Christopher Knight – La Clave Secreta De Hiram

Introducción

     En una ocasión Henry Ford declaró que “toda la historia son tonterías” Puede haber sonado un poco abrupto pero cuando se trata de los “hechos” del pasado que se les enseñan en la escuela a la mayoría de los occidentales, resulta ser que Henry Ford tenía razón.Nuestro punto de partida fue una investigación privada para encontrar los orígenes de la francmasonería, la sociedad más grande del mundo, que hoy día cuenta con casi cinco millones de miembros masculinos en logias regulares y que en el pasado incluyó a grandes hombres entre sus filas, desde Mozart hasta Henry Ford. Como francmasones, nuestra meta era tratar de en­tender un poco acerca del significado del ritual masónico: aque­llas extrañas y secretas ceremonias que llevaban a cabo en su mayoría hombres de mediana edad pertenecientes a la clase media, desde Huddersfield hasta Houston.Un personaje fundamental del saber masónico es el llamado Hiram Abif, quien, según una historia que se les cuenta a todos los francmasones, fue asesinado hace casi tres mil años en el Templo del Rey Salomón. Este hombre es un enigma total. Su papel como el constructor del mencionado templo y las cir­cunstancias de su horrible muerte se describen con claridad en la historia masónica, aunque no se le menciona en el Antiguo Testamento. Durante cuatro de los seis años que trabajamos en la investigación, creímos que Hiram Abif era una creación sim­bólica. Pero luego se materializó de entre la bruma del tiempo para probar que, de hecho,”es muy real.Cuando Hiram Abif emergió del pasado distante, proporcio­nó nada menos que una nueva clave para la historia occidental. Las contorsiones intelectuales y las elaboradas conclusiones que antes habían formado la visión colectiva del pasado de la sociedad occidental, abrieron paso a un orden simple y lógico. Nues­tras investigaciones nos condujeron, primero a la reconstruc­ción del ritual de coronación del antiguo Egipto que data de hace cuatro mil años; que a su vez nos condujo a develar un asesinato que tuvo lugar alrededor de 1570 a.C., y que dio ori­gen a una ceremonia de resurrección que es el antecedente di­recto de la francmasonería moderna. Conforme rastreamos el desarrollo de este ritual secreto, desde Tebas hasta Jerusalén, revelamos su papel en la construcción de la nación hebrea y en la evolución de la teología judía.En gran contraste con lo que en la actualidad se sostiene co­mo un hecho, el mundo occidental se desarrolló de acuerdo con una filosofía muy antigua, codificada dentro de un sistema secreto que ha salido a la superficie en tres momentos clave durante los últimos tres mil años.La prueba final de nuestros hallazgos bien podría resultar ser el encuentro arqueológico del siglo. Hemos localizado los pergaminos secretos de Jesús y sus seguidores.   

Capítulo 1

  

Los secretos perdidos de la francmasonería

 Que la francmasonería data de antes del diluvio; que es una me­ra creación de antaño; que es sólo una excusa para la convivencia; que es una organización atea destructora de almas; que es una asocia­ción caritativa, haciendo el bien bajo una tonta apariencia de secreto;  que es un engranaje político de extraordinaria potencia; que no tiene secretos; que sus discípulos guardan en secreto el co­nocimiento más grandioso concedido a la humanidad; que celebran sus misteriosos ritos bajo los auspicios e invocaciones de Mefistófeles; que sus procedimientos son perfectamente inocentes, por no decir sumamente estúpidos; que cometen todos los asesinatos que no con­ducen a alguien más; y que existen sólo con el propósito de promo­ver la hermandad y la benevolencia universales; son algunos de los alegatos hechos por charlatanes fuera del círculo de los herma­nos Libres y Aceptados. Omne ignotumpro magnifico. Cuanto menos se sabe, más se cree de la francmasonería. The Daily Telegraph, Londres, 1871.La masonería hace considerable hincapié en motivar altos estándares de moralidad entre sus miembros. Pero difícilmente sorprende que se sospeche que una sociedad que utiliza saludos de mano, signos y lenguajes secretos para el reconocimiento mu­tuo de sus miembros, sea una influencia para el mal más que para el bien. ¿Por qué tener semejantes métodos si no para esconder la verdad? ¿Por qué esconder, si no hay nada que esconder? Aque­llos que están fuera de la masonería perciben la idea de disfrazar­se, recitar textos esotéricos y representar rituales extraños tan tonta que tienen la tendencia de creer que debe haber otra atrac­ción hacia ella, que puede ser más siniestra. Es probable que no la haya… pero una negativa es siempre más difícil de probar. The Daily Telegraph, Londres, 1995.  Absoluta inutilidadEn 1871 a la Reina Victoria todavía le quedaban 30 años por gobernar, Ulises S. Grant aún era presidente de Estados Unidos, y la francmasonería era el centro de las especulaciones públi­cas. Ciento veinticinco años después el primer alunizaje perte­nece a una generación del pasado, el mundo está conectándose a la red Internet, y la francmasonería sigue siendo el centro de las especulaciones públicas.Encontramos la primera de estas citas en un pedazo de pe­riódico cuidadosamente cortado y doblado dentro de un empolvado volumen de historia masónica, en donde algún franc­masón muerto hace mucho tiempo lo usó como separador. Chris leyó el segundo mientras volaba sobre el Atlántico, entre el al­muerzo y la película.Casi todo, incluyendo los estilos de escritura, ha cambia­do en los últimos ciento veinticinco años, pero la actitud públi­ca en general hacia la francmasonería hoy día es tan confusa como lo era en el siglo XIX. La mayoría de la gente no confía en lo que no entiende y, si percibe un elitismo que los excluye, la desconfianza muy pronto se convierte en disgusto e incluso odio. Si bien la francmasonería siempre ha estado abierta a todos los hombres mayores de 21 años (18 según la constitución escoce­sa) de cuerpo y mente sanos, que puedan demostrar buen ca­rácter y expresar su creencia en Dios, no hay duda de que, en el pasado, en las Islas Británicas la membresía era exclusiva de la aristocracia, y los socios ordinarios provenían de los estratos altos de la clase media.En el periodo Victoriano medio, para un hombre profesional era socialmente importante, casi esencial, ser francmasón. Los nuevos ricos de la revolución industrial buscaban el estatus so­cial por medio de su membresía en una sociedad exclusiva que tenía un alto perfil entre los aristócratas de todos los niveles, incluida la propia familia real. Por lo menos en teoría, los miem­bros de las clases trabajadoras estaban calificados por igual para convertirse en masones, pero en la práctica era difícil que pen­saran en unirse al “club” de sus jefes; por ello, por mucho tiempo se ha asociado a la logia con los ricos. Todos aquellos, en todos los niveles de la sociedad, que no eran francmasones, no podían más que especular acerca de los secretos revelados a los miembros de esta misteriosa organización. Se sabía que usaban man­diles y largos collares, y se rumoraba que se recogían los panta­lones e intercambiaban extraños saludos con la mano, mientras se susurraban contraseñas.En la segunda mitad del siglo xx, la francmasonería es, por mucho, una organización menos elitista, ya que hombres de todos los niveles sociales han solicitado su membresía y la han obtenido. Sin embargo, un vistazo a la parte más elevada de la jerarquía masónica inglesa nos muestra de inmediato que ser miembro de la familia real o formar parte de la nobleza no es precisamente un impedimento mayor para los prospectos de ascenso.En el mundo occidental, la mayoría de la gente está, al me­nos de manera vaga, consciente de la francmasonería, y sus mis­terios seducen a dos grandes grupos: aquellos que no son maso­nes, que se preguntan cuáles son los secretos de la orden; y aque­llos que sí lo son y que se preguntan lo mismo. Una de las fuer­tes razones del silencio entre los masones no es tanto la obliga­ción de respetar sus votos sagrados, o un temor a una retribu­ción macabra de parte de sus compañeros, sino que no entien­den una palabra de las ceremonias en las que participan y su único temor es que la gente pudiera burlarse de los rituales en apariencia ridículos y sin sentido que llevan a cabo.La francmasonería, para nosotros y para cada uno de los herma­nos que conocemos, significa algo más que un club social que nos permite practicar teatro de principiantes, seguido de una comi­da con bastante cerveza y vino. El complejo y oscuro ritual debe memorizarse durante años de repetición de los cantos. Se hace hincapié en la sinceridad de la manera de expresarse, pero en realidad sólo pequeñas partes de la ceremonia pueden en­tenderse como simples mensajes alegóricos concernientes a la rectitud del carácter moral; el resto es una extraña mezcla de palabras sin sentido y de nuevas promulgaciones de supuestos sucesos históricos en torno a la construcción del Templo del Rey Salomón en Jerusalén, hace casi tres mil años.En tanto los que estamos adentro no hacemos más que apren­der versos excéntricos de memoria, muchos de los que están afuera intentan destruir la organización porque sospechan que es causa de corrupción, y la ven como el bastión de los privi­legios capitalistas o un club para apoyarse en forma mutua. In­numerables libros sobre el tema han alimentado la curiosidad y el antagonismo del público en general. Algunos, como aquellos escritos por el estadounidense John J. Robinson, se basan en excelentes investigaciones; otros, como aquellos del finado Stephen Knight, han sido más que nada libros de ficción para satisfacer los peores temores del sector antimasónicoEl mencionado sector trabaja con constancia para probar supuestos delitos, y ya hemos tenido experiencias de prime­ra mano al respecto Hace poco un cristiano vuelto a nacer, amigo de Chris, nos aseguró que tomaría el papel de conseje­ro en su grupo eclesiástico. Cuando le preguntamos a quién pretendía aconsejadme horroricé al escuchar la respuesta.”A aquellos que sufren por las maldiciones masónicas”.“¿Qué es una maldición masónica?”, pregunté, sin decirle de mi conexión con la Ciencia (como se le llama a la franc­masonería entre sus miembros).“Los masones tienen que jurarse lealtad los unos a los otros, a expensas de todos los demás, incluso sus familias. Si fallan, les caen maldiciones que les causan terribles sufrimientos a ellos y a quienes los rodean.”Por un momento me quedé sin palabras. La francmasonería es muchas cosas excepto maldad, aunque algunas personas pare­cen estar decididas a encontrársela. En franco repudio de semejan­tes acusaciones mal informadas, la Gran Logia Unida de Inglaterra afirma públicamente que el deber de un francmasón como ciuda­dano siempre debe prevalecer sobre cualquier obligación que ten­ga hacia otro masón y que a la francmasonería no se le debe permi­tir dañar a la familia de un hombre o alguna otra de sus relaciones mediante el abuso de su tiempo o su dinero o haciéndole actuar en cualquier otra forma en contra de sus intereses.No deseamos hacer una apología de la francmasonería, pe­ro hace mucho bien y, hasta donde sabemos, nada de mal. Siempre ha donado grandes cantidades de dinero para obras de caridad, por lo general de manera anónima, promueve niveles de rectitud y responsabilidad moral impresionantes, y ha senta­do estándares que otros siguen. El color, la raza, el credo o la política siempre han sido irrelevantes para poder ser miembro y sus dos metas guía son un orden social basado en la libertad del individuo y la búsqueda del conocimiento. El único requisi­to absoluto es la creencia en Dios… cualquier dios.Nuestra mayor crítica a la francmasonería es su absoluta inu­tilidad. No se sabe de dónde viene, nadie parece saber qué trata de lograr, y cada vez parece más improbable que pueda tener algún futuro en un mundo que demanda claridad de propósito y beneficio. No sólo ya no se conocen los orígenes de la franc­masonería, sino que se admite que los auténticos secretos de la orden se han perdido, y que en las ceremonias masónicas se utilizan en su lugar secretos sustitutos, hasta que llegue el tiem­po en que aquellos sean redescubiertos.Si las palabras usadas en el ritual se toman tal cual, la francmasonería tendría al menos tres mil años de antigüedad. Los oponentes de la orden no son los únicos que descartan eso, la propia Gran Logia Unida de Inglaterra no asegura que tenga semejante antigüedad. Para prevenir el escarnio público, evita cualquier opinión oficial acerca de los orígenes de la Ciencia y permite que las llamadas “logias de estudio” discutan la limitada evidencia histórica que existe. 

Un pobre candidato en un estado de oscuridad

Cuando nos hicimos francmasones ambos pasamos por el pro­ceso que todo iniciado en la Ciencia ha tenido que experi­mentar desde hace al menos 250 años. Como parte de esta ceremonia, se nos pidió jurar, como hombres de honor, que no divulgaríamos al mundo exterior ninguno de los secretos de la francmasonería, sabemos bien que la información que damos aquí puede ser considerada por algunos masones como una trai­ción a esos secretos. Sin embargo, la Gran Logia Unida de Ingla­terra considera que los únicos secretos protegidos de la orden son los medios de reconocimiento, y nadie podría hacerse pa­sar como francmasón después de leer este libro. Es necesario explicar los rituales con considerable detalle ya que forman la base de toda nuestra investigación. Algunas de las palabras men­cionadas son instrumentos de identificación secretos, pero no señalamos qué palabras deben usarse en qué circunstancias, por lo que hemos hecho todo lo posible para respetar el espíritu de nuestros juramentos. En cualquier caso, estuvimos de acuerdo en mantener estos secretos en el entendido de que no interferi­rían con nuestra libertad de agentes morales, civiles o religiosos, y si nuestras promesas tuvieran como propósito evitar que com­partiéramos tan importantes descubrimientos como los que hemos hecho ahora, con toda seguridad habrían interferido con esa libertadSi bien nos unimos a diferentes logias con varios años de dife­rencia, recordamos experiencias idénticas. Éstas son las expe­riencias (usamos el pronombre “yo” para ambos):Habiendo sido entrevistado por un jurado de antiguos maes­tros (past masters) varios meses antes, estaba listo para conver­tirme en francmasón. A lo que me estaba uniendo era virtual-mente desconocido para mí; la única pregunta firme que se me habían hecho era:”¿Crees en Dios?” Dije que sí, y todo continuó hasta que ahora me encontraba de pie, junto a un guardia que golpeaba la gran puerta del templo con la empuñadura de una espada desen­vainada, solicitando permiso para que me dejaran entrarMe vendaron los ojos y me vistieron con una camisa y unos pantalones blancos que me quedaban holgados. Un pie tenía una pantufla sencilla (slipshod en inglés), mi pierna izquierda estaba descubierta hasta la rodilla y la parte izquierda de la túni­ca había sido movida hacia un lado de tal forma que mi pecho quedaba desnudo de ese lado. Para mi sorpresa, tenía una soga de ahorcado alrededor del cuello, la cual colgaba de mi espalda (véase la figura 1). Se me había desprendido de todos los obje­tos de metal y ahora estaba preparado para ser guiado al inte­rior del templo. (Más tarde supimos que este tipo de vestimenta, la tosca bata con la soga corrediza alrededor del cuello, era exac­tamente la de un hereje medieval antes de hacer su confesión a la Santa Inquisición )Recuerdo que percibí la presencia de un gran número de personas y me sentí muy vulnerable. Sentí un punto frío que me presionaba la piel del pecho.“¿Sientes algo?”, me preguntó la voz frente a mí. Un susurro en el oído dio la respuesta formalizada que yo repetí en voz alta.“Sí.”“Entonces que esto sea un aguijón para tu conciencia, así como una muerte instantánea, si alguna vez traicionas cualquie­ra de los secretos que ahora te serán impartidos.”Después habló una voz distinta desde otra parte del salón; reconocí que le pertenecía al Maestro Venerable.“Cómo ningún hombre puede hacerse masón a menos que sea libre y de edad madura, ahora yo te demando, ¿eres un hom­bre libre y tienes la edad de 21 años?“Sí.“Habiendo respondido esa pregunta de manera tan satisfac­toria, hay otras que de inmediato procederé a plantearte y que confío responderás con igual honestidad. ¿Das tu palabra de honor de que, sin ser influenciado por las solicitudes impropias de amigos en contra de tus propias inclinaciones, o por ser mer­cenario o por ningún otro motivo que no valga la pena, libre y voluntariamente te ofreces a ti mismo como candidato para los misterios y privilegios de la francmasonería? ¿Declaras además con toda seriedad, por tu honor, que eres instado a solicitar estos privilegios por una opinión favorable y preconcebida de nuestra orden, una avidez general por el conocimiento y un deseo sincero de rendir tus servicios en forma más extensa para con tus prójimos?“Sí.”La daga que había sido sostenida con firmeza contra mi pecho fue retirada (aunque en ese momento yo no lo sabía), pero la soga (un cable de remolque) seguía alrededor de mi cuello. El hombre a mi derecha me susurró al oído que me arrodillara y se dijo una pequeña oración, invocando al Supremo Gobernador del Universo (Dios, descrito en forma neutral para que sea igualmente accesible a los miembros de cualquier religión monoteísta).La ceremonia continuó; mi ayudante me guió por el perí­metro del templo, deteniéndose tres veces para presentarme como un “pobre candidato en un estado de oscuridad”. Pese a que no podía verlo, en el centro del suelo del templo había un rectángulo de cuadros blancos y negros En la esquina occiden­tal estaba el trono del Maestro Venerable, en el sur se sentaba el Primer Vigilante y en el oeste el Segundo Vigilante, ambos en tronos menores. Después de mis tres vueltas completas, me llevaron, aún vendado, al trono del Maestro Venerable, quien me preguntó: “Habiendo permanecido en un estado de oscuridad, ¿cuál es el deseo que predomina en tu corazón?”Una vez más, la respuesta me fue susurrada al oído.“La luz.“Entonces deja que esa bendición sea restaurada.”Me quitaron la venda y, mientras mis ojos se acostumbraban, pude ver que me encontraba frente al Maestro Venerable, quien de inmediato dirigió mi atención hacia las luces emblemáticas de la francmasonería que se explicaban como el Volumen de la Ley Sagrada (para los candidatos cristianos era la Biblia), la Escuadra y el Compás. Luego me dijo que había adquirido el rango de Aprendiz Francmasón, el primero de los tres grados por los que tendría que pasar antes de ser aceptado como un Maestro Masón completo. Me explicaron los signos secretos, apretones de manos y contraseñas del Primer Grado y me dijeron que la columna del lado izquierdo que se hallaba a la entrada del Tem­plo del Rey Salomón tenía especial significado para los francmasones. Ambas columnas, la de la derecha y la de la iz­quierda, están reproducidas en la logia y se encuentran detrás y a ambos lados del Maestro Venerable. A la de la izquierda se le dio el nombre de Boaz, bisabuelo de David, rey de Israel.Después de deambular varias veces alrededor del templo, me dieron un sencillo mandil blanco de piel curtida que simbo­lizaba el rango que acababa de obtener. Después me dijeron que “es más antiguo que el Vellocino de Oro o el Águila Romana, más honorable que la Estrella, la Insignia o cualquier otra orden que exista, siendo la insignia de la inocencia y el vínculo de la amistad…”. Esta sección resultó ser una parte del ritual masónico en particular reveladora; como mostramos más adelante, contie­ne clara evidencia de haber sido construida en tres periodos de la historia muy distintos, del genuinamente ancestral al relativa­mente moderno.A lo largo de la ceremonia, se me recomendaron varias virtu­des sociales y morales mediante el uso de algunas analogías arquitectónicas, por ejemplo, relacionando las herramientas del albañil con métodos de mejora personal. Hacia el final de la ceremonia de iniciación, me alarmé al saber que hay preguntas de prueba que deben aprenderse de memoria para poder ascender al siguiente grado, el de Compañero Francmasón. Entre estas pre­guntas y respuestas hay pedazos de información que intrigan más de lo que informan:Pregunta: “¿Qué es la francmasonería?”Respuesta: “Un peculiar sistema de moralidad, envuelto en alegoría e ilustrado por símbolos”.Pregunta: “¿Cuáles son los tres grandes principios en los que se fundamenta la francmasonería?”Respuesta: “Amor fraternal, alivio y verdad”. Para cualquier candidato el primero de estos principios sue­na razonable, pero los dos siguientes son un poco difíciles de comprender. ¿Alivio de qué? ¿Cuál verdad?Siendo ahora un hermano aceptado por completo, aunque sólo un simple aprendiz recién ingresado, dejé el templo sintiendo que algo especial había pasado, pero sin tener idea de lo que todo ello podría significar. Siguió la comida festiva y, en mi papel de hombre del momento, se me situó a la izquierda del Maestro Venerable. Hubo brindis y discursos y todos pasamos un buen rato. Cierta­mente no habían sido revelados los misterios de la Ciencia. Tal vez, pensé, todo se aclararía en la siguiente ceremonia.No fue así. 

Los misterios ocultos de la naturaleza y la ciencia

Unos meses después participé en una ceremonia de Segundo Grado para adquirir el rango de Compañero Francmasón. Esta vez entré al templo con los demás hermanos, y usando el senci­llo mandil blanco de piel curtida que era el símbolo de mi genuina inocencia… y muy humilde posición. Entonces la logia se abrió en el Primer Grado y, como candidato a la elevación, se me puso a prueba mediante la respuesta a las preguntas que se me explica­ron al final de la ceremonia anterior. Tan pronto como terminé esta prueba de mis habilidades para recitar jerigonza, me dije­ron que dejara el templo temporalmente para ser preparado de manera apropiada para la ceremonia de aprobación.Me volvieron a admitir vistiendo las mismas ropas que usé en mi ceremonia de iniciación, ahora con la pierna izquierda y el pecho derecho desnudos. En tanto que los diáconos me conducían alrededor del templo, se me revelaron nuevas contrase­ñas y signos, incluyendo una postura con las manos alzadas que se dice se originó cuando “Josué peleó las batallas del Señor (en el valle de Josafat) y pidió que el sol detuviera su curso hasta que la derrota de sus enemigos fuera completada”. Más tarde esto resultó ser muy significativo.La columna a la derecha de la entrada del Templo del Rey Salomón se describió como el complemento de la información proporcionada en el grado anterior con respecto a la columna izquierda. Esta columna derecha, identificada como Jachin, tomó su nombre del gran sacerdote que ayudó a la dedicación de esta sección del templo en Jerusalén. Las columnas gemelas, Boaz y Jachin, se convertirían en puntos esenciales de nuestra futura investigación. Se dice que el primero representa la fuerza o que en él hay fuerza; el segundo, establecerse, y cuando se unen, la estabilidad.Al término de la ceremonia de Segundo Grado, se me permi­tió extender mis investigaciones a los misterios ocultos de la naturaleza y la ciencia.Una vez más, después de la ceremonia se sirvió la comida y la bebida y hubo discursos y cantos.

 
Una chispa de luz

Meses más tarde, como Compañero, usando un mandil blanco con dos rosetones azules, se me eligió para ser ascendido a lo que suele llamarse el “sublime” grado de Maestro Masón; pero primero era necesario que probara mi competencia una vez más aprendiendo las respuestas a nuevas preguntas.Durante mi práctica de las respuestas, me llamó la atención el hecho de que “nuestros hermanos ancestrales recibían sus sala­rios en la cámara media del Templo del Rey Salomón, sin escrúpu­los o vergüenza por la gran confianza que tenían en la integridad de sus empleadores en aquellos días” .Tras un cuidadoso estudio de la Biblia, no encontré mención alguna sobre la cámara media del Templo de Salomón. Semejante error es improbable, de manera que, para que tenga sentido, asumimos que las preguntas de prue­ba indicaban que en el pasado la hermandad pudo confiar en sus empleadores, pero tal vez no podría hacerlo ahora. En esta etapa también se me dio una referencia aparente­mente bíblica, la cual no aparece en la Biblia, pero que indica la misión que se me confiaría una vez que fuera ascendido al grado sublime de Maestro Masón: “Porque el Señor ha dicho en la fuerza estableceré Mi Palabra en esta Mi Casa que permanece­rá firme por siempre”.Esta cita sería de extrema importancia, aunque no tiene sentido alguno para los francmasones modernos, ni lo tuvo para ninguno de nosotros cuando la escuchamos por primera vez.Se me dio una contraseña que me permitía volver a entrar al templo cuando se hubieran iniciado sus rituales, ya como una logia de Maestros Masones. Esta vez las cosas fueron muy dife­rentes y dramáticas.Regresé al interior del templo para hallarlo en completa os­curidad, excepto por la solitaria llama de una vela que ardía al este y frente al Maestro Venerable. En un salón tan grande y sin ventanas, la vela solitaria daba poca de la preciada ilumina­ción, pero, cuando mis ojos se acostumbraron, pude distinguir caras detrás de ella y captar la forma de todo el templo en som­bras negras y gris oscuro. Después se me informó de manera dramática que el tema de este grado era la muerte misma.La ceremonia empezó con un breve resumen de los grados anteriores:Hermanos, cada grado de la masonería es progresivo y no pue­de ser alcanzado más que con tiempo, paciencia y constancia En el Primer Grado, se nos enseñan las obligaciones que le debemos a Dios, a nuestro prójimo y a nosotros mismos. En el Segundo Gra­do, somos admitidos a participar en los misterios de la ciencia humana, y a seguir la bondad y majestuosidad del Creador, me­diante el análisis minucioso de sus obras Pero el Tercer Grado es el cemento del todo, está calculado para unir a los hombres por me­dio de aspectos místicos del compañerismo, como en un vínculo de afecto y amor fraternal, señala la negrura de la muerte y la oscuridad de la tumba como un presagio de una luz más brillante, que podría seguir a la resurrección de los justos, cuando estos cuerpos mortales que por tanto tiempo han estado dormitando en el polvo sean despertados, reunidos con su espíritu congéne­re, y vestidos de inmortalidadDespués se dijo una oración que concluía con:.. .Te suplicamos impartir Tu gracia a este Tu sirviente que busca participar con nosotros de los misteriosos secretos de un Maestro Masón. Dótalo de tal fortaleza que no falle a la hora del juicio, sino que pase seguro bajo Tu protección, a través del oscuro valle de la sombra de la muerte y por fin pueda levantarse de la tumba de la trasgresión para brillar como las estrellas, por siempre. La ceremonia procedió de manera no muy distinta de las oca­siones anteriores, hasta el punto en que se me obligó a repre­sentar una notable historia que explica la forma en que se per­dieron los verdaderos secretos de un Maestro Masón. Yo hice el papel de un personaje que no existe fuera de los rituales de la masonería; se le había dado el nombre de Hiram Abif: El Maestro Venerable contó la historia: .. .la Naturaleza presenta otra gran y útil lección, el conocimien­to de ti mismo. Te enseña, por medio de la contemplación, a pre­pararte para las horas finales de tu existencia; y cuando, a causa de semejante contemplación, te ha guiado por los intrincados veri­cuetos de ésta, tu vida mortal, finalmente te enseña cómo morir. Ta­les, mi querido hermano, son los peculiares fines de éste, el Tercer Grado de la francmasonería. Te invitan a reflexionar sobre ese horrible tema y te enseñan a sentir que, para los hombres justos y rectos, la muerte no se iguala en terror al estigma de la falsedad y el deshonorDe esta gran verdad, los anales de la francmasonería propor­cionan un glorioso ejemplo con la fidelidad inquebrantable e ino­portuna muerte de nuestro Gran Maestro Hiram Abif, quien perdió la vida justo antes de terminar el Templo del Rey Salomón, en la construcción de la que, como sin duda estás enterado, era el principal arquitecto. Su muerte sucedió como sigue:Quince hermanos de esa peculiar clase designados para presi­dir sobre los demás, dándose cuenta de que el templo estaba pronto a terminarse pero que ellos todavía no poseían los genuinos se­cretos de un Maestro Masón, conspiraron para obtenerlos a cualquier costo, aun teniendo que recurrir a la violencia. En la tarde que pondrían en práctica su conspiración, doce de los quin­ce se retractaron, pero tres de carácter más determinado y atroz que el de los demás persistieron en sus designios impíos, y para ese propósito se situaron en las entradas sur, oeste y este del tem­plo respectivamente, adonde nuestro Maestro Hiram Abif se había retirado para adorar al Más Alto como era su costumbre, siendo la hora de las doceTerminadas sus devociones, se preparó para retirarse por la puerta sur, donde fue abordado por el primero de estos rufianes, quien, a falta de un arma mejor, se había armado con una ploma­da; de manera amenazante le exigió a nuestro Maestro, Hiram Abif, los secretos genuinos de un Maestro Masón, advirtiéndole que la muerte podría ser la consecuencia de su negativa; pero, respe­tuoso de su obligación, él replicó que aquellos secretos eran sa­bidos por tres en el mundo y que sin el consentimiento de los otros dos, no podía divulgarlos, ni lo haría, ahora bien, indicó que no tenía la menor duda de que la paciencia y la perseverancia podrían, a su debido tiempo, habilitar al masón digno para partici­par de ellos. Pero que prefería sufrir la muerte que traicionar la sagrada confianza puesta en él.Como esta respuesta no resultó ser satisfactoria, el primero de los rufianes lanzó un violento golpe a la sien derecha del maes­tro, pero, sorprendido por la firmeza de su proceder, sólo lo alcan­zó de reojo Aun así, lo hizo con fuerza suficiente como para lograr que se tambaleara y cayera al suelo sobre su rodilla izquierdaEn este momento sentí un golpe ligero en la sien y mis dos guías, conocidos como diáconos, me indicaron que debía dejarme caer sobre la rodilla para imitar la historia.Recuperándose de esa situación, se apuró hacia la puerta oeste, donde se enfrentó con el segundo rufián, al cual le contestó co­mo antes, aun con la misma firmeza, cuando aquel, que estaba armado con un nivel, le dio un violento golpe en la sien izquierda que lo tiró al piso sobre su rodilla derecha.Otra vez sentí un toque en la sien y fui empujado hacia abajo hasta mi rodilla derecha.Viendo coartada toda posibilidad de escape en estos dos accesos, nuestro Maestro avanzó tambaleante, abatido y sangrante, hacia la puerta este, en la que estaba apostado el tercer rufián, quien, al recibir una respuesta similar a sus insolentes demandas, ya que nuestro Maestro seguía fiel a su obligación aun en su momento más difícil, le dio un violento golpe de lleno en el centro de la frente con un pesado ma2o de piedra, que lo tendió sin vida a sus pies… así fue su muerte.A la luz de la vela vi al Maestro Venerable alcanzar desde su trono un instrumento que tocó mi frente y sentí que muchas manos me jalaban hacia el piso. Me sostuvieron derecho, con los pies en su lugar, de manera que me desplacé hacia atrás su­mergiéndome en la oscuridad. En cuanto toqué el suelo se me en­volvió de inmediato con una mortaja, dejando descubierta sólo la parte superior de mi cara. El Maestro Venerable continuó.Hermanos presentes en la reciente ceremonia, así como en su situación presente, a nuestro Hermano se le ha hecho representar a uno de los personajes más brillantes en los anales de la francmasonería, es decir, Hiram Abif, quien perdió la vida antes de traicionar la sagrada confianza depositada en él. Y confío en que esto causará una impresión perdurable, no sólo en su mente, sino en las suyas, si alguna vez se encuentran en circunstancias de prue­ba similares.Hermano Primer Vigilante, intenta ahora elevar al representante de nuestro Maestro con el apretón de manos de un AprendizEl Primer Vigilante se agachó, tomó mi mano por debajo de la mortaja y jaló. Mi mano se resbaló de entre sus dedos.Maestro Venerable, resulta que este apretón de mano se resbalaFiguras vagas marcharon alrededor de mi tumba por unos mo­mentos, antes de que el Maestro Venerable hablara de nuevoHermano Segundo Vigilante, intenta tú el saludo de Hermano. Resultó tan ineficaz como el primer intento.Hermanos Vigilantes, ambos han fallado en su cometido. Aún que­da un tercer método peculiar, conocido como el saludo de la Garra del León o la Garra del Águila, que se da sosteniendo con firmeza los tendones del puño de la mano derecha con las pun­tas de los dedos y alzándolo en los cinco puntos del compañe­rismo, del cual, con ayuda de ustedes, haré un intento ahora. El Maestro Venerable tomó mi puño con fuerza y jaló, levantán­dome al instante sobre mis pies (véase la figura 3). Otra vez manos invisibles sostuvieron mi peso. Conforme alcancé la po­sición vertical, el Maestro Venerable susurró dos palabras pecu­liares a mi oído. Ahora sabía ambas partes de la Palabra del Ma­són. En el momento carecía de significado, pero, como se mos­trará más adelante, en nuestras investigaciones hemos descu­bierto su ancestral y fascinante significado.De este modo, mi querido hermano, todos los Maestros Masones han sido levantados de una muerte figurativa, a una reunión con los compañeros de su pasada pena. Ahora déjame rogarte que observes que la luz de un Maestro Masón no es más que oscuri­dad visible, que sólo sirve para expresar las tinieblas que se cier­nen sobre el prospecto del porvenir Es ese misterioso velo de oscuridad el que no puede penetrar el ojo de la razón humana, a menos que sea con la ayuda de esa divina luz que viene de arriba. Aun así, por este rayo luminoso percibirás que estás justo en la orilla de la tumba a la cual acabas de descender de manera figura­da, y la cual, cuando esta vida transitoria se haya ido, te recibirá de nuevo en su frío seno.Mientras el Maestro Venerable decía estas estremecedoras pala­bras, iba dirigiendo mi mirada hacia abajo y a mi derecha, donde apenas podía distinguir en la oscuridad la forma de una tumba abierta, con un cráneo humano y dos fémures cruzados debajo (véase la figura 2). Por primera vez en una ceremonia masónica, sentí una fría oleada de escalofrío recorrer mi cuerpo.Deja que esos emblemas de mortalidad, que ahora yacen ante ti, te dirijan a contemplar tu inevitable destino y guíen tus reflexio­nes al más interesante y útil de todos los estudios humanos, el conocimiento de ti mismo.Ten cuidado de representar tu tarea asignada mientras toda­vía es de día; escucha la voz de la Naturaleza que conlleva la sabiduría de que, aun en este armazón perecedero, reside un principio vital e inmortal, que inspira una sagrada confianza, que el Señor de la Vida nos permitirá atropellar al Rey de los Terrores que está debajo de nuestros pies, y elevar la mirada.El Maestro Venerable indicó hacia arriba y a la izquierda, hacia un resplandor de luz en el este (en dirección exactamente opues­ta a la tumba), donde pude ver la pequeña e iluminada forma de una estrella.… A esa brillante estrella matutina cuyo ascenso trae paz y tran­quilidad a los fieles y obedientes de la raza humana.Mi ceremonia de ascenso me hizo renacer al estatus de Maestro Masón y concluyó con el otorgamiento de más contraseñas y saludos de mano, y más analogías constructoras que me provee­rían de una guía en la mejora de mis cualidades como masón, y como miembro de la sociedad. Después, en otra reunión formal de la Logia, se explicó la historia de los acontecimientos que siguieron al asesinato:Hubo una junta general de los trabajadores de los diferentes de­partamentos, y no se pudo encontrar a tres de la misma clase de capataces. El mismo día, los doce artífices que originalmente se unieron en la conspiración se presentaron ante el Rey e hicie­ron una confesión voluntaria de todo lo que sabían, hasta el pun­to de separación del resto de los conspiradores. Naturalmente incrementados sus temores con respecto a la seguridad de su ar­tista jefe, seleccionó a quince compañeros de la Ciencia de su confianza, y les ordenó que hicieran una búsqueda diligente de la persona de nuestro Maestro, para asegurarse si todavía estaba vivo, o si había sufrido en el intento de sacarle a la fuerza los se­cretos de su elevado cargo.Habiéndose fijado un día para su regreso a Jerusalén se orga­nizaron en tres logias de Compañeros de la Ciencia y partieron de las tres entradas del templo Se perdieron muchos días en búsque­das infructuosas; de hecho, un grupo regresó sin haber descubier­to nada importante El segundo fue más afortunado, pues en la tarde de cierto día, tras haber sufrido las más grandes privaciones y fatigas personales, uno de los Hermanos que se había recostado para descansar, para levantarse se ayudó agarrándose de un arbus­to cercano, el cual, para su sorpresa, se desprendió con facilidad de la tierra. Al examinarlo de cerca, encontró que la tierra había sido removida recientemente; llamó a sus compañeros y, uniendo sus esfuerzos, reabrieron la tumba y encontraron el cuerpo de nuestro Maestro enterrado de forma indecente. Lo cubrieron de nuevo con todo respeto y reverencia, y para distinguir el sitio, enterraron una vara de acacia a la cabeza, de la tumba. Después se apresuraron hacia Jerusalén para comunicar la penosa noticia al rey Salomón.Cuando la pena inicial del rey se apaciguó, les ordenó que re­gresaran y levantaran un sepulcro para nuestro Maestro, como co­rrespondía a su rango y sus exaltados talentos, informándoles al mismo tiempo que con su muerte se habían perdido los secretos de un Maestro Masón. Por consiguiente, les encargó que fueran particularmente cuidadosos en observar cualquier Signo, Señal o Palabras casuales en que pudieran ocurrir, en tanto rendían este último y triste tributo de respeto al mérito que se había ido.Desempeñaron su tarea con extrema fidelidad, y al reabrir la tumba, uno de los Hermanos, mirando alrededor, observó a algunos de sus compañeros en esta posición…Después se me explicó cómo los Compañeros de la Ciencia trataron de levantar a Hiram Abif con las palabras y apretones utilizados en mi propio levantamiento figurado, y cómo desde aquellos tiempos se adoptaron esos elementos como la desig­nación de todos los Maestros Masones a lo largo del universo, hasta que el tiempo y las circunstancias restablecieran los genuinos. Luego la ceremonia continúa:Mientras tanto, el tercer grupo dirigió su búsqueda en dirección de Joppa. y estaban meditando sobre su retorno a Jerusalén cuando, al pasar accidentalmente por la entrada de una caverna, escucharon sonidos de profunda lamentación y arrepentimiento. Al entrar a la cueva para investigar la causa, encontraron a tres hombres que res­pondían a la descripción de los que estaban perdidos, quienes, por estar acusados de asesinato, y al encontrar toda posibilidad de esca­pe coartada, hicieron una confesión completa de su culpa. Fueron atados y conducidos a Israel, donde el rey Salomón los sentenció a la muerte que la perversidad de su crimen merecía con creces.Nuestro Maestro fue vuelto a enterrar tan cerca del Sanctum Sanctorum como la ley israelita lo permitió; ahí, en una tumba, noventa centímetros al este desde el centro y noventa al oeste, a noventa centímetros entre el norte y el sur y metro y medio o más perpendicularmente. No podía ser puesto en el Sanctum Sanctorum porque nada común o que no fuera limpio podía en­trar ahí, ni siquiera el sumo sacerdote y una sola vez al año; ni  hasta después de muchas limpias y purificaciones antes del gran día de la expiación de los pecados, porque, según la ley israelita, toda la carne era considerada suciaA los quince Compañeros de la Ciencia de confianza se les ordenó asistir al funeral, vestidos con mandiles y guantes blancos como emblemas de su inocenciaLa ceremonia continuó en forma similar a los dos grados ante­riores y yo la terminé como un completo Maestro Masón. Meses después, dado que no había candidato para avanzar en la reunión de la Logia, un Antiguo Maestro dio una explicación del Tercer Grado. Los tres villanos que asesinaron a Hiram Abif fueron iden­tificados como Jubela Jubelo y Jubelum, conocidos en conjunto como los Juwes, que en inglés se pronuncia Joo-ees y en español, Yu-is. Se dieron en detalle los sonidos de profunda lamenta­ción y arrepentimiento escuchados en la caverna. Se oyó que los reos sentían un profundo remordimiento y deseaban terri­bles castigos para ellos mismos por sus viles acciones. A su debi­do tiempo, se les concedieron sus deseos: el rey Salomón los mandó ejecutar de la manera que cada uno había identificado para sí mismo. Éstas se describen en el ritual, pero nosotros no las revelamos porque incluyen parte de los recursos de la identificación masónica.Los extractos de los tres niveles del ritual masónico que hemos dado aquí les parecerán sumamente extraños a los lectores le­gos, pero les serán muy familiares a los compañeros francmaso­nes. La familiaridad, sin embargo, sólo sirve para hacer parecer normales estas inexplicables actividades, cuando de cualquier forma son extrañas . Algunos masones creen que las historias son ciertas, tal como algunos cristianos aceptan las leyendas del Antiguo Testamento; otros las toman como un poco de diver­sión con visos de moral. Muy pocos se ponen a reflexionar so­bre dónde se habrán originado tan extraños rituales.Muchos de los personajes principales son fáciles de identifi­car en la mitología judeocristiana, por ejemplo, el rey Salomón, Boaz, Jachin y algunos otros que no hemos identificado, pero la personalidad clave es un completo misterio. Hiram Abif no es mencionado en absoluto en el Antiguo Testamento, no se nom­bra a ningún constructor del templo y no está registrado nin­gún asesinato de un sumo sacerdote. Algunos críticos cristianos de la francmasonería condenan a la Ciencia porque alegan que glorifica la resurrección de un hombre que no es Jesucristo, y porque es en esencia una religión pagana. Pero es importante hacer notar que Hiram Abif, una vez asesinado, permaneció muerto; no hubo retorno a la vida ni sugerencia alguna de una vida después de la muerte. No hay cabida para lo sobrenatural en el ritual masónico y es por eso que los miembros de muy distintas religiones, incluyendo judíos, cristianos, hindúes y budistas, han encontrado que la masonería es complementaria a sus propias creencias teológicas y no entra en conflicto con ellas.La historia central es muy simple y ordinaria, sin ninguna estructura dramática especial o ningún valor simbólico obvio. Sí, Hiram Abif murió antes de traicionar sus creencias; pero así lo han hecho innumerables hombres y mujeres, antes y des­pués. Si alguna persona o personas se propusieran inventar una historia que fuera fundamental para una nueva sociedad, con seguridad habrían salido con algo más notable y evidente. Fue este pensamiento el que provocó que empezáramos a profundi­zar más en nuestra búsqueda de los orígenes de la orden.Compartíamos la misma frustración con respecto a la vaga explicación convencional acerca de dichos orígenes. Nuestras discusiones se hicieron más frecuentes y nuestro interés creció conforme nos estimulábamos mutuamente. Pronto decidimos emprender una investigación estructurada con los objeti­vos mutuos de identificar al personaje que conocíamos como Hiram Abif y encontrar los secretos perdidos de la francmaso­nería. En aquel tiempo ninguno de los dos creía que tuviéramos la oportunidad de lograr el éxito en esta extraña búsqueda, pero estábamos seguros de que el viaje sería interesante. No lo sabía­mos en el momento, pero habíamos puesto en marcha una de las investigaciones detectivescas más grandes de todos los tiem­pos, y tampoco sabíamos que nuestros descubrimientos serían de gran importancia, no sólo para los francmasones, sino para el mundo en general. 

CONCLUSIÓN

Hay muy poco del ritual masónico que podría describirse como ordinario. El candidato está vendado, despojado de dinero y objetos de metal, vestido como un hereje acusado en su cami­no a la horca y por último se le dice que el tema de su último grado es cómo morir. El viaje de la oscuridad a la luz es de obvia importancia, como lo son las dos columnas llamados Boaz y Jachin, que simbolizan la fuerza y el establecimiento, y que uni­dos significan estabilidad.La francmasonería sostiene que es más antigua que el Vello­cino de Oro o el Águila Romana y aspira al amor fraternal, el alivio y la verdad, aunque la investigación de los misterios ocul­tos de la naturaleza y la ciencia se presentan como muy impor­tantes. Los secretos genuinos de la orden, se nos dice, están per­didos y han sido sustituidos por otros secretos en su lugar hasta el tiempo en que se encuentren los verdaderos.El personaje central de la francmasonería es el constructor del Templo del Rey Salomón, llamado Hiram Abif, quien fue ase­sinado por tres de sus propios hombres. La estilizada muerte y resurrección del candidato es el acto que hace a un Maestro Masón, y cuando se alza de su tumba, la brillante estrella matu­tina está en el horizonte.¿Dónde pudieron haberse desarrollado tan extrañas ideas? y, ¿por qué? Sólo podíamos comenzar nuestra investigación consi­derando las teorías conocidas.  

