Dios Un Ideal


Nadie ni aún Abraham o Moisés han visto jamás a Dios. Algunas personas creen ver a Dios en la naturaleza sin comprender que la parte jamás será igual al todo; Dios es una creencia humana, una hipótesis, de lo contrario sería conocimiento probado y convertido en teoría; El hombre presiente subjetivamente la existencia de Dios como un poder, mente y consciencia que trasciende y al mismo tiempo es inmanente a todo cuanto existe; Ante todo lo anterior, el hombre ha humanizado a Dios dándole forma, nombre y facultades en un esfuerzo por comprender y generando con ello a dos Dioses, el Dios primario u original y el humanizado.

El hombre porta consciente o inconscientemente a Dios como un ideal reflejo de sí mismo, porque él es su creador. Es una relación simbiótica donde ambos se afectan y realizan mutuamente, y como todo ideal en todos los seres humanos, el hombre se vuelve gradualmente y en diferente forma semejante al ideal que persigue.

La búsqueda y realización de este “Ideal-Dios-hombre”, requiere mente preclara libre de dogmas, miedos, supersticiones y supercherías, y debe observarse bajo la luz de la razón y la lógica, de lo contrario se corre riesgo de repetir graves y sangrientos errores del pasado o algunos del presente que bajo el pretexto o nombre de algún Dios se provocan guerras, destrucción, sufrimiento y muerte.

“Te advierto, quien quiera que fueres, ¡Oh; tú que deseas sondear los arcanos de la naturaleza, que si no hallas dentro de ti mismo aquello que buscas, tampoco podrás hallarlo fuera! Si tú ignoras las excelencias de tu propia casa, ¿Cómo pretendes encontrar otras excelencias? En ti se halla oculto el tesoro de los tesoros. ¡Conócete a ti mismo y conocerás al universo y a los dioses!”. (Inscripción en el frontispicio del Templo de Apolo en el Monte Parnaso, Grecia; 2500 a.C.).

Pax Vobiscum. 

Lázaharo Hael,’,

 

Nota:

Palabras, símbolos y alegorías, no son verdades por sí mismas, solo señalan hacia ellas.

El presente son reflexiones y meditaciones personales, no representan necesariamente la opinión de la orden.

No escribo para todos, sin embargo, todo son invitados a leer.

Culiacán, Sinaloa. México. Sábado 25 de abril del 2015.

Bibliografía:

La Clave de los Grandes Misterios.- Eliphas Levi.

Published in: on 30 abril, 2015 at 4:48 pm  Comments (23)  

Dios, un estado de conciencia.


La realidad o verdad absoluta nadie la conoce, porque toda realidad humana, está limitada por los sentidos y condicionada por el grado de consciencia del observador. En el fenómeno de la observación, sujeto y objeto se vuelven uno y es el ser humano quien en últimos términos le da existencia en su consciencia a la realidad humana. El hombre no es la medida del universo y sus dioses, pero si la medida de su conocimiento.

Mucho de lo que hablan algunas personas sobre Dios, solo son palabras que leyeron o escucharon, no es conocimiento propio. El hombre desde el inicio de los tiempos, ha utilizado la palabra Dios como una especie de explicación para aquello que no puede comprender y explicar de otra forma.

La ciencia y Dios no son irreconciliables, y siendo Dios un estado de perfección absoluta, es posible encontrarle en diferentes grados y formas en la ciencia, arte y tecnología entre muchas cosas más.

Dios es perfecto, absoluto y eterno en el ideal abstracto que el hombre ha concebido o creado en su mente en lo individual como en lo colectivo.

Dios siendo el absoluto, nada podría existir aparte o fuera de él, de tal modo que el hombre no podría ser otra cosa que Dios sobre la tierra experimentándose, conociéndose, realizándose y manifestándose a sí mismo a través del universo y la humanidad. Todo cuanto existe y forma parte del conocimiento humano, es porque el hombre lo ha “experimentado interiormente” a través de sus sentidos y consciencia, no fuera de él. De tal modo que: ¿Cómo podría el hombre experimentar y llegar a conocer lo que Dios es, si no a través del hombre mismo?

