La Tradición Mística Esotérica


Los estudiantes de la literatura esotérica se habrán dado cuenta de que existen muchas escuelas diferentes de Ocultismo, y quizás hayan descubierto también que sus enseñanzas y símbolos son fundamentalmente los mismos, hasta tal punto que, mediante una simple traducción de la terminología los iniciados de una escuela pueden comprender fácilmente las escrituras de las de otra” (1).

Las tradiciones de misticismo esotérico, hablan alegóricamente de los secuencia de eventos que dieron origen al cosmogénesis y el hombre, y tienden a buscar la realización y trascendencia del hombre a través del autoconocimiento en un intento de responder a las preguntas: ¿Quién o Que soy?, ¿De dónde vengo? Y ¿Hacia dónde voy?

Quizás la ciencia oficial en su versión del cosmogénesis forme parte de esta tradición mística sin aceptarlo, porque nadie estuvo presente en ese momento y todas tienden a buscar respuestas al deduciendo la creación partiendo del cosmos manifestó actual. La diferencia entre la versión oficial y la mística, es que la primera toma como base la materia y descarta lo espiritual, y la segunda considera a ambas considerando que tanto materia, espíritu y alma, tuvieron el mismo origen.

La tradición mística esotérica, trata de obtener respuestas a lo anterior, partiendo del hombre, y como toda verdad humana es una interpretación de la realidad que observa a través de los sentidos y consciencia, menester es observar y estudiar primero al hombre en todos sus ámbitos.

Todas las escuelas de misticismo esotérico, tienden a usar símbolos, rituales y ceremonias alegóricas que tienen como propósito provocar respuestas desde el interior hacia el exterior de nuestra mente sobre lo anterior expuesto.

El concepto esotérico, ocultismo, o secreto, se refiere en misticismo a aquello que es experimentado secretamente en el interior del hombre, de ahí que por su propia naturaleza, el secreto siempre permanecerá inviolable por toda indiscreción profana.

Los verdaderos Grupos, Órdenes y Fraternidades Místicas  proceden de una tradición única y primordial, de ahí que las diferentes cosmogonías incluyendo el “Popol Vuh” de los Mayas, tienen puntos de coincidencia como si estuvieran unidos por un hilo de oro sin importar lugar, tiempo y cultura en que fueron escritos.

Estas escuelas nacieron impolutas en su esencia, pero hoy en día, algunas herederas de estas tradiciones han degenerado sus rituales, simbolismos y enseñanzas haciéndolos referenciar a sucesos de la vida cotidiana en el mundo profano, cuando en realidad deberían hacerlo con referencia al mundo espiritual o alma humana. También pudiese ser posible que alguna de estas escuelas, aparentemente hayan quedado anacrónicas en la forma en que expresan sus ideas por haber sido escritas en tiempos remotos.

Las escuelas poseen dos aspectos, el objetivo y el subjetivo. El primero es vulnerable o susceptible a sufrir alguna alteración y  degeneración por el hombre,  porque  se refiere al aspecto mecánico de los movimientos,  formas y materia en general, el segundo no porque se refiere al espíritu de la tradición. Pero a pesar de su aparente degeneración, o inclusive a la desaparición de alguna escuela, el fuego de la tradición permanecerá eterna y prístinamente encendido como ideas fundamentales y latentes en el altar del alma y de Dios mismo, y es desde ahí que los que pertenecen al linaje de Melquisedec o de la estirpe de Prometeo siempre podrán ascender hasta el olimpo de los dioses y encender su antorcha para traer de nuevo el fuego sagrado y encender el fuego que iluminara los altares del hombre.

Podría en algunos casos, aparentemente desaparecer algunas viejas escuelas y el nacimiento de otras, pero solo son nuevas ideas de acuerdo a los tiempos y grados de consciencia que se está viviendo, pero en esencia, estas nuevas escuelas siguen teniendo como fundamento una misma y única tradición que cobra expresión con nuevos actores, teatros, y libretos alegóricos de una nueva obra. La tradición es inmortal porque forma parte de la naturaleza del alma, el universo y los dioses.

“El hombre es la medida de su conocimiento, pero no la medida de las cosas” (2). El universo y los dioses se revelan ante el hombre en proporción al conocimiento y grado de consciencia que porta; Todo conocimiento humano, inicia con el conocimiento de la esencia y substancia del hombre mismo, porque todo se revela y resuelve conforme el hombre, de ahí que en el frontispicio de la entrada del templo de Apolo en la Grecia antigua estaba escrito el mandato: “Hombre conócete a ti mismo, así conocerás al universo y a los dioses”… Este es el verdadero propósito de todo Grupo, Orden o Fraternidad de estudios místicos esotéricos que pudiesen considerarse seriamente como descendientes de la tradición primordial.

