fin justifica los medios.Por toda la información disponible teníamos que deducir que Jesús y su hermano menor Santiago eran brillantes discípulos y ciudadanos qumranos altamente calificados. Como maes­tro talentoso de la línea de David, Juan el Bautista le preguntó a Jesús si sería el que vendría, es decir, el Mesías real para formar su columna opuesta. Jesús contestó con una respuesta pesher “el ciego recupera la vista, el cojo camina, los leprosos sanan y los sordos escuchan, la muerte es resucitada, y a los pobres se les dan buenas nuevas” De ninguna manera quería decir que él hubiera hecho todas esas cosas, se estaba refiriendo a los mila­gros de curación que Isaías predijo que pasarían en los tiempos de la restauración de Israel. Esto confirmaba que Jesús estuvo de acuer­do con Juan en que el final de los tiempos era inminente y que era el hombre que ayudaría a preparar el camino Todas las enfermedades físicas y mentales se consideraban resultado de una vida pecaminosa y salir del pecado curaría el malEn lo que se refiere al punto de vista de Jesús con respecto a Juan en el evangelio reconstruido, el mensaje está claro.Sabían que Juan era un profeta y no esperaban vestiduras reales cuando lo veían. Pero lo que no sabían, y que ahora les diré, es que Juan era más que un profeta. Era acerca de él que está escrito “Mirad, estoy enviando a mi mensajero ante ustedes” Él preparará el sendero que tienen por delante 16Este antiguo texto cristiano implica de manera incorrecta que es Jesús quien ha señalado a Juan como el Mesías sacerdotal, y no que Juan marcó a Jesús como el Mesías real El pasaje afirma con lucidez que, si bien Juan es el predestinado, la gente no debería esperar vestiduras reales ya que él no sería el rey Mucha gente se confunde por los pasajes en los que Jesús describe a Juan como el que vendrá y Juan describe a Jesús con las mismas palabras. Una vez que se advierte que los dos son columnas de la entrada celestial, se hace claro que no hay conflicto alguno, cada uno necesitaba al otro.El ministerio mesiánico de Juan el Bautista duró sólo seis años, ya que fue decapitado a inicios del año 32 d.C. En Antiquities (Antigüedades), Josefo registra que fue muerto por Herodes Antipas, quien temía que las actividades de Juan pudie­ran conducir a una revuelta debido a su naturaleza mesiánica Para Jesús tiene que haber sido un duro golpe para Jesús escuchar que su columna opuesta había sido asesinado. La comunidad qumrana y todos sus seguidores deben de haber estado devastados por la pérdida de una columna, frente al final de la era y la llegada del Reino de Dios A pesar de lo difícil que era encontrar gente lo suficientemente santa como para reemplazar a Juan, apare­cieron dos candidatos que ascendieron rápidamente para llenar este papel clave Uno habría de convertirse en el líder de la Comunidad Qumran, conocido como Santiago el Justo, y el otro era su hermano mayor, el hombre que llamamos JesúsUna vez que empezamos a estudiar el Nuevo Testamento y los Rollos del Mar Muerto con el sólido conocimiento de la im­portancia de las columnas gemelas, descubrimos significados totalmente nuevos Nos preguntamos cómo era posible que na­die hubiera visto lo que es obvio, pero es que nadie antes había relacionado los rituales de la francmasonería y los antiguos egip­cios con este periodo. La riqueza de la fuente de información que explotábamos iba más allá de nuestras expectativas y sólo nos quedaba esperar que nuestra buena suerte continuara con­forme estudiáramos más de cerca la vida de la columna real, el propio Jesucristo. CONCLUSIÓNNuestro repaso de la Tierra Santa en los tiempos de Jesús nos llevó a la conclusión de que la comunidad qumrana era, a pesar de su pequeño tamaño, el grupo más importante para nuestra búsqueda Sabíamos que eran los autores de los Rollos del Mar Muerto y ahora estábamos convencidos de que los qumranos, los esenios, los nazarenos y la Iglesia de Jerusalén eran nombres para el mismo grupo.Cuando revisábamos el periodo asmoneo dimos con el he­cho de que la Biblia Católica Romana está en desventaja con la Biblia del Rey Jacobo en cuanto a que los Libros Primero y Se­gundo de los Macabeos se habían suprimido de la más reciente. Los católicos retratan a los asmoneos como héroes judíos, aun­que los protestantes no lo hacen así. Esto indicaba un vínculo entre los qumranos antiasmoneos y la institución inglesa del siglo XVIII; algo que sólo pudo haber pasado por la ruta de los templarios y francmasones. Encontramos muchas relaciones ente los qumranos y la francmasonería, desde sus procedimientos de ascenso hasta la prohibición de monedas u otros objetos metálicos durante la iniciación. Sabemos por los Rollos del Mar Muerto que se con­centraban en la verdad, la rectitud, la bondad, la justicia, la ho­nestidad y la humildad, junto con el amor fraternal. Esto los co­locaba como los descendientes espirituales de los reyes egip­cios y los antecesores de los templarios y la francmasoneríaTambién por los rollos nos enteramos de que existían li­bros secretos que contenían referencias a ciertos rituales re­velados por Dios que por lo general se trasmitían sólo de manera oral a personas seleccionadas, pero que ahora habían sido escritos en clave Estos secretos estaban muy restringi­dos y se dice que han sido pasados de mano en mano por una larga fila de tradición secreta. Además, nos topamos con una referencia definida en cuanto al secreto de las co­lumnas. Nuestra primera sospecha de que los Caballeros Templarios habían excavado el Santo de Santos y encontrado escrituras secretas era apoyada por la Asunción de Moisés de los qumranos, que instruía a la comunidad a esconder sus más preciados pergaminos en esa precisa ubicación.Sin duda el líder de la comunidad qumrana era considerado el descendiente espiritual del constructor original del Templo de Salomón, el hombre que los francmasones ahora conocen como Hiram Abif, y estamos convencidos de que Santiago, el hermano de Cristo, era el Santiago el Justo de los Rollos del Mar Muerto y el líder de la Iglesia de Jerusalén.La esencia del paradigma de la columna qumrana se aclaró tsedeq del lado izquierdo de la puerta y mishpat del lado dere­cho, con Yahvé como la piedra angular de shalom que sella todo en el centro. Juan el Bautista y Jesús fueron mesias unidos por un tiempo pero después del asesinato de Juan el aspecto políti­co de la situación hizo explosión Ahora necesitábamos intentar encontrar con exactitud qué sucedía durante este periodo cla­ve, en especial entre Jesús y Santiago Notas G W. Buchanan,/es«s; The King and His Kingdom. M Smith, The Secret Gospel D. S. Russell, The Method and Message ofjewish Apocalyptic.1 2 34  John Allegro, The Dead Sea Scrolls.5   D. S. Russell, op. cit.6  H. Schonfíeld, The Essene Odyssey.7   E. Schürer, Thejewish People at the Time of Jesús Christ.8  H. Schonfíeld, op.cit.9  Peake’s Commentary on the Bible.10  W. S. Lasor, The Dead Dea Scrolls and the New Testament.11   Norman Cohén, Cosmos, Chaos and the World to Come.12  John Allegro, The Treasure ofthe Copper Ser olí.13  Peake’s Commentary on the Bible.14  K. G. Kuhn, Die Beiden Messias Aarons und Jsraels.15  Burton L. Mack, The Lost Gospel.16  Ibid.261   Capítulo 12El hombre que convertía el agua en vino  La carrera contra el tiempoEstábamos a punto de entrar en el área más delicada de nuestra investigación sobre el pasado y decidimos revisar con cuidado nuestros siguientes pasos. Nuestras conclusiones serían contro­vertidas, por decirlo con suavidad, y sentíamos que era más im­portante que nunca verificar todo lo que diríamos. Los cristia­nos conocen un Jesús inmensamente distinto del que surgió en nuestras investigaciones y el contraste molestaría en lo profun­do a muchos. Sin embargo, nuestra primera responsabilidad era con la verdad, y después de discutir un poco decidimos revelar lo que encontráramos con la mayor claridad posible. De hecho, nuestros descubrimientos revelaron a un personaje poderoso e impresionante como nadie más.Lo primero que nos sorprendió acerca de Jesús fue que la duración total de su ministerio fue de tan sólo un año, desde la muerte de Juan el Bautista hasta su propia crucifixión. Pronto se hizo evidente, por todas las pruebas disponibles, que incluso este pequeño periodo estuvo plagado de amargura y de disputas políticas internas, en particular entre Jesús y Santiago .Todo apun­ta hacia el mismo lugar: Jesús, o Yahoshua ben Joseph como lo conocían sus contemporáneos, no era un hombre popular en Jerusalen y en Qumran. Sus rituales eran bastante más radicales de lo que su familia y la mayoría de los demás qumranos podían entender. Como mostraremos más adelante, toda la evidencia sugiere que la mayoría de la gente apoyaba a Santiago, incluso María y José. Es probable que mientras Juan el Bautista vivió Jesús haya observado las mismas estrictas reglas sectarias que él, pero con la pérdida del mesías sacerdotal, la estrategia de Jesús se radicalizó.1 Decidió que era mejor quebrantar la ley por el bien de la nación. Jesús creía que el momento de la batalla final con los romanos y quienes los apoyaban estaba cerca y pensaba que tenía mejores posibilidades de ganar la guerra por Jehová.Los qumranos estaban contentos con que Jesús fuera la colum­na izquierda de Mishpatjo que lo hacía el mesías de linaje real, o el futuro rey de los judíos, pero no podían aceptarlo como la colum­na derecha también La Biblia dice que Jesús se sentará a la derecha de Dios Padre, lo que significa que es la columna izquierda, ya que si uno ve a Dios de frente mirando hacia el oeste desde la puerta de su templo, Dios estará mirando hacia el este, con la columna Mishpat a su derecha.Las circunstancias nos sugerían que Santiago el Justo le dijo a su hermano que no se le consideraba lo suficientemente san­to como para convertirse en las dos columnas, pero Jesús igno­ró sus comentarios y se autoproclamo como las dos conexiones terrenales de la sagrada trinidad que tenía a Dios en su cúspide. Conforme nos invadía la idea de los tres puntos de poder, no podía­mos evitar preguntarnos si se trataba de la fuente de la trinidad católica de Dios Padre, Dios Hijo y Dios el Espíritu Santo.El curioso concepto del Espíritu Santo siempre nos pare­ció muy difícil de entender porque no parecía tener sentido Tampoco nuestros amigos cristianos han podido explicar lo que esta curiosa denominación quiere decir. Si la Iglesia Ro­mana inicial se percató de la importancia de una trinidad di­vina por la Iglesia de Jerusalén, es posible que la hayan malinterpretado. Jesucristo reclamaba ser las dos partes te­rrenales (columnas) del triángulo y es fácil imaginar cómo surgió la confusión.Como vimos antes, Jesús tenía un ritual militar. Quizá esto no encaje con las imágenes tradicionales que se tienen de él, pero G. W Buchanan observó que Jesús era un guerrero y con­cluyó que un historiador objetivo no puede pasar por alto todas las implicaciones militares relacionadas con las enseñanzas de este personaje y acerca de él. El papel de Jesucristo era dirigir la guerra y convertirse en el nuevo rey.2 El profesor Eisenman dijo de los Rollos del Mar Muerto que: De lo que hablamos en nuestra nueva perspectiva de los Rollos del Mar Muerto es de un movimiento mesiánico en Palestina que es mucho más agresivo, mucho más apocalíptico, mucho más mi­litante y mucho más orientado a lo terrenal, una especie de ejército de Dios en campamentos por todo el Mar Muerto, o afue­ra en los desiertos, un grupo preparándose para una última guerra apocalíptica contra toda la maldad en la tierralComo el hombre inteligente que era Jesús sabía desde el princi­pio que el tiempo no estaba de su lado; necesitaba acelerar el final de la era y protegerse de los poderosos enemigos que ya habían acabado con una columna. Lo primero que hizo fue designar algunos guardaespaldas personales para que lo prote­gieran; luego siguió la política de moverse de un lado a otro, haciendo sólo breves paradas en cualquier parte Sus cinco prin­cipales cuidadores eran: Santiago y Juan, a los que llamaba hijos del rayo; los dos Simones, uno llamado el entusiasta y el otro el terrorista (barjona); y Judas, el hombre del cuchillo (sicarius) No eran pacifistas; en Lucas 22 35-38 se habla de cuando le in­forman a Jesús que ya tienen dos espadas luego de que los ex­hortara a vender sus ropas para comprar armas.Y a ellos dijo cuando os envié sin bolsa, sin alforja, y sin calzado, ¿os faltó algo? Ellos dijeron: nada.Y les dijo: pues ahora, el que tiene bolsa, tómela, y también la alforja; y el que no tiene espada, venda su capa y compre una.Porque os digo que es necesario que se cumpla todavía en mí aquello que está escrito: y fue reconocido entre los transgresores, porque lo que está escrito en mí, tiene cumplimientoEntonces ellos dijeron: Señor, aquí hay dos espadas Y él les dijo- es suficiente Los dos requisitos más importantes para el éxito de Jesús eran más seguidores y más fondos Si iba a sentarse en el trono de Jerusalén, ambos tendrían que llegar muy pronto El sacerdocio en Jerusalén ya era rico, pues vendía el título de judíos a los gentiles en todo el imperio romano, dándoles una piedra del Jordán a cambio de grandes cantidades de dinero, y él necesitaba echar abajo a esa gente. Su primera idea fue un golpe de genialidad, pero causó pánico e indignación entre los qumranos Empezó a ascender a personas comunes a la condición de ini­ciados qumranos de primer año por todos lados; peor aun, resu­citó a muchos de sus seguidores más cercanos al nivel más alto, transmitiéndoles los secretos de Moisés.El Nuevo Testamento indica que Jesús tenía una élite con acceso a secretos especiales. Casi desde el principio de su mi­nisterio parece haber habido un círculo cercano de seguidores suyos con los que compartía secretos especiales. Algunos observadores han detectado tres niveles adicionales: el equipo principal; un grupo formado de seguidores menos cercanos que incluían familiares y conocidos bien dispuestos (a los que no se les había revelado el secreto); y los extraños, las personas indiferentes u hostiles del mundo que los rodeaba.4Está claro que había un misterio secreto confinado a unos pocos elegidos entre los seguidores de Jesús, pero hasta ahora nadie ha podido explicar cuál era ese secreto. Estábamos seguros de que sabíamos la respuesta, pero teníamos que ser objetivos y no tratar de forzar nuestra solución a los hechos. Por fortuna no tuvimos que hacerlo: los Evangelios lo hicieron por nosotros.El primer milagro de Jesús fue convertir el agua en vino en la boda de Cana. Viendo esta historia en el contexto de todo lo descubierto estábamos seguros de que no se trataba de un mero alarde de exhibicionismo. Era el primer intento de Jesús de reclutar fuera de la comunidad, en lo que había sido una gran reunión. Descubrimos que el término convertir el agua en vino era un término común, equivalente en español a la expresión “hacer una bolsa de seda con una oreja de cerdo”. En este contexto, en realidad se refería a que Jesús hizo uso del bautis­mo para conseguir que personas ordinarias pudieran entrar al Reino de los Cielos, y prepararse para el final de la era En la terminología qumrana los no instruidos eran el agua y los entre­nados y refinados eran el vino. Si tomamos la frase de manera literal, como algunos cristianos menos informados lo hacen, equivale a pensar que alguien tenía el poder de convertir las orejas de cerdo en bolsas de pura sedaLa idea de que Jesús iba por ahí resucitando a unos cuantos seleccionados de su muerte reciente, en una tierra en la que morían cientos cada día, es otra interpretación literal de algo mucho más terrenal. El método de hacer a una persona miembro del santuario interno de Qumran era, como ya sabíamos, la cere­monia que fuera transmitida durante mil quinientos años desde el asesinato de Seqenenre en Tebas, la que a su vez se derivaba de las ceremonias de coronación del antiguo Egipto, retroce­diendo hasta el cuarto milenio a CNos acostumbramos al concepto de que a los iniciados se les llamara vivos y a todos los demás, muertos Los qumranos creían religiosamente que la vida sólo podía tener lugar en la comunidad y, de acuerdo con algunos judíos, sólo podía ocurrir en la tierra de Palestina si ésta era liberada del gobierno romano Encontramos que en aquellos tiempos era una práctica común para una secta judía creer que todos los judíos de otras sectas estaban muertos en el sentido religioso.5Esta preocupación por una resurrección en vida la encon­tramos antes en nuestros estudios de los Evangelios Gnósticos, así que la idea de referirse a los no resucitados como a los muer­tos no resultó un concepto tan extrañoNuestros hallazgos hasta la fecha nos indicaban que los qumranos utilizaban la resurrección simulada como un medio de admisión al tercer rango de la secta y, por los Rollos del Mar Muer­to, se estableció de manera irrefutable que consideraban a aquellos ajenos a su orden como muertos; además se aclaraba a la perfec­ción mediante el Nuevo Testamento que Jesús pudo haber usado exactamente las mismas técnicas Cuando hacía a alguien miem­bro general del culto de la secta de Qumran, convertía el agua en vino y cuando iniciaba a un nuevo candidato dentro de su grupo central, lo resucitaba de la muerte. Esta estructura doble fue regis­trada por los primeros cristianos, que decían que Jesús ofrecía en­señanzas simples a la mayoría pero impartía enseñanzas secretas a la minoría. Clemente de Alejandría menciona esta tradición secreta en una carta; Valentiniano, maestro cristiano de mediados del siglo ii, también registró que Jesús compartía con sus discípulos “ciertos misterios que mantenía ocultos a los extraños” Esto lo confirma el Nuevo Testamento en Marcos 4:11 Y les dijo a vosotros se os ha dado a conocer el misterio del reino de Dios, mas a los que están fuera, todas estas cosas se dan en parábolas A la iniciación por resurrección para traer a la gente de la muer­te se le llamó resucitar o poner de pie y era reversible para aquellos que contravenían las reglas de la secta, lo que, como es lógico, se llamaba enterrar o caer. En el Nuevo Testamento, en la historia de Ananías y Safira, que eran miembros de la secta en los tiempos de crisis después de la resurrección, encontramos % un ejemplo clásico de este proceso. Santiago ordenó que se reuniera tanto dinero como friera posible para organizar la defensa de la secta, y se requería que cada miembro del grupo  interno vendiera cualquier tierra o propiedad que poseyera y cediera las ganancias a los fondos centrales. Cuando se descubrió que Ananías y su esposa Safira vendieron pero se quedaron con el dinero, ambos fueron traídos, de manera individual, ante Pedro, quien decidió convertirlos en ejemplo para disuadir a otros de pensamientos similares. La historia se narra en Hechos 5:1-11: Pero cierto hombre llamado Ananías, con Safira, su mujer, vendióuna heredad, y sustrajo del precio, sabiéndolo ella también; ytrayendo sólo una parte, la puso a los pies de los apóstoles .Y dijo Pedro Ananías, ¿por qué llenó Satanás tu corazón para que mintieses al Espíritu Santo, y sustrajeses del precio de la heredad? Reteniéndola, ¿no se te quedaba a ti? y vendida, ¿no estaba en tu poder? ¿Por qué concebiste esto en tu corazón? No has mentido a los hombres, sino a Dios.Al oír Ananías estas palabras, cayó y expiró .Y un gran temor se apoderó de todos los que lo oyeron Y levantándose los jóvenes, lo envolvieron, y sacándolo, lo sepultaronPasado un lapso como de tres horas, sucedió que entró su mujer, no sabiendo lo que había acontecido Entonces Pedro le dijo dime, ¿vendiste en tanto la heredad? Y ella dijo sí, en tanto YPedro le dijo ¿por qué convinisteis en tentar al Espíritu del Señor?He aquí a la puerta los pies de los que han sepultado a tu marido,y te sacarán a tiAl instante ella cayó a los pies de él, y expiró, y cuando entra­ron los jóvenes, la hallaron muerta, y la sacaron, y la sepultaron junto a su mando Y un gran temor embargó a toda la iglesia, y a todos los que oyeron estas cosas Para aquellos que leen la Biblia sin entender la terminología del periodo parece que un Dios irritado asesinó a marido y mujer, haciendo uso de poderes sobrenaturales porque no habían apoyado a Su grupo elegido con el suficiente fervor. Esto retrata a un dios tan parcial y rencoroso como Jehová en sus primeros días, muy diferente del Dios de amor y perdón que se supone era promovido por Jesús. Sin embargo, una vez que sabemos los procedimientos de la Comunidad/Iglesia qumrana, podemos ver todo tal y como era: una audiencia disciplinaria que tuvo como consecuencia la expulsión de dos miembros, entiéndase su en­vío con los muertos El término hombre joven que se usa en este pasaje no era una referencia innecesaria a la edad de los acólitos, era tan sólo una descripción normal para los novicios, el opuesto de ancianos. Ser arrojado con los muertos en este momento crucial era un castigo terrible para aquellos que creían que el reino de Dios estaba sólo a unos cuantos días; habían perdi­do su boleto para entrar al nuevo orden que estaba a punto de surgir en Israel.Algunas veces las personas pasaban por una muerte tempo­ral al dejar al grupo central y luego ser readmitidas. Un ejemplo fue Lázaro, quien perdió el valor cuando las cosas se pusieron difíciles hacia el final de la vida de Jesús. Les explicó a sus her­manas María y Marta que estaba asustado y tendría que dejar el grupo central. Cuatro días después Jesús llegó y María le dijo que Lázaro no se habría muerto si él hubiera estado ahí para hablar con él. Entonces Jesús fue a buscarlo y lo persuadió de ser valiente y unirse de nuevo a los vivos. La resurrección de Lázaro siempre se ha considerado uno de los milagros más notables de Jesús registrado en los Evangelios, pero ahora que entendemos en verdad la terminología de los judíos del siglo I, podemos olvidar la interpretación necromántica innecesaria.Se ha demostrado más allá de toda duda que esta forma de expresarse de los vivos y los muertos fue la terminología utiliza­da en los tiempos de Jesús, y aquellos que insisten en tomarla de manera literal no sólo niegan toda la evidencia, sino que tam­bién cometen un gran perjuicio en contra de un maestro único y brillante. La idea de devolver la vida a un cadáver en estado de putrefacción hubiera sido un concepto desagradable para to­dos los judíos de la época, y el que los cristianos modernos pien­sen que alguna vez hubo una era en la que semejantes cosas se decían a modo de verdad absoluta es tan tonto como pensar que en realidad los tapetes mágicos alguna vez fueron el transporte de moda en Bagdad. Personas que por lo general son prag­máticas parecen estar dispuestas a creer que lo ridículo pudo ha­ber sucedido en el pasado remoto en alguna perdida edad de oro. La realidad es que Jesús no era ningún simplón que dispensara amor y bondad a dondequiera que fuera; para los estándares ac­tuales, era rudo en extremo y requería que sus seguidores principales, su grupo cercano, rompieran todas las ataduras con sus familias, como él mismo hiciera. En Mateo 8:21-22 encontra­mos un ejemplo de esto, el cual siempre ha parecido extraño y demandaba una explicación por parte de la IglesiaY otro de sus discípulos le dijo: Señor, permíteme que vaya prime­ro y entierre a mi padre. Jesús le dijo, sigúeme; deja que los muer­tos entierren a sus muertos.Intentar entender de manera literal esto es bastante más difícil que convertir el agua en vino, pero está claro que Jesús quería decir: “Deja que el mundo externo [los muertos] se cuiden a sí mismos porque tenemos asuntos más urgentes dentro de la Comunidad”. Si cualquier lector cree que ponemos demasiado hincapié en este aspecto de las enseñanzas de Jesús, debería considerar Lucas 14:26, donde de hecho pide que sus seguido­res odien a sus familias.La Biblia hace varias referencias con respecto a la forzada relación entre Jesús y su madre y hermanos, ninguna más clara que la de Mateo 12 46-50: Mientras él aún hablaba a la gente, he aquí que su madre y sus hermanos estaban afuera, y le querían hablar Y le dijo uno he aquí tu madre y tus hermanos están afuera, y te quieren hablar Respondiendo él al que lé decía esto, dijo, ¿quién es mi madre, y quiénes son mis hermanos?Y extendiendo la mano hacia sus discípulos, dijo he aquí mí madre y mis hermanos Porque todo aquel que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos, ése es mi hermano, y hermana, y madre. Esto muestra que Jesús no tenía tiempo para los miembros de su familia, pero también que ellos pudieron haber estado tratan­do de hacer las paces con él después del rompimiento cuando él asumió el papel de mesías sacerdotal así como del real. Es cierto que en algún momento anterior a la crucifixión, Santiago, el hermano de Jesús y su adversario por el papel sacerdotal, se dio cuenta de la sabiduría de las acciones de su hermano y se preparó para aceptar estas nuevas enseñanzas.Jesús era conocido como Yahoshua ben Joseph, lo que sig­nificaba “salvador el hijo de José”, pero en el Nuevo Testamento no se informa que Jesús hubiera mencionado a su padre. Esto no es sorprendente ya que les dijo a sus discípulos que no llamaran padre a ningún hombre sobre la tierra (Mateo 23:9). Era necesa­rio que los discípulos rechazaran a sus familias y vivieran como si nunca hubieran existido, para que pudieran concentrar toda su lealtad en el grupo. En el Padre Nuestro, Jesús enseñó a los apóstoles que debían referirse a Dios como a nuestro Padre para reemplazar por completo a su padre genético. Es fácil darse cuenta por esta cuestión de cómo los gentiles y helenizados cristianos que escucharon esto no entendieron en absoluto la men­talidad judía y la tomaron en forma literal, creyendo que Jesús era de alguna manera física el hijo de Dios, a pesar de que también se llamaba a sí mismo el hijo del hombre, título que solía aplicarse entonces a aquellos que decían ser los mesías. Esta descripción de Dios como el padre y él mismo como el hijo mayor o primogé­nito tiene mucho sentido, ya que como el hombre que debía convertirse en el nuevo rey davídico de los judíos, sólo sería un regente terrenal de Jehová, quien siempre sería el gobernante supremo de este estado teocrático.El Padre Nuestro se presenta en la Biblia del Rey Jacobo como sigue: Padre Nuestro que estás en el cielo, Santificado sea tu nombre Vénganos tu reino. Hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día. Perdona nuestras deudas, como nosotros perdonamos a nuestros deudores. No nos dejes caer en tentación y líbranos de todo mal. Porque tuyo es el reino, tuyo el poder y la gloria por siempre. Amén. Por el entendimiento que hemos adquirido de la terminología y las intenciones de Jesús y su grupo, podemos traducir la ora­ción anterior como sigue: Jehová, grande es tu nombre Israel se convertirá en tu reino. Los requisitos de la santa existencia que cumples serán instituidos en Israel Danos sostén en tanto que tu reino llega. Perdónanos si no cumplimos todos tus santos mandamientos, como nosotros per­donamos a quienes nos decepcionen. Y no nos pongas a prueba con una vida muy dura, ayúdanos a evitar los errores en nuestros santos deberesIsrael es tuyo, y el poder para gobernarnos,y el esplendor, por siempre Que así sea. Es importante darse cuenta de que la palabra tentación tenía una connotación de alguna manera diferente a la de su uso ac­tual. En realidad significaba prueba, en el sentido de soportar la presión de ver cuánto castigos puede soportar una persona, en lugar del sentido moderno de resistirse a los placeres.Aquí se puede ver lo extraño que es para quienes no son judíos, usar esta oración totalmente israelita para sus propios propósitos gentiles. Su única intención era hacer una petición a un dios judío de que creara la autodeterminación en Israel, ya que Jesús no tenía interés en nadie fuera de su pequeño reino. Otros términos que usaba, como el de hermanos y vecinos, sólo tenían la intención de referirse a los miembros de la comunidad, no al mundo entero. Nuestro Padre Nuestro es una traducción de significado, más que la mera constitución de las palabras, como lo hace la Biblia. El hecho de que las palabras utilizadas por Jesús tuvieron todo un significado político judío local no fue descu­bierto por nosotros; es ya muy aceptado, incluso en los trabajos más importantes de la corriente cristiana principal, como Peake’s Commentary on the Bible. Ya. está claro que Jesús sólo hablaba de su lucha política al liberar para siempre a los judíos de la dominación extranjera. El nuevo camino al Reino de DiosLos requerimientos para el final de esa era y el comienzo del Reino de Dios eran tener al sumo sacerdote de tsedeq en el templo y al rey davídico de mishpat en el trono, para que Jehová asegurara que shalom estuviera en su lugar por toda la eterni­dad. Jehová no ayudaría en las cosas que se avecinaban hasta que existiera un mayor estado de santidad en la tierra de Israel, y Jesús vio que su tarea principal era traer mejoría para la gente común.Lo primero que hizo Jesús en su ministerio fue asistir a una gran boda (acontecimientos que podían durar muchos días) para encontrar personas que se convirtieran a su causa. Lo que hizo de maravilloso, asombrando a los estrictos qumranos, fue acep­tar a los impíos: hombres casados, tullidos y, lo más sorprendente de todo, incluso mujeres. Para él todos eran igualmente capaces de pecar ante los ojos de Dios y por tanto tenían tanta, si no es que más, necesidad de ser salvados que los otros. Esta idea de igualdad era revolucionaria para sus tiempos y se volvió el sello de sus enseñanzas.Más que nada Jesús necesitaba dinero y para obtener el sufi­ciente tenía que acudir a los ricos. Por desgracia, por lo general era precisamente a los miembros de este grupo a quienes se consideraba pecadores en particular. Luego de la destrucción del templo en 586 a.C. el lugar del Señor había sido profanado,y los píos judíos intentaron mantener sus propias casas tan puras como el altar del templo y a sí mismos tan puros como sus sa­cerdotes. En efecto, esto significaba seguir con cuidado las leyes de pureza levítica y la dieta pentateucal. Un miembro de la comunidad qumrana nunca entraría a la casa de un extraño (una persona muerta), porque podía exponerse a toda clase de impu­rezas. Jesús ofendió a los judíos valiosos cuando entró a las casas de, por ejemplo, los recaudadores de impuestos, y como resultado fue acusado de mezclarse con pecadores y meretrices, borrachos y prostitutas. La verdad es que estas personas eran muy respeta­bles y ricas pero no eran devotos del camino, por lo que les asignaba cualquier cantidad de nombres imaginables. El término meretrices, por ejemplo, tan sólo significaba que se mezclaban con los gentiles en sus vidas laborales o sociales, más que ser una observación sobre su promiscuidad sexual.Un recaudador de impuestos se hizo apóstol de Jesús y otro, Zaqueo, de hecho era jefe recaudador antes de ser resucitado de la muerte. Dio la mitad de su patrimonio para pagar por in­justicias pasadas y la otra mitad a los pobres, término usado para la comunidad qumrana.Las enseñanzas de Jesús aparecen en forma de lista en algu­nos de los Evangelios Gnósticos y es cierto que el evangelio Q original no está construido a manera de historia. Puesto que la mayoría de las enseñanzas de Jesús fueron entretejidas en una biografía por los escritores de los evangelios del Nuevo Testa­mento, un gran número aparece en forma de lista en lo que se llama el sermón de la montaña. Puede creerse que la habilidad de Mateo para enlazar todas las enseñanzas de Jesús en una his­toria se agotó, por lo que mezcló toda clase de pasajes, como si hubieran sido dichos uno después del otro a una multitud en la  cima de una montaña. De haberse comunicado al pie de la letra como un solo sermón, la pobre audiencia habría estado con la  boca abierta tratando de asimilar semejante cantidad de información. Por lo tanto, creemos que la mayoría de estos discursos  e instrucciones se redactaron como si fueran una sola ocasión,  para evitar interrumpir la fuidez de toda la historia. Las palabras reales de Jesús usadas en esta “ocasión” se han centrado en la mente de los cristianos a través de los tiempos y han  salido con todo tipo de interpretaciones. Sin embargo, a la luz de lo  que ahora sabemos, los significados se han hecho muy evidentes. Las bienaventuranzas son particularmente simples de interpretar: Bienaventurados son los pobres de espíritu porque de ellos es el reino de los cielos En Lucas esto se traduce como “los pobres” nada más, y en am­bos casos sólo significa la comunidad qumrana, ya que así es  como describían a los miembros del tercer grado. Bienaventurados aquellos que se lamentan porque serán consolados En Lucas, aquellos que se lamentan se expresa como “vosotros que lloráis”. En ambos casos, la referencia es a la comunidad qumrana y a otros judíos píos que lamentaban que el Templo de Jehová estuviera en manos de los indignos. Este dicho también aparece en un salmo qumrano. Bienaventurados son los dóciles, porque ellos heredarán la tierra De nuevo, el término “los dóciles” se usaba por los miembros de la comunidad qumrana para describirse a sí mismos. Se requería que se comportaran de manera dócil y humilde para que así el Reino de Dios (su herencia) llegase. A la luz de la evidencia de los Rollos del Mar Muerto, pretender que pudo signifi­car cualquier persona humilde es abusar con deliberación de la verdad. Bienaventurados son aquellos que comen y beben de la rectitud, porque estarán satisfechos Los qumranos eran el pueblo que buscaba a tsedeq (la rectitud) todo el tiempo, pero hasta que el Reino de Dios llegara, no esta­rían satisfechos. Bienaventurados los misericordiosos, porque obtendrán miseri­cordia Como en el Padre Nuestro, Dios les permitirá a los rectos de la comunidad qumrana que cometan pequeños errores porque ellos perdonan los pequeños errores de su hermandad. Bienaventurados los puros de corazón, porque ellos verán a Dios A los miembros de la comunidad qumrana se les enseñaba a tener las manos limpias y el corazón puro porque ése era el requisito para entrar al Templo de Sión; ellos serían los testigos de la llegada del Reino de Dios. Bienaventurados son los pacifistas, porque serán llamados los hijos de Dios Nada se ha citado de manera más equivocada que esta declara­ción de fe.”Los pacifistas” aquí no se refiere a la forma en que lo entendemos hoy, sino a aquellos que trabajaban para shalom, el estado de paz, prosperidad y bienestar general que llegaría cuan­do las columnas de tsedeq y mishpat al fin fueran puestas en su lugar. Una vez más, la referencia se aplica sólo a la comunidad qumrana. Y como ya sabemos Jesús enseñaba a sus seguidores a separarse de sus familias y a considerar a Jehová su padre; por lo tanto, se convirtieron en los hijos de Dios. Bienaventurados aquellos que son perseguidos por su rectitud, porque de ellos es el reino de los cielos Los qumranos siempre habían sido perseguidos, Juan el Bautis­ta, por ejemplo, fue apartado de ellos un año antes. Bienaventurado eres cuando los hombres te denigran y te persi­guen y pronuncian falsamente toda clase de maldades en tu con­tra a cuenta mía Esto difiere un poco de los demás, ya que parece aplicarse a Jesús y a su grupo separatista. Lucas usa la palabra “odian” en lugar de “denigran”, y es probable que se trate de una referencia a la enemistad de los que apoyaban a Santiago dentro de la co­munidad. Si es así, ha de haberse escrito sólo unos meses antes de la crucifixión, cuando la disputa entre los hermanos estaban al máximo.Estas Bienaventuranzas no son una lectura espectacular cuan­do se las ve como lo que son: una serie de frases para reclutar adeptos que se reducen a: hazte parte de nosotros y sé parte del reino de Dios… o no seas nada. Es seguro que funcionaban muy bien. Hasta tiempos recientes, los cristianos no entendían las complejas circunstancias judías que fueron el telón de fondo para esta inspirada campaña de reclutamiento, y utilizaron los textos literales de las declaraciones de Jesús para sustentar su propio sistema de creencias, lo que en repetidas ocasiones pudo haber sido bueno, pero que no es lo que Jesús quería decir.Por un corto tiempo, tal vez dos o tres meses, Jesús, con sus extrañas actividades, provocó que se le viera como separado del núcleo de la comunidad; pero para Santiago pronto se hizo evidente que su hermano estaba formando un grupo numeroso. De los trabajos contemporáneos que se excluyeron del Nuevo Testamento pueden extraerse algunos de los preceptos esen­ciales de las enseñanzas de Jesús. En el logion 114 del Evangelio de Tomás (hermano gemelo de Jesús), Jesús explica su creencia de que incluso las mujeres son iguales a los hombres: Simón Pedro les dijo “Que María nos deje, porque las mujeres no merecen la vida”  Jesús dijo:“Yo mismo la guiaré para hacerla hombre, y que así se convierta en un espíritu vivo a semejanza de ustedes los hombres. Porque toda mujer que se haga hombre en­trará en el Reino de los Cielos” No es necesario decir que Pedro no sugería que se debía matar a todas las mujeres porque no merecían vivir; era una referencia al hecho de que ella debía abandonar la sala mientras los miem­bros del más alto nivel del movimiento (los vivos) discutían asun­tos secretos. Jesús sorprendería a sus seguidores al contestar que él en persona la resucitaría de entre los muertos para que fuera la primera mujer en ser miembro de la élite y que cada mujer tenía derecho a hacer lo mismo. Este pasaje seguramente proviene de los labios del radical maestro al que los cristianos llaman Jesucristo y es decepcionante que muchos sacerdotes se opongan con vigor a que las mujeres entren al sacerdocio.En el Secret Book of James (El libro secreto de Santiago), famoso por haberlo escrito Santiago, el hermano de Jesús, des­pués de la crucifixión, se menciona a éste explicando cómo deben entender sus enseñanzas sus seguidores: “Pongan atención a la Palabra Entiendan el conocimiento. Amen la vida. Y nadie los perseguirá, ni nadie los oprimirá, que no sean ustedes mismos” Este hombre era sorprendente. No podíamos creer que seme­jante sabiduría se desarrollara en medio de tal lucha. Estas pala­bras todavía nos aportan una maravillosa filosofía de estilo de vida personal.  El arresto de la columna realJesús sabía que la cautela y el tiempo eran esenciales. Necesita­ba incitar a una muchedumbre para que se levantaran en contra de los romanos y los saduceos en Jerusalén y armar a tanta gen­te como pudiera.Tenía que lograrlo sin prevenir al enemigo so­bre la fuerza del movimiento, por lo que él y sus seguidores se reunían en secreto y oraban en lugares apartados. Aunque Santiago todavía no aceptaba el derecho de Jesús de ser al mismo tiempo el mesías sacerdotal y el real, las cosas parecían ir bien.Más aún, la red de espías de Jesús informó que no había ninguna actividad especial planeada en contra suya en JerusalénJesús necesitaba una demostración de fuerza en la capital para probar que no tenía miedo de retar a las autoridades de frente y establecer su derecho al trono de Israel. Se trazó un cuidadoso plan para demostrarle a la gente de Jerusalén que él era el rey que se levantaría para salvarlos de la dominación ex­tranjera, como lo predijeran los profetas. Su entrada a Jerusalén montado en un joven burro fue una representación deliberada de la bien conocida profecía que aparece en Zacarías 9:9, en la que se predecía que la gente de la Ciudad vería: .. .tu rey vendrá a ti, justo y salvador, humilde y cabalgando sobre un asno, sobre un pollino hijo de asna Estudiosos de la Biblia han aceptado que las ramas de palma no tenían importancia y que es probable que fueran usadas por los que apoyaban a Jesús para llamar la atención sobre el aconteci­miento que de otra forma nadie habría notado. Para asegurarse de tener la mayor publicidad Jesús siguió hacia el templo y pro­vocó un alboroto al echar abajo las mesas de los comerciantes y negociantes de dinero que hacían mal uso del sagrado edificio. Pensamos que un equipo de hombres de Jesús se colocó alrede­dor del área para asegurarse de que el lugar fuera seguro, antes de darle la señal al mesías real para que avanzara rodeado de sus cuatro cuidadores. De inmediato comenzó a patear las mesas mientras sus seguidores tiraban los puestos al suelo. La gente se escondió aterrorizada mientras Jesús expresaba a gritos su opi­nión con respecto a su comportamiento poco merecedor del sitio divino, antes de hacer una rápida retirada a Betania, a un poco menos de un kilómetro al este de la ciudad. La opinión general fue sin duda que la misión tuvo un gran éxito, pero de hecho era el principio del fin. Desde ese momento las autorida­des romanas y judías decidieron actuar para acabar con el problema de esta secta de Qumran, antes de que creciera dema­siado para poderla manejarSantiago fue arrestado y se publicó un cartel de “se busca” para Jesús, dando una descripción física suya. Hace mucho tiem­po que se destruyeron todas las referencias y pruebas de esto, ya que tener una descripción de un dios que era menos que perfecto no le hubiera servido nunca a una iglesia en crecimiento Sin embargo, Josefo lo registró en su Capture of Jerusalem (Captura de Jerusalén).Josefo tomó la información directamente de la forma elaborada por los oficiales de Poncio Pilato, y que era el documento con la descripción del hombre al que se bus­caba, una copia del cual debía archivarse en Roma. El Nuevo Testamento asegura que se ofreció una recompensa por el arresto del hombre que se decía el rey de los judíos, y que fue Judas quien entregó a su maestro.A pesar de la censura cristiana, todavía sobrevive una copia de la descripción de Jesús en los textos eslavos, la cual se hizo pública en el siglo pasado. No podemos estar seguros de que sea genuina, pero muchos académicos lo creen así, y no hay razón para dudar de ella. Describe la imagen de un hombre muy distinto del que la mayoría imagina un hombre de apariencia sencilla, de edad madura, piel more­na, baja estatura, tres cubitos de altura, jorobado, con una cara larga, nariz grande y cejas unidas, así que aquellos que lo vean pueden sentirse aterrorizados, con escaso cabello y de raya en medio, a la manera de los nazarenos, y con una barba aún sin desa­rrollar.Una estatura de tres cubitos lo pondría por abajo del metro cuarenta centímetros, lo cual, combinado con una joroba y rasgos faciales duros, haría de Jesucristo una persona muy fácil de re­conocer. Puesto que esto podría ofender a algunos cristianos, señalaremos que para un dios ser hermoso o de buena estatura no tiene que ser importante, como tampoco lo sería haber naci­do en un palacio. Ésa es una opinión moderna, y si Jesús hubiera sido un hombre feo y pequeño, el mundo helenizado nunca lo hubiera aceptado como dios, por lo que los primeros cristianos habrían tenido que esconder los hechos. Hay evidencia adicio­nal de que Jesús era un hombre de muy corta estatura. Los Hechos de Juan, que se excluyeron del Nuevo Testamento, dicen de Jesús .. .tenía miedo y lloré, y él, dándose la vuelta, apareció como un hombre de baja estatura, y me agarró de la barba y me dijo “Juan, no carezcas de fe sino sé creyente,y no curioso”.  En Lucas 19 3 leímos acerca de un hombre llamado Zaqueo quien intenta ver a Jesús a través de la multitud.Intentaba ver quién era Jesús, pero no podía a causa de la multi­tud, pues era pequeño de estaturaEste versículo puede leerse de dos formas: que el comentario sobre la estatura se refiere a Zaqueo o a Jesús. Esta ambigüedad explica por qué sobrevivió al cuchillo de los censores. ¿Era Je­sús el pequeño? Nadie podrá estar seguro jamás.Sin importar su estatura, Jesús fue arrestado muy pronto en el Huerto de Getsemaní. A cualquiera que haya sido educado como cristiano le será familiar el nombre de este lugar, escena­rio de una de las escenas más dramáticas en la historia de la vida de Jesús. Pero al estudiar la posición de este pequeño huerto se hace evidente que no se escogió el lugar por accidente. En Mar­cos 14:32, el autor hace parecer que fue un punto en el que se detuvieron por casualidad durante un viaje cuando dice: Y vinieron a un lugar que se llamaba Getsemaní, y dijo a sus discí­pulos- sentaos aquí, entre tanto que yo oro Pero no fue una elección arbitraria; Getsemaní era un sitio pre­destinado y deliberado para cambiar el curso de la historia. El Huerto de Getsemaní está a sólo trescientos veinte metros, y justo enfrente de la puerta este del templo, la puerta de la recti­tud. Mientras Jesús oraba estaría en lo alto, como para ver las dos columnas que él representaba en la construcción de la nueva Jerusalén y la llegada del Reino de Dios. Vio descender el sol sobre el recién reconstruido templo, sabiendo muy bien que sería arrestado esa noche. Por los pasajes en la Biblia está claro que estaba preocupado y ansioso por su arresto, pero confiaba en que Jehová haría que las cosas le resultaran bien, diciendo:”Padre, todas las cosas son posibles en ti”.Jesús escogió el tiempo y el lugar con mucho cuidado. La entrada del este, la puerta de tsedeq o la rectitud, era la entrada principal para la más importante celebración de Año Nuevo, que era la Pascua en la nueva luna más cercana al equinoccio de primavera, que caía a finales de marzo o principios de abril. Era esta puerta, tan importante en la visión de Ezequiel, la que Jesús, y todos los qumranos, apreciaban tanto. En los capítulos 14 y 15 de Ezequiel podemos leer la especial importancia de la puerta este en su visión, ya que empieza diciendo que sucedió “a prin­cipios del año” . .Y la Gloria del Señor vino a la casa por el camino de la entrada que da hacia el este……Entonces me trajo de regreso por la puerta del santuario exterior que daba hacia el este; y estaba cerrada. Luego el Señor me dijo: esta puerta debe estar cerrada, no debe abrirse, y ningún hombre debe entrar por ella; porque el Señor, el Dios de Israel, ha entrado por ella, y por eso debe cerrarse. Es para el príncipe, él debe sentarse a comer el pan ante el Señor; debe entrar por el camino de esa puerta….. .Y dijo el Señor Dios: la puerta de la cámara interna que da hacia el este, debe cerrarse durante los seis días de trabajo; pero en el Sabat debe abrirse,y en el día de la luna nueva debe abrirse Y el príncipe debe entrar por el camino de esa puerta, y debe pararse a la entrada de la puerta, y los sacerdotes deberán prepa­rar su ofrenda y sus ofertas de paz, y él deberá adorar a la entrada de la puerta luego avanzará .. Eso es exactamente lo que Jesús hizo. Hizo sus adoraciones tan cerca como pudo de la puerta de la entrada este en la noche de la nueva luna a principios del año nuevo. Se vio como el prínci­pe de Israel esperando ser coronado para asumir las obligacio­nes dadas por Ezequiel, ejecutar la justicia y la rectitud (mishpat y tsedeq). Esa noche Jesús esperó hasta que la estrella matutina se elevara, la estrella que se alza al este, que una vez anunció la llegada del recién creado rey del antiguo Egipto y que, según la creencia qumrana, sería la marca de su nuevo rey. Esta profecía estelar, que se encuentra en todos los rollos y en los números 24:17, dice: “una Estrella se alzará de Jacob, un Cetro para gober­nar al mundo”; esto tenía un significado preciso para Jesús, pero más tarde fue confundido por los cristianos gentiles como un rasgo de su nacimiento más que de su breve lapso de reinado El autor de las Revelaciones, el último libro del Nuevo Testamento, llama a Jesús: 