Capítulo 2

La búsqueda comienza ¿Dónde tuvo sus orígenes la orden?Antes que nosotros, un gran número de hombres bien informa­dos se propusieron encontrar los orígenes de la francmasonería, y no pasaron por alto ninguna de las posibilidades obvias; tam­poco lo hicieron las hileras de embusteros y charlatanes que se han unido a la cacería. Para algunos el recorrido es sencillo: la francmasonería es tan antigua como lo registra su historia públi­ca (el siglo XVI) y pretender situarla en una fecha anterior a esos registros es un capricho que no tiene sentido. Esta actitud pragmá­tica no es complicada, pero, como demostraremos, es la hipótesis más fácil de rechazar por muchas razones, y la más importante es que hay amplia evidencia de que la orden se materializó poco a poco a lo largo de más de trescientos años antes del estableci­miento de la Gran Logia de Inglaterra.A partir de dicho establecimiento en 1717, la orden ha ido manifestando su existencia; sólo sus métodos de reconocimien­to se han mantenido fuera de la mirada pública. Pero la organi­zación que ahora llamamos francmasonería era una sociedad secreta antes de la mitad del siglo XVII y las sociedades secretas, por definición, no publican historias oficiales. Por tanto, decidi­mos investigar la posible historia de la Ciencia antes de que se hi­ciera pública y sentimos que había tres teorías serias que los historiadores masónicos consideraron: 1.  Que la francmasonería es tan antigua como el ritual masónico indica; de hecho, se creó como resultado de los sucesos en el Templo del Rey Salomón, los cuales se nos han transmitido, aunque como mecanismos desconocidos.2.  Que se desarrolló a partir de los gremios de albañiles me­dievales, por lo cual las habilidades masónicas artesanales con la piedra se tradujeron en lo que los masones llaman habilidades masónicas contemplativas de desarrollo moral.3.  Que el ritual masónico se origina directamente de la Or­den de los Pobres Compañeros-Soldados de Cristo y del Templo de Salomón, mejor conocidos ahora como los Caballe­ros Templarios. La primera teoría, que la francmasonería fue la creación del rey Salomón, nos pareció imposible de investigar porque el Antiguo Testamento es la única fuente, así que no fuimos más allá en aquel tiempo.La segunda, que los albañiles medievales desarrollaron la Ciencia para su propio desarrollo moral, es una teoría que ha encontrado aceptación en casi todos los ámbitos, masones y no masones. Pero, a pesar de la aparente lógica de esta idea y del gran número de libros que la han promovido durante varias ge­neraciones, una vez que la consideramos en profundidad, nos percatamos de que era difícil de comprobar. Para empezar, no obstante la rigurosa investigación, no pudimos encontrar un solo registro que mostrara que los gremios de albañiles medievales hubieran existido en Inglaterra. Estábamos seguros de que, de haber existido, aún quedaría algún indicio de ello; ciertamente existieron en muchos países europeos y hay un cúmulo de evi­dencias de sus actividades. El libro History of Freemasonry de Gould contiene página tras página de emblemas de los gremios de albañiles de toda Europa, ¡pero ninguno es británico!Estos trabajadores eran habilidosos artesanos empleados por la Iglesia o por ricos terratenientes, y parece improbable que sus amos hayan sido lo suficiente ilustrados como para permitir alguna forma de unión gremial, aun en el caso de que los traba­jadores hayan deseado iniciar semejante organismo unificador. Muchos de ellos tenían que pasar la vida entera trabajando en una sola construcción, como una catedral, y la necesidad de se­gales de reconocimiento y contraseñas secretas nos pareció inexistente, ya que la vida de los albañiles giraba en torno al mismo sitio de construcción por cincuenta años.La mayoría de los albañiles en la Edad Media eran iletrados y habrían tenido poca o ninguna educación fuera de su aprendi­zaje, que sólo los proveía de habilidades para el oficio. Imaginar que pudieran haber entendido, ya no digamos que hubieran dado origen, a un ritual tan complejo como el usado ahora por los francmasones, carece de credibilidad Su vocabulario y más pro­bablemente su capacidad para el pensamiento abstracto han de haber sido en efecto muy limitados Viajar era un aconteci­miento tan raro para todos, excepto para los maestros albañi­les mejor capacitados, que los signos, saludos y contraseñas tan secretos no hubieran sido de gran utilidad; e incluso si viaja­ban de la construcción de un edificio a otra, ¿para qué necesi­tarían formas secretas de reconocimiento? Si alguien se hubiera querido hacer pasar por un albañil, no tomaría mucho tiempo darse cuenta de su falta de habilidad para trabajar la piedra.Como muchos reyes y sus más poderosos lores habían sido francmasones en lo que se conocía como los inicios de la orden hasta el presente (véanse los Apéndices), no podíamos imaginar las circunstancias en las que un grupo de nobles se hubiera pre­sentado en una reunión de albañiles para preguntarles si podían copiar sus procedimientos y usarlos, de manera simbólica, para su propio desarrollo moral.Encontramos la evidencia definitiva para deshacernos de la teoría de los albañiles al estudiar lo que se conoce en la francmasonería como los Antiguos Mandamientos Qandmarks), el más viejo de los cuales se cree que data de finales del siglo xv. Proponen reglas de conducta y responsabilidad para los francmasones y siempre se ha supuesto que fueron tomados de códigos de conducta pertenecientes a los gremios de albañiles medievales. Uno de esos mandamientos establece que ningún hermano debe revelar ningún secreto legítimo de otro herma­no si eso pudiera costarle la vida y la propiedad. El único secre­to masónico legítimo en esos tiempos que automáticamente conllevaría semejante pena si fuera descubierto por el Estado, hubiera sido la herejía, crimen que con seguridad no habría sido cometido o condonado por simples albañiles cristianos. La pre­gunta que nos hicimos fue: “¿Cómo es posible que la herejía fuera anticipada como posible secreto culposo de estos cons­tructores de castillos y catedrales?”No tenía sentido Las organi­zaciones no elaboran reglas importantes en caso de que alguno de sus miembros algún día fuera secretamente culpable de un crimen en contra de la Iglesia; es claro que quien haya dado origen a este Antiguo Mandamiento estaba consciente de que cada hermano vivía en peligro de ser señalado por hereje Está­bamos seguros de que estas reglas no fueron creadas por sim­ples albañiles, sino por un grupo que vivía en los límites de la ley del territorioUna vez satisfechos de que no había evidencia para sostener la teoría de los albañiles y sí mucha para reprobarla, nos intrigó cada vez más averiguar a qué clase de personas podrían haber­se referido los Antiguos Mandamientos. Otro mandamiento del mismo periodo, muy discutido por los historiadores, da indicios de un antiguo propósito muy clandestino. Se refiere a la provi­sión de empleo para un hermano visitante por un periodo de dos semanas, después del cual se le debería dar algún dinero y ponerlo en camino a la siguiente logia. Éste es el tipo de trata­miento que uno esperaría que se le diera a un hombre que está huyendo, buscando una casa de seguridad en su camino. Un mandamiento más prohibe a los masones tener relaciones sexua­les con la esposa, hija, madre o hermana de un hermano franc­masón, lo que sería de absoluta necesidad para mantener el sistema de casas de seguridad: llegar a casa y encontrar a un in­vitado masón en la cama con la esposa o la hija de uno más bien dificultaría el juramento de caridad fraternal. No podía­mos imaginar de qué posible herejía pudo haber sido culpable este grupo masónico inicial, para crear tan estructurado siste­ma de reconocimiento y sobrevivencia fuera de la Iglesia y el Estado. Además de estos factores que desacreditan la teoría de los albañiles, es esencial recordar que la imaginería central de la masonería es la construcción del Templo del Rey Salomón. No hay lazos que conecten a los albañiles medievales con este su­ceso, pero ciertamente sí los hay en lo que concierne a la terce­ra teoría, la de los Caballeros Templarios. Los Caballeros Templarios, o, para darles su título completo, los Pobres Compañeros  -Soldados de Cristo y del Templo del Rey Salomón, se formaron casi seiscientos años antes del estableci­miento de la Gran Logia de Inglaterra. Si hay una conexión entre estos monjes-guerreros de las cruzadas y la francmasonería, ten­dríamos que explicar la brecha de 410 años entre la repentina muerte de la orden en octubre de 1307 y la aparición formal de la Ciencia. Este rompimiento ha hecho que muchos observadores, masones y no masones, descarten las sugerencias de un vínculo como pensamiento mágico; algunos han publicado libros para demostrar que los que apoyan esta teoría son sólo románticos predispuestos a creer en tonterías esotéricas. Sin embargo, la evidencia disponible más reciente apoya ahora con fuerza el argumento a favor de la conexión entre templarios y francma­sones, y nuestras propias investigaciones lo han puesto más allá de ninguna duda.Antes de considerar la formación de esta fascinante orden, examinamos las circunstancias de la construcción que dio nom­bre a los templarios y su tema a los francmasones. 

El Templo del Rey Salomón

Encontramos que, en el sentido amplio, había cuatro templos relacionados con el Monte Morían en la ciudad de Jerusalén. El primero fue el construido por el rey Salomón hace tres mil años. El siguiente nunca existió en piedra; fue el visto por el profeta Ezequiel en una visión durante el cautiverio de los judíos en Babilonia alrededor de 570 a.C. Aun imaginario, no podía ignorarse a este templo, ya que tuvo un efecto significativo en las creen­cias y escritos posteriores de los judíos que después se transmi­tieron a la creencia cristiana. El tercero fue construido por el rey Zorobabel a inicios del siglo VI a.C, después de que los ju­díos regresaron de su cautiverio babilónico. Y el último templo fue erigido por Herodes en los tiempos de Jesucristo y destrui­do por los romanos en 70 d.C, justo cuatro años después de su terminación.Como descubriríamos más tarde, Salomón se dio a la tarea de crear muchas grandes construcciones, incluyendo un tem­plo para alojar al dios que ahora llamamos Yahvé o Jehová. Ambos nombres son intentos de traducirlo del hebreo, una forma de escritura sin vocales. Suele hacerse referencia a Salomón como un rey sabio, pero, al avanzar en nuestras investigaciones, descu­brimos que, como demostraremos más adelante, la designación de sabio se le confirió a todos los constructores y a los reyes que patrocinaban las construcciones por miles de años antes de Salomón.Los mismos judíos no tenían herencia arquitectónica, y nin­guno de ellos contaba con los conocimientos de construcción requeridos para erigir nada que no fuera una simple pared; en consecuencia, el templo en Jerusalén fue construido por obre­ros contratados a Hiram, el rey fenicio de Tiro. A pesar del nom­bre, estaba claro para nosotros, y para cualquier observador pre­vio, que el rey Hiram no tenía nada que ver con Hiram Abif. El ritual del Grado del Sagrado Arco Real, que analizaremos en el capítulo 13, pone muy en claro que Hiram, rey de Tiro, proveyó los materiales, en tanto que otro hombre, Hiram Abif, fue el ver­dadero arquitecto del templo. Incluso menciona que estos tres personajes (Salomón y los dos Hiram) presidían una importante logia y juntos eran los únicos que poseían los verdaderos secre­tos de un Maestro Masón.A pesar de la visión masónica comúnmente aceptada de que este templo fue un punto culminante en la historia de la cons­trucción, Clarke y otros expertos consideran que su estilo, tama­ño y disposición son casi una copia al carbón del templo sumerio erigido para la diosa Ninurta mil años antes. Era una construc­ción pequeña, similar en tamaño a la ordinaria iglesia de pueblo inglesa y se creía que su tamaño era menor que la mitad del palacio de Salomón. Pudimos adivinar dónde residían las priori­dades del gran rey cuando descubrimos que la construcción para alojar a su harén era por lo menos tan grande como el Templo de Jehová.Por nuestro conocimiento del propósito de las iglesias, sina­gogas y mezquitas, sería fácil suponer que el templo de Salomón era un lugar en el que los judíos adoraban a su Dios. Esto, sin embargo, sería un error, ya que este templo no fue construido para ser visitado por los hombres; era, literalmente, la Casa de Dios, una casa para el mismo Jehová.No hay restos físicos del Templo de Salomón ni registros independientes de él, así que nadie puede estar seguro de si en realidad existió o no; podría ser una invención de los últimos escribas judíos que escribieron sus tradiciones orales mucho antes de que la supuesta construcción haya tenido lugar. Nos dicen que éste, el más famoso de todos los templos, fue cons­truido en piedra y en su interior revestido por completo de ce­dro traído de Tiro. Se dice que sus paredes tenían nueve codos (alrededor de cuatro metros) de espesor en su base y soportaba un techo plano de vigas de cedro rematado en pino. La caracte­rística sobresaliente del templo era la cantidad de oro que cu­bría suelo, paredes y techo, colocado entre los tallados de querubines y flores abiertas. El interior era de veintisiete me­tros de largo por nueve de ancho, y todo el edificio estaba ali­neado de oeste a este con una sola entrada en el extremo occi­dental. Una separación con un par de puertas plegadizas dentro dividía el interior en una hendidura de dos a un tercio, creando un cubo de nueve metros de altura, ancho y largo. Era el Orácu­lo del Antiguo Testamento, también llamado el Santo de Santos y conocido en el ritual masónico como el Sanctum Sanctorum, que estaba completamente vacío excepto por una caja rectan­gular de madera de acacia de un metro y cuarto de largo por sesenta centímetros de ancho y sesenta de alto, colocada exac­tamente en el centro del piso. Era el Arca de la Alianza que con­tenía sólo tres cosas: dos tabletas de piedra que llevaban los Diez Mandamientos y al mismo dios Jehová. Encima de ella ha­bía un pesada hoja de oro sólido y dos querubines de madera, también bastante cubiertos de oro, con las alas extendidas cus­todiando el precioso contenido (véase la figura 6).Estos querubines no eran los niños voladores y regordetes con halos populares entre los pintores del Renacimiento. Se­rían egipcios en cuanto al estilo, se veían exactamente como las figuras representadas en las paredes y los sarcófagos de las pirámides. El Santo de Santos estaba en permanente oscuridad excepto una vez al año en el Día de Expiación, cuando el Sumo Sacerdote entraba con la sangre del sacrificio nacional, el chivo expiatorio. Después de que el Sumo Sacerdote se iba, se ponía una larga cadena de oro alrededor de las puertas aislando la cá­mara más pequeña de la más grande. De acuerdo con la tradición judía posterior, este cuarto era usado sólo por los sacerdotes y levitas (sacerdotes por herencia) y tenía un altar de cedro cubierto de oro colocado justo frente a las puertas y, claro, afuera de la entra­da occidental se levantaban las dos columnas, Boaz y Jachin.Fue éste entonces el templo que los templarios veneraron como el icono central de su orden Pero las que desenterraron fueron las ruinas de otro templo, construido casi exactamente mil años después en el mismo sitio por el infame rey Herodes ¿Por qué entonces, nos preguntamos, escogieron darse el nom­bre del templo de Salomón’ CONCLUSIÓNDecidimos con facilidad que la teoría de los albañiles acerca del origen de la francmasonería no se sostiene bajo un minucioso análisis, por la sencilla razón de que en Bretaña no existieron gremios de albañiles. El hecho de que sí los haya habido en el continente no es relevante porque la francmasonería no se de­sarrolló en las áreas en las que se formaron estos gremios euro­peos.El protocolo hallado en los Antiguos Cargos de la Orden, con su obligación de proveer trabajo y un interés por asegurar la protección de los parientes femeninos de los hermanos, nos pareció que encajaba mucho más con una sociedad secreta que con un grupo de constructores itinerantes.Realizamos una larga y ardua investigación, pasando cientos de horas en diversas bibliotecas inmersos en libros de consulta, pero, aun con todos nuestros esfuerzos, no pudimos encontrar conexión alguna entre el Templo del Rey Salomón y los albañi­les de la Edad Media.La historia nos dice que existieron tres templos de piedra en el sitio y uno imaginario que no pudo ignorarse puesto que ha inspirado a muchas personas a través del tiempo. El templo ori­ginal construido para Salomón era una construcción pequeña del tipo de las sumerias, más chico que su harén, erigido para alojar a Jehová, el problemático dios de las tormentas, y no pa­ra ser un lugar de adoración. El mismo Jehová vivía dentro del Arca de la Alianza que se alojaba en el Santo de Santos del tem­plo, un área conocida entre los francmasones como el Sanctum Sanctorum. EL arca fue construida y decorada al estilo egipcio y en la entrada occidental de este primer templo se alzaban las dos columnas conocidas por los francmasones como Boaz y Jachin.La idea de que la orden pudo haber venido del mismo Salomón como una sociedad secreta que mantuvo su continui­dad oculta del mundo parecía por completo imposible, y, des­pués de un sencillo proceso de eliminación, nos quedamos con un solo origen razonable para investigar Sabíamos que los pri­meros Caballeros Templarios excavaron el sitio del último tem­plo, y muchos escritores han sugerido conexiones entre estos caballeros y la masonería.                                                          Notas1  John J. Robinson, Born in Blood2  J. R. Clarke, “A New Look at King Solomon’s Temple and its Connection with Masonic Ritual”, publicado en ARS Quator Coronatorum, noviembre de 1976.3  Peake’s Commentary on the Bible4  W. EAlbright, The Archaeology of Palestine. 
Capítulo 3 Los Caballeros Templarios Los inicios de la ordenDesde la infancia, casi todos hemos estado familiarizados con la imagen de un valiente cruzado, vestido con una capa blanca ador­nada con una cruz roja, que, ostentando una larga barba, mataba a los malvados y protegía a los buenos La realidad era muy distinta* la cruz roja en la bata blanca no era la vestidura de todos los cruzados, sino de un grupo de monjes guerreros: los Caballeros Templarios (véase la figura 4). Su misteriosa aparición de la nada, sus subsecuentes y enormes riquezas e influencia y su repentina y to­tal caída de gracia el viernes 13 de octubre de 1307 los ha hecho objeto de debate y especulación imaginativa desde entoncesDurante casi doscientos años los templarios fueron más po­derosos que la mayoría de los reyes, y tenían habilidades legen­darias para la batalla y tesoros fabulosos. ¿Podría en realidad haber una conexión entre esta orden medieval desaparecida desde hace mucho tiempo y los hombres de clase media que musitan ritua­les masónicos a puerta cerrada en casi cualquier ciudad del mundo occidentalizado? De entrada parecen estar tan lejanos que se necesitaría una enorme cantidad de evidencia para ale­gar una relación directa, pero, conforme observamos con cuida­do los detalles de ambas órdenes, la disparidad entre las dos empezó a reducirse con sorprendente rapidez.Los musulmanes gobernaron Jerusalén desde el siglo vii y permitían tanto a los judíos como a los cristianos el acceso a la ciudad, que era importante para las tres religiones por diferen­tes razones. Hacia fines del siglo XI, los turcos seljuk tomaron control de Jerusalén y prohibieron a los cristianos hacer peregri­naciones. Esto no fue del agrado de los altos mandos del cristia­nismo, los cuales movilizaron sus fuerzas para recuperar la tie­rra de Jesucristo. A pesar de la pureza del aparente motivo que movía a los “cruzados”, las batallas por el control de la Tierra Santa eran conflictos sin misericordia y se peleaba con dureza.Los crudos y egoístas invasores cristianos del norte creían que los musulmanes tenían la costumbre de tragarse su oro y sus joyas para esconderlos en tiempos de crisis, y como conse­cuencia muchos musulmanes morían con el estómago abierto mientras dedos blancos e infieles buscaban en sus entrañas va­lores que no existían.  A los judíos de Jerusalén no les fue mucho mejor; habían vivido felices junto a los musulmanes por cientos de años y el 14 de junio de 1099 murieron junto con ellos; el carácter sanguinario de los cruzados no conocía límites. Uno de ellos, Raymond de Aguilers, se conmovió ante la vista de la ciu­dad devastada y los cuerpos mutilados de sus residentes, y citó el Salmo 118:” Este es el día que el Señor ha hecho. Regocijémonos y alegrémonos por ello”.En los años que siguieron a la conquista de Jerusalén, cristia­nos de toda Europa empezaron a hacer la peregrinación a la Ciu­dad Santa, una travesía tan larga y ardua que para sobreviviría eran necesarios un cuerpo en forma y una fuerte constitución. El creciente número de peregrinos que viajaban desde los puertos de Acre, Tiro y Jaffa a la ciudad de Jerusalén provocó problemas y hubo que crear una infraestructura para abastecerlos. Una importante parte de estos arreglos fue la Hostería Amalfi en Je­rusalén, establecida por los Caballeros Hospitalarios para brindar comida y alojamiento al constante flujo de viajeros. La importancia y riqueza de la pequeña y oscura orden de monjes que la dirigían aumentó en proporción al creciente número de visitantes, y los nuevos gobernadores cristianos de la ciudad recompensaron sus esfuerzos con generosos regalos. La orden se desarrolló con rapidez y su superior debió haber sido muy ambicioso y astuto en la política porque decidió crear una armada militar en la que aceptaba que se unieran caballeros, después de lo cual cambió el título de la orden por el de Hospital de San Juan de Jerusalén. Obtuvo la bendición papal en 1118 cuando se le dio una consti­tución formal, conocida como regla. Ésta fue una organización que probablemente influenció a un noble francés de Champagne de nombre Hugues de Payen, porque en el mismo año él y otros ocho caballeros iniciaron una orden no oficial de los Pobres Soldados de Cristo y el Tem­plo de Salomón. Conforme a la tradición, el rey Baldwin II, Pa­triarca de Jerusalén, pronto brindó su apoyo a la nueva orden y les proporcionó alojamiento en la parte occidental de su pala­cio que colindaba con la ex Mezquita de Al-Aqsa y estaba en el sitio del Templo del Rey Salomón. Se dice que la Orden de los Templarios, como se le llama ahora, fue creada con el propósito de brindar protección al creciente flujo de peregrinos mientras hacían sus azarosas travesías entre el puerto costero de Jaría y Jerusalén.Todos estos caballeros originales eran seglares que presta­ron juramento de vivir como si fueran monjes, en la pobreza, la castidad y la obediencia. En un principio no usaban ropa espe­cial, pero decían oraciones a intervalos regulares y se comporta­ban siempre como si fueran miembros de una orden religiosa.En algún momento de 1118 estos nueve caballeros aparen­temente llegaron de Francia y se autodenominaron los guar­dianes de los caminos del desierto de Judea que conducían a Jerusalén. Este clásico relato nos llamó la atención por extraño. ¿Por qué estos franceses se habían dado a una tarea que en el mejor de los casos era en extremo optimista y en el peor teme­raria? Incluso una pequeña banda de insurgentes sarracenos pudo haberlos derrotado no obstante lo bien entrenados y ar­mados que estuvieran. Con sorpresa descubrimos que Fulcher de Chartres, capellán de Baldwin II  no hizo una sola mención de ellos en sus extensas crónicas que abarcan los primeros nueve años de la existencia de la orden no oficial. La primera eviden­cia cierta de los templarios data de 1121, cuando cierto Conde Fulk V de Anjou se alojó con los templarios y de ahí en adelante les dejó una anualidad de treinta libras angevin.Por la evidencia disponible parece claro que el grupo de nueve caballeros no se expandió durante mucho tiempo des­pués de su establecimiento. No fue hasta que habían pasado nada menos que nueve años en su albergue en el lugar del Templo de Herodes, que Hugues de Payen viajó hacia el oeste en busca de reclutas merecedores que aumentaran la orden a un tamaño más apropiado para la satisfacción de su autoproclamada misión. ¿Qué estaban buscando?Sentimos por instinto que había algo mal en este punto. No hay evidencia de que estos primeros templarios hubieran dado pro­tección alguna a los peregrinos, pero por otro lado pronto supi­mos que hay pruebas concluyentes de que realizaron grandes excavaciones debajo de las ruinas del Templo de Herodes. Pron­to nos dimos cuenta de que muchos otros autores tenían sus reservas con respecto a la versión aceptada de los propósitos de los templarios; cuanto más buscábamos, más nos topábamos con teorías acerca de sus verdaderos motivos. En una, el histo­riador francés Gaetan Delaforge comenta:La verdadera tarea de los nueve caballeros era llevar a cabo inves­tigaciones en el área con el fin de obtener ciertas reliquias y ma­nuscritos que contenían la esencia de las tradiciones secretas del judaismo y del antiguo Egipto, algunos de los cuales probable­mente se remontaran a los días de Moisés.1Este comentario fue utilizado por el autor e historiador Graham Hancock para argumentar que estos caballeros no eran lo que parecían.2 Concluyó que el mismo sitio del templo era el foco de su interés y que hay evidencia de sus principales excavaciones. Cita el informe oficial de un arqueólogo israelí que establece que los nueve caballeros buscaban en las ruinas del templo algo desconocido:El túnel conduce hacia adentro, por una distancia de cerca de treinta metros desde el muro del sur, antes de verse bloqueado por escombros y pedazos de piedra. Sabemos que continúa más adelante, pero hemos decidido que haya una regla sin excepción: no excavar dentro de los límites del Monte del Templo sin antes obtener el permiso de las autoridades musulmanas apropiadas, pues en la actualidad está bajo su jurisdicción. En este caso sólo nos permitieron medir y fotografiar la sección del túnel expuesta, no hacer ninguna clase de excavación. Una vez concluido este trabajo… sellamos la salida del túnel con piedras Encontramos más evidencia de que los templarios participaron en desenterrar algo debajo de las ruinas del Templo de Herodes en los escritos del teniente Charles Wilson, de los Ingenieros Reales que dirigieron una expedición arqueológica a Jerusalén a fin de siglo.3 Él recuperó muchos objetos antiguos, que pue­den identificarse positivamente como artefactos templarios, al hacer profundas excavaciones bajo el templo Cuando nuestras investigaciones para este libro estaban por concluir, tuvimos la buena fortuna de conocer a Robert Brydon, académico archivista especializado en los temas témplanos, residente de Escocia y que ahora tiene varios de esos objetos a su cuidadoNuestro motivo para estudiar los orígenes de los templarios era intentar confirmar cualquier conexión directa entre su or­den y la francmasonería moderna Conforme incorporamos los hechos conocidos y leímos las perspectivas oficiales y las que no lo eran acerca de los primeros templarios, concluimos que es­taba claro que en efecto habían excavado en el templo Las preguntas para las que necesitábamos respuestas eran: ¿qué estaban buscando?, y aún más importante, ¿qué encontraron en realidad?Otros escritores especularon que pudieron haber estado buscando los tesoros perdidos del templo, el Grial Sagrado o incluso que intentaban encontrar el Arca de la Alianza misma 4 Estas especulaciones bien podrían ser correctas pero, por su­puesto, nosotros estábamos más interesados en lo que en reali­dad encontraron más que en lo que en un principio querían localizarDurante nueve años, entonces, estos devotos cazadores de “tesoros” excavaron el sitio de los grandes templos de los judíos y durante ese tiempo no solicitaron ni permitieron la entrada de ningún otro caballero a su orden, viviendo en soledad gra­cias a la caridad de Baldwin.Todo debió haber funcionado razonablemente bien año tras año conforme hacían un túnel a través de la roca sólida, acer­cándose cada vez más a la base del Santo de Santos, pero luego sucedió algo que cambió el plan inicial. Se nos ocurrió que tal vez fuera algo más que una coincidencia el que el viaje de Hugues de Payen a occidente para encontrar reclutas por primera vez haya sucedido justo meses después de la muerte de su benefactor Baldwin en octubre de 1126. ¿Se habían quedado sin fondos y comida antes de que su desconocida tarea fuera terminada?, o ¿esperaron a que Baldwin muriera para no tener que repartirle parte del tesoro? El código de disciplina de la ordenParece ser que el viaje de Payen fue apresurado por un verdadero temor con respecto a la sobrevivencia de su grupo. Una carta que escribió mientras viajaba por Europa ilustra con claridad su preocupación de que sus compañeros caballeros en Jerusalén necesitaban un fuerte reforzamiento de sus convicciones. Se re­fiere a que la vocación original de los caballeros estaba debilita­da por la maldad y cita pasajes bíblicos para reafirmar a sus siete caballeros restantes. Sólo quedaban siete en el Monte del Tem­plo, ya que Payen había sido acompañado en su viaje por Ander de Montbard, el tío del joven pero influyente Abad de Clairvaux (destinado a convertirse en San Bernardo). Creemos que fue es­ta conexión familiar la que los llevó primero a Bernardo, que estaba claramente impresionado con la historia que escuchó de su tío. Las palabras de Bernardo promoviendo su campaña de ayu­da dejaron pocas dudas en relación con su opinión sobre estos caballeros de Jerusalén:”No se precipitan a la batalla, sino que van con cuidado y previsión, de manera pacífica, como verdaderos niños de Israel. Pero tan pronto la pelea comienza, se apresuran sin demora sobre el adversario… y no conocen el miedo… en ocasiones uno ha tenido que pelear con mil; dos, con diez mil… más dóciles que los borregos y más inflexibles que los leones; suya es la indulgencia de los monjes y el valor del caballero”.El futuro San Bernardo atrajo con rapidez la atención del Papa Honorio II hacia la joven orden, pidiéndole que el peque­ño grupo de caballeros de Jerusalén que había adoptado fuera proveído de un código de disciplina, una constitución propia que estableciera requisitos de conducta y prácticas que los legi­timara y que definiera su estatus dentro de la Iglesia. Esto fue concedido al fin el 31 de enero de 1128, cuando Hugues de Payen compareció ante el Consejo de Troyes, convocado de manera especial. Este impresionante grupo era presidido por el cardenal de Albano, el enviado papal, y comprendía a los arzobispos de Rheims y Sens, no menos de diez obispos y algunos abades, incluyendo al mismo Bernardo. Se hizo la propuesta y se les dio el derecho a los templarios de usar sus propias capas, que en aquel tiempo eran totalmente blancas, y de recibir su código de disciplina.Para todo el mundo ahora eran verdaderos monjes al igual que caballeros.Lo que nos fascinó acerca del código que se dio a los tem­plarios no fue tanto lo que decía sino lo que no decía. No se hacía ninguna mención a los peregrinos o a su protección. Pen­samos que era extraño que la única aparente razón para haber creado la orden pudiera ser ignorada por completo. En este punto estábamos convencidos de que había algo muy misterioso en la fundación de la orden de los templarios.Durante mucho tiempo los nueve caballeros originales estu­vieron en extremo renuentes a aceptar nuevos reclutas, pero ahora se veían forzados a cambiar su actitud por la necesidad de fondos, de trabajadores adicionales y quizá incluso de clérigos. Según su nuevo código, los miembros que se les unieran serían puestos a prueba durante el primer año y se requería de ellos un inmediato voto de pobreza, de tal forma que un nuevo hermano tuviera que ceder sus riquezas personales a la orden. Todos los candidatos tenían que haber nacido en matrimonio, ser nobles por nacimiento, estar libres de cualquier promesa o atadura y tener un cuerpo fuerte. Al ser admitido, lo único que poseía el hermano aceptado era su espada; aparte de ésta, la cual dedicaba al servicio de la orden, no tenía identidad alguna. Cuando moría, su tumba no lle­vaba inscripción, sólo se marcaba con una piedra rectangular dentro de la cual se tallaba la forma de su espada.Inmediatamente después de que les fue otorgado su código, las circunstancias de los templarios fueron fortaleciéndose. Se ganaron el apoyo de cientos de terratenientes influyentes y em­pezaron a llegar donaciones de todos los rincones del mundo cristiano. Bernardo había convencido al Papa de su valía y de repente se volvieron la causa de moda y se les entregaban rique­zas. Cuando Hugues de Payen y André de Montbard regresaron a Jerusalen tan sólo dos años después de haberse ido, su éxito era extraordinario. Partieron hacia occidente con las manos vacías y regresaron con un código de disciplina papal, dinero, objetos preciosos, tierras y no menos de trescientos nobles reclutados para seguir a Hugues de Payen como Gran Maestro de una importante orden.Seguro que Hugues de Payen estaba produciendo algo muy tangible como para generar tanto interés y apoyo. Como nues­tra curiosidad crecía, nos adentramos más en lo que aún se conoce de estos monjes guerreros.Los nuevos miembros de la orden juraban pobreza, castidad y obediencia, pero si esta regla se aplicaba en retrospectiva a los fundadores es algo que nunca se menciona. Es cierto que Hugues de Payen permaneció casado con Catherine de St. Clair (mujer escocesa de ascendencia normanda) y estableció la primera Preceptoría Templaría fuera de la Tierra Santa en las tierras de la familia de ella en Escocia, hecho que después resultaría ser de gran relevancia. Se obligaba a los ingresados a que se cortaran el cabello pero se les prohibía cortarse la barba. De aquí surgió la imagen del cruzado templario con la larga barba al vuelo. La dieta, el vestido y todos los demás aspectos de sus vidas cotidia­nas estaban controlados por el código. En particular, su compor­tamiento en el campo de batalla era estrictamente ordenado. A tos templarios no se les permitía pedir misericordia o conceder piedad, ya que estaban obligados a pelear hasta la muerte. No se les permitía retractarse a menos que la desventaja en su contra excediera de tres a uno y, aunque la historia muestra que al fin y al cabo perdían, está muy claro en registros musulmanes y cris­tianos por igual que la orden era temida y respetada por sus habilidades en el campo de batalla.Nos maravillamos de descubrir que aproximadamente diez años después de que se les otorgara su código latino, los tem­plarios empezaron a tenerse a sí mismos en tan alta estima que elaboraron de manera unilateral un código francés para Remplazar el anterior por uno en la lengua funcional de los miembros de la orden. El hecho de que hayan tenido la confianza para hacer esto ilustra el poder e independencia de que goza­ban. Este nuevo código contenía cambios significativos, pero nos intriga que tampoco hiciera mención a la protección de los Peregrinos. Desaparecía el requisito de un año de prueba para los novicios y le daba un giro a un lineamiento muy importante, que cambió de manera instantánea la base legal de la orden.  En el código latino se lee una instrucción:’…además, debes ir a donde estén reunidos caballeros no excomulgados”. Sin em­bargo, en el enmendado y traducido código francés, la misma oración se convirtió en:     …….Te ordenamos que vayas a donde estén reunidos caballeros excomulgados”. Esto sólo puede im­plicar que estaban fuera de la ley del Vaticano. No hay posibili­dad de que sea un simple error de traducción ya que los cléri­gos trabajaban con su propia lengua, no con un escrito poco familiar, y un significado tan contrario hubiera sido detectado por el resto de la orden, incluso si el escriba original se hubiera equivocado. Junto con lo que ya sabemos de los templarios —su arrogancia y su sospechada desviación de la Iglesia Roma­na—, es muy comprensible que se hayan atrevido a escribir se­mejante cosa; pero no podíamos encontrar algo que nos indica­ra cuáles pudieron haber sido sus motivos.Con el tiempo, la suerte de los templarios habría de acabar­se. El Papa y Felipe, rey de Francia, atacaron a la orden errante, poniéndola de rodillas en tan sólo un terrible día… el viernes 13 de octubre de 1307. Desde entonces el número trece ha sido considerado de mala suerte y el viernes trece de cualquier mes se convirtió en una fecha en la que cualquiera que sea supersti­cioso no sale de su casa y se aferra a su pata de conejo.  

El sello de la orden

El primer sello de los templarios mostraba a dos caballeros montados sobre un solo caballo, y por lo general se asegura que esto es una forma de simbolizar la pobreza que los miembros habían jurado mantener, en cuanto a que no podían permitirse una montura para cada caballero. Esto hubiera representado una fuerza de lucha bastante ineficaz de haber sido verdad. Sin embar­go, la regla francesa afirma que el maestro debe poseer cuatro caballos y un hermano capellán, y un clérigo con tres caballos, y un hermano sargento con dos caballos, y un gentil hombre paje para que cargue su escudo y lanza, con un caballo…”. Queda claro que no había escasez de monturas.Se nos ocurrió que tal emblema podía representar los dos grados de caballeros dentro de una orden: los más avanzados, a quienes se les permitía compartir el secreto templario, y los que iban sentados en ancas, que no disfrutaban de ese derecho. Por supuesto, dicha interpretación del emblema es pura especula­ción, pero lo que parece cierto es que sí mantenían un secreto y una vez que los templarios concluían su periodo de prueba de doce meses, deben haber necesitado algún método para prote­gerse de los recién ingresados que aun no habían sido probados y a los que no se les tenía confianza.  

La organización de la orden

La orden no sólo consistía de caballeros. Además de los herma­nos consumados había dos clases inferiores: a la primera se le conocía como los sargentos, que eran reclutados entre la que ahora describiríamos como la clase trabajadora, más que entre la nobleza, que era de donde provenían los caballeros. Los sar­gentos se hacían cargo de puestos como los de caballerangos, mozos, centinelas y tropas generales de apoyo. Al igual que sus superiores, portaban la cruz roja, pero su atuendo era café oscu­ro en vez de blanco, lo que reflejaba su falta de pureza en rela­ción con los caballeros de la orden. El otro grupo incluía a los clérigos, que se ocupaban de las necesidades espirituales de los caballeros. Eran sacerdotes y los únicos miembros letrados de la orden, se ocupaban de llevar los registros y las comunicacio­nes, escribiéndolos algunas veces en códigos bastante com­plejos. El francés era el lenguaje común y administrativo de los templarios, pero estos versátiles curas podían dar la misa en latín, regatear con los comerciantes locales en árabe y leer el Antiguo Testamento en hebreo y el Nuevo en griego. Satisfa­cían las necesidades espirituales de los combatientes y se dis­tinguían por portar la cruz templaría sobre un atavío verde.Estos clérigos consagraban el pan y el vino en la eucaristía tal y como lo hace un cura hoy día, pero tomaban este deber con tanta seriedad que se dice que usaban guantes blancos en todo momento excepto cuando sostenían la Santa Hostia du­rante el servicio. Puesto que el pan era el cuerpo de Cristo, era importante no impregnarlo con la profana suciedad de las acti­vidades cotidianas y los guantes blancos se usaban para mante­ner las manos lo suficientemente limpias como para manipular el cuerpo de Dios. El uso de estos guantes nos pareció un obvio paralelismo con los francmasones modernos, quienes siempre llevan guantes blancos a sus reuniones en la logia. Jamás se ha dado una razón para esta práctica. ¿Podría esto ser una conexión con los Templarios?Otra referencia que evoca las prácticas masónicas actuales radica en el uso de la piel de borrego como el único adorno permitido a los templarios, así como el requerimiento por parte de su regla de que debían vestirse con ceñidos pantalones de montar de piel de borrego debajo de la ropa, mismos que de­bían usar en todo momento como signo de inocencia y casti­dad Pensar en algo así en esta época de higiene personal es alarmante, pero estos caballeros tan conscientes ni siquiera se quitaban los pantalones para bañarse Después de algunos días, por no mencionar las muchas décadas que pasaron bajo el sol del desierto, ¡su castidad debe haber estado más que garantizada! Aunque los francmasones de hoy no usan semejantes atavíos, sí visten mandiles blancos hechos de piel de borrego durante las reuniones en las logias, los cuales son la insignia de la inocen­cia y el emblema de la amistad, según se nos dijo.Hubo otra similitud que nos pareció un indicador de una posible conexión con los templarios. Encontramos que la Beausant, la bandera de batalla templaría, consistía de dos blo­ques verticales, uno blanco y el otro negro; que el negro simbo­liza el mundo del pecado que el caballero templario ha dejado atrás para integrarse a la orden, y el blanco, el movimiento de la oscuridad a la luz. La logia francmasona contemporánea siem­pre despliega en su centro un diseño de cuadros blancos y ne­gros y en las reuniones de las logias cada uno de los hermanos viste camisa blanca con corbata y traje negros, de no hacerlo así, no se les admitiría por no estar ataviados de manera apropiada. Nadie ha sido capaz de explicar por qué los francmasones usan piel de borrego y los colores blanco y negro para considerarse vestidos con propiedad. La única razón que se ofrece es que nuestros antiguos hermanos siempre vistieron de esa manera.Si bien podríamos establecer numerosos paralelismos, no buscamos hacer mucho hincapié en estas similitudes, ya que deseábamos estar seguros de no empezar a ver lo que quería­mos ver. Estas poderosas coincidencias eran piezas circuns­tanciales de evidencia, pero nutrieron nuestro entusiasmo para explorar de manera más detallada las conexiones entre ambas órdenes. Para entonces nos planteábamos una pregunta impe­riosa:¿Qué fue lo que los caballeros templarios hallaron que influ­yó tanto en su desarrollo?  CONCLUSIÓNAhora sabemos que los templarios excavaron en forma amplia las ruinas del Templo de Herodes y que el derrumbe de la orden fue el resultado de acusaciones de herejía. Si es que los templa­rios sustentaban creencias herejes y llevaban a cabo extraños rituales, pareciera una posibilidad real el que esto se haya origi­nado debido al hallazgo de uno o varios documentos. De haber encontrado estos caballeros del siglo XII cualquier tipo de texto antiguo, pudieron haberse encontrado en una posición casi única en aquel momento para interpretarlo y apreciarlo. En tanto se cree que los caballeros eran iletrados, sus clérigos podían leer y escribir en varios idiomas y eran famosos por sus habilidades para crear y descifrar códigos. Nos abocamos a seguir este cami­no como nuestra mejor alternativa, sin pensar que la evidencia de los hallazgos templarios estaba casi bajo nuestras narices en el ritual del grado masónico por el que ninguno de nosotros había pasado.Notas1   G. Delaforge, The Templar Tradition in tbeAge ofAquarius.2  G. Hancock, The Sign and the Seal.3   C.Wilson, The Excavation ofjerusalem.4  G. Hancock, op.citCapítulo 4 La conexión gnóstica 

Los primeros censores cristianos

El siglo xx ha sido muy fructífero en lo que se refiere a desente­rrar manuscritos perdidos, siendo los descubrimientos más im­portantes los llamados Rollos del Mar Muerto, encontrados en Qumran, en una serie de cuevas en el desierto, a veinte millas al este de Jerusalén,  y la extensa colección de Evangelios Gnósticos descubiertos en Nag Hammadi, en el Alto Egipto, en 1945.Parece razonable suponer que aún quedan descubrimientos por hacer en el futuro y que en el pasado se han hecho mu­chos que no se registraron. Los hallazgos de tiempos pasados pueden catalogarse bajo tres encabezados: los que se conocen y están registrados, los destruidos o perdidos después, y los que se han encontrado pero se han mantenido en secreto. Especula­mos que quizá los templarios hayan desenterrado una colec­ción de escritos similar a estos hallazgos recientes, pero que los escondieron a la vista del mundo.La francmasonería moderna ha sido descrita en varias oca­siones como gnóstica en muchos aspectos, por lo que decidi­mos que nuestro mejor punto de partida sería un estudio de la biblioteca de Nag Hammadi para ver si lográbamos encontrar alguna clave de lo que los templarios pudieron haber hallado.  