Las palabras son símbolos de símbolos, no son verdades por sí mismas. La verdad “verdadera” disculpen la redundancia, es para el ser humano aquello que experimenta en sí mismo. Repito: ¿Cómo podría el hombre experimentar y llegar a conocer lo que Dios es, si no es a través del hombre mismo?

“Conserva celosamente tu derecho a reflexionar, porque incluso el hecho de pensar erróneamente es mejor que no pensar en absoluto”.- (1).

Pax Vobiscum,’,

 

Lázaharo Hael,’,

Nota:

Palabras, símbolos y alegorías, no son verdades por sí mismas, solo señalan hacia ellas.

El presente son reflexiones y meditaciones personales, no representan necesariamente la opinión de la orden.

No escribo para todos, sin embargo, todo son invitados a leer.

Culiacán, Sinaloa. México. Domingo 12 de abril del 2015.

Hipatia de Alejandría.- Fue una filósofa y maestra neoplatónica griega, natural de Egipto, que destacó en los campos de las matemáticas y la astronomía, miembro y cabeza de la Escuela neoplatónica de Alejandría a comienzos del siglo V. Seguidora de Plotino, cultivó los estudios lógicos y las ciencias exactas, llevando una vida ascética. Educó a una selecta escuela de aristócratas cristianos y paganos que ocuparon altos cargos, entre los que sobresalen el obispo Sinesio de Cirene —que mantuvo una importante correspondencia con ella—, Hesiquio de Alejandría y Orestes, prefecto de Egipto en el momento de su muerte.

Published in: on 23 abril, 2015 at 5:25 pm  Comments (22)  

La Tradición Mística Esotérica


Los estudiantes de la literatura esotérica se habrán dado cuenta de que existen muchas escuelas diferentes de Ocultismo, y quizás hayan descubierto también que sus enseñanzas y símbolos son fundamentalmente los mismos, hasta tal punto que, mediante una simple traducción de la terminología los iniciados de una escuela pueden comprender fácilmente las escrituras de las de otra” (1). Las tradiciones de misticismo esotérico, hablan alegóricamente de los secuencia de eventos que dieron origen al cosmogénesis y el hombre, y tienden a buscar la realización y trascendencia del hombre a través del autoconocimiento en un intento de responder a las preguntas: ¿Quién o Que soy?, ¿De dónde vengo? Y ¿Hacia dónde voy? Quizás la ciencia oficial en su versión del cosmogénesis forme parte de esta tradición mística sin aceptarlo, porque nadie estuvo presente en ese momento y todas tienden a buscar respuestas al deduciendo la creación partiendo del cosmos manifestó actual. La diferencia entre la versión oficial y la mística, es que la primera toma como base la materia y descarta lo espiritual, y la segunda considera a ambas considerando que tanto materia, espíritu y alma, tuvieron el mismo origen. La tradición mística esotérica, trata de obtener respuestas a lo anterior, partiendo del hombre, y como toda verdad humana es una interpretación de la realidad que observa a través de los sentidos y consciencia, menester es observar y estudiar primero al hombre en todos sus ámbitos. Todas las escuelas de misticismo esotérico, tienden a usar símbolos, rituales y ceremonias alegóricas que tienen como propósito provocar respuestas desde el interior hacia el exterior de nuestra mente sobre lo anterior expuesto. El concepto esotérico, ocultismo, o secreto, se refiere en misticismo a aquello que es experimentado secretamente en el interior del hombre, de ahí que por su propia naturaleza, el secreto siempre permanecerá inviolable por toda indiscreción profana. Los verdaderos Grupos, Órdenes y Fraternidades Místicas  proceden de una tradición única y primordial, de ahí que las diferentes cosmogonías incluyendo el “Popol Vuh” de los Mayas, tienen puntos de coincidencia como si estuvieran unidos por un hilo de oro sin importar lugar, tiempo y cultura en que fueron escritos. Estas escuelas nacieron impolutas en su esencia, pero hoy en día, algunas herederas de estas tradiciones han degenerado sus rituales, simbolismos y enseñanzas haciéndolos referenciar a sucesos de la vida cotidiana en el mundo profano, cuando en realidad deberían hacerlo con referencia al mundo espiritual o alma humana. También pudiese ser posible que alguna de estas escuelas, aparentemente hayan quedado anacrónicas en la forma en que expresan sus ideas por haber sido escritas en tiempos remotos. Las escuelas poseen dos aspectos, el objetivo y el subjetivo. El primero es vulnerable o susceptible a sufrir alguna alteración y  degeneración por el hombre,  porque  se refiere al aspecto mecánico de los movimientos,  formas y materia en general, el segundo no porque se refiere al espíritu de la tradición. Pero a pesar de su aparente degeneración, o inclusive a la desaparición de alguna escuela, el fuego de la tradición permanecerá eterna y prístinamente encendido como ideas fundamentales y latentes en el altar del alma y de Dios mismo, y es desde ahí que los que pertenecen al linaje de Melquisedec o de la estirpe de Prometeo siempre podrán ascender hasta el olimpo de los dioses y encender su antorcha para traer de nuevo el fuego sagrado y encender el fuego que iluminara los altares del hombre. Podría en algunos casos, aparentemente desaparecer algunas viejas escuelas y el nacimiento de otras, pero solo son nuevas ideas de acuerdo a los tiempos y grados de consciencia que se está viviendo, pero en esencia, estas nuevas escuelas siguen teniendo como fundamento una misma y única tradición que cobra expresión con nuevos actores, teatros, y libretos alegóricos de una nueva obra. La tradición es inmortal porque forma parte de la naturaleza del alma, el universo y los dioses. “El hombre es la medida de su conocimiento, pero no la medida de las cosas” (2). El universo y los dioses se revelan ante el hombre en proporción al conocimiento y grado de consciencia que porta; Todo conocimiento humano, inicia con el conocimiento de la esencia y substancia del hombre mismo, porque todo se revela y resuelve conforme el hombre, de ahí que en el frontispicio de la entrada del templo de Apolo en la Grecia antigua estaba escrito el mandato: “Hombre conócete a ti mismo, así conocerás al universo y a los dioses”… Este es el verdadero propósito de todo Grupo, Orden o Fraternidad de estudios místicos esotéricos que pudiesen considerarse seriamente como descendientes de la tradición primordial. La tradición primordial como sus diversas modalidades, viven en el interior del hombre, es una pulsión espiritual que  poco tienen que ver con la lógica racional porque escapan a su escrutinio y no encuentran fundamento ni origen en ello, sino que se pierde en los ámbitos más sutiles y abstractos en lo profundo y desconocido del ser. Es cuanto mi pensar y sentir.  

