TEMA: El Retejador del Primer Grado
AUTOR: A∴M∴ Carlos Francisco Ortiz Carvajal
A∴ L∴ G∴ D∴ G∴ A∴ D∴ U∴
INTRODUCCION
Hablar del Retejador del primer grado, a juicio de éste
aprendiz, es una materia de un profundo sentido iniciático masónico que difícilmente
puede ser agotada en una plancha grabada por un aprendiz de masón.
He Intentado abordar esta materia desde dos fuentes:
una teórica contenida en los libros y revistas masónicas – experiencias y
conocimientos de otros QQ∴HH∴- , y otra práctica basada en mi experiencia al
interior del templo masónico, procurando desde ambas fuentes arribar a un breve
todo armónico y coherente entre el exoterismo y esoterismo del simbolismo del Retejador
del primer grado.
Desde mi condición de aprendiz, trataré de dar
respuesta a cuatro interrogantes que considero básicas y fundamentales en la búsqueda
de todo conocimiento y, particularmente, para esta plancha sobre el Retejador
del primer grado, siendo estas: el ¿qué?, el ¿por qué?, el ¿cómo?, y el ¿para qué?
del Retejador.
Sirva esta pancha misma como Retejador del primer grado
para un aprendiz que aspira a sondear el simbolismo iniciático de la orden
francmasónica y su expresión en el grado en el cual trabaja.
DESARROLLO
“Paracelso decía que el fuego y la vida se
parecían en que para subsistir, ambos debían alimentarse de otras vida; así la
palabra para mantenerse viva necesita alimentarse permanentemente de ideas y de
pensamientos”
¿Qué es
retejar?
En sentido profano, es decir, entiéndase incluido el
aprendiz al interior del templo masónico, retejar es recorrer los tejados poniéndole
las tejas que les faltan, vale decir, es un examinar prolijamente el techado
para reconocerlo en su justo y perfecto estado.
En sentido masónico retejar es, antes que todo, un
reconocimiento. Un reconocimiento que ha sorteado con éxito el examen del techo
que en éste caso es un símbolo que cubre o protege al hombre que como aprendiz
desea ingresar al templo.
Retejar es ponerse a cubiertode la indiscreciónde
quienes como profanos no han sido iniciados en los misterios de nuestra orden y
no están preparados para recibir la intensidad de la luz masónica, como así
mismo, retejar es un auténtico código cifrado ante la curiosidad de los
iniciados que por imprudencia o falta de discreción traicionen los secretos que
se les ha confiado.
Retejar va más allá de un procedimiento puramente mecánico
y cotidiano de control a quién toca las puertas del templo, retejar es en sí
mismo un ritual, una disciplina que encierra el arte y la ciencia iniciática de
estar consigo mismo y con los demás, fundado en la observación profunda de la psicología
y de la naturaleza humana – un conocerse a sí mismo para llegar a conocer y
reconocer a los demás más allá de sus ropajes y paramentos – siendo en el fondo
un poderoso medio de docencia y educación en la orden francmasónica, que tiende
a crear en cada hermano el perfecto control de su palabra y de su acción.
En dicho ritual participan: elretejador – tejador, hombre que hace el trabajo -; el retejado,
que es el aprendiz (un profano con mandil) que desea ingresar al templo; y el
retejamiento, que es la forma o procedimiento mediante el cual se examinada al
aprendiz para reconocerle como tal.
El Retejador, que por la naturaleza de su labor es un
hombre despierto – caso contrario difícilmente un ciego podría reconocer el
arte, la ciencia y la luz – examina al retejado – al aprendiz – por el Signo,
la Palabra y el Toque; siendo estos tres elementos los que componen el Retejador
del grado que nos fue entregado en el Ritual de iniciación, en el secreto
ceremonial.
Retejar es reconocer por el Signo, la Palabra y el
Toque, el simbolismo del secreto masónico.
¿Por qué se
reteja?
El Retejador del primer grado nos recuerda nuestra
naturaleza animal – pasiones/emociones – y a la vez nuestra naturaleza mental –
mente/energía – llamada por algunos espíritu.
Se reteja, entonces, porque somos animales de
costumbre, imperfectos y simbólicos, por tanto, animales en tránsito hacia el
ideal de hombre al cual aspira la orden francmasónica universal, que
paradójicamente no es la piedra cúbica, puesto que la piedra que sirve es la
piedra útil.
Al ser animales de costumbre, como bien ya lo decía
Charles Dickens y muchos otros escritores y filósofos, cuando llegamos a
repetir una y otra vez la misma rutina, llegamos a efectuarla sin pensar, en
forma automática, creamos zonas de confort en nuestra consciencia, perdiendo gradualmente
el arte de pensar, razones, crear y sentir; ante esta realidad es que necesitamos
del rito y del ritual para no caer y regresar al estado de sueño en cual nos
encontrábamos momentos antes de recibir la luz masónica en el ritual iniciación,
por tanto, el Retejador del grado como un ritual en sí mismo nos invita al rito
que nos mantiene despiertos en la luz iniciática de nuestra orden.