La tradición primordial como sus diversas modalidades, viven en el interior del hombre, es una pulsión espiritual que  poco tienen que ver con la lógica racional porque escapan a su escrutinio y no encuentran fundamento ni origen en ello, sino que se pierde en los ámbitos más sutiles y abstractos en lo profundo y desconocido del ser.

Es cuanto mi pensar y sentir.

 

 “El Reino de Dios está dentro de Vosotros” Lc. 17:21

“Buscad primeramente el reino de Dios, y lo demás vendrá por añadidura” Mt. 6:33

Fraternalmente.

 

Lázaharo Hael,’,

 

Nota:

Para el Rosacrucismo, la palabra espíritu y alma, tienen una connotación diferente, pero en el presente se utiliza en forma análoga para la lectura de toda persona.

Palabras, símbolos y alegorías, no son verdades por sí mismas, solo señalan hacia ellas.

El presente son reflexiones y meditaciones personales, no necesariamente representan la opinión de la orden.

No escribo para todos, sin embargo, todo son invitados a leer.

Culiacán, Sinaloa. México. Miércoles 11 de febrero del 2015.

 

(1).- Grupos, Ordenes y Fraternidades.- Dion Fortune.

(2).- Razón y experiencia en la psicología.- Patricia Corres Ayala.

La biblia de estudio.- Reina-Valera.

Published in: on 28 febrero, 2015 at 12:08 pm  Comments (10)  

LA BÚSQUEDA INTERIOR


Prologo:

El escrito anterior: “La Búsqueda Secreta” del 16 de octubre del presente año, me dejo varias ideas flotando en la mente, que no pude “plasmar” en palabras. Hoy pretendo expresarlas teniendo siempre en cuenta que solo son reflexiones personales donde un estado de consciencia me exige escribir para acercarme a la comprensión.

“LA BÚSQUEDA INTERIOR”

Vivimos cada segundo de muestra vida sin ser plenamente conscientes de la realidad de los eventos y de cuanto somos, y en ocasiones de repente o gradualmente despertamos a la realidad cierta ante el estímulo de alguna experiencia y nos damos cuenta que no somos lo que pensamos ser, observamos las personas que nos rodean, y sus histriónicas actitudes nos hacen reflexionar sobre nosotros mismos descubriendo nuestra real identidad y nuestro propio autoengaño.

Personalidad quiere decir mascara. Aquello que no forma parte de nosotros, sino que está adherido a nuestro rostro ocultando nuestra verdadera identidad. El ser humano es un ser incompleto e inacabado que siempre está en busca de su complemento o de aquello que le falta para sentirse realizado. El hombre consciente o inconscientemente sabe lo anterior, y busca aquello que le lleve a ese estado de  estado de plenitud armónica entre sus “cuerpos” material, emocional, mental y espiritual que análogamente vienen siendo los cuatro mundos de la Cábala, donde cada uno de ellos se toca y comparte cierta área común e información con el “mundo” inmediato anterior y posterior.

“Harás un candelero de siete brazos de oro puro conforme al modelo que te mostré en lo alto de la montaña” Ex. 25. El modelo del candelero o “Menorah” de siete brazos que “Jehovah Dios” le muestra a Moisés, no es otra cosa que la Cábala en una forma diferente al ampliamente conocido como árbol sefirótico, que entre otras cosas, es un símbolo alegórico del hombre, el cual porta en su “Atziluth” (1)  la parte más alta de sí mismo, su “inconsciente” o “mundo arquetípico”, el modelo  del ideal que el hombre que cree y pretende ser.

El inconsciente individual como colectivo, es el arcón de donde han emergido todos los dioses y demonios arquetípicos que el hombre ha tenido y vestido con el ropaje de los tiempos y cultura en que está viviendo. Deidades que habitan en el ser humano en forma de fuerzas y pulsiones, que motivan o afectan en diferentes forma e intensidad nuestra vida y la percepción de lo que el “yo” cree o pretende ser.

“Los cielos hace temblar la tierra, como la tierra hace temblar los cielos”. El modelo que el hombre porta y el hombre mismo, se afectan mutuamente, y ambos se modifican, agregan y eliminan constantemente su propia realidad, pero esto no termina ahí, sino que se extiende aún más, afectándose también en lo general como en lo individual de la humanidad.