 “El Reino de Dios está dentro de Vosotros” Lc. 17:21

“Buscad primeramente el reino de Dios, y lo demás vendrá por añadidura” Mt. 6:33

Fraternalmente.

 

Lázaharo Hael,’,

  Nota: Para el Rosacrucismo, la palabra espíritu y alma, tienen una connotación diferente, pero en el presente se utiliza en forma análoga para la lectura de toda persona. Palabras, símbolos y alegorías, no son verdades por sí mismas, solo señalan hacia ellas. El presente son reflexiones y meditaciones personales, no necesariamente representan la opinión de la orden. No escribo para todos, sin embargo, todo son invitados a leer. Culiacán, Sinaloa. México. Miércoles 11 de febrero del 2015.   (1).- Grupos, Ordenes y Fraternidades.- Dion Fortune. (2).- Razón y experiencia en la psicología.- Patricia Corres Ayala. La biblia de estudio.- Reina-Valera.

Published in: on 28 febrero, 2015 at 12:08 pm  Comments (10)  

LA BÚSQUEDA INTERIOR


Prologo:

El escrito anterior: “La Búsqueda Secreta” del 16 de octubre del presente año, me dejo varias ideas flotando en la mente, que no pude “plasmar” en palabras. Hoy pretendo expresarlas teniendo siempre en cuenta que solo son reflexiones personales donde un estado de consciencia me exige escribir para acercarme a la comprensión.

“LA BÚSQUEDA INTERIOR”

Vivimos cada segundo de muestra vida sin ser plenamente conscientes de la realidad de los eventos y de cuanto somos, y en ocasiones de repente o gradualmente despertamos a la realidad cierta ante el estímulo de alguna experiencia y nos damos cuenta que no somos lo que pensamos ser, observamos las personas que nos rodean, y sus histriónicas actitudes nos hacen reflexionar sobre nosotros mismos descubriendo nuestra real identidad y nuestro propio autoengaño.