Los Evangelios Gnósticos

Hoy día, el término gnóstico se usa como un nombre colectivo para una variedad de trabajos heréticos que por un tiempo infectaron a la auténtica Iglesia en el pasado lejano, pero que fue­ron proscritos como tonterías importadas de otras religiones. Ésta es una etiqueta por completo inexacta y no identifica una sola escuela de pensamiento. Los escritos que se describen como gnosticismo cristiano van desde aquellos con influencias indias, persas y otras distintas hasta los que contienen conceptos judíos más tradicionales. Algunos de estos trabajos son en extre­mo raros, con historias como que el niño Jesús, en un arranque de furia, asesinó a otros niños y después les devolvió la vida a algunas de sus víctimas. Otros son claros y simples mensajes filosóficos atribuidos a Jesucristo.La misma palabra viene del griego gnosis, que significa co­nocimiento o entendimiento, no en el sentido científico sino en una interpretación más espiritual, en la forma en la que los budistas pueden encontrar la iluminación mediante la autocontemplación y la empatia con el mundo que los rodea. Para los gnósticos, la conciencia de sí mismos, la apreciación de la natu­raleza y las ciencias naturales son caminos que llevan a Dios. La mayoría de los gnósticos cristianos consideraban a Jesucristo, no como dios, sino como el hombre que iluminaba ese camino, de la misma manera que Gautama Buda y Mahoma son vistos por sus seguidores.Los Evangelios Gnósticos han existido por lo menos tanto tiempo como los Evangelios del Nuevo Testamento, pero estos trabajos no canónigos se dieron a conocer a una audiencia no académica más amplia a partir de la publicación de cincuenta y dos rollos de papiro en escritura copta desenterrados en diciem­bre de 1945 cerca de la ciudad de Nag Hammadi en el Alto Egip­to. Si bien estos peculiares documentos datan de 350-400 d.C, se sabe que muchos son copias de trabajos tres mil años más viejos. Fueron encontrados por un joven árabe llamado Muhammed Ali al-Samman y sus hermanos en una jarra roja sellada de casi noventa centímetros de altura, que estaba enterrada en arena cerca de un gran depósito. Los hermanos rompieron la jarra esperando encontrar un tesoro, pero se decepcionaron al ver que adentro sólo había trece libros de papiro envueltos en piel. Los llevaron a su casa y como estaban secos pensaron que era un excelente material para prender el horno de la familia. Por fortuna, el joven Muhammed Ali estaba siendo investigado por la policía, por lo que, temeroso de que lo acusaran de haber­se robado los textos, le pidió a un sacerdote local, al-Qummus Basiliyus Abd al-Masih, que los escondiera. Como es natural, el sacerdote se percató del posible valor de los documentos y mandó algunos a El Cairo para que fueran valuados; ahí pasaron por las manos de varios comerciantes y académicos hasta que una sección del Evangelio de Tomás, mucho más antigua que cualquiera que se haya visto antes, terminó por fin en manos del profesor Quispel de la Fundación Jung en Zurich. Éste se mara­villó de lo que veía y pronto le siguió la pista al resto de la colec­ción que, inexplicablemente, para entonces ya había encontra­do su camino hasta el Museo Copto en el Cairo.Una vez que tuvo la oportunidad de estudiar los documen­tos completos, el profesor Quispel se dio cuenta de que lo que estaba viendo eran textos hasta entonces desconocidos que habían sido enterrados hacía casi mil seiscientos años en un periodo crucial en la formación de la Iglesia Católica Romana. Los trabajos redescubiertos fueron suprimidos por los eclesiás­ticos cristianos por considerarse heréticos. De no haber sido así, el cristianismo se habría desarrollado en una dirección muy diferente y la forma ortodoxa de la religión que conocemos en la actualidad podría no haber existido. La permanencia de la estructura teológica y de organización de la Iglesia Católica Ro­mana siempre ha dependido de la supresión de las ideas conte­nidas en estos libros.  La resurrección gnósticaHabía grandes diferencias entre dos tradiciones cristianas tem­pranas con respecto a la verdad detrás de la resurrección de Jesucristo.1 En la obra gnóstica Treatise on Resurrection exis­tencia humana ordinaria se describe como la muerte espiritual, en tanto que la resurrección es el momento de iluminación, que revela lo que existe de verdad. Cualquiera que se aferré a esta idea se vuelve espiritualmente vivo y puede ser revivido de la muerte de inmediato. La misma idea puede encontrarse en el Evangelio de Felipe que ridiculiza a “los cristianos ignorantes que toman la resurrección en forma literal”:Aquellos que dicen que primero morirán y luego se levantarán están en un error, deben recibir la resurrección mientras viven.Esta descripción de una resurrección en vida nos recordó el tema de la ceremonia de Tercer Grado Masónico y nos impulsó a investigar más sobre la causa del escándalo acerca de la resu­rrección de Jesús.Hay consecuencias importantes de la creencia literal en la resurrección del cuerpo de Jesús que luego ascendió al cielo. Toda la autoridad de la Iglesia Católica Romana se deriva de las experiencias de la resurrección de Jesucristo por los doce após­toles favorecidos, una experiencia que estaba cerrada a todos los recién llegados que estuvieran buscando su ascenso al cielo. Esta experiencia cerrada e inmutable tenía enormes implica­ciones para la estructura política de la Iglesia.Restringía el liderazgo a un pequeño círculo de personas que asumían puestos de indiscutible autoridad y a este gru­po se le confería el derecho de nombrar a futuros líderes como sus sucesores. Esto dio como resultado la imagen de la autoridad religiosa que ha sobrevivido hasta nuestros días: que sólo los apóstoles tenían autoridad religiosa definitiva y que sus únicos herederos legítimos son los sacerdotes y los obispos, señalando la misma sucesión apostólica como el origen de su ordenación Incluso en la actualidad, el Papa deriva su au­toridad de Pedro, el primero de los apóstoles, por ser el pri­mer testigo de la resurrección. Era de gran interés para los dirigentes de la Iglesia, en sus inicios, aceptar la resurrección como una verdad literal debido a los beneficios que les confería en forma de una fuente de autoridad indiscutible. Como nadie de ninguna generación posterior pudo haber tenido acceso a Cristo de la manera en que los apóstoles lo tuvieron durante su vida y resurrección, todo creyente debe buscar autoridad en la Iglesia de Roma, que se dice fue fundada por los apóstoles, y en sus obispos.La Iglesia Gnóstica llamó a esta visión literal de la resurrec­ción “la visión de los tontos”, declarando que aquellos que pro­clamaban que su maestro muerto había regresado físicamente a la vida confundían una verdad espiritual con un hecho real. Los gnósticos citaron la tradición secreta de las enseñanzas de Jesucristo como se encuentra registrada en la arenga a sus discípu­los según Mateo:Se te han dado a conocer los misterios del reino de los cielos, pero a ellos no. Los gnósticos reconocían que su teoría del conocimiento secre­to, que se obtendría por sus propios esfuerzos, también tenía implicaciones políticas. Sugiere que cualquiera que vea al Señor mediante una visión interior puede declarar que su propia auto­ridad iguala o sobrepasa aquella de los apóstoles y sus suceso­res.Encontramos que Ireneo, conocido como el padre de la teolo­gía católica y el más importante teólogo del siglo II d.C, vio los peligros que este punto de vista representaba para la autoridad de la Iglesia:Se consideran a sí mismos maduros de tal forma que nadie puede compararse con ellos en la grandeza de su gnosis, ni siquiera si se menciona a Pedro o a Pablo o a cualquiera de los otros apósto­les… Imaginan que ellos mismos han descubierto más que los após­toles y que los apóstoles recitaban el evangelio bajo la influencia de las opiniones judías, pero que ellos son más sabios e inteligen­tes que los apóstolesAquellos que se consideran más sabios que los apóstoles tam­bién se consideran más sabios que los sacerdotes, porque lo que los gnósticos dicen acerca de los apóstoles y en particular de los doce, expresa su actitud hacia los sacerdotes y obispos que reclaman ser parte de la sucesión apostólica ortodoxa. Además, muchos maestros gnósticos declaran tener acceso a sus propias fuentes secretas de tradición apostólica, en directa riva­lidad con lo que se acepta comúnmente en las iglesias. En el texto gnóstico del Apocalipsis de Pedro, la demanda de autori­dad religiosa por parte de la Iglesia Ortodoxa está minada por una conversación de Cristo resucitado que le explica a Pe­dro que:… aquellos que se autonombran obispos y diáconos y actúan como si hubieran recibido su autoridad de Dios son en realidad canales sin agua. Aunque no entienden el misterio, se jactan de que el misterio de la verdad les pertenece sólo a ellos Han malinterpretado esa enseñanza de los apóstoles y han establecido una iglesia de imitación en el lugar de la verdadera hermandad cristiana.Este argumento fue tomado y expuesto por los académicos que tradujeron los Evangelios Gnósticos. Nos llamó la atención la importancia política de esta idea de una resurrección en vida cuando una tarde, en la Biblioteca de la Universidad de Sheffíeld, encontramos este comentario de la respetada académica gnóstica Elaine Pagels:Reconocer las implicaciones políticas de la doctrina de la resu­rrección no explica su extraordinario impacto en las experien­cias religiosas de los cristianos… pero en términos del orden social… las enseñanzas ortodoxas sobre la resurrección tienen un efecto diferente Legitiman la jerarquía de personas a través de cuya autoridad todos los demás deben acercarse a Dios La ense­ñanza gnóstica era subversiva de este orden, proclamaba ofrecer a cada iniciado un medio de acceso directo a Dios el cual los mismos sacerdotes y obispos pudieron haber ignorado.2Ahora sabemos que la interpretación de la resurrección fue una tremenda fuente de controversia en los inicios de la Iglesia cris­tiana y que había habido una tradición secreta que se refería a las resurrecciones espirituales en vida conectada con un grupo de cristianos denominados gnósticos y denunciados como he­rejes por razones políticas, ya que su interés por la obtención del conocimiento rebajaba la autoridad de los obispos de la Igle­sia ortodoxa.La resurrección también figuraba de manera prominente en el ritual del Tercer Grado Masónico, pero en ese caso era más una historia de resurrección en vida mezclada con la de un asesi­nato ilegal y la recuperación y reentierro de un cuerpo muerto Habíamos encontrado referencias al elemento de la resurrec­ción en vida en los Evangelios Gnósticos, pero ahora nece­sitábamos más información para tratar de dilucidar lo que los templarios pudieron haber encontrado. Con este propósito leí­mos las traducciones de los descubrimientos de Nag Hammadi. Los libros relacionados con Tomás en particular nos dieron pistas adicionales. En el Evangelio de Tomás encontramos una oración que corresponde de manera directa con las bases del ritual de la masonería distinguida (mark):Jesús dijo: “Muéstrenme la piedra que los constructores han re­chazado. Ésa es la piedra angular.”Sabíamos que existen pasajes similares en el Nuevo Testamento:Jesús les dijo:”¿Nunca leyeron en las escrituras: la piedra que los constructores rechazaron, la misma se ha vuelto la cabeza angu­lar: ésta es la obra del Señor, y es maravillosa ante nuestros ojos?”Mateo 21:4“Y no han leído esta escritura: la piedra que los constructores rechazaron se ha vuelto la cabeza angular.”Marcos 12:10“Y él les advirtió y les dijo,”¿Qué es entonces esto que está escri­to: la piedra que los constructores rechazaron, la misma se ha vuelto la cabeza angular?”Lucas 20:17 Todas estas citas de los Evangelios Sinópticos (Mateo, Marcos y Lucas) hablan de la enseñanza de Jesús de las escrituras acerca de la importancia de una piedra angular que fue rechazada; pero sólo en el Evangelio de Tomás él exige que se le muestre la piedra que los constructores habían rechazado, en un paralelismo exacto con el ritual del grado de Masonería Distinguida. Esto parece indicar una conexión entre la francmasonería y el gnosticismo.Más aún, en otro trabajo, los Actos de Tomás, encontramos la historia del apóstol que construye un hermoso palacio en el Cielo mediante sus buenas obras en la Tierra. Esta historia es el compendio de las señas de la esquina noreste que figuran en el ritual del Primer Grado Masónico.Aunque estos puntos eran interesantes, no parecían suficien­tes para explicar el comportamiento de los caballeros templa­rios, que fue la razón inicial por la cual estudiamos estos textos. Así que en esta etapa, en la que hallamos posibles conexiones entre el cristianismo gnóstico y la francmasonería moder­na, no surgió nada realmente concreto. Encontramos algunos conceptos fundamentales que guardaban paralelismos con los principios de la francmasonería, en particular la idea de que las personas deben pasar por una resurrección cuando aún están vivas; pero en ese momento decidimos que nece­sitábamos ver más de cerca la formación de la primera Iglesia Cristiana si queríamos deducir qué era lo que los tem­plarios encontraron. CONCLUSIÓNEspeculamos que los templarios pudieron haber encontra­do unos escritos ocultos que cambiaron su percepción del mundo y, en un intento por averiguar qué descubrieron, examinamos una colección de escrituras cristianas previas que de manera colectiva se conocen como los Evangelios Gnósticos. Concluimos que el concepto de gnosis (conocimiento) es el opuesto al concepto de la Iglesia de fe y que es un tipo de pro­ceso de pensamiento que encaja bien con la masonería.Hemos llegado a la conclusión de que mucho de la selectiva doctrina de los inicios de la Iglesia se basa en la conveniencia política tanto como en la opinión religiosa. En los descubrimien­tos de Nag Hammadi, escondidos entre 350-400 d.C. y redescu­biertos en Egipto, encontramos una interpretación bastante distinta de la verdad detrás de la resurrección de Jesús. Había una tradición gnóstica cristiana de una resurrección en vida que nos recordó mucho la ceremonia de Tercer Grado Masónico.La creencia literal en la resurrección del cuerpo de Jesús, que más tarde ascendió al Cielo, fue un factor vital para la auto­ridad de la Iglesia Católica Romana. Esta autoridad se deriva de las alegadas experiencias de la resurrección de Jesús por , parte de los doce apóstoles favorecidos, experiencia que estaba negada a todos los recién venidos después de su ascenso al Cie­lo. Esta cerrada e inmutable experiencia era la fuente de poder del Obispo de Roma en la estructura política de los inicios de la Iglesia, y le concedía autoridad indiscutible sobre aquellos que tenían fe.Leímos los escritos gnósticos que llamaban a esta visión lite­ral de la resurrección la fe de los tontos, declarando que cual­quiera que anunciara que su maestro había muerto y vuelto a la vida físicamente malentendía una verdad espiritual como si fue­ra un hecho real y era como un canal sin agua. Este punto de vista se apoyaba en una atracción hacia una tradición secreta de las enseñanzas de Jesús en los Evangelios de Mateo. Ireneo, teólogo del siglo II, escribió acerca de los peligros para el poder de los sacerdotes establecidos de la idea de una resurrección en vida. Por medio de nuestro estudio de los textos de Nag Hammadi descubrimos que la interpretación de la resurrección causó tremendas controversias durante los inicios de la Iglesia Cristiana y que un grupo de cristianos denominados gnósticos tenían una tradición secreta referente a resurrecciones espiri­tuales en vida conectadas con Jesús. Concluimos que los gnósticos fueron denunciados por herejes debido a razones políticas; más aún, su interés por obtener conocimientos rebaja­ba la autoridad de los obispos de la Iglesia ortodoxa.Una lectura más extensa de los Evangelios Gnósticos nos evocó fuertes ecos ancestrales del ritual masónico que conocía­mos bien e, impulsados por estos descubrimientos, decidimos observar de cerca la Iglesia Cristiana inicial con una mente más abierta. Empezamos por considerar la singularidad de las decla­raciones hechas por el mismo Jesucristo.                    Notas1  Elaine Pagels, The Gnostic Gospels. (Versión española: Los evangelios gnósticos, publicada por Grijalbo.)2  Ibid.Capítulo 5 

Jesucristo: ¿hombre, dios, mito o francmasón?

 Otro nacimiento virgenSi la versión de la Iglesia acerca de los sucesos que rodearon al hombre que llamamos Jesucristo no fuera exacta en el contexto histórico, sería de esperarse la publicación de un buen número de escritos contemporáneos en conflicto con la historia oficial. Muy pronto nos dimos cuenta de que éste era el caso, ya que tanto los manuscritos de Nag Hammadi como los Rollos del Mar Muerto ofrecían una perspectiva muy distinta de la interpreta­ción que se da en el Nuevo Testamento.Una dificultad fundamental para la Iglesia radica en el hecho de que el mito cristiano central es anterior a Jesucristo. Las caracterís­ticas generales de la historia de Cristo son tan antiguas como el hombre, desde el nacimiento virgen en alrededores humildes has­ta la muerte de sacrificio que salvó a su gente: todo ha sido escrito, una y otra vez, por figuras religiosas en muchas culturas. No es cuestión de similitudes; nos referimos a que son por completo inter­cambiables. La historia de Mitra, otro culto popular en el Imperio Romano, se acercaba tanto a la de Jesucristo, que los jerarcas de la Iglesia la identificaron como un trabajo del diablo cuyo propósito era imitarla en forma deliberada. El hecho de que el culto de Mitra existiera mucho antes de que el mesías cristiano naciera no des­concertaba a estos ingeniosos individuos; simplemente aseguraban que el diablo, un viejo zorro astuto, regresó en el tiempo para plan­tar a un hombre que desacreditaría la obvia originalidad de la histo­ria de Cristo. Las siguientes son sólo algunas de las figuras que se consideraban dioses y que son anteriores a Jesucristo: Gautama Buda: nació de la virgen Maya alrededor de 600 a.C.Dionisio: dios griego, nació de la virgen en un establo, con­vertía el agua en vino.Quirrnus: antiguo salvador romano, nació de una virgen. Attis: nació de la virgen Ñama en Frigia alrededor de 200 a.C. Indra: nació de una virgen en el Tibet alrededor de 700 a.C. Adonis: dios babilónico, nació de la virgen Ishtar.Krishna: deidad hindú, nació de la virgen Devaki alrededor de 1200 a.C.Zoroastro: nació de una virgen entre 1500 y 1200 a.C.Mitra: nació de una virgen en un establo un 25 de diciembre circa 600 a.C. Su resurrección se celebraba en Semana Santa. Parece que a través de los siglos muchas mujeres jóvenes e ino­centes han dado a luz a los hijos de los dioses.El culto de Mitra es particularmente delicado para los cris­tianos que no aceptan la satánica teoría del viaje en el tiempo. El mitraísmo es un vástago sirio del aún más antiguo culto persa de Zoroastro, que se introdujo en el Imperio Romano alrede­dor del año 67 a.C. Sus doctrinas incluían el bautismo, el alimen­to sacramental, la creencia en la inmortalidad, un dios salvador que murió y se levantó de nuevo para hacer de mediador entre el hombre y Dios, una resurrección, el juicio final y el cielo y el infierno. Es interesante que en sus ceremonias se usen velas, incienso y campanas. Sus devotos reconocían la divinidad del emperador y no tenían problemas en coexistir al lado de otros cultos, pero acabaron por ser absorbidos por los cristianos que eran mucho menos tolerantes. Como mostraremos más adelan­te, la verdadera secta de Jesús, la Iglesia de Jerusalén, carecía de la mayoría de los adornos paganos, que fueron adiciones roma­nas posteriores para crear una teología híbrida que satisficiera las necesidades del más amplio número posible de ciudadanos. Con el tiempo los romanos razonaron que si los plebeyos iban a tener sus supersticiones, ¿por qué no tener una controlada por el estado?Si no fuera por un ligero giro del destino en los últimos años del imperio romano, ahora veríamos a las familias dirigiéndose a la misa del domingo con estampas de “Mitra te ama” en las ven­tanas de sus automóviles. Otro problema esencial es el verdade­ro nombre de Cristo. La mayoría de la gente sabe que el nombre de Jesucristo es una denominación griega posterior, pero mu­chas veces no se molestan en tratar de averiguar cuál fue el verdadero nombre de este hombre-dios El nombre con el que nació no se conoce a ciencia cierta, pero es posible que durante toda su vida se le haya conocido como Yehoshua, que quiere decir “Jehová entrega”, y es equivalente en términos modernos a algo como “aquel que traerá victoria”. Su forma actual sería Josué, que es el mismo nombre del hombre que, según el Anti­guo Testamento, le trajo la victoria a su gente en la batalla de Jericó, cuando se supone que las murallas de tal ciudad se de­rrumbaron por los ruidos sonoros de las trompetas. El nombre de Jesús es tan sólo una interpretación griega del nombre he­breo de Yehoshua, pero la adición del término Cristo es bastan­te más preocupante. Es una traducción griega del término judío de mesías, al que se le había dado el significado de aquel que trae la salvación mediante la redención de los pecados, pese a que el vocablo hebreo/arameo simplemente significaba una per­sona que se convertirá en el legítimo rey de los judíos. La tradi­ción judía dice que a los reyes de Israel también se les asociaba con los mesías. Para ellos la palabra quería decir el que será rey o un rey a la espera de serlo. Estos significados eran directos y prácticos: podemos estar seguros de que el concepto judío de un mesías y su reino por venir no tenía ninguna connotación sobrenatural.1Es de sorprender que la palabra mesías sólo aparece dos veces en la Versión Autorizada del Antiguo Testamento, y está ausente por completo en el Nuevo Testamento. Sin embargo, ya en los tiempos de Jesús era un concepto popular entre los judíos, quie­nes tenían la esperanza de que llegara el tiempo en el que se autogobernaran de nuevo, en vez de estar bajo el control de ocupadores (kittim, como los llamaban), como los sirios, los babilonios, o en particular, los romanos. Para estos judíos nacio­nalistas de los primeros siglos antes y después de Cristo, una vez que una persona legítima tomara el trono de Israel, se convertiría en rey y el título en futuro de mesías dejaría de aplicarse.La única explicación de que la palabra mesías no se use para nada en el Nuevo Testamento es que los traductores hayan utili­zado la palabra griega christos cada vez que la palabra hebrea mesías aparecía en los textos anteriores. Con el tiempo, la pala­bra Cristo se ha vuelto un sinónimo de Jesucristo en lugar de significar cualquier otro mesías, o Cristo, aunque el término es­taba lejos de ser único, y no se limitaba a un solo individuo.Para los gentiles que luego serían los usurpadores de las creen­cias tribales de los judíos, el uso hebreo de la palabra mesías era demasiado pasivo, ajeno y se basaba en el mundo real de las aspiraciones políticas judías; como consecuencia, en la traduc­ción griega, la palabra tomó la connotación de un misterioso culto helénico con el poder de salvar almas y redimir al mundo entero. Norman Cohén describió la situación de manera sucinta cuando dijo lo siguiente del mesías judío:Será, a lo más, un gran líder militar y un sabio y justo gobernante, guiado por Jehová y elegido por él para gobernar a su pueblo en Judá La noción de un salvador trascendental en forma humana, tan importante en el zoroastrismo y tan central para el cristianis­mo, es por completo desconocida para la Biblia hebrea 2El que los cristianos demanden autoridad por sus creencias del Antiguo Testamento debe ser muy irritante para los académicos judíos modernos, quienes pueden ver que su herencia ha sido utilizada para darle crédito a un culto de misterio romano que en gran parte tiene un antiguo origen persa. Este despojo de los veintidós textos judíos que constituye el fundamento del Anti­guo Testamento se extendió tan pronto como dio inicio el siglo II, cuando los cristianos buscaban referencias que apoyaran la creencia en su bisoño culto.Los miembros de la Iglesia primitiva se consideraban a sí mismos judíos, y hasta el final del siglo I d.C todos veían a los cristianos como una secta judía. Sin embargo, al comenzar el siglo II, la gran mayoría de los cristianos eran gentiles conversos de todo el imperio romano que ya no se consideraban a sí mis­mos judíos en absoluto. Estos saqueadores culturales casi no tenían en cuenta el contexto o la interpretación aceptada, y se sentían libres de citar a capricho los textos judíos que sus due­ños no reconocían como escritura.El Antiguo Testamento se tradujo al griego en el siglo III a.C, y fue conocido como la versión de los Setenta (por lo general aparece como LXX). Los cristianos le añadieron nuevos pasajes y libros enteros, y después tuvieron la osadía de acusar a los judíos de haber borrado esas secciones de sus propias escritu­ras. Esta creencia llegó a ser venerada por el pensamiento cris­tiano y dio como resultado muchos actos de vandalismo, como una ocasión en París, en 1242, cuando veinticuatro carretadas de escrituras judías fueron saqueadas de las sinagogas y luego quemadas, y veinte años más tarde, cuando el rey Jaime I de Aragón ordenó que todos los libros judíos fueran destruidos.Algunos antiguos estudiosos cristianos sostenían que el An­tiguo Testamento era ajeno a su nueva religión, pero la mayoría leía con imaginación entre líneas para encontrar obvias referen­cias a su Salvador. Los veintidós libros de la sagrada escritura se alargaron de manera conveniente para hacer abundante el Anti­guo Testamento.Entre los agregados por parte de escritores cristianos se in­cluyen los de Esdras, Judit,Tobías, Macabeos, Libro de la Sabidu­ría, Eclesiástico, Baruc, la Plegaria de Manases y, dentro del libro de Daniel, la Canción de los Tres Santos Niños, la historia de Susana, y Bel y el dragón.Durante un tiempo los cristianos se conformaron con su “nuevo” Antiguo Testamento pero, conforme estudiosos más se­rios, como Orígenes de Alejandría en el siglo III, empezaron a estudiar los textos, se despertaron dudas verídicas que los hi­cieron darse cuenta de que la versión judía original era la única correcta. Se sugirió que debían destruirse todas las nuevas es­crituras de las iglesias cristianas, pero estos argumentos pronto fueron enterrados por el deseo general de los cristianos de ser la única religión con una escritura diferenciada.Pero, en tanto la Iglesia principal se fue por la opción fácil, el debate no terminó y muchos pensadores cristianos no se con­vencieron. En el siglo IV, Cirilo de Jerusalén prohibió la lectura de estos libros extraños, incluso en privado, y hasta el siglo XVIII algunos de los principales pensadores cristianos, como San Juan Damasceno, afirmaban que los veintidós textos judíos eran los únicos componentes de la verdadera escrituraLa misma gente altiva que alteró el Antiguo Testamento armó el nuevo. Para tener una visión correcta de los acontecimientos que condujeron a la creación de este relativamente instantáneo bloque de escrituras nuevas, es esencial entender algo de la vi­sión judía del mundo en este momento crucialEn la actualidad, casi toda la gente de occidente aprecia la línea divisoria entre la política y la religión, pero es un error suponer que en otros países o en otras épocas de la historia las cosas se veían de la misma manera. El Irán moderno, por ejemplo, no reconoce ninguna diferencia entre los dos aspec­tos, y los habitantes de Judea y Galilea, hace dos mil años, tildarían de loco a quien pensara que la relación con su dios era distinta en alguna forma de su lucha nacional. La política en los tiempos de Jesús era un asunto teológico serio; la estabilidad de la na­ción dependía de la opinión que Dios tuviera de su valor. Si probaban que lo merecían, los judíos tendrían su propio rey y destruirían a sus enemigos en la batalla. Por cientos de años demostraron lo contrario, por lo que Dios los había abandona­do a merced de sus enemigos; pero en cuanto los devotos judíos empezaron a vivir una vida más austera, comenzaron a esperar la llegada de un mesías que diera principio al proceso de regresar a su propio gobierno.Aquí hay un punto fundamental que no puede pasarse por alto: en ninguna parte del Antiguo Testamento se anticipa la lle­gada de un salvador del mundo. Los judíos esperaban que sur­giera un líder que fuera un rey terrenal a la medida de David y, les guste o no a los cristianos, Jesús no era el mesías de la línea de David (el Cristo), porque no logró convertirse en el rey indis­cutible de Israel. Para los judíos de aquellos tiempos, incluyendo al mismo Jesús, no había otro significado para la palabra; no es una cuestión de fe, es un hecho histórico más allá del deba­te teológico. La Iglesia está muy bien enterada de este malentendido y puede alegar que su interpretación espiritual de la pala­bra es cierta y válida, a pesar de que los judíos la usaran de for­ma muy distinta. Sin embargo, una vez que la Iglesia admite que los usos cristiano y judío del término mesías no tienen nada en común, resulta obvio que la Iglesia no tiene derecho de usar el Antiguo Testamento como fuente de evidencia con respecto a la llegada de su Cristo Hacerlo es un cínico fraude. Hacemos hincapié en que los judíos no esperaban un dios o un salvador del mundo, sino un líder político con credenciales que se exten­dieran hasta su primer rey, David 3sOtro problema para la corriente principal del cristianismo es la creencia de que Jesús era el hijo de un apareamiento mági­co entre Jehová y María Como hemos visto, esta unión de un dios y una mujer es un requisito ancestral para la paternidad de todos los que serían hombres-dioses en las culturas del Medio Oriente. La justificación de esta afirmación entre los cristianos se deriva del título que el mismo Jesús se asignaba: el hijo de Dios, que era un antiguo título para cualquiera que reclamara el reinado. Todos los dioses de tiempos anteriores a los faraones y en adelante han establecido su derecho de gobernar mediante su descendencia de los dioses.Mientras investigábamos bien la compleja cuestión del pa­pel que se esperaba del mesías, dimos con un aspecto sorpren­dente y muy extraño que, hasta donde sabemos, nadie había considerado el nombre del asesino que fue liberado en lugar de Cristo durante su juicio: Barrabás Un nombre bíblico más, pen­sarán, y que parece estar rodeado de una aureola de maldad “Barrabás, el malvado asesino a quien los igualmente malvados judíos decidieron liberar en vez de nuestro Salvador” Los gritos de la multitud para crucificar al Cristo y no al criminal común es una de las piezas de evidencia con respecto a la pretendida naturaleza despiadada de los judíos que ha derivado en dos mil años de antisemitismo.Sin embargo, sólo se requiere un conocimiento rudimenta­rio de la lengua de aquellos tiempos para entender que Barrabás no es un nombre, sino un título que significa, precisamente, hijo de Dios. Bar quiere decir hijo de y la traducción literal de Abba es padre, pero, en general, se usaba, y se sigue usando, como una referencia a El Padre, es decir, a Dios. Esto nos intrigó y confundió, pero quedamos perplejos cuando más adelante descubrimos que en los manuscritos anteriores de Mateo, en el versículo , la denominación de este hombre se usa en su forma completa: Jesús Barrabás.Así que al individuo que fue liberado y no crucificado a pe­de la multitud se le conocía como Jesús, el hijo de Dios, y así lo registra de forma indiscutible el Evangelio. La primera parte del nombre fue borrada del Evangelio de Mateo en una fecha bastante posterior, por aquellos que buscaban que los hechos encajaran con sus creencias gentiles. Semejante selectividad es lo que hoy llamaríamos de manera eufemística economía de la verdad, pero resulta poco más que un engaño para evitar preguntas difíciles que la Iglesia no contestaría, o que, más bien, no podría contestar.Ciertamente la trama se estaba complicando. Los Evangelios sostienen que a este otro Jesús, hijo de Dios, se le acusaba de ser un judío rebelde que había matado a dos personas durante el estallido de una insurrección. Así que Barrabás no era un criminal sino un judío fanático que se enfrentaba a una acusación similar a la presentada en contra de Jesús. Cuando se consideran estos hechos más concretos, todas las instancias del juicio de Jesús se complican. Dos hombres e1 mismo nombre, que demandan lo mismo, y acusados prácticamente de lo mismo; ¿cómo podemos saber cuál fue liberado?. Con certeza, muchas de las sectas cristianas más antiguas creen que Jesús no murió en la cruz porque otro murió en su lugar. Hoy día, los musulmanes tienen a Jesucristo en muy alta estima  como un profeta al que se ordenó crucificar pero cuyo lugar fue tomado por otro. El simbolismo del Cristo crucificado es absolutamente esencial para la corriente principal del cristianismo, pero, aun así, muchos grupos, tanto contemporáneos del suceso como modernos, sostienen que no murió de esa manera, ¿Podrían tener razón?.La evidencia que hallamos no pertenecía a alguno de los Evangelios Gnósticos tan disputados, sino al Nuevo Testamento,  por lo que nuestros inevitables críticos por parte de la Iglesia debieron haber tenido muchas dificultades para esconder esta verdad debajo de la alfombra. Es seguro que algunos pretenderán argumentar que no lo leyeron o que es alguna clase de error que puede justificarse mediante el proceso tradicional de ha­blar en círculos.Libres de los requerimientos del dogma de la fe ciega, había­mos aceptado que la leyenda de Jesucristo es una amalgama de cuentos chinos sobrenaturales importados de otras religiones de misterio. Dados nuestros descubrimientos, empezamos a pre­guntarnos si incluso los detalles más generales de la vida de Jesús pudieron ser la mezcla de las historias de dos hombres, casi de la misma forma en que se cree que la historia de Robin Hood se originó en los cuentos que se narraban sobre varios nobles anglosajones que operaban fuera de la ley de los gober­nantes normandos.¿Es que las autoridades romanas, amenazadas por el surgi­miento del nacionalismo en Judea, se habían movilizado de una vez por todas contra todos los alborotadores conocidos? Los judíos representaban una espina pequeña pero permanente para el emperador, y la difundida expectación con respecto a la llega­da de un nuevo mesías para deshacerse de los romanos estaba enardeciendo demasiado a la población local. Los sicarios, faná­ticos zelotes levantados en armas, estaban asesinando judíos que eran amigos de Roma y la población en general iba adquiriendo confianza acerca de la posibilidad de lograr la independencia Hubiera sido muy normal por parte de las autoridades romanas eliminar el problema antes de que se les saliera de las manos Sólo podríamos especular con respecto a qué pudo haber pasa­do para que se creara la extraña situación que se registra en el Nuevo Testamento.Nuestro primer escenario era aquel en el que dos mesías competidores surgieron de las filas de dos grupos diferentes en Judea, ya que está documentado que en los siglos I y II hubo muchos que exigían el título de mesías. ¿Y si dos de estos mesías alcanzaron la cima de la popularidad al mismo tiempo? Ambos hubieran sido llamados Jesús por sus seguidores, porque es una descripción que se le da al salvador del pueblo judío, su provee­dor de victoria y futura prosperidad. Al momento de este arres­to preventivo, es posible que a una de las figuras mesiánicas se le conociera más como Jesús, rey de los judíos, y a la otra como Jesús, el hijo de Dios. Cuando se exhibió en público a estos criminales, Poncio Pilato se percató de que la situación se estaba volviendo explosiva y, temiendo un baño de sangre del cual él podría resultar una víctima, ofreció poner en libertad a uno de los dos mesias cautivos. La multitud tuvo que escoger entre su mesias real o su mesias sacerdotal, y escogieron al se­gundo.A este escenario le llamamos la Teoría del Gato de Schródinger acerca del mesias (por el famoso experimento de lógica que demostró que en el extraño mundo de la mecánica cuántica pueden coexistir dos resultados que se excluyen mutuamente), porque es imposible afirmar si el crucificado fue o no el verda­dero Jesús de la fe cristiana. Las historias de ambos hombres están ahora tan mezcladas que las sectas cristianas que dicen que nunca lo crucificaron están en lo correcto, como tam­bién lo está la corriente principal de la Iglesia, que afirma lo contrario.Nuestro segundo escenario se basaba en el conocimiento de que había un requisito tradicional de que hubiera dos mesias, que trabajarían mano a mano para lograr la victoria final de Jehová y Su pueblo elegido. Un mesias real de la tribu de Judá, la línea real de David, se uniría a un mesias sacerdotal de la tribu de Levi. Se esperaba esto debido a que, de acuerdo con la tradición, los sacerdotes judíos tenían que ser levitas. Esta teoría presupo­ne que en el momento del juicio se arrestó a ambos mesias y se les acusó de provocar la insurrección civil. El Jesús de la línea real de Judá fue retenido y murió en la cruz, en tanto que el Jesús de la línea sacerdotal de Levi fue liberado.¿Quién era cuál? El Jesús nacido de María demandaba ser un mesias porque descendía de la línea real de David y se supone nació en la ciudad de David, Belén. No obstante, como puede leerse en los primeros versículos del Nuevo Testamento, esta descendencia, a través de una hilera de procreadores, se basa en la genealogía del esposo de María, José, que no era, según la creencia cristiana, el padre de Jesús. Un cruel giro de fría lógica: si era el hijo de Dios, no podía ser el mesias real.En términos prácticos, el Jesús que nació de María no podía ser dicho mesias real, pero sí la versión sacerdotal: se sabe que su madre tenía relación con Juan el Bautista, que era levita, por lo que el mismo Jesús debe haber tenido sangre levita. Si este Jesús hubiera utilizado este argumento, quedaría claro que no fue él quien murió en la cruz.Con el asunto del Jesús doble nos topamos con una falla obvia en la historia cristiana del mesías, pero, además de discu­tir estos escenarios como posibles soluciones, no podíamos ahon­dar más. No fue hasta que desciframos un acertijo masónico que la solución real se hizo evidente, y de ello hablaremos más adelante.  Los principales grupos de JerusalénLos tres principales grupos pobladores de Judea durante el si­glo  eran los fariseos, los saduceos y los esenios. Los dos prime­ros se definen en las notas al pie de página de la Biblia Douai como sigue:Fariseos y saduceos. Eran las dos sectas entre los judíos de los cuales los primeros eran en su mayoría notorios hipócritas; los últimos, una especie de librepensadores en materia de religión.Para ser una pieza de información tan pequeña, es notable el grado de inexactitud.Los saduceos eran, por derecho establecido, la burocracia sacerdotal y aristocrática de Jerusalén. Eran muy conservadores en sus opiniones religiosas, no creían en ninguna existencia más allá de la tumba y sin duda consideraban las complejas perspec­tivas y acciones de los fariseos como la obra de unos tontos supersticiosos. En la mayoría de los aspectos, dirigían al país de acuerdo con los requerimientos romanos más que con los ju­díos; eran lo que ahora llamamos traidores. Sostenían que el in­dividuo era libre para construir su propio destino y, a diferencia de los fariseos, creían que la historia tomaba su propio curso en vez de ser parte de algún plan divino. Si bien eran ricos y con una posición social alta, eran groseros, rudos y duros en extre­mo con cualquiera que rompiera la ley o interfiriera con su ad­ministración. No eran hombres de ideas o de ideales pero mante­nían al país funcionando en tanto buscaban el status quo, el cual operaba para su beneficio. Si vamos a ser justos, es proba­ble que no fueran muy distintos de las clases gobernantes en la mayoría de los países antes y después, pero llamarlos librepensa­dores en materia de religión es lo más lejano posible a la verdad.Los fariseos, por otro lado, no eran, estrictamente hablando, sacerdotes, pero sí devotos de la Ley, que con constancia trata­ban de aplicar en cualquier aspecto de la vida. Para ayudarse en esta búsqueda de cumplimiento de la Ley, desarrollaron una tra­dición de interpretación mediante la cual todas las acciones es­taban reglamentadas con minuciosidad. Establecieron altos estándares que se convirtieron en las señales del judaismo orto­doxo moderno, y, comparta uno sus creencias o no, eran impre­sionantemente sinceros. Por tradición, toda adoración a Jehová estaba restringida y sólo debía ocurrir en Su Divina Presencia en el Templo de Jerusalén bajo el control del sumo sacerdote, pero los fariseos crearon la oportunidad para la evolución even­tual de la estructura del rabino y la sinagoga, como una base pa­ra que los judíos de todas partes tuvieran acceso a Dios.En la actualidad, los temores y esperanzas de los fariseos perduran en el judaismo ortodoxo. En todo el mundo ortodoxo, durante el sabat los judíos no hacen negocios, y tampoco mane­jan un auto de motor, usan el transporte público, empujan una carreta ó la, cosen o zurcen, ven televisión, cocinan o exprimen una esponja, tocan un timbre o usan un elevador. Recientemen­te, el gerente judío de un hotel kosher en Bournemouth, centro vacacional al sur de Inglaterra, fue despedido por activar el inte­rruptor eléctrico para encender el sistema de calefacción cen­tral la mañana de un sábado. El hecho de que sus huéspedes pudieron haber muerto a causa de la hipotermia no fue excusa para esta desconsiderada desobediencia de la Ley, que se deriva del hecho de que el Tora, el libro de la ley judía, prohíbe encen­der fuegos durante el sabat.Los esenios fueron un grupo menos comprendido hasta 1947, cuando se descubrieron los Rollos del Mar Muerto en Qumran, cerca de Jerusalén. Los pergaminos nos dicen mucho de estos extraños hombres que vivieron en un valle seco y rocoso desde alrededor de la mitad del siglo II a.C. hasta el año 68 d.C. Hay evidencia de que las cuevas fueron ocupadas más tarde por un número más pequeño de personas hasta el año 136 d.C. (el tiem­po del levantamiento final de los judíos bajo otro Jesús), pero no se sabe a ciencia cierta si estos habitantes eran esenios o no. Que las observaciones religiosas de los esenios hicieran ver a los fariseos como hedonistas descuidados, nos da la medida del rigor de su mentalidad. Aunque hoy día muchos académi­cos aceptan que los esenios y la Iglesia primitiva tienen muchos rasgos en común, la Iglesia de Roma siempre ha negado cual­quier conexión entre los dos. Uno de los vínculos más obvios es la singular expectación apocalíptica que comparten. Ambos es­peran que su mundo existente termine de manera abrupta e inminente.El principal factor que distingue a los esenios de los saduceos y los fariseos es que para ser esenio sólo se requiere hacer una elección adulta e individual, y no es por virtud de nacimiento. Los esenios de Qumran se pensaban los únicos custodios de las verdaderas enseñanzas de Israel y creían que a través de su fun­dador sacerdotal, conocido en los Rollos como el Maestro de la Rectitud, habían establecido una nueva alianza, la forma última y esencial de la perfecta alianza entre el pueblo de Israel y su Dios. Este arreglo estaba reservado de manera exclusiva para los miembros de la comunidad esenia, debido a su respeto infalible de cada uno de los seiscientos trece mandamientos de la Ley y su absoluta creencia en la profundidad de su propia indignidad. Como los fariseos, adoptaron la idea de dioses menores conoci­dos como ángeles.Está más allá de toda duda que los autores de los Rollos del Mar Muerto, que ahora llamamos qumranos o comunidad qumrana, fueron esenios, y después se nos aclararía que este pueblo era el nazareno (o nasoreano) o la Iglesia original de Jerusalén. Hay mucha evidencia de que estos grupos eran en esencia uno solo y el mismo, y el argumento de la Iglesia acerca de que están separados parece ser un intento por proteger lo especial de Je­sús, cuando los Rollos del Mar Muerto cuentan una historia si­milar sin hacer referencia a él. Si ahora la Iglesia aceptara que el pueblo de Qumran era la Iglesia de Jerusalén, tendría que expli­car por qué su dios principal no era el líder de su comunidad.Los Rollos del Mar Muerto describen a un grupo con una visión del mundo idéntica, la misma peculiar terminología y pre­cisamente las mismas creencias escatológicas que la Iglesia de Jerusalén. Expertos como el profesor Robert Eisenman han de­mostrado que el líder de los qumranos alrededor de la cuarta y quinta décadas del siglo I d.C. fue Santiago el Justo, hermano de Jesús, que la Iglesia acepta como el primer Obispo de Jerusalén. (Esto se confirmó más tarde en una conversación privada con el profesor Phillip Davies.)¿Cómo dividía su tiempo Santiago el Justo, entre los dos grupos? ¿Tal vez en días alternados, o mañanas y tardes? Difícil­mente. La respuesta obligada es que ambos eran la misma cosa. Durante las últimas tres décadas de su existencia, la comunidad qumrana era la Iglesia de Jerusalén.En espíritu, los esenios eran judíos ultraconservadores, pero en cierta forma eran progresistas y creativos sin medida. El vo­cabulario qumrano está presente en la literatura cristiana y los malentendidos con respecto a su significado original ayudaron a aquellos que sostendrían a dioses gentiles mediante la valiosa moneda del judaismo. El nuevo vocabulario qumrano comenzó a formar parte de la cultura teológica judía en el siglo I d.C, cuando la literatura targúmica era un lugar común. Se trataba de la traducción de la Biblia hebrea al arameo, la lengua de los ju­díos en los tiempos del Cristo Jesús. Como los servicios se reali­zaban en hebreo, que se entendía poco, se traducían libremente de manera simultánea al arameo para beneficio de los fieles en general. Los traductores usaban términos y frases que se enten­dieran en vista de las circunstancias del momento, de tal forma que los términos qumranos incluidos en el ritual cristiano, como “vénganos tu reino”,”el reino del Señor”,”el reino de Dios” y “el reino de la Casa de David”, se referían todos al mismo objetivo político. George Wesley Buchanan comenta:Cuando se informó que Jesús dijo” Mi Reino no es de este mundo” (Jn 18:36), no quería decir que estaba en el Cielo. En el Evangelio de Juan se divide a toda la gente en dos grupos (1) aquellos del mundo y (2) aquellos que no son del mundo Los que no son del mundo incluían a Jesús y a sus seguidores, quienes vivían en la tierra. No estaban en el cielo, pero tampoco eran paganos. Perte­necían a “la iglesia” y no a “el mundo” El mundo incluía a todos los paganos y a aquellos que se rehusaban a creer en él.5Podemos ver que los términos usados en esos tiempos eran sim­ples afirmaciones políticas. Si seguías el movimiento de indepen­dencia, estabas en el Reino de Dios y si no, pertenecías al mundo ordinario. En Lucas 17:20-21 un fariseo le preguntó a Jesús cuándo vendría el Reino de Dios y recibió la siguiente respuesta:El reino de Dios no vendrá con advertencia, ni dirán: “Helo aquí, o helo allí”; porque he aquí el reino de Dios está entre vosotros.Los términos “el reino del cielo’ y “el reino de Dios” tenían un significado simple y claro para quienes los usaron en un inicio, pero, al ser adoptados y utilizados por los cristianos gentiles, sus nuevos dueños pensaban con cariño en un paraíso al que la gente buena se iba una vez que sus vidas terminaban, y en el que era posible reunirse en un éxtasis sin tiempo con los seres amados perdidos. Todo esto está muy lejos de ser lo que cual­quier Jesús (es decir, cualquier traedor de victoria) haya enseña­do en el siglo I. La palabra aramea que se tradujo al griego como reino se ha malentendido en este contexto, ya que también sig­nifica gobierno o mandato, y cuando se considera el uso com­pleto del término, éste quiere decir que la tierra de Israel sea gobernada de acuerdo con la ley mosaica. En efecto, cuando Jesús y sus contemporáneos se referían a la venida del reino del cielo, tan sólo querían decir: “cuando muy pronto llegue el tiem­po en que saquemos de Judea a los ocupadores extranjeros y a sus títeres, y establezcamos algunos acatamientos de la línea dura de las reglas judías”. Entre ellos, los más religiosos pensaban que sus problemas eran resultado de que Jehová los había abando­nado debido a que vivían en el pecado por no acatar la ley de Moisés con la suficiente fuerza. El único remedio para todos los problemas que los asolaban eran la pureza y la rectitud; tenían que seguir la ley de Dios al pie de la letra. La sólida evidencia de los Rollos del Mar MuertoComo hemos mostrado, los vínculos entre los términos utiliza­dos en el Nuevo Testamento y en los Rollos del Mar Muerto son obvios, pero desde sus orígenes la Iglesia Católica ha tratado de aminorar su importancia. La interpretación de los pergaminos fue dirigida por un grupo católico del que formaron parte los sacer­dotes de Vaux, Milik, Skehan, Puech y Benoit. Otras figuras inde­pendientes involucradas se quejaron en aquel momento de que no se les daba acceso abierto a muchos de los pergaminos, y tanto John Allegro como Edmund Wilson declararon que había una política deliberada para distanciar a la comunidad qumran de los inicios del cristianismo, a pesar de la creciente evidencia de que tenían algo en común.6El padre de Voux declaró con firmeza que los qumranos di­ferían por completo de los primeros cristianos; también obser­vó que, debido a que Juan el Bautista estaba tan cerca de las enseñanzas de dicha comunidad, no podía considerársele cris­tiano sino tan sólo un precursor del cristianismo. Como está claro en el Nuevo Testamento que Juan el Bautista fue funda­mental en el establecimiento del ministerio de Jesús, es difícil ignorar semejante conexión. De Vaux ignoró también el hecho de que ambos grupos utilizaban el bautismo, compartían sus posesiones en comunidad, tenían un consejo de doce persona­lidades líderes y estaban interesados en las figuras mesiánicas y la inminente llegada del reino de Dios. El 16 de septiembre de 1956, John Allegro le escribió al padre de Vaux diciéndole:… usted es incapaz de tratar el cristianismo bajo una luz más obje­tiva. .. Persiste en hablar alegremente de los que los primeros ju­díos-cristianos pensaban en Jerusalén, y nadie adivinaría que su única evidencia real, si se le puede llamar así, es el Nuevo Testa­mento.7El padre de Vaux y su equipo no pudieron evitar examinar los nuevos pergaminos bajo la luz de sus creencias ya existentes y, de manera consciente o inconsciente, cambiaron los hechos para demostrar que los qumranos y los nazarenos de la Iglesia de Jerusalén no estaban relacionados.Esa excusa se acabó.A nosotros nos parece incuestionable que el hombre que fue Jesucristo fue una figura líder de Qumran durante los años cruciales de la tercera y cuarta décadas del siglo I. En aquellos tiempos los miembros de la comunidad eran pocos, tal vez no más de doscientas personas, y quizá había poco más de cuatro mil esenios en total. Era un grupo de gente con mentalidades similares que veían la salvación inminente de sus problemas mediante la santidad y, aunque no eran sacerdotes por herencia, llevaban una vida monástica. Esto implicaba una sociedad en extremo jerárquica, del Guardián o el Gran Maestro hacia abajo, hasta seres tan inferiores como los hombres casados o, aun peor, las mujeres, especialmente aquellas que menstruaban. Las muje­res que se encontraban en ese momento de su ciclo corporal debían retirarse de todo contacto con los hombres, incluyendo el contacto visual. La reproducción era una necesidad desafor­tunada de la vida, pero que aquellos que elegían entregarse a los placeres de la carne, debían pasar por un proceso considerable de purificación antes de regresar a la comunidad.Había varios niveles de membresía, desde un amplio grupo externo hasta uno interno santo. La iniciación a los más altos escalones requería de votos de secreto bajo amenaza de terri­bles castigos si se revelaban los secretos de su hermandad al mundo exterior. Esto parece similar a la práctica masónica, pero una de las diferencias es que los qumranos no consideraban tales amenazas como señales o pruebas; para ellos, eran literales.El pueblo de Qumran nos interesó mucho: usaban batas blan­cas, hacían votos de pobreza, juraban guardar el secreto bajo amenaza, de terribles castigos y afirmaban que poseían conoci­mientos secretos. Estábamos reconstruyendo la imagen de un grupo judío revolucionario que pudo haber incluido a Jesús, y que fue fundamental en la revuelta judía que con el tiempo con­dujo una vez más a la destrucción de Jerusalén y su templo. Habíamos establecido, más allá de toda duda razonable, que los templarios excavaron las ruinas del Templo de Herodes, y cual­quier cosa que hayan encontrado debe haber sido escondido entre los primeros años del siglo I, cuando el templo estaba en sus primeros años de construcción, y el año 70 d.C, cuando fue destruido. Esto significaba un periodo no mayor de setenta años durante el cual pudo haberse escondido el material. El Rollo de Cobre —llamado así por estar en efecto grabado en hojas de cobre—, encontrado en Qumran (véase figura 17), habla de cómo los qumranos escondieron sus secretos y escrituras bajo el templo poco antes del año 70 d.C, por lo que no tuvimos la necesidad de especular sobre los dueños de los pergaminos que los templarios encontraron. Y, si estábamos en lo correcto, y la comunidad qumrana y la Iglesia de Jerusalén eran una sola y la misma cosa, resulta claro que los templarios poseían los docu­mentos cristianos más puros posibles, mucho más importantes que los Evangelios Sinópticos.Por mucho, el vínculo más importante entre los esenios qumranos, los Caballeros Templarios y la francmasonería es el hecho de que los tres se centran en la reconstrucción física y mística del Templo del Rey Salomón. Es improbable que se trate de una coincidencia y no podría ser una asociación fraudulenta en lo que respecta a la francmasonería, ya que la Gran Logia de Inglaterra y sus enseñanzas acerca de la construcción de un tem­plo espiritual son anteriores al descubrimiento de los Rollos del Mar Muerto por más de doscientos años.Cuando estudiamos el cristianismo gnóstico encontramos que había un vínculo entre éste, el Nuevo Testamento y la francmasonería, en cuanto a que los tres hacían referencia a pie­dras angulares. Encontramos las mismas referencias en los tex­tos de Qumran. Eisenman y Wise comentan al respecto entre otras observaciones acerca de vínculos entre los pergaminos y el cristianismo:Los lectores que estén familiarizados con el Nuevo Testamento reconocerán aquí los términos comunidad y templo como alusio­nes básicamente paralelas, ya que Jesús está representado como el Templo en los Evangelios, y en Pablo, la Regla de la Comunidad, usando imaginería del espiritualizado templo paralelo en VIII 5-6 y ix 6, describe al Consejo de la comunidad qumrana como el “San­to de Santos para Aarón y un Templo para Israel”. Esta imaginería, como veremos, estaba difundida en Qumran, incluyendo las alu­siones paralelas al sacrificio, la agradable fragancia, la Piedra Angu­lar y la Fundación que conlleva.8El uso de la idea de fundación fue algo que también nos llamó la atención. La familia de JesúsUn elemento significativo que la Iglesia se niega a discutir es la evidencia de que Jesús tenía hermanos, y es probable que también hermanas En una amplia variedad de documentos de los siglos I y II, incluso en el mismo Nuevo Testamento, se encuen­tran referencias a dichos hermanos de Jesús. Tener hermanos es normal, pero, cuando se supone que eres el hijo de Dios, surge una pregunta: ¿quién es el padre de los demás? Por fortuna, hay evidencia que indica que Jesús era el mayor, por lo que su naci­miento de una virgen no se descarta al instante. Esta cuestión de los hermanos se reconoció hace mucho, y se han expuesto tres principales teorías para explicar la situación.Los debates iniciales sobre el cristianismo llevaban el nom­bre de su teólogo líder. La visión de Helvidio acepta que en efec­to existieron hermanos de Cristo; el argumento de Epifanio pro­pone que se trataba hijos de José de un matrimonio anterior; y la desesperada explicación de Jerónimo es que el término her­mano en realidad quería decir primo. A pesar de que la Biblia se refiere con claridad a los hermanos de Jesús en varias ocasiones, en notas al margen, la Biblia Católica Romana Douai indica sin lugar a dudas su opción preferida:.. Helvidio y otros herejes, de la manera más impía, sugieren que la bendecida Virgen María tuvo otros hijos además de Cristo.Lo anterior contradice a Mateo 13:55-56,quien asegura:¿No es éste el hijo del carpintero? ¿No se llama su madre María, y sus hermanos, Santiago, José, Simón y Judas? ¿No están todas sus hermanas con nosotros?La respuesta de los editores de la Biblia Douai es creativa, ya que no convincente para el lector crítico:Éstos eran los hijos de María la hermana de nuestra Señora Ben­decida y, por lo tanto, de acuerdo con el estilo usado en las escri­turas, se les llamaba hermanos, es decir, parientes cercanos de nuestro SalvadorSi hubiera un fragmento de verdad en esta extraña explicación, tendría que observarse que no era muy imaginativo por parte de los abuelos maternos de Jesús tener dos hijas y poner a am­bas el nombre de María. Sin embargo, ahora se acepta de manera casi universal que Jesús tenía hermanos y hermanas. Su herma­no menor, Ya’acov (Jacob, en inglés o Santiago en las versiones griegas de la Biblia) lo sobrevivió durante al menos treinta años y, como mostraremos más adelante, fue responsable de preser­var sus verdaderas enseñanzas para que por fin pudieran triun­far contra todo.  