El hombre difícilmente acepta por sí mismo la certeza de su propio conocimiento, y busca en el resto de la humanidad la “confirmación” de su  propio saber. Esto lleva disimuladamente u oculto dos pulsiones de la naturaleza humana, el “gregarismo” y la necesidad de ser “aceptado”.

La vida nos muestras diariamente los que somos, lo que poseemos y lo que carecemos, pero que en ocasiones no queremos o no podemos ver, porque  la “personalidad” y la “aceptación del grupo”, nos brindan confianza, seguridad y estabilidad en nuestra psique, de tal modo que lo anterior nos lleva consciente o inconscientemente a presentar resistencia a todo cambio, o en últimos términos a defender nuestra posición real o irreal.

El hombre discrimina, acepta, rechaza o ataca todo según el grado de coincidencia o divergencia con el “modelo” e “Ideal” de lo que  él cree o pretende ser. Gran parte de la realidad que el hombre percibe, incluyendo a sus propios dioses, son en gran parte proyecciones de él mismo. Dioses como seres perfectos en la imaginación del hombre, que no reflejan exactamente lo que él hombre es, sino sus propias necesidades y deseos de ser.

Friedrich Nietzsche lejos de ser un ateo como muchos creen, era un fiel creyente de Dios que proyecto en sus propios términos, su propia idea de Dios en el “súper-hombre” u “hombre perfecto” de sus escritos, que no es otra cosa que el “ideal” o “modelo” oculto en lo profundo del inconsciente humano y colectivo que tiende a cobrar manifestación como pulsiones de evolución y perfección humana… Porque el hombre podrá ser imperfecto, pero es perfectible. El problema del hombre respecto a Dios, no es el Dios mismo, sino el concepto o idea que el hombre tiene o se ha formado de él.

La búsqueda eterna del hombre es Dios, porque el encuentro y unión de ambos representa la realización del ideal en el hombre mismo.

El dios del hombre, está formado por dos proyecciones, el del hombre mismo y el “Dios Primero” el cual por su inmanencia y trascendencia cósmica se pierde en lo infinito y solo se intuye su presencia al “sentirlo” como una “pulsión” o “idea arquetípica” que emerge desde el infinito inconsciente hasta el consciente humano; Aquí cabe una aclaración: El cabalista cuando habla del infinito, no se refiere a aquello que no tiene límites, sino aquello cuyos límites no le es posible alcanzar a ver.

La búsqueda de la esencia real del ser humano, lleva a aceptar la existencia del alma y de Dios, pero el problema del hombre sobre estos dos aspectos que son uno solo, repito: no radica en ellos, sino en la idea y conceptos que el hombre se ha formado sobre ellos.

Busca al hombre y encontraras a Dios. Busca a Dios y encontraras al hombre. Para una gran mayoría de personas, Dios es una pulsión interior que lo impulsa hacia la búsqueda de la espiritualidad. Es una necesidad humana que exige un satisfactor. Fuera de toda discusión sobre si existe o no Dios, este es un ser o personaje importante en la vida de la humanidad que no debería ser ignorado ni atacado, sino estudiado y explicado dentro del contexto humano. La historia de la humanidad nos confirma su importancia al narrarnos importantes sucesos que han provocado y provocan aún hoy en día, fuertes y traumáticos cambios geopolíticos, económicos y sociales entre otros más, teniendo como trasfondo y pretexto humano a Dios.

La aceptación de una esencia humana llamada “alma”, “espíritu” o Dios mismo, podría tener oculta la pulsión principal de todo ser viviente, la “sobrevivencia”. En la cual, la existencia de Dios nos aseguraría continuar viviendo aún después de nuestra muerte biológica. Sea esto cierto o no, aporta una estabilidad y armonía a nuestra psique. Por lo pronto y solo por hoy, como dijo Epicuro: “Comamos y bebamos, que mañana moriremos” (2).

 

“Spes Mea In Deo Est” (3).

 

Nota:

Palabras, símbolos y alegorías no son verdades por sí mismos, solo señalan hacia ella.

El presente son reflexiones y meditaciones personales, no necesariamente representan la opinión de la orden.

No escribo para todos, sin embargo, todos son invitados a leer.

(1).-Atziluth.- Mundo Cabalístico de los arquetipos, o mundo de las emanaciones, el mundo divino.

(2).- Epicuro (griego de Samos, aproximadamente 341 a. C. – Atenas, 270 a. C.) fue un filósofo griego, fundador de la escuela que lleva su nombre (epicureísmo). Los aspectos más destacados de su doctrina son el hedonismo racional y el atomismo.