Personalidad quiere decir mascara. Aquello que no forma parte de nosotros, sino que está adherido a nuestro rostro ocultando nuestra verdadera identidad. El ser humano es un ser incompleto e inacabado que siempre está en busca de su complemento o de aquello que le falta para sentirse realizado. El hombre consciente o inconscientemente sabe lo anterior, y busca aquello que le lleve a ese estado de  estado de plenitud armónica entre sus “cuerpos” material, emocional, mental y espiritual que análogamente vienen siendo los cuatro mundos de la Cábala, donde cada uno de ellos se toca y comparte cierta área común e información con el “mundo” inmediato anterior y posterior.

“Harás un candelero de siete brazos de oro puro conforme al modelo que te mostré en lo alto de la montaña” Ex. 25. El modelo del candelero o “Menorah” de siete brazos que “Jehovah Dios” le muestra a Moisés, no es otra cosa que la Cábala en una forma diferente al ampliamente conocido como árbol sefirótico, que entre otras cosas, es un símbolo alegórico del hombre, el cual porta en su “Atziluth” (1)  la parte más alta de sí mismo, su “inconsciente” o “mundo arquetípico”, el modelo  del ideal que el hombre que cree y pretende ser.

El inconsciente individual como colectivo, es el arcón de donde han emergido todos los dioses y demonios arquetípicos que el hombre ha tenido y vestido con el ropaje de los tiempos y cultura en que está viviendo. Deidades que habitan en el ser humano en forma de fuerzas y pulsiones, que motivan o afectan en diferentes forma e intensidad nuestra vida y la percepción de lo que el “yo” cree o pretende ser.

“Los cielos hace temblar la tierra, como la tierra hace temblar los cielos”. El modelo que el hombre porta y el hombre mismo, se afectan mutuamente, y ambos se modifican, agregan y eliminan constantemente su propia realidad, pero esto no termina ahí, sino que se extiende aún más, afectándose también en lo general como en lo individual de la humanidad.

El hombre difícilmente acepta por sí mismo la certeza de su propio conocimiento, y busca en el resto de la humanidad la “confirmación” de su  propio saber. Esto lleva disimuladamente u oculto dos pulsiones de la naturaleza humana, el “gregarismo” y la necesidad de ser “aceptado”.

La vida nos muestras diariamente los que somos, lo que poseemos y lo que carecemos, pero que en ocasiones no queremos o no podemos ver, porque  la “personalidad” y la “aceptación del grupo”, nos brindan confianza, seguridad y estabilidad en nuestra psique, de tal modo que lo anterior nos lleva consciente o inconscientemente a presentar resistencia a todo cambio, o en últimos términos a defender nuestra posición real o irreal.

El hombre discrimina, acepta, rechaza o ataca todo según el grado de coincidencia o divergencia con el “modelo” e “Ideal” de lo que  él cree o pretende ser. Gran parte de la realidad que el hombre percibe, incluyendo a sus propios dioses, son en gran parte proyecciones de él mismo. Dioses como seres perfectos en la imaginación del hombre, que no reflejan exactamente lo que él hombre es, sino sus propias necesidades y deseos de ser.

Friedrich Nietzsche lejos de ser un ateo como muchos creen, era un fiel creyente de Dios que proyecto en sus propios términos, su propia idea de Dios en el “súper-hombre” u “hombre perfecto” de sus escritos, que no es otra cosa que el “ideal” o “modelo” oculto en lo profundo del inconsciente humano y colectivo que tiende a cobrar manifestación como pulsiones de evolución y perfección humana… Porque el hombre podrá ser imperfecto, pero es perfectible. El problema del hombre respecto a Dios, no es el Dios mismo, sino el concepto o idea que el hombre tiene o se ha formado de él.

La búsqueda eterna del hombre es Dios, porque el encuentro y unión de ambos representa la realización del ideal en el hombre mismo.

El dios del hombre, está formado por dos proyecciones, el del hombre mismo y el “Dios Primero” el cual por su inmanencia y trascendencia cósmica se pierde en lo infinito y solo se intuye su presencia al “sentirlo” como una “pulsión” o “idea arquetípica” que emerge desde el infinito inconsciente hasta el consciente humano; Aquí cabe una aclaración: El cabalista cuando habla del infinito, no se refiere a aquello que no tiene límites, sino aquello cuyos límites no le es posible alcanzar a ver.