El nacimiento de una nueva religión

Ahora conocíamos la gran diferencia entre la Iglesia original de Jerusalén y la organización posterior que les robó las ropas después de que se les exterminara en la guerra con los romanos. Al examinar los escritos de quienes la Iglesia Romana llama “los padres de la primera Iglesia” y posteriores líderes de la Igle­sia, titubeamos ante la confusión, los malentendidos y el embro­llado pensamiento que han existido a lo largo de los años. También nos topamos con algunas muestras de una sorprendente honestidad; se registra que el Papa Leo X (el mismo que llamó al Rey Enrique VIII el defensor de la fe) dijo:Nos ha servido bien, este mito de CristoDesde la caída de Jerusalén en el año 70 d.C, la fe llamada cris­tianismo empezó a distanciarse de sus orígenes judíos y pronto el recuerdo del héroe conocido como Josué se perdió en mitos y leyendas ajenos. Se fueron apilando viejas historias paganas sobre la historia del hombre que intentó ser el rey salvador de su gente. De Roma se contó de nuevo la leyenda de Rómulo y Remo, con dos nuevos dioses menores, los grandes santos Pe­dro y Pablo. La fecha de nacimiento del dios Sol era el 25 de diciembre y se pensó que también sería adecuada para el naci­miento de Jesús, ya que así podría celebrarse a ambos el mismo día. El sabat se cambió del sábado al día del dios sol, el domingo, y el símbolo del sol encontró su lugar detrás de las cabezas de los divinos y los santos en la forma de halo.Para los ciudadanos del Imperio Romano, la nueva religión les resultó familiar y a la vez reafirmante: quizá no les iba muy bien en esta vida, pero obtendrían algo mejor en la próxima. Igual que la mayoría de la gente a lo largo de la historia, no usaban mucho la lógica, preferían disfrutar la emoción que todo les producía, le pedían ayuda a su Dios (ahora sólo uno) cuando la necesitaban y le oraban cuando las cosas iban bien El cristianismo se volvió un culto de rituales más que de ideas, y la teología pasó a segundo término ante el control políticoEl Imperio Romano había sido una fuente política de gran éxito, pero, a pesar de sus despiadados métodos para mantener el poder, éste no podía ser permanente Empezó a derrumbarse como fuerza cultural pero se dio cuenta de que controlar las mentes de la gente era mucho más eficaz que sólo controlar sus cuerpos. El cristianismo dio a Roma el mecanismo para estable­cer un poder político sin paralelo, basado en ofrecer a las masas poco sofisticadas una mejor vida después de la muerte, si se­guían los ordenamientos de la Iglesia .Thomas Bobees, filósofo y pensador político del siglo xvII, expresó la situación con claridad:El papado no es otra cosa que el fantasma del difunto Imperio Roma­no, sentado con su corona sobre su tumba desde entonces 9Es probable que el acontecimiento más importante en la crea­ción de lo que ahora llamamos la Iglesia haya tenido lugar en Turquía el 20 de mayo del año 325 d C. Se trata del Consejo de Nicea, resultado de la decisión del Emperador Constantino de tomar de una vez por todas el control de su fragmentado impe­rio. En ese tiempo Constantino era en extremo impopular y el descontento estaba en su apogeo, la idea que se le ocurrió para resolver sus problemas fue una verdadera genialidad. Era lo sufi­cientemente realista como para aceptar que Roma ya no era el poder que había sido y, si bien no podía asegurar su posición mediante la fuerza o la recompensa financiera, sí podía influir en su pueblo si se introducía en las creencias espirituales que al parecer dividían las lealtades de sus súbditos. El imperio entero se había convertido en una mezcla de cultos, y algunos de ellos, como el cristianismo, estaban presentes de diversas y variadas formas. En el transcurso de muchas generaciones casi todas las religiones orientales encontraron el camino hacia Roma y habían sido asimiladas y transformadas para satisfacer los gustos locales Tan minucioso fue el proceso de romanización que pocos de los fundadores de los cultos originales hubieran reconocido su propia fe conforme se fusionaban una con otra hasta volverse sumamente intercambiables una verdadera mez­cla En este periodo de cambio, aquellos que se hacían llamar cristianos reñían entre sí a causa de las muchas diferencias fun­damentales en cuanto a sus creenciasA pesar de su papel como legitimador del cristianismo Constantino fue seguidor del culto al dios del Sol Invictus, hasta el momento en que se encontró en su lecho de muerte, cuando por fin aceptó ser bautizado, por si acaso los cristianos habían estado en lo correcto todo el tiempo Una póliza de seguro bas­tante sensata y barata, para la vida en el más allá.Cuando el emperador se involucró por primera vez con los cristianos, su población era bastante significativa uno de cada diez ciudadanos aseguraba ser seguidor de este grupo que se había separado de los judíos. Se encargó de arreglar las disputas entre las diferentes facciones cristianas, las cuales se acusaban mutuamente de falsedades, y debe de haberse percatado de que esta religión emergía como una fuerza dominanteConstantino se ganó el título que la historia le conferiría “Constantino El Grande” Urdió su plan y lo ejecutó de manera inmaculada Por ese entonces había dos emperadores Constan­tino, quien gobernaba el oeste y Licinio, el este, y cuando el primero propuso a su contraparte que los monoteístas ya no debían ser perseguidos, Licinio accedió de inmediato Como de cualquier manera las persecuciones no habían terminado, Licinio ha de haberse preguntado por qué de pronto Constantino se interesaba tanto en el bienestar de cultos aceptados, como el cristianismo. Pudo averiguarlo poco después, cuando Cons­tantino lo acusó de no cumplir con el acuerdo y lo mandó eje­cutar con el pretexto de la protección de las libertades religio­sas de sus ciudadanos. Constantino se convirtió de inmediato en el único emperador con el apoyo total del creciente e influ­yente culto a Cristo. Ésta fue una excelente vía para mantener el orden y desarrollar la cohesión, y Constantino seguro pensó que este asunto merecía desarrollarse aún más. Existían dos obstá­culos para esta estrategia en primer lugar, aun había muchas religiones activas en general y, en particular, dentro de las fuer­zas armadas, en segundo lugar, los cristianos mismos se encontraban en tal grado de desacuerdo, que parecían correr el peli­gro de dividirse en distintas creencias La solución de Constantino fue admirablemente brillante.A pesar de ser un devoto de la religión del Sol Invictus, Constantino organizó el primer consejo internacional de cris­tianos para establecer, de una vez por todas, un punto de vista único y oficial en lo concerniente al culto cristiano y a su profe­ta judío, el Cristo Jesús. Logró reunir a líderes eclesiásticos de todas partes del mundo antiguo, incluyendo España, Francia, Egipto, Persia, Siria, Armenia y la propia Tierra Santa. Debido a que los cristianos eran por mucho la secta más ruidosa, este consejo efectuado en Nicea (Iznik en la actualidad) en Turquía, llegó a ser un parlamento de facto del nuevo Imperio unido. El suceso se organizó con un toque magistral: Constantino estaba sentado al centro con los obispos a su alrededor, de manera que su autoridad se imponía en todas las discusiones. Así el empera­dor se impuso como el Cristo del momento, con la atención de sus discípulos y, como sostuviera después la leyenda, también estuvo presente el poder del Espíritu Santo, actuando por con­ducto del hombre que sería el fundador de la Iglesia. A Constantino le interesaban sobre todo dos cosas: el Dios de los cristianos, a quien consideraba una manifestación de su rey Sol existente, y la figura de Jesucristo, a quien consideraba un mesías judío, de la misma forma que se veía a sí mismo como el mesías de su imperio. Pensaba que Jesús era un personaje guerrero y sagrado como él, quien luchó por establecer la ley de Dios; pero el rey judío fracasó y con él esto no sucedería.Desde el tiempo de Constantino, los cristianos lo han consi­derado el gran líder de la fe que derrotó a los herejes. Muy pronto se contó una historia sobre su conversión al cristianis­mo cuando, en la Batalla del Puente de Milvian, el emperador siguió las instrucciones recibidas en un sueño profético y man­dó pintar el símbolo del verdadero dios en los escudos de su ejército Con base en el subsecuente vínculo de Constantino con los cristianos, se supuso que serían las sagradas palabras griegas chi y rbo, las primeras dos letras de la palabra christos. Pero, dado que Constantino nunca se convirtió en cristiano, la imagen en esos escudos debió haber sido con certeza el sol abrasador de su verdadero dios, Sol Invictus No existen registros de esa época que describan este símbolo pero, como el emperador había sido admitido recientemente como miembro del culto a dicho dios y fue su sumo sacerdote el resto de su vida, parece improbable que haya utilizado otro tipo de imagen.El resultado de este consejo fue el Credo Niceano, que bus­caba reconciliar las diferencias entre varias facciones cristianas y evitar los abismos doctrinales que podrían dividir la Iglesia oriental por completo. Los reglamentos que surgieron continúan siendo la base de la mayoría de los reglamentos de la Iglesia de hoy, y cubren un gran número de detalles, como cuándo debían ponerse de pie o sentarse las congregaciones durante los servi­cios. Sin embargo, la cuestión esencial era el problema de si Cristo era hombre o dios, y, de haber sido dios, cuál era la naturaleza precisa de su divinidad.Los miembros del consejo tenían frente a ellos una gran ta­rea que debió haberles hecho nudo los pensamientos teológicos. Encontrar una solución lógica era en exceso difícil: si había un solo Dios, ¿cómo pudo Jesús ser un dios sin ser aquel Dios? Y, si fue concebido por María, se deduciría que tendría que haber habido un tiempo en el que Dios todavía no nacía, por lo que debe haber una deidad mayor, la cual no está separada por com­pleto. La mente gentil de Constantino racionalizó esto explican­do la relación entre Dios el padre y un Dios el hijo. Ésta nos parece una conclusión bastante pobre porque nadie cree que ellos y su propio padre sean manifestaciones diferentes de la misma entidad; si fuera así entonces sólo habría un humano ya que todos pertenecemos a una línea de padres e hijos casi infi­nita. La conclusión ineludible es que el cristianismo no es una religión monoteísta en absoluto; sólo se diluye al mantener su pensamiento sumamente embrollado.Los miembros del Consejo Niceano también se plantearon esta extraña pregunta: “Tuvo que haber un Dios Padre antes de que construyera el mundo, pero ¿qué pudo haber estado ha­ciendo mientras estaba solo?’ No hubo respuesta alguna, pero un siglo después San Agustín de Hipona sugirió de manera pre­cisa que “Dios había pasado ese tiempo ¡construyendo un in­fierno especial para aquellos que hacían tales preguntas!”.Arrio, un sacerdote de Alejandría, fue el máximo exponente del grupo que no creía que Jesucristo fuera Dios; su argumento se basaba en que no podía serlo porque era un hombre. Dios era Dios, y era una blasfemia pensar que Jesús era divino por natura­leza; sólo pudo llegar a serlo por medio de sus acciones. Arrio fue un teólogo astuto en extremo y desarrolló una sorprenden­te cantidad de argumentos basados en las escrituras para apoyar su tesis de que Cristo era un hombre, igual que los miembros del consejo. Su oponente fue otro alejandrino llamado Atanasio, quien afirmaba que el Padre y el Hijo eran (paradójicamente) de una misma sustancia. Las opiniones relativas a la divinidad de Jesu­cristo estaban divididas y tuvieron que ponerse a votación. Arrio perdió, y el castigo que pagó por perder fue que su nombre se despreciara como un sinónimo de maldad bajo la designa­ción de la Herejía Arriana.La herejía era una acusación que los grupos cristianos se lanzaban entre sí con facilidad aunque de manera imprecisa, pero después de que Constantino asumió el control, su signifi­cado se hizo tan claro como el cristal. En esencia, la verdad sólo sería lo que el emperador decía que era; el resto era herejía, el trabajo del diablo. Muchas escrituras quedaron fuera de la ley, y la aplicación de la etiqueta gnóstica, las apartaba con eficacia del credo del cristianismo, hoy día estrechamente definido.Es interesante que uno de los documentos más importantes que no pudo salir del Consejo de Nicea fuera la Donación de Constantino, la cual se descubrió en el siglo XVIII y que pretendía ser las instrucciones de Constantino de que la Iglesia de Roma debía tener autoridad absoluta en asuntos seculares porque San Pedro, el sucesor de Jesús como líder de la Iglesia, le había otorgado dicha autoridad al obispo de Roma. En la actua­lidad se sabe en todo el mundo que se trataba de una mala falsi­ficación, a pesar de lo cual la Iglesia Católica Romana aún se aferra a los derechos que el dudoso documento le confiere. En este sentido también podríamos mencionar que la afirma­ción de que Pedro le dio al Papa las llaves del Cielo es otra falsedad deliberada con la intención de sostener las demandas de la Iglesia romana. Está claro por los Hechos de los Apóstoles y las Cartas de Pablo, que Santiago, hermano menor de Jesús, asumió el papel de liderazgo de la Iglesia de Jerusalén. También es interesante notar que, según Eusebio, el Padre de la Iglesia, los primeros diez obispos de la Iglesia de Jerusalén eran todos judíos circuncisos, seguían las leyes alimenticias judías, usaban la liturgia judía para sus oraciones diarias y sólo reconocían los sabats y festivales judíos, incluido el Día de Expiación. Esta últi­ma observación demuestra con claridad que no consideraban la muerte de Jesús como el perdón de sus pecados.Por sobre todos los demás, Constantino hizo un espléndido trabajo para usurpar la teología judía. Aunque en efecto fue el arquitecto de la Iglesia, nunca se convirtió pero su madre, la emperatriz Helena, sí lo hizo. Helena quería que todos los sitios sagrados fueran identificados y marcados adecuadamente con una iglesia u otro templo, por lo que mandó equipos de investi­gadores que tenían instrucciones de no regresar hasta que hu­bieran descubierto cada lugar y artefacto santo, desde la zarza ardiente de Moisés hasta la misma Cruz Auténtica.Como era debido, en Jerusalén, bajo el templo de Júpiter, se encontró la tumba de Cristo y a poca distancia se identificó el sitio de la crucifixión. Se localizó y marcó con una estrella el lugar exacto en el que María Magdalena estaba cuando escuchó las buenas noticias de la resurrección; todo esto trescientos años después de los acontecimientos y doscientos cincuenta años des­pués de que los romanos destruyeron la ciudad. Por una coinci­dencia milagrosa, fue la misma Helena la que se tropezó con la Cruz Auténtica, incluso con la placa de Poncio Pilato, inscrita con las palabras “Rey de los judíos”.La emperatriz fundó iglesias en el Monte de los Olivos, mar­cando el sitio en el que Cristo ascendió al Cielo, y en el supuesto lugar de su nacimiento en Belén. No podemos evitar pensar que Helena halló lo que quería encontrar. Uno de los sitios identifica­dos fue el lugar exacto donde Dios habló con Moisés desde la zarza ardiente encima del Monte Horeb en el desierto del Sinaí, donde en la actualidad se ubica el monasterio de Santa Catalina.Una vez que la familia imperial se percató del valor práctico del cristianismo, con seguridad se lanzó a celebrar las leyendas del nuevo culto. Verdad entre las herejíasLa primera Iglesia Romana se dio a la tarea de destruir todo lo que no satisficiera los requisitos del dogma. La verdad no importaba; lo que la Iglesia quería que fuera verdad, lo era, y todo lo que lo contradijera era desechado. Hasta hace poco no se sabía casi nada acerca de Cristo Jesús, además de la escasa informa­ción que se da en el Nuevo Testamento. Es extraño cómo un hombre que es la base de la principal religión del mundo occi­dental pudo haber dejado tan pocos rastros En ocasiones es posible probar la existencia de una figura histórica por las cosas negativas que sus enemigos dicen de ella y, sin embargo, no se men­ciona a Jesús en fuentes como las escrituras de Josefo, el historia­dor de los judíos del siglo I, aparte, claro, de un texto recién descubierto conocido como el Josefo Eslavo, al cual regresare­mos más adelante La casi total ausencia de referencias a Jesús se debe a los cuchillos de los censores, pero por fortuna no tuvieron un éxito completo, como lo demostrara el Josefo Eslavo, escondido por mucho tiempoLa Iglesia romanizada destruyó toda evidencia que retratara a su salvador como un mortal más que como un dios. En uno de los más grandes actos de vandalismo, los cristianos quemaron la biblioteca de Alejandría en Egipto porque contenía demasia­da información acerca de la verdadera Iglesia de Jerusalén. Al hacerlo destruyeron la colección de textos antiguos más formi­dable que el mundo haya visto. Por suerte, al final, su tarea resultó imposible ya que no podían eliminar todos los rastros de evidencia De aquí, las revelaciones de los Evangelios Gnósticos y los notables Rollos del Mar Muerto Es más, los es­critos de los padres fundadores de la Iglesia oficial dicen mu­cho, sin que sea su intención, sobre la gente y los pensamientos que intentaban destruir Además, las obras de los primeros pen­sadores cristianos escaparon algunas veces de los censores porque se creía que eran inofensivas, aunque, de hecho, sus pa­labras pueden decirnos bastanteUna de estas piezas informativas salió de la pluma de Cle­mente de Alejandría, prominente pensador cristiano del siglo II. Se le consideraba bastante gnóstico en cuanto a su perspectiva pero, por lo general, no se destruía su trabajo por considerarlo aceptable. Pudo salvarse una carta que le escribiera a un desco­nocido con el nombre de Teodoro, en la que dice: ……Hiciste bien en acallar las indecibles enseñanzas de los carpocrasianos. ya que son las estrellas errantes a las que se refieren las profecías y vagan desde el sendero estrecho de los mandamien­tos hasta el abismo insondable de los pecados carnales y corpora­les. Porque, enorgulleciéndose de su conocimiento, como dicen, de las profundidades de Satanás, no saben que se están condenan­do a sí mismos al otro mundo de la oscuridad de la falsedad y, alardeando acerca de su libertad, se han convertido en esclavos de deseos serviles. Estas (personas) habrán de oponerse por com­pleto y de todas maneras. Porque, incluso si dijeran alguna verdad, aquel que ama la verdad no debe, aun así, estar de acuerdo con ellos. Porque no todo lo verdadero [cosas] es la verdad, ni debería preferirse esa verdad que parece [meramente] verdadera de acuer­do con las opiniones humanas, a la verdadera verdad, que va de acuerdo con la fe.Ahora que las [cosas] que ellos continúan diciendo acerca del Evangelio según Marcos inspirado de forma divina, algunas son falsificaciones del todo, y otras, si bien tienen algunas [par­tes] verdaderas, no obstante no se informan verdaderamente. Ya que las [cosas] verdaderas, estando mezcladas con invenciones, son falseadas, de tal forma que, como [dice] el dicho, incluso la sal pierde su sabor. [En cuanto a] Marcos, entonces, durante la estan­cia de Pedro en Roma escribió [un registro] de las obras del Se­ñor, sin embargo, no declarando todo, ni siquiera dando pistas de las secretas [obras], sino seleccionando aquellas que consideró más útiles para aumentar la fe de aquellos que estaban siendo instruidos.Pero cuando Pedro murió como mártir, Marcos vino a Alejan­dría, trayendo consigo tanto sus notas como las de Pedro, de las cuales transfirió a su libro anterior las cosas adecuadas para avan­zar hacia el conocimiento [gnosis]. [De tal manera] compuso un Evangelio más espiritual para el uso de quienes estaban siendo perfeccionados. Aun así, no divulgó las cosas que no deben pro­nunciarse, ni escribió las enseñanzas hieropánticas del Señor, sino que a historias ya escritas les añadió otras y, más aún, incluyó cier­tos dichos de los cuales sabía que la interpretación, como mistagogo, conduciría a los oyentes al santuario más interior de esa verdad escondida por los siete .Así, en suma, él preparó previa­mente las materias, ni de mala gana ni de manera incauta, en mi opinión, y, al morir, dejó su composición a la iglesia de Alejandría, donde todavía se guarda con el mayor cuidado, siendo leída sólo por aquellos que se inician en los grandes misterios. Pero como los sucios demonios siempre están maquinando la destrucción de la raza de los hombres, Carpócrates, instruido por ellos y haciendo uso de artes engañosas, esclavizó de tal manera a cierto presbítero de la iglesia de Alejandría, que obtuvo de él una copia del Evangelio secreto, el cual interpretó de acuerdo con sus doctrinas blasfemas y carnales y, además, lo contaminó mezclando las palabras santas e inmaculadas con mentiras totalmente descara­das. De esta mezcla se ha extraído la enseñanza de los carpocrasianos.Ante ellos, por lo tanto, como dije antes, uno nunca debe ce­der, ni cuando exponen sus falsificaciones, debe conceder que el Evangelio secreto es de Marcos, sino que debe incluso negarlo bajo juramento. Ya que, “No todas las [cosas] verdaderas deben decirse a todos los hombres”. Por esta [razón] la Sabiduría de Dios, a través de Salomón, nos advierte. “Respóndele al tonto de acuer­do con sus tonterías”, enseñando que la luz de la verdad debe esconderse de aquellos que están ciegos mentalmente. De nuevo dice: “De aquel que lo tiene no será arrebatado”, y “Deja que el tonto se despierte en la oscuridad”. Pero nosotros somos hijos de la luz, habiendo sido iluminados por la aurora del Espíritu del Se­ñor en lo alto, y Donde el Espíritu del Señor está, dice, hay liber­tad, porque todas las cosas son puras para los puros.Por lo tanto, a ti, no dudaré en responder las preguntas que has hecho, refutando las falsificaciones con las mismas palabras del Evangelio. Por ejemplo, después de “Y estaban en el camino hacia Jerusalén”,y lo que sigue, hasta “después de tres días él se levantará”, [el Evangelio secreto] expone lo siguiente [material] palabra por palabra: “Y vinieron a Betania, y cierta mujer, cuyo hermano había muerto, estaba ahí. Y, viniendo, se postró ante Je­sús y le dijo:’Hijo de David, ten misericordia de mí’. Pero los discí­pulos la increparon. Y Jesús, enojado, fue con ella al jardín donde estaba la tumba, y en ese momento un gran grito se escuchó des­de la tumba. Y acercándose, Jesús apartó la piedra de la puerta de la tumba. Y de inmediato,-yendo hacia donde estaba el joven, le dio la mano y lo levantó, sosteniendo su mano. Pero el joven, mi­rándolo, lo amó y comenzó a suplicarle estar con él. Y saliendo de la tumba entraron a la casa del joven, ya que era rico. Y después de seis días Jesús le dijo qué hacer y en la tarde el joven vino a él, con una túnica de lino sobre [su] [cuerpo] desnudo. Y se quedó con él esa noche, porque Jesús le enseñó los misterios del reino de Dios. Y de ahí, levantándose, regresó al otro lado del Jordán”.Después de estas [palabras] el texto sigue: “Y Santiago y Juan vienen a él” y toda esa sección excepto “[hombre] desnudo con [hombre] desnudo” y las otras cosas acerca de las cuales me escribiste no se encuentran.Y después de las [palabras] “Y viene a Jericó” [el Evangelio secreto], sólo añade “Y la hermana del joven que Jesús amó y su madre y Salomé estaban ahí, y Jesús no los recibió” Pero las mu­chas otras [cosas acerca de las] que me escribiste parecen ser y son falsificaciones.Ahora la verdadera explicación y aquella que va de acuerdo con la verdadera filosofía . 10Aquí la carta termina a media página Esta referencia a un Evangelio secreto, y lo que es más importante, a una ceremonia interna secreta conducida por el mismo Jesús, es un gran hallazgo ¿Podría ser verdad?, nos pre­guntamos. Clemente pudo haber estado equivocado, pero eso no parecía probable. Entonces, la carta podía haber sido una falsificación; pero si era así, ¿por qué? No podíamos imaginar qué motivo pudo haber tenido alguien para falsificarla hace tan­to tiempo. Regresando a la esencia de la carta, pensamos que hay una fuerte similitud entre la referencia al joven hombre des­nudo excepto por una túnica de lino y el inexplicable incidente al momento del arresto de Jesús en Getsemaní, como se descri­bió en Marcos 14:51-52:Pero cierto joven le seguía, cubierto el cuerpo con una túnica, y le prendieron, mas él, dejando la túnica, huyó desnudoLos carpocrasianos eran una antigua secta cristiana particular­mente desagradable que creía que el pecado era un medio de salvación y la implicación acerca de dos hombres desnudos pudo haber sido una desviación deliberada de los acontecimientos para justificar su propio extraño comportamiento. El contenido de la carta parece real, dado el suceso narrado en el Evangelio de Marcos. De nuevo, hay paralelismos con la masonería: nos recuerda las ceremonias masónicas en las que el candidato se viste sólo de lino blanco, y, por supuesto, en un inicio la túnica de los templarios era de lino blanco.Si un cristiano del siglo II tenía conocimiento de las ceremo­nias secretas que llevaban a cabo Jesús el Cristo y sus seguido­res, casi esperaríamos que tal persona fuera de Alejandría, que tenía grandes conexiones con la primera Iglesia de Jerusalén. Dado el contenido dramático de la carta, quisimos estudiar los tratados de Clemente que aún sobrevivían, aunque es muy posi­ble que hayan sido modificados por censores cristianos poste­riores. En un pequeño trabajo titulado “Los misterios de la fe que no deben ser divulgados a todos” indica que el conocimien­to no se pone a disposición de todos.Los sabios no pronuncian con la boca lo que razonan en conse­jo. “Pero lo que oigas al oído”, dice el Señor, “proclámalo en las casas”, comprometiéndolos a recibir las tradiciones secretas del verdadero conocimiento y expandirlas por los aires y de manera visible, y como hemos escuchado al oído, así lo entregaremos a quien sea requerido, pero no nos regocijaremos en comunicarles a todos sin distinción, lo que se les dice en parábolasEsto sugiere que había una tradición secreta y que está, al me­nos en parte, incluida en la Biblia, escrita de tal manera que los no iniciados aceptarían la parábola en forma literal, en tanto que los informados discernirían algo mucho más importante y significativo Clemente sólo podía referirse a partes del Nuevo Testamento que por lo general no se consideran parábolas, por­que parábolas tan obvias como la del Buen Samaritano no son nada más que lecciones de moralidad. En tal caso, ¿podría haber un significado oculto en las partes más extrañas de la historia de Jesucristo, que son tomadas por los cristianos modernos como verdades literales? Episodios como aquel en que Cristo convierte el agua en vino o resucita a los muertos, ¿esconden un mensaje críptico detrás de los actos imposibles a los que parecen referir­se” Empezamos a interesarnos tanto en los detalles de las escri­turas bíblicas como en los textos masónicos.Leyendo la obra atribuida a otro cristiano del siglo II, Hipólito, títulada The Refutation of All Heresies (La refutación de todas las herejías), encontramos reportes fascinantes de una secta herética que identifica como los naasenos, quienes decían tener creencias heredadas de Santiago, el hermano del Señor por Mariamne. Se supone que consideraban el coito entre mujeres y hombres como una práctica malvada y sucia, mientras que ba­ñarse en agua dadora de vida era algo espléndido. Hipólito con­tinúa: Aseguran, entonces, que los egipcios, quienes, está dicho, después de los frigios son los más antiguos de todos los hombres, y quie­nes confiesan fueron los primeros en proclamar al resto de los hombres los ritos y orgías de, al mismo tiempo, todos los Dioses, así como las especies [de cosas] .tienen los sagrados y augustos, y para aquellos que no están iniciados, indecibles misterios de Isis. Éstos, sin embargo, no son nada más que lo que buscaba ella de los siete velos y ropas y era arrebatado, a decir, la vulva de Osiris. Y dicen que Osiris es agua. Pero la naturaleza de los siete velos, estaba rodeada con siete mantas de textura etérea (pues así lla­man a las estrellas planetarias, haciendo la alegoría y denominán­dolas [velos] etéreos, porque era la generación mutable, y se exhi­be como la criatura transformada por el inefable e indescriptible, inconcebible y sin figura. Y esto, dicen [los naasenos], es lo que se declara en las escrituras:”El justo caerá siete veces, y se levantará de nuevo”. Porque estas caídas, dice, son los cambios de las estrellas, movidas por Aquel que pone a las estrellas en movimiento.Muchas cosas nos daban vueltas en la cabeza mientras leíamos este pasaje. El término naaseno es uno más para “nazareno”, el nombre adoptado por los seguidores originales de Jesús que formaron la Iglesia de Jerusalén. La descripción del disgusto por el contacto sexual con las mujeres y el importante papel de la limpieza también encaja a la perfección con lo que ahora sabe­mos sobre la comunidad esenia de Qumran, que elaboró los Rollos del Mar Muerto. La fijación con el número siete se ajusta de manera interesante a la referencia en la carta de Clemente al santuario más interior de esa verdad oculta por los siete. Para nosotros, todo en conjunto tenía un fuerte tinte masónico; aun­que entonces no pudimos identificar la conexión, más tarde se aclaró cuando pasamos por el ritual del Grado de Arco Real de la Francmasonería.  

Un vínculo claro entre Jesús y los templarios

Por las evidencias disponibles, estábamos ya convencidos de que, en un principio, a Jesús y sus seguidores se les llamaba nasoreanos (o nazarenos), pero era importante entender lo que esta designación significaba y considerar por qué dejó de utili­zarse. Al mismo Jesús se le ha dado el título en Mateo 2:23: … y vino y habitó en la ciudad que se llama Nazaret, para que se cumpliese lo que fue dicho por los profetas, que habría de ser llamado nazareno Esto parece indicar que el Evangelio de Mateo fue escrito por alguien muy apartado de la verdadera Iglesia, o, lo que es más probable, que fue añadido en una fecha posterior por alguien que quería arreglar algunos cabos sueltos poco atractivos. Pen­samos que decir que Jesús tenía la obligación de ir y vivir en un lugar en particular sólo porque un antiguo adivinador lo había dicho, era una dolorosa maniobra lógica. Lo que es más, un error importante en la aseveración del Nuevo Testamento de que la gente llamaba a su salvador Jesús de Nazaret, es que existe evi­dencia de que Nazaret sencillamente no existía en los tiempos de Jesús. No hay registros históricos que se refieran a esa ciudad que antecedan a las menciones en los Evangelios, lo cual consti­tuye una situación única, ya que los romanos llevaban excelen­tes registros de todo su imperio. El término que se usaba de hecho era “Jesús el Nazareno”, porque era un miembro mayor de un movimiento que llevaba ese nombre. El Nuevo Testamento sitúa las primeras actividades de Jesús alrededor del Mar de Galilea y su supuesto cambio a Cafarnaún, descrito en Mateo 4:13, fue tan sólo una corrección necesaria para readecuar la historia.11La redacción nos llamó la atención: implica que Jesús era un miembro de la secta nazarena, lo que sugiere con fuerza que no era necesariamente su líder original. Parece que Jesús pudo no haber sido el fundador de la Iglesia.Estaba claro que los nazarenos serían muy importantes en la historia que empezaba a descubrirse ante nuestros ojos. Y luego encontramos una clave importante en una fuente inesperada: mientras visitaba el Sinaí, Chris, buzo empedernido, aprovechó la oportunidad de bucear en los arrecifes de coral del Mar Rojo, que sabía por experiencias pasadas eran los mejores del mundo.La visibilidad submarina alrededor de Sharm el Sheik en Egip­to suele ser excelente, pero cierto día bajó de manera drástica debido al florecimiento anual de esporas de los corales. Esto enturbió el agua y en algunos lugares la visibilidad se redujo a uno o dos metros. Chris cuenta la historia: “Sabía que no todo eran malas noticias, ya que el plancton había atraído a criaturas tan maravillosas como las mantarrayas, que buscaban aprovechar el repentino exceso de alimento Eran alrededor de las diez de la mañana cuando salté de la cubierta delApuhara (un velero egipcio que antes fuera un rompehielos suizo), toda de acero y me sumergí unos treinta metros rumbo el lecho multicolor del mar.“Me dirigí hacia la punta, saliendo poco a poco conforme el agua se hacía cada vez menos profunda y me daba espacio sufi­ciente para bucear seguro sin sufrir una descompresión de ni­trógeno. Cerca de los nueve metros entré en una gran nube de plancton animal y perdí por completo de vista a mi compañero, por lo que retrocedí hacia el área más clara Tan pronto se resta­bleció mi visión me di cuenta de que una mantarraya gigante venía hacia mí, con la boca abierta, tomando toneladas de agua para filtrar su comida matutina. Se detuvo justo a unos doce pies frente a mí y flotó inmóvil como un ovni. Tenía más de seis metros de ancho y yo, moviendo la cabeza de un lado a otro para poder apreciar todo el esplendor de la magnífica criatura, me llené de temor y excitación. De repente, sin hacer ningún movimiento visible con sus aletas, se alejó por la izquierda; en­tonces vi a dos mantas más pequeñas que la seguían para apro­vechar el alimento que dejaba a su paso.“Califiqué éste como uno de mis mejores episodios de bu­ceo y, tan pronto como regresé a la cubierta, le pregunté a Ehab, el amigable y por lo general conocedor guía árabe, el nombre del lugar y me dijo que se llamaba Ras Nasrani Le pregunté qué significaba la palabra y me contestó que Ras se traducía senci­llamente como señalar o encabezar y Nasrani era una palabra que se usaba para describir a muchos peces pequeños Le pre­gunté qué tipo de peces y me respondió que son tan sólo peces pequeños ordinarios, cuando hay muchos de ellos juntos“Unos días después, en el monasterio de Santa Catalina, es­cuché a un árabe describir a los cristianos exactamente con la misma palabra, nasrani, y al preguntar, descubrí que ésta es la palabra árabe normal para describir a los seguidores del im­portante profeta llamado Jesús.”El significado literal de inmediato hizo eco en nuestra men­te y de pronto adquirió mucho significado. ¿Podría ser éste el significado simple del término?, es decir, en los primeros tiem­pos, ¿eran los cristianos los peces pequeños?Esto podría basarse en la imaginería del pescador de hom­bres que la Iglesia le atribuye a Cristo, más probablemente se basa en la antigua asociación del sacerdote y el pez. Los miem­bros de la secta esenia eran todos como sacerdotes en cuanto a sus devociones y obediencia de la ley y se bañaban en agua en cada oportunidad, lo que también pudo haber sido una buena razón para usar el término Esta teoría encaja con el hecho de que los miembros de la secta nazarena iban por todos los luga­res santos de la primera era cristiana y marcaban sus lugares sagrados con dos arcos que formaban el famoso signo del pez. Es interesante notar que el símbolo de la organización en un inicio era un pez y no una cruz, indicando que la ejecución de Jesús no era tan importante en aquellos tiempos.     También podría ser que Pedro y Juan fueran miembros de alta categoría de la secta nazarena quienes reclutaron a otros y por lo tanto se dieron a conocer como pescadores, en reconocimien­to a sus actividades de reclutamiento más que como una refe­rencia literal a su oficio Esto tendría mucho sentido porque la zona del Mar Muerto no tiene peces reales, por tanto, para dar a una lectura literal algo de validez, los autores posteriores del Nuevo Testamento tuvieron que cambiar los orígenes de estos pescadores al Mar de Galilea —repleto de peces—, para resol­ver esta contradicción.Una investigación más profunda mostró que el adjetivo nazóraios se ha identificado como un término muy antiguo que usaban los ajenos a la secta para describir al grupo que más tarde se conocería como cristianos. Epifanio habla de un grupo previo a los cristianos llamado los nasaraioi, quienes, como va­rios académicos, entre ellos Lidzbarski, han sugerido, eran origi­nalmente la secta de donde salió la figura de Jesús (y por lo tanto la Iglesia). Esto, de nuevo, sugiere que Jesús bien pudo haber sido sólo un miembro y no un fundador No teníamos la menor duda con respecto a dos cosas: Jesús no venía del pueblo de Nazaret; más bien, era miembro de la secta nazarena cuyos miembros casi con certeza se considera­ban a sí mismos peces.El descubrimiento tenía tanta lógica que analizamos la ma­yor información posible, buscando cada pequeño rastro que pudiera darnos más claves sobre una hipótesis tan prometedo­ra. Varios datos resultaron intrigantes, pero nos asombró sobre­manera descubrir que la secta nazarena nunca murió del todo: sobrevive aún en el sur de Irak como parte de la gran secta mandeana, cuyos miembros remontan su herencia religiosa no a Jesús, sino a Yahia Yuhana, mejor conocido para los cristianos como Juan el Bautista (véase la figura 5). Su literatura utiliza una palabra similar, natzoraje, para describirse a sí mismos. Creen que Yshu Mshiha (Jesús) era un nazareno hereje y rebelde que traicionó las doctrinas secretas que se le habían confiado. Nos preguntamos cuáles serían los secretos que pudo haber poseí­do y a quién se los había confiado. Las respuestas posibles no estaban muy lejos.No sabíamos mucho sobre los mandeanos y, al investigarlos, quedamos maravillados con la siguiente declaración:Los mandeanos, una pequeña pero tenaz comunidad que habita en Irak, siguen una antigua forma de gnosticismo, que practica la iniciación, el éxtasis y algunos rituales que se dice recuerdan a los de los francmasones 12Ahí estaba: un grupo que descendía directamente de la Iglesia original de Jerusalén y que se identificaba con los rituales masónicos desde el principio. ¿Era posible que el secreto que Jesús supuestamente traicionó haya sido un secreto al estilo masónico? Parecía increíble. Éste tenía que ser el principio de algo muy importante, algo que se confirmó cuando descubri­mos que los mandeanos de hoy llaman nazarenos a sus sacerdotes. Nos fascinó saber que esta gente tomó su nombre de la palabra manda, que significa conocimiento secreto, y muy pronto en­contramos evidencia de posibles conexiones con la francmaso­nería. Los mandeanos utilizan un ritual de saludo que se llama kushta y consiste en un apretón de manos que se le da a los candidatos de la ceremonia, y significa rectitud o hacer las co­sas correctas. Consideramos que ésta es una idea muy masónica. Otro aspecto de su ritual que parecía tener visos masónicos es el hecho de que los mandeanos dicen una oración en silen­cio cuando se considera que sus iniciados están ritualmente muertos, de la misma forma que las palabras más secretas de la francmasonería son susurradas al oído del candidato a Maestro Masón cuando es levantado de su tumba ritual. Esto más adelan­te nos daría un vínculo muy importante entre el antiguo pasado y la francmasonería moderna. 

La estrella de los mandeanos

Chris empezó a estudiar más de cerca las creencias y rituales de este notable fósil teológico de una cultura que se remonta a los tiempos de Jesús, y dio con algunas palabras que nos llevarían a desenredar la historia.Josefo, el historiador de los judíos durante el siglo I, observó que los esenios creían que almas buenas habitaban más allá del océano, en una región que no era azotada por las tormentas de lluvia o nieve, ni por el intenso calor, sino refrescada por la sua­ve respiración del viento del oeste que de manera perpetua so­pla del océano. Esta tierra idílica del otro lado del mar y al oeste (o a veces al norte), es una creencia común en muchas culturas, de los judíos a los griegos y a los celtas. Los mandeanos, sin embargo, creen que los habitantes de esta tierra lejana son tan puros que los ojos mortales no los verán y que este lugar está marcado por una estrella, cuyo nombre es Menea.Una tierra al otro lado del océano; un lugar perfecto marca­do por una estrella conocida como Merica… o tal vez, ¿A-mérica? Sabíamos que la estrella matutina era importante para los nazarenos y que la estrella de la tarde, la del oeste, es el mismo cuerpo celeste, el planeta Venus.Como encontraríamos más adelante con gran detalle en nues­tras investigaciones, los Estados Unidos de América fueron creados por francmasones y su constitución se basa en los princi­pios masónicos, y, como ya sabíamos, la estrella matutina es aque­lla hacia la que todo nuevo Maestro Masón debe mirar. La estrella como símbolo siempre ha sido importante para Estados Unidos.De inmediato nuestras mentes se volvieron al ritual masónico y al cierre de la reunión de la logia, cuando el Maestro Venerable les hace las siguientes preguntas al Primer y Segundo Vigilante-Hermano Primer Vigilante, ¿hacia dónde diriges tus pasos? Hacia el oeste, Maestro VenerableHermano Segundo Vigilante, ¿por qué dejar el este para ir al oeste? En busca de lo que se ha perdido, Maestro Venerable Hermano Primer Vigilante, ¿qué es lo que se ha perdido? Los secretos genuinos de un Maestro Masón, Maestro VenerableEstos vínculos podrían ser coincidencias, pero nos parece que son demasiadas coincidencias simultáneas.  