(3).- Spes Mea In Deo Est.- La Esperanza de los hombres está en Dios.

 

LA BUSQUEDA SECRETA


Objeto y sujeto se vuelven uno en el fenómeno de la manifestación. Para el ser humano, nada existe fuera de su consciencia, de tal modo que el universo solo existe en la medida que el hombre lo percibe y lo experimenta.

Una  flor como la “Rosa”, bien podrían tener una forma armónica y proporcionada, textura suave y aterciopelada, color rojo intenso o una blancura virginal, aroma agradable al olfato y belleza sublime a la vista. Pero estas características no tienen existencia real sino que son producto de nuestros sentidos y consciencia, pero el hombre va más allá hacia lo subjetivo, y le otorga además un valor simbólico de amor al ofrecerlo como tributo u homenaje a un ser amado, y se extiende aún más hacia el plano místico o espiritual cuando se refieren a ella como “La Rosa de Sarón y El Lirio de los Valles” haciendo referencia a Jesús el Cristo.

El hombre para atribuirle cualquier valor o cualidad a la “Rosa” como a cualquier objeto, persona o evento, es menester experimentarlos subjetivamente en él mismo.  Nuestra consciencia y mente han venido haciendo esto desde que nacimos, de tal modo que no nos detenemos a ser conscientes del proceso de percibir y experimentar, sino que lo hacemos automáticamente en fracciones de segundo o en un tiempo indeterminado.

El hombre busca aquello que conoce o intuye su existencia. A Dios nadie ni aún Moisés lo ha visto jamás, porque No tiene una realidad objetiva o concreta, sino que es un “ideal” abstracto de perfección, y cuya búsqueda o realización no es posible encontrarla fuera del hombre, porque es “algo” subjetivo que solo puede encontrar existencia en el interior humano, esta es la búsqueda secreta, interior, personal y espiritual, donde el hombre experimenta en diferente grado y forma la divinidad de su Dios.

La búsqueda de Dios por el hombre, Es la búsqueda de él mismo, de su propia y verdadera identidad, porque toda realidad humana solo existe en el interior del hombre. Todo cuanto percibimos y comprendemos, nos refleja a nosotros mismos, porque en últimos términos, son obra de nuestros sentidos, consciencia y mente, nosotros somos los “escultores” de nuestra propia realidad.

Aceptar que somos “polvo de estrellas” es muy pobre. Nuestro cuerpo biológico es nuestro soporte y fundamento de nuestra psique, pero el “yo” que nos identifica va mucho más allá de la materia organizada, y busca refugio o identidad en nuestro propio pensamiento o mente… De ahí la frase de René Descartes: Cogito Ergo Sum”.

Somos seres espirituales o mentes conscientes si prefieren llamarle así, que partimos desde cuerpos materiales altamente organizados con células, tejidos, órganos y sistemas biológicos que culminan con un maravilloso sistema cerebro espinal, y más específica y particularmente el órgano llamado “cerebro” que nos ha permitido obtener y evolucionar como consciencia y mente… ¿Sera acaso el cerebro la alegórica manzana que Adán comió en el jardín del edén cobrando consciencia de su desnudez?

El ser humano nace con un grado de consciencia biológico, que despierta ante los estímulos de nuestras fuerzas instintivas que jamás nos abandonaran, y conforme crecemos, nuestra mente y consciencia evoluciona a través de nuestras experiencias vivenciales.

Consciencia y autoconsciencia. La primera nos vuelve conscientes del universo que nos rodea y de nuestra existencia dentro de él. La autoconsciencia la definen como poseer consciencia de nuestros propios estados, recursos y facultades que poseemos, pero más claramente es ser consciente de la acción de nuestra consciencia… Porque al final de cuentas, podríamos llegar a la conclusión de que somos consciencia.

“Dios deseo conocerse y para observarse a sí mismo, formó un espejo llamado humanidad” (1). El hombre es algo similar, y se observa a sí mismo a través de lo observado, pero no siempre es así, sino que observa sin ser consciente de su estado como observador. El hombre crea su propia realidad de la realidad que observa o percibe. Y en ese proceso se descubre a sí mismo al volverse observador y autocritico de sus propias creaciones.

La psicología actual define al “ego” como el “yo”. Que viene siendo esa parte de nuestra mente que administra nuestra relación con el universo que experimentamos. Pero es un “Yo” o “Ego” que no refleja exactamente nuestra verdadera identidad, porque fue modelado por las exigencias de nuestras propias fuerzas inconscientes, más las exigencias de la sociedad según el tiempo y espacio en donde vivimos.