La raíz y rama de David y la brillante estrella matutina

 El Rollo de Guerra de la cueva 1 en Qumran dice que ellos veían la profecía estelar en términos del levantamiento de los dóciles en una especie de guerra apocalíptica final Es muy posible que Jesús pensara que viviendo fuera de los pasos profetizados ha­cia la guerra, causaría una insurrección popular que sería la se­ñal para empezar la guerra al final de la era.Los discípulos de Jesús sabían que él no esperaba sobrevivir a la confrontación que maquinaba tener con las autoridades romanas y las del templo. Se puede obtener más información en el Evangelio de Tomás .Aduce incluir los dichos secretos de Jesús según los escribiera Judas Dídimos, quien se cree que fue el hermano gemelo de Jesús y que, por lo tanto, se llamaba Tomás, que significaba gemelo. Este texto no estaba estructurado como narrativa; es una lista de las palabras dichas por Jesús en su papel de líder. En el dicho número l6,Tomás nos dice: Los discípulos dijeron a Jesús: “Sabemos que nos has de dejar ¿Quién será nuestro líder?”Jesús les dijo “Dondequiera que estén, habrán de ir con San­tiago el Justo, por cuya gracia el cielo y la tierra son” Esto indica con claridad que el conflicto entre los hermanos había terminado, y que Jesús tenía una sombría visión de su propio futuro. Es fácil ver por qué, trescientos años después, Constantino rechazaría el Evangelio de Tomás para su Biblia oficial, ya que la tendencia predominante en la Iglesia Romana era que Pedro, y no Santiago, se convirtiera en el líder siguiente una disposición que ahora puede apreciarse como falsa.Esa noche, Jesús pretendía esperar a que saliera la estrella matutina, ya que no esperaba ser avistado por los guardias del templo antes de la salida del sol y,a pesar de su inminente arresto, ofició una ceremonia de levantamiento del tercer nivel, ahí en la colina, casi a la vista de las dos grandes columnas del templo La identidad del joven iniciado no la conocemos, pero es posible que la iniciación no haya terminado antes de que tuviera lugar el arresto. Marcos 14:51-52 dice: Pero un muchacho lo iba siguiendo con una túnica de lino sobre el cuerpo desnudo; y los jóvenes lo agarraron; pero se les escapó desnudo, dejándoles la sábana. Hasta este momento este incidente ha desafiado toda explica­ción, pero ahora su significado está claro.  

El juicio y la crucifixión

Los poderosos de Jerusalén tenían ahora justo lo que deseaban: las dos columnas del peligroso movimiento mesiánico cuya in­tención era derrocar al Sanedrín y al procurador romano, Poncio Pilato. Los sacerdotes judíos temían la reclamación que Santia­go hiciera sobre su derecho al templo, y es probable que el pro­curador estuviera un poco más que inquieto por los alcances políticos de la situación. Él sabía que estos judíos tenían la repu­tación de causar increíbles cantidades de problemas cuando se autoflagelaban hasta el frenesí, pero contaba con el apoyo de tropas enormes y bien entrenadas. Por desgracia, la mayor parte de éstas estaban en Cesárea, a dos días de camino; si bien esto significaba que cualquier levantamiento podría ser sofocado en tres días, habría tiempo más que suficiente para que a él lo col­garan de las murallas de la ciudad. Pilato no era ningún tonto e ideó un plan que satisfizo a todos.El procurador romano tenía a Santiago y a Jesús, ambos autoproclamados columnas de la secta subversiva, bajo arresto, y a la espera de su ejecución; pero Pilato sabía que sólo necesitaba derrumbar a uno para socavar el plan, así que ofreció dejar ir a uno y dejó la elección a la enorme multitud frente a él. Recuér­dese que aunque llamamos al mesías rey, Jesús, éste no era su nombre; era una descripción de su papel como salvador, que en hebreo era Yahoshua. El nombre de Santiago en hebreo era, en efecto, J’acov, pero también podría llamársele salvador, esto es, Jesús. Como sospechamos desde que descubrimos el verda­dero significado de la palabra Barrabás, las dos personas en jui­cio se llamaban Jesús: Jesús, el rey de los judíos y Jesús, el hijo de Dios. A Santiago se le llamaba Barrabás —literalmente, el hijo de Dios— porque se entendía que él era el mesías sacerdotal y, por lo tanto, el que tenía una relación más directa con su padre. Fue una total invención posterior de la Iglesia que existiera la costumbre de liberar a un prisionero el día de Pascua. Esto simple­mente no sucedía y hubiera sido una manera muy poco romana y tonta de llevar un sistema jurídico. La verdad es que fue un plan único de Pilato para cubrir las necesidades de una situación delica­da. La mayor parte de la multitud provenía de Qumran y eran segui­dores de Santiago, o como se le llamó ese día ,Jesús Barrabás.Jesús, el rey de los judíos, no tuvo tantas voces que se alza­ran por él, así que fue encontrado culpable, azotado, coronado con espinas y crucificado en una cruz en T con las palabras Rey de los Judíos sobre la cabeza. Murió con inusual rapidez, y si hubiera sido jorobado como se describía en el aviso, eso habría sido de esperarse. El proceso de la crucifixión dificulta mucho la respiración, y es necesario alzar el pecho continuamente con el fin de sacar el aire de los pulmones. Con una espalda curva o jorobada, esto habría sido muy difícil, y la asfixia sería el rápido desenlace.Al investigar el periodo entero del primer siglo después de Cristo, revisamos toda clase de información para construir una imagen de lo que en realidad sucedía en Israel. Debido a que formábamos una nueva y única perspectiva sobre la vida de Je­sús, cosas que significarían poco para otros podrían ser piezas importantes para nosotros en nuestro inmenso rompecabezas. Uno de los principales hallazgos provino de oscuros pasajes de un texto rabínico conocido como Tosefta Shebuot, que data de los primeros siglos después de Cristo. Este documento contiene el registro de los judíos supervivientes de Jerusalén y cuenta la historia de los acontecimientos previos a las calamidades del año 70 d.C, misma que, puesto que proviene de una tradición no cristiana, creemos que es auténtica y está inalterada. En Tosefta Shebuot 1:4 tropezamos con una poderosa descripción que proyectaba una nueva luz sobre lo que sucedió entre Jesús y Santiago en la crucifixión. El pasaje comienza así:Dos sacerdotes, que eran hermanos, corrían cuello con cuello por la rampa, y uno de ellos llegó al altar cuatro cubitos antes que el otro.Este primer enunciado es una referencia fácilmente reconoci­ble a la carrera entre los dos hermanos para establecer cuál de los dos sería el mesias sacerdotal. Jesús casi había llegado cuan­do murió en la cruz.Tomó un cuchillo (para dar muerte al animal del sacrificio) y lo clavó en su propio corazón.De manera interesante, esta siguiente línea confirma la idea cris­tiana de que Jesús se sacrificó de manera deliberada ante Dios, idea que nosotros no aceptamos hasta que reconstruimos esas últimas horas, cuando Jesús sin duda alguna se dispuso con toda premeditación para su arresto. Cuando murió en la cruz se le consideró como un Cordero Pascual, como se le identifica en Pedro 1:19.La ultima parte del pasaje del Tosefta Shebuot es un hallazgo muy significativo.El rabino Tsedeq vino y, de pie en los escalones del pórtico del montículo del Templo, dijo: “¡Escuchadme, oh hermanos nuestros, Casa de Israel! La ley dice, cuando se encuentra un cuerpo, y tus ancianos y jueces van y miden. Ahora en lo que respecta a nosotros, ¿hacia dónde y des­de dónde debemos medir? ¿Hasta el santuario?, o ¿hasta el patio’1Toda la gente gimió y lloró después de que él hubo hablado Aquí tenemos setenta y tres palabras de vital importancia expresadas por Santiago, el hermano de Jesús, probablemente minutos antes de que bajaran a éste de la cruz. Deberían estar en la Biblia, pero no aparecen.La primera parte de este texto rabínico judío es una descrip­ción de la carrera entre Jesús y Santiago para probarse como los mesias sacerdotales, aunque ambos estaban de acuerdo en que Jesús era el mesias rey. Este relato estilizado nos dice que Jesús casi había logrado su objetivo de ser ambas columnas cuando se sacrificó. Como es obvio, su hermano, el rabino Tsedeq (lite­ralmente, Maestro de la Rectitud) se vio muy afectado por esta pérdida y, de pie bajo la Puerta de Salomón, que tenía vista hacia el Patio de los Gentiles, se dirige con enojo a los miembros de la co­munidad qumrana presentes en la pasión. Santiago se refiere a una instrucción del Deuteronomio 21:1-9, que trata de la asignación de la culpa en un asesinato, al establecer qué ciudad o pueblo es la más cercana al cadáver. Cuando Santiago pregunta a los judíos de la comunidad reunidos si han de medir hacia el santuario o hacia el patio, está diciendo que ellos, que se suponía eran honorables ju­díos, eran tan culpables como el Sanedrín, los que pidieron la ma­tanza, ya que escogieron que Jesús muriera.Nos pareció una buena idea averiguar si el templo de Herodes en realidad tenía una rampa que subiera hacia el altar. Así era. El altar en sí estaba a cuatro y medio metros de altura, con una rampa de dieciséis metros de largo que subía desde el sur. Esto se convierte en una pendiente de treinta y seis cubitos, lo que signi­fica que cuando el hermano a la cabeza eligió entregarse al sa­crificio, estaba, de manera muy simbólica, a once doceavos del camino hacia el éxito.Esta información significa que podemos fechar la carrera de estos hermanos entre los años 20 y 70 d.C, porque sabemos que el Templo de Herodes fue destruido en junio del año 70 d.C, muy poco después de su terminación. Esto hace que nues­tra interpretación de que los hermanos eran los hombres que ahora llamamos Jesús y Santiago sea casi certera, ya que ellos eran los líderes de la comunidad esenia en ese momento.Observamos también que en la parte superior de la rampa, en la esquina sudoeste del altar, había dos agujeros de drenaje para la sangre del sacrificio y un gran bloque de mármol con un anillo en el centro. Este bloque podía levantarse por medio del anillo, dando acceso a una cueva debajo del altar. En la cere­monia de Primer Grado de la francmasonería moderna, el candi­dato es aleccionado por un hermano que permanece en la esquina sudoeste del templo masónico, y exhortado a vivir una vida moral y honesta. Frente al hermano que habla hay un bloque de mármol con un pequeño anillo en el centro, suspendido de una polea en un dispositivo de levantamiento en trípode. ¿Podía haber ahí una conexión? (Véase la figura 27.)Sentimos que la cita del discurso de Santiago a sus seguido­res reunidos era de gran importancia, ya que confirma el papel y la actitud de éste hacia su hermano en el momento de la cru­cifixión. De alguna manera, estas palabras se omitieron en los relatos del Nuevo Testamento, tal vez de manera más deliberada que accidental; como hemos mencionado, existía una política definida para intentar degradar la prominente posición de Santiago en la Iglesia después de la muerte de Jesús, a favor de Pedro, que llegó con la influencia de PabloUna prueba de que este texto contiene las palabras dichas por Santiago nos la da la historia de Poncio Pilato lavándose las ma­nos para demostrar que, aunque daba su autorización para la cru­cifixión, no aceptaría ninguna responsabilidad por la muerte La técnica de lavarse las manos para demostrar inocencia no era una práctica romana, era un procedimiento qumrano/esenio y, por lo tanto, se trata de una adición posterior y no de una descripción verdadera de los acontecimientos. En realidad, proviene del mis­mo pasaje del Deuteronomio al que Santiago se refería y sólo se aplicaba como signo de inocencia después de un asesinato,y no antes del mismo. Cuando se encontraba un cuerpo y se toma­ban medidas para identificar la población más cercana, se re­quería que los ancianos de ese pueblo tomaran una vaquilla que jamás hubiera llevado yugo y la decapitaran, para después lavar­se las manos sobre el cuerpo mientras recitaban las palabras “Nuestras manos no han derramado esta sangre, ni nuestros ojos la han visto”. El siguiente versículo pide al Señor “No hagas caer sangre inocente sobre tu pueblo Israel, aquella sangre les será perdonada”.Este medio del Antiguo Testamento para clamar inocencia por un asesinato se anidaba con claridad en la mente de los escritores del evangelio sinóptico, Mateos, por ejemplo, pone las siguientes palabras en la boca de Poncio Pilato en el capítulo 27, versículos 24-25: Viendo Pilato que nada adelantaba, sino que se hacía más alboro­to, tomó agua y se lavó las manos delante del pueblo, diciendo: inocente soy yo de la sangre de este justo, allá vosotrosY respondiendo todo el pueblo, dijo: su sangre sea sobre no­sotros, y sobre nuestros hijos Si comparamos el pasaje del Deuteronomio con Mateos, el para­lelo es evidente nuestras manos no han derramado esta sangre, ni nuestros ojos la han vistoSoy inocente de la sangre de este justo vosotros lo veréis El clamor de inocencia del Antiguo Testamento se basa en una persona que no ha cometido ni visto un asesinato; aquí tene­mos a Pilato diciendo que no es culpable de realizar la acción y son los judíos quienes la ven. Es seguro que quienquiera que escribiera por primera vez esta versión de los acontecimientos sabía de las palabras de Santiago después de la crucifixión y construyó esta referencia y acusación de culpa parcial hacia la multitud reunida. Santiago no podría haber adivinado cómo pronto serían retorcidas sus palabras por los gentiles al acu­sar del cargo de teocidio a toda la nación judía por todos los tiempos. La idea de que la multitud reunida se maldijo a sí misma con las palabras “Que recaiga su sangre sobre nosotros y sobre nuestros hijos” es una mentira perversa, responsable de dos mil años de antisemitismo.La transcripción de Santiago en el Tosefta Shebuot es impor­tante, porque confirma el papel de éste en el movimiento y su actitud hacia su hermano en el momento de la crucifixión, y además explica las supuestas acciones de Pilato. La omisión de las palabras de Santiago en el Nuevo Testamento fue una degra­dación deliberada de la prominente posición del mismo con respecto a Jesús.Examinando con más profundidad esta obra rabínica, encon­tramos una referencia en Mishnar Sotan 6:3 que una vez más atrajo nuestras miradas:Cuarenta años antes de la destrucción del Templo la luz occiden­tal se apagó, la hebra carmesí permaneció carmesí, y la parte para el Señor siempre aparecía en la mano izquierda.Cuarenta años era una cantidad especial para los judíos de la época, pero también fue más o menos en este periodo anterior a la destrucción del templo cuando Jesús murió. La luz que se apagó fue el mesías real, simbolizado por el color real —carme­sí— y la parte del Señor, que aparecía en la mano izquierda, se refiere a la decisión de la multitud (la parte) de votar por Santiago, la columna derecha y no por Jesús, la columna izquierda. La hebra carmesí que permanece carmesí significa que Santiago fue el que heredó el derecho de su hermano muerto a ser considerado de la línea real de David, así como el Maestro de la Rectitud. Siempre se ha discutido sobre si Jesús murió en la cruz o fue reemplazado por otra persona. Los musulmanes sostienen que Jesús no estaba en la cruz. En Sura 4:157 el Corán dice: Dijeron (presumiendo) “Matamos a Cristo Jesús, el hijo de María, el apóstol de Alá” .. pero no lo mataron, ni lo crucificaron, sino que así se los hicieron creer, y aquellos que difieren están llenos de duda, sin ningún conocimiento (certero), sino sólo conjeturas a seguir, pero con seguridad que no lo mataron. ¿Por qué es que algunas personas están convencidas de que Je­sús fue crucificado,y sin embargo otras están igual de convenci­das de que no fue así? La respuesta es bastante simple: ambos grupos están convencidos porque ambos están en lo correcto. Dos hijos de María fueron juzgados juntos y ambos habían pro­clamado recientemente ser el salvador o el mesias; ambos, por lo tanto, llevaban el nombre de Jesús. Uno murió en la cruz y el otro no. Aquel que no murió era Santiago, el menor de los dos pero el más reconocido. No es ninguna sorpresa que algunas personas pensaran que hizo trampa y escapó de la cruz. 