La estrella de América

Puede parecer una desviación extraña cuando se está investi­gando sobre Jerusalén en los tiempos de Jesús, pero el origen del nombre América es un importante resultado lateral de nues­tros estudios. Creemos que uno de los problemas de la investi­gación histórica tradicional es que los expertos han trabajado con paquetes individuales de historia como si ciertos conjuntos significativos de circunstancias sólo se dieran en una fecha dada para que nosotros los etiquetáramos y observáramos. Los inves­tigadores serios aprecian cada vez más que hay fuertes e inespe­rados vínculos entre toda clase de acontecimientos que antes parecían no estar relacionados.Sabíamos que los mandeanos eran los descendientes direc­tos de los nazarenos, a quienes, a su vez, identificamos como pertenecientes al mismo grupo que los qumranos, el pueblo que enterró sus pergaminos secretos bajo del Templo de Herodes. Es lógico que, si los padres de los antecesores de los mandeanos fueron los autores de los pergaminos que los templarios desen­terraron, la tierra mística bajo la estrella llamada Merica debería estar registrada en sus escrituras secretas. En resumen, era posi­ble que los templarios se hayan enterado por medio de los perga­minos de una tierra maravillosa bajo la brillante estrella solitaria, Merica, y, de ser así, hay grandes posibilidades de que hayan na­vegado hacia el oeste para encontrarla. Popularmente se cree que el continente América tomó su nombre del nombre cristiano de Américo Vespucio, un rico ven­dedor de barcos de Sevilla que no llegó al Nuevo Mundo hasta 1499, siete años después que Colón Ahora se acepta el hecho de que muchos europeos y asiáticos arribaron al continente mu­cho tiempo antes que las famosas expediciones subsidiadas por los españoles Quizá los descendientes de los templarios estu­vieron involucrados en darle nombre al nuevo continente; qui­zá ellos mismos fueron en busca de la tierra bajo la estrella ves­pertina, de la cual sabían por sus descubrimientos que se llama­ba Merica.Los barcos templarios se construían para resistir una varie­dad de condiciones, incluyendo las tormentas de la Bahía de Vizcaya y su sistema de navegación, mediante compases de ima­nes y mapas astrológicos, estaba lejos de ser rudimentario. Un viaje trasatlántico no sólo era posible; si sabían de la tierra de la estrella matutina, la tierra de Merica, también tenían el motivo per­fecto tanto para hallar el Nuevo Mundo como para dejar el Viejo, sobrevivir, ya que su orden había sido acusada de hereje en 1307.A la luz de esta nueva evidencia, Chris pensó que era razona­ble especular que algunos de los templarios navegaron rumbo al oeste, hacia lo desconocido, ondeando su bandera marítima de batalla, la calavera con los huesos cruzados. Entonces encon­traron la tierra de la estrella del oeste, ciento ochenta y cinco años antes que Colón. La idea parecía tener mucho sentido, pero la evidencia todavía era en gran parte circunstancial.Chris había estado trabajando en la interpretación de las complejidades de los cultos del siglo I d.C.,y cuando se le ocu­rrió que podría haber una conexión entre Merica y América, creyó que podía ser significativo, aunque sabía de la falta de pruebas. Chris dice al respecto:“Recuerdo que estaba seguro de que en nuestra siguiente reunión Robert se emocionaría ante la posibilidad de que el nombre del continente americano tuviera un origen nazareno No lo mencioné en absoluto y esperé a que leyera mi borrador del capítulo. Metió mi disquete en la computadora y empezó a leer, cuando llegó a la sección importante, su reacción fue un silencio absoluto. Me sentí en verdad decepcionado; si  Robert no encontraba estas hipótesis interesantes, nadie lo haría. “Robert se levantó y, murmurando entre dientes, empezó a buscar entre las pilas de libros que llenaban cada rincón del piso de su estudio. Lanzó una exclamación cuando varios volú­menes de la History of Freemasonry de Gould cayeron y sonrió sacando de en medio un libro nuevo y brillante.“Hojeó las páginas del mapa de carreteras AA de las Islas Británicas y señaló con el índice la región general de Escocia.“‘¿Se te antoja un paseo?’, me preguntó.“‘¿Qué estás señalando?’,le pregunté, tratando de no verme muy desanimado.’¿Edimburgo?’“No. Sólo unos kilómetros al sur, la villa de Roslin.. las rui­nas de la Capilla de Rosslyn.’“Dos días después partimos para Edimburgo y Robert aún no me había explicado la razón. Desde el principio de nuestro trabajo nos dividimos la responsabilidad aproximadamente en el periodo templario: Robert se concentraría en los sucesos ocu­rridos a partir del siglo xiii y yo en todo lo anterior. Justo en el momento en el que yo investigaba el siglo I d.C. en Jerusalén, Robert estudiaba el siglo XIV en Escocia. Visitas previas al otro lado de la frontera ya habían revelado un gran número de tum­bas masónicas y templarías, que nos demostraron la importan­cia de este país en el desarrollo de la francmasonería. ¿Qué más habría encontrado Robert?“Utilizamos el tiempo del viaje para hablar de diversas áreas de nuestro trabajo general pero, conforme nos acercamos a la frontera escocesa de Gretna, me impacienté y le insistí a Robert que me explicara cuál era nuestra misión“‘Muy bien’, me dijo, con una sonrisa. ‘Sabes que he estado examinando la historia de la familia Sinclair y la capilla que William St. Clair construyó en lo que es ahora la villa de Roslin.’“‘Sí’, respondí con rapidez, para indicarle que fuera al grano.“‘Bueno, no me percaté al leerlo por primera vez, pero hay algo muy extraño acerca de la Capilla Rosslyn que encaja con tu idea de Merica.’ Robert continuó, habiendo capturado toda mi atención: ‘Toda la construcción está decorada por dentro con tallados de importancia masónica… y botánica. Arcos, dinteles, bases de columnas y similares están cubiertos en su mayoría con motivos de plantas decorativos y muy detallados, represen­tando muchas especies diferentes.’ “Todo ello era fascinante, pero todavía no estaba clara su conexión con mi descubrimiento sobre los mandeanos.“‘El punto es…’, Robert dudó para crear suspenso y que esas plantas incluyen cactus de zabila y mazorcas de maíz.’“La importancia de su información pasó por mi mente du­rante unos segundos y le pregunté:’¿En qué fecha dices que fue construida la capilla?’“‘Ése es exactamente el punto’, dijo Robert, palmeándose la rodilla. ‘La construcción se inició en 1441 y se terminó cuarenta y cinco años después, en 1486. Calculo que esos tallados deben haber estado en su lugar… mmm, no después de 1470.’“‘Recuérdame,¿cuándo fue exactamente que Colón descubrió América?’, necesitaba confirmar lo que mi memoria me decía.“‘Llegó a las Bahamas en 1492, a Puerto Rico en 1493,a Cuba en 1494, pero nunca puso pie en el continente.’ Robert conti­nuó antes de que yo pudiera hacer la siguiente pregunta.’Y sí, el cactus de zabila y el maíz indio, o el elote como lo llaman los americanos, son ambas plantas del Nuevo Mundo que se supo­ne eran desconocidas fuera del continente hasta transcurrida parte del siglo XVI.’“Miré fijamente a Robert mientras daba con la conclusión inevitable: aunque Colón hubiera encontrado estas plantas du­rante su primer viaje, la Capilla de Rosslyn fue terminada seis años antes y, por lo tanto, los tallados de maíz y zabila se hicie­ron cuando Cristóbal Colón aún era un niño.Alguien más había viajado a América y traído las plantas mucho antes  de que Colón descubriera el Nuevo Mundo.Y la prueba está presente en una construcción masónica/templaría.“Llegamos a la capilla alrededor de mediodía, ambos muy emocionados y honrados de estar en un lugar tan especial. Ob­servamos con detenimiento la sólida piedra de arriba, un techo abovedado de noventa centímetros de espesor a todo lo largo del interior y nos maravillamos de la decoración. Paseando de un lado a otro de la capilla, pronto encontramos las plantas que buscábamos: las mazorcas de maíz arqueadas sobre una ventana en la pared del sur y los cactus de zabila aparecían alrededor de un dintel conectado con la misma pared (véanse las figuras 7 y 8). Por todos lados se apreciaban otras plantas reconocibles y manifestaciones del hombre verde (green man), la figura celta que representaba la fertilidad Se han contado más de cien hom­bres verdes, pero se cree que hay más ocultos discretamente entre la vegetación.“La Capilla de Rosslyn es un lugar mágico y admirable, que vincula al cristianismo con el folclore antiguo de los celtas y la francmasonería templaria. Supimos con certeza que no sería nuestra última visita a este lugar”Todo lo que habíamos descubierto acerca de los esenios/ nazarenos parecía exhibir asombrosos lazos con la francmaso­nería; la revelación inesperada de que en Irak todavía existe una secta que desciende de los mandeanos nos proporcionó más paralelismos. Una línea de búsqueda nos llevó de manera ines­perada a una construcción en Escocia que mostraba una seducto­ra imaginería francmasónica/templaría. Pero para entender a los nazarenos por completo, sabíamos que teníamos que retroceder lo más posible en el tiempo, con el fin de desenredar los hilos inicia­les de nuestro misterio: necesitábamos averiguar dónde apare­cieron por primera vez los elementos clave de la religión judía.  CONCLUSIÓNHabiendo descubierto que los qumranos y el propio Jesús te­nían fuertes lazos de unión con los templarios y con la francma­sonería, ahora queríamos saber el origen de sus creencias y ri­tuales. El pueblo qumrano era una destilación de todo lo que po­dría describirse como judío, pero, aun así, era obvio que su es­tructura y sistema de creencias contenían más de lo que puede atribuirse al Antiguo Testamento.Una vez más, no sabíamos cuál sería el siguiente paso en nuestra investigación. Justo cuando habíamos regresado a la época de Jesús, con la esperanza de hallar una explicación de las creencias de los templarios, ahora teníamos que regresar en el tiempo para reconstruir la teología de los judíos. Los rituales de la francmasonería pudieron haber sido inventados por los qumranos, pero de alguna manera estábamos seguros de que eran muchísimo más viejos.Decidimos regresar lo más lejos posible, y entonces trabajar hacia adelante, de tal forma que pudiéramos entender mejor las pasiones que impulsaban las mentes de los qumranos.
Notas1   S Mowinckel, He That Cometh2   Norman Cohén, Cosmos, Chaos and the World to Come.3   Si alguna vez hubo un verdadero mesías, sólo pudo haber sido David Ben Gurion, el activista sionista que se convirtió en el primer “rey “de un estado judío autogobernado en 1948 Su título moderno fue el de primer ministro y no de rey, pero el efecto fue el mismo Si podía o no reclamar ser des­cendiente de la línea de David no lo sabemos4  Peake’s Commentary on the Bible5  George Wesley Buchanan, Jesús – The King and His Ktngdom.6  M Baigent y R. Leigh,The Dead Sea Scrolls Deception7  Carta de Allegro a de Vaux, fechada el 16 de septiembre de 1956.8  Robert Eisenman y Michael Wise, Then Dead Sea Scrolls Uncovered.9  Thomas Hobbes, Leviathan ‘10  Morton Smith, The Secret Gospel11  Peake’s Commentary on the Bible12  Arkon Daraul, Secret Societies.   Capítulo 6En el principio el hombre hizo a Dios  El Jardín del EdénAl decidir que necesitábamos comprender la historia y la evo­lución de las creencias religiosas judías, dirigimos nuestra aten­ción a algo vital para todas las civilizaciones: el lenguaje. La evidencia indica que la mayoría de los idiomas del subcontinente indio, el occidente de Asia, Europa y algunas partes de África del Norte provienen de una antigua fuente común. Las similitudes de cientos de idiomas comprobaron este punto. Nos pareció que lo mismo podía aplicarse a la religión, porque mien­tras los pueblos se dispersaban, llevando consigo sus lenguajes, también eran propensos a cargar con sus leyendas y dioses. Cree­mos que las conexiones entre las religiones en apariencia distin­tas pueden revelar vínculos tan claros como los encontrados por  los filólogos (aquellos que estudian el desarrollo del lenguaje).Los orígenes del idioma se han investigado durante miles de años. Muchos pueblos primitivos creían que era de origen divi­no, y que si uno podía encontrar la forma original o más pura del idioma, encontraría entonces el léxico de los dioses. Se han efectuado muchos experimentos para encontrar esa lengua pri­maria, como el de Psamtik I, faraón de Egipto que en el siglo VII a.C. ordenó que se criara a dos niños sin que escucharan una sola palabra hablada, con la esperanza de que pudieran desarro­llar por instinto una lengua pura y semejante a la de los dioses. Se dice que de forma espontánea hablaron en frigio, un lengua­je antiguo del Asia Menor. El mismo experimento se llevó a cabo más de dos mil años después por el Rey Jacobo IV de Escocía, con un resultado poco convincente ya que hablaron una lengua conocida, el hebreo.El primer idioma del cual surgieron casi todas las lenguas del Viejo Mundo fue catalogado como protoindoeuropeo Éste resultó ser la fuente común del urdu, el francés, el punjabi, el persa, el polaco, el checo, el gaéhco, el griego, el lituano, el por­tugués, el italiano, el afrikaans, el nórdico antiguo, el alemán y el inglés, entre muchos otros Nunca sabremos cuándo el protoindoeuropeo fue una lengua viva única, porque nuestros conocimientos detallados del pasado se fundamentan en la si­guiente etapa evolutiva surgida del lenguaje, la palabra escrita.El Libro del Génesis data de hace casi dos mil setecientos años, mucho tiempo después de la época del rey Salomón. Pese a su antigüedad, ahora sabemos que la escritura se originó hace más de cuatro mil años en un país llamado Sumeria.Sumeria es aceptada como la cuna de la civilización. Su es­critura, teología y técnicas de construcción forjaron los cimien­tos de todas las culturas posteriores de Medio Oriente y Europa A pesar de que nadie sabe con seguridad el lugar de proceden­cia de los súmenos, ellos creían ser originarios de un lugar lla­mado Dilmun, el cual se piensa que es el Bahrain actual, ubicado en la costa oeste del Golfo Pérsico.Ya en el año 4000 a C lleva­ban una existencia próspera en lo que ahora es el sur de Irak entre los ríos Tigris y Eufrates Las extensas planicies pluviales del lugar los proveían de tierras ricas para la agricultura donde podían sembrar y criar ganado; además, contaban con ríos en los que abundaba la pesca.Ya en el cuarto milenio a.C, Sumeria tenía una cultura bien establecida que contaba con varias ciuda­des, artesanos especializados, obras comunitarias para irrigación, centros ceremoniales y registros escritos.Las culturas urbanas son muy diferentes de las rurales debi­do a que las grandes concentraciones de gente requieren una estructura social más sofisticada, con la mayoría de la fuerza de trabajo alejada de la producción agrícola, sin que esto implique una pérdida en la productividad. Los sumerios desarrollaron excelentes técnicas para la siembra, y gracias a algunos escri­tos cuneiformes se demostró que la cosecha de grano anual de hace cuatro mil cuatrocientos años podría compararse favora­blemente con la de los mejores campos de trigo de CanadáAdemás de establecer una agricultura muy eficiente en indus­trias básicas como la manufactura de textiles y cerámica, los sumerios inventaron nuevos materiales, entre los que se incluye el vidrio, y así se convirtieron en excelentes vidrieros y orfebres que trabajaban el oro, la plata, el cobre y el bronce Fueron tam­bién hábiles labradores de piedra y creadores de trabajos delica­dos en filigrana y carpintería, pero sin lugar a dudas la invención más importante de este pueblo sorprendente fue la ruedaSus logros como constructores son impresionantes, otra de sus importantes invenciones fue la columna, cuya forma está inspirada directamente en el tronco de la palma de dátiles Sus ciudades más antiguas fueron edificadas con ladrillos de lodo, que se derrumba­ron con el paso de algunas generaciones, por lo que tuvieron que construir nuevos edificios encima de los anteriores A lo largo de los miles de años de la civilización sumeria, este proceso de deca­dencia, deterioro y reconstrucción produjo grandes terraplenes, muchos de ellos, de casi veinte metros de altura, aún existenLa riqueza de los sumerios atrajo a viajeros de países dis­tantes quienes buscaban intercambiar sus sencillos bienes por los maravillosos productos de esta avanzada civilización Como respuesta, desarrollaron toda una clase social de mercaderes internacionales que poseían grandes bodegas para almacenar productos para importaciones y exportaciones Los sumerios tenían una posición comercial ventajosa y es muy probable que el pueblo en general tuviera acceso a todo tipo de bienes espléndidos provenientes de todas las partes del mundo cono­cido Gran parte de su materia prima era transportada hasta allí en botes, los cuales eran vendidos después o desmantelados para aprovechar su valiosa madera. El único árbol que crecía en la localidad era la palma de dátiles y su madera era demasiado flexi­ble para ser utilizada para la construcción en general. Sumeria no contaba con canteras, de manera que cuando deseaban edifi­car con piedra, se enviaban los bloques en embarcaciones, río abajo, y después se transportaban por un elaborado sistema de canales hasta llevarlos al sitio requerido Debido a que los botes no podían navegar río arriba, los productos terminados que ser­virían para el pago de la materia prima tenían que ser transpor­tados, hacia el norte, por medio de burros, ya que los caballos eran desconocidos por los sumerios Las ciudades de Sumeria (Véase apéndice 6)En el territorio de Sumeria existían alrededor de veinte ciuda­des, de las cuales las más importantes eran Ur, Kich, Eridu, Lagash y Nippur. Cada una era políticamente autónoma, con un rey y el clero a su servicio Para los sumerios la tierra pertenecía a Dios, sin cuyo poder procreador la vida terminaría; el rey era un dios terrenal menor, cuya responsabilidad era asegurar la productivi­dad de la comunidad En el centro de cada ciudad se ubicaba una casa para su dios, el templo, desde el cual los sacerdotes controlaban cada aspecto de la vida de la comunidad, incluyen­do la impartición de justicia, la administración de las tierras, el estudio científico y teológico y los rituales religiosos.Las escuelas, conocidas como edubba, educaban a las cla­ses privilegiadas, quienes iniciaban su instrucción desde tem­prana edad Después de que adquirían el dominio de la escritura, estudiaban una variedad de materias que incluían matemáti­cas, literatura, música, leyes, contaduría y topografía. Su prepa­ración estaba orientada a desarrollar líderes ilustrados.A pesar de que algunos elementos del lenguaje sumerio prevalecen hasta hoy, este idioma no fue el origen del protoindoeuropeo; de hecho, fue una de las pocas lenguas que estaba totalmen­te desvinculada de él.Nuestro interés en los sumerios radicaba en conocer si los elementos de su teología fueron la fuente común de las creen­cias religiosas que se extendieron de la misma forma que el len­guaje, desarrollándose hasta ajustarse a las preferencias locales mientras continuaba su expansión pero mantenía un núcleo identificable.Algunos arqueólogos recuperaron de las ruinas de Nippur miles de tablillas que registraban la historia de su pueblo. Los escritos más antiguos comenzaron, hasta donde sabemos, alre­dedor del año 3500 a.C, de manera muy similar al posible desa­rrollo del lenguaje, donde los objetos fundamentales como la cabeza, mano y pierna fueron los primeros objetos identifica­dos. Se trataba de pictogramas que representaban el perfil del objeto y eran fácilmente reconocibles, pero más adelante se crea­ron palabras más simbólicas. El símbolo que representaba al hombre era un pene eyaculando, muy parecido a una vela. De ahí surgió la palabra para el esclavo masculino, con la figura de una vela con tres triángulos superpuestos que representaban las colinas. Esto denotaba que se trataba de un extranjero ya que Sumeria no tiene colinas y sólo eran esclavos los varones que no eran de esa región. Las marcas que empleaban se hacían al intro­ducir una vara en barro húmedo, que formaba una hendidura y un depósito más profundos donde el instrumento de escritu­ra iniciaba y acababa la línea. Este efecto triangular al final de cada línea trazada se adoptó más tarde como un serifo, o sea, las pequeñas marcas que se pueden apreciar en las extremidades de las letras de esta página.No sólo el tratamiento estilístico de nuestras letras proviene de Sumeria; nuestro propio alfabeto le debe mucho. Por ejem­plo, la letra A se deriva de la imagen de la cabeza de un toro, que parecía un triángulo con dos extremos más largos que dan la impresión de ser los cuernos. Los fenicios fueron los primeros en desarrollar este símbolo, que más adelante se incorporó al griego primitivo, donde simulaba una vista lateral de la cabeza de un toro; cuando los griegos introdujeron las letras mayúscu­las en su alfabeto, la letra A giró noventa grados y se convirtió en la letra alfa, un carácter muy similar al de nuestra letra A moder­na, que es, en esencia, la cabeza invertida de un toro. Hoy el idioma inglés contiene algunas palabras sumerias casi puras, como alcohol, cañe (caña), gypsum (yeso), myrrh (mirra) y saffron (azafrán).Además de legarnos, entre otras cosas, la rueda, el vidrio, nuestro alfabeto, nuestra división diaria del tiempo, las matemá­ticas y el arte de la construcción, los sumerios nos dieron algo más: a Dios.También nos proporcionaron las más antiguas histo­rias escritas, y como francmasones estuvimos interesados en particular en las referencias de los sumerios a Enoch, quien es importante para la logia masónica, y la historia sumeria del Gran Diluvio que tanto figura en el ritual masónico del Grado de los Marinos del Arca.Los etimólogos comprobaron que la historia del Jardín del Edén en el Libro del Génesis es la historia de Sumeria; más aún, las ciudades como Ur, Larsa y Haram, mencionadas en el libro del Génesis, estaban ubicadas en dicho territorio. El Génesis nos brinda la historia de la creación: En el principio creó Dios los cielos y la tierra. Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abis­mo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas. Y dijo Dios: sea la luz, y fue la luz… Luego dijo Dios: haya expansión en medio de las aguas y separe las aguas de las aguas. Y llamó Dios a la expansión Cielos. Dijo también Dios, júntense las aguas que están debajo de los cielos en un lugar, y descúbrase lo seco. Y fue así Y llamó Dios a lo seco Tierra, y a la reunión de las aguas llamó mares. Después dijo Dios, produzca la tierra hierba verde, hierba que dé semilla; árbol de fruto que dé fruto según su género. Compárese esto con el resumen de un recuento babilónico so­bre la creación, conocido como Enuma Elish, cuyas primeras dos palabras significan “cuando en lo alto”. Éste se escribió tan­to en babilonio como en sumerio cerca de mil años antes del Génesis y aún perdura casi en su totalidad, inscrito en siete ta­blillas cuneiformes:Todos los territorios eran mar. Después hubo un movimiento en el centro de los mares. En ese momento Eridu fue creado… Marduk colocó un carrizo sobre la faz de las aguas. Formó polvo y lo dis­persó a un lado del carrizo. Para permitir que los Dioses vivieran en donde habita su deseo más profundo, creó a la humanidad. La diosa Aruru creó la semilla de la humanidad Él creó también a las bestias y los seres vivos del campo Creó el Tigris y el Eufrates y los estableció en su sitio Pronunció sus nombres con voz divina Creó el pasto, el junco, el carrizo y los bosques; las tierras, los pantanos y marismas; la vaca salvaje y sus crías, el cordero en el aprisco, los huertos y las selvas; el macho cabrío y la cabra mon­tes… El Señor Marduk construyó una presa a la orilla del mar Formó cañaverales y árboles también; puso ladrillos y erigió edifi­cios; construyó casas, ciudades…Hizo a Erech…Esta épica de Mesopotamia sobre la creación es sin duda la fuente de la leyenda de la creación del Génesis, y atribuye a Dios todas aquellas cosas positivas producidas por los asombrosos súmenos. Las referencias a las construcciones creadas por Dios no tras­cendieron en la historia israelita porque, por la naturaleza nómada de los judíos, éstos habitaban, cuando se escribió el Géne­sis, en ciudades ya construidas por otros; y en muchas ocasiones ocupadas después de matar a los habitantes originales El Dios del Génesis, Jehová, no existió sino cientos de años después de que se escribieran las tablillas cuneiformes.De acuerdo con muchos expertos, los dioses de las civiliza­ciones posteriores se desarrollaron a partir de los dioses súmenos de la fertilidad y la tormenta. ¿Podría esto ser cierto? Con toda seguridad el dios de la tormenta tuvo un papel importante en Sumeria y en la leyenda de Noé Los sumerios veían a la natura­leza como una entidad viva y los dioses y diosas encarnaban la energía de la tierra viviente; cada uno jugaba un papel dentro de las fuerzas de la naturaleza. Algunas deidades eran responsa­bles de la fertilidad del territorio y el pueblo, otras se encarga­ban de organizar las tormentas. Era obvia la importancia que tenía para la subsistencia de un pueblo la búsqueda intensa del favor de los dioses de la fertilidad; de igual manera, dados los efectos devastadores de sus acciones, los dioses de la tormenta debían ser aplacados para preservar el estilo de vida de los sumerios.Tendría que ser un dios de la tormenta con poder sobre el clima quien causó el Gran Diluvio, el cual dio pie a la creación de la historia del Arca de Noé, y como francmasones natural­mente nos interesan los dioses de la tormenta y las inundaciones, ya que la orden dedica todo un grado, el Grado de los Marinos del Arca, con un ritual completo y detallado, a preservar la histo­ria del capitán Noé y la leyenda del DiluvioEl mayor problema que los sumerios tuvieron que enfrentar fueron las inundaciones de las planicies bajas por las que el Tigris y el Eufrates fluían al mar hacia el sur. De forma periódica las inundaciones eran desastrosas, pero en una ocasión en particu­lar han de haber sufrido un cataclismo de grandes proporcio­nes, y así se ganó un sitio en el folclore para siempre Nunca sabremos si existió el constructor de un arca llamado Noé, pero sí podemos estar seguros de que hubo un Gran Diluvio.Con un análisis más detallado del Génesis, centrado en espe­cial en la genealogía de Set y Caín, se puede seguir el rastro de la historia de la creación hasta Sumeria Hay relaciones de los re­yes sumerios de Larsa que nombran a diez reyes que gobernaron antes del Diluvio, y proporcionan el periodo de cada reina­do, que abarcan de diez mil a sesenta mil años. La lista de Larsa concluye con las palabras: “Después del Diluvio la monarquía fue enviada desde los cielos”. Esto sugiere que a partir del Dilu­vio surgió un nuevo comienzo. El último nombre de la segunda lista de Larsa era el de Zinsundra, que es otro nombre para Utanapishtim, el héroe de la historia babilónica sobre el Diluvio escrita en la undécima tablilla de la Épica de Gilgamesh. El sép­timo rey de la lista sumeria era respetado por poseer una sabi­duría especial en asuntos que pertenecían a los dioses y por ser el primer hombre en practicar las profecías; ese séptimo nom­bre es Enoch, de quien las escrituras dicen que caminó con Dios, y del que en la tradición judía precedente se dice que fue lleva­do al Reino de los Cielos sin haber muerto. Nos pareció que había poco lugar a dudas de que el autor del Génesis utilizó material sumerio que había sido heredado a la tradición judía inicial. Los vínculos de la religión judía con la antigua Sumeria son claros, pero la situación se vuelve más intrigante cuando analizamos por qué el autor original, o el Yahwist que utilizó ese material, asignó tales ciclos de longevidad a los descendientes de Set anteriores al Diluvio. Sospechamos que se debió al énfa­sis que se quiso dar al contraste entre las condiciones de vida antes y después del juicio divino del Diluvio. Sin embargo, hay otra posible razón: algunos autores han sugerido que las cifras astronómicas en las relaciones de reyes súmenos pueden ser el producto de especulaciones astrológicas que aplicaban medi­das derivadas de la observación de los astros al cálculo de perio­dos míticos de un reinado. De la misma manera, los primeros autores judíos pudieron haber ordenado las cifras de la lista de tal forma que correspondieran con una cronología que asigna­ba un número de años fijos entre la Creación y la fundación del Templo de Salomón, y dividieron ese periodo en épocas, la pri­mera de las cuales, de la Creación al Diluvio, contenía mil seis­cientos cincuenta y seis años.1 

Ur, la ciudad de Abraham

Ur, famosa hoy día por su gran zigurat, era considerada en el tercer milenio a.C como una de las ciudades estado más grandiosas del mundo. Las secciones del norte y oeste de la ciudad tenían canales que permitían el acceso a embarcaciones prove­nientes del Eufrates y del mar, el cual estaba mucho más cerca de la ciudad hace cuatro mil cuatrocientos años de lo que está ahora. Una orden de carga que aún existe registra para un solo cargamento oro, mineral de cobre, maderas pesadas, marfil, per­las y otras piedras preciosas.Ur estuvo en su máximo apogeo bajo el mandato de Ur-Namma, alrededor de 2100 a.C, cuando gran parte de la ciudad fue reconstruida y desarrollada, y mantenía una población de casi cincuenta mil habitantes. El gran zigurat fue prolongado e incrustado con mosaicos y le plantaron árboles y arbustos. En su cúspide se encontraba el templo de la deidad de la ciudad, Nanna, dios de la luna. En el año 2000 a.C. los habitantes provo­caron la ira de su dios porque, junto con dieciséis ciudades sumerias adicionales, Ur fue saqueada por los elamitas. Esta de­rrota, como las demás, fue reprochada a su pueblo por haberle fallado a su dios de alguna manera y éste, en represalia, los dejó desprotegidos ante sus enemigos. Esta destrucción fue descrita por un escribano que presenció aquel suceso aterrador:En todas sus calles, donde se complacían en pasearse, había cuer­pos sin vida por doquier, en las plazas, donde las festividades del pueblo se llevaban a cabo, la gente yacía por montonesLos templos y las casas fueron derribadas, los objetos de valor robados y a muchos de aquellos que no fueron asesinados se les convirtió en esclavos. La ciudad sobrevivió pero en realidad ja­más recuperó su pasada gloria y para el siglo XVII a.C. Ur carecía relativamente de importancia. Durante este periodo de deca­dencia, la relación entre los sumerios y sus dioses se volvió ten­sa y el concepto de los dioses personales adquirió creciente importancia.Esos dioses personales, que comúnmente no tenían nom­bres, se relacionaban de manera directa con el individuo, lo que podría llamarse un ángel guardián El padre de una persona le heredaba un dios, así que cuando alguien decía que adoraba al dios de sus padres, no hacía una aseveración general sobre la situación del dios, más bien expresaba su propia identidad familiar, su derecho a la vida, liste dios personal lo cuidaría y lo de­fendería ante los dioses más poderosos si era necesario, pero a cambio exigía obediencia y atención. Si la persona se portaba mal su dios podría abandonarla La persona era, por supuesto, el arbitro de lo que estaba bien o mal; si sentía que había hecho mal, podía sentir temor de la reacción de su dios, pero si hacía algo que al parecer de todos estaba mal, pero ella no lo veía así, entonces podía sentirse segura de su dios. Esto parece una ma­nera apropiada para controlar el mal comportamiento, de acuer­do con una frase de Pepe Grillo en la película Pinocho:“Siem­pre deja que tu conciencia sea tu guía”.En algún momento del periodo de decadencia, entre 2000 y 1800 a.C.;un hombre llamado Abram decidió abandonar la ciu­dad de Ur y enfilarse al norte en busca de una vida mejor. La dirección que eligió era casi la opuesta a la de Dilmun, el lugar sagrado al que su pueblo aspiraba llegar, y el lugar de sus ancestros. En algún punto de la historia judía Abram se convir­tió en Abraham, el padre del pueblo judío. Nos era claro que las ideas que se llevó consigo de Ur serían una parte importante de lo que necesitamos conocer.Nos decidimos a investigar en este distante pasado con el propósito de obtener un mejor entendimiento de Abraham y su dios, pues juntos representan el primer encuentro del que se tiene conocimiento en la Biblia entre un hombre real (en contraste con un personaje mítico) y una deidad que se con­virtió en el dios de los judíos. Ninguno de los dos sabíamos mucho sobre Sumeria; de hecho, este periodo de la historia era por completo desconocido para cualquiera hasta media­dos del siglo xix cuando P. E. Botta, un arqueólogo francés, comenzó a hacer descubrimientos importantes en el área co­nocida como Mesopotamia.La diseminación de la cultura sumeria debió ocurrir hace más de cinco mil años. Uno de los mejores ejemplos de este tipo de desarrollo cultural lo representan los celtas, originarios del norte de África y del sudoeste de Asia, y que se movieron por todo Europa central hasta establecerse en zonas costeras del oeste de España, Bretaña, Cornualles, Gales, Irlanda y Esco­cia, donde algunos grupos sociales se conservan genéticamente puros debido a la virtual ausencia de mezclas con otros pueblos. Sus diseños intercalados y encadenados muestran una fuerte relación con el arte del Medio Oriente y si hubiera todavía lugar a dudas, los análisis de adn efectuados a celtas actuales que habi­tan en comunidades apartadas muestran ser del mismo origen que el adn de algunas tribus del norte de África.Nadie sabe a ciencia cierta por cuánto tiempo existió Sumeria, pero, con base en los registros que hemos consultado, nos pare­ce razonable pensar que lo que sabemos de este país precede al diluvio; muchos de los poblados y ciudades fueron tal vez más grandiosos antes de que el diluvio los desapareciera de la faz de la tierra.  Dios, el rey, el sacerdote y los constructoresEl Diluvio se recuerda como un suceso muy remoto, incluso para aquellos que para nosotros son ancestrales. La Biblia relata la historia de Noé que sobrevive junto con su familia y una se­lección de animales. En un mito mesopotámico acerca del dilu­vio, el rey Utanapishtim salva tanto semillas como animales de la inundación destructora, enviada por Enlil para aterrorizar a otros dioses. En la mitología griega, Deucalión y su esposa Pirra construyeron el Arca para escapar de la furia devastadora de Zeus.Se han encontrado evidencias de una importante inunda­ción acaecida hace más de seis mil años en los alrededores de Ur, en donde una capa de lodo de dos metros de profundidad cubre un área superior a los cien mil kilómetros cuadrados. Ésta se extiende por todo lo ancho del valle del Tigris y el Eufrates, desde el norte de Bagdad hasta la costa del Golfo Pérsico en lo que ahora incluye partes de Irak, Irán y Kuwait. El diluvio tu­vo que ser de proporciones gigantescas para dejar semejante depósito, y seguramente barrió con algunas culturas a lo largo de lo que más tarde sería la tierra de Sumeria. Esta ubicación de la época del diluvio explica por qué los súmenos parecen ha­ber surgido de la nada alrededor de 4000 años a.C: casi de un día para otro en términos arqueológicos. Una cultura florecien­te y sofisticada sin historia o evidencia alguna de sus orígenes es, en efecto, misteriosa.Pero es un misterio con una solución sencilla. La respuesta es que el periodo anterior y quizá el más gran­dioso de la historia de Sumeria se perdió en el cataclismo y los súmenos sobrevivientes tuvieron que reconstruir todo desde los cimientos. El problema principal al que se enfrentaron los que quedaron fue encontrar supervivientes que fueran guardianes de los secretos reales, aquellos que habían sido sumos sacerdo­tes de los templos desaparecidos y que, por lo tanto, podían tener el poder de la ciencia, en especial la ciencia de la cons­trucción. Algunos sobrevivirían; tal vez su conocimiento de la ciencia y los misterios ocultos de la naturaleza les advirtió sobre la llegada del diluvio, dándoles tiempo para huir a tierras altas o, en efecto, construir un arca. Si bien los secretos y el simbolismo de la construcción eran anteriores al diluvio, creemos que la necesidad urgente y repentina de reconstruir el mundo entero creó una nueva perspectiva basada en la construcción de los cimientos de un nuevo orden. No señalamos que fuera la francmasonería, pero esto dio pie a la conexión entre la ciencia de la masonería y el concepto de resurrección, ya que el mundo en sí había muerto y, una vez más, resurgía de las aguas de la creación.Es posible que mucha gente encontrara la reconstrucción de Sumeria demasiado desafiante y dejara la región en busca de un nuevo hogar, lejos del suave y húmedo lodo que cubría su tierra. Se llevaron con ellos su lenguaje, cuya estructura gramati­cal era tan sofisticada como muchos actuales. Además, recogie­ron sus conocimientos sobre agricultura, la historia de sus cons­trucciones, sus dioses y mitos. Ellos mismos pudieron parecer dioses a los pueblos más retrasados en Europa y Asia.El problema al escribir la historia de nuestra investigación, es la amplitud de temas en los que tuvimos que adentrarnos, y que en apariencia no están relacionados entre sí aunque, de hecho, sí lo están. En ocasiones nuestros estudios se quedaban sepultados bajo grandes cantidades de material informativo que iban desde el principio de los tiempos a nuestros días. Fue un reto acomodar todo en una especie de secuencia inteligible, pero cuanto más información cotejábamos, más se aclaraba el pano­rama. En especial, cuando se trataba de temas relacionados con Sumeria; a medida que aumentábamos la búsqueda, encontrába­mos mayores influencias sobre otras culturas. Este libro no puede incluirlas todas, pero presentaremos un ejemplo sólo para mostrar el extraordinario papel que ha jugado esta cultura.La idea de una columna o montaña sagrada que conecta al centro de la Tierra con el Cielo, es un concepto sumerio intro­ducido en muchas creencias de quienes habitaban el norte de Asia. Los pueblos tártaros, mongoles, buriat y kalmik tienen una leyenda que afirma que su montaña sagrada era un edificio de escaleras consistente en siete bloques, cada uno menor que el anterior, hasta llegar al cielo. Su cima era la estrella polar, el om­bligo del cielo, que corresponde a la base inferior, el ombligo de la Tierra. Esta estructura no describe ninguna construcción co­nocida por estos hombres tribales, pero sí encaja con la descrip­ción de un zigurat sumerio, creado como una montaña artificial. Estamos seguros de que esta conexión no es una coincidencia porque el nombre que los nómadas del norte le dieron a esta sagrada y mítica torre es simplemente… sumeria.2 Se cree que todos los templos sumerios fueron construidos de esta forma; el más famoso lo conocemos como la Torre de Babel, el grandioso edificio asociado muy de cerca con los descendientes de Noé. Esta torre fue construida en Babilonia por Nabopolasar y era un zigurat de siete pisos, con unos noventa metros de altura y un altar al dios Marduk en la cima. Al igual que la historia del Dilu­vio, la de la Torre de Babel se escribió en el libro del Génesis combinando diferentes versiones de leyendas antiguas y permi­tiendo a los autores explicar cómo encontraron al mundo. El capítulo diez del Génesis habla de cómo se poblaron los países de la Tierra después del diluvio, y explica la forma en que los hijos de Noé formaron nuevas tribus en cada parte del mundo. Para los hebreos el más importante de estos hijos era Sem, quien (en el curso de su impresionante vida de seiscientos años) origi­nó los pueblos conocidos como semitas, los cuales incluyen al pueblo judío. El siguiente capítulo del Génesis cuenta la historia de la Torre de Babel, empezando por reconocer que alguna vez existió una sola lengua. Comienza así:Y la tierra era de una sola lengua, y del mismo dialecto. Y cuando se retiraron del este, encontraron una planicie en la tierra de Sennaar [Sumeria en hebreo],y moraron en ella.Y cada uno dijo a su vecino: Venid, hagamos ladrillos y cozá­moslos con fuego.Y tuvieron ladrillos en vez de piedras, y cieno en lugar de mortero. Y dijeron: Venid, construyamos una ciudad y una torre, cuya cima llegue al cielo: y hagamos lamosos nuestros nombres, antes de que podamos dispersarnos por todas las tierras y que el Señor baje a ver la ciudad y la torre que los hijos de Adán construyeron.Y Él dijo: Mirad, es un pueblo, y todos tienen una lengua, y han empezado a hacer esto, y no abandonarán sus diseños hasta que los hicieran realidad.Venid, por tanto, déjanos bajar; y ahí confundieron su lengua, de modo que no se entendieron al hablar los unos con los otros.Y así el Señor los dispersó de ese lugar hacia todas las tierras y dejaron de construir la ciudadEsta nítida pieza de racionalización aclaró a los judíos la razón por la que los pueblos hablaban diferentes lenguas, y cómo el mundo era un desierto vacío antes de que Dios decidiera po­blarlo de nuevo con la descendencia de Noé; era totalmente razonable que Él pudiera prometerles la tierra de Canaán a los hijos de Sem, sin pensar en los pueblos que se encontraban allí antes que ellos. Desde sus inicios en Sumeria, Dios tomó distintas veredas: hacia los valles del Nilo, el Indo y posible­mente hasta el Río Amarillo, dando lugar a las grandes religio­nes del mundo.Todo esto sucedió en tiempos muy remotos, y una de las variaciones más recientes de la teología sumeria fue el dios de los judíos.  

La figura de Abraham, el primer judío

Una vez que Abraham decidió abandonar Ur, era natural que se dirigiera hacia el norte siguiendo la ruta de los dos ríos, en bus­ca de un nuevo hogar en el cual pudiera estar en paz con su Dios. El Antiguo Testamento señala que hasta que Abraham apa­reció en escena, los ancestros de Israel servían a otros dioses Oosué 24:2), lo que apenas sorprende pues Yahvé (Jehová), el dios de los judíos (y con el tiempo de los cristianos), estaba en un futuro tan lejano para ellos como las computadoras persona­les para William Caxton. Incluso después de que Jehová dio a conocer a Su pueblo elegido, la lealtad hacia Él fue, en el mejor de los casos, un poco forzada por lo menos mil años, ya que otros dioses eran igual de populares. Cuando a los israelitas les llegó el momento de escribir la historia y la herencia de su pue­blo, reexaminaron inmensos periodos de tiempo y confirmaron antiguas tradiciones orales ajustando los detalles que deberían incluirse.Es probable que Abraham fuese incitado a dejar su ciudad natal, Ur, debido a que los nómadas del norte sin dios que se responsabilizaban de la vida cotidiana ya no le resultaban acep­tables; en aquel entonces, el descontento político se expresaba siempre como disgusto teológico. Según la Biblia, Abraham aban­donó el orden creado por el hombre, en donde la ley de Dios había sido rechazada. Esto se refiere a la destitución de los re­presentantes de Dios en la Tierra, el rey de Ur y sus sacerdotesPor lo general, Abraham es considerado como la primera fi­gura histórica en la Biblia; en contraste, Adán, Eva, Caín, Abel y Noé representan a pueblos y épocas que encarnan ideas y tradi­ciones hebreas anteriores y referidas a los inicios de la vida en la Tierra. Es probable que su viaje a la tierra de Canaán, hacién­dose pasar por un viajero errante, sea cierto y que en el camino sostuviera graves discusiones con su dios personal, quien, como es natural, viajó con él desde Sumeria.La descripción de Abraham como un nómada semejante a ellos tiene mucho sentido ya que él y la gente con la que viajaba no tenían tierra propia. El nombre hebreo se deriva, según nues­tros descubrimientos, del término habiru (a veces aparece tam­bién como apirü) que al parecer era una palabra derogatoria usada por los egipcios para describir a las tribus semitas que vagaban errantes como los beduinos.Como vimos, la historia de los judíos reclama su descenden­cia de Sem, el hijo de Noé, quien a su vez, era un personaje de la leyenda sumeria, y finalmente de Abraham, quien dejó Sumeria para encontrar la tierra prometida. Dado que no hay rastros de los habitantes de Sumeria, creemos que muchos de ellos emi­graron al norte y al oeste para integrarse como parte importan­te a los pueblos errantes que se convirtieron en la nación judía Sin embargólas evidencias muestran que los judíos no son una raza, ni siquiera una nación histórica, como llegaron a pensar; son una amalgama de grupos semitas que encontraron similitudes en la falta de un estado propio y adoptaron una historia teológica basada en un subgrupo sumerio.Tal vez uno de cada diez israelitas en los tiempos de David y Salomón era de origen sumerío y una parte muy pequeña de ellos descendía de Abraham, quien lógicamente no fue el único sumerio que viajó a Canaán y Egipto durante la segunda mitad del segundo milenio a.C Los habiru se distinguían de los nómadas de Egipto porque eran asiáticos y vestían extrañas ropas, usaban barba y hablaban una lengua extranjeraAbraham es considerado la clave de la fundación de Israel ya que su dios le prometió un nuevo hogar para su pueblo en la tierra identificada después como la parte norte del Fértil Cre­ciente llamada Canaán. Dada la naturaleza antes descrita de las deidades sumerias, es probable que Abraham fuera un sacerdo­te con un dios particular que era su compañero y guardián.Al lector medio del Antiguo Testamento, judío o cristiano, se le puede perdonar la idea de que la tierra de Canaán era un mere­cido regalo de Dios a Su pueblo elegido, pero la toma eventual de la tierra prometida fue en realidad un robo. Si las palabras del Antiguo Testamento se toman al pie de la letra, entonces los ju­díos y su dios eran unos malvados. Ninguna justificación sobrena­tural puede excusar la matanza de tantos habitantes nativos de esas tierras, como el Antiguo Testamento afirma que sucedió.La mayoría de los cristianos tienen una vaga y confusa im­presión de la historia de su Dios, quien fue con anterioridad Dios de los hebreos. Imaginan a su todopoderoso y amoroso Dios pro­metiéndole a Su pueblo elegido una hermosa tierra, llena de leche y miel (una especie de Sumeria o de Jardín del Edén re­descubiertos), llamada Canaán. Pero Canaán no era un desierto deshabitado en donde nobles nómadas pudieran forjar su nue­va patria, y Jehová no era un dulce benefactor: era un dios de las tormentas, un dios de la guerra.Estudios arqueológicos recientes revelaron que los habitan­tes de Canaán, de cuyas tierras se apoderaron los israelitas, tenían una civilización avanzada, con ciudades amuralladas e inconta­bles pueblos y villas menores, y sofisticados sistemas de produc­ción alimenticia, de manufacturas y comercio mundial. Si se aceptan las historias de la Biblia, el Dios original de los hebreos era en realidad sólo una cabeza visible que justificaba la invasión, el robo y la matanza y que, además, tenía mucho en común con Genghis Khan.Nos asombra que muchos cristianos crean que el Antiguo Testamento es un registro de acontecimientos históricos verídi­cos, a pesar de que retrata a Dios como un maniaco vano y ven­gativo sin gota de compasión quien, además de ordenar la ma­tanza de cientos de miles de hombres, mujeres y niños en las ciudades donde decretó arrasar a sus pobladores nativos, tam­bién era conocido por atacar a sus amigos sin razón aparente. En el Éxodo 4:24-25 leemos que Jehová decidió matar a Moisés poco después de ordenarle que partiera a Egipto para rescatar a los israelitas esclavizados. Esta muestra particular de su mal com­portamiento, la relató una mujer que alegaba ser la prometida de Moisés. Este pasaje se reescribió después en el texto apócri­fo Jubileos para excusar la culpa de Jehová y trasladarla a un espíritu llamado Mastema,una palabra que significa el lado hos­til de la naturaleza de Jehová. No obstante, está claro en el libro del Éxodo que Dios asesinó al hijo de Moisés cuando el mal humor se apoderó de él.Si bien hasta ahora nadie ha podido precisar con certeza la fecha de los viajes de Abraham, se acepta que existió entre el año 1900 a.C. y 1600 a.C. Si hubiera vivido durante el final de este periodo se habría encontrado en medio de la ocupación de Egipto por los llamados hicsos o Reyes Pastores, quienes inva­dieron y oprimieron a los egipcios durante más de doscientos años, alrededor de 1786 a 1567 a.C. Llegamos entonces a la con­clusión de que, si existía una conexión entre Abraham y los semitas que ocuparon Egipto desde el área de Jerusalén, la his­toria empezaría a tener mucho sentido. Abraham partió con sus seguidores hacia Harán, una importante ciudad de la Siria actual ubicada en las riberas del río Balikh, en la ruta comercial de Sumeria al Eufrates. Desde ahí llevó a su grupo hacia la tierra de Canaán, la cual, por supuesto, es Israel.En alguna parte del camino a Abraham le inquietó haber hecho algo malo porque sintió que su dios personal estaba dis­gustado con él. Es probable que de esta manera intuyera que a su grupo le sobrevendría algún problema o incidente, y tradujo la calamidad como el resultado de la retirada de la protección de su dios debido a que estaba molesto. De hecho, el dios de Abraham estaba tan enfadado (lo que equivalía al tamaño del problema que enfrentaban) que sintió que la única salida era ofrecerle a su hijo Isaac en sacrificio Un pasaje en Miqueas 6:7 nos muestra la gravedad de la situación.¿Daré a mi primogénito por mi rebelión, el fruto de mis entrañas por el pecado de mi alma? En la historia de Abraham aparecen dos veces las palabras “des­pués de estas cosas”; desde hace mucho tiempo se ha observa­do que ésos eran los momentos de mayor crisis, en los que el dios de Abraham tenía que ser apaciguado De hecho, éste era uno de ellos. Por suerte para el joven Isaac, el problema se resolvió y su supersticioso padre cambió de opinión sobre la necesidad de matarlo. Sin embargo, hay un relato muy posterior que dice que Isaac fue sacrificado por Abraham y que después resucitó, retratándolo así como Jesucristo, un sufrido servidor que trae la salvación y redención a los demás.Tuvieron que pasar entre mil y mil trescientos años para que la historia de Abraham se escribiera por primera vez, mantenién­dose durante ese inmenso periodo como una leyenda tribal trans­mitida en forma oral. Cuando se escribió parecía natural que el dios de Abraham fuera Jehová, a pesar de que éste no fue intro­ducido hasta los tiempos de Moisés. La terminología utilizada por Moisés cuando condujo a los israelitas fuera de Egipto, al decirles que su mensaje venía del dios de sus padres, es una forma sumeria usada sólo para referirse a un dios personal que pertenece a la casta de Abraham.^ Puesto que sólo una pequeña tracción de estos asiáticos desplazados (protojudíos) pudieron descender de Abraham, en ese momento todos ellos se habían apropiado ya de la leyenda y la adoptaron como una razón acep­table y noble para sus circunstanciasSi Moisés se hubiera presentado ante estos esclavos en Egip­to y les hubiera dicho que su mensaje provenía de Jehová o de un dios mundial que suprimía a todos los demás, habrían pensa­do que estaba loco.A diferencia de los personajes anteriores, Abraham no se convirtió en el origen de toda una tribu que tomó su nombre, sino que su dios personal, el dios de Abraham, se volvió la carac­terística que distinguiría a su gente en el futuro Encontramos en verdad sorprendente que la psique de un hombre sumerio creara las bases de las tres religiones monoteístas más impor­tantes del mundoPara entonces, nuestra búsqueda nos había conducido al en­tendimiento del concepto de un dios personal y de un pueblo que tomó su herencia cultural de un hombre que dejó la ciudad sumeria de Ur llevándose a su dios con él Aunque hemos en­contrado algunos comentarios sobre una posible ceremonia de resurrección relacionada con Isaac, el hijo del padre de los ju­díos, esta historia parecía ser bastante posterior No había víncu­los con la francmasonería, por lo que creímos que, antes de re­tomar el desarrollo del pueblo judío, teníamos que echar un vistazo a la mayor civilización antigua, surgida alrededor del Río Nilo.Abraham pasó tiempo en Egipto durante el periodo de for­mación de la nación judía y sabíamos que los judíos que le pre­cedieron alcanzaron gran relevancia en la tierra de Egipto Por lo tanto, el Antiguo Egipto tenía que ser el siguiente objetivo de nuestras pesquisas CONCLUSIÓNFue sólo hasta que revisamos el desarrollo inicial de Dios, cuan­do nos dimos cuenta de lo poco que nos enseñaron de historia antigua No sabíamos nada de Sumeria, el lugar de nacimiento de la civilización y donde surgieron por primera vez la escritura y la educación Descubrimos que los súmenos eran los invento­res de la columna y la pirámide, que se extendieron más allá de su propia tierra. La historia del Génesis acerca del Diluvio resul­tó ser casi mil años más antigua, de acuerdo con el relato sumerio de la creación conocido como el Enuma ElishFue de la ciudad sumeria de Ur de donde Abraham salió lle­vando consigo a su dios personal, conocido como “el Dios de sus padres”,en algún momento entre los años 2000 y 1600 a C Nos preguntamos si Abraham pudo contactar o coincidir con los reyes hicsos de Egipto que gobernaron desde 1786 hasta 1567 a C , pero no teníamos suficientes conocimientos sobre los egipcios para responder a esa pregunta Y, a pesar de algunas pistas sobre los personajes que figuran en la francmasonería, no encontramos otros lazos con la Ciencia moderna Si preten­díamos armar el rompecabezas, tendríamos que retroceder en el tiempo y estudiar la civilización de Egipto  Notas1  Peake’s Commentary on the Bible.2  Mircea Eliade, Shamanism, Archaic Techniques ofEcstasy3  John Sassoon, From Sutner tojerusalem12″    Capítulo 7El legado de los egipcios 