La relación de “Dios” y “hombre”, es la misma que la relación que guarda “alma” y el “hombre-ego”. Dios trata de conocerse observando su imagen reflejada en la humanidad, y el alma del hombre hace lo mismo tratando de conocerse observando el actuar y sentir del “hombre-ego”.

La pulsión secreta del hombre, es la búsqueda de Dios, porque éste es en últimos términos su verdadera realidad de sí mismo, o al menos su realidad ideal que desea llegar a ser. Porque ambos son una misma cosa y un solo ser, porque no hay nada más. De ahí que al pregunta Moisés a Dios por su nombre, él responde: “Yo Soy Yo”, ya que no puede ser Pedro, Juan o maría, porque no hay nada ni nadie después de él. Solo existe Dios expresándose y experimentándose en múltiples formas, y convirtiéndose en el ideal más elevado y perfecto que el hombre imagina y desea ser.

Dios es el subconsciente cósmico. Como el verdadero  hombre permanece oculto en el subconsciente humano. Ambos, Hombre y Dios son solo uno solo, esforzándose en experimentarse para llegar a conocer su propia capacidad y potencialidad a través del proceso evolutivo de la vida.

El problema de muchos hombres, es el concepto o idea que tienen de Dios, y sobre todo, que han dejado de buscar, y en forma indolente y en un estado de confort reprobable, aceptan las ideas que las religiones han depositado en sus mentes. Estos conceptos, ideas y cualidades que los religiosos le han asignado a Dios lo han vuelto inalcanzable para todo ser humano.

Para conocer a Dios, solo existen dos alternativas. Que Dios se convierta en hombre o que el hombre se convierta en Dios. Y según la biblia, Dios ya se hiso hombre: “Y el Verbo (logos) se hizo hombre y habitó entre nosotros” Jn. 1:14.  Ahora solo falta que el hombre se convierta en Dios… Atrevidas palabras que en tiempos pasados sería motivo para que la “Santa” Inquisición con su rígida e intolerante mente que posee, decretar mi muerte en la hoguera e infligiendo como muchas veces lo hiso, el quinto mandamiento de la ley de Dios: “No Mataras”. Pero negar la posibilidad de que el hombre algún día llegue a ser uno con Dios, es negar la estirpe y linaje divino del alma humana como una emanación o hijo de Dios.

El hombre para encontrar a Dios, primero debe ser libre. No es posible alcanzar a Dios caminando con pies ajenos, y mucho menos con cadenas en los tobillos de miedos a un infierno eterno y a demonios que solo existen en la mente de quienes lo pregonan, o de un Dios vengativo y cruel donde sus deseos que emergen de la boca de los religiosos, deben seguirse al pie de la letra, porque de lo contrario la ira de Dios será sobre ellos… Cada quien tiene sus propios Dioses y demonios, y el de los religiosos no son los míos.

Conclusión:

El hombre ha tenido y tiene muchos Dioses, sin embargo, Dios la causa primera permanece inefable por ser incognoscible para el ser humano. El presente no habla del “Dios primero”, habla del “Dios del hombre”, del alma, consciencia y mente humana, porque el hombre solo se tiene a sí mismo para encontrar respuestas, y él mismo es la llave para comprender todos los misterios del hombre, universo y Dios. Negarse este legitimo derecho por temor a ofender una inteligencia suprema o deidad alguna, es una estupidez que minimiza a cualquier deidad, sería tanto como si nosotros como adultos nos ofendiéramos por algún comentario infantil de algún niño.

Intenta buscar respuestas más allá de la simplicidad de lo aparente. No asumas palabras ajenas como ciertas sin antes haberlas pasado por el discernimiento de tu mente, lógica y razón. Las palabras son importantes, pero no tanto como la idea que intentan transmitir. El problema del hombre sobre la idea y concepto Dios, es que no ha comprendido la idea fundamental de la palabra Dios, y sobre todo, que Dios no tiene religión, ni es mercancía de nadie…Sino que es universal.

Una gran mayoría de personas que siguen el sendero del misticismo, y que es común encontrarlas en ordenes y fraternidades como “La Rosacruz” o La “Masonería Escocesa” entre otras,  aceptan la existencia de Dios bajo la óptica “Deísta” (2), y fue a una de ellas que escuche a una Sóror decir: Dios es un estado de consciencia”… A lo que se le podría agregar: Todo es consciencia, el hombre, el universo y Dios.