Los símbolos de Jesús y Santiago

En la actualidad se acepta por completo a la estrella de David como el símbolo del judaismo, pero el hexagrama en realidad consiste de dos símbolos superpuestos para crear un nuevo significado compuesto, y su origen no es judío en absoluto. Los puntos supe­rior e inferior de esta estrella son el ápice de dos pirámides superpuestas. La pirámide que apunta hacia arriba es un símbolo arcano del poder de un rey y su base descansa sobre la Tierra y su cima se alarga hacia el Cielo. En esta forma superpuesta, es la marca del doble mesias: el mesias sacerdotal o tsedeq y el mesias real o mishpat. Como tal, es el único signo verdade­ro de Jesús, e incluye el significado adicional de ser represen­tativo de la brillante estrella de la línea de David, que aparecía por la mañana.         
Se le conoce como la Estrella de David, no porque éste la haya inventado, sino porque Jesús la utilizaba y se llamaba a sí mismo la Estrella de David que había sido profetizada. No es sorpren­dente, por lo tanto, que este símbolo no aparezca en ningún libro hebreo antiguo sobre la vida religiosa, y su único uso en el pasado distante del judaismo era como motivo decorativo oca­sional, junto con otras imágenes del Medio Oriente, incluyendo (irónicamente) la svástica. Su uso popular se inició en una gran cantidad de iglesias cristianas en la Edad Media y nos sorprendi­mos al descubrir que los primeros ejemplos son las construccio­nes erigidas por los templarios. Su uso en las sinagogas apareció mucho después. Alfred Grotte, un famoso constructor de sina­gogas de principios del siglo xx, escribió lo siguiente con respecto a la Estrella de David: Cuando en el siglo xix comenzó la construcción de sinagogas de importancia arquitectónica, los arquitectos, en su mayoría no ju­díos, se esforzaron por construir estas casas de culto de acuerdo con el modelo de construcción de iglesias Creían que tenían que buscar un símbolo que correspondiera al símbolo de las iglesias, y descubrieron el hexagrama. En vista de la total falta de ayuda (in­cluso de teólogos judíos) en lo concerniente al material del simbolismo judío, se exaltó a la Estrella de David como la insignia visible del judaismo. Debido a que su forma geométrica se adapta­ba con facilidad a todos los propósitos estructurales y ornamentales, hoy día es un hecho establecido, desde hace más de tres generacio­nes, que la megan David ya santificada por la tradición, es para los judíos el mismo tipo de símbolo sagrado que la Cruz y la luna creciente lo son para otras fes monoteístas. ¡No pudimos evitar maravillarnos por la manera en que la histo­ria suele consistir en una fantástica serie de malentendidos y errores!Podemos ver que si se retiran las dos líneas laterales de la Estrella de David, dejando las flechas del sacerdote y el rey que apuntan hacia arriba y hacia abajo, el resultado es la escuadra y el compás de los francmasones. La pirámide sacerdotal o celestial se convierte en la escuadra del masón, un instrumento utilizado para medir y determinar la veracidad y rectitud de las construcciones y, en modo figurado, de la bondad humana; la cualidad que los egipcios llamaban Maat, como vimos antes La pirámide real o terrenal se retrata con el compás,y éste, de acuer­do con la francmasonería, marca el centro del círculo desde el cual ningún Maestro Masón puede errar materialmente; esto es, la extensión del poder del rey o gobernante.  Por lo tanto, si la Estrella de David es un símbolo de la mesianidad unificada de Jesús, debería ser la marca distintiva del cristianis­mo. Entonces, la pregunta obligada es ¿cuál es el símbolo del judaismo? La respuesta: la cruz.       La cruz es la marca del tau y tiene la forma de la cruz en la que fue crucificado Jesús, en vez de la supuesta cruz de cuatro bra­zos con una sección inferior alargada sobre la barra en cruz Vimos antes que el tau era la marca deYahvé,y que los kenitas la llevaban en la frente mucho antes de que Moisés se los encon­trara en los parajes desérticos del Sinaí, también es el símbolo mágico que se pintaba en las puertas durante la Pascua  Nos intrigó descubrir que la cruz estilo crucifijo utilizado por la Iglesia cristiana era un antiguo jeroglífico egipcio, y quedamos estupefactos al saber que involucraba un significado muy preciso: salvador, que se traduce al hebreo como Joshua, y que a su vez se traduce al griego como Jesús. ¡En pocas palabras, la forma del crucifijo no es el símbolo de Jesús; es el nombre en sí!           Esto nos conduce de vuelta a la francmasonería. El símbolo más importante del Grado del Arco Real es la Triple Tau, que puede observarse en el pendón principal sobre la tabla de trazo, entre los pendones de Rubén y de Judá. Estas tres taus interconectadas representan el poder del rey, el sacerdote y el profeta. Esto se explica en la Orden como sigue: Los varios ángulos de los Cetros denotan los Oficios Real, Profético y Sacerdotal, todos los cuales fueron, y aún deben ser, conferi­dos de manera especial, acompañados con la posesión de secre­tos particulares El último símbolo que queremos revisar en esta etapa es el sig­no del pez, que en años recientes ha vuelto a considerarse un signo del cristianismo.       Aunque se le considera un símbolo cristiano, se trata de una insignia muy antigua del sacerdocio y fue sin duda alguna el símbolo del partido nazareno; y cuando los cristianos lo utiliza­ron para identificar sus lugares sagrados en Jerusalén, hacia el final del siglo i d.C, era la única marca que existía para ellos. Bien podría haber sido adoptada por Juan el Bautista y, como ya analizamos, la palabra nazareno es una forma de la palabra nazrani, que significa tanto pececitos como cristianos en el árabe moderno, igual que en el arameo de hace dos mil años. Sabiamos que Santiago el Justo, se convirtió en el primer obispo (o en hebreo, Mebakker), y que utilizaba una mitra como símbolo de su oficio. La mitra es utilizada ahora por todos los obispos y no puede haber ninguna duda sobre su origen: vino con Moisés desde Egipto.        

La ascensión del mentiroso

Después de la muerte de Jesús, Santiago el Justo se retiró a Qumran para considerar su futuro, ya que ahora él era el único mesías, con la responsabilidad de ser ambas columnas, la sacerdotal y la real. Santiago parece haber sido un líder fuerte, y fanático en lo referente a vivir una vida recta por completo; se abstenía de absolutamente todo, cosa o persona, lo que pudiera contaminar su pureza. Tan libre de pecado y de impureza era que, a diferencia de todos los demás qumranos, estaba exento del lavado ritual. Se nos dice que nunca se lavaba, pero pensamos que esto sólo se refiere al uso ritual del agua y que sí se lavaba de la manera usual por razones de higiene personal. En Hechos 2:17 se confirma que Santiago era importante durante los principios de la Iglesia, donde Pedro envía noticias de su liberación de la prisión a Santiago y sus discípulos:Pero él, haciéndoles ademanes con la mano para mantenerlos en paz, les dijo cómo el Señor lo había sacado de la prisión. Y dijo-vayan y digan estas cosas a Santiago, y a sus discípulos. Y partió, dirigiéndose a otro lugarLa muerte del rey de los judíos por un procurador romano ge­neró una enorme publicidad; por todo Israel y más allá, la gente se interesó en el movimiento mesiánico. Una de estas personas fue un ciudadano romano, de nombre Saúl, que vino desde un área que ahora pertenece al sur de Turquía. Sus padres se habían convertido en judíos de la Diáspora, y él era un hombre joven, criado como judío pero sin la cultura y la actitud de los seguido­res puros de Yahvé, como la comunidad qumrana. La idea de que su trabajo era perseguir cristianos es una insensatez evi­dente, ya que ese culto no existía en ese tiempo. Los nazarenos, dirigidos ahora por Santiago, eran los judíos más judíos que pue­da imaginarse y la tarea de Saúl era, simplemente, sofocar cualquier movimiento remanente de independencia, en representación de los romanos. Los mandeanos del sur de Irak, como ya analiza­mos, son nazarenos que fueron expulsados de Judá y cuya emi­gración puede fecharse con precisión en el año 37 d.C.;por lo tanto,parece casi seguro que el hombre que los perseguía fuese el mismo Saúl (alias Pablo).Saúl fue seguramente el flagelo del movimiento de libertad judía durante buena parte de un lapso de diecisiete años, ya que en el año 60 d.C. se quedó ciego en el camino de Damasco. Ahora se cree que Saúl no habría tenido la autoridad de arrestar activistas en Damasco, aun si los hubiera habido, lo que parece muy dudoso, y la mayoría de los estudiosos considera que su destino en realidad era Qumran, a la que a menudo se referían como Damasco. Su ceguera y posterior recuperación de la vista simbolizan su conversión a una parte de la causa nazarena El hecho de que el destino de Saúl era en efecto Qumran se desprende de Hechos 22:14, donde se le dice que será presentado con el Justo, una referencia obvia a Santiago.Luego dijo él:”El Dios de nuestros padres te ha elegido para cono­cer su voluntad y ver al Justo y oír la voz de su boca”.Pablo escuchó la historia de los nazarenos directamente de la­bios de Santiago pero, siendo un judío extranjero y un ciudada­no romano, no pudo comprender el mensaje que se le dio y de inmediato desarrolló una fascinación helénica por la historia de la muerte de Jesús y su papel como cordero de sacrificio. Cierto es que Pablo no fue admitido a los secretos de Qumran, porque sólo pasó una corta temporada ahí; como sabemos, para conver­tirse en hermano se requerían tres años de entrenamiento y exámenes. La relación entre el recién llegado y Santiago pronto se llenó de tensiones.Pablo tenía diecisiete años de cazar judíos rebeldes en potencia y nunca se convirtió a la causa de Juan el Bautista, Jesús y Santiago. En cambio, inventó un nuevo culto al cual dio el nombre griego de cristianos, una traducción de la palabra hebrea mesías. Llamó a Jesús, un hombre que jamás conoció, Cristo, y comenzó a construirse una congregación. Debido a que Pablo no comprendía la terminología de los nazarenos, fue la primera persona en aplicar el literalismo a la alegoría de las enseñanzas de Jesús y se creó un dios/hombre milagroso a partir de un judío patriota. Clamaba tener el apoyo de Simón Pedro, pero ésta era sólo una de todo un marco de mentiras Simón Pedro hizo una advertencia contra cualquier otra autoridad que no fuera el liderazgo nazareno:Observad con el mayor cuidado, que no crean en ningún maestro, a menos que traiga de Jerusalén el testimonio de Santiago, el her­mano del Señor 6 Después de leer las interpretaciones de Robert Eisenman de los textos de Qumran, no tuvimos duda sobre la identidad de Pablo como el Manantial de las Mentiras que combatió contra Santia­go, el Maestro de la Rectitud. El uso de la palabra manantial es un juego de palabras típicamente qumrano, que se refiere a los proce­dimientos bautismales relacionados con este adversario. El Habacuc Pesher aclara que este individuo “derrama sobre Israel las aguas de la Mentira” y “los guía sin rumbo en tierras baldías sin un Camino”. El juego de palabras con camino se relaciona con la eliminación de las marcas de frontera de la ley.7Creemos que el Mentiroso y el enemigo de Santiago era Pa­blo; el hombre que mintió sobre su entrenamiento como fari­seo, mintió sobre la misión de Cristo, predicó que la ley de los judíos no tenía importancia y admitió a los no circuncisos. Está claro a partir de las epístolas de Pablo que se enviaron apóstoles desde Jerusalén a sus territorios para desplazar su autoridad y contradecir sus enseñanzas. Pablo habla de oponentes de pres­tigio incuestionable, quienes tenían reputación de “ser algo” y de ser “columnas prestigiadas”, y declara que él no depende de los apóstoles al mando. Los describe como sirvientes de Sata­nás, falsos apóstoles, y discípulos malignos. Se asombra de saber que sus conversos galateos se están convirtiendo a un evange­lio diferente y les dice: “Si cualquiera está predicándoles un Evangelio contrario al que recibieron, maldito sea”. Llama a los emisarios de Santiago “falsos discípulos traídos… para espiar nuestra libertad en Jesucristo, para tenernos esclavizados”.Algunos comentaristas, como Hyam Maccoby, han presenta­do el sólido argumento de que Pablo nunca fue un rabino fari­seo, sino un simple aventurero de oscuros antecedentes. Los textos ebonitas confirman que Pablo no tenía ningún registro o entrenamiento fariseo; era un converso al judaismo, nacido de padres gentiles en Tarso.8 Llegó a Jerusalén siendo adulto, y se hizo seguidor del Sumo Sacerdote. Cuando se sintió desilusiona­do con respecto a sus esperanzas de avance, se separó del Sumo Sacerdote y fundó su propia y nueva religión.Pablo reconoce que hay dos versiones opuestas de la vida y misión de Cristo: las falsas enseñanzas de Santiago, el hermano de Cristo; y su propio misterio romántico y helenístico, que se ale­jaba de las creencias fundamentales del judaismo. En Corintios 1, 9:20-25, no es tímido al admitir su separación de la Iglesia de Jerusalén, y admite abiertamente que es un mentiroso sin escrúpulos:Me he hecho a los judíos como judío, para ganar a los judíos; a los que están sujetos a la ley (aunque yo no esté sujeto a la ley) como sujeto a la ley, para ganar a los que están sujetos a la ley a todos me he hecho de todo.. Así que, yo de esta manera, no como a la ventura, de esta manera peleo, no como quien golpea el aire .Esta abierta desatención de la Ley y la voluntad de decir y hacer cualquier cosa para lograr sus propios objetivos extraños mues­tran por qué Santiago y la comunidad qumrana llamaron a Pablo el Manantial de Mentiras. En Romanos 10:12 y en todas partes, Pablo exterioriza su deseo de encontrar una comunidad que “no hiciera distinciones entre judíos y griegos”. Es éste precisa­mente el tipo de ambición que caracterizó a la familia de Herodes y a sus seguidores. Pablo se salió de su camino para legitimar las fuerzas de ocupación que expulsaron a la rama de David de Jerusalén y asesinaron a su rey/mesías. Él razonaba:”Deben obede­cer a las autoridades gobernantes. Ya que todo gobierno proviene de Dios, las autoridades civiles fueron nombradas por Dios”.La ciudadanía romana de Pablo era a todas luces merecida. Este secuestrador del culto tiene que haber engendrado un gran odio y miedo. Su fácil acceso al círculo del poder herodiano en Jerusalén está claro en los Hechos, y se señala a Pablo como un probable conspirador contra Santiago. El peligro debió de haber sido claro para Santiago, ya que tomó grandes precaucio­nes para evitar dirigir a Pablo el mismo tipo de calumnias que se le dirigían a él. Pablo continuó robando los secretos de la comu­nidad qumrana para sus propias enseñanzas. En Corintios 1 3:9ff, Pablo utiliza la serie de imágenes del edificio y de colocar los cimientos del Habacuc Pesher cuando describe su comunidad como el edificio de Dios, refiriéndose a sí mismo como el arqui­tecto y a Jesucristo como la piedra angular o base.9 Éstos son, por supuesto, términos utilizados por Jesús y por todos los nazarenos, que han sido heredados a la francmasonería.Ya analizamos la ira entre los nazarenos de Qumran, origina­da por la oposición de Pablo hacia Santiago el Justo como el mesías indiscutible, y por su falsa declaración de que Pedro era el líder de la Iglesia de Jerusalen. Sin duda Pablo había intentado tomar el liderazgo para sí mismo con sus falsas proclamacio­nes de entrenamiento como fariseo con Gamaliel (un gran doctor de la ley), pero tenía el instinto político para saber que él no podría lograrlo. Su grado de impopularidad entre la gente de Jerusalen se hace evidente en el capítulo 21 de los Hechos Aquí, Pablo juzga mal su autoridad y entra al templo, pero es arrastra­do afuera para su linchamiento por la multitud reunida, que lo reconoce como el hombre que predicó contra la Alianza de la Comunidad y contra la Ley, cuando estaba en Éfeso El disturbio que se suscitó tuvo que haber sido de una escala enorme, ya que la Biblia nos dice que toda Jerusalen se levantó en un rugido y que varios cientos de tropas romanas fueron llamados de la fortaleza Antonia y, por fortuna para Pablo, aparecieron en el patio del templo.Chris visitó el anfiteatro en Éfeso donde Pablo se dirigió a las multitudes y donde se las arregló para subestimar la ocasión En esa época Éfeso tenía una población cosmopolita, que in­cluía una de las comunidades judías más grandes fuera de Israel. Igual que los judíos de Alejandría, muchos eran terapistas, una secta de sanadores estrechamente relacionados con los esenios de Qumran. En las ruinas torpemente reconstruidas Chris en­contró una piedra grande, inscrita con la marca deTherapeutai, una vara y una serpiente, que se ha convertido en el símbolo de la medicina en todo el mundo Estos judíos, de gran inteligencia y bien informados, no tenían tiempo para Pablo y sus tonterías, y el autoproclamado predicador fue encarcelado en un pequeño edi­ficio sobre una yerma colina, apenas visible desde el anfiteatro Chris no pudo menos que preguntarse qué tanto mejor sería el mundo si hubieran retenido al hombre ahí.Pablo escapó de la revuelta en Jerusalén vivo, pero en el año 62 d.C. fue el turno de Santiago para ser atacado en el Templo de Jerusalén. Los escritos de Epifanio, Obispo de Constancia (315 a 403 d.C.) relatan que testigos visuales dijeron que Santiago llevaba la placa pectoral y la mitra de un sumo sacerdote y que proclamó, como primer Obispo de Jerusalén, el derecho de entrar al Santo de Santos una vez al año Parece probable que Santiago intentara seguir los pasos de su hermano mayor y se abriera paso a fuerza hacia el templo sin anunciarse, y fuera arrestado de inmediato. El Nuevo Testamento fue arreglado para excluir los detalles del asesinato, pero un evangelio rechazado por el pagano emperador Constantino, The Second Apocalypse of James (Segundo Apocalipsis de Santiago), contiene el siguiente registro del acontecimiento: …los sacerdotes… lo encontraron de pie a un lado de las colum­nas del templo, junto a la grandiosa piedra base.Y decidieron tirar­lo desde esa altura, y lo tiraron. Y.. lo sujetaron y [golpearon] mientras lo arrastraban hacia la tierra. Lo estiraron, y colocaron una piedra sobre su abdomen.Todos pusieron los pies sobre él, diciendo:”¡Has errado!” De nuevo lo levantaron,ya que él seguía vivo, y lo hicieron cavar un hoyo. Lo hicieron meterse en él. Des­pués de haberlo cubierto hasta el vientre, lo apedrearon. Partes del templo estaban todavía en construcción y la piedra colocada en el abdomen de Santiago seguramente estaría en preparación para su propósito dentro de la construcción; como tal, bien podría haber sido un sillar en bruto, que es el término utilizado para describir un bloque de forma aproximada sacado de la cantera. Es interesante observar que en un Pabellón Masónico, se coloca un sillar en bruto en la esquina noresteTambién existe una historia concerniente a la muerte de Santiago que pudiera tener vínculos masónicos. Hegesipo, auto­ridad cristiana del siglo n d.C, escribió:Así que arrojaron a Santiago el Justo, y comenzaron a apedrearlo, ya que él no murió por la caída; pero él se arrodilló, diciendo.”Oh Señor Dios, mi Padre, te ruego los perdones, porque no saben lo que hacen”. En tanto que así lo apedreaban, uno de los sacerdotes de los hijos de Rechab, del cual Jeremías el profeta da testimonio, gritó: “¡Deténganse! ¿Qué hacen? El Justo está orando por uste­des”. Pero uno de ellos, que era batanero, golpeó la cabeza del Justo con su garrote.No se cree que el golpe mortal asestado por el garrote de batanero a la cabeza de Santiago sea un hecho histórico, pero se nos ocurrió que quizá haya sido una tradición agregada por los qumranos para crear una imagen exacta de Hiram Abif. De esta manera, el martirio de Santiago, el Maestro de la Rectitud, se consideraría una repetición de la muerte del arquitecto del primer Templo de Salomón (y, por lo tanto, de SeqenenreTao). Un golpe en la frente mató a Hiram Abif cuando estaba en el primer templo, recién comenzado, y otro golpe mató a Santiago en el último templo,casi terminado. Los paralelos son demasiado fuertes para que esto sea una coincidencia.Josefo registró que los habitantes de Jerusalén se ofendie­ron en gran medida por la muerte de Santiago,y que en secreto contactaron al rey Agripa, instándolo a castigar al sumo sacerdo­te Ananus por sus acciones perversas e ilegales. Los judíos apa­rentemente se salieron con la suya y Ananus fue depuesto.La única parte importante de nuestra investigación que ha permanecido en el misterio es el origen de los nombres masónicos de los asesinos de Hiram Abif, que se nos dan como Jubelo, Jubela y Jubelum. Aparte del hecho, aparentemente sin relación, de que jubal significa montaña en árabe, podemos detectar muy poco significado. Sin embargo, al revisar con cui­dado la muerte de Santiago, el Maestro de la Rectitud, descubri­mos un instructivo análisis del profesor Eisenman. Refiriéndose al Habacuc Pesher encontrado en Qumran, dice: El Pesher, que se convierte en referencia de la ira y los días de fiesta en los textos subyacentes, analiza cómo el Sacerdote Malva­do persiguió al Maestro Justo hasta confundirlo, o para destruirlo con su ira en su casa de retiro (o en la casa donde fue descubier­to); el término lévalo no aparece en el texto subyacente, pero indica una acción fuerte, y se utiliza en un contexto en aparencia violento, y probablemente significa destruir. Eisenman continúa con la observación: Dado que la aparición de la alusión a la copa de ira del Señor representa la venganza divina y la retribución por la destrucción del Maestro Justo (ya que el mismo pesher hace la proposición en la siguiente sección, refiriéndose a la destrucción de los Pobres: ya que él mismo conspiró criminalmente para destruir a los Po­bres, así Dios lo condenará a la destrucción/será remunerado con la recompensa dada a los Pobres), aquí el sentido de teval’enu, como consecuencia de los leval’o/leval’am anteriores es cierta­mente el de la destrucción… ¿Es posible que las tres palabras del pesher que trataban de la muerte de Santiago en los Rollos del Mar Muerto, le val o, le val’ am y teval’enu hayan sido el origen de Jubelo,Jubela yjubelum? 