La búsqueda de la esencia real del ser humano, lleva a aceptar la existencia del alma y de Dios, pero el problema del hombre sobre estos dos aspectos que son uno solo, repito: no radica en ellos, sino en la idea y conceptos que el hombre se ha formado sobre ellos.

Busca al hombre y encontraras a Dios. Busca a Dios y encontraras al hombre. Para una gran mayoría de personas, Dios es una pulsión interior que lo impulsa hacia la búsqueda de la espiritualidad. Es una necesidad humana que exige un satisfactor. Fuera de toda discusión sobre si existe o no Dios, este es un ser o personaje importante en la vida de la humanidad que no debería ser ignorado ni atacado, sino estudiado y explicado dentro del contexto humano. La historia de la humanidad nos confirma su importancia al narrarnos importantes sucesos que han provocado y provocan aún hoy en día, fuertes y traumáticos cambios geopolíticos, económicos y sociales entre otros más, teniendo como trasfondo y pretexto humano a Dios.

La aceptación de una esencia humana llamada “alma”, “espíritu” o Dios mismo, podría tener oculta la pulsión principal de todo ser viviente, la “sobrevivencia”. En la cual, la existencia de Dios nos aseguraría continuar viviendo aún después de nuestra muerte biológica. Sea esto cierto o no, aporta una estabilidad y armonía a nuestra psique. Por lo pronto y solo por hoy, como dijo Epicuro: “Comamos y bebamos, que mañana moriremos” (2).

 

“Spes Mea In Deo Est” (3).

 

Nota:

Palabras, símbolos y alegorías no son verdades por sí mismos, solo señalan hacia ella.

El presente son reflexiones y meditaciones personales, no necesariamente representan la opinión de la orden.

No escribo para todos, sin embargo, todos son invitados a leer.

(1).-Atziluth.- Mundo Cabalístico de los arquetipos, o mundo de las emanaciones, el mundo divino.

(2).- Epicuro (griego de Samos, aproximadamente 341 a. C. – Atenas, 270 a. C.) fue un filósofo griego, fundador de la escuela que lleva su nombre (epicureísmo). Los aspectos más destacados de su doctrina son el hedonismo racional y el atomismo.

(3).- Spes Mea In Deo Est.- La Esperanza de los hombres está en Dios.

 

LA BUSQUEDA SECRETA


Objeto y sujeto se vuelven uno en el fenómeno de la manifestación. Para el ser humano, nada existe fuera de su consciencia, de tal modo que el universo solo existe en la medida que el hombre lo percibe y lo experimenta.

Una  flor como la “Rosa”, bien podrían tener una forma armónica y proporcionada, textura suave y aterciopelada, color rojo intenso o una blancura virginal, aroma agradable al olfato y belleza sublime a la vista. Pero estas características no tienen existencia real sino que son producto de nuestros sentidos y consciencia, pero el hombre va más allá hacia lo subjetivo, y le otorga además un valor simbólico de amor al ofrecerlo como tributo u homenaje a un ser amado, y se extiende aún más hacia el plano místico o espiritual cuando se refieren a ella como “La Rosa de Sarón y El Lirio de los Valles” haciendo referencia a Jesús el Cristo.

El hombre para atribuirle cualquier valor o cualidad a la “Rosa” como a cualquier objeto, persona o evento, es menester experimentarlos subjetivamente en él mismo.  Nuestra consciencia y mente han venido haciendo esto desde que nacimos, de tal modo que no nos detenemos a ser conscientes del proceso de percibir y experimentar, sino que lo hacemos automáticamente en fracciones de segundo o en un tiempo indeterminado.

El hombre busca aquello que conoce o intuye su existencia. A Dios nadie ni aún Moisés lo ha visto jamás, porque No tiene una realidad objetiva o concreta, sino que es un “ideal” abstracto de perfección, y cuya búsqueda o realización no es posible encontrarla fuera del hombre, porque es “algo” subjetivo que solo puede encontrar existencia en el interior humano, esta es la búsqueda secreta, interior, personal y espiritual, donde el hombre experimenta en diferente grado y forma la divinidad de su Dios.

