Maria


¿No habéis notado nunca el bárbaro parecido mitológico entre la Magdalena de los Evangelios (muy especialmente como se presenta en el de San Juan 20: 1-18), y otras figuras femeninas de otros mitos de Resurrección, como Isis (respecto de Osiris)?
 
María la Magdalena llega a buscar al Maestro Jesús porque no sabe “donde lo han puesto”, del mismo modo en que en el mito de Isis y Osiris, aquella viuda busca a su consorte.  Por supuesto, el mito -referido al Cristo-, hace mejor sentido si se presupone una relación de pareja entre las dos figuras; no es pues de extrañar que haya un Evangelio de María (copto) entre los apócrifos más primitivos y de presumible origen gnóstico, que habla de María como la mujer a quien Jesús amaba, y que la amaba más que a los demás discípulos, etc.
 
Por otra parte, la viudez y soledad, así como la presencia de María -la Madre de Jesús-, durante la Pasión y ante la Cruz, parece ir completando otra dimensión mítica femenina: ya tenemos la madre y la esposa.
 
Parece que no veo cómo encaje una tercera María como hija -que me hace falta para completar un cuadro mítico tradicional precristiano-, puesto que no me aparece la figura apropiada; sin embargo, en los Evangelios Sinópticos, particularmente en San Marcos 15: 47 y 16:1, aparecen dos: María, madre de José y María, madre de Jacobo y Salomé, unidas a María la de Magdala.
 
San Lucas 24:10 habla, además, de Juana (seguramente la mujer de Cuzáh, del partido de Herodes, mencionada en otras partes), y de “las demás”, que permanecen anónimas. San Mateo (28: 1) menciona simplemente a “María la Magdalena y la otra María”, sin que esta referencia se relacione con la Madre de Jesús, porque a ella siempre se le acota como tal.
 
Con esto quiero apoyar el punto de que -a menos que sólo sea cosa mía-, los Evangelios parecen rodear el acontecimiento Pascual (Pasión /Muerte /Resurrección), con tres figuras femeninas (por supuesto, también hay otras masculinas), las tres unidas por el mismo nombre de María, cuya etimología hebrea es maráh = amargura.
 
Puede que me equivoque, desde luego; pero la tradición cristiana siempre ha resaltado la figura simbólica de las “Tres Marías” como las miróforas (en griego: portadoras de bálsamos o perfumes) que vinieron al sepulcro a ungir el Cuerpo, aun cuando en realidad sólo dos “marías” actuaron como tales, completando la tercia un tanto forzadamente, incluyendo a Juana o extendiéndose hasta la Madre de Jesús.
 
Finalmente, me interesa terminar retomando la idea inicial: se trata de un contexto coprotagónico de 1. acompañamiento en la Pasión, si regresamos a los pasajes de los lamentos de las mujeres de Jerusalén por Jesús, y de la tradicionalmente llamada Verónica (que ésta última no aparece en los Evangelios sino sólo en la tradición; 2. en la Muerte, al pie de la Cruz (María la Madre y La Magdalena), y 3. búsqueda en la resurrección (que ya he tratado): eso es lo que me parece importante para correlacionarlo con lo mítico.
 
La figura de Juan -presentado como muy joven por el Cuarto Evangelio-, y quizá deliberadamente feminizado por las diversas etapas del arte cristiano que lo presenta constantemente imberbe y hasta andrógino (espero no estar renunciando a la imparcialidad y estar, así, metiendo de mi cosecha), puede que dé en algo la razón a las observaciones que se han hecho por muchas personas (independientemente del libro ése de El Código Da Vinci).  
 
De haber verdad en esto último, tendría yo una písta en mi búsqueda de una figura femenina triple sugerida en el Evangelio y apoyada por el arte cristiano en el tema de El Calvario: “abuela, madre, hija” (es decir: María la Madre, la Magdalena y Juan “andrógino”), figura ésta, presente en las deidades femeninas de muchísimas culturas.
 
Valga recordar de paso, que Jesús resucita (levanta) al Hijo de la Viuda de Naím (no me pidáis la cita bíblica que me estoy muriendo de sueño…), poniéndose en línea con los profetas Elías y Eliseo que hacen lo mismo en dos historias de I Reyes, que parecen ser una glosa de la otra.
 
Recomiendo muchísimo, porque lo he leído:
 
Susan Haskins: María Magdalena: Mito y Metáfora; Ed. Herder, Barcelona, 1996 (Versión española del original de Harper & Collins, 1993).
 
La autora inglesa (doctorada en Historia del Arte), es sumamente seria, bastante poco ortodoxa si acaso es creyente, y analiza profundamente no sólo textos antiguos precristianos, bíblicos, tradicionales cristianos y paracristianos, sino además el significado de la Magdalena através de la Historia europea y de la Historia del Arte europeo.

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