El tesoro de los judíos

Parecía probable que la guerra judía de los años 66-70 d.C. hu­biera sido causada por las tensiones creadas por el asesinato de Santiago el Justo, y encontramos que ésta es una idea de Josefo. Aunque el documento original ya no existe, sabemos de él gracias al padre de la Iglesia del siglo ni, Orígenes, quien se refiere a las observaciones de Josefo porque lo confunden. Orígenes escribió: Aunque no creía que Jesús era el Cristo, Josefo, al buscar la verda­dera causa de la caída de Jerusalén, debe de haber dicho que la persecución de Jesús fue la causa de su ruina, porque la gente había dado muerte al mesías profetizado Sin embargo, casi contra su voluntad y sin estar lejos de la verdad, dice que la desgracia cayó sobre los judíos en venganza por Santiago el Justo, que era hermano de Jesús, el supuesto Cristo, porque lo mataron aunque era un hombre perfectamente recto Hoy, muchos cristianos ignoran muchas cosas sobre el tema al cual están tan apegados, pero cuando uno se percata de que el ministerio de Jesús duró sólo un año, y que el de Santiago duró veinte, es obvio que éste era la figura más popular en el momen­to. La posición e influencia de Santiago como hermano de Jesús se establecen en los registros antiguos, pero se suprimen en las enseñanzas católicas, de manera que a los legos y aun a los cléri­gos se les niega información sobre el tema.11La guerra que estalló en el año 66 d.C. fue el principio de cuatro años de salvaje ferocidad, con actos terribles cometidos por los judíos contra los romanos, los romanos contra los judíos y los judíos contra los judíos. Los horrores que tuvieron lugar fueron tan terribles como los peores que se hayan visto en el mundo, a la par con lo peor de las revoluciones francesa y rusa. Josefo, el historiador de los judíos, fue el comandante judío en Galilea.. Hasta que cambió de bando y dio caza a sus antiguos oficiales con gran pasión. Al principio los judíos lo hicieron bien, derrotando a la legión siria que marchaba hacia Jerusalén, pero nunca pudieron superar el poder del ejército romanoLos nazarenos que creían en el poder de la espada para res­taurar las reglas de Dios se llamaban zelotes, y es seguro que tomaron Jerusalén y el templo en noviembre del año 67 d C Guiados por Juan de Gischala, los zelotes descubrieron que muchos de los sacerdotes del templo y los líderes de la ciudad querían hacer la paz con Roma. Tal pensamiento no fue tolera­do, y de inmediato se ejecutó a todo aquel que albergara esa idea. Las fuerzas romanas se acercaban cada vez más y se hizo evidente hasta para el zelote más ferviente que el fin no podía estar demasiado lejos En la primavera del año 68 d C se tomó la decisión de esconder los tesoros del templo, los pergaminos sagrados, las vasijas y los diezmos, de forma que no cayeran en manos gentiles. Actuaron justo a tiempo, porque para junio los romanos destruyeron Jericó y la comunidad Qumran Dos años después, Jerusalén cayó en manos de Tito, y los zelotes fueron muertos o tomados prisioneros, y por fin murió el último de los judíos que sabía los secretos de los nazarenos cuando la población entera de Masada se suicidó antes de rendirse a los romanosLos secretos heredados a los nazarenos desde Moisés fueron depositados, como el profeta había dicho, en una bóveda bajo los cimientos del templo, tan cerca del Santo de Santos como era posible. Otras obras se escondieron en por lo menos otras cinco ubicaciones de los alrededores, incluyendo las cuevas en las colinas que rodeaban Qumran. Uno de los pergaminos, halla­do en esas cuevas, estaba hecho de una hoja de cobre de unos dos y medio metros de largo y treinta centímetros de ancho, enrollado de los bordes hacia el centro formando un rollo doble que ahora se había partido a la mitad, en dos tubos En un principio, el equipo de investigación no pudo leerlo porque estaba oxidado por completo, pero en 1955 un equipo del Manchester College of Technology lo abrió cortándolo en tiras y lo reconstruyó John Allegro explicó su emoción al aclararse el contenido del rollo de cobre.Conforme se descifraba cada palabra, y se hacía evidente la im­portancia del documento completo, apenas podía creer lo que veían mis ojos Claro, me rehusaba por completo a dar crédito a lo evidente hasta que se hubieran retirado y limpiado más tiras Sin embargo, después de que se descifraron una o dos columnas más del escrito, me apresuré a enviar cartas a Harding,con la noticia de que las cuevas de Qumran habían producido la mayor sorpresa de todas: un inventario del tesoro sagrado, de oro, plata y jarras de ofrendas consagradas, así como vasijas sagradas de todo tipo    12La interpretación de John Allegro del Rollo de Cobre indicaba que había por lo menos una copia más, depositada en el mismo templo:   En el Pozo (Shith) que se une por el norte, en un agujero que se abre hacia el norte, y enterrado en la boca: una copia de este do­cumento, con una explicación y las medidas, y un inventario de cada cosa, y de otras cosas.¿Podría ser éste el rollo que los templarios hallaron primero? De ser así, ellos habrían sido capaces de producir un mapa de tesoro perfecto. En sus detalladas notas Allegro se dedicó a demostrar que el Shith (que significa pozo o cueva) estaba directamente por debajo del altar del templo; la cueva que conocíamos estaba tapada con el bloque de mármol con el anillo en el centro.El Rollo de Cobre contiene listas de enormes cantidades de oro, plata, objetos preciosos y por lo menos veinticuatro perga­minos dentro del templo. Se dan instrucciones para encontrar sesenta y un escondrijos diferentes; el siguiente es un ejemplo de dichas listas:En la cámara interior de las columnas gemelas que soportan el arco de la doble puerta, mirando hacia el este, en la entrada, enterrada a tres cubitos, escondida ahí hay una jarra, dentro de ella, un rollo, bajo todo esto cuarenta y dos talentos.En la cisterna que está a diecinueve cubitos frente a la entrada oriental, adentro hay vasijas, y en el hueco hay diez talentos.En la Corte de [?] …nueve cubitos bajo el extremo sur: vasijas de oro y plata para el diezmo, jofainas, copas, tazones de sacrificio, vasijas de libación, en toda seiscientas nueveEn el pozo [?] que está en el MLHM, al norte-vasijas de diezmo y vestimentas. Su entrada está bajo el extremo occidental.En los pasajes subterráneos de los Agujeros, en el que mira hacia el sur, enterrado en yeso a dieciséis cubitos, veintidós talentos.En la boca del manantial del templo: vasijas de plata y vasijas de oro para el diezmo y dinero, siendo en total seiscientos talentos.13Sabíamos que en 1119 d.C. los templarios originales encontra­ron algunos rollos y ahora entendimos por qué habían pasado otros ocho años excavando bajo las ruinas del templo. ¡La explicación de la súbita fama y fortuna de la orden ya no era un misterio! Después de que los judíos perdieron la guerra y el templo fue destruido por última vez, los pergaminos enterrados permane­cieron en el olvido y las enseñanzas de Jesús y de los nazarenos fueron reemplazadas por el cristianismo, que sería mejor descri­to como el paulismo. Pero el hecho de que la teología cristiana no refleje el contenido de las enseñanzas sobrevivientes de Je­sús más bien sugiere que el dogma es una adición muy poste­rior. Estas doctrinas que Pablo inventó eran por completo diferentes de las ideas igualitarias y revolucionarias de Jesús.14Jesús fue un revolucionario y un pionero del pensamiento democrático. Gracias a Pablo y al culto jerárquico no judío que desarrolló, las enseñanzas de Jesús se enterraron y olvidaron. Pero nosotros sabíamos que debían resucitar.Ahora habíamos reunido las piezas de la historia de cómo fueron sepultados los pergaminos y desarrollado una hipótesis sustancial sobre su probable contenido. A partir de nuestro re­corrido por la historia teníamos una hebra continua que venía desde el asesinato de Seqenenre Tao, vía el desarrollo de la na­ción judía al florecimiento de los conceptos de Ma’at dentro de la comunidad qumrana. En la Asunción de Moisés encontramos las instrucciones para esconder los pergaminos secretos en el Santo de Santos bajo el templo y leímos los relatos de la destruc­ción de los esenios y del templo que reclamaban. Esto aún deja­ba una brecha de más de mil años por llenar.En este punto, decidimos revisar de nuevo los rituales masónicos que conocíamos, desde el Arco Real hasta los Ritos del Grado 33. Quizá logremos encontrar más pruebas para nues­tra búsqueda en la vasta proliferación de literatura masónica y de variaciones de los rituales. En una etapa inicial de nuestra investigación examinamos también con gran atención la iglesia celta, la cual tuvo una poderosa influencia en el desarrollo de la sociedad escocesa en ese entonces; pensamos que quizá podría haber influido en el Renacimiento de los Celtas de Roberto Bruce, el cual coincidió con la caída de los templarios. Este trabajo también precisaría de una revisión para ver si podíamos llenar esta enorme brecha de mil años en nuestra reconstrucción de la historia. Decidimos que nuestra investigación debería conti­nuar con un estudio más detallado de lo que ocurrió al rema­nente de la Iglesia de Jerusalén después de la destrucción del Templo por los romanos, para ver cómo se relacionaba —si es que se relacionaba— con la Iglesia celta.  CONCLUSIÓNEstudiar la vida de Jesús tomando en cuenta la información re­copilada de la Biblia, los Rollos del Mar Muerto, la francmasonería, el secreto reconstruido de las columnas y oscuros textos judíos ha demostrado ser increíblemente fructífero. Descubrimos que Jesús, o Yahoshua ben Joseph como se le conocía, tuvo un mi­nisterio activo de sólo un año, periodo durante el cual fue muy poco popular tanto en Qumran como en Jerusalén pues se autoproclamó como ambas columnas.Confirmamos que Jesús sí contaba con una élite que guardaba secretos especiales y utilizaba expresiones como convertir el agua en vino como metáforas para acontecimientos comunes. Otras des­cripciones que ahora comprendemos incluían términos como pecadores y rameras, borrachos y prostitutas, que simplemente sig­nificaban gente que se mezclaba con los romanos. Incluso fue posi­ble traducir el mismo Padre Nuestro a su verdadero significado.Establecimos que los qumranos usaban la resurrección si­mulada como prueba de admisión a su grado más alto, designan­do a los iniciados como los vivos y a todos los demás como los muertos. Un buen ejemplo de la manera en que los seguidores de Jesús utilizaban esta resurrección en vida como entrada a su círculo interior es la historia de Ananías y Safira, que demostró que la membresía en esta élite era reversible. La historia de Lázaro demostró que una persona podía unirse, irse y volverse a unir; el abandono se describía como muerte temporal.El papel de las columnas fue absolutamente central en todo lo que Jesús hizo, y cuando lo. arrestaron en el Huerto de Getsemaní estaba dirigiendo una ceremonia de resurrección viva a tan sólo trescientos veinte metros de las columnas gemelas del Templo de Jerusalén. Encontramos otro vínculo directo con la francmasonería en la imagen de la estrella matutina:”la Estre­lla se elevará de Santiago, un Cetro para gobernar el mundo”.Nuestra hipótesis anterior de que hubo dos Jesucristos que­daba demostrada y ahora sabíamos que el que murió era Yahoshua ben Joseph —”el rey de los judíos”— y que su herma­no Santiago, Yacob ben Joseph, era Jesús Barrabás, designado ese día como “el hijo de Dios”. Descubrimos el discurso de Santiago, perdido largo tiempo atrás, emitido después de la crucifixión en el Patio de los Gentiles, mismo que fue deformado por los cristianos posteriores para crear la base del antisemitismo que duraría casi dos mil años.Ahora creíamos comprender el origen de aquel curioso con­cepto cristiano de la Santa Trinidad, que describe al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo como tres personas en un solo Dios. Para nosotros, este formato de tres dioses siempre ha demostrado que el cristianismo no es una religión monoteísta. Además, no podíamos comprender quién era el Espíritu Santo, si era Jesús o era alguien más. Los cristianos evitan meditar demasiado sobre la Trinidad, porque no tiene sentido. El origen de la Trinidad debe estar en el paradigma de las columnas. Dios Padre es la piedra angular o base shalom, el hijo de Dios es la columna tsedeq y el rey de los judíos es la columna mishpat. Las dos columnas son completamente terrenales y cuando el arco o din­tel celestial esté en su lugar se logrará la perfecta armonía entre Dios y Sus subditos.El uso de las columnas y de descripciones como Jesucristo-la Piedra Angular tienen poderosas conexiones con la franc­masonería, pero de igual manera descubrimos ecos evidentes del origen egipcio de los secretos judíos. El símbolo de la cruz cristiana resulta no tener el menor parecido con la estructura en la que Jesús murió; en cambio, tiene la forma de un antiguo jeroglífico egipcio que significa salvador. La insignia de un obis­po, utilizada por Santiago y usada hasta hoy, resulta ser otro jero­glífico que significa Amón, el dios creador de Tebas.Descubrimos que el nombre Qumran significaba un arco sobre dos columnas, lo que confirma que esta imagen era básica en la visión del mundo de la comunidad.Investigamos que el comienzo de la Iglesia cristiana no estuvo relacionada con Jesús; fue la invención de un forastero llamado Saúl, posteriormente Pablo. Estamos seguros de que él es el perso­naje identificado en los Rollos del Mar Muerto como el Manantial de Mentiras, y que fue él quien combatió contra Santiago para apoderarse del culto nazareno.Y fue Pablo, junto con sus seguido­res, el que no pudo comprender el paradigma de las columnas, y terminó intentando racionalizar el pensamiento judío inventando la peculiar y por completo antijudía idea de la Santa Trinidad.Más importante aún, ahora sabemos que los nazarenos de Qumran creían que había llegado el fin de su época, así que ocultaron sus pergaminos más secretos en una bóveda bajo los cimientos del templo, tan cerca del Santo de Santos como pu­dieron. En la guerra que siguió, la mayor parte de los judíos que vivían cerca de Jerusalén murieron o huyeron, y los pergaminos enterrados permanecieron en el olvido hasta que un pico tem­plario se abrió paso para rescatarlos.    Notas1    G. W. Buchanan,/esMs: the King and His Kingdom2   Ibid.3    Robert Eisenman en el programa Horizon de la BBC, el 22 de marzo de 1993.4    Morton Smith, The Secret Gospel.5    G. W. Buchanan, op. cit.6   Hugh Schonfield, Those Incredible Christians.7   Robert Eisenman, The Habakkuk Pesher.8   Hyam Maccoby, The Mythmaker.9   Robert Eisenman, op. cit.10    Robert Eisenman, Habakkuk Pesher Textual Exegesis11    Hugh Schonfield, The Essene Odyssey.12   John Allegro, The Dead Sea Scrolls.13   John Allegro, The Treasure of the Copper Ser olí.14    Rupert Furneaux, The Other Side ofthe Story306 Capítulo 13La resurrección

Los vestigios de la Iglesia de Jerusalén

El desarrollo del falso credo del Cristo consumió las enseñanzas nazarenas de Jesús, pero encontramos clara evidencia de que hubo algunos sobrevivientes de la guerra judía de los años 66 a 70 d.C,y que éstos comunicaron la esencia del mensaje de Jesús a países extranjeros, entre ellos, las Islas Británicas, vía Alejandría en Egipto. Una secta llamada ebionitas era descendiente directa de la Iglesia de Santiago, el mismo nombre que los qumranos usaban para sí mismos: ebionim que, como ya sabíamos, signi­ficaba los pobres. Esta secta conservó con gran respeto las ense­ñanzas de Santiago el Justo y creía que Jesús fue un gran maestro pero un hombre mortal, no un dios.Aún se consideraban judíos y creían que Jesús fue el Mesías después de su coronación con Juan. Los registros indican que esta secta odiaba a Pablo, a quien consideraba el enemigo de la verdad. Durante un largo tiempo después de la muerte de Jesús y de Santiago, los términos ebionita y nazareno significaban nada menos que lo mismo y estas personas estuvieron condenadas, por ambos nombres, por la Iglesia de Roma, como herejes. Sin embargo, todos los descen­dientes de la Iglesia de Jerusalén, excepto la desviada división paulina, creían que Jesús fue un hombre y no un dios, así que los verdaderos paganos y herejes son el enjoyado Vaticano y sus seguidores.Robert creció en un ambiente de habla galesa y durante largo tiempo ha estado interesado en la Iglesia Celta y en la mitología de sus antepasados. Creció con la creencia de que el cristianismo llegó a Irlanda desde Alejandría vía España, posiblemente en el año 200 d.C. y que el aislamiento de ese país de la Europa romanizada permitió el desarrollo de un tipo distintivo de cris­tianismo. En 432 a.C. Patricio fue a Irlanda y en cierto momento posterior de su vida se dice que naufragó hacia la costa norte de Anglesey, donde buscó refugiarse de la tormenta en una cueva de una pequeña isla, no muy lejos del hogar actual de Robert. Según la leyenda, cuando el santo logró llegar a tierra en el cabo, construyó la iglesia de Llanbadrig,para dar gracias a Dios por su salvación. Hay otra iglesia posterior dedicada a Patricio (Sant Padrig en gales), en la ciudad. Según las versiones católicas de la historia, se supone que venía de Roma, pero esta leyenda nunca fue aceptada por los estudiosos celtas porque los escritos de Patricio que se salvaron demuestran que fue seguidor de la Herejía Arriana pues no creía en el nacimiento virginal y tampoco creía que Jesús fuera algo más que un mortal.Estas ideas fueron perseguidas de manera activa por la Iglesia Romana, pero no tuvieron poder alguno en los muchos reina­dos de Irlanda, Escocia y el norte de Inglaterra, hasta el Sínodo deWhitby en 664 d.C. Su tradición de San Patricio propone que él introdujo la corriente principal del cristianismo romano al país en el siglo v d.C, pero el sistema de obispos con diócesis territoriales, basado en el sistema administrativo del Imperio Romano, simplemente no existía en ese entonces. Esta versión de la leyenda parece ser un intento característico de la Iglesia ro­mana de apoderarse de un santo local y cambiar su historia para reflejar su versión predilecta de la misma. La verdad es que du­rante los siglos v y vi los monasterios irlandeses se convirtieron en grandes centros de aprendizaje bajo los auspicios de la Igle­sia celta, enviando misioneros como los santos Columba, Iltut y Dubricio a la zona celta de Europa.Lo que fue para la mayor parte de Europa el Oscurantismo, para Irlanda fue un periodo dorado, al convertirse en el lugar de mayor conocimiento del mundo cristiano.El arte religioso,como el Ardagb Chalice (Cáliz de Ardagh) y el Book ofKells (libro de Kells) y otros iluminados manuscritos, florecieron junto a los logros artísticos, incluso paganos, como el de Tara Brooch y la gran épica irlandesa Tain Bo Cuilange. La Iglesia celta se exten­dió de Irlanda a Gales, a Escocia y al norte de Inglaterra, y sus ermitaños y sacerdotes construyeron muchas iglesias pequeñas en las partes más agrestes del oeste de Bretaña. No se constru­yeron iglesias para servir las necesidades de adoración de la población local, dado que los estudios geográficos modernos demuestran que muchas de estas muy primitivas iglesias no se encontraban en absoluto en centros poblacionales.1 Eran, como Qumran, puestos aislados en parajes solitarios, donde los santos pudieran refinar su rectitud y, como consecuencia, al fundador de cada monasterio o convento se le consideraba santo.En una etapa previa de nuestra investigación nos dimos cuen­ta de la importancia del vínculo entre los celtas y la teología de los sumerios, y estudiamos los diseños anudados y entrelazados de los celtas que muestran una fuerte relación con el arte de Medio Oriente. Como ya dijimos, no hay duda alguna del origen de estos europeos del norte, pues los análisis del adn de algunos celtas de los tiempos modernos de comunidades remotas, como aquella en la que Robert ha decidido vivir, muestran una corres­pondencia con algunos grupos tribales del norte de África. Ade­más, hay un punto esencial del pensamiento celta que tiene una afinidad natural con el judaismo, y, por lo tanto, con el cristianis­mo de Santiago, el cual había crecido desde la tierra sumeria, y en la tradición celta hay fuertes similaridades con la religión sumeria.Cuando se le contó la historia de Jesús, un rey celta la acep­tó de inmediato diciendo que “el cristianismo los ha acompaña­do durante mil años”.2 La nueva religión se fusionó con algunas de las creencias druidas y creció abarcando Irlanda, Escocia, Gales y el norte y el suroeste de Inglaterra. La Iglesia celta difería gran­demente del tipo romano de cristianismo que había invadido el resto de Europa. No creía enLa Virgen María La divinidad de JesúsQue el Nuevo Testamento sustituía al Antiguo Que el Pecado Original era inevitable pero que podía ser expiado por voluntad individual y buenas obras Sí creía en.La tonsura druida (se rasuraban la mitad frontal de la cabeza) Fechar la Pascua de acuerdo con la Luna Llena y el calenda­rio judíoPor fin, después de un debate de cincuenta años, la Iglesia roma­na oficialmente absorbió a la celta en el Sínodo de Whitby, reali­zado en 664 d.C, pero la oculta corriente del pensamiento nazareno continuó fomentándose por debajo de la superficie católica que, según nosotros, más tarde proporcionaría la cuna para las renacidas enseñanzas de JesúsSi bien había bases firmes para que creyéramos que el cris­tianismo celta estaba conectado con la verdadera Iglesia (alias el movimiento nazareno), no explicaba la pureza y el detalle contenidos en los rituales de la francmasonería. En este punto empezábamos a sentir, por primera vez, que podíamos haber­nos topado con un callejón sin salida y sin un siguiente paso obvio por dar. Pero esto no duró más que un día o dos, porque, durante su visita a otra logia, Robert se las ingenió para conse­guir un pequeño y muy revelador libro Verde e insignificante, no tenía más de diez por siete centímetros, pero para nosotros valía su peso en oro, y mucho más.Ya era pasada la medianoche cuando Chris fue despertado por el timbre de la puerta, seguido de unos fuertes toquidos. Su irritación inicial pronto se calmó cuando abrieron el libro sobre la francmasonería del Arco Real y examinaron su contenido Esta edición se imprimió de forma privada en Londres en 1915 y, por consiguiente, era anterior a los cambios que se han hecho al ritual del Sagrado Arco Real, debido a presiones a la Gran Logia por parte de fuentes ajenas a la masonería. Teníamos ante noso­tros el ritual original, registrado antes de todos los cambios e inno­vaciones recientes realizados por hombres que no comprendían la importancia de la tradición que modificaron con tanta ligerezaEn las páginas de este libro encontramos nada menos que ¡la historia completa e inalterada del desenterramiento de los rollos del templo!Leímos que el candidato para este grado es puesto a prueba con respecto a las preguntas de los primeros tres grados de la Ciencia, antes de ser admitido al salón de la logia. La habitación a la que entra es muy diferente de la logia que ha conocido en los varios grados de la ciencia masónica, y sus dignatarios no son el Maestro Venerable y sus dos Vigilantes, sino los Tres Prin­cipales, que forman lo que se llama un Sanedrín, nombre judío del consejo de ancianos del Segundo Templo, que representa la poderosa terna de Sacerdote, Rey y Profeta. Ellos afirman tener el nombre de los tres principales que, según la orden, tuvieron lo que se llama la tercera, o Grande y Real Logia en el segundo templo después del regreso del cautiverio en Babilonia.Continuando con la lectura descubrimos que esta terna es­taba compuesta por Haggai el Profeta;Josué, hijo de Josedech,el sumo sacerdote y heredero de las tradiciones de Aarón y los levitas, y Zorobabel, rey perteneciente a la casa de David Las dos logias anteriores eran llamadas la Primera o Santa Logia, abierta por Moisés, Aholiab y Bezaleel al pie del monte Horeb en el desierto del Sinaí, y la segunda, o la Logia Sagrada, de Salomón, rey de Israel, Hiram, rey de Tiro e Hiram Abif en las entrañas del monte Moriah.Al leer la descripción de la estructura del Arco Real, fuimos de sorpresa en sorpresa. Si nos hubiéramos enterado de esta orden desde el principio, con seguridad la habríamos ignorado de inmediato como una tontería romántica; pero, a la luz de nues­tro trabajo hasta ese día, podíamos tomarla con mucha seriedad.El Maestro Masón que desea ser exaltado al Supremo Grado del Sagrado Arco Real debe probarse primero, contestando las preguntas del Tercer Grado de la Ciencia antes de que se le dé un apretón de manos y una contraseña (el significado de la cual es “mi pueblo ha obtenido misericordia”) para permitirle la en­trada El candidato porta su delantal de Maestro Masón y le ven­dan los ojos con una pieza de tela que amarran a su cintura Antes de que se le permita la entrada a la sala de la logia (que en este grado se llama Capítulo), se cubre el trono que más adelan­te forma parte de la ceremonia Se pregunta al candidato sobre sus razones para desear entrar al Capítulo y luego se le pide que se arrodille mientras se dice una oración, llamando al Todopode­roso y al Padre Eterno del universo a bendecir los procedimien­tos y apoyar al candidato en su proceso de exaltación. El Primer Principal comprueba que el candidato crea en el verdadero y vivo Dios el Más Alto, antes de pedirle que avance hacia el pe­destal cubierto, en una secuencia de siete pasos que emulan las acciones de un sacerdote