Al ser animales
imperfectos, todo hombre que llega a golpear desordenadamente las puertas de un
Templo masónico, viene pletórico de imperfecciones, de egoísmos, de pasiones
desenfrenadas, de falsos valores, que son las características, el fondo y la
forma de la vida humana.
Ante nuestras imperfecciones humanas, necesitamos del examen
permanente del Retejador del grado, como luz de control, faro y guía, para
evitar caer en la imprudencia o en la falta de discreción que revela los
secretos que se nos han confiado, o de aquellos secretos que por nuestra
intuición e incesante búsqueda hemos ido descubriendo progresivamente, en
virtud de las herramientas de las cuales nos ha ido dotando la francmasonería.
Al ser animales simbólicos en un doble sentido
(profano e iniciático) nos podemos preguntar ¿Por qué adoran los Egipcios a los
animales?, ¿Por qué adoran los cristianos al cordero y a la paloma?… Quiso la
humanidad huir lejos de la animalidad del Egipto, con Israel, hacia el desierto
de la “razón pura” y sigue errando hoy con Israel. Ya el filósofo
neokantiano Ernst Cassirer para definir la naturaleza del ser humano nos
describe como animales simbólicos, basándose en el principio de que la
característica principal del hombre es su capacidad de simbolización y que la
mejor forma para entenderlo es el estudio de los símbolos que crea en su vida
en sociedad.
Conscientes de nuestra condición de animales
simbólicos, necesitamos de la luz del Retejador del grado para elevarnos
progresivamente de nuestra condición instintiva, hacia la condición
intelectual, y de la condición intelectual, proyectarnos hacia el estado de
nivel de la intuición. La evolución progresiva instinto –intelecto –intuición,
importa uno de los secretos del por qué del Retejador del grado.
¿Cómo se
reteja?
El Retejamiento es el arte de ir poniendo las piezas (niveles
de consciencia) en el techado (mente-mosaico) siempre inconcluso del hombre.
Se Reteja, se hace el Retejamiento, erguido de pie, en
posición Al Orden, o sea, haciendo un Signo, mediante un Toque misterioso con
las manos y transmitiendo de boca a oído la Palabra Sagrada.
Los pies trasladan al hombre a su destino – el templo
y su transitar simbólico-iniciático a través de la bóveda celeste -; las manos
crearon el fuego frotando dos pedernales – purificación e iniciación por el
fuego -; y las palabras transmiten nuestro mensaje a los demás y a la mente
universal – en el principio era el Verbo, y el Verbo era con ∴ y el Verbo
era ∴-.
Se reteja por el Signo, la Palabra y el Toque: trilogía
de reconocimientos.
El
Signo, El signo encierra figuras geométricas esotéricas.
Nadie entra aquí si no conoce la geometría. Esta era la advertencia que
apartaba de la escuela de Platón a los neófitos.
El signo engendra en su interpretación a su vez tres
trilogías. Él Signo tiene una forma y un fondo. Un cuerpo y un espíritu. Una
apariencia y un doble significado.
Al hacer el signo se manifiestan en él tres figuras
geométricas que significan Justicia, Igualdad y Progreso Social, esto lo
representamos por la Escuadra, lo asociamos al Nivel, y a la perpendicular o
plomada.
Esotéricamente significa el castigo que preferiría el
aprendiz antes de revelas los secretos que le fueron confiados. Representa además
el silencio que voluntariamente guarda el aprendiz en el aprendizaje y practica
del Arte Real: saber, querer, osar y callar.
La
Palabra, nuestra Palabra Sagrada B∴ significa Fuerza, o en Él la Fuerza, ésta palabra es
innombrable, no puede pronunciarse si no deletrearse de una forma muy
particular, a este respecto y su explicación nos enseña el método de enseñanza
de la Francmasonería que pone al Aprendiz en el camino de la verdad, dándole,
simbólicamente, la primera letra de la Palabra Sagrada; debe por sí mismo,
encontrar la segunda; después se le enseña la tercera a fin de que busque la
cuarta; y puesto que el aprendiz no sabe leer ni escribir, es entonces que su
palabra sagrada B∴ debe ser
simplemente deletreada.
La palabra es Verbo, expresión, pensamiento que
construye y da forma a nuestro universo mental. Nuestro Egregor, creado con y
por la palabra-pensamiento, es nuestro verdadero vigilante, inteligencia del Verbo
que aprende y se perfecciona; así el cosmos, la creación entera, contiene una
cara oculta: su estructura invisible y misteriosa que lo hace posible y que es
su realidad esotérica. En el Verbo ∴ está la obra.