La búsqueda de Dios por el hombre, Es la búsqueda de él mismo, de su propia y verdadera identidad, porque toda realidad humana solo existe en el interior del hombre. Todo cuanto percibimos y comprendemos, nos refleja a nosotros mismos, porque en últimos términos, son obra de nuestros sentidos, consciencia y mente, nosotros somos los “escultores” de nuestra propia realidad.

Aceptar que somos “polvo de estrellas” es muy pobre. Nuestro cuerpo biológico es nuestro soporte y fundamento de nuestra psique, pero el “yo” que nos identifica va mucho más allá de la materia organizada, y busca refugio o identidad en nuestro propio pensamiento o mente… De ahí la frase de René Descartes: Cogito Ergo Sum”.

Somos seres espirituales o mentes conscientes si prefieren llamarle así, que partimos desde cuerpos materiales altamente organizados con células, tejidos, órganos y sistemas biológicos que culminan con un maravilloso sistema cerebro espinal, y más específica y particularmente el órgano llamado “cerebro” que nos ha permitido obtener y evolucionar como consciencia y mente… ¿Sera acaso el cerebro la alegórica manzana que Adán comió en el jardín del edén cobrando consciencia de su desnudez?

El ser humano nace con un grado de consciencia biológico, que despierta ante los estímulos de nuestras fuerzas instintivas que jamás nos abandonaran, y conforme crecemos, nuestra mente y consciencia evoluciona a través de nuestras experiencias vivenciales.

Consciencia y autoconsciencia. La primera nos vuelve conscientes del universo que nos rodea y de nuestra existencia dentro de él. La autoconsciencia la definen como poseer consciencia de nuestros propios estados, recursos y facultades que poseemos, pero más claramente es ser consciente de la acción de nuestra consciencia… Porque al final de cuentas, podríamos llegar a la conclusión de que somos consciencia.

“Dios deseo conocerse y para observarse a sí mismo, formó un espejo llamado humanidad” (1). El hombre es algo similar, y se observa a sí mismo a través de lo observado, pero no siempre es así, sino que observa sin ser consciente de su estado como observador. El hombre crea su propia realidad de la realidad que observa o percibe. Y en ese proceso se descubre a sí mismo al volverse observador y autocritico de sus propias creaciones.

La psicología actual define al “ego” como el “yo”. Que viene siendo esa parte de nuestra mente que administra nuestra relación con el universo que experimentamos. Pero es un “Yo” o “Ego” que no refleja exactamente nuestra verdadera identidad, porque fue modelado por las exigencias de nuestras propias fuerzas inconscientes, más las exigencias de la sociedad según el tiempo y espacio en donde vivimos.

La relación de “Dios” y “hombre”, es la misma que la relación que guarda “alma” y el “hombre-ego”. Dios trata de conocerse observando su imagen reflejada en la humanidad, y el alma del hombre hace lo mismo tratando de conocerse observando el actuar y sentir del “hombre-ego”.

La pulsión secreta del hombre, es la búsqueda de Dios, porque éste es en últimos términos su verdadera realidad de sí mismo, o al menos su realidad ideal que desea llegar a ser. Porque ambos son una misma cosa y un solo ser, porque no hay nada más. De ahí que al pregunta Moisés a Dios por su nombre, él responde: “Yo Soy Yo”, ya que no puede ser Pedro, Juan o maría, porque no hay nada ni nadie después de él. Solo existe Dios expresándose y experimentándose en múltiples formas, y convirtiéndose en el ideal más elevado y perfecto que el hombre imagina y desea ser.

Dios es el subconsciente cósmico. Como el verdadero  hombre permanece oculto en el subconsciente humano. Ambos, Hombre y Dios son solo uno solo, esforzándose en experimentarse para llegar a conocer su propia capacidad y potencialidad a través del proceso evolutivo de la vida.

El problema de muchos hombres, es el concepto o idea que tienen de Dios, y sobre todo, que han dejado de buscar, y en forma indolente y en un estado de confort reprobable, aceptan las ideas que las religiones han depositado en sus mentes. Estos conceptos, ideas y cualidades que los religiosos le han asignado a Dios lo han vuelto inalcanzable para todo ser humano.