“No saben, no entienden,   caminan en tinieblas; Tiemblan todos los cimientos de la tierra. Yo dije: Vosotros sois Dioses,  y todos sois hijos del Altísimo. Sin embargo, como hombres moriréis, y como cualquiera de los príncipes caeréis. ¡Levántate, oh Dios, juzga la tierra!  Porque tú heredaras todas las naciones” Sal. 82: 5-8.

Jesús el Cristo repite: “Yo os dije, vosotros sois Dioses”  Jn. 10:34.

 

Homo Est Deus

Pax Vobiscum.

 

Nota:

Palabras, símbolos y alegorías no son verdades por sí mismos, solo señalan hacia ella.

El presente son reflexiones y meditaciones personales, no necesariamente representan la opinión de la orden.

No escribo para todos, sin embargo, todos son invitados a leer.

 

(1).- Kábala y Psicología.- Zev Ben Shimon Halevi.

(2).- Deísmo es la postura filosófica que acepta el conocimiento de la existencia y la naturaleza de Dios a través de la razón y la experiencia personal, en lugar de hacerlo a través de los elementos comunes de las religiones teístas como la revelación directa, la fe o la tradición. Dios es un Creador u Organizador del universo, es la Primera Causa. En palabras más sencillas: un deísta es aquel que se inclina a aseverar la existencia de Dios, pero no practica ninguna religión, 1 y además niega la intervención de Dios en el mundo.

Published in: on 25 enero, 2015 at 8:46 am  Comments (4)  

LA HUMILDAD DEL CABALLERO ROSACRUZ 18°


LA HUMILDAD DEL CABALLERO ROSACRUZ 18°

Prologo.

“Cuantos hombres de precipitan hacia la luz, no para ver mejor sino para brillar más sobre los demás”.- Friedrich Nietzsche.

“La vanidad, el deseo de ser reconocido y admirado es uno de los grandes males del hombre”.

“ LA HUMILDAD DEL CABALLERO ROSACRUZ 18° ”

La liturgia del Grado 18 Caballero Rosacruz de la Masonería Escocesa, menciona al existencia de una mente y consciencia universal, en la cual está imbíbita la mente y consciencia de un ser o maestro interior que es el alma que todo ser humano posee, y que no es exactamente el ser ordinariamente consciente humano. Como también menciona la existencia de una iniciación trascendental que no es posible adquirirla en templos materiales ni otorgada por ningún ser humano. La liturgia indica a la “concentración y meditación” como uno de los caminos para retornar a nuestra divina esencia y regresando conscientemente por medio de nuestro maestro interior a la consciencia universal.

La mente humana le gusta correr como un potro salvaje a donde desee, además, pedirle que se abstenga de pensar para entrar en un proceso receptivo por algún tiempo apreciable, es difícil al principio, porque por todos los medios tratara de generar ideas.

El ego que en la ciencia llamada psicología le llaman el “yo”, es esa parte de nuestra mente que fue formada o entrenada para relacionarnos con el mundo circundante y asegurar de algún modo nuestra supervivencia. En misticismo el ego no es exactamente el verdadero “yo”, sino que éste último es el alma o maestro interior. Al ego le gusta ser el centro de toda acción en nuestras vidas, lo es cuando nos va bien o mal, y cuando ninguna de estas dos situaciones se dan, procura generar alguna. El ego viene siendo el “Guardián del Umbral”, el “Terrible” en la iniciación Masónica del primer grado, que a pesar de no poder tocarlo físicamente, trata de impedirle de algún modo el paso al iniciante. Este viene siendo simbólicamente el “Kerubin” que custodia el Jardín del Edén con espada flamígera en mano y al que Adán debe vencer arrebatándole la espada para abrir el “Libro Apocalíptico de los Siete Sellos”, Es “Satán” (El Opositor) que tienta Jesús para evitar se convierta en Cristo. Es “Mara” (El Tentador) que tienta a Buda para evitar que alcance el estado de “Iluminado”.

Callar nuestra mente y ego es el reto para adentrarnos en nuestro propio mundo interior, que es el templo donde deberemos buscar nuestra propia iniciación trascendental por medio de la “concentración y meditación”. Los Católicos Romanos, los Budistas e Islamistas sin algunos saberlo, utilizan el rosario para centrar su mente y alejarla del mundo exterior. Otros recitan monotonamente “mantras” o los nombres sagrados de sus dioses. Algunos más particulares, manejan ritmos respiratorios o fijan su atención en ellos. Los rituales o ceremoniales contienen también la intención de fijar la mente de los participantes en la esencia o espíritu de ellos. Todas son herramientas para alcanzar un estado de consciencia libre de las exigencias del mundo exterior, y adentrarnos en los mundos divinos interiores en un estado de consciencia espiritual.