Los inicios de Egipto

Los egipcios son famosos por sus pirámides. Como veremos, el legado de este pueblo tan especial va más allá de los antiguos artefactos ya que también fueron responsables de algunas de las mayores contribuciones a nuestro mundo actual. Los egip­cios de hoy son una mezcla de las razas árabe, negra y europea que creó toda una variedad de tonos de piel y rasgos fisonómicos. Muchos son de una belleza sorprendente y otros son idénticos a las imágenes encontradas en las antiguas tumbas de las pirámi­des. Esta belleza no es sólo física; los egipcios siempre han sido amistosos y, en la medida de lo posible, tolerantes. La idea am­pliamente difundida de que los malvados egipcios utilizaron esclavos hebreos para construir sus pirámides es absurda, ya que no existían hebreos en ese periodo.Los constructores de las ciudades de Sumeria debieron in­fluir mucho sobre los antiguos egipcios si es que no los dirigie­ron. Quizá, después del Gran Diluvio, algunos guardianes de los secretos y misterios de la construcción se dirigieron hacia el norte y el oeste hasta descubrir otro pueblo cuya vida se basara en el contacto con un río y sobreviviera gracias a las rítmicas y controladas inundaciones de las aguas para atraer las bondades y la humedad a la árida tierra del desierto. Debido a que Egipto tiene un nivel de precipitación pluvial insuficiente para abaste­cer sus cosechas, el Nilo ha tenido una importancia vital para la continuación de la vida local y, por lo tanto, sorprende poco que este río se haya vuelto un símbolo de Egipto.Desde finales de agosto hasta septiembre tiene lugar la inun­dación anual que fluye desde el sur hasta el Mediterráneo en el norte, depositando en su travesía el lodo negro en donde crece­rá el alimento de la nación La gran cantidad de inundaciones durante el año causaba serios problemas porque los diluvios destruían hogares y mataban a la gente y el ganado, pero si esca­seaban, la irrigación sería pobre causando hambruna El balance de la vida dependía de la generosidad del Nilo.Los antiguos registros muestran que cuando los soldados egipcios tuvieron motivos para perseguir a sus enemigos hasta Asia, se horrorizaron al ver las condiciones de vida de lugares como Líbano. Se informó que la vegetación crecía a su voluntad y entorpecía el avance de las tropas y que el Nilo caía de los cielos en vez de fluir desde las colinas. Esta referencia indica que los egipcios carecían de palabra alguna para describir la lluvia y que incluso este fenómeno vital podía no ser bienveni­do después de que la gente se acostumbró a vivir sin él. También les repugnaba la temperatura del agua que bebían de los ríos frescos y preferían ponerla en vasijas al sol para calentarla antes de llevarla a sus labiosEl Nilo alimentó a pequeños grupos aislados de cazadores nómadas durante decenas de miles de años, pero en el transcur­so del cuarto milenio a.C, aparecieron los primeros asentamientos para cultivar la tierra. Éstos se desarrollaron en los primeros rei­nos protegidos por fronteras territoriales que había que delimi­tar y proteger. Las luchas eran muy frecuentes, hasta que se dieron cuenta de que la cooperación era más eficaz que la agresión y así surgieron las comunidades que vivieron en armonía En al­gún periodo anterior al año 3100 a.C. se estableció un reino cuando se unificaron los territorios del Alto y Bajo Egipto (véa­se el apéndice 6).La teología de los periodos iniciales del reino unido aún se encontraba fragmentada debido a que cada ciudad conservaba sus dioses originales. La mayoría de la gente pensaba que en tiempos inmemoriales los dioses vivían, al igual que los huma­nos, con temores, debilidades y, por último,la muerte Los dioses no eran inmortales y mucho menos omnipotentes envejecían, mo­rían y eran enterrados en sus cementerios. Su mortalidad se con­trapone con claridad a cualquier definición de dios y nos lleva a preguntarnos por qué se describió como dioses a estos anti­guos habitantes. Nuestra única explicación es que la gente que controlaba la región del Nilo hace más de cinco mil quinientos años eran extranjeros con conocimientos o tecnología tan avan­zados en comparación con los pobladores locales, que parecían capaces de hacer magia En la antigüedad la magia y la religión eran inseparables y cualquier persona poderosa podía ser con­siderada un dios con facilidad.No vale la pena especular demasiado sobre los eventos perdidos de la prehistoria, pero es probable que esos dioses vivientes fueran aquellos hombres que poseían los secretos de la construcción transmitidos a los constructores de las pirámi­des, antes de marcharse o extinguirse como una raza aparteLos egipcios creían que la materia siempre existió; para ellos era ilógico que un dios pudiera crear algo de la nada Su visión sobre el origen del mundo era que después del caos surgió el orden, y que desde entonces luchan las fuerzas de la organiza­ción y el desorden. Esta creación del orden la estableció un dios que siempre existió, no sólo antes que el hombre, el cielo y la Tierra, sino antes que los mismos dioses El estado caótico era llamado Nun y, al igual que la descripción de las condiciones previas a la creación reseñadas por los sumerios y la Biblia, todo era un abismo oscuro y acuoso. Este abismo no tenía sol y osten­taba un poder y una fuerza creativa interna en el que el orden era necesario para surgir. Este poder latente que se hallaba den­tro de la sustancia del caos no conocía su propia existencia, era tan sólo una probabilidad, una posibilidad entretejida dentro del azar del desorden.Esta descripción de la creación retrata a la perfección la postura de la ciencia moderna, en particular la teoría del caos, la cual ha mostrado diseños complejos desarrollados y repetidos matemáticamente dentro de sucesos carentes de estructura. Los antiguos egipcios estaban más cerca de nuestra visión del mun­do, basada en la física, de lo que parece posible para un pueblo desconocedor de la estructura de la materiaLos detalles de ese tiempo tan remoto variaban de acuerdo con las creencias sostenidas en cada una de las grandes ciuda­des; las más influyentes eran (por sus nombres en griego) Menfis, Hermópolis, Crocodilópolis, Dedera, Esna, Edfu y Heliópolis, la ciudad del sol, antes conocida como On.Un aspecto central para la teología que agrupaba a estas ciudades lo representaba el co­mienzo de la historia, cuando de las aguas del caos emergió una pequeña isla, fértil y preparada para propiciar la vida. En Heliópolis y Hermopolis el espíritu que encendió la chispa de la vida que trajo el orden fue el dios del sol Ra (también conocido como Re), en tanto que en la gran ciudad de Menfis era identifi­cado como Ptar, dios de la tierra. En cualquier caso, se consideró que Ra tomó conciencia de sí mismo cuando hizo emerger la primera isla de las aguas. Este dios proveyó los bienes materia­les que tanto gustaban a los egipcios, e inspiró todas las artes, la fuente de las habilidades esenciales y, sobre todo, el misterio de la construcción.Los gobernantes de Egipto, primero los reyes y luego los faraones, eran tanto dioses como hombres que regían por dere­cho divino. Cada rey era el hijo de dios quien al momento de su muerte se volvía uno con su padre, para ser dios en un Paraíso cósmico. La historia del dios Osiris narra cómo comenzó este ciclo de los dioses y sus hijos: La diosa de los cielos Nut tuvo cinco hijos; el mayor de ellos era Osiris, quien era a la vez hombre y dios. Como era costum­bre en Egipto, su hermana Isis pasó a ser su consorte.Auxiliado por su mano derecha, el diosThoth, gobernó el país con sabidu­ría y su pueblo prosperó. Sin embargo, su hermano Set, celoso de su éxito, lo asesinó cortando su cuerpo en pedazos que des­pués arrojó en diferentes partes del Nilo. Isis estaba desconsola­da, en especial porque Osiris no había dejado un heredero, lo que implicaba que la maldad de Set sería recompensada con el derecho a gobernar. Pero Isis era una diosa con recursos y no se rindió; ordenó localizar y traer los pedazos del cuerpo de Osiris para unirlos mediante la magia y revivir a su hermano por un breve instante. Así ella se sometió al falo divino y la semilla de Osiris la fecundó. Una vez que Isis estuvo preñada, Osiris se fusionó con los astros, desde donde gobierna el reino de los muertos.Isis dio a luz a un hijo al que llamó Horus, quien se convir­tió en príncipe de Egipto y más tarde desafió al asesino de su padre en un duelo. Durante la feroz lucha en la que perdió un ojo, Horus logró cortarle los testículos a Set. El joven Horus esta­ba destinado a salir victorioso y se convirtió en el primer rey. A partir de entonces, al rey en turno se le consideraba hijo de Horus, y llegado el momento de su muerte se convertía en Osiris y el hijo de éste en el nuevo Horus.  

La estabilidad de los Dos Territorios

El Alto y Bajo Egipto fueron unificados en un solo reino hace 5,200 años. No sabemos qué problemas enfrentó el pueblo an­tes de esa fecha, cuando los dioses aún vivían entre los huma­nos, pero desde el principio, la unificación fue necesaria para el bienestar del estado bipartita.La edificación de las pirámides satisfizo la misma necesidad de los egipcios, de igual manera que los escalonados zigurats satisficieron al pueblo sumerio, puesto que ambas eran monta­ñas artificiales que ayudaron al rey y a sus sacerdotes a acercar­se a los dioses. Pero la columna era más antigua que las pirámi­des y desempeñaba la misma función de conectar el mundo de los humanos con el de los dioses.Antes de la unificación, ambos territorios tenían su propia columna que conectaba al rey y sus sacerdotes con los dioses. Es razonable suponer que cuando el Bajo y Alto Egipto se unie­ron en un solo reino, ambas columnas se conservaran. Cada co­lumna representaba un cordón umbilical espiritual entre el Pa­raíso y la Tierra, y los egipcios necesitaban un nuevo marco de referencia teológico para expresar la relación de la nueva trini­dad entre ambos territorios y el reino de los cielos.En la antigua ciudad de Annu (más tarde llamada On en la Biblia y Heliópolis por los griegos) existía una gran columna sagrada del mismo nombre creada, quizá, antes que la ciudad. Era la gran columna del Bajo Egipto y su contraparte en el Alto Egipto, en el momento de la unificación, se ubicaba en Nekheb. Más tarde, la ciudad de Tebas, conocida entonces como Waset, ostentaba el título Iwnu Shema, que significa Columna del Sur. Al analizar creencias y rituales egipcios posteriores, pensamos que estas columnas se convirtieron en las manifestaciones físi­cas de la unificación. Como símbolo de unión de ambos territo­rios, se consideraba que la viga transversal celestial de la diosa Nut unía las columnas, formando las tres partes de un portal arquitectónico. Con una columna en el sur y la otra en el norte, el portal miraba hacia el este para dar la bienvenida al sol na­ciente. Esto representaba estabilidad, y mientras las columnas se mantuvieran intactas, el reino de los Dos Territorios prospe­raría. Cabe señalar que el jeroglífico egipcio que simboliza a los Dos Territorios, llamado taui, puede describirse como dos columnas que miran hacia el este punteadas en uno de sus costados para indicar la dirección del sol naciente. Si se mira este portal espiritual desde el este, la columna de la derecha estaba lo­calizada en el Bajo Egipto, en correspondencia con la colum­na masónica del lado derecho llamada Jachin, que significa establecer. El ritual masónico moderno no explica qué signi­fica, pero se desprende directamente del Bajo Egipto, el terri­torio más antiguo de los dos. De acuerdo con el mito egipcio, el mundo se inició en ese lugar a partir del caos primordial lla­mado Nun. Por lo tanto, Jachin representa el establecimiento del mundo.Para los egipcios la columna izquierda marcaba la conexión del Paraíso con el Alto Egipto y en el ritual masónico se identifi­ca como Boaz, que al parecer significaba “fuerza” o “en ella hay fuerza”. Como demostraremos en el siguiente capítulo, esta asociación surgió cuando el territorio del Alto Egipto mostró gran fortaleza durante el periodo de mayor necesidad en Egipto, mien­tras un enemigo poderoso conquistó por un tiempo el Bajo Egipto.La francmasonería afirma que la unificación de las dos co­lumnas representa estabilidad y no hay duda del sentir de los egipcios al respecto. Mientras las dos columnas permanecieran intactas, el reino de los Dos Territorios prosperaría. El tema de la fuerza por medio de la unidad de dos columnas inició un con­cepto adoptado de diversas formas por culturas posteriores in­cluidas la judía y, por último, la francmasona.Al estudiar la historia de Egipto nos topamos rápidamente con un ideal fundamental para su civilización; un concepto co­nocido como Ma’at.A la luz de nuestras investigaciones, pueden imaginar el asombro y la alegría que sentimos al encontrar la siguiente definición.Lo que caracterizó a Egipto fue la necesidad de orden Las creen­cias religiosas egipcias no tenían un gran contenido ético, pero en términos prácticos la justicia era un bien tan fundamental que participaba del orden natural de las cosas El nombramiento del visir por el faraón lo evidencia, la palabra utilizada, Maat, repre sentaba algo más que lealtad Originalmente era un término físico, significaba un nivel, ordenado y simétrico como el plano de los cimientos de un templo Más tarde significo rectitud, verdad y justicia l¿Puede existir una descripción más clara y sucinta de la franc­masonería? Como francmasones lo dudamos La francmasonería se considera a sí misma un sistema peculiar de moralidad basa­do en el amor fraternal, la liberación y la verdad Al masón re­cién iniciado se le indica que todos los grados y niveles son signos fidedignos y certeros por los que se puede reconocer a un masón.La francmasonería no es una religión, al igual que el concep­to del Ma’at no integraba una estructura teológica o una leyen­da. Ambos conceptos muestran que la continuidad de la civili­zación y el progreso social se basan en la habilidad del indivi­duo de hacer a otros lo que haría para sí mismo Que ambos utilicen el diseño y la construcción de un templo como ejem­plo y cuiden que el comportamiento humano sea honesto y recto está más allá de cualquier coincidencia Es raro encontrar un código moral en una sociedad ajena al sistema religioso y es justo decir que Ma’at y la masonería, piedra a piedra, nivel por nivel, son una pareja capaz de enseñar gran cantidad de cosas al mundo moderno.A medida que apreciamos la fuerza y belleza de Ma’at senti­mos que la francmasonería, en su forma actual, es un pobre des­cendiente suyo, si es que en verdad lo es. Quizá la gente de la Gran Logia se identifica con los valores reales que sin duda se encuentran dentro de la masonería, pero tememos decir que, con base en nuestra experiencia, pocos francmasones ordina­rios conocen el esplendor con el que están relacionados En el mundo occidental contemporáneo los valores como la piedad y la caridad se confunden con la religión y, a menudo, se refieren a ellos como valores cristianos, lo que es una pena. Claro que mu­chos cristianos son buenos y caritativos, pero creemos que esto está más vinculado con su espiritualidad personal que con cual­quier requerimiento teológico. Por el contrario, algunos de los actos más horribles e inhumanos cometidos en la historia fue­ron ejecutados en nombre del cristianismo.Si bien vivimos una equivalencia moderna de Ma’at, no po­demos ignorar que muchos socialistas y comunistas se conside­ran buscadores no teológicos de la bondad e igualdad humanas. Si es así, están equivocados. Al igual que cualquier religión, su credo les exige fidelidad a una metodología previamente orien­tada a que se esfuercen en ser bondadosos; Ma’at era bondad pura, repartida de manera altruista. Nos parece razonable afirmar que si la sociedad occidental logra el propósito de con­seguir igualdad y estabilidad, habrá encontrado a Ma’at. Si los modernos ingenieros se maravillan ante las capacidades difíci­les de emular de los constructores de las pirámides, entonces, ¿qué pueden deducir nuestros sociólogos de tal concepto?Para entonces nos dimos cuenta de que era difícil negar los vínculos entre los valores masónicos y los de Ma’at. Desde lue­go que algunos podrían aseverar que la masonería fue una invención extravagante del siglo xvii que se basaba en el con­cepto de Ma’at. Pensamos que dicho argumento carece de vali­dez, ya que los jeroglíficos egipcios no pudieron interpretarse hasta que la Piedra Rosetta, donde algunos jeroglíficos aparecie­ron traducidos al griego, se descifró, cien años después de la fundación de la Gran Logia de Inglaterra. Previo a este hecho, no existe evidencia clara de que la francmasonería supiera algo sobre Ma’at para así modelarse a su manera. Encontramos en el antiguo Egipto una civilización que predicaba los principios apren­didos del ritual francmasón, y que también utilizaba el concepto de las dos columnas dentro de su estructura civil. También se narran los sucesos de un asesinato y de una resurrección vinculados con el nombre de Osiris, pero no tenían relación con el arquitecto del Templo del Rey Salomón ni con algún otro templo. Era ob­vio que necesitábamos estudiar con más detalle la civilización egipcia. Los egipcios experimentaron las limitaciones de la búsque­da interior durante su formación y se esforzaron, pese a la genialidad de la idea representada por Maat, en construir un nuevo orden apropiado para el hombre y los dioses A partir de ese momento, el temperamento futuro del pueblo egipcio se forjó gracias a ese espíritu de tolerancia y amabilidad. En aque­llos tiempos Ma’at fue la base del sistema legal y muy pronto llegó a representar desde la rectitud del equilibrio del universo y de todos los cuerpos celestiales, hasta la honestidad y el trato justo en la vida cotidiana. La sociedad del antiguo Egipto consi­deraba al pensamiento y la naturaleza como partes de la misma realidad: ya fuera armoniosa o regular, en cualquiera de los dos casos se consideraba como una manifestación de Ma’at.2Debido a nuestros estudios sobre masonería, sabíamos que la apreciación de todo lo que es regular y armonioso es vital para la francmasonería y el derecho para investigar los miste­rios escondidos de la naturaleza y la ciencia está concedido al compañero masón, o francmasón de Segundo GradoLa historia de Set y Osiris descrita con anterioridad demos­tró al pueblo de Egipto que la regla divina de los reyes legítimos no podía ser quebrantada por las fuerzas del caos y la anarquía representadas por Set. El concepto de Ma’at se volvió un sello que representaba a un buen rey y los antiguos registros mues­tran que cada rey y faraón era descrito como el que hace Ma’at, protector de Ma’at o que vive a través de Ma’at. El orden social y la balanza de justicia fluían como una cascada desde la cima de Ma’at y desde Horus, el dios vivo, el rey. La preservación de la línea divina de los reyes aseguraba la subsistencia de la civiliza­ción de Egipto. Ma’at y la sucesión real eran inseparables, creando así un mecanismo excelente para evitar la rebelión y mantener la monarquía.Por medio de la protección Ma’at, no sólo se mantenía la estabilidad política del país sino que además la prosperidad en­tera del país dependía de sus bondades. Si el pueblo vivía de acuerdo con los designios de Ma’at, los dioses se asegurarían de que el Nilo enviara las inundaciones necesarias para abaste­cer las cosechas que alimentaran a la población La cantidad de inundaciones sería consecuencia directa de los actos del pue­blo y del rey. Vivir conforme a Maat también aseguraba la victoria en la guerra. Los enemigos del país eran vistos como fuerzas del caos y por lo tanto serían tratados de forma hostil ya que los dioses favorecían a la gente benévola de Ma’at.Con el tiempo Ma’at fue considerada una diosa. Era la hija del dios sol Ra y viajaban juntos por el cielo en una embarca­ción; a menudo se le representa erguida en la proa del barco para asegurar un curso perfecto. Ma’at lleva una pluma de aves­truz en su tocado y un ankh pendiendo de sus brazos. El ankh es el símbolo de la vida. Tiene la forma de un crucifijo con la sección superior abierta y dividido por la mitad, formando una especie de ojo o una barca en posición vertical.El hermano de Ma’at era el dios de la luna, Thoth, que es representado de pie a su lado en la proa del bote de Ra. Nuestro interés aumentó cuando descubrimos algunas referencias so­bre la importancia de Thoth en las primeras leyendas masónicas. Fue él quien instruyó a los egipcios en el arte de la construc­ción y la religión y se dice que sentó las bases de lo que debería considerarse verdadero. Cuando algún rey combatía el mal, se decía que era un dios bueno, un heredero de Thoth.  La coronación del reyComo se ha demostrado, la francmasonería contiene muchos ele­mentos de evidente origen egipcio, desde el uso de pirámides has­ta el ojo de Amón-Ra, pero no hay pruebas de que exista una co­nexión definitiva. Las tradiciones orales francmasónicas sitúan la fecha de fundación del ritual hace unos cuatro mil años pero no existe una certeza total. Debido al posible origen de las columnas del antiguo Egipto y la naturaleza idéntica de Ma’at, creemos que sí existe una conexión después de todo. El punto de partida para comenzar la búsqueda de más evidencias sobre la similitud de los rituales debía estar en los procedimientos del rey y su corte.Cuando el gobernante de los Dos Territorios moría, se con­vertía en Osiris y su hijo se transformaba de inmediato en Horus, el nuevo rey. Si el rey no llegaba a tener hijos podía confiar en que los dioses resolverían el problema. Sin embargo, creemos que los miembros de la Logia Real tomaban tales decisiones, y una vez que la iniciación del nuevo maestro se completaba, Horus quedaba fuera de cualquier tipo de rivalidad para siempre. Una situación similar se presentó al morir Tuthmosis II en el año 1504 a.C. Él tuvo una hija con su esposa, Hatshepsut, pero su único hijo nació de su relación con una concubina llamada Isis. Este niño logró ascender al trono como Tuthmosis III y él mismo relató la extraña historia de la forma en que el dios Amón lo eligió como el nuevo gobernante de los Dos Territorios. Cuan­do era niño se preparaba para el sacerdocio y asistía al gran templo que el maestro constructor Ineni erigiera para su abue­lo. Un día se encontraba presente cuando su padre ofrecía un sacrificio a Amón y el dios, cargado en un relicario en forma de barco, fue traído a la Galería de las Columnas de Cedro y condu­cido en hombros alrededor del circuito de la galería El niño se postró apropiadamente sobre el suelo con los ojos cerrados, pe­ro cuando el relicario se le acercó, el dios forzó a la procesión para que se detuviera al aumentar su peso sobre los hombros de quienes lo cargaban, de manera que tuvieron que bajarlo al sue­lo. El niño se dio cuenta de que lo habían incorporado y en ese momento supo que había sido elegido para ser el siguiente Horus, aunque su padre aún estuviera vivo.Esta historia tiene un gran parecido al comportamiento atri­buido a Jehová cuando era llevado en el Arca (su relicario en forma de barco) por los israelitas. Esto nos llevó a estudiar el libro del Éxodo bajo una nueva luz y así comprobamos el grado de influencia egipcia en la historia de Moisés y los israelitasEn nuestra opinión, la ceremonia de coronación del nuevo Horus (el rey que entraba) era también la ceremonia funeral del nuevo Osiris (el rey que salía). Estos eventos se conducían en secreto y estaban restringidos al santuario interno de los verda­deros oficiales superiores ¿la Gran Logia’ Aquí estaban inclui­dos, por supuesto, los sumos sacerdotes y los varones próximos a la familia real,pero también pudo incluirse a los maestros cons­tructores, los escribanos mayores y los generales del ejército La liturgia funeraria no fue registrada, pero se ha reconstruido gran parte del proceso para mostrar un cuadro esclarecedorEncontramos significativo que la accesión al poder y la co­ronación eran dos acontecimientos separados. La primera se efec­tuaba por lo regular con la primera luz del día después de la muerte del rey, pero la coronación se celebraba pasado un cier­to tiempo. Pese a la gran cantidad de datos registrados por losegipcios, no se han encontrado recopilaciones completas sobre alguna coronación egipcia, lo que sugiere que los actos princi­pales eran rituales secretos transmitidos sólo a un pequeño gru­po y de forma verbalSe sabe que el ritual de la coronación se realizaba en la pirá­mide de Unas De igual manera que en un templo masónico, el techo de la cámara principal representa el cielo, con cada estre­lla en su sitio La idea más aceptada es que la ceremonia se efec­tuaba durante la última noche de la luna menguante, iniciándose al oscurecer y prolongándose toda la noche hasta el amanecer,3 con el propósito de realizar un ritual de resurrección que iden­tificara al rey muerto con Osiris 4 Las ceremonias de resurrec­ción no sólo estaban reservadas para el rey, de hecho parece que eran frecuentes y que se hacían en el templo mortuorio.5 Se ha sugerido que su objetivo era honrar a los ancestros reales, pero podrían ser sólo ceremonias de admisión para los nuevos miembros del santuario real, donde eran resucitados en sentido figurado antes de ser admitidos en los secretos y misterios trans­mitidos oralmente desde el tiempo de los dioses Es claro que estos secretos, por definición, requerirían de una sociedad se­creta, un grupo privilegiado que constituía una sociedad aparte Ésta debió tener una ceremonia de iniciación ya que ninguna institución de élite, moderna o antigua, ha prescindido de algu­na ceremonia que permita el paso de los niveles inferiores al grupo restringidoCon el ritual de coronación/funeral, el rey muerto resucita­ba en el nuevo monarca y comprobaba ser un candidato digno al viajar por el perímetro del país entero.6 Esto en realidad era un acto simbólico, ya que se le conducía alrededor de la sala del templo para presentarse como un aspirante adecuado ante los presentes, entre los que se incluían el dios Ra y su asistente principal. En la ceremonia masónica el miembro recién acepta­do es conducido también alrededor del templo para mostrarse como candidato dignoDespués de pasar por los puntos cardinales es situado al sur, al oeste y, por último, al este El primero es el primer vigilante, que se dice representa a la luna (Thoth era el dios de la luna); el siguiente es el segundo vigilante, que representa al sol (Ra era dios del sol), y, por último, el Gran Maestro Venerable, que podría representar al resucitado Osiris. Al igual que los egipcios, los francmasones celebran sus ceremonias por la noche.Estas similitudes son extraordinarias, pero, ¿cuál era la evi­dencia de la existencia de una sociedad secreta, y más aún, de que los principios de la ceremonia de coronación se extendían hasta los miembros iniciados?Hay muchas inscripciones que hablan de un grupo selecto al cual se le otorgó el conocimiento de los asuntos secretos Una de estas marcas fue hecha sobre una puerta falsa, hoy ex­puesta en el Museo del Cairo, escrita por alguien que se sentía honrado y sorprendido al saber que había sido admitido en el grupo cercano al reyTeti, en donde se lee lo siguienteHoy, en presencia del Hijo de Ra.Teti, que vive por siempre, supre­mo sacerdote de Ptar, más honrado por el rey que ningún otro sirviente, maestro de los secretos de cada trabajo que su majestad haya hecho, complaciente cotidiano de los sentimientos de su señor, supremo sacerdote de Ptah, Sabu Supremo sacerdote de Ptar, depositario de la copa del rey, maestro de los secretos del rey en cada lugar… Cuando su majestad me favoreció, hizo que entra­ra en la cámara privada, para que colocara a la gente en su debido sitio; fue ahí donde encontré el camino: jamás sucedió algo simi­lar a otro sirviente como yo, de parte de un soberano, ya que su majestad me quiso como a ningún otro de sus sirvientes; porque fui honrado por su corazón. Fui útil en presencia de su majestad, encontré un camino en cada secreto de la corte, fui honrado en presencia de su majestad.Este subdito sintió que su ascenso a la membresía de ese jubilo­so grupo era poco usual para alguien que sustentaba su posición original, lo que indica que mientras los oficiales de alto rango pro­bablemente tenían derecho a la membresía, sólo el rey y tal vez algunos otros más poseían la autoridad de incorporar gente selecta Los egiptólogos no han encontrado todavía una explicación para la expresión “encontré un camino “con referencia a los se­cretos, pero podríamos interpretar esto como la instrucción en el conocimiento de los secretos que a partir del ritual se volve­ría un estilo de vida para el iniciado. Un aspecto importante es que los esenios y la Iglesia de Jerusalén utilizaban el mismo tér­mino para el seguimiento de su Ley. Otra inscripción se refiere a un constructor desconocido que también fue miembro del grupo secreto del reyTeti.Lo hice de tal forma que su majestad me aduló al respecto (Su majestad me introdujo) en la cámara privada e hizo que me con­virtiera en un miembro de la corte del soberano… Su majestad me envió a dirigir las obras en el templo ka… y en la cantera de Troya .. Construí una puerta falsa, al dirigir la obra.La acepción del término “cámara privada”, que data del siglo xix, fue aceptada porque describe lo que en la actualidad se entien­de como la habitación personal del rey, aunque no concuerda con el término “corte del soberano” que implica la totalidad de miembros del palacio. Quizá esto podría expresarse de manera más significativa como:”su majestad me hizo entrar en la cáma­ra real de acceso restringido para que pudiera convertirme en un miembro de la élite del rey”.Como ya hemos visto, eran instruidos sobre las prácticas se­cretas de la élite, que serían reveladas en una ceremonia fuera de la mirada de los individuos de menor rango. Esto ha de haber representado el máximo logro al que un hombre podía aspirar; pero para el hombre que era a su vez un dios, Horus, había un suceso todavía más especiadla coronación del rey. Se trataba de una ocasión muy importante que representaba los lazos de con­tinuidad en los Dos Territorios y el disfrute de la prosperidad y estabilidad. Sin embargo, el tiempo entre la muerte del rey ante­rior y la confirmación del nuevo podría ser muy peligroso, ya que ese intervalo daba una oportunidad para la insurrección.El egiptólogo H.W. Fairman observó:Es evidente que en algún punto del proceso de investidura del rey durante su selección o coronación, algo sucedía que asegura­ba su legitimidad, que automáticamente desarmaba a la oposición y ésta le confería lealtad; así, de forma simultánea lo convertía en dios y lo vinculaba directamente con el pasado de Egipto 7Esta opinión es muy aceptada, pero hasta ahora no existen evi­dencias claras que identifiquen a esta acción clave dentro de la ceremonia. A la luz de nuestras investigaciones, pensamos en una nueva y reveladora teoría sobre la naturaleza especial de la coronación de los reyes en el antiguo Egipto.Empezaremos por revisar lo que se sabe sobre el proceso de la coronación del rey.La coronación se llevaba a cabo en dos etapas La primera incluía la unción e investidura con un collar ceremonial y una manta atada a la cintura, así como la presentación de un ankh (símbolo de la vida) y cuatro ramilletes de flores. En la segunda etapa se presentaban las insignias reales e iniciaba el ritual prin­cipal. La parte crucial era la constatación de la unión de los Dos Territorios y la investidura del nuevo rey con la presentación de dos coronas y vestimentas claramente diferenciadas No se sabe con exactitud en qué momento del proceso el rey se convertía en un dios.8Nosotros sugerimos que el proceso central y crucial de la coronación del rey implicaba que el candidato iniciara un viaje a las estrellas para así ser admitido como miembro en la socie­dad de los dioses y transformarse en Horus, tal vez en el instante en que era coronado espiritualmente por el rey fallecido, el nue­vo Osiris. En algún momento de la noche el rey anterior y el nuevo viajaban juntos a la constelación de Orion, el primero para quedarse en ella y el segundo para regresar a gobernar el territorio de los hombres.El nuevo rey debía traspasar la muerte por medio de una pócima administrada por el sumo sacerdote en presencia de un reducido grupo de guardianes de los secretos reales Esta droga debió de ser muy alucinógena ya que provocaba un estado catatónico gradual, y dejaba al nuevo rey tan inerte que parecía otro cadáver. En el transcurso de la noche la pócima perdía su efecto y el recién convertido Horus regresaba de su visita a los dioses y los antiguos reyes de Egipto. Su regreso tenía que calcu­larse con gran precisión de manera que recobrara la conciencia justo en el momento en que el lucero de la mañana aparecie­ra en el horizonte. A partir de ese momento, a ningún ser huma­no se le ocurriría usurpar su poder, porque éste le fue otorgado por acción divina durante el concilio de los dioses en los cielos. Una vez que los miembros de la élite del rey, los portadores de los secretos, decidían a quién elevarían al grado sublime de Horus, anulaban cualquier posible competencia. La lógica de esta teoría satisface todo criterio académico en cuanto a los aspectos desconocidos de la ceremonia que hacían que el nuevo rey fuera incuestionable. Este proceso:1.  Habría desarmado a la oposición y asegurado una leal­tad total.2.  Habría convertido al nuevo rey en un dios (obviamente no era posible que ningún ser humano confiriera ese estatus).3.  Lo habría vinculado con el pasado de Egipto (después de su visita a los reyes de la antigüedad).  

Comprobación de lo indemostrable

Si hubiéramos descubierto alguna cámara secreta en una pirámi­de y en sus muros se encontrara la descripción completa del proceso de coronación del rey, habría suficientes pruebas para que la mayoría de los académicos (no todos) aceptaran nuestra teoría como viable. Ése no es el caso,y está claro que no es posible. Los registros de los sucesos del pasado no inclu­yen los detalles de las pócimas que se administraban al futuro rey, ni los pormenores sobre las sustancias químicas utilizadas para embalsamar al rey fallecido. En lo que respecta a la falta de registro en los jeroglíficos del candidato a rey cuando sufría un proceso de muerte temporal y viajaba a las estrellas, diríamos que el evento principal era la creación de Osiris y que el surgi­miento de Horus estaba implícito. Existen evidencias circunstan­ciales que apoyan esa teoría.Antes de enumerar las razones por las que creemos que di­cha teoría es correcta, quisiéramos recordar nuestro método de trabajo en dos niveles de investigación. Al basarnos en este sis­tema no ignoramos ningún hecho comprobado e indicamos con claridad en qué momento especulamos. En contraste con varias otras ideas que establemos en este libro, no podemos dar prue­bas absolutas sobre el proceso de la coronación del rey, pero sí es una teoría que cubre un hueco en el desarrollo del conoci­miento egipcio sobre la coronación de un monarca, apoyado en hechos existentes. La evidencia silenciosaMuchas personas tienen la idea de que los antiguos egipcios construyeron sus pirámides con propósitos funerarios. De he­cho, el periodo en que se construyeron fue muy corto, y puede parecer sorprendente para la mayoría de los lectores enterarse que la reina Cleopatra estuvo más próxima en el tiempo a los técnicos del transbordador espacial de lo que podría estar a los constructores de la Gran Pirámide. Además, está lejos de ser cierto que el único propósito de las pirámides era dar sepultura a los reyes fallecidos, y su significado auténtico aún sigue discu­tiéndose. Una analogía útil al respecto es que la Catedral de San Pablo no es la tumba de Sir Christopher Wren, a pesar de que él se encuentre enterrado ahí.La principal fuente de información sobre el ritual de Osiris/ Horus viene de las inscripciones de los llamados Textos de las Pirámides, hallados dentro de las cinco pirámides de Saqqara cerca de El Cairo, de las cuales la más importante era la del rey Unas, que data del final de la Quinta Dinastía de Reyes. Pese a que tiene cuatro mil trescientos años, se considera que fue una de las últimas en construirse, aunque se cree que el ritual que en ella se describe tiene más de cinco mil trescientos años.El estudio de los textos permite la reconstrucción de los mismos elementos del ritual, pero lo que falta es lo más contun­dente.9 La reconstrucción describe las distintas cámaras y les atribuye un significado ritual a cada una; la cámara mortuoria representa el inframundo, la antecámara el horizonte o mundo superficial y el techo simboliza el cielo. El ataúd que contendría el cuerpo del rey fallecido era llevado a la cámara mortuoria donde se efectuaba el ritual. El cuerpo se depositaba en el sar­cófago y los miembros de la élite pasaban entonces a la antecá­mara, rompiendo dos jarrones rojos en el camino. Durante la ceremonia el Ba (el alma) del rey dejaba el cuerpo y cruzaba el inframundo (la cámara mortuoria) y después, al adquirir una forma tangible a través de su propia estatua, procedía a cruzar el cielo nocturno hasta llegar al horizonte, donde se reunía con el Señor de Todos. Entonces el proceso se repetía en forma abre­viada. ¿Para quién? ¿Para el rey candidato, quizá?El aspecto más seductor de esta interpretación de losTextos de la Pirámide de Unas es que contiene otro ritual paralelo al principal. Era un ritual silencioso, que está relacionado con la resu­rrección.10 Al parecer se desarrollaba de forma paralela al ritual hablado, iniciándose en la antecámara, al romper los jarrones rojos.La única explicación probable para este ritual paralelo es que se hacía para el Alto Egipto, en tanto que el oral correspon­día al Bajo Egipto por ser más importante. Nos preguntamos si, en lugar de eso, el ritual pudo realizarse para el transporte del rey candidato, temporalmente muerto, quien tenía que resuci­tar antes de que se sellara la tumba.Se sabe que ceremonias similares se realizaron de manera idéntica durante otros periodos y muchos expertos creen que el ritual es más antiguo incluso que la historia egipcia más re­mota, que data del año 3200 a.C.Una oración grabada en la pirámide de la Sexta Dinastía (2345-2181 a.C.) expresa el espíritu de la antigua teología egipcia ba­sada en la resurrección de las estrellas y el mantenimiento de la estabilidad en la Tierra:De pie, ON, protegido, revestido como un dios, revestido con el aspecto de Osiris y el trono del Primero de los Occidentales Hi­ciste lo que él quiso hacer entre los espíritus, las Estrellas Inmor­tales Tu hijo está en el trono, ornamentado con tu aspecto, hace lo que tú hacías antes al frente de los vivos bajo el comando de Ra, el Gran Dios; el que cultiva cebada y trigo11 que a ti te presento después Ho N, toda la vida y el dominio te son otorgados, la eter­nidad es tuya, dice Ra Tú mismo hablarás cuando hayas adquirido el aspecto de dios, por lo que eres grande entre los dioses que moran ahí Ho N, tú, Ba, estás entre los dioses y los espíritus; en sus corazones te temen Ho N, este N está en tu trono al frente de los vivos; sus corazones se aterrorizan ante ti Tu nombre sobre la tierra vive, tu nombre en la tierra prevalece, no morirás, no serás destruido nunca jamás Comparemos ahora una oración en silencio para el candidato a rey que está a punto de iniciar su breve travesía por el inframundo y reunirse con los reyes del pasado de los Dos Territorios: Ra todopoderoso y eterno, Arquitecto y Gobernante del Univer­so, cuya autorización creadora hizo por primera vez a todas las cosas, nosotros las criaturas frágiles de tu providencia, humilde­mente te imploramos que desciendas por medio de esta convoca­ción, unido al Nombre Sagrado, con el rocío continuo de tus ben­diciones. Pero en especial te imploramos que impartas tu gracia a este tu servidor que busca compartir con nosotros los secretos de las estrellas. Otórgale tal fortaleza para que en la hora de su procesión no fracase, y déjalo cruzar seguro bajo tu protección, a través del oscuro valle de la muerte para que finalmente resurja de la tumba del pecado y brille como las estrellas por toda la eternidadParece que lo anterior coincide perfecto, ¿no es cierto? Sin em­bargo, no es un ritual del antiguo Egipto; es una oración ofreci­da durante la ceremonia del Tercer Grado Masónico antes de que el candidato pase por una muerte figurada para después ser resucitado como Maestro Masón. Sólo hemos cambiado el nom­bre de Dios por Ra y los secretos del Maestro Masón por los secretos de las estrellas para poder confirmar nuestra asevera­ción. El resto del texto no fue modificado. ¿Y qué hay de la dro­ga narcotizante empleada para transportar al nuevo rey a las estrellas y luego devolverlo? Como ya afirmamos, no existe un registro de tal pócima ya que no existe tampoco una representación tangible de la coronación. Parece razonable que no se encuentren registros de ese momento grandioso porque nadie sabía lo que era; el candidato tomaba la pócima, viajaba a las estrellas y regresaba como rey y Horus a la vez. Todo lo que sus súbditos terrenales tenían que hacer era introducirlo en las tareas de su oficio y no hacer preguntas sobre los asuntos de los dioses, porque el rey era también uno de ellos. El rey mismo debió, sin lugar a dudas, de tener sueños extraños bajo la influencia de la droga, pero no revelaría nada. La ceremonia de coronación situaba al nuevo Horus más allá de cualquier disputa, debido a que gobernaba los Dos Territorios por una decisión divina.Las drogas alucinógenas fueron utilizadas en ceremonias re­ligiosas por casi todas las culturas antiguas y sería sorprendente que una cultura tan avanzada como la de los primeros egipcios no poseyera un profundo conocimiento de su utilización. El cuestionamiento principal no es saber si pudieron usar tales drogas sino, ¿por qué habríamos de pensar que no lo hicieron? Para que un hombre pudiera alcanzar los cielos durante la muerte, el único medio posible era atravesar el puente de la vida con la ayuda de narcóticos.El puente funerario, un vínculo entre la Tierra y el Cielo que los humanos utilizan para comunicarse con los dioses, es un símbolo frecuente en las antiguas prácticas religiosas. En algún momento del pasado esos puentes se utilizaron de manera similar, pero al continuar la decadencia del hombre se ha vuelto más difícil utili­zar tales puentes. La gente sólo puede cruzar esos umbrales como espíritus ya sea como un alma muerta o en un estado de éxtasis. El cruce se conseguía con gran dificultad; no todas las almas tenían éxito, ya que los demonios y monstruos podían poseer a aquellos que no estaban debidamente preparados. Sólo los buenos y adep­tos experimentados que ya conocían el camino del ritual de la muerte y resurrección podían cruzar el puente con facilidad.12Estas ideas del chamanismo se ajustan a la perfección a lo que sabemos sobre las creencias de los egipcios en cada etapa. Los demo­nios eran ahuyentados de la travesía de Osiris por medio de mal­diciones, pero de hecho su curso era bastante seguro por dos razones. En primer lugar vivía cerca de Ma’at, por lo que se vol­vía un buen hombre; en segundo lugar sabía cómo pasar el puen­te una vez que había sido nombrado Horus. Quizá la travesía del nuevo rey era conducida en silencio para no alertar a los demo­nios. El nuevo rey podía así seguir al rey muerto a través de los cielos, y conocer el recorrido para que a su muerte pudiera guiar al próximo rey.Henri Frankfort descubrió que los ritos de la resurrección del rey muerto se hacían de forma paralela a los rituales de la corona­ción de su heredero.” Esto confirma nuestra teoría de una ceremo­nia doble para el rey muerto y el vivo. Además, un pasaje de los Textos de las Pirámides nos muestra que el nuevo Horus era consi­derado el lucero del alba, cuando el nuevo Osiris dice:Los cáñamos flotantes del cielo están dispuestos para mí, para que pueda cruzar por su conducto hacia Ra en el horizonte. . Es­taré entre ellos, ya que el astro lunar es mi hermano y la Estrella Matutina mi hijo. 14 Creemos que los egipcios tomaron gran parte de su teología y tecnología de los secretos de los constructores de las ciudades de Sumeria y sus pobladores tenían extensos conocimientos sobre el uso de drogas para propósitos religiosos.El paso siguiente consistía en responder si esos rituales de resu­rrección se reservaban exclusivamente para las ceremonias de co­ronación. La respuesta parece ser que no. Se sabía que para finales del Antiguo Reino (alrededor de 2181 a.C.) se efectuaba algún tipo de ceremonia de resurrección real cada año, y a medida que pro­gresaba el Reino Medio, el ritual fue practicado por gente privile­giada, que no pertenecía a los círculos reales. Estos grupos no po­seían los conocimientos secretos del entorno del rey.
La estrella matutina vuelve a brillarAhora es necesario considerar un elemento vital de la teología egipcia. Como mencionamos antes, la teología de Egipto fue en gran medida una consecuencia del desarrollo de las creencias sumerias. Las creencias hebreas futuras (y por ende de los cris­tianos) eran una manifestación de la teología egipcia fusionada con las versiones posteriores babilónicas derivadas de los mis­mos elementos de origen.Ya se señaló la identificación común del lucero del alba como un símbolo del renacimiento en la comunidad esenia, la Iglesia de Jerusalén y la francmasonería; ahora encontramos el mismo tema en el antiguo Egipto. LosTextos de las Pirámides 357,929,935 y 1707 se refieren al hijo del rey muerto (Horus) como el lucero del alba. Es interesante des­tacar que el significado literal del jeroglífico que representa al lucero del alba quiere decir conocimiento divino. Esto parece apoyar nuestra tesis de que el candidato al trono era elevado al rango del nuevo dios/rey Horus al compartir los secretos de los dioses en el país de los muertos, donde aprendió los grandes secretos antes de regresar a la Tierra mientras la estrella matuti­na aparecía en el horizonte a la salida del sol. Jeroglífico de la Estrella Matutina Durante esta nueva etapa de nuestras investigaciones, se publicó un libro que afirmaba arrojar nueva luz sobre el propó­sito de las pirámides con base en la inspiración astrológica Robert Bauval y Adrián Gilbert presentaron un caso bien argu­mentado que muestra cómo las pirámides de Giza fueron orde­nadas de la misma forma que las estrellas del cinturón de Orion 15 También hacen referencia a rituales llevados a cabo en los zigurats escalonados de la antigua Mesopotamia que involucran a la estrella matutina, identificada como la gran diosa cósmica Ishtar. Esta evidencia, que procede de una fuente por completo distinta, confirmó la utilidad de nuestro procedimiento que con­sistió en volver hacia atrás en el tiempo a partir de los rituales modernos de la francmasoneríaEn Egipto, el nuevo rey, Horus, es también la estrella matuti­na que se eleva (al igual que resurge el francmasón) de una muerte temporal figurada. La Estrella Matutina, que por lo regu­lar se identifica con Venus, resultó ser un lazo importante en nuestra investigación.Pero, no obstante lo fascinante de las similitudes entre los esenios y los francmasones descubiertas en las prácticas egip­cias, aún quedaba una pregunta. ¿Existe una ruta por la cual los ideales de Ma’at, los secretos de los reyes egipcios y el detallado ritual de resurrección nos conduzca hasta los esenios? Para averi­guarlo, debemos inspeccionar más a fondo la historia de OsirisEl singular destino de Osiris, su brutal asesinato y el descuar­tizamiento cometido por su hermano Set, seguido de su resu­rrección y ascención a las estrellas, representa uno de los primeros ejemplos de reivindicación y recompensa hacia el sufrimiento inocente. El destino de Osiris dio esperanza y sentido al sufri­miento de las clases bajas de la sociedad El culto a Osiris se volvió un ritual funerario benigno y accesible para la gente co­mún de Egipto. Mientras otros dioses desaparecían, Osiris era venerado por todos, sin importar dónde.16Si se cambia el destino por la crucifixión, esta descripción po­dría tratarse de Jesucristo. Ahora sí encontraríamos las conexiones existentes. No esperaríamos el sustento de una hipótesis. En medio de un análisis sobre el siguiente periodo clave en la historia egip­cia, el personaje central de nuestras investigaciones, Hiram Abif, emergió de la bruma del tiempo para confrontarnos. CONCLUSIÓNEs probable que los primeros constructores egipcios fueran ori­ginarios de Sumeria y que estos inmigrantes llevaran su tecnolo­gía y teología a Egipto. La joven civilización egipcia estaba bien establecida para el año 3100 a.C. y los reinos del Alto y el Bajo Egipto ya se habían unido en un nuevo estado único. Esta unifi­cación de dos reinos regidos por un gobernante divino sería muy importante en nuestras investigaciones.El derecho del rey a gobernar se basó en la historia del asesi­nato de Osiris a manos de Set, que relataba cómo Isis reconstru­yó el cuerpo mutilado para tener un hijo con él. Horus regresó para arrebatarle a Set los reinos de Egipto, lo que provocó una feroz batalla. A partir de entonces cada rey fue considerado la encarnación de Horus; literalmente, el hijo de Dios Cuando el rey moría éste se fusionaba con Osiris (Dios Padre) y partía al reino de los muertos; su hijo se convertía en Horus, el siguien­te rey/dios vivo.Detectamos que la seguridad de todo el estado dependía de la colaboración conjunta de ambos reinos, que era simbolizada por dos columnas, una de ellas en el norte y otra en el sur, uni­das por una gigantesca viga celestial que formaba un gran por­tal de cara al sol naciente. Este vigoroso concepto de fortaleza a través de la unidad de dos columnas es una idea central en el ritual masónico y un tema con el cual estábamos muy familiari­zados. Sin embargo, no era el único vínculo que encontramos con la francmasonería: el concepto de Ma’at.que significa recti­tud, verdad y justicia dentro de un esquema simétrico de equili­brio y orden, reúne los principios que aprendimos como francmasones. Este código ético humanista no era un manda­miento religioso, ni tampoco un requerimiento legal, era una bondad gratuita otorgada de manera desinteresada.Sabíamos que la francmasonería no pudo haber imitado esta noción egipcia ya que el concepto de Maat, por tanto tiempo perdido a los ojos del mundo, permaneció oculto hasta que se descifró la Piedra Rosetta. Esta última, que abrió el camino para la traducción de los incomprensibles jeroglíficos egipcios, fue encontrada cien años después de la fundación de la Gran Logia de Inglaterra. Llegado este punto pudimos establecer dos vínculos circuns­tanciales con la francmasonería; primero, que existía una pista sobre la ceremonia de resurrección relacionada con la leyenda de Osiris; y segundo, que Ma’at, al principio una gran verdad y después una diosa, era hermana de Thoth, el dios de la luna y otro personaje de gran significado en el mito masónico.A medida que investigamos la ceremonia de coronación del rey descubrimos que, pese a que la liturgia funeraria no se regis­tró, sí involucraba un ritual de resurrección que identificaba al rey muerto con Osiris.También encontramos evidencias de ce­remonias similares, no sólo para la coronación de un rey, sino que podrían involucrar a sociedades secretas. La evidencia de estas sociedades fue hallada en las inscripciones de algunos objetos localizados en el Museo de El Cairo; textos que no pu­dieron traducirse hasta el descubrimiento de la Piedra Rosetta, ocurrido después de que la francmasonería se anunciara en público.Por otra parte, la intuición y preparación nos permitió efec­tuar una reconstrucción de la ceremonia de coronación egipcia que encajaba con todos los hechos conocidos.El vínculo más emocionante con el Tercer Grado Masónico vino de las referencias halladas en los Textos de la Pirámides, donde el rey representa el mismo lucero, un elemento muy im­portante en nuestras ceremonias de resurrección. El jeroglífico egipcio que representa el lucero del alba, también conocido como la divina estrella, es la misma estrella de cinco puntas uti­lizada para representar los cinco puntos de compañerismo del Tercer Grado Masónico. Esto, por supuesto, nos motivó a inves­tigar la conexión egipcia más de cerca porque, pese a nuestras sospechas, no teníamos ninguna prueba de prácticas que fue­ran indiscutiblemente masónicas.      Notas1   P. H. Newby, Warrior Pharaohs.2  Norman Cohén, Cosmos, Chaos and the World to Come.3  J. Spiegel, Das Auferstehungsritual der Unaspyramide.1514  Ibid.5  S.H.Hooke.Hw? Kingsfoip Rituals ofEgypt.6  Ibid.7  H.W.Fairman, The Kingship Rituals ofEgypt.8  Ibid.9  J. Spiegel, op. cit.10  Ibid.11   La especie de trigo que se cultivaba entonces.12  Mircea Eliade, Shamanism.Archaic Tecbniques ofEcstasy.13  Henri Frankfort, Kingship and the Gods.14  PyramidTexts 1000-1.15  Robert Bauval y Adrián Gibert, The Orion Mistery.16  Norman Cohén, op. cit.  
Capítulo 8 El primer francmasón  Gran parte de nuestras energías se utilizó en resolver los miste­rios de Egipto, pero al enfocarnos en los personajes y aconteci­mientos particulares que tenían alguna relación con los francmasones, buscamos patrones en la historia. En ocasiones, la interpretación tradicional de los sucesos históricos está pla­gada de hechos que no concuerdan con el modelo A veces es posible que en este tipo de situaciones surjan destellos de una nueva verdad frente a la historia tal y como es aceptada. Fue una de esas situaciones la que causó que dirigiéramos nuestra aten­ción al periodo de los hicsos en la historia egipcia. En la actuali­dad los egiptólogos catalogan esta época como el Segundo Pe­riodo Intermedio (1782-1570 a.C), ubicado entre el Reino Me­dio y el Reino Nuevo. Aquí encontramos una perturbación de gran magnitud dentro del suave transcurrir de la historia egip­cia. Era el tipo de catástrofe de la cual pocas civilizaciones se recuperan; sin embargo, sabemos que Egipto no sólo se recupe­ró sino que continuó ascendiendo hacia nuevas alturas, a pesar de la total decadencia de su monarquía tradicional y del domi­nio que a lo largo de seis generaciones ejerció sobre su pobla­ción nativa un grupo de invasores extranjeros, que conocemos con el nombre de los Reyes Pastores. Las razones de estos suce­sos son un gran misterio.Creímos que era probable que la época de cambios, iniciada con los reyes egipcios hasta los gobernantes hicsos, y después la mo­narquía de Tebas, nos proporcionaría pistas adicionales, de manera que nos concentramos en revisar este periodo haciendo uso de todas las fuentes de información, incluido el Antiguo Testamento. El descubrimiento de Hiram AbifSi hubo una conexión entre el antiguo Egipto y los judíos del pri­mer siglo d.C, es casi seguro que se estableciera por conducto de Moisés, el fundador de la nación judía, quien fuera adopta­do por la familia real de Egipto. La posibilidad de hallar tal vínculo parecía remota, pero continuamos investigando a medida que reconstruíamos los hechos que conocíamos.Habiendo obtenido el Tercer Grado de Francmasonería, que nos confirió el rango de Maestro Masón, debemos señalar que las referencias sobre Hiram Abif y el Antiguo Testamento nos deja­ron perplejos. Las siguientes palabras son pronunciadas por el Gran Maestro Venerable al dar a conocer por primera vez al as­pirante las cualidades del antiguo personaje.La Muerte no posee terror igual que aquel de la mancha de la falsedad y el deshonor De esta gran verdad, los anales de la francma­sonería proporcionan un glorioso ejemplo de fidelidad inquebran­table y de la muerte prematura de nuestro Gran Maestro, Hiram Abif, quien perdió la vida justo antes de la terminación del Templo de Salomón, de cuya construcción, como sin duda sabrán, fue el principal arquitectoExiste la suposición de que el candidato instruido debería co­nocer la existencia de este personaje, a través de la Biblia. Ningu­no de los dos escuchamos jamás sobre tal persona y en ninguna versión de la Biblia que habíamos leído se hacía mención de algún arquitecto en la construcción del Templo del Rey Salomón Debido a que Hiram, rey de Tiro, proporcionó la mano de obra y el cedro, algunos los confunden, pero no hay vínculos posibles fuera del hecho de que compartían el mismo nombre Nosotros, al igual que todos los francmasones que conocemos, aceptamos al héroe masónico a pesar de saber que no fue registrado como partícipe en la creación del Templo de Salomón.Si los autores del libro de los Reyes hubieran conocido el nombre del maestro constructor, sobre todo al recordar su ase­sinato, es casi imposible que ignoraran a este personaje clave al contar su historia. Al principio este hecho nos sugirió que po­dría ser una invención creada mucho tiempo después, tal vez con el fin de representar a otro personaje importante cuyo pa­pel en la historia dejara una marca singular. La única explicación razonable que pudimos encontrar en relación con el nombre del héroe masónico fue que Hiram significaba “noble” o “real” en hebreo, en tanto que Abif significa “el extraviado o desapareci­do” en francés antiguo, dando así un sentido literal de la descrip­ción del rey que se extravió Cuando terminamos el estudio del antiguo Egipto dejamos de buscar a Hiram Abif, ya que no contába­mos con ninguna pista y creímos que sería una tarea imposible.No obstante, de manera extraña, |fue Hiram Abif quien sur­gió del remoto pasado para encontrarnos!Una vez que investigamos más allá de lo que nos habíamos propuesto, nos familiarizamos con una gran cantidad de detalles del antiguo Egipto y poco a poco se develó una posible respuesta a los grandiosos secretos masónicos. Convencidos de que existía una importante ceremonia secreta en la coronación de los reyes del antiguo Egipto, basada en su muerte temporal y resurrección, emprendimos la tarea de comprender las razones por las que los israelitas llegaron a poseer estos misterios tan especiales.Nuestro punto de partida para encontrar su relación fue sen­cillo. La Biblia describe la importancia de Egipto en la historia del pueblo judío y cuenta la vida de algunos personajes princi­pales como Abraham, Jacob, Isaac, José y Moisés; todos ellos ¡ involucrados de una manera trascendente en la historia egipcia. Los últimos personajes se describen como los miembros principales de la corte real, en diferentes intervalos de tiempo. Los capítulos finales del Libro del Génesis dibujan una imagen de tolerancia y cooperación entre los egipcios y los primeros israelitas; sin embargo, el Éxodo demuestra una situación amarga en­tre ambos pueblos Las causas de estos cambios drásticos en su relación se aclararon una vez que comprendimos el periodo de los reyes hiesos, en donde Hiram Abif resultó ser el personaje central de esa historia.  