judío de Yahvé que se acerca al Santo de Santos en el Primer Templo. Después de hacerlo, se dice al candidato que ha llegado a la cima de una bóveda, hacia la cual debe descender. Para ello es necesario hacer a un lado una pie­dra angular; después se le hace ponerse de rodillas mientras se leen los Proverbios 2:1-9 y 3:13-20.Enseguida se le dice que debe buscar en la oscuridad si no se ha escondido algo ahí. Se coloca en sus manos un rollo de pergamino y se le pregunta qué hay en él, pero él tiene que responder que privado de la luz no puede ver.Esto era increíble. Mucho más allá de nuestras esperanzas más osadas. Una descripción clara, no sólo de una excavación de las bóvedas enterradas del Templo, sino una descripción ab­solutamente precisa del descubrimiento de un pergamino, no un tesoro, no un artefacto, sino justo lo que nosotros prediji­mos: un rollo.Seguimos leyendo y encontramos que de nuevo se hace des­cender al candidato a la bóveda y se le lee Haggai 2:1-9, pasaje sobre la reconstrucción del templo y, como tal, la esencia verda­dera de la comunidad qumrana. El último versículo dice: La gloria de esta casa posterior será mayor que la anterior, dijo el Señor de los anfitriones: y en este lugar les daré paz (shalom), dijo el Señor de los anfitriones. En esta etapa se juramenta al candidato, quien sella su juramen­to con sus labios sobre la Biblia, cuatro veces. Se le quita la venda de los ojos y se le pide que lea el contenido del rollo que encon­tró en la bóveda. Lee entonces Génesis 1:1-3, siguiendo lo que dice el Primer Principal: Éstas, Compañero recién exaltado, son las primeras palabras del Sa­grado Volumen, que contiene los tesoros de la voluntad revelada de Dios. Oremos y magnifiquemos Su Nombre Sagrado por ese conoci­miento de Sí mismo que nos ha transmitido,y caminemos haciéndo­nos merecedores a esa luz que ha hecho brillar a nuestro alrededor. La ceremonia aparentemente continúa con un ritual en el que se dice la historia de cómo se encontró el rollo. El candidato sale del Capítulo y es admitido de nuevo, vestido como Masón del Arco Real; se unen a él otros dos Compañeros, y a los tres se les llama los tres residentes, conocidos como los tres Maestros Masones de Babilonia: Shadrach, Meshech y Abednego.Al en­trar, toman parte en una ceremonia conocida como el Pasaje de los Velos, que representa a un Sacerdote del Templo que se acer­ca al Santo de Santos del Templo de Salomón. Terminado este ritual, se presentan al Primer Principal, describiéndose como los tres hijos del cautiverio que escucharon que él está a pun­to de reconstruir el Templo de Jerusalén, y le solicitan su permiso para ayudar en la tarea. El Primer Principal les hace preguntas so­bre sus supuestos orígenes, a las cuales contestan que son de Babi­lonia y que afirman haber nacido nobles, descendientes de una raza de patriarcas y reyes que fueron conducidos al cautiverio por Nebuzaradan, capitán de la guardia de Nabucodonosor, has­ta que fueron liberados por el rey Ciro de Persia. Ciro venció a los babilonios y después proclamó:El Señor Dios de los cielos me ha dado todos los reinos de la tierra; y me ha encargado de construirle una casa para Él en Jeru­salén, que se encuentra en Judá. ¿Quién es Su pueblo entre todos ustedes? Que su Dios esté con él; y que se dirija a Jerusalén, que está en Judá y construya la casa del Señor Dios de Israel (Él que es Dios), que está en Jerusalén.Los residentes explican que, tan pronto escucharon esto, regresa­ron a Jerusalén para ofrecer sus servicios. Zorobabel los felicita después por su nacimiento noble y los reconoce como herede­ros de sus tribus, antes de preguntar cómo desean que se les utilice. Los tres responden que se sentirán a gusto trabajando en cualquier manera que a Zorobabel le complazca.Tomando esto como una indicación segura de que seguramente están califica­dos para labores de importancia, Zorobabel les dice que sólo quedan por llenar tareas inferiores y que ellos tendrán la de preparar los cimientos del lugar más sagrado, propósito para el cual los dota de las herramientas necesarias.También se les advier­te que si al remover las ruinas hicieran algún descubrimiento de importancia, deberán comunicárselo sólo a los tres Principales que forman parte del consejo. Una vez más se retiran del Capítulo. En la parte siguiente de la ceremonia, los tres masones de Babilonia piden de nuevo permiso para entrar al Capítulo, tra­yendo consigo noticias de un descubrimiento de importancia que piden compartir con el augusto Sanedrín. Habiéndoseles admitido, el Primer Principal les pide que narren su historia, que es la siguiente:.. .Temprano esa mañana, al reanudar nuestras labores, descubri­mos un par de columnas de exquisita belleza y simetría; continua­mos con nuestro trabajo y descubrimos otros seis pares de igual belleza, los cuales,por su situación, parecían ser los vestigios de la galería subterránea que lleva al Sitio Más Sagrado, al hacer a un lado los fragmentos y la basura que obstruían nuestro avance, lle­gamos a algo que parecía roca sólida pero que, al golpearlo accidentamentalmente con mi pala, emitió un sonido hueco En­tonces limpiamos más de la tierra suelta y la basura y encontra­mos que, en lugar de una roca sólida, se trataba de una sene de piedras con la forma de un arco y, sabiendo que el arquitecto de la estructura previa no diseñó ninguna parte en vano, decidimos examinarlo; para ello quitamos dos de las piedras, y entonces des­cubrimos una bóveda de tamaño considerable; de inmediato, de­jamos a la suerte quién debería descender.El azar me eligió a mí; en caso de que algún vapor tóxico o por cualquier otra causa yo no estuviera a salvo, mis compañeros amarraron mi cuerpo con una cuerda, y me bajaron debidamente a la bóveda. Al llegar al piso, di una señal pieconcertada y mis compañeros alargaron la cuerda, para que yo pudiera atravesar la bóveda. Entonces descubrí algo con forma de pedestal, con cier­tas marcas o caracteres grabados, pero,por la falta de luz, no esta­ba seguro de qué eran. También encontré este pergamino pero por la misma causa no pude leer su contenido. Por lo tanto, di otra señal y fui sacado de la bóveda, junto con el pergamino En ese momento descubrimos, por la primera frase, que se trataba de los registros de la Ley Más Sagrada, que fue promulgada por nuestro Dios al pie del Monte SinaíEste preciado tesoro nos estimuló a seguir trabajando Quita­mos otra piedra, y de nuevo descendí a la bóveda Para entonces, el sol estaba en todo lo alto y, brillando en todo su esplendor, lanzó de inmediato sus rayos a la abertura, lo que me permitió distinguir los objetos que antes descubriera, aunque de manera imperfecta. En el centro de la bóveda vi un pedestal de mármol virgen puro, con ciertos caracteres místicos grabados, y un velo que cubría la parte superior del altar. Acercándome con respeto y reverencia, alcé el velo y contemplé lo que con humildad supuse era la propia Palabra Sagrada. Coloqué de nuevo el velo sobre el sagrado pedestal, y de nuevo fui sacado de la bóveda. Entonces cerramos la abertura, y nos apresuramos a informar a sus Excelen­cias del descubrimiento que hicimos. El momento preciso del descubrimiento ha de haber sido a las doce, la hora en que Seqenenre dedicaba sus devociones finales a Amón-Ra y el sol estaba en su meridiano, del que siempre se dice es para los francmasones. Este asunto de la hora sin duda es simbólico, pero el simbolismo es intrigante.Zorobabel pregunta después al residente que palabra encon­tró y recibe esta fascinante respuesta: Eso debemos rogarle que nos excuse de contestar, porque con nuestros oídos hemos escuchado, y nuestros antepasados han declarado en su tiempo y en los tiempos antiguos antes de ellos, que no es lícito para nadie excepto el Sumo Sacerdote pronun­ciar el nombre del Verdadero y Vivo Dios el Más Alto, y eso sólo una vez al año, cuando él solo entraba al Santo de Santos y se detenía ante el arca de la alianza para hacer sacrificios por los pecados de IsraelDespués, durante la ceremonia, al candidato se le da una explicación de esta palabra que se encontró en el pedestal.Es una palabra compuesta y sus combinaciones forman el voca­blo Jah-Bul-On. La primera parte Jah.es el nombre caldeo (sumerio) de Dios y significa su esencia y majestad incomprensible; es tam­bién la palabra hebrea que significa yo soy y seré, expresando de esta forma la existencia presente, futura y eterna del Más Alto. Bul es una palabra asirla que significa Señor o Poderoso y en sí misma es un vocablo compuesto que quiere decir en o sobre; y Bul significa Cielo en las Alturas, por lo que la palabra quiere decir Señor del Cielo o en las Alturas. On es una palabra egipcia, que significa Padre de Todos, y es también una palabra hebrea que implica fuerza o poder, y expresa la omnipotencia del Padre de Todos. En consecuencia, to­dos los significados de estas palabras pueden conjuntarse así:Yo soy y seré; el Señor del Cielo, Padre de Todos Después de horas de digerir el contenido de este libro revela­dor nos despedimos poco antes de la madrugada y Chris dedicó la mayor parte de la mañana siguiente a evaluar nuestros hallazgos.Nuestro bloqueo parecía haberse deshecho. ¿Era templario el origen de esta historia del Arco Real? No lográbamos dar con otra explicación y, sin embargo, sentíamos la necesidad de con­trolar nuestro entusiasmo.Chris pensaba que la explicación de la palabra Jah-Bul-On era una construcción interesante, pero que no se explicaba con precisión por los Masones del Arco Real. La primera parte, Jan, es la palabra hebrea con que nombran a su dios, muy probable­mente con una conexión sumeria. Puede ser vista en esta forma en el nombre del profeta Elijan que, de hecho, es Eli-jah, que significa Yahvé es mi dios (El es la palabra más antigua para nom­brar a un dios). La segunda parte es casi correcta en el aspecto fonético, pero por lo general se escribiría Baal, el gran dios cananeo cuyo nombre en efecto quiere decir “Dios en lo alto”. Hasta donde yo sé, la palabra egipcia antigua para padre era it, y no on como se dice aquí, pero On fue el nombre original de Heliópolis, la ciudad de Ra, el dios del sol, donde nació de la nada antes de crear la primera tierra ahí. Desde este punto de vista me pareció posible aceptar la definición como válida. También fue importante observar que los griegos identificaban a Baal con Helios, su dios del sol, y con su ciudad, Heliópolis. Sin embargo, la definición final de esta cadena de palabras, dada como Yo soy y seré; el Señor del Cielo; Padre de todos, parecía no tener sentido alguno. Mi sensación era que Jah-Baal-On eran sim­plemente los nombres de los tres grandes dioses, de los judíos, los cananeos y los egipcios, a todos los cuales se llamaba los Más Su­premos. Si esto en efecto estaba grabado en una piedra encontrada en el centro del Templo de Jerusalén, sus creadores mezclaron de manera deliberada las tres formas de Dios en una deidad única.Desde luego, la idea de un único y mismo Dios con muchos nombres no es rara: ¡es la esencia del credo de la francmasonería!Se iban aclarando nuevos significados, pero nos sorprendió que la francmasonería del Arco Real, al embrollar tanto la expli­cación de su propio ritual, indicaba que no eran los francmasones los creadores de la historia, y que ésta se les transmitió sin que se les explicara con claridad su significado original. El relato entero se narra como si aquellos que realizaron la excavación hubieran sido judíos de Babilonia que excavaban en las ruinas del primer templo, pero nosotros creemos que en reali­dad describe los descubrimientos de los Caballeros Templarios en las ruinas del último templo. Sólo puede referirse al Templo de Herodes porque el tipo de arco descrito en la ceremonia es un conjunto de piedras que se soportan entre sí en compresión para formar una estructura curva y de carga, desconocida en los tiempos de Zorobabel. Para el arco curvo se emplearon piedras en forma de cuña, cortadas con precisión, que requerían poca o ninguna armagasa y, puesto que este tipo de arco con tres pie­dras angulares representa una parte primordial en la ceremonia del Arco Real, es seguro que el escenario de la historia represen­tada en el ritual es el Templo de Herodes, el cual se construyó utilizando los principios romanos de ingeniería.Sentíamos ya que esta leyenda masónica bien podría haber mantenido con vida la historia de cómo los primeros templarios, bajo el mando de Hugues de Payen, encontraron los rollos o pergaminos que llevaron a la creación de la orden. La parte más significativa de la historia es que, para poder llegar a la bó­veda oculta, los hábiles visitantes masones hicieron a un lado las piedras angulares de un arco y después permanecieron debajo de éste sin apuntalarlo de ninguna manera. Mostraron gran preocupación por la posibilidad de aspirar vapores tóxicos dentro  del estrecho espacio, al grado de bajar sujetos por una cuerda de seguridad, pero no les preocupaba el daño que causaron a la integridad estructural del techo. Éstas no eran las acciones de ningún constructor de ningún tipo, ya no digamos de aquellos de los que se suponía eran altamente especializados en lo que a arquitectura se refiere, pero sí adquiere mucho sentido como un registro de las acciones de una banda de caballeros buscadores de tesoros, que realizan su tarea en bóvedas subte­rráneas bajo las ruinas del Templo de Herodes.Al estudiar por primera vez la historia de los Caballeros Tem­plarios, averiguamos que existe evidencia de estas excavaciones suyas y decidimos intentar dar con mayores detalles. Recién habíamos descubierto que se depositó un duplicado del rollo qumrano de cobre en la Shíth o cueva, directamente abajo del altar del templo… la cueva tapada con el bloque de mármol con un anillo en su centro. ¿Fue ésta la piedra que los templa­rios levantaron para descender a la bóveda interna?Los templarios habrían sido los primeros en excavar bajo el Templo de Jerusalén, pero no fueron los últimos.Antes mencio­namos que un grupo de oficiales de la armada británica, con un presupuesto de sólo quinientas libras, se propuso trazar un mapa de las bóvedas bajo las ruinas del Templo de Herodes. El contin­gente de los Ingenieros Reales, dirigido por el teniente Charles Wilson, realizó un trabajo excelente bajo condiciones muy ad­versas, y pudieron confirmar que las cámaras y pasajes que encontraron a menudo se abovedaban con arcos de piedras angu­lares. También confirmaron que no eran los primeros visitantes de las galerías subterráneas, cuando dieron con artefactos tem­plarios descartados unos setecientos cuarenta años atrás. Éstos consistían en parte de una espada, una espuela, parte de una lanza y una pequeña cruz templaria y ahora están a cargo de Robert Brydon, el Archivista Templario de Escocia. El ritual del Arco Real y los descubrimientos del grupo de Wilson nos hicie­ron sentir noventa y nueve por ciento seguros de que nuestra hipótesis templaria era correcta; entonces, otro golpe de suerte añadió el último uno por ciento que transformó una hipótesis en una certidumbre.Unos años antes, al desarrollar por vez primera la teoría de que los Caballeros Templarios encontraron algo bajo las ruinas del templo, al considerar un vacío de más de mil años, nos pre­guntábamos qué pudo haberse puesto ahí para que ellos lo en­contraran. Ahora habíamos reconstruido un pasado de varios milenios y lo único que nos faltaba era una prueba fidedigna de que quienes encontraron los pergaminos fueron, en efecto, los nueve caballeros comandados por Hugues de Payen.Y la prue­ba cayó del librero al regazo de Chris.  El rollo de la Jerusalén CelestialBuscando una pequeña referencia técnica entre los muchos li­bros en su estudio, de pronto Chris vio una ilustración que de inmediato le pareció familiar y le produjo un escalofrío. Llevaba el título de la Jerusalén Celestial circa 1200 d.C.,y se decía que se encontraba en la Gent University Library. Cuanto más miraba la ilustración, más veía: mostraba una visión de un Jerusalén re­construido, sólo que no se trataba de la impresión de un artis­ta; era un diagrama sumamente simbólico diseñado para dar a entender un significado a aquellos que supieran qué estaban viendo.La estilizada ciudad muestra doce torres: una torre celestial principal, dos torres grandes que se levantan de las columnas centrales, tres torres menores con sus propios pilares y seis to­rres en el fondo. Las torres que se levantan de las dos columnas principales soportan un arco curvo y la torre celestial central; ambas se identifican con Jacob o, como nosotros lo conocemos, ¡Santiago! Fue un descubrimiento emocionante pues confirma­ba nuestra percepción previa de que, después de la muerte de Jesús, Santiago se convirtió tanto en la columna mishpat como en el tsedeq. Como las columnas real y sacerdotal combinadas, Santiago adoptó el papel conjunto del mesías que su hermano creara originalmente.No obstante la importancia de esta confirmación del posicionamiento de Santiago, no fue esto lo que atrajo en primer lugar la atención de Chris: los motivos más impactantes de todo el dibujo eran inconfundibles: ¡tres escuadras y compases masónicos!Chris necesitaba conocer más del origen de este fantástico manuscrito y rápidamente se puso en contacto con la doctora Martine de Reu, conservadora de los manuscritos y libros raros de la Universiteits bibliotheek, quien proporcionó los antecedentes de la ilustración, mismos que no dejaron lugar a duda de que, en efec­to, estábamos viendo una copia de uno de los rollos enterrados por la Iglesia de Santiago y encontrado por los templarios.La información de la doctora De Reu fue muy estimulante, y ajustaba perfecto en nuestra historia en desarrollo. La historia com­pleta del manuscrito ya no se conoce, pero nuestra investigación llena las brechas. Ahora podemos complementarla con la historia conocida del Rollo del Jerusalén Celestial:Alrededor de 1119 d.C,Hugues de Payen y su pequeña ban­da de primitivos arqueólogos abrieron una bóveda debajo de los escombros del Templo de Herodes y encontraron los perga­minos secretos de la comunidad qumrana, escritos en griego o en arameo, o en una combinación de ambos idiomas. Si hubieran estado escritos en francés, no habría habido diferencia algu­na, porque estos caballeros eran unos completos analfabetas, pero estaban lejos de ser estúpidos. Sabían que habían encon­trado algo de inmenso significado y que probablemente era sagrado, por lo que decidieron mandarlos traducir. Entre los nue­ve, evaluaron quién podría comprender la extraña escritura y, más aún, en quién podrían confiar que no interfiriera con su trabajo o se comportara de alguna otra manera indiscreta. Quien dio con la solución fue Geoffrey de St. Omer, el segundo de a bordo de Hugues de Payen. Geoffrey conocía a un anciano ca­nónigo llamado Lambert, maestro retirado de la Capilla de Nues­tra Virgen en St. Omer, quien era el hombre más sabio y conoce­dor imaginable que dedicó muchos años a compilar una enciclopedia del conocimiento humanoCon una selección de los pergaminos consigo, Geoffrey de St Omer emprendió el largo viaje de regreso a su ciudad natal Como se esperaba, Lambert entendió mucho de lo que leyó El anciano debió de haberse sentido complacido al ver tan fabulo­sos documentos en sus últimos años Murió en 1121, por des­gracia sin completar su enciclopedia.^Hoy, una de las más famosas obras de Lambert de St. Omer es su apresurada copia de una ilustración del Jerusalén celestial, en la que se observa que las dos columnas principales se llaman Jacob y que aparentemente muestra que el fundador es Juan el Bautista. No hay mención alguna de Jesús en este documento llamado cristiano. No es una imagen común y creemos que pudo haber venido de sólo un lugar: las bóvedas delTemplo de Herodes El simbolismo de esto es en extremo masónico y confirma que Santiago representó las dos columnas de los nazarenos.Es obvio que Lambert hizo la copia de prisa, como si se le hubiera dado muy poco tiempo para trabajar Es posible imagi­narlo pidiendo a Geoffrey la oportunidad de copiar el pergamino a cambio de su traducción y explicación del contenido, pero el templario tenía urgencia de regresar a Tierra Santa. Los trazos de la pluma muestran señales de rapidez indebida y es claro que hay errores de diseño que indican que quien hizo la copia se vio obliga­do a trabajar a una velocidad incómoda (véanse las figuras 21 y 22)El documento data de quinientos años antes de que el sím­bolo masónico de escuadras y compases se usara de manera oficial y, sin embargo, el aspecto dominante de las imágenes de construcción lo compone este dispositivo No hay lugar a error porque no hay una razón posible para incluir las escuadras en el dibujo. Esto nos dijo que este símbolo de la francmasonería ha de haber sido utilizado por la Iglesia de Jerusalén. En la copia de Lambert, él escribió en latín los nombres de doce columnas de la mística ciudad, y podemos ver el de Jacob (Santiago) en ambas columnas y el de Sión (Israel) sobre el arco que éstas soportan. Creemos que este doble uso de Santiago remonta la creación del original a los diecinueve años transcurridos entre la cruci­fixión de Jesús y el entierro de Santiago.La ilustración muestra las tres enormes escuadras apretujadas en forma incongruente en balcones y a los compases corres­pondientes directamente encima, en la punta de cada torre. Este trío está asentado bajo las dos columnas gemelas de Santiago, indicando su posición subordinada. Tienen nombre y, aunque no logramos distinguir el de la izquierda, el de la derecha se identifica como Andrés y el de la parte del centro, como Pedro Por desgracia para la Iglesia Católica y para su proclamación de ser los descendientes directos de la autoridad de Jesucristo vía Pedro, este pergamino confirma con claridad que Santiago fue el líder de la Iglesia de Jerusalén y que Pedro era un líder pero secundario.El alineamiento de las tres torres, cada una con su escuadra y sus compases, está por completo a tono con la francmasonería moderna, pues hay tres figuras clave en una logia francmasónica —el Maestro Venerable y sus dos Vigilantes—, quienes repre­sentan al sol (Ra), la luna (Thoth) y al maestro de la logia.Hay un último indicador de que los rollos fueron encontra­dos por los templarios en el Templo de Jerusalén, que proviene del ritual masónico mismo, cuando el Maestro Venerable y sus dos vigilantes analizan el tema de los secretos perdidos de la francmasonería: Hermano Segundo Vigilante, ¿por qué dejar el este para dirigirseal oeste?En busca de lo que se ha perdido, Maestro Venerable Hermano Primer Vigilante, ¿qué era eso que se ha perdido? Los secretos genuinos de un Maestro Masón, Maestro Venerable. Hermano Primer Vigilante, ¿cómo llegaron a perderse’-‘Por la inoportuna muerte de nuestro Gran Maestro, Hiram Abif, Maestro Venerable.Hermano Primer Vigilante, ¿cómo espera usted encontrarlos’1Por el centro, Maestro Venerable.Hermano Segundo Vigilante, ¿qué es un centro?Ese punto, dentro de un círculo, desde el cual cada parte de la circunferencia es equidistante. Estas palabras no tienen significado para la mayoría de los francmasones, que las repiten una y otra vez, pero para nosotros ahora revelaban todo. En la época de las cruzadas todo cartógrafo del mundo cristiano trazaba mapas que colocaban a Jerusalén en el centro del mundo. El templo se encontraba en el centro de la antigua ciudad, y en el centro del templo mismo, estaba el Santo de Santos. Las dos columnas mostradas en el dibujo de Lambert estaban también en el centro de la nueva Jerusalén, el sitio exacto donde se encontraron los secretos de Jesús y de Moisés. Para los templarios era sin duda alguna el punto central de la tierra.Nos enterábamos rápidamente de cosas y adquirimos el há­bito de revisar de vez en cuando nuestro material de referencia previo, para comprobar si nuestro mayor entendimiento gene­raría nuevas percepciones. Fue sobre esta base que releímos algunas de las traducciones de los Rollos del Mar Muerto, he­chas por Robert Eisenman, y encontramos que el concepto de una Jerusalén Celestial o una Nueva Jerusalén se descubrió en los rollos recuperados en cinco diferentes cuevas de Qumran, y todos se basan en la visión de Ezequiel, en la que se describe con detalle la nueva ciudad, con mil quinientas torres, cada una de tres metros de altura.Como todos los grados masónicos, el Grado del Arco Real tiene lo que se llama una tabla de trazo (véase ilustración de la página siguiente), que es una recopilación visual del tema de la orden De inmediato puede verse que está relacionada por completo con la excavación del templo. Al fondo se observa Jerusalén y las ruinas del templo esparcidas y, al frente, la entrada excavada a la bóveda subterránea. Dentro de un panel central hay siete escalones que llevan a un pavimento abigarrado sobre el cual se encuentran herramientas de  excavación, así como herramientas de construcción, una escuadra y compases y un pergamino. A la orilla de este panel están las insignias de las doce tribus de Israel y, encima, los que se dice que son los cuatro principales estandartes de Judá (un león y una corona), Rubén (un hom­bre), Efraín (un buey) y Dan (un águila).Con el descubrimiento del Rollo de la Jerusalén Celestial y la historia narrada en el Grado del Arco Real, estábamos ya segu­ros de que los templarios en efecto encontraron los secretos de su orden inscritos en los rollos enterrados por los nazarenos y que sí realizaban ceremonias de iniciación basadas en una resu­rrección viva, como la de Jesucristo.  