Por ello, la palabra es la medida del hombre pues
cuando se zarandea la criba, quedan los residuos: así los desechos de un hombre
aparecen en sus palabras. El horno pone a prueba los vasos del alfarero, y la
prueba del hombre está en su conversación. El árbol bien cultivado se manifiesta
en sus frutos, así la palabra expresa la índole de cada uno. No elogies a nadie
antes de oírlo razonar, porque allí es donde se prueban los hombres, incluso, a
los Arcanos de la naturaleza.
Las palabras son el mensajero y de ningún modo el
mensaje.
El
Toque universal de Aprendiz es antiquísimo y es por donde
empieza siempre toda prueba o examen de reconocimiento. Expresando a través del
sentido del tacto el sentimiento de pertenencia y nuestra calidad de aprendiz
de masón.
El toca o tocamientos más allá de ser un requisito del
Reteje, constituye una forma de exteriorización – en la vida y en el mundo
profano – de la calidad de iniciado en la orden francmasónica.
El toque es la forma en que se manifiesta el vínculo
fraternal hacia aquellos a quienes se está unido por lazos de hermandad, de
esta forma la Caridad es el valor principal y la virtud masónica por
excelencia, que se manifiesta en los momentos difíciles que vive un hermano,
que no consiste sólo en una dádiva de
dinero o especies. Hay otras actitudes humanas que, sin incluir una ni otras, pueden
encerrar una mayor generosidad, y exigir una mayor generosidad, cordura y madurez
de parte de los iniciados. Me refiero a una forma intelectual de la caridad: el
consejo.
El Toque simboliza los hechos, las obras, los frutos
de las manos del aprendiz, la relación armónica entre pensamiento, palabra y
acción. Así pues, por sus frutos los conoceréis ∴.
¿Para qué
se reteja?
Lo que el aprendiz debe aprender, el único y principal
trabajo del aprendiz, para el aprendiz y con el aprendiz es enseñarle a despertar, sin ello, todo
lo demás resultará inútil.
El imperativo Socrático de Conócete a ti mismo adicionado al imperativo de Conoce también a los demás,son una invitación para el aprendiz a
comenzar la más grande sus batallas que es batalla contra sí mismo, invitación
y mensaje cuyo simbolismo está contenido en el Retejador del primer grado.
Aprender a despertar es comenzar a reconocer nuestro
origen y naturaleza. En lenguaje simbólico somos fruto – como iniciados en la
orden francmasónica – de la cópula del ángel luz y una hembra humana. El Hijo
de la Viuda. La raza de “los descendientes de la primera luz” o Hijos del
Fuego.
En el gran drama del Ilustre Hermano Goethe,
Mefistófeles le dice a Fausto: “Soy el
espíritu que desea siempre el mal y la maldad y, no obstante, hace siempre el
bien”. A través de la intervención de nuestra oscuridad interior es como
podemos finalmente hallar el camino de la luz.
El Retejador del primer grado, que está compuesto por
el Signo, la Palabra y el Toque, tiene por noble trabajo y misión, el contener
el simbolismo del secreto masónico del despertar de la consciencia oculta y
dormida en las entrañas de la piedra bruta:“Visita interiora Terra Rectificando Invinies Occultum
Lapidem“.
CONCLUSION
Habiendo intentando trazar en esta plancha una
aproximación al simbolismo iniciático masónico que encierra el Retejador del
primer grado, me es posible concluir:
a) Que el Retejador del primer grado nos acompaña
durante todo el transcurso de nuestro camino iniciático, puesto que él contiene
en su simbolismo el secreto masónico.
b) Que el Retejador, tanto en su dimensión exotérica
como esotérica, constituye en su simbolismo un método de docencia y técnica de
enseñanza masónica.
c) Que el Retejador es un auténtico código cifrado,
ante la curiosidad del profano y de los iniciados que por imprudencia o falta
de discreción traicionen los secretos que se les ha confiado.
d) Que el Retejador contiene en su simbolismo las
herramientas que le permiten al aprendiz trazar su recorrido por el mosaico de
la vida iniciática.
e) Que el Retejador contiene en su trilogía perfecta,
el simbolismo del secreto masónico para el despertar de la consciencia del
aprendiz. Para reconocer su origen y su naturaleza.
Así y de esta forma he intentado caminar por el
Retejador del primer grado, buscando encontrar luz sobre el secreto de su
simbolismo. He golpeado y se me han abierto las puertas ∴ he pedido y se me ha dado la Luz ∴ y he buscado alcanzando a vislumbrar el camino de la
Verdad ∴
“He vivido
adornado por la belleza de la muerte”
S∴F∴U∴
BIBLIOGRAFIA:
– El Retejador del primer grado. Revista Masónica de
Chile, Nº 9-10. 1988. Páginas 32 – 35.
– El Libro del Aprendiz de Oswald Wirth.
– Pensamientos y reflexiones propias.