El colapso de la civilización egipcia

Al estudiar el desarrollo de Egipto llegamos al punto más bajo en la historia de esa nación, a mediados de la Era de Bronce, alrededor del final del tercer milenio a.C. Egipto entró en un periodo de decadencia continua, con un gobierno débil y una ruptura social; muchos extranjeros provenientes del desierto se asentaron en el territorio, el robo se convirtió en un hecho coti­diano y el estilo de vida desenfadado de la población dio paso a la desconfianza y a la tendencia a valerse por sí mismos más que confiarle al Estado las tareas de seguridad. Poco a poco el vigor y espíritu que forjó a Egipto se desvaneció, dejando al país ex­puesto a merced de los extranjeros. La invasión fue una conse­cuencia inevitable y los egipcios fueron dominados por los hicsos. Estos invasores no desembarcaron en forma repentina del Nilo ni exigieron una rendición inmediata; el proceso fue mucho más lento. Se infiltraron en la sociedad egipcia de mane­ra sutil y por un largo periodo hasta encontrarse en una posi­ción ventajosa para forzar su dominio sobre los Dos Territorios. La historia nos proporciona algunas fechas específicas sobre la pérdida del vigor nacional, llamadas hoy el Segundo Periodo Intermedio, entre los años 1780 y 1560 d.C, al final de una eta­pa más amplia de la historia egipcia conocida como el Reino Medio.Descubrimos que el término hicsos no significaba Reyes Pastores; de hecho, se deriva del término egipcio hikau-khoswet, que quiere decir príncipes del desierto. Se cree que éstos eran una mezcla de pobladores provenientes de Asia, sobre todo semitas, que procedían de Siria y Palestina. La toma final del poder tuvo una débil resistencia que provocó la quema de po­blados rebeldes y la destrucción de los templos, culminando con el saqueo total de Menfis, la capital egipcia de alrededor del año 1720 a.C. Los hicsos no eran creyentes de Ma’at y al princi­pio, en su búsqueda de poder, reprimieron con crueldad a cual­quiera que representara un obstáculo para sus objetivos; pero una vez que se establecieron, no fueron tiranos opresores y las autoridades egipcias accedieron a colaborar con ellos.Ya en el siglo XVIII a.C. habían extendido su dominio hasta elAlto Egipto.Provenientes en su mayoría de los países que en la actuali­dad forman Israel y Siria, los hicsos hablaban el mismo lenguaje semita occidental, al igual que el pueblo que más tarde llegó a ser conocido como los israelitas. La pregunta que nos vino a la mente fue: ¿eran los hicsos de hecho judíos? La respuesta es negativa, pero no en todo el sentido de la palabra, ya que el concepto del judaismo no existía en aquellos tiempos. Las tri­bus nómadas dispersas que los egipcios denominaban los habiru (hebreos) representaban una gama de rasgos asiáticos semitas que de ninguna manera conformaban una raza definida. Sin em­bargo, es muy probable que los pueblos hicsos/habiru, en fe­chas posteriores, formaran parte de una cooperativa tribal que con el tiempo se convirtió en las tribus de Israel y después el pueblo judío. Existen diversas razones para creer que hay una conexión directa entre los hicsos y los judíos, sin menospreciar el hecho de que la primera mención en la Biblia del pueblo judío coincide de forma muy precisa con el periodo en que los egipcios echaron a los hicsos fuera de sus tierras hacia Jerusalén. Las evidencias geológicas actuales comienzan a demostrar que la composición desértica del Medio Oriente es un fenóme­no reciente, y que hace apenas cinco o seis mil años el terreno que rodeaba a Egipto era un área verde y fértil. Los registros muestran que hubo periodos de cambios dramáticos y repenti­nos en el clima durante el segundo milenio a.C, los cuales pro­vocaron sequías que representaron grandes problemas climáticos en todo el medio Oriente. Como creyentes del principio de Ma’at, los egipcios fueron generosos y abastecieron a los nómadas habiru con agua y tierras, para que sus rebaños pastaran cuando las condi­ciones más allá del Delta del Nilo se tornaban insoportables. Se da un claro ejemplo en el pasaje 12:10 del Génesis:Hubo entonces hambre en la tierra, y descendió Abraham a Egip­to, para morar allá, porque era grande el hambre en la tierraDurante el periodo de decadencia de la sociedad egipcia, el con­trol sobre el número de asiáticos que solicitaban agua era defi­ciente y se les permitió la entrada en grandes cantidades pero no se les exigía abandonar esas tierras una vez satisfechas sus necesidades. A falta de una política de inmigración el país fue invadido por el pueblo nómada; además, a ellos les precedieron pobladores más ambiciosos, que veían la oportunidad de obte­ner grandes ganancias aprovechando la confusión generalizada. Estos habitantes semitas de la ciudad, los hicsos, eran mejores combatientes que los egipcios y poseían un armamento más avanzado, como los carruajes tirados por caballos que les permitían obtener todo lo buscaban, sin enfrentar ningún tipo de resistencia por parte de la pacífica población local. 

Los reyes hicsos

Es muy probable que durante el periodo de los hicsos las tribus habiru disfrutaran de un nivel social superior y se integraran de modo muy eficaz a la vida urbana. Antes de esa época, la única forma de que uno de esos pastores pudiera aumentar sus bienes y disfrutar de los beneficios de la ciudad, era ofrecerse como esclavo a una familia egipcia. Este acuerdo no se interpretaba de la misma forma en que hoy día se considera a la esclavitud; era más bien una forma de servidumbre con un contrato de por vida. El salario no era muy bueno, pero la calidad de vida era mucho mejor de lo que la mayoría de la gente podía aspirar.Una vez que los reyes hicsos lograron establecerse, comen­zaron a auspiciar la construcción de templos, así como la crea­ción de estatuas, relieves, escarabajos, obras de arte en general y algunas de las obras literarias y trabajos técnicos más admira­bles de sus tiempos. Parece que poseían una herencia cultural limitada, por lo que muy pronto adoptaron actitudes y compor­tamientos egipcios. Los nuevos gobernantes comenzaron a escribir sus nombres en jeroglíficos egipcios, se apoderaron de los títulos tradicionales de los reyes egipcios e incluso cambia­ron sus nombres. Al principio los reyes hicsos extendieron su influencia para gobernar al Bajo Egipto, que era el más grande y suntuoso de los Dos Territorios. Dominaron desde la ciudad de Avaris, donde adoptaron a una deidad que fue venerada en la zona en que se asentaron por primera vez. Este dios era Set o Seth, quien poseía similitudes con su anterior dios cananeo Baal, y centraron su teología en él pero también aceptaron a Ra como un dios principal y lo honraron con los títulos que ellos mismos se otorgaban. Más tarde controlaron los Dos Territorios desde Menfis, la antigua capital. Es justo decir que sólo existía un tipo de relación simbiótica por medio de la cual los invasores adqui­rieron cultura y refinamiento teológico, mientras que los egip­cios obtuvieron nuevas tecnologías como los carruajes y otros tipos de armamento, entre los que se pueden incluir los arcos compuestos y las espadas de bronce que reemplazaron sus instrumentos sencillos y anticuados. También obtuvieron un ele­mento importante adicional por parte de los hicsos: el cinismo. Los egipcios habían sido siempre abiertos y de fácil trato en el pasado, con un sentido de respuesta poco desarrollado para la defensa de su país. La experiencia del periodo de los hicsos les dio una poderosa lección y de ésta surgió una visión positiva que estableció los fundamentos para que el espíritu egipcio resurgiera en lo que ahora denominamos el Nuevo Reinado. A pesar de que perdieron el control de Menfis, los elementos de la auténtica monarquía egipcia continuaron su existencia en una ciudad del Alto Egipto,Tebas. Por medio de los registros se apre­cia con claridad que los habitantes de Tebas reconocieron la soberanía de sus gobernantes asiáticos, con los que parecía que llevaban buenas relaciones. Con el tiempo los reyes hicsos ab­sorbieron cada vez más la cultura egipcia y las prácticas religio­sas, lo que originó un problema político religioso. Los invasores comenzaron a desear tanto poder espiritual como poder físico. Por ejemplo, el rey hicso Khyan (o Khayana) asumió el nombre del trono egipcio de Se-user-en-re, así como los títulos de “el Buen Dios” y “el Hijo de Ra”, y además se inventó el nombre de Horus el que Abraza las Regiones, título que sugería el domi­nio mundial absoluto. La afirmación por parte de los hicsos de ser el hijo de dios debió enfurecer al pueblo egipcio en todos sus niveles.Aquí, pensamos, existe un aspecto de relevancia que no ha sido examinado lo suficiente por los egiptólogos modernos. Sa­bemos ahora que un aspecto muy especial durante el proceso de coronación de un rey hacía invencible al nuevo Horus. Pero los supuestos reyes hicsos, a pesar de todo el poder estatal que sustentaban y de la emulación que pretendían de la religión egipcia, eran excluidos de eso, el máximo honor. ¿Cómo era posible que un extranjero sencillamente cambiara su nombre de Khyan al de Seuserenre y se titulara Horus sin haber efectua­do el proceso de iniciación secreta conocido sólo por los autén­ticos reyes egipcios y su santuario interno? La respuesta es sim­ple: no era posible. Está completamente más allá de los límites de la razón pensar que los egipcios hubieran compartido sus secretos más importantes con aquellos brutales extranjeros, pero como Khyan deseaba aquel poderoso título con desesperación y no tenía acceso a su legitimidad, le quedó tan sólo la opción de asumir el título vacío. Las relaciones entre los egipcios y sus nuevos gobernantes eran superficialmente buenas, pero se­guramente el resentimiento era grande. Más aún, a pesar de imitar los estilos y costumbres egipcias, los hicsos permane­cieron diferentes en esencia. Su injerto dentro de la sociedad egipcia era, en el mejor de los casos, somero. Hablaban egip­cio con un acento gracioso, llevaban barba (los egipcios se rasuraban todos los días a menos que estuvieran de luto), te­nían un sentido extraño del vestir y se transportaban en má­quinas con ruedas que llamaban carruajes los cuales eran jalados por caballos en vez de burros.  

La pérdida de los secretos originales

Continuamos nuestra investigación en el periodo del Reino Me­dio Tardío y sentimos la seguridad de que las tensiones entre los nuevos reyes hicsos y la auténtica línea real debieron llegar a un punto máximo debido a las falsas pretensiones de ser el Horus. Si estábamos en lo correcto sobre la ceremonia secreta de resu­rrección de los reyes legítimos, entonces debía estarse gestando un problema con esos presuntuosos intrusos que, habiéndose apoderado de todo lo demás, presionaban para obtener los se­cretos reales.Tomar control de la vida cotidiana era una cosa; ejercer presión dentro del ámbito de los dioses, terrenales y ce­lestiales, tiene que haber sido intolerable. Una vez que los reyes hicsos pertenecieron a una tercera o cuarta generación nacida en Egipto y habiendo adoptado la teología egipcia, era casi se­guro que se sintieran con derecho a poseer los secretos del Horus, por considerarse ellos mismos el Horus. Quizá más importante aún, deseaban convertirse en Osiris al morir y ser una estrella que brillara por siempre. Si llegaron a convertirse en los reyes de Egipto, ¿por qué habrían de sucumbir a una muerte cananea, si morir en calidad de Horus les daría vida eterna?Ésta fue una época compleja y fascinante; estudiamos y vol­vimos a estudiar los acontecimientos y a los personajes involucrados.Algo sobre el periodo en general y sobre la actitud y las acciones del auténtico rey egipcio, SeqenenreTao II en particu­lar, puso a Chris a pensar. Hacia finales del reinado hicso, Scqenenre estaba limitado a Tebas, ciudad del Alto Egipto, y, de­bido a una serie de razones de poca importancia, Chris tenía la sensación de que la historia de Hiram Abif pudo originarse debi­do a la lucha de poderes entre SeqenenreTao II y el importante rey hicso Apepi I, quien tomó el nombre del trono egipcio A-user-re (Grande y poderoso como Ra) y el título de Rey del Alto y Bajo Egipto, Hijo de Ra.Durante meses Chris reflexionó sobre ese periodo, buscan­do cada vez más evidencias que pudieran disipar o confirmar con algo de sustancia los detalles que, de manera paulatina, se con­virtieron en una fuerte corazonada. Chris relata cómo sucedió esto: “Sabía que el rey hicso Apepi también era conocido como Apofis. Fue una pieza de nomenclatura muy significativa la que me alertó sobre su participación en una lucha espiritual que era nada menos que la repetición de la fundación de la nación realiza­da por Osiris, Isis y el primer Horus. Me convencí de que Apofis era un hombre que deliberadamente se propuso obtener los secretos de los auténticos reyes egipcios para su provecho, a toda costa.“El pueblo hicso era guerrero y egocéntrico. Adoptaron como su dios principal a Set, el asesino de su hermano Osiris; el dios que todo rey egipcio esperaba llegar a ser. Al identificarse con Set los hicsos demostraron su desdén al pueblo egipcio, así como su alianza con las fuerzas del mal. El concepto del Ma’at debió parecerle insensato a Apofis y sintomático de la debilidad que permitió a sus antepasados tomar al país de manos de los egip­cios. El opuesto a Ma’at se llamaba Isfet, el cual representaba conceptos negativos como el egoísmo, la falsedad y la injusticia, y, de acuerdo con la mitología egipcia, el líder de estas represen­taciones de Isfet era un dios serpiente maligno, monstruoso y con forma de dragón llamado… Apofis. Me sentí asombrado de que este poder maligno tuviera el mismo nombre que el del rey hicso.“Los epítetos de aquel monstruo opuesto a Maat incluían el de apariencia diabólica y el de carácter maligno, y para los egip­cios representaba la encarnación misma del caos. La serpiente de quien el rey hicso adoptó su nombre era descrita como ciega y sorda ante todas las cosas; sólo podía gritar en la oscuridad y con el amanecer era ahuyentada. El mayor temor de todo egip­cio era que la malévola serpiente Apofis pudiera, durante una no­che oscura, ganar la batalla a Ra y así el próximo amanecer jamás vendría. Para defenderse de esta amenaza constante, se recitaban liturgias a diario en los templos del dios sol para así apoyar la bata­lla continua entre las fuerzas de la luz y la oscuridad.“Descubrí que se encontró una vasta colección de liturgias descrita como ‘El libro para derrocar a Apofis’. Era un libro se­creto que se mantenía guardado en el templo y contenía cien­tos de palabras mágicas para mantener alejados los maleficios de Apofis, así como instrucciones para el lector novato sobre cómo crear figuras de cera de la serpiente que podían ser des­pués desfiguradas, destruidas con fuego o desmembradas con una daga. El libro requería que el estudiante efectuara tales ac­tos cada mañana, mediodía y noche y, sobre todo, cuando el sol se ocultaba tras las nubes.“A unos doscientos cincuenta kilómetros al sur de Avaris, la ciudad de Tebas continuaba regida por la línea de los reyes egipcios, aunque se doblegaban ante el poder de los hicsos y pagaban impuesto a los recolectores de Apofis. A pesar de estar aislados y empobrecidos, los pobladores de Tebas lucharon por mantener las costumbres del periodo del Reino Medio que tan­to veneraban. Fueron excluidos por los hicsos (y por sus gober­nantes títeres de Kush) de los aserraderos de Siria, las minas de piedra caliza de Tira, el oro de Nubia, el ébano y marfil del Sudán, y de las canteras de los modernos Aswan y Wadi Hammamat, lo que los forzó a improvisar sus técnicas de construcción. Dadas las severas limitaciones que enfrentaban, lograron producir excelentes edificaciones, aunque hechas de tabiques y no de piedra. Sin embargólas crecientes carencias causaron un resur­gimiento del espíritu y la determinación que alguna vez hizo grande a Egipto y, si bien la calidad de vida era precaria, su apren­dizaje y cultura continuaron desarrollándose. Este pequeño rei­no citadino comenzó a recuperarse de la depresión y el desor­den  a delimitar su territorio ante los asiáticos del Bajo Egipto. “Mi corazonada era que alrededor del año treinta y cuatro del reinado de Apofis éste ordenó al rey de Tebas otorgarle los secretos para convertirse en Osiris y así adquirir la vida eterna a la que tenía derecho como soberano de los Dos Territorios. El rey de Tebas, SeqenenreTao II, era un joven duro quien se consi­deraba Horus y no tenía interés alguno en compartir sus dere­chos de nacimiento con nadie, menos aún con un asiático bar­bado con el nombre de la serpiente de las tinieblas. Su rechazo instantáneo generó resentimiento entre ambos, y el rey Apofis comenzó a utilizar su poder en contra de Seqenenre de cual­quier forma posible. Un ejemplo particular de este conflicto fue la orden que Apofis hizo llegar a Sequenenre, a más de doscien­tos kilómetros de distancia entre Avaris y Tebas, quejándose del ruido-Ordene que el estanque de hipopótamos ubicado al este de la ciudad sea removido, ya que éstos no me permiten dormir ni de día ni de noche l“Este mensaje no representaba un juego ridículo con el propósito de humillar a Seqenenre. Más bien ilustra una clara lucha de pode­res para establecer el derecho divino de gobernar. Apofis ya poseía todo el poder que pudiera desear, pero lo que no tenía era el secre­to de la resurrección ni la bendición de los dioses. El mensaje era profundamente político. Los pobladores de Tebas habían revivido el ritual de arponear hipopótamos dentro del estanque ubicado al este de la ciudad; era un antiguo rito sagrado cuyo propósito era garantizar la seguridad de la monarquía egipcia. Es obvio que esto tenía el propósito de irritar a Apofis, además de que el hipopótamo representaba una forma del principal dios hicso, Set, de manera que se constituía un doble insulto al rey asiático.“El ritual del hipopótamo incluía cinco escenas, con un pró­logo, tres actos y un epílogo. El propósito de la representación era conmemorar la victoria de Horus sobre sus enemigos, su coronación como rey de los dos territorios y el triunfo final sobre aquellos que se le oponían. Como es natural, el rey repre­sentaba a Horus y en el primer acto lanzaba diez arpones a un hipopótamo macho alternando los personajes de Horus, señor de Mesen, y luego el de Horus, el bedetita, representando así al Bajo y Alto Egipto. En el tercer acto la víctima que representa a Set es desmembrada en dos ocasiones.“La lucha de poderes pudo continuar por algún tiempo, pero pienso que en algún punto Apofis decidió terminar con la insolencia del rey de Tebas y apoderarse de una vez por todas de los secretos que éste poseía. El resultado fue la ejecución de Seqenenre, seguida de la expulsión de los reyes hicsos y de la restitución de la monarquía egipcia.”Para entonces Chris sintió que lo que al principio era una preocupación y que después se convirtió en corazonada, co­menzaba a tomar forma de hipótesis respetable aunque tenue. Estaba dispuesto a discutirlo en detalle con Robert, quien ense­guida coincidió en que Seqenenre era un posible candidato del origen de Hiram Abif.  

La evidencia bíblica

Nuestro próximo paso era buscar una importante fuente de infor­mación adicional que pudiera darnos otra perspectiva sobre la lu­cha desatada entre Apofis y Seqenenre. Nuestros avances sobre los sucesos del siglo xvi a.C. fueron gracias a la información obtenida de documentación histórica egipcia y el ritual masónico ahora podía añadirse el libro del Génesis porque, de manera sorprendente,con­tenía una riqueza de información sobre este periodo.Los personajes clave que podían tener una probable conexión con Seqenenre y Apofis eran Abraham, Isaac, Jacob, José y posible­mente Moisés. Ubicar a estos personajes en el tiempo ha resultado más difícil para los expertos que ubicar a aquellos pertenecientes a periodos posteriores de la historia judía, de David y Salomón en adelante, donde existen puntos de referencia más precisos a los cuales referirse. El punto de partida más lógico para lograr ubicar a estos cinco personajes históricos es José, el asiático o protojudío quien, según la Biblia, llegó a ocupar el segundo cargo más impor­tante de Egipto después del propio rey.La historia de José, desde que fue vendido como esclavo por sus hermanos hasta su ascensión al poder en Egipto y su famoso manto multicolor (conocido después, debido a una traducción incorrecta, como un simple manto de mangas largas), es bien conocida y en general se acepta como basada en la de una perso­na real. Sin embargo, la leyenda fue embellecida en gran medida por los escribanos que por primera vez consignaron la tradi­ción oral a la forma escrita. Las referencias a los camellos como bestias de carga y el uso de monedas son imposibilidades históricas, ya que tales cosas no existieron, sino hasta cientos de años después del último registro posible sobre JoséDe acuerdo con el libro del Génesis,Abraham visitó Egipto por primera vez cuando tenía setenta y cinco años, tuvo a su hijo Isaac cuando contaba con cien y murió setenta y cinco años más tarde.A los sesenta años, Isaac tuvo dos hijos, Jacob y Esaú, y Jacob tuvo doce hijos, el penúltimo de los cuales era José. Es posible suponer que hay algo de exageración en esto, en particular con respecto a la edad de Abraham. Para poder establecer espacios de tiempo más reales, podemos comenzar suponiendo por un momento quejóse se encontraba en la cús­pide de sus poderes en Egipto entre los treinta y los sesenta años. De esa manera podemos establecer,yendo hacia el pasado, un lapso entre su cargo en el poder y la primera visita a Egipto efectuada por su abuelo Abraham.Al parecer a Jacob le gustaba tener hijos con cuanta mujer pudiera, incluyendo a sus dos esposas y sus sirvientas. José fue uno de los más jóvenes y es probable que su padre fuera un viejo cuando él nació, así que daremos por hecho que Jacob tendría sesenta años. Podemos aceptar la edad bíblica de sesen­ta años para cuando Isaac tuvo a Jacob, pero tendremos que redu­cir la edad de Abraham de cien a unos setenta años. Estas edades siguen el espíritu de la información que proporciona la Biblia, sin que con esto tenga uno que aceptar los extremos obviamente im­posibles que de alguna forma se introdujeron en la historia.El Libro del Génesis nos dice que Sara, la esposa de Abraham, era una mujer muy hermosa y que Abraham temía que los egip­cios lo mataran para robársela, así que la hizo pasar como su hermana. La lógica es difícil de seguir, pero como más tarde ambos son descritos como demasiado viejos para el amor cuan­do Isaac nació, esto indica que ambos eran jóvenes cuando lle­garon a Egipto por primera vez.Por otro lado encontramos una pista en la historia de José que nos permite ubicar una fecha histórica. Se trata de la refe­rencia al uso de un carruaje jalado por caballos, lo cual sitúa con claridad el suceso en el periodo hicso, ya que estos vehículos pertenecían a los gobernantes asiáticos y no a los reyes nativos. Está generalmente aceptado que existían elementos semitas entre los invasores, y por lo tanto éste sería un periodo durante el cual los inmigrantes semitas eran recibidos en forma favorable Muchos investigadores han comentado que el cambio de dinas­tía que siguió a la expulsión de los hicsos bien puede corres­ponder al periodo del surgimiento de “un nuevo rey que no conocía a José” (Éxodo 1:8) y que cualquier extranjero que aún permaneciera en Egipto estaría expuesto al tratamiento que se describe en los primeros capítulos del Éxodo.2Sin lugar a dudas, la migración de los hebreos a Egipto du­rante la sequía en Canaán y el encumbramiento de los gober­nantes hicsos fueron paralelos a la ascensión política de José El faraón del periodo de José dio la bienvenida a los hebreos a su reino ya que era un hicso y semita igual que ellos Se ha sugeri­do con anterioridad que cuando los hicsos fueron derrocados, el nuevo monarca egipcio vio a los hebreos como amigos de los hicsos y por lo tanto procedió a esclavizarlosAl parecer los expertos se tardaron en llegar a la conclusión obvia de esta evidencia. Los versículos 8 y 9 del Éxodo ubican de la manera más clara posible el tiempo de José y el faraón no identificado:Entretanto, se levantó sobre Egipto un nuevo rey que no conocía a José; y dijo a su pueblo: he aquí, el pueblo de los hijos de Israel es mayor y más fuerte que nosotros.Para entonces llegamos a la firme conclusión de que José era contemporáneo de Apofis, y por lo tanto de Seqenenre Tao.Debemos recordar que no podemos tomar la palabra del Antiguo Testamento como evidencia absoluta debido a la bre­cha de tiempo entre los eventos y aquellos que eventualmente los registraron. Recordemos las referencias a los camellos y monedas; pueden ser falsas en detalle. Sin embargólas generali­dades podrían ser un buen indicador de lo que en realidad suce­dió en aquel entonces. En términos sencillos, la Biblia nos relata que José se volvió el hombre más importante de todo Egipto a excepción del faraón mismo, y por eso concluimos que fue el visir del rey hicso Apofis, el oponente de Seqenenre Tao II.Revisamos la cronología a partir de la confrontación entre Apofis y Seqenenre, fechada por la mayoría de los investigado­res alrededor de 1570 a.C, y para nuestros propósitos generales dimos por hecho que el visir José tenía alrededor de 50 años en ese entonces.Así surge el siguiente modelo:Fecha a.C.      Suceso1570          El visir José (cerca de cincuenta años)1620          Nace José (se sabe que su padre Jacob era de edad avanzada, tal vez de unos 60 años) 1680          Nace Jacob (su padre es Isaac, de 60 años)1740          Nace Isaac (se dice que su padre Abraham era ya bastante viejo, digamos 70 años) 1780         Abraham llega a Egipto por primera vez (tal vez a la edad de 30 años) Las edades presentadas aquí se ajustan lo más posible a la infor­mación que nos da la Biblia, y si regresamos en la cronología a partir del conflicto entre Apofis y Seqenenre, llegamos a ubicar la llegada de Abraham a Egipto en el año identificado como el inicio del gobierno de los hicsos. La dramática conclusión pare­ce inevitable: el mismo Abraham era un hicso, quizá considera­do un príncipe; aquí hay que recordar que el término egipcio hicsos significa príncipes del desierto y toda la evidencia indica que Abraham era un hombre nacido en Ur.Siempre tuvimos en mente que los autores de estas historias tenían que lidiar con una distorsión de casi mil años y que ellos, al igual que otros pueblos supersticiosos, tratarían de acomodar sus prejuicios y creencias en las historias que interpretaban y transcribían. El libro del Génesis inicia con antiguos relatos de los orígenes del hombre y pasa de la leyenda distante a la historia re­ciente del tiempo de los escribas. En ningún registro se menciona de forma abierta la conquista asiática sobre los egipcios, la cual, según se conoce, sucedió durante el periodo entre Abraham y Moi­sés. ¿Sería que ignoraban este periodo? o, ¿se sentían avergonzados? No es posible saberlo con exactitud, pero el hecho de que estos años estén ausentes en su relato histórico nos pareció extraño.  

El asesinato de Hiram Abif

El rey Seqenenre sostenía una gran batalla mental con Apofis, la fuerza de la antigua oscuridad que se había materializado como un rey hicso en el Bajo Egipto, y para tener fuerzas y salir victo­rioso necesitaba todo el poder del rey sol, Amón-Ra. Cada día salía del palacio real de Malkata para visitar el templo de Amón-Ra a pleno mediodía, cuando el sol está en su meridiano y un hom­bre casi no deja sombra, ninguna mancha de oscuridad, en el suelo. Con el sol en su cénit, el poder de Ra estaba en su apogeo y el de la serpiente de la oscuridad, Apofis, en su punto más débil. Esta declaración, “nuestro maestro Hiram Abif se había retirado para adorar al Más Alto, como era su costumbre, siendo la hora de las doce”, viene del ritual del Tercer Grado Masónico, que explicamos en el capítulo 1, y en donde aparece como un comentario aún no explicado. Ahora, en el contexto de Se-qenenre, por primera vez para nosotros adquiere significado.Ésta es nuestra reconstrucción de los acontecimientos: un día, sin que Seqenenre lo supiera, conspiradores enviados por Apofis ya habían tratado de extraer los secretos de Osiris de los dos Sumos Sacerdotes y, al no lograr obtener las respuestas que necesitaban, los habían matado. Estaban aterrorizados de lo que tendrían que hacer ahora ya que estaban a la espera del propio rey, cada uno situado en una de las diferentes salidas del templo. Cuando Seqenenre terminó sus oraciones se dirigió a la puerta sur, en don­de se topó con el primero de los tres hombres, que demandó saber los secretos de Osiris. El rey se resistió y rechazó a cada uno. La ceremonia del Tercer Grado Masónico explica lo que sucedió aquel día hace más de tres mil años y medio en el templo deTebas. Con la intención de hacer hincapié en la comparación hemos cambiado los nombres por los egipcios:Terminadas sus devociones, se preparó para retirarse por la puer­ta sur, donde fue abordado por el primero de estos rufianes, quien, a falta de un arma mejor, se había armado con una plomada; de manera amenazante le exigió a nuestro Maestro, Seqenenre, los secretos genuinos de Osiris, advirtiéndole que la muerte podría ser la consecuencia de su negativa; pero, respetuoso de su obliga­ción, él replicó que aquellos secretos eran sabidos por tres en el mundo y que sin el consentimiento de los otros dos, no podía divulgarlos, ni lo haría; ahora bien, indicó que no tenía la menor duda de que la paciencia y la perseverancia podrían, a su debido tiempo, habilitar al masón digno para participar de ellos. Pero por él, prefería sufrir la muerte que traicionar la sagrada confianza puesta en él.Como esta respuesta no resultó ser satisfactoria, el primero de los rufianes lanzó un violento golpe a la frente del Maestro pero, sorprendido por la firmeza de su proceder, sólo lo alcanzó en la sien derecha.Aun así, lo hizo con fuerza suficiente como para lograr que se tambaleara y cayera al suelo sobre su rodilla izquierdaRecuperándose de esa situación, se apuró hacia la puerta oes­te, donde se enfrentó con el segundo rufián, al cual le contestó como antes, aún con la misma firmeza, cuando aquel, que estaba armado con un nivel, le dio un violento golpe en la sien izquierda que lo tiró al piso sobre su rodilla derecha.Viendo coartada toda posibilidad de escape en estos dos ac­cesos, nuestro Maestro avanzó tambaleante, abatido y sangrante, ha­cia la puerta este, en la que estaba apostado el tercer rufián, quien, al recibir una respuesta similar a sus insolentes demandas ya que nues­tro Maestro seguía fiel a su obligación aun en su momento más difí­cil, le dio un violento golpe de lleno en el centro de la frente con un pesado mazo de piedra, que lo tendió sin vida a sus pies.Los secretos de la coronación de un rey egipcio murieron con Seqenenre, el hombre que llamamos Hiram Abif… el rey que se extravió.Sentíamos que teníamos por mucho al candidato más pro­bable para nuestro Maestro Masón perdido y empezamos a estudiar más de cerca lo que se conoce de este hombre No pudi­mos asombrarnos más cuando leímos por primera vez los deta­lles acerca de la momia de Seqenenre Sus increíbles lesiones se describían en detalle-Cuando, en julio de 1881, Emil Brugsch descubrió la momia del faraón Ramsés II, en el mismo escondite había otro cadáver real, unos 300 años más antiguo que el de Ramsés, y que se distinguía por su particular pútrido olor. De acuerdo con la etiqueta, era el cuerpo de Seqenenre Tao, uno de los gobernantes egipcios nati­vos que fueron forzados a vivir lejos, hacia el sur, enTebas, durante el periodo hicso,y como era obvio incluso para el ojo no educa­do, Seqenenre se había enfrentado a un final violento La parte media de su frente había sido aplastada… Otro golpe fracturó la cuenca de su ojo derecho, su pómulo derecho y su nariz. Se le había dado un tercero detrás de la oreja izquierda, destrozando el hueso mastoideo y terminando en la primera vértebra del cuello Aunque se sabe que en vida fue un hombre joven, alto y apuesto, con el pelo negro y ondulado, la expresión fija en la cara de Seqenenre mostraba que había muerto en agonía. Después de muerto no le fue mucho mejor, ya que su cuerpo parece haber sido abandonado por un rato antes de ser momificado; de ahí el pútrido olor y los signos de descomposición prematura.Los registros egipcios no dicen nada sobre cómo encontró la muerte Seqenenre, pero es casi seguro que fue a manos de los hicsos/cananeos.3Había sucedido lo imposible. Habíamos identificado a Hiram Abif, y lo que es más, su cuerpo aún existeLas lesiones encajan a la perfección un golpe maligno que le rompió el hueso a la altura del lado derecho de la cara, lo habría hecho tambalear hasta caer sobre la rodilla con semejan­te impacto (véase la figura 9). Siendo joven, alto y de constitu­ción fuerte, pudo volver a ponerse en pie como lo hacen los hom­bres fuertes cuando es necesario, pero se topó con otro agresor que azotó el lado izquierdo de su cabeza, astillándole el hueso. Muy debilitado y a punto del colapso, siguió tambaleándose, pero el úl­timo y letal golpe le dio en la frente, matándolo de manera instantá­nea. Otra descripción que encontramos explica las heridas con cla­ridad:Las terribles heridas en el cráneo de Seqenenre fueron causadas por al menos dos personas que lo atacaron con una daga, un ha­cha, una lanza y quizá una maza 4Se necesitaron varios días para recuperarnos de la emoción y poder pensar en cómo avanzar en nuestra investigación. Con­forme el júbilo fue bajando de intensidad, empezamos a darle importancia a lo obtenido.Los instrumentos que se sugerían como armas del asesinato nos recordaban la leyenda masónica simbólica en la que Hiram había sido golpeado con una variedad de herramientas para construcción de templos, provocando heridas similares a las de una maza. La descripción anterior sobre la temprana descomposi­ción del cuerpo de Seqenenre muestra que los embalsamadores reales no recibieron el cuerpo hasta bastante tiempo después de la muerte, lo que nos trajo a la memoria las circunstancias descritas en la ceremonia del Tercer Grado Masónico concer­nientes al cuerpo de Hiram Abif que estaba desaparecido des- pues del asesinato: .. incrementados sus temores con respecto a la seguridad de su artista jefe, seleccionó a quince Compañeros de la Ciencia de su confianza, y les ordenó que hicieran una búsqueda diligente de la persona de nuestro Maestro para asegurarse de si todavía estaba vivo, o si había sufrido en el intento de sacarle a la fuerza los  secretos de su elevado cargo.Habiéndose fijado un día para su regreso a Jerusalén, se organizaron en tres Logias de Compañeros de la Ciencia y partieron  de las tres entradas del templo Se perdieron muchos días en búsquedas infructuosas, de hecho, un grupo regresó sin haber descubierto nada importante El segundo fue más afortunado, pues en  la tarde de cierto día, tras haber sufrido las más grandes privaciones y fatigas personales, uno de los Hermanos que se había recostado para descansar, para levantarse se ayudó agarrándose de un  arbusto cercano, el cual, para su sorpresa, se desprendió con facili­dad de la tierra Al examinarlo de cerca, encontró que la tierra había sido removida recientemente, llamó a sus compañeros, y, uniendo esfuerzos, reabrieron la tumba y encontraron el cuerpo de nuestro  Maestro enterrado de forma indecente. Lo cubrieron de nuevo con todo respeto y reverencia, y para distinguir el sitio, enterraron una  vara de acacia a la cabeza de la tumba. Después se apresuraron hacia  Jerusalén para comunicar la penosa noticia al Rey Salomón.Cuando la pena inicial del Rey se apaciguó, les ordenó que  regresaran y levantaran un sepulcro para nuestro Maestro, como  correspondía a su rango y sus exaltados talentos, informándoles al  mismo tiempo que con su muerte se habían perdido los secretos  de un Maestro Masón. Por consiguiente, les encargó que fueran  particularmente cuidadosos en observar cualquier Signo, Señal o  Palabras casuales que pudieran ocurrir, en tanto rendían este último y triste tributo de respeto al mérito que se había ido. Eliminemos por un momento la ubicación de Hiram Abif en los tiempos del Rey Salomón y todo lo demás encaja.También nos interesó sobremanera descubrir que el rey Seqenenre es el úni­co cadáver real conocido del Antiguo Egipto que muestra seña­les de una muerte violenta.Teníamos entonces la historia de un hombre al que mataron con tres golpes mientras protegía los secretos de los reyes egip­cios ante los invasores hicsos. Pero, ¿qué con la resurrección? Era obvio que Seqenenre no había resucitado puesto que su cuerpo estaba en el Museo del Cairo, por lo que nuestra historia aún no estaba completa.Así que decidimos reexaminar nuestro ritual masónico. 