Interpretar alguna melodía con un algún violín con solo estudiar algún manual al respecto, es una ilusión. De igual modo estudiar y comprender intelectualmente las enseñanzas Rosacrucianas es la mitad del sendero, la maestría se alcanza a través de la práctica constante y permanente.

Existen varios tipos de Masones, algunos ingresan buscando algún poder que alague su ego o les facilite algún trabajo en el mundo profano, gran quimera. Otros buscan el conocimiento intelectual, otros simplemente se sienten confortables por la fraternidad, y según mi experiencia personal, pocos son los que se adentran en la práctica real del misticismo o arte real de la Masonería escocesa. Algunas personas de noble corazón, se inclinan por la filantropía y el altruismo, y eso es bueno, pero esto solo forma una parte del Arte Real de la Masonería.

La humildad del Caballero Rosacruz, no tiene nada que ver con la mansedumbre, sometimiento o cualquier cosa que se asemeje con la debilidad. Para alcanzar la humildad mística se requiere fuerza de voluntad, carácter, y determinación. Salomón, Abraham, Moisés, Juan el Bautista, María, Ester, Rut, o Jesús el Cristo, ninguno de ellos fueron débiles, y sin embargo alcanzaron la humildad que les permitió escuchar la voz de su Maestro interior y a su Dios. Porque nadie escucha a su Dios sino es a través de su propio maestro interior, porque como lo dice la liturgia, el maestro interior de cada persona, vive imbíbita en la consciencia cósmica o universal. 

El silencio es el sostenedor de las palabras. No es posible escuchar a nadie si nosotros no paramos de hablar, y aunque la meditación tiene una parte activa y otra pasiva, su núcleo principal es escuchar, de ahí la frase que dice: “Orar es hablarle a Dios. Meditar es escucharlo”. No es posible alcanzar el “silencio interior” mientras no eduquemos a nuestra mente y ego. Debemos educar no reprimir ni eliminar al ego, porque en el momento que lo intentemos, lo fortaleceremos al brindarle atención, por lo cual es menester inhibirlo y educarlo.

El conocimiento intelectual te lleva hasta las puertas del templo, hasta ahí te puede acompañar tu hierofante, a ti te corresponde traspasar las puertas de la iniciación transcendental, y recorrer con tus propios pies el sendero que te separa el poniente del oriente, y presentarte ante el Sumo Maestro por el cual has de alcanzar la iniciación trascendental de la que habla nuestra liturgia del Gr. 18.

La meditación debe tener una intención utilitaria hacia el resto de la humanidad, cuando se pretende meditar con un beneficio exclusivamente personal, deja de ser un acto espiritual y se convierte en un acto egoísta. El masón trabaja sobre sí mismo al servir a la humanidad, porque es solo a través del trabajo constante que se convierte el conocimiento intelectual en maestría.

Los grados del arte real de la Masonería Escocesa, son grados de consciencia alcanzados, y el sendero para lograr este propósito es la meditación, alcanzando estados de consciencia donde se experimente “en” y “por” uno mismo lo que es el ser humano, la humanidad, y ¿Porque no? La mente y consciencia  universal como lo indica la liturgia del Gr. 18.

Uno de los pilares fundamentales de la Masonería actual, es la fraternidad, Busca Caballero Rosacruz experimentar más allá de las palabras, ese sentimiento y estado de consciencia que es la fraternidad, y si la alcanzas, hazla  extensiva hacia tus seres más cercanos, y extiéndelo hasta donde te sea posible, experimenta en consciencia en toda la humanidad.

Tu formas parte de la humanidad, como la humanidad forma parte de la tierra y el universo entero, todo se resume en la unidad, todo lo que hagas afectara al resto de la creación, no existe nada separado de ti como tu formas parte del universo entero, la conciencia cósmica o universal que menciona la liturgia del Caballero Rosacruz. Cuando San Pablo alcanzo este grado de consciencia universal dijo: “Ya no vivo yo, es Cristo que vive en mí’ (Gál 2, 20)… Cosa difícil pero no imposible, y si el presente no es cierto, hay que revisar y modificar nuestras liturgias.

¡Oh Caballero Rosacruz!, ¡Oh Caballero Kadosh! Adéntrate en tu santuario interior, medita y trabaja, pero antes de poner un pie en su interior, lava tus pies de todo polvo del ego, vicios y pasiones terrenales.