El impacto de los rollos nazarenos

Los nueve caballeros que descubrieron los rollos nazarenos en­contraron un tesoro que sobrepasaba sus sueños, pero que era un tesoro que no podían compartir con todo el mundo. El hallazgo tuvo un impacto inmediato en su país natal, Francia. La orden iniciada por Hugues de Payen y sus cofundadores en 1118 d.C. necesitó varias décadas para convertirse en una de las fuer­zas más poderosas del cristianismo. Pero, en cincuenta años, algo extraordinario sucedería en Francia.A partir de 1170, en un solo siglo se construyeron no menos de ochenta catedrales y casi quinientas abadías tan sólo en Francia, lo cual implicó más trabajos de construcción de lo que nunca se realizó en el antiguo Egipto.4 Estos edificios se construyeron de acuerdo con un sorprendente nuevo plan en una escala nunca antes vista. Un ejemplo clásico de estos superedificios es la ca­tedral de Chartres, que se eleva hacia el cielo en una composi­ción de pilares de ornato y de cristal. Los constructores de este edificio y de otros en todo el país fueron dirigidos por los Caballeros Templarios,cuya misión se expresó como buscar “recons­truir Jerusalén” en un glorioso y nuevo estilo arquitectónico de pilares, torres y espirales que se elevaran hasta el cielo.Antes, no podíamos encontrar una explicación previa a por qué los templarios de pronto asumieron la responsabilidad de convertirse en los maestros constructores de una Jerusalén Ce­lestial en su país natal, pero ahora todo cobraba sentido. Las instrucciones que los nueve caballeros recuperaron de las bóvedas del Templo de Jerusalen fueron dejadas por los nazarenos justo antes de que éstos fracasaran en su propia misión de cons­truir el Cielo en la Tierra. Santiago y sus seguidores murieron sin traer el Reino del Cielo que Jesús prometiera a sus seguidores, pero ellos dejaron tras de sí un claro mensaje.Los rollos nazarenos no podrían haber sido encontrados por gente más diligente. Los templarios tomaron los antiguos secre­tos especulativos e inspirados en Ma’at de Jesús y de Santiago para sus propios propósitos de iniciación y procedieron a dar al mundo un nivel nuevo y supremo de construcción operativa. ¡La resurrección en todo su esplendor!Por el descubrimiento del rollo de la Jerusalen Celestial, y otros ahora- perdidos, sabíamos ya que los templarios se habían convertido en maestros de la masonería especulativa y de la cons­trucción o masonería operativa a la vez. Ahora necesitábamos explorar la destrucción de los templarios y entender cómo un vestigio de la orden se transformó en algo que se convirtió en la moderna francmasonería.  CONCLUSIÓNAl estudiar la Iglesia celta encontramos que difería mucho de la variedad romana del cristianismo dado que rechazaba dogmas tan fundamentales como el nacimiento virgen y la divinidad de Jesucristo .Aunque la Iglesia celta fue absorbida a la fuerza por la iglesia católica romana a mediados del siglo VII, pensamos que mucho del antiguo pensamiento sobrevivió como una corrien­te subterránea que haría a Escocia muy receptiva con respecto al pensamiento nazareno cuando con el tiempo arribaron los templarios.El hallazgo del ritual original del Grado del Arco Real de la francmasonería fue muy importante, porque proporciona la his­toria completa del desenterramiento de los pergaminos. Un pro­blema que aún no resolvíamos era por qué describía los even­tos como si hubieran tenido lugar en el Templo de Zorobabel y no en el de Herodes. No cabía duda de que se refería al descu­brimiento que hicieron los templarios a principios del siglo xi, porque las piedras angulares y los arcos abovedados no se in­ventaron hasta el periodo romano. La imagen utilizada en el trazado del Grado del Sagrado Arco Real nos mostraba en detalle la excavación del templo y la dis­posición de la bóveda bajo los escombros que contenían los rollos En el fondo vemos Jerusalén y las ruinas del temploTendríamos que continuar nuestras investigaciones y espe­rar que en algún momento surgiera una explicación para esta paradoja. A pesar de este pequeño problema, ahora entendía­mos cómo esta leyenda masónica pudo haber mantenido viva la historia de cómo los primeros templarios, comandados por Hugues de Payen, encontraron los pergaminos que condujeron a la creación de la orden.La identificación de la Jerusalén Celestial como una copia de uno de los rollos que Geoffrey St. Omer le dio a Lambert en la capilla de Nuestra Virgen de St. Omer fue otro enorme descu­brimiento. El uso de la escuadra y los compases masónicos en este dibujo es evidente, y su identificación de Santiago como las dos columnas centrales de la nueva Jerusalén confirmaron nues­tras deducciones anteriores     Notas1   E. G. Bowen, Settlements ofthe Celtic Saints in Wales.2   C. Matthews, The Elements ofthe Celtic Tradition3   Correspondencia privada con el encargado de la Biblioteca de la Gent University.4   C. Frayling, Strange Landscape.   Capítuio 14La verdad se libera  La profecía se hace realidadEn nuestras investigaciones de la literatura de la posguerra judía nos topamos con una creencia bastante diseminada, conocida como Bereshit Rabbati, que decía que el poder de la profecía regresaría a Israel en el año 1210 d.C, y que poco después, el Mesías surgiría de su escondite en el Gran Mar de Roma.1 Para nuestra sorpresa esto fue lo que aparentemente sucedió.En 1244, justo treinta y cuatro años después de que el poder de la profecía debía llegar a Israel, nació un infante en el seno de una familia de nobles de bajo rango en el este de Francia; su nombre era Jacques de Molay. El joven caballero tenía un claro sentido de su misión y se unió a los Caballeros Templarios a la edad mínima requerida, los veintiún años. Le fue bien y desarro­lló la reputación de ser organizado que se basaba en una disci­plina rigurosa y llegó a ser Maestro del Templo de Inglaterra antes de ser nombrado Gran Mariscal con la responsabilidad del liderazgo militar de la orden. CuandoTibald Gaudin,el gran Maes­tro de los Templarios, murió en 1292, Jacques de Molay fiie ele­gido para ese puesto, que era el más alto.Para entonces los templarios habían perdido el control de la Tierra Santa; los musulmanes mamelucos habían tomado Acre el año anterior, prácticamente acabando con el reino cristiano de Jerusalen. Sin embargo, Molay era un hombre muy poderoso en control de un gran número de propiedades en todo Europa, así como un buen ejército, una flota de batalla sustancial y un sindi­cato internacional de comercio y bancario. Desde sus humildes inicios ciento setenta y cuatro años atrás, cuando Hughes de Payen y su pequeña banda de caballeros comenzaron a excavar en las ruinas delTemplo, la orden se había convertido con razón en la fuerza más poderosa del cristianismo, rivalizando e incluso so­brepasando al propio Vaticano. Sospechamos que los primeros tem­plarios hallaron el oro, la plata y otros tesoros enterrados por los judíos antes de ser arrasados por los romanos durante la guerra de 66-70 a.C, ya que la rapidez y el desarrollo de su riqueza parecen demasiado notorios para ser resultado de un crecimiento orgánico. Es razonable pensar que si encontraron los tesoros, no lo hubieran dicho a nadie por lo que la historia no lo habría registrado.Tan pronto como Molay accedió al poder impuso de nuevo un apego estricto a todos los reglamentos y mantuvo una disci­plina absoluta en toda la orden. Siendo totalmente iletrado, pro­hibió al resto de los caballeros perder el tiempo en lecturas, prefiriendo dejar esas tareas a los clérigos. Los templarios repor­taban directamente al Papa porque eran una orden franco-par­lante y la mayoría de sus relaciones estaban en ese país. En esos tiempos Francia tenía un rey ambicioso y que se daba particular importancia, Felipe IV,conocido como “Felipe el Hermoso”,quien buscaba manipular al Papa para su propio beneficio, pero Bonifacio VIII no era un hombre fácil de intimidar. Sus propósi­tos se derrumbaron cuando el Papa se rehusó a permitir que Felipe recaudara impuestos de la Iglesia francesa, y en 1302 Bonifacio declaró que “lo espiritual era más importante que lo temporal” y que “oponerse al Papa era oponerse a Dios”. Felipe anunció al mundo que Bonifacio no era apto para ocupar el “trono de Pedro” acusando al pontífice de todo crimen imagi­nable, incluyendo blasfemia, herejía, asesinato e incluso sodo­mía. Su deseo de condenar al Papa no tenía límites y puso a prueba los extremos de la credulidad medieval cuando acusó a Bonifacio de haber tenido una relación sexual secreta con un demonio que vivía dentro del círculo del Papa. No es de sorprender que el Papa se enfureciera y que su respuesta fuera la imposición del más alto nivel de excomunión sobre la persona de Felipe, más que sobre su reino. Pero Felipe logró encontrar apoyo impor­tante por todas partes de Francia y Bonifacio replicó con la amenaza de proclamar al país en un estado de “interdicción”, lo cual, aunque menos terrible que la excomunión nacional, de­jaba la situación nacional en mal estado,porque mientras se man­tuviera vigente la “interdicción”, el pueblo de Francia no sería bautizado, no recibiría la comunión, no sería absuelto ni siquie­ra enterrado con los ritos cristianos completos.Felipe sabía que una sanción de este tipo lo derrocaría y decidió enviar a hombres de su confianza “a hacerle al Papa una oferta que no pudiera rehusar”. El 8 de septiembre de 1303 Guillermo de Nogaret y su equipo entraron al palacio de Anagni en Italia y secuestraron al envejecido Papa, maltratándolo y amenazándolo con hacerle un gran daño.A los hombres de Feli­pe no les fue posible escapar con el Papa y a sabiendas de que matarlo sería fatal para ellos, decidieron dejarlo mientras musitaban terribles amenazas. Bonifacio nunca se recuperó del sufrimiento y murió cinco semanas después, algunos dicen que a manos de Felipe debido al estrés provocado por el ataque.El nuevo Papa, Benedicto XI, comenzó su relación con Feli­pe en términos amigables, pero en cuanto el rey francés comen­zó a incrementar sus exigencias la relación se agrió rápidamen­te, al punto que el Papa acusó en público a Felipe de haber ordenado el ataque en Anagni en contra de Bonifacio. Muy pronto Benedicto moría envenenado por Felipe el Hermoso. El rey en­contró un sustituto eficaz, Bernardo de Goth, arzobispo de Burdeos, quien era un enemigo declarado del rey, aunque con­trolable ya que su deseo por el trono de Pedro era aun mayor que su repudio a Felipe. De súbito, en 1305 el megalomaniaco rey de Francia tenía control sobre el Vicario de Cristo y, por ende, sobre el cristianismo occidental. Casi sin solvencia económica, Felipe impuso de inmediato un impuesto del 10 por ciento al clero francés. Cuatro años después el Papa títere transfería efi­cazmente la sede del poder del Vaticano a Aviñón, situación que perduró tres cuartas partes del siglo.Con la designación del maleable Papa Clemente V, Felipe el Hermoso tenía el poder que deseaba pero ahora necesitaba di­nero. Guillermo de Nogaret, que continuaba siendo el hombre de confianza del rey, era un hombre muy hábil y ejecutó, a ins­tancias de éste, un acto de robo a gran escala tan astuto como malévolo. Después de diseñar un plan detallado y hábil en ex­tremo, las tropas del rey fueron movilizadas en pequeños grupos por todo el país en la mañana del 22 de julio de 1306 y arrestaron a todos los judíos. Los desafortunados judíos fueron enviados al exilio, naturalmente sin sus propiedades, las cuales fueron de inmediato transferidas a la corona.Es poco asombroso, entonces, que el ambicioso rey haya di­rigido su atención al Maestro Templario, Jacques de Molay, y a toda la riqueza delTemplo de París y sus propiedades en todo el país. Sin embargo, ni siquiera Felipe podía salirse con la suya robando abiertamente a una orden de tan alto nivel. Estos Caba­lleros Templarios no respondían a nadie que no fuera el Papa, y estaban fuera del alcance de las leyes de cualquier país. Pero, el rey era un hombre con recursos cuando se trataba de incre­mentar su riqueza y poder, de manera que instrumentó las cir­cunstancias necesarias para que su plan alcanzara el éxito sin ninguna interferencia.Desde los inicios de la Orden se ha creído que los templa­rios participaban en ritos secretos poco usuales, pero, como la fuerza máxima y más respetada del cristianismo, permanecie­ron inmunes a cualquier tipo de especulación. Por desgracia, la naturaleza misma de sus procedimientos secretos proveyó una excelente razón para que imputaciones falsas parecieran fidedignas. Guillermo de Nogaret implemento con cuidado un plan para destruir a los templarios y arrebatarles su riqueza. Debió por lo menos tener un espía dentro de la orden templaría, que le reportara la naturaleza de sus rituales secretos. Aun así, esa información por sí misma no sería suficientemente sensacional para derribar a la orden más celebrada del mundo y permitirle a Felipe apoderarse de sus bienes.Así que para compensar la au­sencia de evidencia condenatoria sólida, Guillermo de Nogaret arregló el “descubrimiento” de nueva información. Hubo testi­gos falsos que filtraron historias de hechos horribles, y en el momento oportuno el rey Felipe se sintió “obligado” a informar al Papa de la grave situación.El rey sabía que la rivalidad entre las más importantes órde­nes de caballeros, los templarios y los hospitalarios, era profun­da y generalizada, y sugirió al Papa Clemente que escribiera a los Grandes Maestros de ambas, invitándolos a discutir un plan para apoyar a los reyes de Armenia y Chipre. No era un secreto que el Papa deseaba fusionar en una sola orden a los Caballeros del Templo de Salomón y a los Caballeros del Hospital de Jerusalén, que se llamaría “los Caballeros de San Juan Jerusalén”y eso fue lo que Molay pensó sería la verdadera agenda. Para él tal fusión era por completo imposible,y quizá pensó que, dada la riqueza y el poder de los templarios, él podría prevenir un casamiento tan inde­seable. Por otra parte, con toda probabilidad, el Papa tal vez forzaría tal fusión; ya había declarado su preferencia por los hospitalarios para desempeñar el papel principal. Entretanto, el rey Felipe no había logrado convencer a nadie de que su plan de hacerse líder de la orden fusionada era la mejor solución.Guillermo de Villeret, el Gran Maestro de la Orden Hospitalaria, no pudo participar en el encuentro pues estaba totalmente ocupa­do con un ataque contra los sarracenos de Rodas. De Molay, quien se encontraba en Iimassol, Chipre, al recibir la orden papal de via­jar a Francia para una reunión con el Papa, juntó a sesenta caballe­ros, empacó ciento cincuenta mil florines de oro y se hizo a la mar con rumbo a Marsella. De Molay tenía todo el derecho de esperar una magnífica bienvenida de parte del rey Felipe ya que los tem­plarios le habían hecho muchos grandes servicios: le prestaron el dinero que requería para la dote de su hija, la princesa Isabel, y el Templo de París le sirvió de refugio por varios días cuando hubo una sublevación pública que se salió del control. En el ámbito per­sonal, el Gran Maestro seguramente creía que el rey era un auténti­co amigo puesto que pidió a de Molay que fuera el padrino de su hijo, RobertSospechando que el Papa comentara sobre el asunto de la fusión con los hospitalarios, de Molay tomó la precaución de mandar redactar un documento que expusiera la conveniencia de la continuación independiente de la orden. Titulado De Unione Templi et Hospitalis Ordinum ad Clemente Papam Jacobi de Molayo Relentio, el documento le fue entregado al Papa en Poitiers. En cuanto de Molay llegó a París fue bienveni­do con honores por el rey pero el Gran Maestro pronto se sintió profundamente preocupado al comenzar a escuchar rumores sobre delitos efectuados por los templarios.El plan secreto desarrollado por de Nogaret tenía el propósi­to de tomar en custodia a toda la fuerza templaría en forma simultánea.Tomando en cuenta que había alrededor de 15 mil templarios en todo Francia en esos tiempos, la tarea era considerable, pero de Nogaret tenía la experiencia de los arrestos masivos simultáneos del año anterior, cuando tomó a la comuni­dad judía por completo. La fecha del arresto de los templarios fue el viernes 13 de octubre de 1307. Se enviaron órdenes sella­das a los senescales reales con tres semanas de anticipación y con instrucciones estrictas de que no debían ser abiertas antes del jueves 12 de octubre. Las órdenes empezaban con una ora­ción poderosamente escrita, si bien algo prolongada, diseñada para impedir cualquier rechazo de los senescales a llevar a cabo el arresto de tan famosos caballeros:Ha sucedido un hecho, un hecho lamentable, un hecho que es horrible de pensar y terrible de escuchar, un crimen detestable, un hecho execrable y diabólico, una obra abominable, una desgra­cia detestable, un hecho totalmente inhumano, ajeno a toda la humanidad, que, gracias a los informes de varias personas dignas de fe, ha llegado hasta nuestros oídos, no sin provocarnos gran asombro y causando que temblemos con horror violento, y, ya que consideramos su gravedad nos invade un inmenso dolor, tan­to mayor la crueldad porque no cabe duda que la enormidad del crimen es tal que llega al punto de ser una ofensa a la majestad divina, una vergüenza para la humanidad, un ejemplo pernicioso del mal y un escándalo universal.Los principales cargos hechos con base en el testimonio de un ex templario, Squin de Flaxian, eran: Todos los templarios, al ser admitidos, juraron jamás dejar la or­den y beneficiar sus intereses por cualquier medio,debido o inde­bido. Que los líderes de la orden mantienen una alianza secreta con los sarracenos y que tienen más infidelidad mahometana que fe cristiana, requiriéndole a cada novicio que escupa y pisotee la cruzLos líderes de la orden son hombres herejes, crueles y sacri­legos que matan o aprisionan a aquel novicio que, al descubrir la iniquidad de la orden, trata de abandonarla. Que, más aún, ense­ñan a las mujeres preñadas de ellos cómo procurarse un aborto y secretamente asesinar a los recién nacidos. Que están infectados de los errores de los Fratecelli; despre­cian al Papa y la autoridad de la Iglesia y que maldicen los sacra­mentos, en especial aquellos de penitencia y confesión. Que son adictos de los excesos más infames de desmesura. Si alguien expresa su repugnancia es encarcelado a perpetuidad.Las casas de los templarios son receptáculos de cada crimen y abominación que pueda cometerse. Que la orden trabaja para que la Tierra Santa quede en manos de los sarracenos Que el Maestro es instalado en secreto y muy pocos de los hermanos más jóvenes están presentes y que él repudia su fe cris­tiana al hacer algo contrario a lo debido. Que muchos de los estatutos de la orden son ilegales, profa­nos y contrarios al cristianismo Siendo que a los miembros se les prohibe, bajo pena de cadena perpetua, revelarlos a alguien Que ningún vicio o crimen cometido en honor o beneficio de la orden es considerado un pecado. El arresto de unos quince mil templarios incluyendo a Molay se completó en el transcurso de la mañana del viernes 13- El prin­cipal testigo falso fue Flexian, quien había sido expulsado bajo los cargos de herejía y otras ofensas.Junto con un florentino de nombre Noffo Dei, presentó evidencia contra la orden a cambio de un perdón y su liberación de la prisión.A la Inquisición se le ordenó extraer confesiones y que no se escatimara en métodos de tortura para lograr tal objetivo. Estos hábiles torturadores eran generalmente expertos en infligir dolor máximo sin causarle a la víctima la muerte; tan sólo treinta y seis templarios murieron en la zona de París durante las primeras etapas de los inte­rrogatorios. Con la gran afluencia de prisioneros la Inquisición tuvo que efectuar arreglos especiales ya que no había la canti­dad suficiente de calabozos e instrumentos de tortura. Eran hom­bres ingeniosos y muy pronto tuvieron ideas imaginativas para extraer confesiones. Un buen ejemplo fue el horno para los pies, que tan sólo requería de una plataforma a la cual se ataba al sujeto, un poco de aceite para sus pies y un brasero. Este arte­facto fácil de hacer probó ser altamente eficaz para convencer a los templarios de decir la verdad a los inquisidores. Un hombre fue arrastrado ante la corte para confesar, cargando en sus ma­nos una caja con los huesos achicharrados de sus pies que caye­ron al suelo mientras se incineraban.Pese a los esfuerzos de la Inquisición las confesiones se con­siguieron con lentitud, pero pronto hubo suficientes para horrorizar al público cuando se les informó que los otrora promi­nentes templarios admitieron haber negado a Dios, a Cristo, a la Virgen María,y que durante su iniciación ellos daban el Osculum Infame, el beso de la vergüenza, que involucraba besar al inicia­dor en la boca, el ombligo, el pene y el trasero. Con los beneficios de los conocimientos actuales es fácil descartar estos cargos in­ventados como resultado de la imaginación de los acusadores, pero algunas de las acusaciones que surgieron deben tomarse más en serio.Muchos países tardaron en perseguir a los templarios, pese a las órdenes del Papa de arrestarlos e interrogarlos; Portugal, Irlanda, Escocia e Inglaterra se cuentan entre los que no estaban satisfechos en llevar la orden a cabo. En Inglaterra el Rey Eduar­do II accedió por fin a cumplir la orden papal pero sus tor­turadores no tuvieron mucho éxito y la Inquisición de París se ofreció a ayudarlos poniendo a su disposición hombres con amplias habilidades desarrolladas y gusto por su oficio elegido En junio de 1311, la Inquisición inglesa se topó con la interesan­te información de un templario de nombre Stephen de Strapelbrugge, quien admitió que durante su iniciación se le dijo que Jesús era un hombre y no un dios. Otro templario con el nombre de John de Stoke afirmó que Jacques de Molay ordenó que se le enseñara que Jesús no era más que un hom­bre que debía creer en el gran Dios omnipotente, quien fue el arquitecto del cielo y la tierra, y no en la crucifixión. Esto ha sorprendido a muchos expertos, porque la afirmación no encuadra con ninguna creencia teológica de aquel tiempo, incluyendo las de las sectas herejes como lo eran los cataros, quienes tal vez sí estaban en contacto con la orden. Claro está que esto no nos causó sorpresa, ya que las palabras son exactamente las que esperaríamos escuchar de un hombre que ha sido iniciado en la reciente orden de nazarenos con base en los mensajes de la Iglesia de Santiago en Jerusalén hallados en los rollos del Templo. El punto de vista expresado por el Gran Maestro proviene de las verdaderas enseñanzas de Jesús y precede al culto de “la crucifixión” de Pablo que fue adoptado por los romanos. Estos puntos de vista atribuidos al Gran Maestro parecen verdad; no rechazan a Jesús, tan sólo recuerdan a la gente que sólo hay un Dios, un ser supremo. Parece seguro que tales pensamientos deriven de la Iglesia de Santiago, en la que las enseñanzas de Jesús se reverenciaban, pero donde se consideró que la crucifixión era un símbolo po­deroso de fidelidad hasta la muerte al estilo de Hiram Abif; nada más. Para los templarios la cruz era una marca del martirio más que la fuente de magia que el culto de Pablo a la crucifixión creía que era.Por la información que hemos recabado, pensamos que, si bien los caballeros del rango más alto han tenido puntos de vista radicalmente atípicos sobre la divinidad de Jesucristo, los templarios fueron, durante toda su existencia, una fiel orden católica. Ellos podrían haber establecido un nuevo tipo de cris­tianismo si así lo hubieran querido, ya que contaban con la ri­queza, las posesiones, el poder armado y la lejanía de Roma para tal efecto. Era claro que estaban contentos, manteniendo su co­nocimiento especial para sí y conduciendo sus propias ceremo­nias secretas que, al igual que los francmasones actuales, consi­deraban que eran complementarias a su fe cristiana. Los Caba­lleros Templarios fueron traicionados por una iglesia y un Papa a los que habían servido bien.  La crucifixiónDe que Jacques de Molay haya sido torturado horriblemente hay dudas porque este guerrero poderoso se quebrantó y con­fesó los crímenes que no cometió, aunque sí se retractó de ellos antes de ser quemado en la hoguera siete años después. Las for­mas de persuasión no fueron registradas por la Inquisición pero, de manera extraña, encontraríamos evidencia en una construc­ción escocesa templaría que nos ayudaría a saber qué es lo que en realidad aconteció. Creemos poder reconstruir lo que le su­cedió al Gran Maestro en aquellos calabozos hace siete siglos, gracias a una pieza de evidencia extraordinaria. Lo sucedido el viernes 13 y el sábado 14 de octubre de 1307 sería así: El Gran Inquisidor de Francia, Guillermo Imbert, tomó espe­cial interés en la confesión del hereje más grande de todos: Jacques de Molay. Como un sacerdote torturando a otro, Imbert hubiera preferido evitar el derramamiento de sangre: el abrasa­miento, la rotura de huesos y el estiramiento aplicado de manera imaginativa eran por lo regular alternativas eficaces. Pero en este caso, Imbert estaría escandalizado por las actividades del malévolo anticristo que alguna vez fue hombre principal de Dios. Uno puede imaginárselo visitando el Templo de París junto con los oficiales de arresto y tomando control inmediato del Gran Maestro. Se pasea por el espléndido edificio buscando eviden­cias de hechos delictivos para confrontarlos con el acusado, y arriba encuentra una puerta con una lámina de bronce en el centro y al abrirla no ve más que oscuridad. En el Templo inte­rior sin ventanas enciende una de las largas velas que se en­cuentran en el primer pedestal y sus ojos revisan lentamente las extrañas cosas que podían vislumbrar con la luz de la llama vaci­lante. Todo era en extremo pagano, con ornamentos marca­damente anticristianos: pirámides con un ojo en el centro, un techo adornado con estrellas, y la escuadra y el compás. Asom­brado y enervado por la sensación impía del lugar, de pronto está seguro de que las historias son verdaderas y su prisionero tiene que ser el hereje más diabólico que jamás haya pisado la tierra.Al dirigirse al extremo este se para frente a dos columnas y un pedestal principal y mirando hacia abajo descubre una caja de madera sencilla en la que se encuentran un sudario de más de cuatro metros de largo, un cráneo humano y dos fémures. Esto, razona, debe ser la mortaja que según escuchó de sus es­pías se utiliza para resucitar a los muertos. El Gran Inquisidor se horroriza al confirmar que de Molay ciertamente se ha burlado del sufrimiento y la santidad de la pasión de Jesucristo al efec­tuar ceremonias de resurrección con iniciados templarios. En ese momento se le ocurre toda una nueva línea de interrogatorios particularmente apropiados para el vil descaro del sacerdote caído.Esa noche, en las celdas debajo del templo de París,de Molay se encuentra despojado de sus hábitos y desnudo bajo la burda capa de un hereje acusado, incluyendo un nudo corredizo en la garganta. Imbert le informa a de Molay que admitirá sus críme­nes en su debido tiempo, así que ¿por qué no ahorrarse algo de dolor y hacer una confesión completa? Para tranquilidad del in­dignado Imbert, el Gran Maestro se niega. Imbert comienza a citar los Evangelios. Entonces Pilato tomó a Jesús, y lo flageló. Los brazos de de Molay son sujetados en lo alto del muro y la bata echada sobre su cabeza. Dos asistentes le azotan la espalda desnuda con látigos para caballos en cuyas puntas hay canicas de metal dobles. El torturador de la derecha, que es más listo y alto que su compañero, causa daño a sus piernas y a la espalda pero no a los antebrazos.Y los soldados trenzaron una corona de espinas, y se la pusieron sobre la cabeza.Una corona de espinas ya preparada es colocada con firmeza sobre la cabeza de de Molay, haciéndole sangrar del cuero cabe­lludo y de la frente.Pero ellos clamaron, diciendo, crucifíquenlo, crucifíquenlo.Y el Gran Maestro es atado a una cruz burdamente ensamblada; le son clavados en las muñecas clavos de contorno cuadrado. La fuer­za del impacto del clavo en la estructura interna de su mano dere­cha causa que su pulgar vire a lo largo de su palma de una manera tan violenta que la coyuntura se disloca y la uña del pulgar se enca­ja en la carne de la palma de la mano. La planta de su pie izquierdo se presiona contra el soporte de la cruz, y un largo clavo es proyec­tado exactamente a través del segundo y tercer metatarso.Tan pronto como el clavo aparece del otro lado del pie los torturadores colo­can el pie izquierdo sobre el derecho, de manera que el mismo clavo pueda perforar ambos pies. De tal forma, su cuerpo es sus­pendido de sólo tres puntos de dolor ardiente. La pérdida de san­gre es mínima y él permanece totalmente consciente.Para de Molay el dolor resulta indescriptible; el peso de su cuerpo trabaja instantáneamente en su contra, pues causa que se resbale hacia abajo, y le produce tensión traumática en los músculos de brazos, hombros y pecho. La caja torácica es em­pujada hacia arriba de manera que su pecho se mantenga en una posición que impide la exhalación, y para impedir asfixiar­se el Gran Maestro no tiene más alternativa que empujarse ha­cia arriba con los pies heridos para elevar su cuerpo y permitirque sus pulmones saquen el aire y respirar una bocanada más. El pánico de no respirar se intercambia momentáneamente con el tremendo dolor de estar sostenido por la carne atravesa­da. El efecto general de este repetido dilema es la creciente anoxia (falta de oxígeno), la cual produce terribles calambres y un in­cremento dramático del ritmo metabólico.A intervalos del interrogatorio Imbert sigue el patrón bíbli­co y ofrece a de Molay un trapo humedecido en vinagre para que sacie su sed, citando de nuevo las escrituras.Y alguien corrió y llenó una esponja con vinagre, y la colocó en un cáñamo, y le dio de beber, mientras decía, Déjenlo, veamos si Elias viene por él y lo baja.Las horas parecen semanas y la resistencia de de Molay comien­za a abandonarlo y le pregunta a Imbert qué es lo que tiene que decir para que lo bajen de la cruz. Imbert cita:Pero uno de los soldados le perforó un costado, y de ahí manaron sangre y agua.Imbert hunde una daga en un costado de de Molay, no tan pro­fundo como para causarle un daño mortal, pero lo suficiente para completar la reconstrucción deliberada del suplicio del hijo de Dios.Jacques de Molay confiesa ahí mismo, en la cruz, sufriendo la misma agonía vil que causó que Jesús perdiera su fe momentánea­mente mil doscientos ochenta años atrás. De Molay es bajado de la cruz.El trauma masivo que sufre su cuerpo ha causado la produc­ción de grandes cantidades de ácido láctico en el torrente san­guíneo, llevándolo a un estado que se conoce como acidosis metabólica; sus músculos se han petrificado en un estado de calambre permanente, la presión sanguínea ha caído a un nivel mínimo y su corazón palpita. De Molay es bajado de la cruz justo unos minutos antes del dulce alivio de la muerte.Guillermo Imbert está complacido con el éxito obtenido y vislumbra un divertido giro adicional. Manda colocar a de Molay sobre la mortaja que utilizó para burlarse del Mesías. Mientraslos torturadores lo acuestan boca arriba sobre el sudario y la sección sobrante es pasada por encima de su cabeza para cu­brir el frente de su cuerpo, Imbert no puede resistir citar por última ocasión un pasaje de la historia de la Pasión. Y cuando José se llevó el cuerpo, lo envolvió en un sudario de lino limpio Dando palmaditas a la mortaja con la que está envuelto el cuer­po gravemente herido de de Molay, Imbert le sugiere al hombre apenas consciente que intente levantarse, si es que se siente tan importante como el verdadero Cristo. La Inquisición tenía órdenes estrictas de no matar al Gran Maes­tro de los templarios, pero no tenía la menor intención de cui­dar al hereje confeso para que recuperara la salud. De Molay no tenía familiares en la región que se hicieran cargo de él, pero Geoffrey de Charney, el preceptor de Normandía también suje­to a interrogatorio, si tenía. Los familiares de de Charney fueron llamados y se les dijo que se ocuparan de ambos hombres, los cuales estaban destinados a morir juntos siete años después, cuando ambos se retractaron en público de sus confesiones y fueron rostizados lentamente sobre carbón por haber recaído en la herejía.  

La evidencia física

Pudimos reconstruir las circunstancias de la interrogación de de Molay porque aún subsiste una importante pieza de eviden­cia. El sudario de estilo qumrano/masónico que fue tomado del templo de París de los caballeros templarios y utilizado para envolver el cuerpo lacerado del Gran Maestro viajó con de Molay al hogar de Geoffrey de Charney, donde fue lavado, doblado y guardado en un cajón. Exactamente cincuenta años después, en 1357, esta pieza de tela de cuatro metros de largo fue sacada de su almacenamiento y exhibida en público. No podemos estar seguros en cuanto a que si fue exhibida porque cumplía medio siglo, pero estábamos ciertos en cuanto al porqué del interés públicoEl cuerpo ardiente de de Molay fue bajado de la cruz y trans­portado a un calabozo frío y húmedo donde los fluidos patoló­gicos del hombre herido —sudor mezclado con sangre con un alto contenido de ácido láctico— manaron libremente de todo su cuerpo, manchando la mortaja en los lugares donde el con­tacto con la tela era más firme. El trauma de la crucifixión pro­vocó que el cuerpo de Jacques de Molay pintara la imagen de su sufrimiento sobre su propia mortaja masónica.La familia de de Charney quitó el sudario del cuerpo y curó las heridas y tuvieron que pasar muchos meses antes de que consiguieran que de Molay recobrara un cierto grado de salud El sudario fue guardado en el hogar de la familia sin pensar más en el asunto. El sobrino de Geoffrey de Charney, también llama­do así, había sido muerto por los ingleses en la batalla de Poitiers en 1356 (el año anterior a su exhibición del sudario), y parece probable que el conocimiento sobre el verdadero origen del sudario murió con élLa imagen que aparece en la mortaja era asombrosamente clara: las características del cuerpo de de Molay fueron delinea­das en ella debido al ácido láctico secretado por su sangre, cau­sando una reacción en conjunto con el olíbano utilizado como agente blanqueador, rico en carbonato de calcio. La larga nariz, el cabello más allá del hombro y partido por la mitad, la barba cerrada que se bifurcaba en su base y el marco de un metro ochenta centímetros de su cuerpo encajan a la perfección con la imagen conocida del Gran Maestro de los Caballeros Templa­rios (véanse las figuras 19 y 20).Las primeras personas en ver la mortaja pensaron recono­cer la imagen porque ésta encajaba con su idea de un hombre que sufrió un destino similar justo mil trescientos años atrás, pensaron que veían la cara de Jesús, y ésa es la mortaja conocida hoy como el Sudario de Turín.La imagen que el mundo cristiano ha llegado a amar como la cara de Dios es de hecho la cara de un hombre que fue tortura­do y asesinado en nombre de Dios, no por los romanos, sino por un ambicioso rey francés, con el apoyo de la Iglesia católica romana. Mucha gente ha investigado la procedencia del Sudario de Turín; nosotros creemos haber encontrado la solución precisa­mente porque no la buscamos.Todas las teorías expuestas con anterioridad niegan algún aspecto de la evidencia compilada, pero en nuestra búsqueda de Hiram, el sudario sólo representó una pieza pasajera más del rompecabezas que ayudó a comple­tar un cuadro total. En 1988 el Vaticano permitió que se condu­jeran pruebas de carbono catorce en tres establecimientos es­pecializados distintos; la conclusión fue que el sudario no podía ser anterior a 1260 d.C. y, dado que se le usó algunos años, eso nos coloca directamente en el blanco.De manera muy extrañados resultados del carbono catorce fue­ron dados a conocer el 13 de octubre, el mismo día en que Molay fue arrestado y crucificado. Existe una posibilidad en trescientas de que esto sea una coincidencia, pero no pudimos evitar preguntarnos si no había más en eso de lo que parecía. El Vaticano siempre ha nega­do que el sudario sea una reliquia sagrada, puesto que la Iglesia conoce sus orígenes: ¿podría ser que consideró apropiado probar el punto el mismo día del aniversario de la creación del sudario?Las enseñanzas de Jesús murieron de hecho con él, para ser reemplazadas por fórmulas helénicas de misterios creados por Pablo, el Manantial de las Mentiras. Aun así, las enseñanzas resucitadas fueron transmitidas de nuevo al mundo por medio de la crucifixión de Jacques de Molay. Durante los mil doscien­tos setenta y cuatro años transcurridos entre ambas crucifixio­nes, las verdaderas enseñanzas de Jesús permanecieron muertas y enterradas bajo el Templo de Jerusalén. Pero, una vez que se hicieron públicas, los conceptos de equidad, responsabilidad so­cial y poder del conocimiento humano resurgieron para dar fin al vacío de la bien llamada Época del Oscurantismo.El poder político que el Imperio Romano venía perdiendo en los primeros tres siglos d.C. se mantuvo gracias a la planifica­ción de Constantino, quien, como ya señalamos, mandó tejer una complicada red de superstición para envolver con ella las mentes de las masas y mantenerlas en su lugar. Su visión de la gente común era utilizarla para la producción de bienes y de riqueza en tiempos de paz y proveer un ejército en tiempos de guerra; la recompensa a cambio de sus pobres e ignorantes vi­das era la promesa de su propia resurrección y una maravillosa vida después de la muerte. La Iglesia de Roma consideraba a la fe ciega una virtud y catalogaba a la literatura cristiana que se refería al conocimiento del individuo como gnóstica, y a esto ellos le llamaban maldad. En griego gnóstico significa conoci­miento. No es coincidencia que el periodo llamado Oscurantismo corresponda en el tiempo al lapso entre el surgimiento de la Igle­sia Romana y la crucifixión de Jacques de Molay. Por fortuna, debido a las verdaderas enseñanzas de Jesús, la Edad de las Tinie­blas, que perduró mil doscientos cincuenta años, comenzó a despejarse ante la luz iluminadora de la razón.  

El mensaje se difunde

Mientras el Gran Maestro era crucificado, muchos templarios escaparon de la trampa. Una gran parte de la flota templaría estaba anclada en el puerto atlántico de La Rochelle y, tal vez se les advirtió o escucharon rumores, porque al salir el sol el día viernes, 13 de octubre, los guardias encargados de arrestarlos sólo vieron agua donde la flota estaba anclada la noche anterior Estos barcos de la orden jamás fueron vistos otra vez, pero su ban­dera de batalla, un cráneo y dos huesos cruzados, sí.Ahora necesitábamos averiguar qué les sucedió a esos tem­plarios que lograron escapar de las garras del rey Felipe .A partir de nuestras investigaciones, detectamos su presencia en dos lugares poco tiempo después de que escaparon: Escocia yAmérica.No podemos estar seguros con base en la evidencia existen­te, pero persisten los relatos sobre embarcaciones templarías con rumbo a Escocia y Portugal. Es posible que visitaran ambos refugios juntas, pero nos parece más probable que se hayan se­parado en cuanto levaron anclas, y que una parte se dirigiera a Escocia y la otra a la punta norte del amistoso Portugal, para abastecerse de provisiones. De ahí emprendieron un viaje que se había discutido con frecuencia pero que, debido a los com­promisos en la Tierra Santa, nunca llevaron a cabo. Apunta­ron sus velas hacia el oeste y se hicieron a la mar en lo que ahora se considera el paralelo 42,en busca del país marcado por la estrella que, por los rollos nazarenos, sabían que se llamaba Merica y que estos caballeros franceses llamaban la Merica, nombre que con el tiempo llegó a ser América. Seguramente encalla­ron en la región de Nueva Inglaterra llamada Cape Cod o en Rhode Island durante las primeras semanas de 1308, poniendo pie en el Nuevo Mundo más de un siglo antes de que Cristóbal Colón naciera.Esta afirmación es fuerte, pero existe evidencia irrefutable de que los templarios sí llegaron a América, se establecieron y efectuaron viajes a y de Escocia. En el pequeño poblado de Wastford, Massachusetts, hay una imagen de un rey grabada con una serie de pequeñas perforaciones sobre una roca. El ahora famoso caballero porta un casco y el hábito de una orden mili­tar y la espada que muestra la figura labrada tiene una empuña­dura apompada al estilo de los caballeros europeos del siglo xiv. Pero para nosotros la característica más fascinante es el escudo que presenta un diseño claro y sencillo: representa una nave medieval de un solo mástil con rumbo al oeste… siguiendo una estrella.En Newport, Rhode Island, hay un segundo monumento euro­peo, una torre desconcertante construida a la usanza de las iglesias templarías redondas. Tiene detalles arquitectónicos romanescos en sus columnas y arcos. Su datado sitúa a esta construcción justo en el siglo en que desapareció la flota templaría. Seguramente se trata de una edificación de usos múl­tiples para los nuevos colonizadores, que servía como iglesia, torre de vigilancia y foro. No cabe duda de que el edificio es extremadamente antiguo, porque en un mapa de 1524 que registra el descubrimiento europeo de esa línea costera, el nave­gante italiano Giovanni da Verrazzano marcó la ubicación de la Torre de Newport como una aldea normanda. Estos hallazgos representan fuertes indicadores de la pre­sencia templaría en el Nuevo Mundo, pero aislados no son con-cluyentes. Sin embargo, ya sabíamos que la Capilla de Rosslyn ofrece evidencia más allá de cualquier discusión, como vimos antes. Bien conocido como el lugar donde se congregaron los templarios después del ataque del rey Felipe y el Papa, este edi­ficio detalladamente tallado se tomó cuarenta años en ser cons­truido y fue completado en la década de 1480 por Oliver St. Clair, muchos años antes de la llegada de Cristóbal Colón a América. Co­lón hizo su primer viaje al Nuevo Mundo en 1492 y pisó tierra la mañana del 12 de octubre de ese año en una isla de las Bahamas,a la cual llamó San Salvador; su llegada a tierra firme no sucedió sino hasta el lo. de agosto de 1498, cuando llegó a Sudamérica.Al considerar estos datos comparativos es muy instructivo ob­servar los tallados de la decoración de la capilla porque lo aparen­temente imposible se hace evidente. Como ya dijimos, los arcos y el techo de la Capilla de Rosslyn tienen tallados de mazorcas y cactáceos de zabila como instrumentos decorativos; se trata de dos tipos de plantas que los escoceses no tenían por qué conocer, menos aun para ilustrarlas con tanta precisión. El maíz era cultiva­do en todas sus formas por los indios del norte y sur de América, pero se cree que no se le conocía fuera del Nuevo Mundo, por lo menos antes de 1492.De acuerdo con la historia oficial, los exploradores del siglo xvi llevaron a Europa y África semillas de maíz por primera vez, las cuales se extendieron por todo el mundo. Estas plantas talladas son parte integral de la construcción de la capilla y tienen que haberse comenzado unos años antes de la terminación del edi­ficio, por lo que contamos con evidencia de que los hombres que instruyeron a los constructores de la Capilla de Rosslyn visi­taron América al menos un cuarto de siglo antes que Colón.A la luz de tan sólidas pruebas, podemos aceptar la imagen del caballero de Westford y la Torre de Newport por lo que son: vesti­gios templarios en el país hoy llamado Estados Unidos. 