Los asesinos de Hiram Abif

En la leyenda masónica los asesinos de Hiram Abif son conoci­dos como Jubelo, Jubela y Jubelum, y juntos se les denomina como los Juwes. Los nombres en sí parecían una invención sim­bólica; el único significado que podíamos deducir era que los tres contenían jubel, que en árabe quiere decir montaña. Esto no parecía relevante.Eran los verdaderos asesinos los que nos interesaban, no el simbolismo. Como ya habíamos mostradoras circunstancias de José descritas en la Biblia indican que era el visir del rey de los hicsos, Apofis, por lo que es muy probable que haya estado involucrado en el complot para apoderarse de los secretos de Seqenenre.La Biblia también relata que el padre de José, Jacob, pasó por un cambio de nombre simbólico en el que se convirtió en Israel y sus doce hijos fueron identificados como las tribus de Israel. Ésta, por supuesto, era la idea de los autores posteriores de la historia judía que buscaban un momento en el tiempo bien definido en el que su nación dio inicio de manera formal a los hijos de Jacob/Israel se les dieron circunstancias históricas que parecían apropiadas para el estatus de las tribus en el mo­mento en que los escritores del Génesis le pusieron tinta al pa­piro. La tribu de Rubén había caído de gracia y la tribu de Judá era la nueva élite, de ahí que a los descendientes de los israelitas les llamemos judíos y no rubios. Buscando cualquier cosa que se acercara a una pista en estos pasajes de la Biblia, nos encon­tramos con un verso muy extraño en la versión del rey Jacobo del Génesis 49:6, que aparentemente no tenía significado ni ha­cía referencia a nada conocido. Aparece en el momento en el que Jacob se está muriendo y reflexiona sobre las acciones de sus hijos, los nuevos líderes de las tribus de Israel: Oh alma mía, no llegaron dentro de su secreto, a su asamblea, honor mío, no os unáis porque en su ira asesinaron a un hombre (a man en inglés), y por su propia voluntad perforaron un muro Aquí se hacía referencia a un asesinato que debe haberse considerado muy importante como para incluirlo, aunque no para  explicarlo. ¿Qué secreto se buscaba? ¿Quién había sido asesina-| do? La Iglesia Católica describe esto como una cierta referencia J- profética al hecho de que los judíos mataron a su Cristo, pero descartamos esa interpretación. Nuestra tesis sugiere una posi­bilidad más tangible. De la cuarta a la novena palabras no son ambiguas:”No llegaron dentro de su secreto”. En español mo­derno esto se traduciría como “No lograron obtener su secreto”. La acusación total sería como sigue: “No sólo no lograron obte­ner su secreto sino que, para empeorar las cosas, se salieron de sus casillas y lo asesinaron, arruinando todo y haciendo que todo el mundo cayera sobre nuestras cabezas”Los dos hermanos y las futuras tribus de Israel que se sostie­ne son responsables de este asesinato desconocido son Simeón y Levi, los hijos de Jacob/Israel y la mujer ciega, Lea, a la que despre­ció. Por supuesto, las tribus estaban malditas por lo que habían hecho al matar a un hombre, pero, ¿quién era la víctima a la que no se nombraba? Aunque pensábamos que era muy poco proba­ble que los asesinos de Hiram Abif en realidad se llamaran Simeón y Levi, y que de hecho fueran los hermanos de José, sí parecía muy posible que estos versos contuvieran la tradición popular del asesinato de un hombre que trajo la desgracia a las dos tri­bus de Israel.Yendo al grano, ¿por qué el crimen era tan impor­tante como para incluirlo en la historia de los judíos pero no se  identificaba al hombre que había sido asesinado? Estábamos aún más convencidos de que la respuesta podría estar relacionada con SeqenenreTao. Los sucesos que conduje­ron a su asesinato, descritos con anterioridad, y sus consecuen­cias son tan esenciales para nuestra tesis que pensamos que era importante repasarlos con mayor detalle.Apofis se violentó. ¿Quién se creía este rey menor de Tebas? ¿No se había percatado de que el mundo había cambiado para siempre y que su imperio era historia, atrapado bajo el dominio hicso? El rey llamó a su visir José, quien logró ascender a este alto rango mediante su habilidad para interpretar los sueños de Apofis, y le dijo que las bromas amigables se habían acabado, los secre­tos debían arrancársele a Seqenenre sin demora. El rey se hacía más viejo y tenía la intención de alcanzar una vida futura egipciaSe responsabilizó a José por el proyecto, y ¿qué mejor que mandar a dos de sus apartados hermanos, llamados Simeón y Levi? Si los encontraban y los mataban no importaba, se lo me­recían por haber vendido a José como esclavo hacía tantos años Si tenían éxito, todo estaba muy bien, José sería un héroe y sus hermanos habrían pagado una vieja deudaSe instruyó por completo a los hermanos acerca de lo que tenían que hacer y del trazado de la ciudad Es muy probable que se hayan rasurado las barbas que los distinguían como hicsos antes de entrar a Tebas, para evitar llamar mucho la atención Una vez en la ciudad, se pusieron en contacto con un joven sacerdote real del templo de Amón-Ra que era conocido por ser ambicioso y fácil de influenciar. Los hermanos le explicaron que Apofis era muy poderoso y que había decidido destruir Tebas si no conseguía obtener el secreto de Seqenenre. Se le dijo al jo­ven sacerdote (lo llamaremos Jubelo) que era el único que po­día impedir el desastre para la población entera, ayudándolos a obtener los secretos y haciendo los ataques de Apofis innecesa­rios. Además le aseguraban que podría ser sumo sacerdote de Apofis cuando se hubieran apoderado de los secretos y la lucha política con Seqenenre se resolviera.Jubelo tenía mucho miedo de estos amenazantes asiáticos, pero sabía lo que sucedió en Menfis cuando los hicsos no fue­ron complacidos.Tal vez lo único que podía hacer era traicionar la confianza depositada en él; de cualquier forma sería sacerdo­te, aunque lo fuera para el malvado Apofis… Jubelo les explicó a Simeón y Levi quiénes eran los dos sacerdotes que poseían los secretos y el momento y lugar oportunos para acorralarlos Qui­zá el propio Jubelo los atrajo a una trampa. Ambos fueron atra­pados pero se rehusaron a dar detalle alguno, por lo que se les asesinó para proteger a los conspiradores. Ahora sólo quedaba una opción desesperada: un ataque al rey en personaEsta vez Jubelo estaba en verdad aterrorizado pero ya no podía retroceder, así que guió a sus conspiradores hacia el tempío de Amón-Ra cuando el sol estaba por alcanzar su punto más alto; un poco más tarde el rey apareció en la entrada, en la que se le pidió que revelara los secretos; se rehusó y le asestaron el primer golpe; en cuestión de minutos el rey Seqenenre yacía muerto en el piso del templo, rodeado de un charco de sangre Con furia ciega y lleno de frustración uno de los hermanos ase­sinos asestó todavía dos golpes más sobre el cuerpo postrado mientras Jubelo se quedó paralizado por el miedoLos tres sabían que a partir de ese momento estaban solos en el mundo, sin amigos y que serían perseguidos por los tebanos. Además, José no se compadecería de ellos yApofis estaría loco de rabia ante la pérdida permanente de los grandiosos secretos. Su fracaso era espectacular. Los secretos se habían perdido para siempre y pronto habría una guerra para vengar a Seqenenre, desatada por los hijos del rey asesinado, Kamose y Ahmose; una guerra que sacaría a los hicsos de Egipto para siempre. El mun­do de los asesinos se venía abajo.¿Qué pasó con el sacerdote traidor? Unos días después lo atraparon en su escondite en el desierto cercano a Tebas, en el lugar que ahora conocemos como el Valle de los Reyes. Fue con­ducido de vuelta al templo y obligado a explicar su participa­ción en el complot y a revelar los detalles del plan fraguado por Apofis y su visir asiático José. Cuando Kamose, hijo de Seqenenre, escuchó toda la descripción, se enfureció por las malévolas ac­ciones de los hicsos; pero también se sintió profundamente ator­mentado por no poder convertirse en el futuro rey: los secretos perdidos le negaban la oportunidad de convertirse en Horus, lo que significaba un gran desastre para él y sus seguidores.Kamose reunió en consejo a los viejos sacerdotes sobrevi­vientes y uno de ellos, destinado a convertirse en el nuevo sumo sacerdote, hizo un análisis sorprendente de la situación y pro­puso una brillante solución al dilema. Les recordó que Egipto se formó miles de años atrás en la era de los dioses y que el naci­miento de las dos tierras fue una consecuencia del asesinato de Osiris por su hermano Set; la diosa Isis no se dio por vencida y resucitó el cuerpo desmembrado de Osiris para concebir un hijo suyo, el hijo de dios, Horus. El mismo Horus era un dios que adoptó la condición de hombre y peleó contra el malvado Set en una poderosa batalla, en la que él perdió un ojo y Set, los testículos. Se juzgó que el joven dios había ganado la batalla, aunque en realidad fue una victoria incierta que provocó la ten­sión permanente entre el bien y el mal.El sabio sacerdote continuó explicando que Egipto se forta­leció después de esta batalla, pero que con el tiempo los dos territorios envejecieron y decayeron.Así el poder del dios Set se incrementó con la llegada de los hicsos, quienes lo adoraban junto a la serpiente Apofis. Una batalla similar a la descrita aca­baba de ocurrir, pero en esta ocasión Set había ganado y el Horus actual perdía En esta reciente batalla el rey (el Horus) de nuevo había perdido un ojo antes de morir y lo único que te­nían que hacer era recordar la sabiduría de Isis y no rendirse, aunque hubieran perdido a su dios. El viejo levantó la mano lentamente y señaló con el dedo al sacerdote asesino gritando:”He ahí la manifestación de Set; él nos ayudará a vencer al maligno”.El cuerpo de Seqenenre estaba en condiciones deplorables ya que tenía varios días en su improvisada sepultura, pero los embalsamadores consiguieron prepararlo de acuerdo con el rito Como parte de su castigo Jubelo fue sumergido repetidas veces en leche agria y, bajo el calor del desierto, el líquido en descom­posición le hizo desprender un olor nauseabundo, dándole la marca distintiva del maligno. Cuando llegó el momento de la cere­monia de Osiris para Seqenenre, y de forma simultánea a la de Horus para Kamose, todo estaba listo, sólo que había dos ataú­des en lugar de uno. El primer ataúd con forma humana era espléndido y encajaba a la perfección con los atributos del aro­ma de un rey/dios en tanto que el segundo era totalmente blan­co y no tenía ninguna inscripción.Al inicio de las ceremonias, Jubelo, con su olor nauseabun­do, fue entregado desnudo a los embalsamadores y mientras le sostenían ambas manos, el mismo Kamose, a punto de conver­tirse en Horus, le arrancó los genitales con un certero corte de su cuchillo y los arrojó al suelo. Jubelo, entre grandes quejidos, fue envuelto con vendajes de momia de los pies hacia arriba. Se le permitió cubrir con sus manos la herida que le causaba tanta agonía, para mostrar a los presentes la gravedad de la injuria proferida a ese ser malvado. Por último los vendajes alcanzaron la cabeza de Jubelo y los embalsamadores los enrollaron con fuerza alrededor de su cara hasta que estuvo cubierto casi por completo. Tan pronto como lo soltaron y colocaron en su ataúd, el condenado movió la cabeza hacia atrás y abrió la boca en un intento por respirar a través de los sofocantes vendajes. Murió poco después de que fuera sellada la tapa de su ataúd.Jubelo pagó con creces su traición. El nuevo sumo sacerdote advirtió a Kamose sobre la necesi­dad de inventar nuevos secretos que reemplazaran a los auténti­cos, que habían desaparecido para siempre con la muerte de su padre. Se diseñó una nueva ceremonia en la que se resucitaba al nuevo rey de una muerte figurada para sustituir el antiguo mé­todo, y se crearon nuevas palabras mágicas para ascenderlo a la condición de Horus. La nueva ceremonia relataba la historia de la muerte del último rey del primer Egipto y cómo con el nuevo rey surgió una nación renacida. El cuerpo de Jubelo viajó al Rei­no de los Muertos con Seqenenre para que la batalla continuara, Set (en la forma de Jubelo) sin testículos y el nuevo Osiris, como el primer Horus, sin un ojo. Los sacerdotes habían arreglado todo con gran habilidad para que la batalla pudiera continuar en donde se había quedado, al principio de los tiempos. La gue­rra aún estaba lejos de terminar.Kamose envió una advertencia muy evidente a Apofis cuan­do eligió el nombre del trono, Wadj-kheper-re, que significa “el florecimiento es la manifestación de Ra”. En otras palabras: fa­llaste, no tengo problemas con los secretos reales.Al igual que Kamose, su reino se levantó de una muerte figu­rativa. Pronto comenzó el periodo que ahora llamamos el Nue­vo Reino y Egipto volvió a ser un país orgulloso. 

La evidencia física

Admitimos que la historia que hemos relatado tiene parte de ficción, en gran medida para apoyar lo que creemos que suce­dió hace tantos años. Sin embargo, las únicas partes que añadi­mos al relatar la historia son los pequeños detalles que enlazan los hechos esenciales que descubrimos.Utilizamos evidencias bíblicas para establecer una relación en­tre José y sus hermanos, pero al joven sacerdote, al que llamamos Jubelo, lo descubrimos al escudriñar a conciencia los registros del antiguo Egipto. Apenas podíamos creer en nuestra buena suerte cuando nos encontramos con los restos de un hombre joven que había intrigado a los egiptólogos por más de cien añosAdemás, de todas las momias halladas en Egipto había dos que sobresalían por ser inusuales Seqenenre es especial por ser el único rey que tuvo un final violento, y otro cuerpo que se distinguía por razones más radicales Buscando información so­bre todas las momias registradas, de inmediato nos llamaron la atención los detalles de los extraños restos de un hombre joven que en vida tuvo una estatura superior a los 1.70 m. Las fotogra­fías de la momia sin sus vendajes originales fueron sorprenden­tes: su apariencia revelaba una extrema agonía en la cara y los detalles de su sepultura, no tenían precedentes. El cuerpo no rué embalsamado, ya que no presentaba ninguna incisión y to­dos los órganos internos estaban en su lugar. A este individuo no se le momificó en el estricto sentido de la palabra, sólo se le envolvió de manera normal. Era extraño que no se hubiera he­cho antes ningún intento por fijar el ángulo de la cabeza o com­poner los rasgos faciales y el efecto inicial es el de un hombre emitiendo un terrible y largo grito Los brazos no están a los lados del cuerpo ni cruzados en el pecho como es usual, sino estirados hacia abajo con las manos ahuecadas cubriendo, aun­que casi sin tocar, la región púbica. Debajo de las manos hay un espacio en el que deberían estar los genitales a este hombre lo habían castrado (véanse las figuras 10,11 y 12).Su cabello rizado está cubierto de una materia parecida al queso, que sugería ser el resultado de baños sucesivos en leche agria con el propósito de provocarle malos olores; los demonios de la oscuridad tienen un sentido del olfato muy desarrollado y reconocerían a los de su propia especie. Los dientes se encuentran en buenas condiciones y las orejas le fueron perforadas, lo que sugiere un alto linaje. La momia fue hallada en un ataúd de cedro pintado de blanco que no llevaba ninguna inscripción, lo cual ha­cía imposible su identificación, pero los expertos consideran que debió ser algún noble o miembro del sacerdocio. Es difícil señalar una fecha precisa pero todo parece indicar que pertenece a la Octava Dinastía, que comenzó poco después de la muerte de Seqenenre Tao. Una pista importante que se pasó por alto tiene que ver con las arrugas formadas en la piel de la cara, las cuales son bastante inusuales, pero que también aparecen en otra momia la deAhmose-Inhapi, ¡viuda de Seqenenre! Se piensa que son conse­cuencia de un vendaje demasiado apretado, y este rasgo común sugiere que la misma persona hizo ambos vendajes. Nuestros diagramas ilustran cómo la forma de las arrugas sugieren que el joven sacerdote estaba vivo cuando fue envuelto y sepultado. Este cadáver no identificado no ha despertado mucho interés entre los egiptólogos, quienes por lo general concentran su atención en las momias de los famosos; sin embargo, se piensa desde hace tiempo que este cuerpo sin embalsamar muestra señales claras de haber estado vivo al momento de su entierro.La fecha oficial estimada de la aparición del Nuevo Reino es muy cercana al periodo de nuestro estudio y empezamos a cuestionarnos si la momia del hombre joven se descubrió en el arca de Tebas, por lo que podría haber una conexión con el rey asesinado. Pronto establecimos que había sido hallada por Emil Brugsch en 1881, no sólo enTebas sino en el escondite real en Deir al Bahri… justo al lado de SeqenenreTao.No era la tumba original de ninguno de los dos, pero lo más probable es que hayan sido trasladados del lugar al mismo tiempo en una fecha posterior.A medida que las posibilidades de coincidencia se evapora­ron, supimos con certeza que no sólo habíamos encontrado a Hiram Abif, sino que también descubrimos las circunstancias del asesinato e identificamos a uno de los asesinos, tres mil qui­nientos años después del suceso. Nos sentíamos como todos los detectives cuando resuelven un caso difícil: esa noche bebimos varias copas de champaña.El desafortunado Jubelo, sin embargo, nunca pudo escapar a la presencia de su víctima. El joven sacerdote ahora está en el Museo del Cairo, catalogado con el número 61023, junto con Seqenenre Tao, catálogo 61051. 

La evidencia masónica

Cuando terminamos la celebración del descubrimiento del ase­sinato de Seqenenre, consideramos nuestro siguiente paso. Re­gresamos al ritual masónico en busca de otra pista en la recons­trucción de los secretos de los reyes. La historia completa de Seqenenre y sus asesinos es al mismo tiempo la historia del Egipto renacido y la de Hiram Abif. Las dos son una y la misma; la Biblia llena algunas áreas en blanco y los restos humanos proporcio­nan evidencias irrefutables, a pesar de la brecha de tres mil qui­nientos años. Empero, advertimos que la evidencia masónica iba más allá.Chris volvió su atención a las palabras secretas utilizadas en la ceremonia del Tercer Grado que representa la investidura a la jerarquía de Maestro Masón. Las palabras se murmuran al oído del hermano recién resucitado y nunca se pronuncian en voz alta. Parece que son sólo jerigonza. Estas palabras son muy simi­lares en estructura y suenan como si estuvieran compuestas por una hilera de sílabas muy cortas al estilo de los antiguos egipcios Chris las separó por sílabas y después de un rato, sorprendido, se levantó de su asiento y observó con los ojos muy abiertos que los sonidos pronunciados en la logia tenían sentido; és­tos son:Ma’at-neb-men-aa, Ma’at-ba-aa Los lectores francmasones reconocerán estas palabras pero se asombrarán al saber que son egipcio antiguo puro. Sus significa­do nos quitó el aliento.Grande es el establecido Maestro de la Francmasonería, Grande es el espíritu de la Francmasonería Hemos traducido Ma’at como francmasonería porque no hay una sola palabra moderna cercana al complejo significado origi­nal, que transmitía un compendio de ideas alrededor de “la ver­dad, la justicia, la honradez, la armonía y la rectitud moral, sim­bolizadas por la pureza de los derechos y erguidos cimientos de un templo”. Ma’at era, como vimos antes, una actitud ante la vida que combinaba los tres valores más importantes de la hu­manidad: el conocimiento de la ciencia, la belleza del arte y la espiritualidad de la teología. Ésa es la ciencia de la masoneríaLas otras traducciones son íntegras y se hicieron palabra por palabra.Hemos reconstruido estas palabras en jeroglíficos para de­mostrar su origen egipcio, aunque dudamos que alguna vez fue­ran escritas en otra lengua antes que en este libro. La pregunta que teníamos que plantearnos era cómo sobrevi­vieron intactas estas palabras a través de un periodo tan largo. Creemos que estas pronunciaciones escaparon de cualquier tra­ducción a otras lenguas más modernas —cananeo, arameo,fran­cés e inglés— porque se consideran palabras mágicas cuyo en­cantamiento lograba que la reencarnación del nuevo candidato fuera más que simbólica. Es probable que su significado original ya se hubiera perdido en tiempos de Salomón.Volviendo a los inicios del Nuevo Reino, podíamos sentir el poder de estas palabras al imaginarnos a Kamose erigido pri­mer candidato tras la muerte de su padre, Hiram Abif. La traduc­ción es: el rey ha muerto, larga vida al rey. El candidato recién resucitado es el espíritu de Ma’at (francmasonería) sobrevivien­do a la muerte de quienes fallecieron antesEste encantamiento fosilizado nos dio la evidencia más po­derosa para apoyar nuestra tesis. Si alguien quiere cuestionar ahora que Seqenenre era Hiram Abif, tendrá que explicar por qué la ceremonia de la masonería moderna contiene dos versos de egipcio antiguo puro justo en medio del ritual.Desde hace mucho tiempo los antropólogos afirman que la información se transmite a las siguientes generaciones mediante rituales tribales sin que los exponentes conozcan qué están transmitiendo. De hecho, es bastante aceptado que la mejor forma de transmitir ideas sin que se distorsionen es mediante la gente que no entiende lo que dice. Un buen ejemplo puede | verse en la manera en que las rimas de los niños sobreviven con  mayor perfección que las viejas historias escritas y embelleci­das por bien intencionados mejoradores. Por ejemplo, muchos niños ingleses todavía cantan “Eenie, meenie, minie, mo”, una rima basada en el sistema de numeración anterior a la ocupa­ción romana en Gran Bretaña, e incluso a los celtas. Sobrevivió intacta dos o tres mil años y si la dejamos, podría durar otros tantos.   Dos largas tradiciones orales y un periodo de hibernación bajo el templo de Herodes trasmitió intacto el antiguo conjuro egipcio concerniente al Ma’at.Este descubrimiento nos dio argumentos para apoyar nues­tras tesis y cualquiera que dude de que Seqenenre fue Hiram Abif tendría que explicar por qué la ceremonia masónica mo­derna contiene dos líneas en egipcio antiguo puro en medio del ritual. Creemos que al traducir estos sonidos al español las posi­bilidades estarían en nuestra contra un millón a uno. Pero como la traduccción implica un significado concreto y relevante de­bemos arriesgarnos.Encontramos que abundan otras conexiones con la franc­masonería cuando estudiamos la estructura sacerdotal y militar del Nuevo Reino Egipcio; la descripción de sus funciones re­cuerda de inmediato el lenguaje masónico.El Primer Profeta de la Reina Hatshepsut también era cono­cido como Supervisor de Obras y el Primer Profeta de Ptah era el Maestro Artesano o el Maestro Artífice. Sabíamos que la maso­nería no pudo copiar estas descripciones porque, como ya se­ñalamos, no hubo forma de traducir el egipcio hasta mucho tiem­po después de la fundación de la masonería.Cuanto más buscábamos, más conexiones surgían. En el an­tiguo Egipto un hombre servía en el templo relacionado con el dios de su oficio.Thoth, el dios de la luna, estaba asociado con los arquitectos y escribas y más tarde se convirtió en objeto de interés de los primeros francmasones. También encontramos vínculos con los esenios, fundadores de la Iglesia de Jerusalén, pues los sacerdotes egipcios sólo usaban túnicas blancas y pasa­ban largos periodos limpiándose y purificándose. Se abstenían de las relaciones sexuales, estaban circuncisos y tenían tabúes sobre ciertos alimentos,incluidos los mariscos. Utilizaban el agua casi de manera bautismal y el incienso para limpiar sus ropas Las costumbres de los esenios eran, en efecto, muy antiguas.Pensábamos que habíamos obtenido todo lo que se podía esperar de esta sección de nuestra investigación, pero Robert tuvo una ocurrencia. El ritual masónico se refiere a Hiram Abif como el Hijo de la Viuda, lo cual nunca tuvo una explicación, sin embargo, de pronto surgieron dos interpretaciones interconectadas. En la leyenda egipcia, el primer Horus fue concebido después de la muerte de su padre; por lo tanto, su madre ya era viuda. Parecía lógico que todos aquellos que se convirtieran en Horus, es decir los reyes de Egipto, se autodescribirían como Hijos de la Viuda, un título muy apropiado para Kamose, hijo de la viuda Ahmose-Inhapi, esposa de Seqenenre Tao II. 

Seqenenre Tao el Valiente

Ahora podemos estar seguros de que el relato de Hiram Abif es histórico y no simbólico, como la mayoría de los masones (in­cluso nosotros en un principio) creían.Antes nos parecía que la historia ritualizada se inventó para iluminar aspectos simbóli­cos específicos, pero era a la inversa: el simbolismo se había extraído de la realidad. El evento marca un punto de partida de extrema importancia en la teología egipcia, cuando los secretos del culto de la estrella y la magia de la coronación se perdieron para siempre. Los antiguos egipcios reconocieron algo muy espe­cial acerca del rey Seqenenre, que murió alrededor de los treinta años de edad, ya que se le dio el nombre de “el Valiente” en las narraciones que se refieren a él. Debido a la brutal naturaleza de sus lesiones algunos observadores han especulado que murió en batalla con los hicsos, aunque muchos están de acuerdo en que es probable que haya sido asesinado. La teoría de la batalla ignora acotaciones que muestran que hasta el reino de Kamose hubo paz con los hicsos, y si Seqenenre hubiera muerto como un héroe, los registros egipcios no ocultarían la forma de su muerte. Es obvio que se consideraba que murió como un héroe por alguna otra ra­zón más inusual que la de haber guiado a sus tropas en batalla.Creíamos con firmeza que este título le fue conferido por resistirse a revelar los más grandes secretos de los Dos Territo­rios, aun enfrentando la muerte. Ciertamente la muerte de Seqenenre-el-Valiente permitió que Egipto volviera a obtener su libertad, ya queTebas se preparó para la guerra contra los hicsos en venganza de su malvado asesinato. El hijo de Seqenenre, el rey Kamose, con el tiempo infligió sendas derrotas a los perver­sos asiáticos y pronto los hicsos fueron expulsados de Menfis. Las mujeres del último rey hicso, Apepi II, sucesor de Apofis, vivieron la aterrorizante experiencia de ver a la flota tebana, dirigida por un general con el nombre de Aahmas, navegar río arriba por el Canal Pat’etku hasta las mismas murallas de la capi­tal de los hicsos,Avaris. Finalmente fueron expulsados por com­pleto de Egipto por el hermano menor y sucesor de Kamose, Ahmose, quien los persiguió de regreso a Jerusalén Se dice que no menos de doscientas cuarenta mil familias, incapaces de es­capar por el mar, se abrieron paso por los desiertos del Sinaí y Nagev Resulta extraño que la ruta que eligieron fuera conocida como Wat Hor, el Camino de Horus.En conclusión, el mayor drama que sufrió Tebas a finales de la primera mitad del segundo milenio antes de Cristo fue un punto crucial en la historia egipcia; era un recorrido de la bata­lla entre el bien y el mal que creó al país dos mil años antes. El Antiguo Reino de Egipto había nacido, crecido, madurado, enve­jecido y muerto a manos del malvado Set, quien esta vez lanzó a sus seguidores sobre el pueblo como una plaga. Egipto, como el mismo Osiris, había muerto temporalmente. Después de este periodo de muerte, Amón-Ra libró una batalla con el antiguo dios de la serpiente, la fuerza de la oscuridad, Apofis,quien tomó la forma de un rey hicso.Tal vez percibiendo que Egipto estaba a punto de resucitar, Apofis trató en vano de adueñarse de los secretos de Osiris. Falló debido a la valentía de Seqenenre Tao, quien murió antes de traicionar aquellos grandes secretos. Él era el rey que se había extraviado porque su cuerpo se encon­tró demasiado tarde como para permitirle resucitar en persona, y porque los secretos de Osiris murieron con él.A partir de aque­llos tiempos, los secretos originales sobre cómo Isis levantó a Osiris han sido reemplazados por secretos sustitutos y ningún rey de Egipto volvió jamás a unirse a las estrellas.Desde entonces los gobernantes de Egipto no fueron reyes; se volvieron simples faraones, palabra que proviene del egipcio Per-aa, un eufemismo para decir rey que significa gran casa, de forma similar a como en Estados Unidos suelen referirse a sus poderes como la Casa Blanca en vez de decir la palabra presi­dente. El derecho divino absoluto del individuo se perdió para siempre. No sólo se había perdido un rey, sino todos los demás.A pesar de la pérdida de los secretos, la resurrección de Egipto fue muy exitosa y el Nuevo Reino se convirtió en el último gran periodo de los egipcios. La muerte y resurrección derivaron en un renacimiento que trajo nueva fuerza y vigor a la nación entera. Las preguntas restantes que necesitábamos responder para confirmar por completo el vínculo entre Hiram Abif y Seqenenre Tao eran: ¿por qué Seqenenre es recordado como constructor? y, ¿cómo se asoció con el templo del rey Salomón? La primera era directa: Seqenenre fue el protector más grande de Ma at, el principio de verdad y justicia que está representado como la construcción de los cimientos cuadrados y rectos de un templo. En lo que respecta a la segunda, más adelante señalaremos que los israelitas tenían acceso directo a esta dramática historia, y que se usaba en la casa real de David para proporcionarles una estructura de secretos reales que la nueva monarquía no poseía. Cuando llegó el momento de escribir esta leyenda, los judíos cambiaron su origen egipcio y se lo atribuyeron al momento más grande en la historia de su propia nación; la construcción del Templo del Rey Salomón. El héroe de la historia judía no podía ser el rey porque la historia de Salomón era bien conoci­da, así que crearon un papel que era casi tan importante, el cons­tructor del gran templo. Los secretos de la construcción y su sabiduría eran entendidos por todos, por lo que no pudo haber una mejor resurrección para Seqenenre-el-Valiente.Un origen egipcio para Hiram Abif resolvía otro problema. Cuando nos dimos cuenta de que nuestro personaje central, Hiram Abif, no adoraba a Jehová sino al dios del sol Ra, que signi­fica literalmente el Más Alto, pudimos entender el significado del mediodía como el tiempo supremo de adoración. Hoy día los francmasones se reúnen de manera simbólica al mediodía con el fundamento de que la francmasonería es una organiza­ción mundial y que por tanto el sol siempre está en el meridia­no frente a la francmasonería. La referencia masónica a Dios como el más alto es entonces una descripción de Ra, el dios sol en su última posición, el cénit de los cielos al mediodía Además, de nada sirve que la Biblia nos diga que antes de que los israeli­tas adoptaran el nombre de Jehová se referían al dios de nues­tros padres como el elion, una traducción cananea de “dios, el más alto”. Esto refuerza el vínculo entre la historia egipcia origi­nal y la adoptada por los israelitas.Dimos con otra pieza significativa, aunque circunstancial, que concierne al reyTuthmosis III quien, como recordarán, fue he­cho rey al ser elegido por el dios en el templo, al descender de su arca.Tuthmosis III fue el cuarto rey después de la salida de los hicsos; al conocer los aspectos principales de su vida sabe­mos que los secretos de la religión basada en la estrella y las obras de Osiris y Horus ya se habían perdido. El hecho de que tuviera que sustentar su reclamo al trono por medio de la histo­ria del arca demuestra que no se sentía con el derecho divino a gobernar en forma clara y absoluta, en contraste con los reyes anteriores. Pero el hecho de que haya sido usurpado por otros revelaba su falta de divinidad.Tuthmosis II murió sin procrear un heredero legítimo con su esposa y media hermana Hatshepsut y un hijo nacido de la rela­ción con una concubina había tomado el trono, pero no pudo con­vertirse en un nuevo Horus mediante la técnica secreta de corona­ción. Al principio el joven Tuthmosis ni no tuvo dificultades para establecer su parentesco, pero los acontecimientos se desarrolla­ron de forma diferente. Los antiguos jeroglíficos muestran cómo Hatshepsut abandonó su posición subordinada para reclamar un estatus similar al deTuthmosis,y posteriormente consiguió conver­tirse en la primera mujer en tener el derecho de progenie divina del dios Amón-Ra.Tuthmosis in fue enviado a entrenamiento mili­tar para asegurar que no hubiera confusiones en cuanto a quién estaba al mando. Como la mayoría de las mujeres que alcanzan la cima, ella fue una persona inmensamente poderosa que logró gran­des cosas. Su impresionante templo mortuorio en la orilla oeste del Nilo sobrevive en la actualidad como uno de los más sorprenden­tes y hermosos edificios de todos los tiempos.Sin duda la noble muerte de Seqenenre Tao marcó la resu­rrección de la civilización más grande del mundo y el punto en el que los verdaderos secretos del linaje real de Egipto se per­dieron para siempre. Los secretos sustitutos se crearon para pro­veer a los futuros faraones y a sus consejeros más cercanos un necesario rito de ascensión, pero el derecho absoluto a gober­nar otorgado por los secretos originales no continuó con los nuevos misterios.Nuestro éxito en la búsqueda proseguía, y Robert planteó la siguiente pregunta: ya que las respuestas acuden con facilidad y en forma repetida, ¿es posible que estemos comenzando a ver lo que queremos ver? Decidimos que debíamos hacer una revisión exacta de nuestros hallazgos y las evidencias acumuladas, y una vez que observamos con frialdad cada eslabón de la cadena de nuestra teo­ría, nos sentimos más seguros que nunca de que nos encontrába­mos frente a hechos históricos verdaderos, y de que lo descubierto producía semejante continuidad porque era verdad.Nuestro próximo reto consistía en entender cómo la leyen­da de un rey egipcio asesinado por protoisraelitas se transfor­mó en un acontecimiento decisivo en la historia de la nueva nación de los judíos. Sabíamos ahora que era necesario aclarar las circunstancias de la leyenda más importante en la historia del pueblo judío: el profeta Moisés.  
CONCLUSIÓNEnfocarnos en el periodo de los hicsos durante el antiguo Egip­to produjo resultados más allá de nuestras expectativas. Sabía­mos ya quién fue Hiram Abif,y además localizamos su cuerpo y el de uno de sus asesinos.Vimos el papel de Egipto en la historia de los judíos y fue obvio, gracias a la Biblia, que hubo muchos cambios de actitud hacia los hebreos por parte de los egipcios. Pero lo más interesante es lo que la Biblia no dice: no se hacen referencias al periodo de la invasión de los hicsos a Egipto, pero una investigación más exhaustiva nos permitió fijar una fecha al periodo de los hicsos casi con exactitud gracias a los datos del Antiguo Testamento.Un estudio más cuidadoso del libro del Génesis nos permi­tió deducir que Abraham era contemporáneo de la invasión de los hicsos y en realidad sospechamos que él mismo pudo haber sido un hicso, término que significa príncipe del desierto. El último protojudío con influencia en Egipto fue José y, si compa­ramos con cuidado las evidencias bíblicas y las históricas, en­contramos quejóse era visir de Apofis, el rey invasor que estuvo involucrado en la mayoría de las batallas por la supremacía con el rey de Tebas, SeqenenreTao II. Este último era heredero de los rituales de los antiguos secretos egipcios de coronación y con­siderado por derecho divino como el verdadero Horus. Apofis ocupó el trono egipcio pero nunca fue informado de los secre­tos de la coronación.Encontramos una referencia en el Génesis 49:6 con respec­to al asesinato de un hombre por los hermanos de José mientras trataban de sacarle un secreto por la fuerza, y descubrimos que la momia de Seqenenre muestra con claridad que fue asesi­nado por tres golpes en la cabeza y que no se le conservó de inmediato. Esto encajaba con exactitud con todos los hechos que conocíamos de la historia de Hiram Abif. A medida que avanzó la investigación, averiguamos que junto a Seqenenre se sepultó vivo a un joven sacerdote. Utilizando las pruebas de las muestras de los vendajes de las momias, comprobamos que este cuerpo databa exactamente del mismo periodo que Seqenenre Con toda esta evidencia y nuestros conocimientos sobra la his­toria masónica, pudimos reconstruir la historia del asesinato de Seqenenre y cómo afectó a la caída de los hicsos.Como ya teníamos datos acerca del asesinato de Hiram Abif, ahora por fin podíamos entender el significado de las que pala­bras susurradas al oído en la Ceremonia de Ascensión Masónica, las cuales tradujimos fonéticamente al egipcio antiguo y que incluso en español tenían sentido:”Grande es el establecido Maes­tro de la Francmasonería, Grande es el espíritu de la Francmason­ería”. Por fin había un vínculo firme con la francmasonería moderna. Dos palabras que eran inútiles y sin significado, que sobrevivieron sólo porque el ritual masónico se aprende de me­moria y con base en la repetición.Una vez establecido claramente el vínculo entre Seqenenre y la historia de Hiram Abif, nos enfrentábamos a una brecha de casi mil quinientos años para llegar al único grupo que pudo ocultar la información que los templarios hallaron. Ahora ten­dríamos que rastrear el desarrollo del judaismo hasta el floreci­miento de los esenios, y nuestra conexión con Egipto debía empezar desde Moisés.         Notas1   WKeHer,TheBibleasHistory.2   Peake’s Commentary on the Bible.3   IanWilson, The Exodus Enigma.4   Peter Clayton, Chronicle ofthe Pharaohs. 
Capítulo 9 El nacimiento del judaismo 

Moisés, el que otorga la Ley

Nuestra tarea consistía en continuar investigando hacia adelan te en el tiempo, paso por paso, para ver si encontrábamos algu­na ceremonia de estilo masónico que vinculara al Nuevo Reino Egipcio con el tiempo de Jesús. Esto iba a ser algo difícil porque nuestra única fuente de información era el Antiguo Testamento, pero al menos contábamos con nuestro ritual masónico para ayudarnos en la interpretación.Por fortuna la Biblia no se equivoca en cuanto a la idea de que la nación judía se inició con un hombre y existen muy pocas dudas sobre la existencia real de ese individuo llamado Moisés, y su relación con algún tipo de éxodo de los asiáticos esclaviza­dos en Egipto. Después de la expulsión de los hicsos,los semitas de todo tipo, incluidos los habiru, han de haber sido impopula­res, y esto explicaría por qué los egipcios, que por lo general eran amistosos, decidieron repentinamente esclavizar a muchos o quizá a todos aquellos que permanecieron en el país durante la década de 1560 a 1550 a\C. Se han encontrado inscripciones que datan de los siglos xv y xvi a.C. que detallan a estos esclavos habiru y sus trabajos forzados.1 Uno de ellos describe cómo las masas de ese pueblo fueron forzadas a trabajar en minas de tur­quesas, algo muy peligroso y desagradable ya que no contaban con ventilación porque las antorchas al descubierto consumían casi todo el oxígeno. Nos interesó encontrar que esas minas estaban a poca distancia de la montaña de Jehová, el Monte Sinaí, ubicado al sur de la cordillera de la Península del Sinaí. Nos preguntamos si era esto una coincidencia, o ¿pudo ser que la esca­patoria de los esclavos habiru ocurrió precisamente allí y no en Egipto?Encontramos documentos que indican que aquellos prime­ros judíos hablaban el lenguaje de Canaán, adoraban deidades egipcias y edificaron monumentos para los dioses Osiris, Ptah y Hathor, lo cual no coincide con la imagen popular de los nobles y esclavizados seguidores de Jehová que deseaban con vehe­mencia ser conducidos a Jerusalén por “el dios de sus padres”.2La historia de Moisés es contada repetidas veces a cada niño judío y cristiano, por lo que en la edad adulta se recuerda como un hecho histórico probado, incluso si se descartan los elemen­tos exagerados, como la división del Mar Rojo, entre otros Es difícil ubicar con exactitud cuándo ocurrieron estos sucesos, pero la opinión más común en la antigüedad era que Moisés condujo a su pueblo fuera de Egipto durante el reinado de Ramsés II, lo cual los situaría entre los años 1290 y 1224 a.C. Sin embargo, existen muchas pruebas recientes que los ubican en fechas anteriores, muy cercanas a la expulsión de los hicsos Pero, antes de explorar las cuestiones sobre la fecha exacta, es importante considerar lo que sabemos sobre el hombre llama­do Moisés y lo que nos dice la Biblia sobre los israelitas y su nuevo dios.Encontramos que el nombre de Moisés en sí mismo es muy revelador. De manera extraña, la Biblia Romana Católica Douai revela a sus lectores que dicho nombre en egipcio quiere decir “salvado de las aguas”, cuando en realidad significa “nacido de” Ese nombre requería de un prefijo, parecido aTothmoses (naci­do de Toth), Ramsés (nacido de Ra) o Amenmosis (nacido de Amón) En tanto que el elemento moses se deletrea de forma apenas distinta que en español, todos ellos significan lo mismo y parece probable que el propio Moisés o un escriba posterior haya eliminado el nombre de algún dios egipcio al inicio de su nombre. Es lo mismo que si uno elimina la parte “Donald” del nombre completo de un escocés, dejándolo solo con Mac, en lugar de MacDonald.La definición católica romana puede ser incorrecta; sin em­bargo, sí existe una verdad histórica en esa idea, ya que el nom­bre completo de Moisés podría ser “nacido del Nilo”, en cuyo caso pudo ser nombrado Hapymoses lo que se expresaría con jeroglíficos de la siguiente manera:  El nombre Moisés es inusual puesto que representa una de las pocas palabras del antiguo Egipto que aún hoy son populares; en su versión hebrea es Moshe y en su forma arábiga, es Musa Los egipcios siguen llamando al Monte del Sinaí Jubal Musa, que quiere decir la Montaña de Moisés. En la actualidad es casi im­posible conocer qué tanto de la narración sobre Moisés en el Antiguo Testamento es histórica y qué parte es pura invención romántica. De acuerdo con el Libro del Éxodo, el faraón dio instrucciones para que todos los niños israelitas fueran lanza­dos al Nilo. Esto es poco creíble como suceso histórico, ya que tal decreto bárbaro no coincide con el concepto de Ma’at, que era muy valorado por los egipcios. De tal forma, cualquier fa­raón que diera esa orden, renunciaba directamente a la vida después de la muerte cuando se pesara su corazón. Además, en términos prácticos hubiera sido muy desagradable y poco salu­dable tener miles de cuerpos podridos flotando sobre el río, ya que éste era un recurso vital para la población.El Antiguo Testamento narra que la madre de Moisés estaba decidida a no dejar morir a su hijo, de manera que lo escondió entre los cáñamos a orillas del Nilo, dentro de una canasta barni­zada con brea, donde fue hallado por la hija del faraón. Desde hace mucho tiempo se ha observado que este episodio es casi idéntico al de Sargón I, el rey que gobernó Babilonia y Sumeria cientos de años antes que Moisés. Una rápida comparación de­muestra claramente las semejanzas: Sargón                                                                       MoisésLa madre que por otro                                               .una mujer levita…me cambió, tambiénme concibió;en secreto me parió.                                                   concibió y parió un hijo… lo mantuvo                                                                                  escondido tres meses, pero no pudo                                                                                  hacerlo más.  Me colocó en un canasto de juncos                           Así que le consiguió una canasta de juncoy con brea selló la tapa.                                                         la hizo a prueba de agua con barro y brea,Me lanzó al río, el cual no me inundó.                         Lo colocó ahí dentro, y luego lo dejó en los cáñamos a orillas del Nilo                             Concluimos que la historia del nacimiento es en definitiva una fic­ción creada en el siglo VI a.C haciendo eco, para el establecimiento de la nación judia, del antiguo tema de la creación surgida de las aguas También fue una forma excelente de justificar cómo pudo un general y miembro de la familia egipcia real convertirse en el padre fundador del pueblo judío.A esto regresaremos en breveNo teníamos dudas de que la historia eran invenciones poste­riores, una de ellas la descripción de la madre de Moisés como una mujer levita; eso fue un intento de situar la historia dentro de un orden que cuadrara con la narración de autores subsecuentes. Los levitas se convirtieron en la tribu sacerdotal y, utilizando la lógica de su tiempo, los escribas razonaron que Moisés seguramente fue un sacerdote y, por ende, un levita. El libro del Éxodo contiene claras indicaciones de ser una mezcla de tres versiones orales de la historia tradicional sobre la salida de Egipto, en donde existe una confusión sobre cuál es el personaje principal, si Moisés o Aarón, incluso el nombre de la montaña donde Moisés se encontró con Jehová varía entre Monte Sinaí y Monte Horeb.Debíamos tener en cuenta a cada momento que los autores de los primeros libros del Antiguo Testamento escribieron le­yendas tribales de un pasado muy distante; la más antigua tenía literalmente miles de años, e incluso las más recientes, como la de David y Salomón que ocurrieron varios cientos de años an­tes. La idea general de los hechos supuestos estaba clara pero falta­ban los detalles históricos. Los huecos se cubrieron con diferentes historias relatadas por distintos autores, que dependían de sus opi­niones políticas y su visión del mundo. Los expertos han podido desentrañar todas las autorías y las clasificaron de manera muy sim­ple en J, E, D y P Con los actuales sistemas de información e inves­tigación histórica, podemos detectar que muchos relatos fueron producto de la invención. Por ejemplo, estos autores describen a los camellos como bestias de carga y el uso de monedas en los tiempos de Isaac y José, cuando nada de eso ocurrió sino hasta mucho después. Otro error significativo es la descripción en la que Abraham evitó el sur de Israel por ser territorio de los filisteos, cuando sabemos que éstos no llegaron a ese lugar sino mucho tiempo después de que los israelitas abandonaran Egipto.Si el Libro del Éxodo mencionara en forma clara la hija de qué faraón encontró al bebé Moisés, las cosas hubieran sido más sencillas, pero es claro que ni los mismos autores tenían idea de quién fue.Deducimos que sólo existen tres razones básicas para expli­car la pertenencia de Moisés a la familia real egipcia:1.  Era asiático o habiru de nacimiento y fue adoptado por la familia desde niño, tal y como lo sugiere el Antiguo Testa­mento. Se sabe que los egipcios adoptaban niños de países vecinos para que, una vez que se convirtieran en adultos, pudieran influir en su pueblo para que tuvieran una opinión favorable de los egipcios. En principio esto parecía poco pro­bable ya que se trataba de una época muy cercana al periodo hicso cuando los habiru fueron esclavizados.2.  Pertenecía a las clases altas egipcias y, ya convertido en adulto y después de cometer un asesinato, se hizo prófu­go de la justicia. Así conoció y adoptó a los habiru, tam­bién proscritos, como sus seguidore