 

“Saber, Querer, Osar, y Callar”

“Fe, Esperanza, y Caridad”

“Pax Vobiscum”

 

Nota:

Palabras, símbolos y alegorías no son verdades por sí mismas, solo señalan hacia ella.

El presente son reflexiones y meditaciones personales, no necesariamente representan la opinión de la orden.

No escribo para todos, sin embargo, todos son invitados a leer.

 

Bibliografía:

Liturgia Gr.18 Caballero Rosacruz.- R,’, E,’, A,’, A,’,

Published in: on 23 enero, 2015 at 9:45 pm  Comments (12)  

JAKIN, BOAZ Y MASONERÍA


JAKIN, BOAZ Y MASONERÍA 

Frente a la entrada del Templo del Rey Salomón, se encontraban dos columnas descomunales: “BOAZ” que significa “Fuerza”, y “JAKIN  o IAKIN” que quiere decir “Establecimiento”.

En nuestros templos estas dos columnas se encuentran dentro y cerca de la puerta de entrada al poniente; Sobre la columna “J” se encuentra una esfera con el mapa celeste con planetas, estrellas y galaxias representando alegóricamente la polaridad masculina y positiva del universo, representa también el universo espiritual y el mundo abstracto de las ideas; Sobre la columna “B” se encuentra el planeta tierra representando alegóricamente la polaridad femenina y negativa de la naturaleza; Estas dos polaridades son simbólicamente las fuerzas de atracción y repulsión del cosmos que dieron origen a todo cuanto existe.

La columna “J” tiene al oriente el Sol”, símbolo masculino y energético del alma, como también de todos los dioses solares como: “Ra”, “Helios”, “Huitzilopochtli”, “Tonatiuh”, o “Cristo” que han sido considerados en algún momento como: “Los Grandes Arquitectos del Universo” y quienes aportaron la idea y planos de la creación.

La columna “B” tiene al oriente la “Luna” símbolo  femenino de la materia. Algunas diosas de su panteón son: “Isis”, “Artemisa”, “Hécate”, “Selene”, “Rea”, “Diana”, “Ixchel”, “Coyolxauhqui”, o “María” en cuyo útero oscuro de la materia, se gestó el hombre luz, “Jesús” el que se convertiría en “Cristo”. De ahí que todas estas “Diosas Lunares” siempre son alegóricamente representadas amamantando o portando en su regazo al niño Dios. Este es el motivo por el que comúnmente vemos en la iconografía religiosa de estas madonnas, a la luna formando parte de las imágenes.

La columna “B” indica el norte geográfico y lunar de la logia como el sendero que ha de recorrer el alma desde el oriente al poniente en su descenso a la materia, lugar donde su consciencia divina se verá oscurecida por el velo del cuerpo físico recién adquirido. Las fuerzas femeninas de la columna “B” fueron los obreros de la gran obra cósmica.

La columna “J” indica el sur geográfico y solar de la logia, y viene siendo el sendero que el alma deberá recorrer de poniente a oriente en su retorno de ascenso hasta el sol del oriente místico, y donde el alma alcanzara gradualmente la iluminación al despertar su consciencia espiritual y divina enriquecida por las experiencias adquiridas en la encarnación recién terminada.

Todo lo anterior debe leerse con mente preclara, libre de prejuicios teológicos o doctrinales, y sobre todo, no tanto en forma literal, dado que el presente es más bien alegórico”, sin embargo y un poco paradójico, todo símbolo o alegoría porta una verdad oculta en su interior.

Toda filosofía Masónica, aunque en ocasiones aparenta hablar de cosas diferentes al hombre, lo hace en últimos términos, porque el hombre al ser hecho a imagen y semejanza de Dios, según lo menciona la biblia, en él se encuentra oculta la llave del arcón de los misterios divinos.

Es cuanto mi pensar y sentir.

“Soy yo quien ha creado al obrero que sopla sobre los carbones ardientes, y que saca la herramienta  que necesita para su obra, soy yo quien ha creado al asesino que solo piensa en destruirlo todo” Is. 54:16.

“El que tenga oídos, Oiga” Lc. 8:8.

Nota:

Palabras, símbolos y alegorías no son verdades por sí mismos, solo señalan hacia ella.

El presente son reflexiones y meditaciones personales, no representan necesariamente la opinión de la orden.

No escribo para todos, sin embargo, todos son invitados a leer.

Published in: on 23 enero, 2015 at 9:28 pm  Comments (9)  
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