El país de la estrella llamada la’Merika

Antes de abandonar el tema de los primeros europeos que arri­baron al Nuevo Mundo, quisiéramos explicar por qué llegamos a la firme convicción de que el continente de América tomó su nombre.no del explorador Américo Vespucio, sino de la estrella del oeste llamada Merika, que los nazarenos consideraban la marca de un territorio perfecto del otro lado del océano, donde se pone el sol. No sólo contábamos con la evidencia del verda­dero origen del nombre; también encontramos que la vieja ex­plicación era fácil de rebatir.La línea histórica tradicional aducida con respecto al origen del nombre del Nuevo Mundo, proviene del tonto malentendi­do de un oscuro clérigo que jamás se aventuró más allá de unos kilómetros de distancia del monasterio de St. Deodato en las Montañas Vosgas, ubicadas en el ducado de Lorraine en la fron­tera francoalemana. Este entusiasta sacerdote era un apasiona­do de la geografía y de los nombres profundamente significati­vos. Él mismo se dio el creativo seudónimo de Hylacomylus, que proviene del griego bosque, del latín lago y del griego molino, y el cual por fin se tradujo al alemán como Waldseemüller. Este hombre un tanto excéntrico lideraba un pequeño equipo que tenía acceso a una imprenta y que recopiló toda la información posible sobre el mundo, incluyendo los descubrimientos del gran continente misterioso al otro lado del océano del oeste. En abril de 1507, el pequeño grupo produjo e imprimió un volumen de 103 páginas, al cual llamaron Cosmographiae Introductio Esta publicación cubría los principios tradicionales de la cosmogra­fía, incluyendo las divisiones de los planetas, las distancias entre ubicaciones clave y detalles sobre vientos y climas, pero que también fue la fuente de un error que haría famoso para siem­pre a un navegante aficionado Waldeseemüller encontró diver­sas referencias de distintos marineros con respecto a la masa continental del territorio del oeste, describiéndola como Améri­ca. Asimismo, encontró un relato sorprendente de los viajes de un explorador italiano llamado Américo Vespucio. Obviamente mezcló las dos informaciones no relacionadas y escribió:Ahora, estas partes de la tierra (Europa, África y Asia) han sido exploradas más extensamente y una cuarta parte ha sido descu­bierta por Américo Vespucio (como se detallará a continuación) En tanto que Europa y Asia recibieron sus nombres de mujeres, no veo razón por la que alguien pudiera objetar con justicia que se llame a la cuarta parte Amerige (del griego ge que significa tierra de), es decir, tierra de Amerigo, o América, en nombre de Amerigo, su descubridor, un hombre de gran habilidad, Waldseemüller imprimió su libro y un mapa gigantesco marcan­do el nuevo continente como América y siempre se ha supuesto que él fue el causante de esto porque su obra fue el primer registro impreso que contiene el nombre de América Las pala­bras del monje, que aquí se reproducen, se han tomado como indicadores de su proceso de pensamiento sobre la forma en que debe utilizarse el nombre AméricoVespucio, pero no es así Léanlas con detenimiento y podrán ver que estaba ponderando por qué el nombre ya existente de América es tan apropiado Fue un nombre que en su opinión pudo haber sido Amenge, pero podía entender muy bien por qué América era una cons­trucción significativa y aceptable. Este libro se escribió quince años después del descubrimiento oficial del Nuevo Mundo por Colón y exactamente doscientos años después de que los tem­plarios arribaran ahí. En cualquier caso parecería tonto suponer que nadie le hubiera puesto un nombre a este continente antes de que ese monje alemán comenzara a escribir su libro o que un hombre que jamás viajó por mar tuviera la audacia de bauti­zar a un nuevo cuadrante del globo.Waldseemüller obtuvo bien el nombre pero no la explicación Su inclinación personal por encontrar nombres significativos lo condujo a un error,y el poder de la prensa impresa aseguró que ese error fuera transmitido ampliamente en un reducido espacio de tiempo. Poco después de haber escrito esas palabras el monje se retractó en público por su afirmación de que Américo Vespucio había descubierto el Nuevo Mundo, pero para ese entonces era demasiado tarde: la gente contaba con una explicación que parecía tener algún tipo de sentido Fue un caso típico donde la historia (por citar a Henry Ford) se convierte en tonterías.Una vez aceptada una convención se requiere de dinamita intelectual para cambiarla. El mito accidental de Vespucio no es más que folclore cultural en el sistema educativo americano Pero aquellos que en realidad desean entender a América y las fuerzas que hicieron al actual Estados Unidos deben seguir la línea evolutiva del pensamiento nazareno. CONCLUSIÓNEl derrocamiento de los Caballeros Templarios fue el final de una gran orden pero su defunción abrió el camino para que se desarrollara un nuevo orden mundial basado en la obra de Jesús sobre Ma’at.Al reconstruir la crucifixión de Jacques de Molay y seguir los pasos de la fuga de los caballeros, nos sentimos más cercanos a encontrar el vínculo final con la francmasonería. Por qué los templarios proveyeron sus secretos para formar una nueva orden llamada francmasonería aún no era claro, pero por lo menos sabíamos dónde buscar las respuestas a estas brechas de nuestro conocimiento.Conforme revisamos lo que descubrimos sobre los acontecimientos relacionados con la crucifixión de Jacques de Molay, no podíamos evitar verlo como el suceso central de un episodio de la historia que singularizó la más grande división en el curso de la historia del desarrollo social del occidente. El ata­que contra la orden templaría perpetrado por un rey sin impor­tancia y ambicioso resultó ser el primer paso relevante en el proceso de la liberación del mundo cristiano del principio pre­valeciente de la castración intelectual, ejercida por el Vaticano. Además, permitió que construyera una civilización impulsada por el deseo de conocimiento y el reconocimiento del valor del individuo. Este cauce de la autocracia a la democracia en el go­bierno y la aristocracia a la meritocracia en la estructura social, dentro del marco teológico de tolerancia, en ningún lado se ha procurado con tanta apertura, y logrado en parte, como en los Estados Unidos de América. Notas 1   Carta de Maimónides a los judíos en Yemen.   Capitulo 15Redescubrimiento de los rollos perdidos  ¿Por qué, nos preguntamos, existen los Estados Unidos de Amé­rica? Este país no tenía razón de existir y dudamos que, sin el beneficio de la retrospectiva, muchos observadores modernos le hubieran dado alguna oportunidad de tener éxito en conver­tirse en el eje de la cultura mundial y en la nación más poderosa de la Tierra en menos de dos siglos. El plan para Estados Unidos no era el desarrollo de algo obvio que hubiera tenido lugar an­tes en Europa; era algo aparentemente bastante novedoso y ra­dical, pero la inspiración por tener un país nuevo, donde todos los individuos cuentan, donde las personas se consideran res­ponsables del Estado y donde responden de manera personal a su Dios, tuvo que venir de alguna parte. Estábamos cada vez más seguros de que vino, vía la francmasonería y los templarios, del hombre que conocemos como Jesús, quien también vivió en una época de opresión en la que buscaba igualdad, justicia e iluminación para su pueblo. Su perspectiva no podía ir más allá de las fronteras de su propio país, y de hecho no lo hizo, pero con el tiempo el mensaje que transmitió al mundo se escuchó y se practicó.Nos interesó en especial este discurso: Observar la buena fe y la justicia hacia todas las naciones; cultivar la paz y la armonía con todos. Únanse a esta conducta la religión y la moralidad y, ¿podrá ser que la buena política no participe tam­bién? Será merecedor de un país, libre, iluminado y, en un periodo no muy distante, grande, brindar a la humanidad el magnánimo y demasiado novedoso ejemplo de un pueblo siempre guiado por una exaltada justicia y benevolencia.1 Éste fue el discurso de despedida de George Washington, y las palabras elegidas confirman con claridad lo que ya se sabe: el primer presidente de Estados Unidos fue francmasón toda su vida. También suenan extrañamente similares a las de las ense­ñanzas perdidas de Jesús, ya que hablan sobre la importancia de la libertadla iluminación, la paz, la buena fe, la justicia y la bene­volencia, así como de la aspiración de construir una gran nación y de la vinculación de la religión y la moral. Las características expresadas por Washington podrían parecer en esta época mo­derna el tipo de palabras que uno utilizaría en tales ocasiones, pero en el tiempo en el que se pronunciaron resultaron ser bas­tante notables.La aceptación de que en la costa este de Estados Unidos existan artefactos de origen templario no explica cómo esta orden francesa de prófugos pudo haber llegado a influir en los principios en los que se funda ese país. Para comprender la se­cuencia completa de los acontecimientos, decidimos que pri­mero era necesario echar un vistazo al otro puesto avanzado templario, a casi cinco mil kilómetros a través del Océano Atlán­tico, en la costa oeste de Escocia.Está bien documentado que muchos templarios se estable­cieron en Escocia después del colapso de la orden en el conti­nente europeo y la evidencia salta a la vista incluso hoy día. La iglesia de Kilmartin, cerca de Loch Awe en Argyll, contiene mu­chos ejemplos de tumbas y tallados mortuorios templarios que representan figuras templarías; además, existen en el cemente­rio un buen número de tumbas masónicas. Al visitar el sitio en 1990, de inmediato llamó nuestra atención un monumento ma­rítimo en uno de los muros del cementerio de la iglesia, dedica­do a un capitán que se perdió en el mar a principios de 1600. Lo asombroso del monumento es que consiste de dos columnas que entraman a un cráneo y dos huesos cruzados, la bandera de la flota de batalla de los templarios y el símbolo del maestro masón, enmarcado por el motivo que vinculaba a los francmasones con Seqenenre Tao. Esto era muy emocionante, pero más emocionante fue ver la gran cantidad de tumbas y tallados templarios en el cementerio de la iglesia. Al analizar estos hallazgos nos pareció que si un contingente de templarios lo suficientemente grande había huido a Argyll, entonces podíamos esperar encontrar más de una ubicación con tumbas de tem­plarios. Durante las siguientes semanas nos dirigimos desde Kilmartin a explorar todos los camposantos de las antiguas igle­sias y cementerios de las cercanías. Pronto descubrimos más sitios que contenían por lo menos una tumba templaría y, aun­que no estábamos particularmente interesados en buscarlas, tam­bién encontramos tumbas muy antiguas con símbolos masónicos. Desde tiempo atrás sabíamos que existía un estrecho víncu­lo entre los templarios y esta zona de Escocia, desde el momen­to en que Hughes de Payen se casó con Catalina de St. Clair. De hecho, la primera preceptoría templaría fuera .de Tierra Santa, se construyó en tierras de St. Clair, en un sitio al sur de Edimburgo co­nocido como Temple. Para principios del siglo xvi los templarios poseían muchas propiedades en Escocia y un gran respeto y admiración por parte del pueblo.  

El santuario escocés

Escocia siempre fue una ubicación importante para la orden templaría, pero descubrimos que las circunstancias políticas de Escocia la hicieron un santuario particularmente especial y apro­piado después del ataque del rey Felipe y el Papa en su contra. A la muerte del rey Alejandro III en 1286, la línea antigua de reyes celtas llegó a un término abrupto, porque no dejó hijos, ni tuvo hermanos o hermanas. Su única heredera directa fue Margaret, Doncella de Noruega, pero ésta murió camino a Esco­cia, dejando la sucesión en disputa. El país se debilitó debido a luchas internas y el rey Eduardo I de Inglaterra aprovechó la situación y brindó su apoyo a John de Balliol, quien era uno de los aspirantes al trono, pidiendo a cambio que Balliol se convir­tiera en vasallo del rey inglés y le rindiera homenaje por su rei­no escocés. El pueblo no se dejó engañar y Balliol se convirtió en un rey poco querido, conocido comoToom Tabard, que se traduce como “Atavío vacío”, pero, de manera más precisa, Ma­rioneta de Eduardo I. El rey inglés tampoco tenía respeto algu­no por aquel hombre y lo trató siempre como a un vasallo co­mún y corriente, incluso humillándolo en público en una oca­sión al insistir que Balliol fuera a juicio por una supuesta deuda contraída con un importador de vinos londinense.Balliol acabó por oponerse a Eduardo en 1296, cuando se negó a seguir las órdenes del rey de ayudar a combatir a los franceses. Eduardo respondió tomando Berwick y, después de deponer a Balliol, lo mandó exiliado a Francia y reclamó el gobierno de Escocia para él. Buscando asegurarse de que ningún celta hiciera una contrademanda, el inglés se llevó el símbolo de la independen­cia escocesa: la antigua Piedra del Destino, o la Piedra de Scone, como también se le conoce. Este pequeño bloque rectangular y burdamente tallado, sobre el cual los reyes de Escocia habían sido coronados por generaciones, nunca fue devuelto y aún se encuentra bajo el resguardo del trono inglés en la Abadía de Westminster.Después de robar el símbolo de independencia de los esco­ceses, el rey inglés dispuso que se nombrara a un gobernador de Escocia para que rigiera en su nombre, dejando así a los esco­ceses fuertemente oprimidos bajo su liderazgo dictatorial.Los primeros brotes de nacionalismo escocés surgieron rá­pidamente, encendidos cuando el noble William Wallace asesi­nó al alguacil de Lanark como venganza por el asesinato de su esposa en mayo de 1297. Era una ofensa directa al rey de Ingla­terra y Wallace hubiera sido castigado con severidad, de no ser porque el apoyo popular fue muy fuerte. Como consecuencia, el 11 de septiembre de 1297 se generó una batalla campal en el Puente Stirling, donde el ejército de Eduardo fue derrotado.Eduardo I hizo las paces con Francia y después dirigió su completa atención hacia el problemático Wallace, a quien venció en Iinlithgow al año siguiente. Wallace escapó de ser capturado y de inmediato viajó a Francia, buscando el apoyo para su causa de los otrora enemigos de Eduardo. Se reporta que recibió cartas del rey Felipe el Hermoso.donde le informa que su causa ha sido encomendada al Papa Clemente y  es seguro que con el apoyo que recibió de la familia Moray (cuyo nombre se ha vin­culado continuamente con los templarios y los francmasones) contactó a los templarios durante ese periodo. Consiguió apoyo porque en Roslin, en 1303, hubo una batalla entre escoceses e ingleses, la cual fue ganada con el apoyo de los caballeros tem­plarios, liderados por un St. Clair. Wallace continuó como prófu­go perseguido por la corona inglesa durante siete años, hasta que en 1305 fue traicionado, llevado a Londres y ahorcado, destripado y descuartizado. Después de su ejecución y desmem­bramiento se colgaron partes de su cuerpo en Newcastle-on-Tyne, Berwick, Stirling y Perth.Durante esta época de disturbios hubo dos escoceses con un derecho genuino al trono, aunque no indiscutible: Roberto Bruce, octavo Marqués de Carrick, y John Comyn. Roberto era un hombre ambicioso y fue el primero en buscar la coronación colaborando con Eduardo I, pero el apoyo que ofreció al inglés pronto se debilitó al comenzar a sentir que no se le elevaría como él deseaba. Cuando Roberto comenzó a buscar otras al­ternativas para ascender al trono de Escocia, su opositor Comyn tomó ventaja de la situación diciendo a Eduardo que Bruce tra­maba algo en su contra. El rey se habría deshecho de tal irrita­ción sin pensarlo dos veces, pero un partidario informó a Ro­berto Bruce del inminente peligro y él reaccionó con rapidez. Sus opciones se vieron de repente más reducidas y decidió to­mar un gran riesgo. Sabía que había un joven resurgimiento de celtas y que los escoceses no aceptarían por rey a alguien que por siempre fuera un vasallo del rey inglés, así que decidió conver­tirse en la mecha que encendió el barril de pólvora.Sabía que Comyn era favorito del Papa y bien apreciado por Eduardo I, así que conspiró polarizando su posición al insultar en público al Papa y al rey mientras izaba el estandar­te de batalla del creciente resurgimiento celta. Esto lo logró con base en un plan preconcebido, cuando atrajo a Comyn a la iglesia franciscana en Dumfries, donde lo atacó en los escalo­nes, frente al altar mismo. Mientras Comyn yacía desangrándose, Roberto no permitió que los monjes asistieran al moribundo, y se quedó a su lado hasta estar seguro de que hubiera muerto. Este acto brutal cometido en suelo sagrado escandalizó a Eduardo y al Papa, pero los escoceses patriotas lo tomaron como un desafío abierto contra los ingleses, ya que Comyn había heredado el derecho de John de Balliol al trono y ade­más era apoyado por Eduardo I. El Papa respondió excomul­gando a Roberto Bruce a partir del 10 de febrero de 1305 Pese al extremo castigo del papa, trece meses después Bruce obtuvo el apoyo de los lores celtas y fue coronado rey de Escocia por la Condesa de Buchan en Scone, sin el beneficio de la Piedra del Destino. Ésa era la situación en Escocia cuando parte de la flota templaría decidió tomar rumbo hacia Argyll y el Estuario de Forth, donde sabían que Roberto Bruce libraba una batalla contra In­glaterra. El hecho de que Bruce fuera excomulgado, combinado con los viejos vínculos de la familia St. Clair con Rosslyn, hacían de Escocia el mejor refugio, pues era uno de los pocos lugares del planeta donde el Papa no podría llegar a ellos. Los templa­rios sabían también que, debido a la guerra con los ingleses, serían recibidos con los brazos abiertos por ser guerreros capaces.Sólo tres meses antes de que Felipe el Hermoso tendiera la trampa a los templarios, Eduardo I de Inglaterra murió, para ser sucedido por su débil e ineficaz hijo Eduardo II, quien casi de manera instantánea se retiró hacia Inglaterra, dejando a Roberto I la tarea de poner en su lugar a sus enemigos en Escocia.Los registros históricos indican que Bruce no tuvo más que serios contratiempos de 1306 a 1307, pero después logró ven­cer una situación en apariencia perdida y comenzó a recuperar sistemáticamente su reino de manos de los ingleses. El mayor triunfo de los escoceses fue la Batalla de Bannonckburn el 6 de noviembre de 1314. Se anotó que al principio de la batalla, el ejército de Bruce estaba muy desfavorecido, hasta que intervi­no la reserva de unas fuerzas armadas desconocidas que con rapidez invirtieron la situación, asegurando así la victoria de los escoceses. La historia de que estos guerreros misteriosos lleva­ban consigo el estandarte de Beausant (la bandera de batalla de los templarios) se diseminó enseguida. De hecho, la única expli­cación posible es que los templarios hayan intervenido.Así, en el mismo año en que Jacques de Maloy y Geoffrey de Charney fueron inmolados vivos en París, se ganaba la Batalla de Bannockburn gracias a la llegada de las fuerzas armadas templa­rías, lideradas por el Gran Maestro de los templarios escoceses, Sir William St. Clair. Con esta victoria en Bannockburn, se decla­ró y recuperó la libertad del reinado de Bruce en Escocia. La parte de la victoria que correspondía a los St. Clair fue amplia­mente recompensada ya que se les concedió un obispado y tie­rras adicionales que pudieron sumar al resto de sus propieda­des en Rosslyn.2Esta gran victoria significó un gran paso para asegurar la in­dependencia permanente de Escocia, y el rey Roberto I pasó el resto de su vida luchando contra los ingleses en Irlanda y a lo largo de las fronteras escocesas hasta que, de manera gradual, en 1382, Inglaterra reconoció de manera formal a Escocia como una nación independiente.Un punto de interés masónico relati­vo a la Batalla de Bannockburn es que se realizó en el día más largo del año, el día que los francmasones todavía celebran como la fiesta de San Juan Bautista.Parece ser que los templarios encontraron un buen refugio en Escocia, pero más bien se trataba de una relación simbiótica con su rey, quien se beneficiaba con las habilidades de estos guerreros profesionales, en un principio quizá en términos de planeación estratégica, pero más tarde también en ayuda direc­ta en combates. Mientras Roberto I estuvo excomulgado, los tem­plarios estuvieron a salvo; pero esta condición, en tanto que era ventajosa para los templarios, no lo era para Escocia, porque un reino cuyo rey estaba excomulgado se consideraba un territo­rio pagano, y cualquier gobernante cristiano era libre de efec­tuar una cruzada en su contra. A menos que se restauraran las buenas relaciones entre el rey escocés y el Obispo de Roma, Escocia podría encontrarse en un gran riesgo de futuras invasio­nes ilegales. En 1327, el papa Juan XXII trató de imponer una tregua entre escoceses e ingleses y se dice que se enfureció cuando Bruce respondió tomando por sorpresa el poblado fron­terizo de Berwick. Las relaciones entre el papado y Escocia se deterioraron aún más cuando los ingleses alegremente contaban historias en la corte papal sobre la manera de hacer la guerra y la obstinación de los escoceses, y en 1320 el papa envió a dos lega­dos más para que entregaran una sentencia de excomunión adicio­nal en contra de Bruce, James (el Negro) Douglas y el Conde de Moray. La defensa de estos cargos adicionales se enfrentó con la Declaración de Arbroath,la cual fue publicada por los Barones Es­coceses el 6 de abril de 1320. Es de naturaleza masónica y en lo que concierne a Roberto Bruce afirman que: Todos estaban vinculados con él por derecho y por el servicio que le proporcionó a su pueblo. Los nobles dijeron que “no pelea­ron por la gloria, o las riquezas o los honores, sino sólo por la libertad, la cual ningún verdadero hombre sería capaz de ceder más que con su propia vida”. También dan su definición de reinado: …el debido y legal consentimiento de todo el pueblo, lo hizo nuestro rey y príncipe.A él estamos obligados y resueltos a adhe­rirnos en todo menester, tanto por cuenta de su derecho como por su propio mérito, como la persona que restauró la seguridad del pueblo en defensa de sus libertades. Pero, después de todo esto, si este príncipe dejara estos principios que tan noblemente siguió, y consintiera que nosotros o nuestro reino se sometieran al rey o al pueblo de Inglaterra, de inmediato nos daremos a la tarea de expulsarlo como nuestro enemigo, y como un subversivo tanto de sí como de nuestros derechos, y nombraremos a otro rey que defienda nuestras libertades. Los lores principales de Escocia eran templarios o congéneres de los templarios, y no es de sorprender que el estilo de pensa­miento nazareno esté presente en este documento inusualmente democrático que convierte la figura del rey en la de un presiden­te. En efecto, uno de los signatarios del documento fue Lord Henry St. Clair de Rosslyn.Pensamos que tenía que ser significativo que el pensamien­to nazareno/templario/masónico estuviera presente en muchos sucesos de importancia en la historia de occidente, cuando los te­mas sobre liderazgo popular y voluntad del pueblo eran los fac­tores principales. En Inglaterra, cien años antes de la Declara­ción de Arbroath, la Carta Magna fue firmada por el rey Juan bajo la persuasión de un grupo que incluía a templarios. Hasta este día es el único documento en la constitución inglesa que puede compararse con el Acta de Derechos de Estados Unidos, un documento que, como demostraremos más adelante, se ins­piró en su totalidad en la masonería.En octubre de 1328, debido a razones políticas que no son importantes para nuestra historia, el Papa Juan XXII retiró la excomunión de Roberto I pero el ahora legítimo rey escocés murió a los cincuenta y cinco años de edad, el 3 de junio de 1329, justo diez días antes de que el Papa Juan XXII publicara una proclama donde reconocía su derecho al trono de Escocia. Roberto fue sucedido por su hijo David II, de sólo cinco años de edad, y Lord Randolph, miembro de la familia Moray y tío del Conde de Moray, fue nombrado regente. La muerte de Roberto  Bruce no significó el fin de los vínculos con los templarios. Antes de morir hizo la promesa de ir a Jerusalen y luchar contra los sarracenos y, como símbolo de respeto, Sir William de St. Clair y Sir James Douglas llevaron su corazón embalsamado en una úl­tima cruzada a Jerusalén, pero por desgracia fueron muertos durante el trayecto, en una batalla en Andalucía. El corazón de Bruce jamás llegó a la Ciudad Sagrada y fue devuelto para ser enterrado en la Abadía de Melrose, en tanto que el cuerpo de Sir William fue enterrado en Rosslyn.Tan pronto como Escocia volvió a formar parte oficial del cris­tianismo resultó imperativo que los templarios desaparecieran de la vista del público, convirtiéndose en una sociedad secreta, ya que ahora el poder del Vaticano podía de nuevo perseguir a sus enemi­gos por todo Europa. Por fortuna, durante el periodo de transición el regente era un miembro de la familia templaría Moray, quien gobernaba en vez del rey infante David II, y esto les permitió el nivel de control necesario para planificar la futura organización que ya había reemplazado a su orden condenada, y poder guardar los grandes secretos que se les habían confiado.  

El regreso a Rosslyn

Una nueva orden secreta aseguraría la supervivencia de los ri­tos y el pensamiento templarios, y los planes para tal transfor­mación deben de haberse desarrollado en forma paralela con las negociaciones papales, de manera que para el tiempo en que Escocia nuevamente rendía tributo al Papa, los templarios esco­ceses ya eran invisibles a los ojos de aquellos que no sabían dónde buscar, y uno de los lugares para hacerlo era la familia St. Clair.Como mencionamos en el capítulo 5, la Capilla de Rosslyn, construida por William St. Clair, resultó de gran importancia para nuestras investigaciones porque la construcción de ese edificio fue la que proporcionó la transición de los templarios a los francmasones. El uso de plantas decorativas de origen america­no en los tallados del recinto (zabila y maíz), que han de haber sido por completo desconocidas en esos tiempos, resultaron una evidencia innegable que alguien vinculado con los St. Clair atravesó el Atlántico en tiempos asombrosamente lejanos. Hacía ya cuatro años que visitamos la capilla construida por el conde William St. Clair y como durante ese tiempo compila­mos mucha información, decidimos regresar a esa importante construcción. Una vez más nos dirigimos al sitio a las siete y media de la mañana. Llegamos poco después del mediodía; ha­cía calor pero una capa de nubes seccionadas hacían que el sol proyectara sus luces aquí y allá a lo largo de las colinas forradas de verde,iluminando los pináculos de la Capilla de Rosslyn de la manera más dramática.Entrar a la capilla era como saludar a una vieja amiga. Era familiar y atractiva pero al mismo tiempo interesante y excitante, y esperábamos que nos aportara una buena cantidad de nueva información. Nosotros teníamos un cúmulo de descubrimien­tos para poner a prueba ahí.Al entrar al edificio nos dio gusto que estuviera desierto de manera que pudiéramos disfrutar de su fuerte personalidad sin distracciones. La Capilla de Rosslyn proyecta una sensación de viva espiritualidad, un sentimiento del aquí y ahora combinado con el pasado infinito. Ambos tenemos un gran cariño por las cons­trucciones de iglesias, pero todas las que conocemos tienen un carácter sin vida y vacío comparadas con Rosslyn. Es difícil des­cribir la calurosa sensación que te abraza en esta construcción medieval sin tener que parecer presuntuoso, pero Robert la sin­tetizó al observar que ésta era la única capilla o iglesia donde podría pasar la noche.Paseamos por la nave disfrutando el lugar y luego dirigimos nuestra atención en primer lugar a los tallados de maíz y zabila, buscando de manera inconsciente asegurarnos de que lo que vimos en nuestra primera visita no era producto de nuestra ima­ginación. No teníamos necesidad de preocuparnos; no había duda de lo que veíamos. Mientras examinábamos el dintel de cactus una vicario se nos acercó desde la entrada al norte y, con una amigable sonrisa, nos preguntó si habíamos visto el maíz. Con­testamos que sí, y ella comenzó a hablar sobre el tema.Resultó ser que la Reverenda Janet Dyer tiene estudios de botánica, y su marido es botánico de profesión.“El cactus de zabila es sorprendente, ¿no creen?”, dijo, mi­rando hacia el friso.”Supongo que podría ser otra cosa…pero en realidad no sabría qué es, si no fuera zabila.” Giró un poco hacia la izquierda y apuntó hacia el arco donde estaba el maíz “Mi esposo dice que la representación del maíz es correcta, proba­blemente una planta joven.”Continuó con sus útiles comentarios refiriéndose a la evi­dencia documentada de que el príncipe Henry Sinclair, el pri­mer Conde St. Clair de los Orkneys tuvo a bien, gracias al dinero templario, comisionar una flota de doce embarcaciones para efectuar un viaje al Nuevo Mundo. La flota, bajo el comando de Antonio Zeno, llegó a Nueva Escocia y exploró la costa del este de lo que ahora son Estados Unidos, antes de 1400. La fecha es segura porque Henry Sinclair fue asesinado el mismo año, des­pués de su regreso.Parece lógico pensar que se hayan perdido vidas en una ex­pedición como ésa, y la familia de Sinclair afirma que un caballe­ro con el nombre de Sir James Gunn murió en las Américas y fue enterrado ahí. La imagen del caballero medieval encontrada en Westford, Massachusetts, es, aseguran, la lápida que se le hizo de manera precipitada. Encontramos evidencia para apoyar lo an­terior en una cripta debajo de la capilla, donde un pequeño es­cudo de armas en el muro muestra en su lado izquierdo, sobre la Cruz del Grial de la familia Sinclair, una embarcación de un solo mástil, idéntica a la encontrada en el escudo del caballero de Westford. También se muestra apuntando al oeste, pero en vez de tener las velas recogidas bajo la estrella de occidente, las tiene levantadas.Mientras observábamos el interior de la capilla, Robert no podía quitar la mirada del órgano Hamilton ubicado en la am­pliación victoriana del muro oeste. “¿Podría echarle un vistazo al órgano, por favor?”, preguntó a la reverenda Janet.“Seguro que sí.” Su respuesta fue tan amistosa y relajada que Robert se atrevió a ir un poco más lejos.“¿Le importaría si lo toco? Soy el organista de la Iglesia de Cristo en mi pueblo.” Al obtener permiso Robert subió por la escalera espiral ha­cia la galería del órgano y unos minutos después la nave resona­ba al son de Cwn Rhondda mientras Chris filmaba una variedad de objetos de interés.Comenzamos a inspeccionar los detalles del edificio y nues­tra atención se dirigió rápidamente a las columnas autoestables de las cuales hay catorce en total; doce son idénticas en forma y hay dos especiales y espléndidas al final de la parte este de la capilla. La columna a mano izquierda es conocida como la Co­lumna del Constructor (Masón) y es elegante y bellamente pro­porcionada. La del lado derecho es muy distinta; conocida como la Columna del Aprendiz, está suntuosamente decorada con cuatro bandas florales que bajan en espiral y rodean la acanaladura central desde las esquinas del capitel hasta encontrar la base desde su lado opuesto.El significado de esos símbolos era de gran importancia para los constructores de ese capitel, pero se perdió hace mucho tiem­po. Sin embargo, nuestra reconstrucción del pasado nos permitió entender lo que estábamos mirando. La llamada Columna del Ma­són es en realidad una copia de la columna sacerdotal conocida por los francmasones como Jachin y por los nazarenos comoTsedeq, y la Columna del Aprendiz es la columna real llamada Boaz, que representa el poder de Mishpat (véanse las figuras 28 y 29).Una cosa que debíamos encontrar en esa enigmática cons­trucción era alguna referencia a Hiram Abif; estaríamos sorpren­didos si esa edificación templario/masónica no contuviera una figura con un hoyo en la frente, la herida distintiva en la cabeza que ahora sabíamos fue transmitida por Seqenenre Tao. Y, por supuesto, la encontramos. En lo alto de la esquina donde con­vergen los muros del sur y oeste, y en el nivel donde está el órgano, está una cabeza con una cuchillada en la sien derecha (véase la figura 26) y en el lado opuesto del muro oeste está la cabeza de la persona que lo mató. Estas cabezas han sido cono­cidas por cientos de años pero su significado auténtico se ha perdi­do, reemplazado por una historia inofensiva pero improbable.Para poder observarla mejor subimos por la escalera espiral que conducía al órgano y una vez ahí pudimos apreciar la espléndi­da vista de la capilla desde lo que originalmente fue el muro oeste antes de que en 1882 se empotrara el bautisterio.Desde ese punto privilegiado pudimos acercarnos a la cabeza de Hiram Abif y logra­mos ver la herida en la cabeza con toda claridad.Esta herida ha sido observada desde hace mucho tiempo, y la historia aceptada de manera general es que la cabeza es la de un aprendiz asesinado y la otra es la del maestro que lo mató. De acuerdo con esta leyenda, un maestro constructor cantero fue a Roma para encontrar inspiración para el diseño de la columna real pero mientras estaba ausente su aprendiz diseñó y constru­yó la columna que aún se conserva ahí. Debido a que era mucho mejor que cualquier cosa que el maestro jamás hubiera hecho, o pudiera haber hecho antes, a su regreso a Rosslyn le atizó un golpe al joven con su mazo, matándolo al instante.Esta historia suena como una versión desviada de la leyenda del constructor Hiram Abif y puede descartársele como la razón de la presencia de la cabeza herida. Sabemos esto porque William St. Clair mismo planeó la construcción completa desde el prin­cipio hasta su muerte en 1484, justo dos años antes de terminar la obra; más aún, él supervisó cada detalle de la obra. Cualquier tallado, por pequeño que sea, se hacía primero en madera y se sometía para ser aprobado y, de ser así, entonces se le tallaba en piedra. William St. Clair trajo a Escocia algunos de los mejores constructores para este gran proyecto, construyendo la aldea de Rosslyn para albergarlos, y pagó a los maestros albañiles la cuantiosa cantidad de 40 libras anuales y a los de menor nivel, la también considerable suma de 10 libras al año. La idea de que, después de una preparación de semejante magnitud y costo, se hubiera permitido a un simple aprendiz elaborar la pieza cen­tral de todo el edificio es en extremo improbable.Los actuales encargados de la Capilla de Rosslyn no lo sa­bían, pero la cabeza en lo alto de la esquina noreste de la capilla es una representación de SeqenenreTao, el último auténtico rey de Egipto. 