Para conocer a Dios, solo existen dos alternativas. Que Dios se convierta en hombre o que el hombre se convierta en Dios. Y según la biblia, Dios ya se hiso hombre: “Y el Verbo (logos) se hizo hombre y habitó entre nosotros” Jn. 1:14.  Ahora solo falta que el hombre se convierta en Dios… Atrevidas palabras que en tiempos pasados sería motivo para que la “Santa” Inquisición con su rígida e intolerante mente que posee, decretar mi muerte en la hoguera e infligiendo como muchas veces lo hiso, el quinto mandamiento de la ley de Dios: “No Mataras”. Pero negar la posibilidad de que el hombre algún día llegue a ser uno con Dios, es negar la estirpe y linaje divino del alma humana como una emanación o hijo de Dios.

El hombre para encontrar a Dios, primero debe ser libre. No es posible alcanzar a Dios caminando con pies ajenos, y mucho menos con cadenas en los tobillos de miedos a un infierno eterno y a demonios que solo existen en la mente de quienes lo pregonan, o de un Dios vengativo y cruel donde sus deseos que emergen de la boca de los religiosos, deben seguirse al pie de la letra, porque de lo contrario la ira de Dios será sobre ellos… Cada quien tiene sus propios Dioses y demonios, y el de los religiosos no son los míos.

Conclusión:

El hombre ha tenido y tiene muchos Dioses, sin embargo, Dios la causa primera permanece inefable por ser incognoscible para el ser humano. El presente no habla del “Dios primero”, habla del “Dios del hombre”, del alma, consciencia y mente humana, porque el hombre solo se tiene a sí mismo para encontrar respuestas, y él mismo es la llave para comprender todos los misterios del hombre, universo y Dios. Negarse este legitimo derecho por temor a ofender una inteligencia suprema o deidad alguna, es una estupidez que minimiza a cualquier deidad, sería tanto como si nosotros como adultos nos ofendiéramos por algún comentario infantil de algún niño.

Intenta buscar respuestas más allá de la simplicidad de lo aparente. No asumas palabras ajenas como ciertas sin antes haberlas pasado por el discernimiento de tu mente, lógica y razón. Las palabras son importantes, pero no tanto como la idea que intentan transmitir. El problema del hombre sobre la idea y concepto Dios, es que no ha comprendido la idea fundamental de la palabra Dios, y sobre todo, que Dios no tiene religión, ni es mercancía de nadie…Sino que es universal.

Una gran mayoría de personas que siguen el sendero del misticismo, y que es común encontrarlas en ordenes y fraternidades como “La Rosacruz” o La “Masonería Escocesa” entre otras,  aceptan la existencia de Dios bajo la óptica “Deísta” (2), y fue a una de ellas que escuche a una Sóror decir: Dios es un estado de consciencia”… A lo que se le podría agregar: Todo es consciencia, el hombre, el universo y Dios.

“No saben, no entienden,   caminan en tinieblas; Tiemblan todos los cimientos de la tierra. Yo dije: Vosotros sois Dioses,  y todos sois hijos del Altísimo. Sin embargo, como hombres moriréis, y como cualquiera de los príncipes caeréis. ¡Levántate, oh Dios, juzga la tierra!  Porque tú heredaras todas las naciones” Sal. 82: 5-8.

Jesús el Cristo repite: “Yo os dije, vosotros sois Dioses”  Jn. 10:34.

 

Homo Est Deus

Pax Vobiscum.

 

Nota:

Palabras, símbolos y alegorías no son verdades por sí mismos, solo señalan hacia ella.

El presente son reflexiones y meditaciones personales, no necesariamente representan la opinión de la orden.

No escribo para todos, sin embargo, todos son invitados a leer.

 

(1).- Kábala y Psicología.- Zev Ben Shimon Halevi.

(2).- Deísmo es la postura filosófica que acepta el conocimiento de la existencia y la naturaleza de Dios a través de la razón y la experiencia personal, en lugar de hacerlo a través de los elementos comunes de las religiones teístas como la revelación directa, la fe o la tradición. Dios es un Creador u Organizador del universo, es la Primera Causa. En palabras más sencillas: un deísta es aquel que se inclina a aseverar la existencia de Dios, pero no practica ninguna religión, 1 y además niega la intervención de Dios en el mundo.

Published in: on 25 enero, 2015 at 8:46 am  Comments (4)  
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