Que se haga la luz

Mientras conversábamos sobre el verdadero significado de las columnas y la cabeza herida, y del hecho de que las razones originales de éstas se habían perdido, de manera lenta pero se­gura comenzó a levantarse un velo de oscuridad de nuestros ojos. ¿Estuvimos ciegos? La gran luz de la verdad sobre la cons­trucción pareció cegadoramente obvia: la Capilla de Rosslyn no era una capilla, ni siquiera era en realidad cristiana. Para empe­zar, no existe un altar. Para que funcione como capilla, se dispu­so una mesa al centro del edificio porque no hay un espacio al este donde se ubican las columnas. Detrás de Boaz y Jachin se encuentran tres pedestales de piedra contra el muro, pero no son altares.Esa estructura no fue diseñada como un lugar de alabanza cristiana.Sabíamos que un William St. Clair posterior, quien se convir­tió en el primer Gran Maestro electo de la Gran Logia de Esco­cia, se metió en problemas con la Iglesia por haber bautizado a sus hijos en el recinto, pero no habíamos entendido la impor­tancia de este punto.3 Después de revisar la historia oficial, en­contramos que Rosslyn debió ser reconsagrado en 1862; antes de esa fecha no hay certeza en cuanto a su estado de consagra­ción. De hecho, una de las objeciones del Rey Jacobo VI hechas al Conde de Rosslyn, como Gran Maestro de los Masones, fue que hubiera bautizado a sus hijos en Rosslyn, que no era un sitio cristiano de adoración.Cuanto más investigamos, más obvio se hizo este hecho. El simbolismo es rico en temas egipcios, celtas, judíos, templarios y masónicos: un techo repleto de estrellas, plantas que salen de las bocas de hombres verdes celtas, pirámides enredadas, imá­genes de Moisés, torres del Jerusalén Celestial, cruces del grial, así como escuadras y compases (véase la figura 24). Las únicas imágenes cristianas son alteraciones del periodo Victoriano: las ventanas de vidrio emplomado, el repulsivo bautisterio y una estatua de la Virgen y el niño. Algunos elementos de la decora­ción han sido descritos como cristianos por la Iglesia Episcopal, pero al verlos más de cerca en realidad no son lo que parecen.En el área del muro norte se aprecia un friso pequeño que muestra un crucifijo, pero hay buenas razones para creer que no se trata de la crucifixión de Jesucristo, sino de la tortura del Gran Maestro de los Caballeros Templarios, Jacques de Molay. Todos los personajes están ataviados con indumentaria medie­val, incluyendo los miembros encapuchados de la Inquisición. Los detalles son correctos en cuanto a que la cruz representa un tau o forma de T y en que los clavos han perforado las muñe­cas; dos detalles que los artistas medievales siempre interpreta­ron mal, a menos que supieran lo que en verdad le sucedió a de Molay. Otra sección muestra a templarios al lado de un verdugo y lo más asombroso es que encontramos un tallado de unas figu­ras que sostienen el Sudario deTurín,con la cara de de Molay claramente visible. Era de esperarse que los templarios de Escocia su­pieran sobre el sufrimiento de su maestro, pero ahora también sa­bíamos que estaban conscientes de la historia de que su imagen apareció en forma milagrosa sobre su propia mortaja ritual.Obtuvimos una confirmación adicional de que ese edificio no es lo que todo mundo imagina cuando leímos que, incluso antes de su conclusión, nunca fue usado como una capilla por­que había una capilla familiar en el castillo, a muy poca distan­cia de ahí. Los mismos encargados actuales reconocen que fue inusual dedicar cuarenta y cinco años a construir una capilla y luego nunca usarla. Esto parece intrigarlos ya que no pudieron dar sugerencias en cuanto al porqué.Empezábamos a ver lo obvio y ambos comenzamos a sentir escalofríos de manera simultánea. Rosslyn no era un templo sen­cillo; era un santuario postemplario construido para albergar los rollos hallados por Hugues de Payen y su equipo debajo del Santo de Santos en el último Templo de Jerusalén. Bajo nuestros pies se encontraba el más preciado tesoro del cristianismo.Com­parados con éste, los Rollos del Mar Muerto son piezas humil­des. Alrededor de 69 a.C, los nazarenos/qumranos recibieron instrucciones (por medio de la Asunción de Moisés) de que colocaran los rollos más preciados bajo El Santo de Santos, y el material más mundano, como el Mandamiento Comunitario, se depositara por todo Judea en lugares tan humildes como las cuevas de Qumran. Siguiendo esos ejemplos, la Capilla Rosslyn fue una réplica deliberada del lugar de descanso de los rollos secre­tos. La excavación de los Rollos del Mar Muerto causó gran sen­sación; no podíamos dejar de preguntarnos cómo respondería el mundo a este descubrimiento.Pensamos que es posible que estos rollos estén relaciona­dos con la historia de la lucha de los nazarenos; la historia de Jesucristo, la ceremonia secreta de resurrección de los vivos y la importancia de construir el espíritu como si fuera un templo. Ellos nos dirán algo sobre la vida de Jesús, y como tal deberá ser el evangelio perdido de Q, el evangelio que fue la fuente de material para Mateo, Marcos, Lucas y Juan.Nos sentamos en un banco y miramos el suelo de piedra gruesa, honrados y emocionados al máximo porque de pronto sabíamos con certeza que nos encontrábamos a unos metros de todo lo que habíamos estado buscando: la razón y el propósito de la francmasonería.Nos tomó diez minutos recuperarnos lo suficiente para con­tinuar con la búsqueda de hechos. Buscamos información histó­rica para obtener más pistas, que no tardaron en aparecer. Ha­biendo decidido que los rollos nazarenos estaban abajo de Rosslyn, no tardamos en darnos cuenta de que se encontraban dentro de cuatro cofres. Lo supimos al leer la narración del in­cendio ocurrido en 1447, un año después de que se colocara la primera piedra de la cimentación.William St. Clair tuvo muchos títulos, incluyendo el de Prín­cipe de Orkney, y la siguiente narración utiliza tal descripción:Por ese tiempo (1447) hubo un incendio en el perímetro de la propiedad (del Castillo Rosslyn) en cuya ocasión los ocupantes fueron forzados a huir del edificio .Al ver esto el capellán del prín­cipe recordando todos los escritos de su amo, pasó al calabozo donde todos ellos se encontraban, y sacó cuatro grandes cofres donde estaban. La noticia de que el fuego se aproximaba dada al príncipe por conducto de los gritos de lamento de las señoras y los caballeros, y la visión que se le produjo desde donde estaba situado sobre la colina de Colledge, no se lamentó de nada que no fuera la pérdida de sus Títulos y otros escritos; pero cuando el cape­llán que se había salvado bajando por la cuerda de la campana ama­rrada a una viga, declaró cómo fueron salvadas suslítulos y Escritos,4 y poniéndose alegre regresó a confortar a su princesa y damas.¿Qué pudo ser tan importante en el contenido de esos cofres que William St. Clair sólo podía pensar en ellos durante el incen­dio y no en su esposa y otras damas? No podía ser tan desalmado e inseguro como para preocuparse primero de una sencilla do­cumentación civil de sus propiedades y títulos. En todo caso, los cofres medievales son objetos bastante pesados y tales docu­mentos tan sólo llenarían una cuarta parte de un cofre, no imagi­nemos cuatro. No, esos cofres contenían los rollos de Jerusalén que fueron traídos a Escocia por los caballeros templarios y le fueron encargados como el tesoro más grande de todo el mun­do. Si esos rollos se hubieran destruido antes de que el santua­rio para resguardarlos se terminara, él se habría sentido terrible­mente desesperado. William St. Clair dedicó su vida a la construcción del santuario de los pergaminos y estamos seguros de que esos cuatro cofres aún se encuentran ahí, debajo de casi un metro de roca sólida.Al profundizar en nuestra investigación de la historia de Rosslyn, obtuvimos más confirmaciones. Aparentemente se con­sidera que el edificio se construyó en forma rápida pero, lo que es curioso, sus cimientos requirieron una gran cantidad de tiem­po. Desde el principio de las obras hasta la culminación de los cimientos, las labores tomaron cuatro años, un tiempo ridículo ya que la capilla es un espacio relativamente pequeño con una cripta aún más pequeña en un nivel inferior del lado este. Este hecho ha intrigado mucho a los historiadores.La misión de William St. Clair era recrear las bóvedas subte­rráneas del Templo de Herodes, tal y como Hugues de Payen y otros ocho caballeros las encontraron más de trescientos años años atrás. Sospechamos que el sistema subterráneo era mucho más grande que la construcción en la superficie y que los rollos encontraron un lugar de descanso final en una reconstrucción de su hogar original. Fue en ese momento que se resolvió nues­tra mayor inconsistencia: ahora sabíamos por qué el Grado del Arco Real describe la ubicación de la excavación del Templo de Zorobabel y no la del Templo de Herodes.Aquellos que en un principio crearon el Grado del Arco Real, ya fueran ancianos templarios privados de sus derechos o sus descendientes en Escocia, se basaron en narraciones que se les transmitieron de forma tradicional oral de Hugues de Payen, y las cuales describían que la ubicación de la excavación era la delTemplo de Zorobabel.Ahora se sabe que los cruzados creían que la Cúpula Musulmana sobre la Roca, que data del siglo vii, era elTemplo de Herodes, y que las ruinas debajo de éste son las delTemplo de Zorobabel.Desde el exterior, Rosslyn es una representación en piedra del Jerusalén Celestial, como lo describe la copia de Lamben, con torres y un techo central curveado (véase la figura 30). Den­tro del santuario de Rosslyn, el diseño es una reconstrucción de las ruinas del Templo de Herodes, decorado con simbolismos nazarenos y templarios. En la esquina del noreste encontramos una sección del muro tallada con las torres del Jerusalén Celes­tial, completa con los compases masónicos, y el estilo exacto mostrado en el rollo de Lambert. Examinando con mayor deta­lle las bases que alguna vez portaron estatuillas, nos percatamos de que la imagen del Jerusalén Celestial aparecía en varias oca­siones.Viendo hacia arriba desde el desván donde se encuentra el órgano, apreciamos que el techo arqueado tiene una serie corri­da de piedras angulares a lo largo de su extensión, iguales a las que describe el Grado del Arco Real como descubiertas en las ruinas del Templo de Herodes. De casi un metro de espesor en roca sólida, esas piedras angulares encerraban entre sí un gran peso. Tallado en la parte inferior del techo sobre nosotros se encontraba un firmamento estrellado, similar al que se aprecia en las pirámides y logias masónicas, y agrupados entre ellas es­tán el sol, la luna, una cornucopia, una paloma y cuatro criaturas celestiales.Pensando en el Grado del Arco Real nos dimos cuenta de que si nuestra idea de que el edificio Rosslyn era una recons­trucción de las ruinas del Templo de Herodes, entonces podría­mos esperar que su diseño se conformara a la descripción dada en el ritual. Recordamos las palabras relevantes pronunciadas en ese grado:Temprano esta mañana al reanudar nuestras labores descubrimos un par de columnas de belleza y simetría exquisitas, continuando con nuestro trabajo, descubrimos seis pares más de igual belleza, las cuales, desde su ubicación, parecían ser los vestigios de la gale­ría subterránea que llevaba al Lugar Más Sagrado. Catorce columnas en total; tal y como las vimos en Rosslyn. William St.Clair siguió el guión al pie de la letra. Consultamos el ritual del Arco Real para ver si había más requisitos que pudie­ran predecir el diseño del santuario. Hay una referencia de las llamadas luces de la orden, las cuales en definitiva se refieren a una formación planificada: Estas luces están situadas en forma de un triángulo equilátero, cada uno de los menores corta en dos la línea             formada por los dos que dividen el gran triángulo en tres triángulos menores en las extremidades, que, por su unión, forman un cuarto triángulo en el centro, y todos ellos son iguales y equiláteros, emblemáticos de los cuatro puntos o divisiones de la Masonería. La composición simbólica corresponde a la misteriosa Triple Tau.. Recordamos que era la marca de la tau la que los kenitas lleva­ban en la frente cuando Moisés los vio por primera vez y la forma de la cruz en la que tanto Jesús como Molay sufrieron el martirio. En Rosslyn, observamos que las catorce columnas se diseñaron de tal forma que las ocho del este, incluyendo Boaz y Jachin, estaban dispuestas en la misma forma de laTripleTau. La formación y las proporciones eran exactamente iguales al dis­positivo que se describe hoy día en el Grado del Arco Real.Esto no puede ser una coincidencia: todos las columnas de Rosslyn están dispuestas en un plan preciso de acuerdo con la antigua sabiduría y como se dan en el ritual del Arco Real.Otro aspecto que ha intrigado a los historiadores fue el he­cho de que la capilla nunca fue concluida y estaba claramente intencionada como la primera sección de una construcción superior y más grande, una catedral principal. No hay razón co­nocida del porqué la familia St. Clair se vio obligada a parar re­pentinamente la construcción y olvidar un proyecto de cuarenta y cinco años, si su intención era construir una iglesia colegiada. Y, sin embargo, el muro del este es enorme, por completo in­compatible con el resto de la estructura y obviamente incom­pleto.Tiene decoraciones en la parte externa, lo que ha llevado a pensar que esa parte estaba destinada a ser el muro interno de una construcción mayor que no llegó a existir. Para todas inten­ciones y propósitos se ve como una ruina de una estructura más amplia, excepto que se sabe que nunca hubo tal.Pero nosotros sabemos que sí hubo una. Pensando al respec­to, hubiera sido extraño completar una capilla pequeña si la in­tención era construir una iglesia medieval; y una catedral en medio de la nada para ese caso. El muro oeste está completado y la conclusión obvia es que nunca fue terminada, pero hay otra razón del porqué prevalecen muros solos: son los vestigios de una catedral en ruinas o, lo que es más exacto en este caso, de un templo en ruinas .No podíamos olvidar que Hugues de Payen y su equipo encontraron los rollos mientras investigaban ruinas, y el ritual del Arco Real nos recuerda los siguientes hechos: .. .al retirar los fragmentos y la basura que obstruían nuestro avan­ce llegamos hasta algo que parecía piedra sólida, pero al golpearla con mi mazo accidentalmente, emitió un sonido hueco. Entonces retiramos más tierra y basura… El santuario de Rosslyn se terminó exactamente de acuerdo con el plan; nunca hubo la intención de construir más porque ese enorme muro oeste es una reconstrucción de las ruinas delTem-plo de Herodes a las que entraron los caballeros templarios du­rante sus exploraciones enjerusalén en 1118 d.C.Entonces recordamos la siguiente parte del ritual que dice: .. .cuando encontramos que en vez de una roca había una serie de piedras con la forma de un arco, y sabiendo que el arquitecto de la obra anterior no diseñó parte alguna en vano… Así como el arquitecto de la obra anterior no diseñó parte algu­na en vano, tampoco lo hizo William St. Clair. Cada faceta de esa fascinante estructura estaba ahí para contar una historia. Hoy, la entrada original del lado oeste ha perdido el intencionado efec­to dramático de la ruina heródica reconstruida porque los Victorianos le pegaron un bautisterio directamente bajo la en­trada. Cuanto más rápido le sea retirado ese furúnculo a este maravilloso santuario, mejor. 

Redescubrimiento del secreto perdido de la masonería distinguida

En definitiva, no había nada accidental con respecto al edificio. Cada detalle fue pensado con cuidado y era importante para la gran his­toria que se hallaba congelada dentro del santuario de Rosslyn. El hecho de que todos los tallados hayan sido primero creados en madera y presentados para la aprobación de revisores y finalmente a los St. Clair nos recordó el ritual usado por el grado masónico conocido como la Masonería Distinguida (Marte).5La ceremonia se relaciona con acontecimientos que supues­tamente sucedieron durante la construcción del Templo de Salomón y el candidato representa el papel de un Compañero Francmasón (el rango de un Compañero Masón de Segundo Grado) y se pasea por toda la logia como el último de tres obreros quienes muestran su labor para ser aprobada por supervisores menores, superiores y el maestro, quienes se ubican respecti­vamente al sur, oeste y este de los portales.Los tres pedestales son visitados en su momento y en cada uno se revisa el trabajo de los primeros dos obreros (los diáconos de la logia) con respecto al plan y se les da la aprobación. Cuan­do el candidato presenta su obra, ésta representa una pequeña piedra angular y no llena los requisitos. Los revisores menores y superiores dicen que es una curiosa piedra tallada que no cum­ple con los requisitos del plan, pero, debido a su fina elabora­ción, permiten que el obrero pase al siguiente portón Por últi­mo, el Aprendiz llega al pedestal del Maestro Supervisor, quien monta en cólera porque el candidato ha tenido la audacia de presentarle una piedra que no es requerida para el edificio, y ordena que ésta sea arrojada con el resto del cascajo.Los obreros son entonces retirados para que vayan a recibir sus salarios en el centro de la cámara delTemplo del Rey Salomón y el Candidato se une a la fila y mete la mano en un orificio conocido como el portillo, para recibir su salario. De inmediato lo toman de la mano, lo denuncian como un impostor y se baja un hacha como para cortarle la mano a la altura de la muñeca Por fortuna, se le perdona.Después se detecta que la obra se ha detenido porque falta una piedra angular para terminar el arco. Los revisores afirman recordar que alguien les trajo una piedra como ésas y se inicia una búsqueda de la piedra angular perdida que llenará el hueco del arco. La encuentran con el candidato, quien es entonces convertido en Masón Distinguido y se le provee con un peque­ño símbolo (mark) que se convierte en su sello personalEl santuario Rosslyn tiene cientos de esos sellos tallados en sus muros. Chris fue convertido en Masón Distinguido, y en ese tiempo los aspectos de su iniciación no le quedaron claros ni a él ni a los que lo iniciaron, pero ahora el misterio se despejaba con rapidez. Es posible para nosotros entender cómo pudo desarro­llarse en Rosslyn la leyenda del aprendiz asesinado, haciendo una combinación de la historia de Hiram Abif y la historia del Masón Distinguido.William St. Clair tenía un obvio problema de seguridad: los constructores de su santuario para los rollos te­nían que saber la distribución de la bóveda subterránea y sabían también que esa construcción extraña debía resguardar algo de gran valor.St. Clair era un hombre brillante y talentoso y creemos que él fue quien planeó el primer grado de la Ciencia masónica y el grado de Masón Distinguido, para dar a sus constructores un código de conducta y cierta participación en los secretos, sin tener que decirles el gran secreto de la resurrección, el cual estaba reservado para los masones especulativos. Se sabe que tenía dos grados de obreros: los ordinarios (o aprendices), que reci­bían 10 libras al año y los masones distinguidos, que obtenían 40 libras y eran honrados con la posesión de un sello personal a la usanza continental. Ambas clases de albañiles sabían que por alguna extraña razón estaban reconstruyendo el Templo de Salomón (aunque en realidad se trataba del Templo de Herodes).Cuando Sir William St. Clair planeó por primera vez la cons­trucción del santuario para los rollos, hubo de estar seguro de que contaba con la lealtad y fidelidad de sus constructores, para que así ellos pudieran mantener sus secretos legítimos tan segu­ros como los propios. Para lograrlo tenía que juramentarlos, y creemos que por eso el Grado de Iniciado de la francmasonería, conocido ahora como el del Aprendiz, fue desarrollado por Sir William al iniciarse la construcción, utilizando objetos seleccio­nados de la ceremonia templaría de iniciación, para así asegurar que los secretos que tuviera que confiar a esa gente estuvieran dentro de un sistema de obligación. Para mantener las distincio­nes, debía proveer a los constructores de nivel superior que percibían 40 libras un secreto adicional, para que tuvieran algo más que los de nivel inferiorCreemos que a ambos grados se les dio el secreto de la co­lumna real o Boaz, y se les llamó, como hasta hoy, aprendices, y a los de rango superior se les habló de la importancia de la pie­dra angular del arco porque eran masones distinguidos.A ningu­no de los dos rangos le fue permitido saber el secreto de la columna sacerdotal o el significado de la combinación de las co­lumnas gemelas y la piedra angular:                 misphat                  tsdeqo real         +          o sacerdotal              = estabilidado boaz)               o jachin) O de manera más sencilla… fortaleza + establecimiento = estabilidad La gran fórmula que aseguraba la estabilidad en el antiguo Egipto debía preservarse y reservarse para los filósofos: los ma­sones especulativos. Hombres como el propio William St. ClairLos albañiles que trabajaban la piedra sabían secretos, en un nivel apropiado; pero ninguno fue elevado, por medio de la re­surrección en vida, al rango de maestro masón especulativoAhora podíamos estar seguros, sin duda alguna, que el punto de partida de la francmasonería fue la construcción de Rosslyn a mediados del siglo xv; los desarrollos históricos posteriores confirman este punto de vista porque la familia St. Clair de Rosslyn se convirtió en la heredera de los títulos de Gran Maes­tro de las Ciencias y los Gremios y las Órdenes de Escocia,y más tarde conservó el puesto de Maestro de Masones de Escocia hasta finales de 1700.Como bien sabemos, los francmasones modernos creen que su organización es descendiente de las prácticas rituales semianalfabetas de la clase trabajadora de los gremios medieva­les de albañiles. Es una teoría sobre el origen que está plagada de problemas, pero, aun así, parecía explicarlas referencias bien documentadas de las primeras logias operativas de Escocia. La verdadera razón es más bien lo contrario; fueron los masones es­peculativos (los templarios) los que adoptaron a los masones operarios (albañiles o constructores) y los introdujeron a los secretos de menor nivel concernientes al Templo de SalomónPensamos que los Masones Distinguidos y sus Aprendices estaban emocionados por ser parte del secreto de Rosslyn y no tenían idea del fabuloso tesoro que se guardaría ahí. No cuestio­naban la ausencia de imágenes eclesiásticas normales, porque sabían que era secreta y especial. La única imagen que podían identificar en forma concluyente era la talla de Moisés que por­taba un fino par de cuernos. Si bien con base en nuestros estu­dios sobre el Éxodo creemos que este fanático de la muerte los merecía, no sabemos por qué los templarios lo hubieran visto de esa manera. Por un tiempo pensamos haber encontrado sólo un personaje del Nuevo Testamento definitivo en una diminuta estatuilla de San Pedro, pero pronto nos percatamos de que no era el discípulo en absoluto.Durante el ritual masónico se dice que los obreros iban a recoger su salario a la cámara central del Templo del Rey Salomón, pero con los conocimientos adquiridos por nuestros historia­dores actuales, sabemos que el templo original no tenía una cá­mara central; sin embargo, el santuario Rosslyn sí. La cripta de la supuesta capilla está en el sureste, con escalones que conducen hacia abajo inmediatamente a la derecha de la columna real. Estas escalinatas están bastante gastadas y sus peldaños arquea­dos dificultan el ascenso y el descenso. La guía oficial del sitio dice lo siguiente con respecto a los escalones:Estos escalones bien gastados indican que hubo muchos peregri­nos que visitaron la capilla durante los noventa o cien años entre su conclusión y la Reforma. Las razones exactas del porqué el peregrinaje, hasta ahora, son poco claras, pero es muy posible que los caballeros templarios hayan depositado algún tipo de reliquia sagrada de antigua veneración.6 Pero, ¿qué era esa antigua reliquia?A la mitad del descenso hay una puerta con bisagras que nos recordó las bisagras en la puerta que muestra el dibujo del Jerusalen Celestial de la copia de Lambert. Una vez dentro de la cámara inferior, lo primero que notamos fue que era muy pe­queña. No había nada ahí excepto algunas decoraciones en el muro, un cuarto aún más pequeño al norte y una chimenea empotrada en el muro sur principal del edificio. Los peldaños gastados nos decían que una gran cantidad de gente utilizaba este cuarto una buena cantidad de veces, y la presencia de una chimenea, que fue diseñado para ser utilizado durante periodos prolongados. De no ser porque una persona fuera a pasar algu­nas horas en ese lugar no habría sido necesaria una chimenea para los fuertes caballeros de mediados del siglo xv.Fue precisamente al lado de esa chimenea que encontramos la figura de lo que pensamos que era San Pedro, porque llevaba una llave consigo. Parecía algo extraño, porque, más que ningu­na otra imagen, ésta es la más católica y menos nazarena/templaría de todas las imágenes en las que pudiéramos pensar, siendo que representa la afirmación falsa de la Iglesia sobre las ense­ñanzas de Jesús. Después nos dimos cuenta de que la figura sólo tiene una llave en la mano, mientras que San Pedro suele llevar varias y el mango de la llave es una escuadra perfecta, una señal auténtica para reconocer a un francmasón. De pronto supimos que esto marcaba la entrada a las bóvedas de los rollos; esta pequeña talla en el muro contenía nada menos que la  Clave Hiram.Creemos que ésa era la cámara media de este santuario tem­plario, porque hasta la conclusión del proyecto el muro oeste de la cripta estaba abierto, permitiendo el acceso al laberinto que se encontraba más adelante. Los rollos nazarenos mismos probablemente estaban resguardados detrás de una puerta ce­rrada dentro de las bóvedas, de manera que los St. Clair y sus compañeros masones resucitados podían referirse a ellos hasta que por fin fueron sellados hasta el final de los tiempos. La habi­tación, que a partir de ahora se llamara la cripta, era la cámara media del templo reconstruido, ya que comunicaba a la galería de la superficie con la bóveda subterránea que contenía los ro­llos sagrados. Fue aquí donde los constructores recibían sus sa­larios, y sin lugar a dudas era aquí donde los iniciaban y se les hacía jurar guardar el secreto en calidad de Maestros Masones Distinguidos o Aprendices.Antes de que las bóvedas se sellaran al concluir la construc­ción, a muchos de los templarios de tiempos posteriores se les concedió el derecho de ser enterrados junto con los rollos sagra­dos. Por registros históricos se sabe que ahí hay caballeros ente­rrados, no en ataúdes, sino vestidos con sus armaduras, privilegio que por lo regular se reservaba para los reyes. Sir Walter Scott in­mortalizó esta práctica en su poema The La y ofthe Last Minstrel. Estaba en llamas aquella capilla orgullosa, Donde los jefes de Rosslyn yacían sin ataúdes: Cada barón, envuelto en una mortaja, Enfundado en su traje de metal… Hay veinte barones de Rosslyn que al descubierto Yacen enterrados dentro de esa orgullosa capilla. Al revisar la galería principal reflexionamos sobre cuan infortu­nado era que todas las estatuas principales que alguna vez se encontraron en los orlos de los muros hayan desaparecido. De todo corazón hubiéramos querido saber a quiénes representa­ban: ¿quizá a David y a Salomón, y acaso incluso a Hugues de Payen y Jacques de Molay?Después encontramos una inscripción que bien podría aña­dir más peso a nuestra interpretación inicial del primer sello templario que representaba a dos reyes sobre un caballo. Chris adelantó la sugerencia tentativa de que la intención de ese mo­tivo era representar a los dos niveles de la membresía de la or­den antigua; aquellos que fueron elevados o resucitados a los secretos montando al frente del caballo y en la parte posterior, aquellos que no eran parte integral del conocimiento de los se­cretos. En Rosslyn encontramos una escultura pequeña que era una representación tridimensional del sello, excepto que el rey en el fr